AMLO fulmina en discurso a opositores

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Desde la redacción de @loscabareteros ponemos a su consideración la “Columna de columnas nacional” del lunes 02 de septiembre 2019. AMLO fulmina en discurso a opositores: nada informativamente espectacular en el acto en el Patio de Honor de Palacio Nacional. Si acaso, la insistencia en que el Poder Legislativo apruebe la supresión del fuero a funcionarios y políticos y que se regulen y validen las formas de consulta popular. Y el próximo domingo se dará a conocer un documento que será más relevante que el discurso de ayer: el Paquete Económico 2020…

 

Rayuela

“No hubo cadena nacional de radio y tv. Tampoco bloqueos de acceso al Zócalo. Menos el humillante besamanos. Son otros tiempos”.

 

AMLO fulmina en discurso a opositores

Julio Hernández López, La Jornada: “Andrés Manuel López Obrador combinó una frase del presidente Benito Juárez (el triunfo de la reacción es moralmente imposible) con su propia elaboración discursiva de 2003, cuando era jefe del Gobierno capitalino (soy políticamente indestructible) y con esa doble vertebración declaró a los conservadores de ahora moral y políticamente derrotados, no sólo desorientados y fuera de quicio sino, lo peor: incapaces de estructurar una verdadera oposición, que tuviera la fuerza de los reaccionarios de otros tiempos. Un primer informe protocolario de gobierno de nueve meses cuya redacción impresa se entregó por la tarde (a las 5 pm) al Poder Legislativo en el palacio de San Lázaro, mientras horas antes, desde las 11 de la mañana, se desarrollaba en Palacio Nacional una sesión con medio millar de invitados a la que se denominó Tercer Informe al pueblo de México, tomando en cuenta que se habían realizado dos reportes previos, al cumplir 100 días de gobierno y al conmemorar el primer aniversario de las elecciones fundacionales del boyante imperio político y electoral identificado con la tonalidad cromática Pantone 1805. Para efectos de la autodenominada Cuarta Transformación, todo bajo control. En Palacio Nacional fue una reunión de acceso controlado y proclividades prestablecidas: como en las administraciones del pasado que se pretende dar por fenecido, el Informe presidencial fue aplaudido en varias ocasiones por un público que en lo general fue representativo de las élites. Cifras, datos, logros, enmarcados en la constante consideración de que nunca antes se había hecho o logrado lo que ahí se enumeraba. El resumen de los primeros nueve meses fue una especie de condensación de lo diariamente informado y defendido en las famosas conferencias mañaneras de prensa, en una de las cuales el propio compareciente había adelantado que no habría material novedoso en el Informe extraoficial porque los periodistas lo sopeaban en las sesiones periodísticas matutinas. Así que sobre aviso no hubo engaño: nada informativamente espectacular en el acto en el Patio de Honor de Palacio Nacional. Si acaso, la insistencia en que el Poder Legislativo apruebe la supresión del fuero a funcionarios y políticos y que se regulen y validen las formas de consulta popular”.

 

Felicidad, impuestos y algo más

Enrique Quintana, El Financiero: “No se trata de un cambio de gobierno, sino de un cambio de régimen. Ese es el gran argumento del presidente López Obrador en su Primer Informe Constitucional de Gobierno, que además él denominó: ‘Tercer Informe al Pueblo de México’. La cuarta transformación –el cambio de régimen– incluye estas nuevas denominaciones y cambios, como el hecho de primero pronunciar el discurso y luego entregar el documento al Congreso. Cambios de forma que también implican cambios de fondo, de un mandatario al que no le gusta portar la banda presidencial ni cantar el Himno Nacional. En el discurso pronunciado ayer en el Palacio Nacional no hubo sorpresas. Ni información que no conociéramos ni anuncios espectaculares. Pero sí algunas reafirmaciones y subrayados relevantes. López Obrador reiteró su idea de que el crecimiento económico es menos importante de lo que usualmente se cree. Pidió desechar la “obsesión tecnocrática” de medirlo todo en función del crecimiento económico. (…) AMLO dedicó un segmento importante de su discurso a hablar de la importancia del sector privado y agradeció, con nombre y apellido a Carlos Slim, Carlos Salazar y Antonio del Valle, su papel para haber desactivado el conflicto de los gasoductos. Sin duda que, aunque no lo diga de ese modo, a AMLO le gustaría tener una economía que creciera a una tasa de 4 por ciento que una que no crece. De hecho, en el Plan Nacional de Desarrollo aparece el objetivo de crecer a un promedio de 4 por ciento en este sexenio, así que el desprecio por el crecimiento en realidad más bien deriva del mal desempeño que tiene hasta ahora. No habrá un antes y un después del Primer Informe. Será más relevante, de hecho, la dinámica que cobre el Poder Legislativo. Dos de las iniciativas enviadas son cruciales para el futuro político del país: la de revocación de mandato y la consulta popular. Y el próximo domingo se dará a conocer un documento que será más relevante que el discurso de ayer: el Paquete Económico 2020. Los resultados fiscales de julio, en los cuales hubo una caída de 10 por ciento en términos reales en la recaudación del ISR, prenden una luz roja respecto al efecto del freno económico en la recaudación y las dificultades que existen para llegar a los objetivos fiscales que se ha planteado el gobierno. Allí podría estar una fuente de infelicidad, que podría arruinar todo lo demás”.

 

Todo el poder unipersonal

Salvador Camarena, El Financiero: “El rictus, el lenguaje no verbal, el tono del discurso. La sede, el escenario, el boato. Todo junto para la construcción del mensaje a la nación este 1 de septiembre: que quede claro, hay un Él y, aparte, un los otros. Incluidos en ese “los otros” sus propios colaboradores, o representantes de otros poderes, o gobernadores, y no se diga los invitados. En el poder de México hoy hay un Él, y nada más. Palabras irán y vendrán en el discurso, al fin y al cabo con este Presidente la retórica es más que previsible. Pero el mensaje está en otra parte. El significado del acto de ayer es la reiteración de que hay quien manda y que ese mando reside sólo en una persona: que así lo quiere, así lo disfruta, así lo ejerce. (…) Durante hora y media la de Andrés Manuel será la multiaplaudida voz que quiere instalar una verdad única: que el país cambió en apenas nueve meses. Que pasamos, como quien se cambia de ropa, del “predominio de la más inmunda corrupción pública y privada” a un gobierno cuyo plan él resume en siete palabras: “acabar con la corrupción y la impunidad”. López Obrador está convencido de que su mensaje es tan contundente como las pirámides de las zonas arqueológicas, que llegaron para quedarse y marcar la identidad nacional; que lo que dice no necesita ser contrastado, ni comprobado, que decir es crear, que dictar es provocar, que la palabra presidencial todo lo puede, como en La Biblia, que el principio es el verbo, y que el verbo es él, y que como tal por eso lo que dice es, aunque muchos en el país tengan otros datos”.

 

La cosmogonía de Macuspana

Raymundo Rivapalacio, El Financiero: “Hasta ahora, el modelo de país del presidente Andrés Manuel López Obrador es lo que dice no ser. Ya no hay corrupción porque la barrió de arriba hacia abajo –que es el método que dijo en campaña que utilizaría para purificar el país–, ya no hay balazos porque hay abrazos, ya no hay avión presidencial ni Los Pinos ni Texcoco ni reforma educativa ni reforma energética ni lujos ni ostentaciones. Aunque no es parte de su discurso, tampoco hay el crecimiento prometido, ni bajó la violencia que dijo tendría una inflexión en sus primeros meses de gobierno, ni hay paz en el país. Hasta ahora, López Obrador es el Presidente del no. Lo que sí existe es el país que se imagina –por tanto aún imaginario– hecho realidad a través de su poderosa narrativa. (…) Desde el universo de Macuspana, López Obrador también observó las oleadas democráticas en el mundo –incluido México–, pero no es algo que esté debajo de su piel. Se dice democrático, pero este sistema político de contrapesos y rendición de cuentas es algo con lo que no se siente cómodo –que tampoco es algo novedoso– y trata de colocarle muros. Su modelo no es democrático, sino utilizar los recursos de la democracia para imponer el suyo, la cuarta transformación, que es eminentemente político, con un andamiaje que se está construyendo para garantizar, electoralmente, la hegemonía transexenal de Morena. De esto hablaremos en una próxima columna”.

 

Obsesión por el crecimiento

Isaac Katz, El Economista: “¿Puede haber desarrollo sin crecimiento? La respuesta es no porque el aumento del ingreso es condición necesaria, aunque no suficiente, para lograr los otros objetivos. El presidente prometió en su campaña que hacia finales de su mandato la economía crecería a una tasa de 6% asegurando que, a diferencia de sus antecesores neoliberales, él sí sabría cómo hacerlo utilizando una fórmula mágica: acabar, con su ejemplo, con la corrupción. Así de simple. Sin embargo, a partir de que la economía cayó en el estancamiento como resultado de sus decisiones como la cancelación arbitraria e ilegal del aeropuerto en Texcoco, así como las señales que ha mandado a los inversionistas (el conflicto de los gasoductos, la cancelación de la subasta eléctrica, la inseguridad sobre la propiedad privada a raíz de la ley de Extinción de Dominio y más) y que ha traído como consecuencia un desplome de la inversión privada (a lo cual hay que agregar el efecto depresivo por el subejercicio del gasto público en los meses que va de su gobierno), su discurso sobre el crecimiento ha cambiado drásticamente. (…) El concepto de desarrollo económico es amplio e incluye no sólo el nivel de ingreso agregado y por habitante sino otras variables como son la distribución de este ingreso, el acceso a servicios de educación de alta calidad, la calidad de la vivienda y del entorno en la que se localiza (incluyendo aspectos medioambientales), el acceso a un sistema de seguridad social que incluya servicios de salud y de fondos para el retiro (ligado al empleo formal), etcétera. ¿Ha mejorado algo de esto durante los ocho meses de gobierno? Claramente no. Más aún, decisiones como haber cancelado programas con efecto redistributivo y sobre el bienestar claramente positivo como Prospera, el Seguro Popular y las estancias infantiles son medidas que disminuyen el desarrollo. ¿Puede haber desarrollo sin crecimiento? La respuesta es no porque el aumento del ingreso es condición necesaria, aunque no suficiente, para lograr los otros objetivos. Y en contra de lo que el presidente opina, a los tecnócratas liberales sí nos obsesiona el crecimiento, porque lo que queremos es equidad en la prosperidad y no igualdad en la miseria”.

 

Díganle a AMLO

Viridiana ríos, Excélsior: “En un intento por querer separar el poder político del económico, Andrés Manuel López Obrador está poniéndole un duro freno a la economía del país. Esto debe cambiar. Existen formas más estratégicas de lograr su cometido. Díganle a AMLO. La lógica para entender el nulo crecimiento de la economía mexicana dentro de ciertos grupos al interior del gobierno es la siguiente: Se piensa que medidas como la austeridad, la centralización del gasto público y los “golpes” contra contratos que AMLO considera injustos (léase gasoductos de la Comisión Federal de Electricidad y el NAIM) son “medidas necesarias” para volver más eficiente el uso de los recursos públicos y tener un mejor gobierno. Sólo así, con medidas duras, se piensa, se mandarán señales de que el cambio va en serio. Así, al interior del gobierno, hay quien piensa que el hecho de que la economía no crezca debido a la implementación de estas medidas es un mal necesario. Un mal que permitirá, al fin, obtener un bien último: un gobierno libre de corrupción y conflicto de interés que pueda reducir la pobreza. En otras palabras, piensan que, pasado este bache de bajo crecimiento, la economía crecerá como no se ha visto desde el periodo del Milagro Mexicano. El problema con esta lógica es que, aun si fuera correcta, no es estratégica. Hay múltiples formas, mucho más productivas y constructivas de separar el poder político del económico. Formas que no afectan directamente el crecimiento de la economía, sino que, por el contrario, lo aceleran. (…) Detener la economía no les hará bien ni a Andrés Manuel López Obrador ni a México. Si bien el crecimiento económico no necesariamente reduce la pobreza, sin crecimiento económico es imposible reducirla”.

 

@loscabareteros

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