2 de octubre de 1968 ¿se olvida?…

¡Comparte!

Share on facebook
Share on linkedin
Share on twitter
Share on reddit
Share on pinterest
Share on google
Share on email
Share on whatsapp
Share on print

Desde la redacción de @loscabareteros ponemos a su consideración la “Columna de columnas nacional” del martes 02 de octubre de 2018. 2 de octubre de 1968 ¿se olvida?: Hoy, a 50 años de aquel Movimiento Estudiantil ¿México ha olvidado el 2 de octubre?… Cerca de 100 muertos diarios, estudiantes desaparecidos, periodistas asesinados, militares, soldados y policías asesinados, fosas de muertos anónimos, Ayotzinapa, Veracruz, Chihuahua, se esparcen en todo el país y aún así México debe seguir defendiendo su democracia a pesar de ello, por ello y contra ello.

Rayuela

Del 2 de octubre a los 43 de Ayotzinapa, este país es otro. Pero la exigencia es la misma: luz, transparencia y justicia.

2 de octubre de 1968 ¿se olvida?

Samuel Aguilar Solís, escribe en El Sol de Durango, sobre el 2 de octubre de 1968: “Los años 60’s resultaron ser una década convulsa. En nuestra principal frontera, en Estados Unidos el movimiento hippie (contracultura) trajo importantes protestas que se expandieron en toda la orbe. La guerra de Vietnam, la revolución sexual, el rechazo al consumismo, la lucha de los derechos civiles de la población negra (Martin Luther King), la preocupación por el medio ambiente, eran algunas de sus banderas. En el continente europeo, la llamada Primavera de Praga que luchaba por la libertad y se oponía al intervencionismo de la entonces Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) en Checoslovaquia y en París, el llamado Mayo de París en mayo y junio de 1968 que constituyó en masivas protestas primero de grupos estudiantiles de izquierda que al igual que en Estados Unidos se manifestaban en contra de la sociedad de consumo, y después se les unieron obreros, sindicatos y el Partido Comunista, lo que generó la mayor revuelta estudiantil y huelga general que se extendió por la entonces República Federal Alemana, Suiza, España, Uruguay, Argentina, Italia, entre otros. En Latinoamérica, la Revolución Cubana que había convertido a Cuba en socialista utilizando a la guerrilla para tomar el poder. La geopolítica desde 1945 dividida por la Guerra Fría hacía moverse entre dos bandos con distinta ideología y tenía importantes repercusiones políticas y económica, generando desestabilización en varios países sin importar el “bando”. Este era el contexto internacional de aquel México de 1968, un México que había ya agotado el llamado “milagro mexicano” insignia del modelo económico del desarrollo estabilizador que trajo industrialización y un fenómeno de urbanización que demandó el desarrollo del sector servicios para una clase que había emergido y que protagonizaba el escenario nacional: la clase media. El corporativismo se había agotado y aquel partido hegemónico que controlaba el escenario nacional sufría en su interior importantes fracturas por la lucha de grupos en su interior, se debatía en su seno y sucumbía ante el encanto del socialismo y esto “complicaba” la sucesión presidencial. Los juegos olímpicos que se celebrarían en nuestro país lo ponían como protagonista de la orquesta internacional y tenían lugar después de la “celebración del centenario de la Independencia”. Así, los jóvenes mexicanos salieron a las calles demandando libertades políticas y civiles, a ellos se sumaron profesores e intelectuales, obreros, campesinos, comerciantes e incluso amas de casa y profesionistas, aglutinados en el Consejo General de Huelga. ¿Querían derrocar al gobierno? ¿Estaban financiados por la URSS? ¿Buscaban un cambio de régimen? Hoy, a 50 años de aquel Movimiento Estudiantil ¿México ha olvidado el 2 de octubre? (…) Cerca de 100 muertos diarios, estudiantes desaparecidos, periodistas asesinados, militares, soldados y policías asesinados, fosas de muertos anónimos, Ayotzinapa, Veracruz, Chihuahua, se esparcen en todo el país y aún así México debe seguir defendiendo su democracia a pesar de ello, por ello y contra ello, seguimos llorando a nuestros jóvenes, seguimos añorando un mejor mañana y sin duda, el pasado no puede olvidarse, se queda en los rostros, en las calles, en los muros, en el resentimiento, en la esperanza, el 2 de octubre simplemente no se olvida, no debe olvidarse”.

Mi padre, el Rector Barros Sierra: texto sobre el autoritarismo, el honor, la cárcel y la esperanza

Cristina Barros, escribe en sin embargo, acerca del papel de su padre, en la rectoría de la UNAM en 1968: “El Rector Javier Barros Sierra tuvo una excepcional actitud en el movimiento de 1968. Cristina Barros, su hija, lo destaca: “enfrentarse al Gobierno represor y hacer pública sus diferencias, defendiendo la autonomía universitaria con energía y, al mismo tiempo, defendiendo las garantías que conforman una democracia y el derecho de los jóvenes a disentir; considero que, aunque un poco tarde, fue entendida por varios de los protagonistas de entonces”. En este contexto, dice, el Rector fue reconocido años después del 2 de octubre por líderes del movimiento estudiantil y estudiantes que, recluidos ya en el penal de Lecumberri, le enviaron una carta en 1970. “Se ha dicho que en 1968 cayeron muchos mitos y es verdad: pero todos los que señalan son externos… No hemos dicho que los jóvenes estábamos creando una nueva mitología y el valor que dábamos a la juventud como simple edad cronológica, era uno de los muros que más pronto podían habernos aislado en esquemas tan rígidos como los que deseábamos romper. Ahora los jóvenes sabemos que para serlo no basta tener veinte años; sino también, muchas de las cualidades que caracterizan al rector de 1968…”, le dijeron al respetado Ingeniero Civil, cofundador de la constructora ICA, director de la Facultad de Ingeniería de la UNAM, Secretario de Comunicaciones y Obras Públicas en el sexenio del Presidente Adolfo López Mateos, entre otros cargos”.

El «Tlatelolcazo» sin aderezos

El 2 de octubre de 1968 tuvo lugar un suceso que marcó la historia de las movilizaciones estudiantiles en el país, la matanza de estudiantes ocurrida en Tlatelolco se convirtió en el emblema de la represión por parte del gobierno mexicano a las protestas. A 50 años de este suceso, los sobrevivientes siguen demandando justicia y los estudiantes siguen saliendo a manifestarse a las calles para conmemorar la fecha. Al respecto en Milenio, el periodista Carlos Marín, escribe que: “el mitin de aquella tarde se convocó sobre todo con pintas en el internet del movimiento: el transporte urbano de pasajeros. Era miércoles. Decenas de camiones acabaron incendiados por grupos de jóvenes que libraron los cercos militar y policiaco a Tlatelolco tras la estampida que provocó la primera balacera. Excepto algunos que se bajaron y acomodaron en la escalinata […], ningún delegado al Consejo Nacional de Huelga que estuviera en la terraza de oradores escapó al Batallón Olimpia, que llevó a los detenidos a la Dirección Federal de Seguridad y al Campo Militar Número Uno. Como demostró en su documental Óscar Menéndez 25 años después, es una mentira contumaz que la tropa llegara disparando […]. Y es que también el Ejército fue entrampado por francotiradores desde las ventanas superiores, ala sur, del edificio Chihuahua. No al olvido. Y no a la superchería que tanto ensucia la memoria de la matanza con que quiso sofocarse el aire de libertad que hoy se respira”.

Dos de octubre. Corrigiendo nuestra memoria

El número de víctimas de la masacre del 68 va más allá los estudiantes fallecidos, también están los heridos y hoy sobrevivientes de ese día, y por supuesto las familias de los estudiantes y maestros involucrados. Por ello en Milenio, el periodista, novelista e historiador Héctor Aguilar Camín, escribe que: “’2 de octubre no se olvida’, dice la consigna. Cabe preguntar medio siglo después qué es lo que se recuerda, de qué se trata lo que no se olvida. La consigna se refiere, desde luego, a la matanza de Tlatelolco: el hecho violento que clausura y se come la memoria del 68 mexicano. Recuerda la fecha fúnebre y funesta. No la fiesta, no el fuego juvenil del movimiento, que siempre reivindicó Luis González de Alba, sino la balacera que le puso fin. La consigna no recuerda los días de la euforia sino la noche de Tlatelolco. Hay mucho que corregir en nuestra memoria de aquellos hechos […]. Podríamos seguir corrigiendo con el número de muertos de aquella tarde. Incluso yendo más allá, como ha hecho Susana Zavala en su investigación puntillosa de aquel año: no solo cuántos muertos hubo sino también cuántos heridos vinculados al movimiento de aquel año. Más aún: cuántos agraviados […]. El saldo total de víctimas de aquel año asociadas al movimiento estudiantil, según Zavala, es de 78 muertos y mil 638 agraviados […]. Las nociones de Matanza y Masacre han llevado siempre nuestra imaginación más allá. El hecho es que la cifra documentada de muertos del 68 no ha hecho sino descender y debemos corregirla en nuestra memoria, no porque los 78 registrados por Zavala sean pocos muertos, sino sencillamente porque no son 325, como reportó The Guardian, ni entre 150 y 200, como calculó la embajada. Porque cada vida cuenta”.

 

Fetichizar la historia

Las placas alusivas a la inauguración del Metro que tienen el nombre de Gustavo Díaz Ordaz, fueron retiradas hace unos días debido al papel que jugó el ex Presidente en la matanza del 68, sin embargo, este acto es considerado por algunos como un acto de populismo y no de justicia. Por ejemplo, en el Excélsior, su director, el periodista Pascal Beltrán del Río, escribe que: “José Ramón Amieva no llegó a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México por la vía de las urnas […]. Pese a que los ciudadanos no votaron por él y le quedan sólo dos meses en el cargo, Amieva quiso dejar su marca. Y por eso, en vísperas del cincuentenario del 2 de octubre de 1968, mandó quitar las placas alusivas a la inauguración del Metro que tienen el nombre de Gustavo Díaz Ordaz. Todos los días, cientos de miles de personas pasaban frente a esas placas y nadie, que yo recuerde, sintió la necesidad de vandalizarlas. Pese a que el papel jugado por Díaz Ordaz en el 68 es muy claro, las placas no parecían molestar a nadie. ¿Qué se logra quitando esas placas? Desde el punto de vista de la historia, absolutamente nada. Díaz Ordaz no será más o menos culpable de los hechos de 1968 y no dejará de ser un hecho que el Sistema de Transporte Colectivo se comenzó a construir durante su sexenio […]. La acción es un simple acto de populismo que busca la notoriedad. Es un sacrificio en el altar de la corrección política […]. Por supuesto, la lógica de Amieva la tuvieron gobernantes de otros tiempos, que mandaron destruir obras de gobiernos anteriores. Pero, justamente, eso es lo que deberíamos evitar: una visión partidista o parcial de la historia. Aparentemente, los residentes de la calle Gustavo Díaz Ordaz, en la colonia Guadalupe del Moral, en Iztapalapa, no han sentido la necesidad de pedir el cambio de nombre de la vialidad […], como tampoco los de las calles que llevan el mismo nombre, en Venustiano Carranza y Álvaro Obregón. La historia no es maniquea, de blancos y negros. Los mexicanos tienen derecho a la memoria y el acto populista y de fetichización de la historia que realizó Amieva quita a los habitantes de la ciudad el derecho a conocer su historia y opinar sobre ella. Le aseguro algo: en medio siglo o quizá menos, nadie recordará quién fue Amieva”.

El 68, válido hoy como ayer

Por su parte en El Universal, su Editorial, asegura que: “las libertades que México ha alcanzado en las últimas décadas […] no surgieron de la noche a la mañana; son producto de fuertes exigencias que han emanado de la ciudadanía. La más notable de ellas se dio en 1968, cuyo desenlace trágico se recuerda hoy. El movimiento estudiantil de hace medio siglo, detonado por un incidente de abuso policial contra jóvenes, aglutinó a padres, autoridades universitarias y diversos grupos en la Ciudad de México, así como en varias partes del país. Distintas voces se unieron entonces en demanda de espacios de participación política y de mayores libertades. La respuesta oficial no fue de diálogo sino de oídos sordos […]. Luego de la noche de Tlatelolco, varios años transcurrieron para que empezaran a asomar cambios en el país y más hechos significativos tuvieron que añadirse: la reforma política de 1977, los sismos de 1985, las elecciones de 1988. La democracia, la libertad de expresión y el respeto a los derechos humanos se fueron estableciendo hasta llegar a ser parte de la normalidad nacional […]. La importancia de recordar una fecha como el 2 de octubre de 1968 radica en que fue el punto de partida para contar con una sociedad más participativa y autoridades más sensibles […]. Para los gobiernos 1968 debe representar un recordatorio permanente de que los reclamos sociales no deben atenderse con la fuerza, sino con la disposición al diálogo y el respeto a los derechos humanos. En su desarrollo histórico y social, México ha transitado por momentos que dejaron una marca indeleble. Uno de ellos han sido los hechos de 1968. La fecha es escasamente aludida en los discursos oficiales, pero la sociedad se ha apropiado de sus palabras y de sus ideales; aspiraciones que son válidas hoy tanto como ayer”.

USMCA

El acuerdo trilateral entre México, Estados Unidos y Canadá logró concretarse en las últimas horas del domingo, sin embargo contará con un nuevo nombre. Al respecto en el diario Reforma, su columna de trascendidos Templo Mayor, asegura que: “será el sereno, pero de cara a las cruciales elecciones de medio término en noviembre, Donald Trump podrá presumir la firma del nuevo acuerdo comercial con México y Canadá. Como en toda negociación hubo ganancias y pérdidas de cada lado, pero al final prevaleció la lógica de que resultaba peor para todos poner fin al libre comercio… aunque ya no se le pueda llamar así. La paradoja es que si Enrique Peña Nieto fue un gran apoyo para el entonces candidato republicano, al darle rango de estadista invitándolo a Los Pinos; ahora Andrés Manuel López Obrador se convierte en el mejor aliado de Trump, al ponerle en bandeja de plata una de las pocas medallas que puede presumir ante sus fanáticos”.

Buenos augurios por el USMCA

En Milenio, su columna de trascendidos Trascendió, asegura que: “los representantes de los ámbitos automotriz y de autopartes, armadoras alemanas y empresas agrupadas en la Canacintra y la Coparmex, mostraron su beneplácito por los capítulos firmados sobre el sector en el acuerdo comercial de México, Estados Unidos y Canadá, el famoso TLC 2.0 Carlos Montiel Solana, presidente del organismo cúpula del sector privado en Puebla, augura un desarrollo económico regional por la importancia de la industria automotriz relacionada con las marcas VW y Audi en ese estado y Tlaxcala”.

El mundo encima

Luego de contender por la vía independiente por la presidencia de México, Jaime Rodriguez es acusado de desvío de recursos. Al respecto en el Excélsior, su columna de trascendidos, Frentes Políticos, asegura que: “el destino está alcanzando al gobernador de Nuevo León, Jaime Rodríguez. Los problemas por presuntas irregularidades en el desvío de recursos para la recolección de firmas para avalar su candidatura presidencial no terminan para éste, pues es investigado por una unidad especial de la Auditoría Superior del Estado. Al instalar el Comité Coordinador del Sistema Estatal Anticorrupción, Jorge Galván, titular de la ASE, dio a conocer la investigación. Ya se dio entrada a la denuncia que fue presentada por organizaciones civiles y autoridades electorales en contra del gobernador. En la carpeta se integraron las acusaciones que hizo el INE por las presuntas irregularidades en la recolección de apoyos. ¿No que muy bronco, señor gobernador?”

@loscabareteros

¡Comparte!

Share on facebook
Share on linkedin
Share on twitter
Share on reddit
Share on pinterest
Share on google
Share on email
Share on whatsapp
Share on print