El crecimiento es intrascendente…

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Desde la redacción de @loscabareteros ponemos a su consideración la “Columna de columnas nacional” del miércoles 28 de agosto 2019. El crecimiento es intrascendente… ¿Qué quiso decir el ingeniero Slim? ¿Primer paso rumbo a la confianza?…  La sumisión de Slim.

Rayuela

“No. La prensa no está para aplaudir. Está para informar. Y nada más”.

El crecimiento es intrascendente… ¿Qué quiso decir el ingeniero Slim?

Luis Miguel González, El Economista: “El contexto importa. Cuando Carlos Slim Helú dice enfrente del presidente López Obrador que el crecimiento no es tan importante está mandando un mensaje que vale la pena tratar de interpretar, ¿es una muestra de apoyo al presidente, de cara a los malos datos económicos? ¿Estamos ante una forma velada de expresar que el 2019 fue un año perdido en términos de crecimiento y mejor debemos enfocarnos en el 2020? El contexto importa. México es un país presidencialista y en un acto público se dicen cosas que no se dirían en privado. Las palabras sirven para conciliar, para tender puentes o por razones que trascienden al acto. En muchos casos, se espera que las palabras no sean tomadas al pie de la letra. Es difícil imaginar al ingeniero Slim diciendo al directivo que está a cargo de una de sus empresas: “estamos ante una situación en la que el crecimiento puede ser cero, pero eso no es lo importante. El contexto importa. El hombre más rico de México participa en una conferencia mañanera del presidente y al tomar el micrófono le está hablando a millones de personas que no están en Palacio, pero escuchan sus palabras a través de la radio, la televisión, el Internet y las redes sociales. Cuando él dice “el crecimiento no es lo importante”, esas palabras adquieren otra dimensión, por el evento, por la escala y por la infinidad de contextos en los que serán escuchadas o leídas. Algunos de los admiradores de AMLO tendrán todo el derecho a afirmar: “mi presidente tiene razón en eso del crecimiento, hasta Carlos Slim piensa lo mismo que él”. El crecimiento importa y también importa lo que el ingeniero Slim diga al respecto. Es un líder en la comunidad de negocios y una referencia obligada cuando se trata de tomar la temperatura a la economía de este país. Hace pedagogía o educación económica en el momento en que opina de un tema que es de coyuntura, pero también una asignatura pendiente, no del 2019 sino desde hace varios años. El crecimiento importa y hay que decirlo con toda claridad: no tiene sustituto. Importa para generar desarrollo, como quiere el presidente López Obrador, pero también para dar vida y viabilidad a las inversiones productivas, en consonancia con lo que postula Carlos Slim. No basta el crecimiento para generar desarrollo ni para detonar inversiones productivas. No basta, pero sí hace la diferencia. El crecimiento económico le da más ingresos al gobierno porque las actividades de consumo, inversión y exportaciones pagan impuestos que terminan en las arcas del gobierno. El crecimiento económico produce un círculo virtuoso, porque genera consumo e inversión que a su vez se convierten en más crecimiento. El crecimiento económico se expresa en números, pero tiene que ver con muchas otras cosas. Un país que tiene muchos años de crecimiento sostenido tiende a verse a sí mismo bajo una luz más optimista y, en consecuencia, toma más riesgos económicos y genera más oportunidades para sus habitantes. Un país que lleva mucho tiempo estancado o decreciendo se achica también en ambiciones, produce menos oportunidades y se deprime, en más de un sentido de la palabra. ¿Qué quiso decir Carlos Slim con aquello de que el crecimiento no es lo importante?”.

La sumisión de Slim

Raymundo Rivapalacio, El Financiero: “La fotografía en Palacio Nacional es histórica. El presidente Andrés Manuel López Obrador, todo poderoso, con el empresario más rico de México y uno de los más acaudalados del mundo, Carlos Slim, a sus pies y bailando la música que le tocaban en el Salón de la Tesorería. El poder económico, como tantas veces lo ha dicho López Obrador, subordinado ante el poder político. La mañanera del martes es, en este sentido, una nueva prueba material del argumento, que se comenzó a construir en la praxis cuando de un manotazo sobre la mesa, canceló la obra del nuevo aeropuerto internacional de Texcoco. Desde ese momento, López Obrador estableció los términos de su relación con el sector privado, que ha sido consistente, congruente y clara. Aquello fue una demostración de fuerza. Nunca más los empresarios volverían a formar parte de la toma de decisiones, ni mucho menos, como dejó entrever, ser ellos quienes gobernaban al Presidente. Cuando canceló Texcoco, contra el consejo de sus cercanos, Slim ofreció una conferencia de prensa donde criticó la decisión y dijo que eso sería frenar el crecimiento. Este martes, dijo que el crecimiento era “intrascendente”, y que lo que se necesitaba era una inversión masiva en proyectos públicos. Notable la maroma del ingeniero, quien pese a conocer hace casi 20 años a López Obrador, no lo conoce. O no cree lo que dice, y trata de endulzarle el oído con un objetivo particular, sin entender que la abyección es una actitud que el Presidente no aprecia. (…) “¿Qué tiene que hacer entonces un empresario?”, preguntó un miembro del Consejo Coordinador Empresarial. En primer lugar, no pelearse con el Presidente, tenga su empresa o no relaciones comerciales con el gobierno. En segundo lugar, tener una comunicación fluida y franca. Un empresario sí puede contribuir a la buena marcha del gobierno y del país, pero no mediante la adulación, sino a través de una comunicación abierta y honesta, no de sumisión sino de interlocución. En parte tiene razón López Obrador al desconfiar del sector empresarial, y no sólo por sus prácticas. Hubo muchos gobiernos donde algunos empresarios sentían que eran ellos quienes gobernaban, no el presidente, pero el presidente se dejaba intimidar. No es fácil confrontar a alguien cuyo poder económico puede mover el PIB, pero no puede haber nadie por encima del jefe del Ejecutivo. Este tipo de relación puede no ser siempre fácil, para ninguna de las dos partes, pero es de respeto mutuo y de certidumbre: cada parte sabrá que lo que le dicen es lo que piensan y no tratan de engañarlo y engañarse a sí mismo. (…) Hay empresarios que en el último año han intentado por diferentes maneras ser bien vistos por el Presidente, comprando equipos de beisbol, el deporte de López Obrador, o pagando coberturas en revistas del corazón para algunos de sus cercanos. Hay otros que le han dado cobertura retórica, justificando todo lo que hace, por qué y cómo lo hace. En el péndulo de la interlocución, se fueron hasta la genuflexión. No se ayudan. Esa actitud no cambiará lo que López Obrador nunca ha sido. Pero tampoco ayudan al Presidente, porque muchos de ellos no son sinceros. Si quieren contribuir realmente por el país, que dejen de lanzar besos y recurran a otras fórmulas. Por ejemplo, un diálogo respetuoso y sincero, sin alabanzas ramplonas”.

¿Primer paso rumbo a la confianza?

Enrique Quintana, El Financiero: “El pasado 12 de febrero, el director general de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), Manuel Bartlett, acudió a la conferencia mañanera del presidente López Obrador. De manera sorpresiva, en esa ocasión denunció la existencia de contratos a los que calificó de ‘leoninos’, que un grupo de empresas había hecho con la CFE y que le implicaban altos desembolsos a la empresa estatal. El propio presidente hizo un llamado a las empresas involucradas, señaladamente a Carso, IEnova y TransCanada, para renegociar los términos de los contratos. Por varios meses, se mantuvieron conversaciones entre las empresas y CFE. Sin embargo, el 24 de junio, IMG, el consorcio en el que participan IEnova y TransCanada para la construcción del gasoducto submarino del sur de Texas a Tuxpan, informó que recibió una notificación de CFE demandando una solicitud de arbitraje internacional. La empresa estatal señalaba que era en respuesta a la misma solicitud hecha por las empresas. Al margen de la razón por la que se hayan detonado los arbitrajes, el hecho es que esta decisión sorprendió a funcionarios y a empresarios. Y prendió las luces de alarma respecto al impacto negativo que habría por el incumplimiento de contratos por parte del gobierno mexicano. De inmediato, Alfonso Romo, jefe de la Oficina de la Presidencia; Carlos Salazar, presidente del CCE; y Antonio del Valle Perochena, presidente del Consejo Mexicano de Negocios, promovieron una vía paralela a los litigios que tendrían que resolverse en la Corte Internacional de Londres. Se logró convencer al presidente López Obrador para que la negociación no dependiera solamente del director de la CFE, quien tenía la posición más dura.  Después de muchas reuniones, la semana pasada empezó a perfilarse un acuerdo. Sin entrar en la polémica de si resultó más caro el remedio que la enfermedad, está fuera de discusión de que el peor escenario era meterse a un arbitraje de duración incierta y con altas probabilidades de tener un resultado adverso. El desenlace anunciado ayer resolvió un problema que nunca debió haberse presentado. Si queremos tener una visión positiva, el hecho de que se hayan obtenido acuerdos, es el indicio de que pueden empezar a darse cambios en la visión del gobierno y del presidente de la República, que entienda la necesidad de mandar señales positivas para alentar la inversión privada. Dice el adagio que una golondrina no hace verano. Si este hecho es algo aislado no será ni lejanamente suficiente para restaurar la confianza. Pero si es síntoma de que hay una forma nueva de ver las cosas, entonces podríamos empezar a ver un proceso de reconstrucción de la confianza de la inversión”.

Montajes: Frida Sofía y Cassez-Vallarta

Julio Hernández López, La Jornada: “Ernesto Núñez Albarrán era editor de la revista R, del Grupo Reforma, y en esa condición cubría el caso de la niña Frida Sofía que, según reportaba especialmente Televisa, estaba a punto de ser rescatada de entre los escombros del colegio Enrique Rébsamen, luego del terremoto de septiembre de 2017 en la Ciudad de México. Así recuerda Núñez Albarrán algunos detalles: “Un marino nos enseñó un escáner a varios periodistas; salió (del edificio escolar acotado) con un aparato y nos dijo ‘miren, con este escáner detectamos que hay movimiento, es un escáner térmico’. En fin, una serie de pruebas de que según ellos estaban buscando a una niña. Mientras esto ocurría, afuera, en la calle de Rancho Tamborero, creo se llamaba, que era el frente del colegio Rébsamen, había una movilización muy rara, que era de gente también de la Marina, de Protección Civil, gente que estaba ahí ayudando a la hija de Mónica García Villegas a sacar las pertenencias de la maestra del penthouse. ¿Por qué? Porque recordará el auditorio que lo que se cayó en el Rébsamen no fue el edificio escolar, sino fue lo que le llamaban el edificio administrativo que en realidad era un patio con algunas oficinas y que hasta arriba tenía dos departamentos, con roof garden, barra de cocina de granito y piso de mármol”. Desde ese momento se preguntaron algunos de los presentes si esa construcción habría sido la causa, potenciada por el sismo, del derrumbe. (…) Mientras ocurría el montaje, se estaba tratando de ocultar algo, y lo decían los vecinos de ahí que había un rescate de pertenencias, y había un afán muy claro de distraernos, de que no nos claváramos en la historia de por qué se había caído el edificio sino en la historia del posible rescate de la niña Frida Sofía, a quien ningún padre, madre ni familiar reclamaba a las 11 de la noche porque, en realidad, nunca existió, pues fue un invento de distracción (entrevista en Radio Centro: https://bit.ly/2ZwPWp1). Ahora, Danielle Dithurbide, reportera a cargo de la difusión de aquella historia falsa, será la titular del programa informativo estelar de Televisa. (…) Laura Barranco era coordinadora de información en el equipo de producción de Carlos Loret de Mola en Televisa cuando se transmitió la presunta detención en vivo de Florence Cassez e Israel Vallarta, supuestos secuestradores. Asegura que 13 veces le dijo al conductor televisivo, ¡para ya!, pues eran evidentes “las cosas acomodadas y la tortura física que estaban ejerciendo sobre Vallarta en cadena nacional; esos dos elementos se los destaqué y lo que a él se le ocurrió responderme es que no me calentara como un cautín (…) en la última ocasión, que ya lo fastidié, me dijo ‘¿Que no te ha quedado claro? Es nota. Fin de la historia’ Y prácticamente dejó de responderme”. A Laura Barranco no le queda duda de que aquella transmisión de la detención en vivo era un montaje desde un poder corruptísimo. La productora era Azucena Pimentel, quien, a juicio de Barranco, fue quien “incitó todo: ella generó que se alargaran los enlaces lo más que se pudiera; un afán por el circo barato, así se esté destazando a quien se esté destazando; eso lo promovió siempre ella. Ese día se fueron a festejar en gran desayuno todo el equipo, por el gran éxito de todo el rating que habían alcanzado ese día. Bernardo Gómez (vicepresidente de Televisa) estaba en la cabina, también orquestando, incitando a su productora estrella que era Pimentel” (entrevista en Radio Centro: https://bit.ly/2MFniw3). Ahora, Azucena Pimentel es funcionaria en el equipo de comunicación social de la Presidencia de la República. ¡Hasta mañana!”

@loscabareteros

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