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Hace una semana, se cumplieron cinco décadas de aquel trágico suceso que marcó un antes y un después en la vida de nuestro país: la matanza de estudiantes y civiles, aquel miércoles dos de octubre de mil novecientos sesenta y ocho en la plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco por parte de militares y policías, quienes, sólo recibieron órdenes de las autoridades del gobierno en turno.

Durante ese año, en el mundo, surgieron diversos movimientos y manifestaciones en contra de la lucha entre la guerra y el comunismo. La revolución cubana se encontraba en su apogeo, nació el movimiento ideológico de los hippies, en Europa el Mayo de Paris, en Estados Unidos, las protestas de los estudiantes, obreros y sindicatos, asimismo, el rock era la música de moda. Fue, lo que muchos llamaron una ola de rebeldía juvenil a finales de la década de los sesenta.

Los jóvenes representaban una amenaza para el gobierno mexicano, así quedó demostrado en Morelia de 1966, cuando los estudiantes del Colegio de San Nicolás inconformes, se manifestaron por el alza a la tarifa del transporte público y, policías disfrazados de civiles, asesinaron al estudiante Everardo Rodríguez. Al poco tiempo se produjo la ocupación militar de la universidad y aprovecharon para hacer una limpia en las casas de los estudiantes. Díaz Ordaz, en su informe de ese año lanzó una amenaza a quien se atreviera a desafiarlo: “nadie tiene fueros contra México”.

Gustavo Díaz Ordaz, dicen los que lo conocieron, fue un hombre honesto y responsable con el recurso público, inclusive, el ex presidente no quería que los Juegos Olímpicos del 68 se realizaran en México, pues consideraba que el costo era altamente oneroso. Sin embargo, es recordado como un Presidente opresor y uno de los responsables de la matanza de Tlatelolco. Fue lamentable que años más tarde, Díaz, calificó este acontecimiento como “incidente penoso” y dijo ser el salvador del país. Declaraciones absurdas e indignantes a mi parecer. Los políticos como la materia, no se crean ni se destruyen, sólo se transforman.

A 50 años de esta masacre, debemos reflexionar acerca de lo bueno y lo malo que hemos hecho como mexicanos. Cinco décadas más tarde, tenemos quizá poco más oportunidades y libertades que nuestros antepasados hubiesen querido poseer. El dos de octubre no se olvida, y no debemos olvidarnos de aquel hecho atroz, opresivo y cobarde que marcó un hito en la historia de México. Tampoco debemos olvidarnos de los miles de muertos que ha dejado la fallida guerra contra el narcotráfico, que empezó en 2006 y hasta la fecha no ha cesado, no podemos olvidarnos de los estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa, de las violaciones a los derechos humanos, de la corrupción e impunidad, de las muertas de Juárez, de las fosas, de los camiones con cadáveres, de los atentados a la libertad de expresión, de Tlatlaya, de Guerrero, Veracruz y el resto del país. Debemos aprender de la historia, porque aquel que no la conoce, está condenado a repetirla.

Tercer Tercio

Fatal. Arturo Salazar Moncayo, Secretario de SECOPE, dio a conocer que éste mes dará inicio, por fin, la obra del paso a desnivel en el bulevar Francisco Villa. Lo malo es que se removerán 372 árboles para dicha construcción. Luego de la obra magnánima que fue la remodelación del Estadio de Beisbol, está sin duda, vendrá a darle un respiro al titular de obras públicas.

@heber _GH

 

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