La negociación política del Presupuesto 2019, ¿Viene una tormenta de desconfianza?

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Desde la redacción de @loscabareteros ponemos a su consideración la “Columna de columnas nacional” del martes 23 de octubre de 2018. La negociación política del Presupuesto 2019: El gran desafío es reasignar montos y partidas para financiar las propuestas de López Obrador en materia de programas sociales y de obras de infraestructura sin incurrir en déficit, endeudamiento, nuevos impuestos o inflación. Nahle vs calificadoras, primer round… ¿Viene una tormenta de desconfianza?

Rayuela

El riesgo de los albergues, con Trump amenazando desde el norte, es que acaben siendo campos de concentración.

La negociación política del Presupuesto 2019

Luis Carlos Ugalde, en El Financiero, escribe sobre el presupuesto 2019 y el gobierno electo: “El gobierno electo está inmerso en el diseño de la composición del proyecto de Presupuesto 2019. El gran desafío es reasignar montos y partidas para financiar las propuestas de López Obrador en materia de programas sociales y de obras de infraestructura sin incurrir en déficit, endeudamiento, nuevos impuestos o inflación. En la Secretaría de Hacienda (SHCP) afirman que el margen presupuestario –eso es, los fondos que se pueden liberar si se hace una reingeniería del gasto– ronda los 50 mil millones de pesos. El Presidente electo ha dicho desde su campaña que se pueden ahorrar 500 mil millones de pesos del combate a la corrupción, programas de austeridad y las compras consolidadas. Un gran problema de los presupuestos es su fuerza inercial. Cambiar la estructura del gasto –quitar de una bolsa para poner en otras– implica enormes conflictos políticos. Cada peso en el Presupuesto significa empleos, recipientes de programas sociales, proveedores de gobierno, aviadores, coyotes o gastos ineludibles que debes cumplir (servicio de la deuda, pensiones, seguridad social). Por lo tanto, la reingeniería del Presupuesto es uno de los mayores desafíos que enfrentará López Obrador en el muy corto plazo. Los nuevos funcionarios del área hacendaria han dicho que buscan consolidar programas sociales para evitar duplicidades, reducir el intermediarismo y mejorar el impacto de la política social. Tienen razón. Pero cada programa social –aun sea de pocos millones de pesos– tiene personas de carne y hueso que viven de esos recursos. Algunos son líderes comunitarios que lucran con las necesidades sociales; otros son funcionarios que se embolsan el dinero, y otros son gente real con necesidades que vive de esos programas. Consolidar dichos programas podrá causar una enorme conflictividad política y social en diversas partes del país a fines de año. (…) Hoy se presenta el libro La Negociación Política del Presupuesto, 1997-2018, realizado por Integralia y con apoyo del Senado, que contiene una narración de las modalidades cómo se ha negociado el Presupuesto desde que el PRI perdió la mayoría en la Cámara de Diputados. Se explica el surgimiento de los moches y la pérdida de vigor y capacidad del Congreso para dar seguimiento al ejercicio del gasto público. El Congreso es responsable –por omisión– del dispendio y de muchos actos de corrupción que se dieron alrededor de los fondos federales en las últimas dos décadas. (…) La nueva Legislatura tiene la oportunidad de recomponer el camino. La Negociación Política del Presupuesto contiene recomendaciones puntuales para mejorar las reglas del juego y hacer del Presupuesto un instrumento efectivo de política pública y de contención de la corrupción. Ojalá así sea”.

Nahle vs calificadoras, primer round

Luis Miguel Gonzáles, en El Economista escribe sobre las calificadoras y su nota por PEMEX: “Fitch emite una opinión sobre Pemex. Hay incertidumbre sobre lo que harán el próximo sexenio y por eso coloca la deuda en perspectiva Negativa. Rocío Nahle responde con asertividad. La nota es absurda, dice: Sabemos lo que estamos haciendo. Entre líneas parece que dice: No nos dejaremos intimidar. Es el primer round, pero que nadie se asuste. Es normal. La calificadora requiere más información sobre los planes para Pemex en el próximo sexenio y emite una advertencia. Rocío Nahle sabe que debe usar la oportunidad para mandar un mensaje. Toma el escenario para recordar que los cambios van en serio. En más de un sentido, pide que le den el beneficio de la duda a la próxima administración. Que no cunda el pánico… por ahora. Fitch está haciendo su trabajo y la próxima secretaria de Energía también. La calificadora está obligada a emitir una opinión de lo que está observando. Pemex es el mayor emisor de deuda en México y el marcaje es obligatorio por parte de las calificadoras. Si no lo hiciera, Fitch estaría siendo omisa y se condenaría a la irrelevancia en un mercado importante, respecto a un país relevante que vive un momento interesante. Rocío Nahle responde fuerte porque cree en un proyecto que implica la revisión a fondo de lo que se ha hecho en el sector petrolero. Esto implica un par de medidas que no le gustan a la calificadora: la construcción de una enorme refinería y la posible suspensión de las exportaciones de petróleo. Responde por muchas razones. Una de ellas, podemos suponer, es que debe mostrar carácter y personalidad. Esto es imprescindible para generar las primeras impresiones en un escenario que puede ser un ring. Se imaginan a la próxima secretaria de Energía bajando la cabeza al primer comunicado de una calificadora? Vimos el primer round, pero lo más relevante es cómo se dará el diálogo entre el próximo gobierno y las agencias calificadoras. Pemex es la mayor empresa de México y arrastra una deuda gigantesca, 104,000 millones de dólares. Con esta montaña crediticia a cuestas, esta empresa no tiene gran margen de maniobra y le debe importar mucho todo lo que las calificadoras digan de ella. (…) Fitch importa porque tiene el poder para influir en la tasa de interés que pagará Pemex. A la calificadora no le corresponde tomar decisiones, sino evaluar los planes de la petrolera y contrastarlos con su historia, con sus capacidades y con sus números. (…) Fitch no es perfecta ni infalible (recuerden el 2008), pero no puede ser ignorada porque tiene poder suficiente para provocar pesadillas en Pemex. Sus observaciones no tienen por qué ser amables, pero hay que tomarlas en cuenta. Son consejos que, en cierto sentido, son gratuitos. No hacerles caso puede costar muy caro”.

¿Viene una tormenta de desconfianza?

Enrique Quintana, en El Financiero, escribe sobre los riesgos y la incertidumbre que hay en el ambiente: “Soplan vientos de preocupación en los mercados financieros en México y ello ha contribuido a que el tipo de cambio al mayoreo se haya colocado por la tarde de ayer en 19.41 pesos, la cotización más elevada desde el pasado 6 de septiembre. En reportes de bancos, consultores y diversos analistas se han puesto sobre la mesa una serie de preocupaciones. Destacan el tema del aeropuerto, el de la política de hidrocarburos y los temas fiscales. En el caso del aeropuerto, se percibe la inminencia de que la consulta a realizarse a partir del jueves próximo legitime la decisión de cancelar el proyecto que se lleva a cabo en Texcoco. Al margen del elevado costo de la cancelación, del impacto en el desarrollo del país y del efecto en el ánimo de los inversionistas en general, hay obligaciones específicas derivadas de los bonos emitidos por el Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México, que estarían en riesgo. El respaldo a esos papeles fueron los ingresos futuros derivados de la TUA. El problema es que, si el tráfico aéreo no crece en función de los supuestos usados en la colocación de los bonos, es probable que los ingresos de la TUA no alcancen para pagar el interés y los bonos a su vencimiento y además, deje ingresos para la operación del aeropuerto. En el caso de Pemex, ya comentamos que un cuadro en el que se destinan recursos a proyectos cuyo resultado es incierto en el volumen de ingresos que va a dejar y las fechas en que se van a producir, como el de la construcción de la refinería o la rehabilitación de las existentes, se percibe el riesgo de un mayor deterioro en la situación financiera de la empresa. Y el otro factor es la duda de que realmente se pueda presentar un paquete económico para 2019, que no implique un mayor déficit. Las dudas han surgido de los anuncios de inversiones o programas sociales y al mismo tiempo la pérdida de ingresos por anuncios como la reducción del IVA e ISR en la frontera o la posibilidad de quitar el IEPS a las gasolinas. A estos factores domésticos, deben sumarse los que surgen del entorno internacional y que crean un ambiente en el que habrá tasas de interés más elevadas y mayores riesgos de recesión”.

Nuevo enemigo de López Obrador

Raymundo Rivapalacio escribe en El financiero, acerca de la Suprema Corte y su pugna con López Obrador: “Por una razón inexplicable, Andrés Manuel López Obrador sigue cosechando enemigos antes de que asuma la Presidencia. El tiempo de construir lo ha dedicado en buena medida a destruir, al pelear con diferentes sectores. Internamente la emprendió contra las Fuerzas Armadas y contra la burocracia, a los que acusó de violadores de los derechos humanos, corruptos y llenos de privilegios. Hacia fuera se ha confrontado notoriamente con empresarios y medios de comunicación. No son todos, pero esta muestra permite ver hasta dónde está dispuesto a llegar para lograr lo que denomina la Cuarta Transformación. No tiene tiempo que perder, y a 40 días de asumir el poder está clara la ruptura. Las reacciones por los agravios han surgido de diferente manera. Hacia el interior de la administración pública el ejemplo más sobresaliente es la burocracia, que no ha chocado con él, simplemente lo está abandonando. Cerca de mil funcionarios han solicitado su jubilación anticipada o piensan renunciar, que es una acción colectiva, no consensuada, que López Obrador ha desestimado. Hacia fuera de lo que será su gobierno, agentes económicos y sociales están observando el reordenamiento del régimen que quiere edificar, para ir encontrando su nuevo rol. Al no ser aún presidente constitucional, la ruta la señala el Legislativo, donde las mayorías de Morena en la Cámara y el Senado avasallan a la oposición para apurar los cambios legales que necesita la Cuarta Transformación. El Poder Legislativo, uno de los tres pilares del Estado mexicano, está sometido al Presidente electo, quien los tiene subordinados, convertidos en obreros de la fábrica de leyes donde trabajan como autómatas parlamentarios. No hay espacio para la discusión ni para el cuestionamiento en las cámaras. El aplastamiento a las minorías se da con sevicia política. La urgencia por servir al jefe político de una forma acrítica, peligrosamente ha eliminado al Poder Legislativo como uno de sus pesos y contrapesos. (…) El ataque al Poder Judicial comenzó con la presión para que reduzcan sus salarios, bajo el discurso de la austeridad republicana, que no sólo viola la ley al vulnerar su autonomía, sino afecta su funcionamiento. Siguió con una serie de iniciativas de Morena para que el Legislativo sea quien fije los plazos de las asignaciones de los jueces y magistrados, y no el Consejo de la Judicatura. En la cocina del Presidente electo se encuentra también la desaparición de la Suprema Corte por un Tribunal Constitucional. (…) Si López Obrador no comprende o no quiere ver el daño que le está empezando a hacer a su Presidencia antes de entrar en funciones, su equipo tiene que hacérselo notar. Debe corregir para evitar que lo vean y traten en el mundo como un político empeñado en destruir el funcionamiento de una democracia para convertirse en autócrata”.

El desafío geopolítico de la caravana

Jorge Fernández Menéndez, en Excélsior, escribe sobre la caravana migrante: “Es difícil separar las condiciones humanitarias y hasta políticamente correctas en el tema de la caravana migrante de las de seguridad, geopolíticas y diplomáticas. No estamos ante movimientos como el del exilio español, en la década de los 30, ni en la del exilio sudamericano, en los 70, o el de los refugiados guatemaltecos que huían de la guerra civil y se asentaron en campamentos en la frontera con Chiapas. La caravana migrante es otra cosa, un movimiento en el que se unen el hambre, la desesperación, la inseguridad y la violencia, pero también juegos políticos en los que intervienen Estados Unidos, México, los países centroamericanos y actores que van desde grupos políticos y humanitarios ligados a los migrantes hasta el crimen organizado. Navegar entre todo ello y encontrar respuestas que no caigan ni en la provocación ni en la ingenuidad, es, sin duda, complejo, sobre todo, en una coyuntura donde estamos a escasos 40 días del cambio de administración en México y a tres semanas de las elecciones intermedias en Estados Unidos. México, más allá de los grises que siempre existen en estos temas, ha sido un país que ha tenido puertas relativamente abiertas a la migración, sobre todo, como decíamos, a la que provenía de refugiados políticos de muchas partes del mundo. Ahora estamos, como en otros países, ante oleadas migratorias que responden a otras razones y que desafían esas políticas de puertas abiertas porque también estamos ante una ola antiliberal y nacionalista que impulsa los sentimientos antiinmigrantes. Los esfuerzos de México y la presión de Trump no giran tanto en evitar la entrada de migrantes, sino en que no lleguen a la frontera con Estados Unidos. Ello, quizá, sea cuestionable, pero es una exigencia de real politik para este gobierno y para el que comenzará el primero de diciembre. La idea parece ser contener, por una parte, la oleada de migrantes en Chiapas, establecer campamentos de refugiados y, a partir de allí, regularizarlos con visas o permisos de trabajo, haciendo un seguimiento individual. (…) El Corredor Transístmico se convierte así no sólo en una notable vía de comunicación del Pacífico con el Golfo, sino también en una frontera física que permita regular el flujo de personas. Evidentemente, el secreto de todo ello pasa por generar un verdadero desarrollo en el sur del país. Se necesitan planes muy concretos, recursos, infraestructura (en forma prioritaria la llegada de los gasoductos, porque sin gas no se puede instalar en la zona ninguna gran empresa, lo que se dificultará si no se explotan vía fracking los yacimientos en Tamaulipas) y también gobiernos locales eficientes junto con una administración federal realmente enfocada en esa estrategia”.

¿Todos somos Trump?

La caravana migrante proveniente de Honduras ha despertado en algunos mexicanos la xenofobia y el racismo, ese que reclaman a los estadounidenses que llaman criminales a los mexicanos. En Excélsior, Yuriria Sierra, escribe que: “desde el mediodía del viernes se han evidenciado cientos de mensajes. En el mismo tono: mexicanos renegando de la llegada de ciudadanos de otro país que buscan un techo, un trabajo, una escuela, un jardín donde puedan crecer a sus hijos. Centroamericanos que no sólo no han encontrado en sus países las oportunidades suficientes para su bienestar, por el contrario, a las carencias le suman violencia. No es un panorama ajeno. Ellos huyen como también huyen miles de mexicanos. Ellos sufren lo que también sufren miles, millones de mexicanos en Estados Unidos. Ellos escuchan hoy cómo son llamados delincuentes, como también lo escuchan esos mexicanos que han dejado sus lugares de origen […]. La llegada de la caravana migrante a la frontera sur de nuestro país nos ha puesto un trágico espejo frente a nosotros. Más allá de los protocolos con los que el gobierno federal hace frente a la contingencia, los mexicanos hoy nos reconocemos en ese discurso de odio que, digamos, durante la campaña de Trump tanto juzgamos […]. México tiene una larga historia de solidaridad, de empatía con la comunidad extranjera que llega a nuestro país en calidad de refugiados y exiliados. ¿Por qué sería distinto con quienes migran? Hoy vemos ese lado de México racista, clasista, mezquino y deshumanizado. Vemos ese México hipócrita que se ofende cuando recibe el maltrato que también da. Y no, porque México es mucho más que este discurso xenófobo alimentado por prejuicios y por falta de empatía […]. Restringir derechos porque nos son incómodos, nos condena a ser una sociedad que repite errores y sus consecuencias. Nos asegura un desarrollo a medias. Nos afirma como seres humanos incapaces de tender una mano […]. Muchos mexicanos sabemos que esto no tiene que ser así: que nos todos tenemos que ser como Trump. No podemos. No debemos permitirlo”.

El mexicano también discrimina

El Universal, su Editorial, asegura que: “históricamente, México ha sido considerado como país destino de grupos que fueron obligados a emigrar de sus países. Gracias a una política de apertura a la inmigración, desde el siglo XIX y hasta la fecha, nuestra nación ha recibido a miles de personas de todo el mundo que, por diferentes causas, dejaron sus hogares […]. La llegada a México de miles de hondureños con rumbo a Estados Unidos, que marchan hacia el país vecino en busca de una mejor calidad de vida, revela los claroscuros que conviven en el imaginario colectivo. Por un lado, existe empatía hacia los migrantes hondureños y la condición que viven; por otro, los mexicanos han manifestado claramente sus prejuicios en contra de los migrantes indocumentados provenientes de Centroamérica. De acuerdo con una encuesta realizada por EL UNIVERSAL  […], aunque casi la mitad está de acuerdo en que las autoridades les permitan el paso y se les dé refugio, más de 60 por ciento percibe negativamente un hipotético arribo de migrantes indocumentados de Centroamérica a su comunidad. El tema polariza las posiciones entre los mexicanos. Mientras casi la mitad está de acuerdo en permitirles el paso a México y que reciban refugio, casi cuatro de cada diez se manifiestan en contra. En tanto, casi 50 por ciento está de acuerdo con las medidas tomadas por el gobierno mexicano, que impidió el paso a migrantes que intentan ingresar sin documentos y una proporción similar está en contra. Una parte de los mexicanos aborrece a los centroamericanos del mismo modo que el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y sus simpatizantes lo han hecho con nuestros compatriotas […]. Todo lo anterior muestra que queda un largo camino por recorrer para que en México se arraiguen la tolerancia y el respeto al recién llegado, a pesar de los avances logrados en materia de derechos humanos y en el combate a la discriminación. La autoridad podría ser la primera en mostrar más empatía hacia los migrantes. Al final, el nuestro es un país construido también por quienes han llegado de fuera”.

Postura única y clara sobre migración en el Senado

La caravana migrante también ha dejado en evidencia la falta de políticas públicas que respondan a la situación de los migrantes que solicitan asilo en el país. En Milenio, Trascendió, asegura que: “la bancada del PT en el Senado, que encabeza Gonzalo Yáñez, ha sido la única en fijar una postura clara respecto a la caravana de centroamericanos y propondrá hoy reformas a la Ley de Migración para expedir reconocimientos colectivos de refugiados. Hay que recordar que ayer, mientras el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cambiaba de opinión sobre México y vapuleaba a Ejército y Policía Federal, Enrique Peña Nieto previno a los migrantes de que si no cumplen los requisitos de ley, ni se quedarán aquí ni podrán proseguir su camino al norte”.

El aeropuerto puede costar un sexenio

En Milenio, Héctor Aguilar Camín, escribe que: “la semana que empezó ayer puede marcar el sexenio. La decisión que tomará el Presidente electo sobre el aeropuerto definirá en gran medida su relación con los mercados y los inversionistas, y la de estos con la economía mexicana. No es un asunto que le importe a la mayor parte de la población, pero es un asunto que le importa centralmente al dinero, no como el mayor negocio que puede hacerse en México, sino como síntoma de la actitud que se puede esperar del nuevo gobierno en materia de política económica y amistad o enemistad con la inversión […]. Imposible imaginar ese gobierno memorable sin un alto crecimiento económico, e imposible imaginar un alto crecimiento económico sin un alto flujo de inversión. De modo que aunque el aeropuerto no es asunto que le importe a la mayor parte de la población, puede ser un mensaje decisivo para los mercados y los inversionistas respecto de si vale o no la pena meter dinero en México. Muy mal empezará su gobierno López Obrador si cancela la inversión que tiene sobre la mesa […]. Inaceptable para los mercados podría ser el espectáculo de un Presidente cuyo primer acto de gobierno es patear una inversión de miles de millones de dólares tomando una pérdida de otros miles. Otra cosa es que en el proyecto del aeropuerto haya corrupción, excesos, sobreprecios y contratos equívocos. El nuevo gobierno está a tiempo de corregir y hasta de sancionar los abusos que encuentre. Limpiar eso, transparentarlo, reducir sus costos podría ser un primer ejemplo de anticorrupción y eficiencia. Salirse del proyecto y licitarlo a privados sería otra opción aceptable. Cancelar el aeropuerto, no […]. En esta materia, el aeropuerto puede costar un sexenio”.

Consulta…

La consulta del nuevo aeropuerto ha desatado una serie de campañas tanto a favor como en contra de la construcción, promoviendo de alguna forma la participación en este ejercicio. Reforma, Templo Mayor, asegura que: “pese al rechazo por la ilegalidad de la consulta sobre el nuevo aeropuerto, resulta interesante ver cómo algunos ciudadanos en lo personal y otros en lo colectivo han optado por promover que la gente vaya y vote en favor del proyecto en Texcoco. Desde videos tipo selfie distribuidos de mano en mano vía WhatsApp, publicaciones en Facebook y hasta una petición en Change.org que ya cuenta con 125 mil firmas, los apoyos al NAIM se multiplican, con todo y que la consulta convocada por el próximo gobierno no ofrece la más mínima garantía en sus resultados. Quienes tienen el colmillo político largo, dicen que la consulta podría ser una estrategia de Andrés Manuel López Obrador para legitimar dos cosas: por un lado, la decisión de romper su promesa de campaña de frenar el aeropuerto, atribuyéndosela al pueblo sabio. Y por el otro, darle carta de naturalización a este tipo de consultas al ‘perder’ la primera, pues así difícilmente se podrían descalificar las próximas que haya. ¿Será?”

¿Irá la PGR por la verdadera «Rana»?

Ayer a mediodía Erick Uriel Sandoval salió de prisión, luego de que no se contara con pruebas suficientes que demostraran su responsabilidad en el caso de la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa. En Milenio, Carlos Puig, escribe que Sandoval “salió porque un juez dijo claramente que no se había podido acreditar que él fuera a quienes los hoy implicados habían identificado como La Rana, participante en los hechos de aquella noche de Iguala, cuando desaparecieron los 43 estudiantes de Ayotzinapa. La PGR, lo que queda de la PGR, sabía que esa Rana no era su Rana. La CNDH se lo dijo con pruebas y con todas las letras hace meses. Lo ignoró. Mantuvo siete meses en prisión a alguien que sabía inocente. Si Erick está hoy libre es por haber tenido la fortuna que un muy buen abogado que ahora vive en Ciudad de México es originario y amigo de la familia en Cocula […]. Ahora surge otra pregunta. En su amplia y documentada investigación, la CNDH le dijo a la PGR quién podría ser la verdadera Rana. Un hombre de nombre ‘Edgar’. Cito el reporte de la comisión: ‘La CNDH consiguió ubicar a una persona cercana a ‘Édgar’. Dicha persona solo se entrevistó con los familiares de Erick Uriel Sandoval Rodríguez, a quienes conoce desde tiempo atrás. A ellos les confirmó que, en efecto, ‘Édgar’ tiene un tatuaje en forma de rana color verde en la parte superior izquierda de la espalda […] La persona también les proporcionó a los familiares de Erick Uriel datos de quién le hizo el tatuaje a ‘Édgar’ […]’. Luego encontraron al tatuador de ‘Edgar’ […]. Es más, la CNDH le dijo a la PGR en qué ciudad estaba ‘Edgar’. La pregunta ahora es de qué tamaño es el compromiso de la PGR con la verdad sobre aquella noche, con la justicia. ¿Irán por la verdadera Rana? O ya, total, ya se van, ya empacaron”.

Sin juegos

Excélsior, Frentes Políticos, asegura que: “Andrés Manuel López Obrador, Presidente electo, dio certezas al sistema bancario mexicano. Afirmó que los bancos, tanto nacionales como extranjeros, tendrán seguridad durante su gobierno. ‘Necesitamos de la inversión, no basta de la inversión pública, no basta con la inversión privada nacional, hace falta también la inversión extranjera’, dijo el tabasqueño en un video que publicó en redes sociales. El futuro mandatario informó que conversó con Ana Botín, del Banco Santander. Por su parte, Ana Botín anunció que seguirán invirtiendo en México y confió en que el gobierno entrante seguirá apoyando el desarrollo del país. Fuera nervios. Todo va bien”.

Acierto de AMLO

Andrés Manuel López Obrador nombró el día de ayer a quienes estarán a la cabeza del ejército y la Marina para su gobierno, mismas que llamaron la atención para bien. En Milenio, Carlos Marín, escribe que: “de pocos integrantes del próximo gabinete presidencial puede afirmarse que AMLO haya hecho designaciones tan irreprochables como las del general de División Luis Cresencio Sandoval González y el almirante José Rafael Ojeda Durán para encabezar las secretarías de la Defensa Nacional y la Marina Armada. Bajacaliforniano, el primero tiene 43 años en el Ejército y, con licenciatura y maestría en administración militar, ha comandado unidades en todos los niveles de mando cumpliendo misiones de seguridad interior y, luego de haber jefaturado zonas militares como general de brigada […]. Veracruzano, el almirante lleva 53 años en la Marina, está titulado en mando naval, administración naval y seguridad nacional, y ha desempeñado funciones directivas en el Instituto de Seguridad Social de las Fuerzas Armadas. Ambos, pues, fogueados en asuntos de recursos humanos y economía militar pero, lo más importante: curtidos en todo lo relativo a la canija seguridad”.

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