Ahora sí, ¿el fin del pacto?

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Desde la redacción de @loscabareteros ponemos a su consideración la “Columna de columnas nacional” del miércoles 14 de agosto 2019. Ahora sí, ¿el fin del pacto?: ¿Qué le dirá Peña a Robles, a Collado, a Lozoya si lo encuentran, y a los que se acumulen? Hice lo posible, pero no pude lo imposible, y no me cumplieron. Se les debió haber ocurrido antes… ¿Pesará la “recomendación” de AMLO en la decisión del Banxico?

Rayuela

“Del cielo al infierno”.

Ahora sí, ¿el fin del pacto?

Jorge G. Castañeda, El financiero: “La detención de Rosario Robles puede (o no) marcar el final del pacto de impunidad entre López Obrador y Peña Nieto. Dije esto mismo cuando hace ya varios meses salió la noticia de la orden de aprehensión contra Emilio Lozoya. Subrayé que podían producirse varios escenarios en ese caso, y que los partidarios del régimen no debían echar las campanas al vuelo. Seguimos en espera de la noticia de la captura de Lozoya, pero la de Robles ya es un hecho. A menos, desde luego, que no lo sea. Es decir, que una decisión un poco extraña de un juez evidentemente hostil sea revertida en apelación, y Robles puede defenderse en libertad de las acusaciones en su contra. Lo cual parecería lógico, ya que se trata de delitos, por ahora, que sí prevén la libertad bajo fianza. El supuesto riesgo de fuga, por una posible conexión costarricense, resulta poco creíble, en vista de la disposición de Robles de presentarse ante el juez, de no haber aprovechado los tres días entre una audiencia y otra para huir, y de la posibilidad de retirarle su pasaporte y tarjetas de crédito, congelarle cuentas, y reforzar la vigilancia en los puntos de salida del territorio nacional. (…) ¿Qué le dirá Peña a Robles, a Collado, a Lozoya si lo encuentran, y a los que se acumulen? Hice lo posible, pero no pude lo imposible, y no me cumplieron. Se les debió haber ocurrido antes”.

Estafa Maestra: Los otros diez ‘Rosarios’

Salvador Camarena, El Financiero: “Rosario Robles no debería ser un chivo expiatorio. No lo merece ella, por supuesto. No lo merece una sociedad harta de abusos e impunidad. Que se investigue su responsabilidad como titular de Sedesol y Sedatu en los desvíos de la Estafa Maestra; que se sustancien las respectivas ilegalidades, en caso de haberlas. Pero que no se le convierta en el chivo expiatorio. Por eso, conviene recordar qué es la Estafa Maestra, qué se denunció en esos reportajes publicados a inicios de septiembre de 2017, y quiénes más fueron protagonistas de un esquema de defraudación utilizando universidades y empresas irregulares. A partir de reportes de la Auditoría Superior de la Federación, Animal Político y Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad documentaron contratos en esta modalidad por 7 mil 760 millones de pesos otorgados por once instancias del gobierno federal. Porque Rosario Robles, en efecto, no fue la única funcionaria ahí señalada. Fue sólo una de once titulares de dependencias. En La Estafa Maestra, la dependencia con más contratos es Petróleos Mexicanos, con 3 mil 576 millones. En segundo lugar: la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), con 2 mil 224 millones. El listado sigue en el reportaje: en tercer lugar aparece el Banco Nacional de Obras, con 491 millones; luego el Registro Agrario Nacional (447 millones); la SEP (278 millones); FOVISSSTE (249 millones); el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria, Senasica (138 millones); el Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (97 millones); la Secretaría de Economía (96 millones); la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (52 millones), y la Secretaría de Agricultura (19 millones). Como La Estafa Maestra se basa en hallazgos de los reportes de la ASF de 2013 y 2014, es importante recordar quiénes estaban en aquellos años en esas dependencias: En Pemex, Emilio Lozoya; Alfredo del Mazo Maza –hoy gobernador del Estado de México–, al frente de Banobras; en la SEP fue en tiempos de Emilio Chuayffet; FOVISSSTE, con José Reyes Baeza Terrazas; Sagarpa, con Enrique Martínez y Martínez; el Instituto Nacional para la Educación de los Adultos, cuando lo dirigía Alfredo Llorente Martínez; el Registro Agrario Nacional, de Manuel Ignacio Acosta Gutiérrez; la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, de Gerardo Ruiz Esparza, y la Secretaría de Economía, con Ildefonso Guajardo. Sólo por dar un ejemplo de otros que, como Rosario, deberían explicar cómo fueron aquellos contratos, retomo el caso de Banobras, que en 2013 firmó convenios por 491 millones de pesos –poco menos que la cuarta parte de la Sedesol– con el Fondo de Fomento y Desarrollo de la Investigación Científica y Tecnológica (Fondict), de la Universidad Autónoma del Estado de México. Todas menos una de las empresas entonces subcontratadas por el Fondict presentan irregularidades –algunas ni siquiera tenían dirección fiscal– que les impedirían recibir contratos públicos de manera directa. (…) Rosario Robles no debe ser un chivo expiatorio de La Estafa Maestra. Debe responder por lo ocurrido en ese esquema en Sedesol. Pero hay otros 10 ‘Rosarios’ que también han de ser llamados por las autoridades a explicar por qué utilizaron ese esquema que defraudó las arcas públicas”.

Rosario: ¿personal o político?; Peña y Meade; seguir el dinero

Carlos Ramírez, Indicador Político: “El arresto preventivo de Rosario Robles Berlanga por dudas sobre su residencia pudo haber dejado una pista del cariz político de su encarcelamiento: si hubiera tenido una dirección clara y no una nueva, su proceso se desahogaría en libertad. Pero por cambio de domicilio fue enviada a la prisión de mujeres en Santa Martha Acatitla por riesgo de fuga. El gobierno lopezobradorista y las autoridades de la fiscalía tendrá que dejar muy claro el proceso penal, porque existen riesgos de que la acusación se desinfle, cuando menos la de los 5 mil millones de pesos, cuando en los hechos la llamada estafa maestra estaría sobre más de 10 mil millones de pesos y una red de complicidades que involucraría al presidente de la república, a más de diez dependencias federales, a casi diez universidades públicas, a más de 150 empresas reales y fantasmas y a una centena de funcionarios públicos. La trama de la estafa maestra está más o menos clara: asignaciones de contratos y regreso de dinero a cuentas especiales. Lo que tiene que aclararse es el para qué; y ahí no hay más que dos posibilidades: para apropiación privada de esos fondos por parte de un pequeño grupo de funcionarios y el propio presidente Enrique Peña Nieto o para apropiación política para un fondo especial destinado a los gastos de la campaña presidencial del candidato priísta José Antonio Meade Kuribreña, presuntamente involucrado en el esquema de corrupción como secretario de Desarrollo Social de agosto de 2015 a septiembre de 2016, sucesor de Robles es ese cargo y desde entonces perfilado ya como precandidato presidencial del grupo Peña Nieto-Luis Videgaray Caso. (…) La clave de la estafa maestra no está en Rosario, una mera operadora del dinero, sino en quienes se quedaron con esos recursos y a dónde se llevaron. Es decir, Peña y Meade”.

¿Siguen Zebadúa y Sosamontes?

Julio Hernández López, La Jornada: “La caída de Rosario Robles Berlanga en prisión es parte de un dilatado proceso de descomposición ética y política de franjas de izquierda partidista (franjas con muy diversa textura y hondura) que, llegadas al poder, se convirtieron en miméticas muestras grotescas de lo que antaño juraban militantemente que habrían de combatir. Por lo pronto, y en espera de deseables ejemplos de que la batida contra la corrupción alcanzará a peñistas más representativos y no sólo a una ex izquierdista a la que se considera traidora o colaboradora con el enemigo, el caso Robles ejemplifica y advierte sobre los graves riesgos de deformación de los postulados discursivos cuando se ejerce el poder político a plenitud. Con Rosario Robles participaron de manera destacada dos personajes colocados en extremos del abanico progresista o izquierdista que acompañó a dicha secretaria en las dos importantes oficinas que dirigió durante la administración de Enrique Peña Nieto: Emilio Zebadúa González (Chiapas, enero de 1961) y Ramón Sosamontes Herreramoro (Chilpancingo, Guerrero, septiembre de 1951). (…) El secretario de Hacienda, Arturo Herrera, hizo ayer cosas que tal vez fueran buenas, pero él mismo propició que parecieran malas. Una sola fotografía periodística, tomada por Jannet López Ponce para el diario Milenio, generó una serie de naturales preguntas de medios de comunicación sobre una presunta reunión en Palacio Nacional de los ex secretarios de Hacienda, los josé antonios Meade Kuribreña y González Anaya con el mencionado Herrera. (…) tuvo que reconocer horas más tarde el funcionario del gobierno obradorista, es que sí hubo tal reunión, en un contexto de aprovechamiento de experiencias de ex ocupantes de la cartera de Hacienda, según explicó Herrera, aunque muchas especulaciones generó tal sesión en el contexto de la detención de Robles Berlanga, cuya defensa legal aseguró que ella había informado de las irregularidades habidas en Sedesol al secretario de entonces, Meade Kuribreña”.

Robles y Lozoya

Leo Zuckermann, Excélsior: “Hay dos grandes casos relacionados con la corrupción durante el sexenio pasado: el de Emilio Lozoya por Odebrecht y el de Rosario Robles por la Estafa Maestra. En ambos hay elementos para investigar judicialmente al exdirector de Petróleos Mexicanos (Pemex) y la extitular de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol). Es necesario deslindar las responsabilidades de millones de pesos en presuntos sobornos y desvíos. En este espacio he sostenido que, para combatir a la corrupción, se requiere terminar con la impunidad. Por eso, tanto Lozoya como Robles deben ser procesados judicialmente y, respetando sus derechos, que los jueces decidan si son o no culpables de los distintos delitos imputados. La buena noticia es que la Fiscalía General de la República (FGR) ya está en ese proceso. Proceso que debe comenzar por imputarles los delitos por los que serán juzgados. Para ello, Lozoya y Robles tenían que presentarse ante un juez de control que revisaría las pruebas de la fiscalía acusadora y los abogados defensores y, a partir de ellas, determinar si hay elementos o no para un juicio. Aquí hay una gran diferencia entre Lozoya y Robles. El exdirector de Pemex decidió no acudir a las audiencias con el juez de control. Se fugó. Su abogado, Javier Coello, ha dicho que su defendido consideraba que no existían garantías para un juicio justo porque igual lo encarcelarían sin importar sus pruebas. (…) La exsecretaria de Desarrollo Social, en cambio, decidió dar la cara. Una y otra vez así lo presumió argumentando su inocencia. Se presentó a todas las audiencias acompañada de sus abogados Julio Hernández y Xavier Olea. Se enteró de que la FGR la está acusando de ejercicio indebido de servicio público. El juez de control, Felipe de Jesús Delgadillo, escuchó las pruebas de fiscales y defensores, las sopesó y decidió que sí había elementos para enjuiciar a Robles. Acto seguido, ordenó retenerle su pasaporte y encarcelarla por dos meses mientras se prepara el juicio. Hoy, Robles duerme en la prisión. (…) No sé si ése vaya ser el desenlace final de Lozoya y Robles. Lo que sé es que hoy Rosario está encarcelada gracias a un juez que abusó de su poder. Y, que yo recuerde, nunca habíamos visto a un exsecretario de Estado recluido en una cárcel. Es una imagen muy poderosa. Una imagen que tiene un gran beneficiario: Andrés Manuel López Obrador, quien puede presumir que las cosas en el país sí están cambiando como él lo prometió”.

¿Pesará la “recomendación” de AMLO en la decisión del Banxico?

Luis Miguel González, El Economista: “Si la política monetaria fuera simple lógica, el Banco de México debería bajar la tasa de interés esta semana. La tasa de referencia está a un nivel de 8.25%, mientras que la inflación al cierre de julio fue 3.78% y va camino a cerrar el año abajo de 3.5 por ciento. El hecho es que estamos en los menores niveles inflacionarios desde el 2016. Si la decisión del Banco de México se basara sólo en lo que están haciendo otros bancos centrales, podríamos apostar a favor de una baja en las tasas. En este año hay una tendencia clara en esa dirección, en el mundo. Esto incluye a países de todas las regiones y grados de desarrollo económico: Brasil, Chile, Corea del Sur, India, Rusia, Sudáfrica y Turquía. Si tuviéramos que adivinar lo que hará el Banxico, sólo a partir de lo que está haciendo la Reserva Federal, podríamos suponer que viene una baja de tasas, pero moderada y quizá en septiembre. A fines de julio, el banco central de Estados Unidos bajó la tasa de referencia 0.25 puntos. Esta baja fue la primera desde el 2008, pero no está claro si habrá nuevas. El presidente Trump lo exige porque quiere que las tasas más bajas impulsen una baja en el valor del dólar, para mejorar su balanza comercial. Los datos de la inflación en México y las decisiones de otros bancos centrales no son suficientes para anticipar lo que hará el Banco de México. Es necesario tomar en cuenta otros elementos, no todos relacionados con variables económicas. ¿Cuánto pensará en el ánimo de la junta del Banxico la “recomendación” de AMLO de bajar las tasas? Entre la opinocracia, hay posiciones encontradas sobre si las declaraciones del presidente a Bloomberg constituyen una forma de presionar al banco central o no. Es claro que la economía mexicana no está creciendo y es tentador echar la culpa de ello a las altas tasas de interés del Banxico. Valdría la pena especular sobre si el PIB crecería más si la tasa fuera 7.5 o 7.0%, porque abaratar el dinero no elimina la incertidumbre sobre las políticas públicas. (…) ¿Qué razones podrían esgrimir? La inflación va a la baja pero no está totalmente controlada. Así lo indica el índice de precios al productor y el hecho de que la inflación sigue estando por encima del objetivo que es 3 por ciento. Otro argumento para no mover las tasas es el contexto internacional: las turbulencias en Argentina contribuyeron a una depreciación del peso mexicano y son un recordatorio de lo poco “confiable” que es el mundo en estos días. Tenemos el riesgo de guerra comercial entre Estados Unidos y China, pero también la probabilidad creciente de que la economía de Estados Unidos se desacelere o de que el vuelo del Brexit necesite un aterrizaje de emergencia. Todos estos problemas limitan el margen de maniobra del Banco de México. La política monetaria tiene sus riesgos. Es una ciencia, pero también arte… y política a secas”.

La trampa de la desconfianza

Enrique Quintana, El Financiero: “Uno de los factores que ha contribuido al freno económico que estamos viviendo es la caída del ritmo de otorgamiento del crédito de la banca comercial. De acuerdo con Banxico, al mes de junio de este año, el saldo de financiamiento al sector privado creció 3.9 por ciento en términos reales a tasa anual. En junio de 2018, su ritmo era de 7.5 por ciento real. Si lo que observamos son los flujos y no los saldos, hay caídas incluso en el volumen nominal. En el primer semestre del año pasado, el financiamiento nuevo de la banca comercial al sector privado ascendió a 244 mil millones de pesos. En el mismo periodo de este año, ese monto fue de 186 mil millones, es decir, 23.7 por ciento menos. En el caso específico del crédito al consumo, el flujo decreció en 11 por ciento, mientras que, para las empresas, la caída fue aún más significativa, con un retroceso de 33.5 por ciento. ¿En qué medida las altas tasas de interés han propiciado esta caída? Creo que de forma muy limitada. La TIIE a 28 días, que es una referencia muy usual en el costo de los créditos, estaba a 7.93 por ciento en junio del año pasado. En el mismo mes de este año subió a 8.43 por ciento. El incremento de medio punto no es despreciable, pero difícilmente es la principal explicación de la caída de los créditos. Hablando con ejecutivos bancarios cuya principal responsabilidad es la colocación del crédito, la respuesta más usual que he encontrado es: una caída de la demanda. Tanto empresas como consumidores han dejado de acudir al banco porque perciben una alta incertidumbre y no asumen el riesgo de tomar créditos”.

Nocturno del Triángulo Norte

Héctor Aguilar Camín, Milenio: “Joaquín Villalobos, colaborador de El País, consultor en procesos internacionales de paz, ex guerrillero salvadoreño, ha escrito un texto extraordinario a propósito de la crisis histórica que sacude a los países del Triángulo Norte de Centroamérica: El Salvador, Honduras y Guatemala. Es una crisis múltiple. Cada una de sus dimensiones sería suficiente para poner en peligro la estabilidad de un país o de una región. Todas juntas, convergentes en el espacio y en el tiempo, explican el éxodo que fluye de aquellos países hacia el norte, a través de México, buscando una puerta de salida en Estados Unidos. Las cuatro fuentes del nocturno centroamericano, según Villalobos, son “la explosión demográfica, los Estados débiles que han perdido autoridad en territorios donde viven millones de pobres, el bloqueo a la microeconomía por la delincuencia y las crisis de gobernabilidad sistemáticas”: Los muros del Triángulo Norte (https://www.nexos.com.mx/?p=43589). El factor demográfico es uno de los factores más sorprendentes. Resulta de un largo relajamiento en la planeación familiar de la región. El ascenso combinado de la democracia y, dentro de esta, de movimientos religiosos contrarios a políticas preventivas de educación sexual, embarazos adolescentes no buscados y contención demográfica, dio lugar en los últimos años a un aumento demográfico que ni el sistema educativo ni el económico pueden absorber”.

@loscabareteros

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