AMLO recibe país con policías y alcaldes ligados a la delincuencia

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Desde la redacción de @loscabareteros ponemos a su consideración la “Columna de columnas nacional” del lunes 24 de septiembre de 2018. AMLO recibe un país con policías y alcaldes ligados al narco y con 15 cárteles en plena expansión. ¿Podremos salir del crecimiento mediocre?: México crecerá 2% en 2018 y menos de 2.5% en el 2019. Son buenos números, si nos comparamos con Argentina, que está sufriendo un retroceso de 4%, pero es un desempeño mediocre, si pensamos en el potencial de la economía mexicana. Ayotzinapa y Alejandro Encinas…

Rayuela

Y pretenden que el tal Almagro, a quien ni en su natal Uruguay quieren, sea el mediador en Venezuela y Nicaragua.

AMLO recibe un país con policías y alcaldes ligados al narco y con 15 cárteles en plena expansión

Ricardo Ravelo, en SinEmbargo, escribe sobre la triste realidad en la que operan los municipios del país: “De acuerdo con una radiografía sobre la presencia del narcotráfico en los municipios de México, elaborado por el área de Asuntos Municipales y Regionales del Senado de la República, el 80 por ciento de los ayuntamientos están gobernados por autoridades que tienen un vínculo directo e indirecto con alguna modalidad del crimen organizado. Del año 2000 a la fecha, la dinámica del narcotráfico ha variado en todo el país: un dato que sobresale es que ahora los cárteles gobiernan a través de sus aliados buena parte de los municipios del país, por lo que sus cotos de poder son amplios y no menos poderosos. Así es como Andrés Manuel López Obrador recibirá el país en materia de narcotráfico el próximo 1 de diciembre. Así es el tamaño del reto.

¿Podremos salir del crecimiento mediocre?

Luis Miguel González, en El Economista escribe sobre el mediocre crecimiento inercial de México: “México crecerá 2% en 2018 y menos de 2.5% en el 2019. Son buenos números, si nos comparamos con Argentina, que está sufriendo un retroceso de 4%, pero es un desempeño mediocre, si pensamos en el potencial de la economía mexicana y en las necesidades de la sociedad. México podría crecer 4% o más, si utilizara a plenitud sus factores productivos. Debería crecer al doble de 2% para abatir significativamente los niveles de pobreza. Mediocre. Éste fue el adjetivo que utilizó Luis Videgaray hace seis años para referirse al crecimiento económico que México ha registrado desde la década de los 80. Ha sido 2% en promedio, las últimas cuatro décadas. ¿Mediocres? Sí. En este lapso Corea del Sur y Chile tuvieron tasas de crecimiento casi tres veces mayores. Estaban por debajo de México en PIB per cápita y ahora nos han rebasado. No fueron los únicos, hay países de Europa del Este, como Polonia, y de Asia, como Singapur y China. También hubo países de Europa occidental que tuvieron mejor desempeño que nosotros, por ejemplo Irlanda y España. Videgaray atribuía esta mediocridad al estancamiento de la productividad y estaba convencido de que las reformas estructurales podrían ser el factor que sacaría a México del círculo vicioso del bajo crecimiento. Ocurrieron, pero no se tradujeron en mayor crecimiento. La tasa promedio en el sexenio de Peña Nieto estará en torno a 2 por ciento. ¿Qué pasó? Una sola cosa sabemos: La coyuntura internacional no ayudó. Lo demás son misterios y el lastre de factores no económicos como la inseguridad y la corrupción. El hecho es que seguimos atrapados en el crecimiento mediocre. ¿Cómo salir de esta trampa de crecimiento enano? Las propuestas son variadas y en más de un sentido complementarias. Para crecer más, México debe apoyar más a los innovadores y construir una cultura de innovación, dice Vivian Lan, representante de Singularity en México. Francisco Gil Díaz, exsecretario de Hacienda, cree que el “secreto” está en un esfuerzo de desregulación que quite trabas a las empresas. En una entrevista con El Economista, dice: “No hemos crecido porque no nos hemos puesto a la tarea de simplificarle la vida a las empresas”. La sobrerregulación afecta más a las pequeñas y medianas empresas. No hemos logrado generar condiciones para detonar la inversión privada, asegura Luis Foncerrada, uno de los mejores economistas de México, “la diferencia entre México y los países emergentes más exitosos se encuentra en los niveles de inversión privada”. México tiene niveles de inversión que no superan 20% del PIB mientras que China, Corea o India están por encima de 35% del PIB y en algunos años llegan a 45 por ciento. México podría crecer más, si impulsa el desarrollo del sur, argumenta López Obrador, y las estadísticas le dan la razón. El crecimiento mediocre es un promedio. Contrasta las tasas superiores a 6% en el Bajío con el estancamiento del sur. Si estados como Chiapas, Oaxaca, Tabasco y Campeche lograran crecer como el Bajío, el promedio nacional subiría. México puede crecer 4% sostenido, afirma Alfonso Romo, que será jefe de la Oficina de la Presidencia. Para crecer más, deberemos atender también variables no económicas. En la agenda del próximo presidente están la pacificación y el combate a la corrupción. ¿Cuánto crecimiento nos ha costado el florecimiento de la violencia y las mordidas?”

Ayotzinapa y Alejandro Encinas

El miércoles será el cuarto aniversario de la triste noche de Iguala en la que desaparecieron 43 estudiantes de la normal de Ayotzinapa, el tema sigue siendo sensible para la sociedad, por lo que resultan sorprendentes las declaraciones de Alejandro Encinas. En Milenio, Carlos Puig, escribe que de cara al cuarto aniversario de la desaparición “las movilizaciones, declaraciones y demandas de la semana estarán marcadas por la promesa del próximo gobierno de crear una Comisión de la Verdad sobre el caso. Alejandro Encinas, próximo Subsecretario de Gobernación y encargado del asunto, ha dicho en las últimas semanas una y otra vez que ese será el primer caso que atenderá y después analizará otros […]. En fin: la mesa está puesta. He leído las varias declaraciones y entrevistas de Encinas en relación con Ayotzinapa y no me queda claro, tal vez él aún no lo tiene, a dónde y de qué se tratará el nuevo esfuerzo. Por un lado, parece haber una voluntad de borrar todo lo hecho por los Ministerios Públicos estatal y federal […]. Por otro, a veces parece más interesado en investigar a los investigadores que en atar los muchísimos cabos sueltos. Ha dicho también que primero hay que atender lo resuelto por el Tribunal Colegiado, pero los múltiples recursos puestos contra esa resolución podrían alargar la conformación de esa Comisión que, por cierto, en su esquema tal y como lo propone el Tribunal en el documento emitido la semana pasada no contempla a la Secretaría de Gobernación ni, como dijo en una entrevista, permite que la Comisión dependa de la fiscalía, como Encinas lo ha dicho en algunas entrevistas. Para colmo, los procesos contra los hasta hoy imputados siguen avanzando y en varias instancias el gobierno parece ir perdiendo frente a los jueces. No será extraño que algunos de ellos pudieran quedar libres en los próximos meses. Pero por supuesto que el mayor reto para Encinas será cumplir con la promesa de, en sus palabras, ‘conocer los hechos y dónde están los muchachos’. Más vale que tenga muy claro cómo le va a hacer, porque los familiares de las víctimas y sus representantes le han recordado en estos días que después de cuatro años, no les sobra la paciencia”.

Los desaparecidos

Más allá del caso de los 43 normalistas de Ayotzinapa, el tema de las desapariciones requiere atención urgente, pues la presente administración se ha mantenido distante de este problema. En El Universal, Ricardo Raphael, escribe que: “no hay otro tema más urgente. La tragedia de la ausencia se volvió tema principal de la política […]. Hay una sola cosa que el próximo Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, no podrá hacer: mirar hacia otro lado como si el fenómeno no existiera. 6 de cada 10 casos de desaparición en México sucedieron durante la administración de Enrique Peña Nieto y, sin embargo, no hubo de parte suya una sola palabra sincera que haya reconfortado a las víctimas. La distancia emocional del gobierno que parte respecto a los desaparecidos es digna de revisarse en el consultorio de un siquiatra […]. El estado de alteración social provocado por la epidemia de desapariciones es la bomba de tiempo con que Andrés Manuel López Obrador inaugurará su mandato. Frente a este tema no es posible, como el Presidente electo quisiera, mirar para delante. No funcionaría como solución inmediata combatir las desigualdades provocadas por el neoliberalismo, ni becar a los jóvenes más pobres para que el crimen no los reclute, o amnistiar a los pequeños delincuentes, productores o consumidores de drogas blandas. Todas ésas son medidas que, si llegaran a funcionar, podrían prevenir la violencia del futuro; pero las víctimas de la desaparición lo que quieren es una justicia que sea capaz de resolver la impunidad del pasado […]. No puede prometerse a los padres de los normalistas de Ayotzinapa que en adelante las cosas serán distintas para Guerrero. Si no hay compromiso explícito del próximo gobierno para resolver el caso criminal más emblemático de nuestros tiempos, todo lo demás sobra. Lo mismo reclaman cada una de las organizaciones de familiares que no van a ceder en su exigencia. Andrés Manuel López Obrador ha dicho que invitará a Naciones Unidas y otros organismos internacionales para que participen en la solución de esta malvada epidemia. Se requerirá muy probablemente avanzar hacia la creación de una comisión de la verdad como aquella que se creó en 2012 en Guatemala: la Comisión Internacional contra la Impunidad […]. El expediente de los desaparecidos será el que primero se imponga sobre el escritorio del próximo Presidente de México. Las enormes expectativas que ha fincado su triunfo electoral encontrarán en este tema su primera prueba de fuego”.

Las expectativas de Ayotzinapa y el 2 de octubre

Quien coincide en que existen varios temas que no deben tomarse a la ligera en el Excélsior, es el columnista Víctor Beltri, quien escribe que: “el que no escucha no aprende. La historia nacional, en los últimos 25 años, ha sido la de un país que, tras sortear con éxito una terrible crisis económica, se abre a la democracia y construye las instituciones que le darán la solidez necesaria para el futuro. Una historia en la que no han faltado ni los problemas, ni las oportunidades para brindar soluciones […]. Asuntos que, en su momento, se trataron de manera extensiva en la palestra pública, y de los que Andrés Manuel se sustrajo, por la razón que fuera, prometiendo lo que no sabía si sería viable. Como el Ejército en los cuarteles, la gasolina subsidiada o el dinero para las becas. Como el aeropuerto en Santa Lucía. Como lo que ha seguido prometiendo, mientras trata de continuar con su narrativa de gloria y reivindicación, y que parece partir —de nuevo— del diagnóstico equivocado de quien no escucha. Promesas que restringen, desde ahora, el margen de maniobra con el que contará al asumir el poder: las amenazas a los burócratas han provocado la desbandada de los que tienen más experiencia, la posible cancelación del aeropuerto ha generado desconfianza en los inversionistas, el desmantelamiento del organismo promotor de las exportaciones ha despertado la preocupación del sector privado. El candidato ganador parece no darse cuenta de que la campaña ha terminado, y que lo que promete ahora le será exigible en el futuro: en estos momentos, seguir ofreciendo a las clientelas lo que quieren escuchar sólo generaría expectativas que podrían terminar por asfixiar a su propio gobierno. Expectativas que no pueden generarse a la ligera, sobre todo cuando tocan el dolor de la gente. Se aproximan días de gran carga emotiva, con el cuarto aniversario de la tragedia de Ayotzinapa y los 50 años de la matanza de Tlatelolco: días en los que el clamor de justicia se hará escuchar, de manera contundente, en las calles. Un clamor ante el que es preciso ser responsable: México merece la verdad, México merece vivir en paz: México no necesita falsas expectativas que no podrán cumplirse. México necesita prudencia”.

Ayotzinapa, la verdad política

Raymundo Rivapalacio escribe en El Financiero sobre la verdad histórica de los 43: “En 29 días, afirmaban funcionarios de la PGR, la investigación sobre la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa en Iguala, la noche del 26 de septiembre de 2014, estaba concluida. Tomás Zerón, en ese entonces jefe de la Agencia de Investigación Criminal de la PGR, detalló ante su jefe, el exprocurador Jesús Murillo Karam, y los secretarios de Gobernación, de la Defensa y la Marina, que en ese periodo se detuvo a casi 100 personas, se lograron las confesiones del crimen y se estableció cuál era la red de protección institucional que había aquella noche en la Tierra Caliente guerrerense. “Se lo tienes que explicar al presidente”, dijo el entonces secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong. Días después en Los Pinos, tras su exposición, le dijo el presidente Enrique Peña Nieto: “No quiero pasar como el presidente que asesinó a los estudiantes”. Sólo había un problema, replicó Zerón, cómo explicar públicamente lo que había sucedido en Iguala. (…) En su reporte final sobre el caso, el GIEI documentó que la PGR utilizó la tortura para forzar declaraciones de los inculpados y que violó el debido proceso, como demostró al presentar fotografías de Zerón con uno de los presuntos culpables en una reconstrucción de hechos ilegal en Cocula, a finales de octubre de ese año. Este punto ha sido fundamental para argumentar ilegitimidad e ilegalidad en la investigación que llevó a la “verdad histórica”, aunque Zerón siempre ha defendido que actuó dentro del margen de la ley. La opacidad sobre evidencias y métodos empleados por la PGR, abonó a la falta de credibilidad del gobierno y tiene en entredicho su alegato jurídico. El señalamiento que no quería Peña Nieto de pasar como el presidente que “asesinó a los estudiantes” se convirtió, en estos cuatro años, en una verdad política”.

Gobernación, el regreso a los básicos

En El Universal, Bajo Reserva, asegura que: “el fin de semana estuvieron juntos la futura secretaria de Gobernación, y por ahora Senadora de Morena, Olga Sánchez Cordero, y el ministro de la Suprema Corte de Justicia, Alberto Pérez Dayán con un grupo de universitarios en Monterrey con quienes compartieron sus experiencias y sus visiones de la justicia y de lo que será la nueva Secretaría de Gobernación. Doña Olga retomó aquella célebre frase de antaño que dice que Gobernación no debe verse, sino sólo sentirse, pero con un ajuste relacionado con la llamada cuarta transformación, sin tener que operar como policías. La también ministra de la Corte en retiro aseguró que la Segob durante la administración de Andrés Manuel López Obrador volverá a lo básico: el diseño y ejecución de la política interior, nada más, pero tampoco nada menos”.

Trump y AMLO: Cumbres borrascosas

Jorge Zepeda Patterson, escribe en SinEmbargo, acerca de la posibilidad de que Donald Trump sea uno de los invitados a la toma de protesta de López Obrador como presidente de México: “Tratándose de Donald Trump resulta imposible garantizarlo, pero se afirma que el Presidente de Estados Unidos está considerando asistir a la toma de posesión de Andrés Manuel López Obrador a la cual, por protocolo, se está invitando a mandatarios de buena parte del orbe. En principio uno pensaría que la presencia del extrovertido personaje sería un inconveniente para el equipo de López Obrador, por decir lo menos. Un invitado incómodo entre otras cosas por su costumbre de convertirse en el protagonista central de todo escenario. No hay manera de competir con alguien que concentra a la vez tanto poder y tal absoluta incapacidad para experimentar rubor o para percibir lo que es el ridículo. Pero si Marcelo Ebrard, próximo Canciller, consigue que asistan dos o tres mandatarios más de otras potencias (se habla del interés de Putin y de Macron), podría convertir a la coronación de López Obrador en un suceso político internacional y desde luego en un hito histórico. Muy conveniente para arrancar con el pie derecho la llamada Cuarta Transformación. Para ponerlo en perspectiva: en la toma de posesión de Enrique Peña Nieto, hace seis años, Estados Unidos estuvo representado por su Embajador y una Subsecretaria de Estado. Sólo asistieron mandatarios de Centroamérica, de Colombia y de Perú. Ninguno de Europa o el resto de América incluyendo Canadá. O para decirlo en otros términos, Peña Nieto fue incapaz de convocar a algún dirigente de un país equivalente o superior a México en términos de importancia económica, demográfica o geopolítica. Si el nuevo Gobierno consigue tener invitados del primer mundo, algo inédito, alimentará enormemente la percepción de que incluso en el exterior se asume que algo diferente e histórico está sucediendo con el cambio de régimen. Y desde luego, Trump es clave. Si él viene, otros habrán de sumarse”.

Jubilación adelantada

La implementación de una política de austeridad que podría reducir los sueldos de varios funcionarios, ha hecho que muchos de estos decidan adelantar sus jubilaciones por miedo a perder las prestaciones de las que hoy gozan. En Milenio, Héctor Aguilar Camín, escribe que: “el capitalismo crea destruyendo, es el territorio de la destrucción creativa, dijo famosamente el economista austriaco Joseph Schumpeter. Algo de eso puede suceder con la Cuarta Transformación y su ley para pasar por la báscula de la austeridad al gobierno federal. La austeridad legislada viene de un gobierno que se dice de izquierda, pero sería el sueño dorado de la más fría tecnocracia neoliberal: bajar los sueldos del gobierno a la mitad y correr a unos 300 mil burócratas […]. El tsunami burocrático que se avecina frente a la austeridad aprobada hace unos días por el Congreso empieza a oírse en los medios. Tiene fuerza por lo pronto en la burocracia financiera. En una sobria y elocuente nota del sábado en MILENIO, J. Jesús Rangel nos dejó un trazo de lo que puede venir […]. Se habla de 300 funcionarios que quieren jubilarse, prejubilarse o renunciar en el Banco de México. Le dicen a Rangel: ‘De que la fuga de talento es masiva, es masiva. Nunca se había observado este fenómeno’ […]. Como en el capitalismo, la Cuarta Transformación creará la burocracia que necesita destruyendo la que hay”.

Pan, guerra por el Senado

Por más pactos de unidad que sostengan en Acción Nacional, sus fracturas y disputas siguen saltando a la vista. En El Universal, Salvador García Soto, escribe que: “definida prácticamente la lucha por la dirigencia nacional del PAN, tras el pacto ‘de unidad’ sellado entre el anayista Marko Cortés y el Senador Héctor Larios junto al grupo de gobernadores panistas del llamado GOAN, se recrudece ahora la disputa por ver quién se queda con la coordinación parlamentaria en el Senado. Los promotores de ese pacto se han comprometido a que la nueva dirigencia nombre a Rafael Moreno Valle como líder senatorial, mientras que el actual coordinador, Damián Zepeda, se resiste a ser removido y amenaza que ‘cualquier decisión que tome la nueva dirigencia tendrá que ser consultada primero con los senadores’. La pugna no sólo se centra en ver quién se queda con el liderazgo de la segunda bancada en el Senado, sino también en definir cuál será el papel y la forma de conducirse de Acción Nacional como oposición ante la mayoría aplastante de Morena y del Presidente electo Andrés Manuel López Obrador […]. Y ahí es donde cada uno de los grupos que se pelean por el liderazgo de la bancada trata de plantear su propio argumento. Del lado de Damián Zepeda se asegura que ‘Rafael Moreno Valle se ha encargado de prometer a los integrantes del GPPAN […] que para aminorar los devastadores efectos de la austeridad morenista y asegurar más recursos y prerrogativas, dinero, pues, se deben abandonar posiciones opositoras y negociar con la mayoría, o sea con Morena, para salir menos despelucados’. […]. En contraparte los senadores que apoyan la permanencia del actual coordinador dicen estar convencidos de que el mensaje de las urnas fue que sean la segunda fuerza política del país, y eso implica que sean capaces de conducirse como opositores, que den la pelea por los temas y, aunque pierdan las votaciones ante la mayoría de Morena, ganen los debates […]. Pero del otro lado, los morenovallistas dicen que la facultad de nombrar al coordinador es exclusiva de la dirigencia nacional y anticipan un cambio en la coordinación una vez que se consume la llegada de la fórmula de Marko Cortés y Héctor Larios […]. Veremos pues cómo se resuelve esta nueva pugna al interior de Acción Nacional y si el acuerdo entre anayistas y gobernadores del PAN que llevará seguramente a la dirigencia a la fórmula Cortés-Larios, alcanza para poner a Moreno Valle en la coordinación del Senado. Porque el grupo de Zepeda busca atrincherarse para evitar su remoción y, aún en el caso de que no pudieran evitar la destitución del sonorense, buscarían evitar a toda costa la llegada del ex gobernador poblano y antes buscarían impulsar algún otro nombre, en la lógica de que ‘hay senadoras y senadores con mucho más tablas y expedientes mucho más limpios para aspirar a esa coordinación’”.

Cada quien su golpe

Por otro lado, luego de las declaraciones del gobierno de Venezuela que insinuaban la intervención de México en un supuesto atentado a Nicolás Maduro en el Excélsior, su columna de trascendidos, Frentes Políticos, asegura que: “atinadamente, el gobierno de México rechazó de manera categórica las ‘infundadas’ acusaciones de Venezuela sobre la supuesta participación de personal diplomático mexicano en Caracas, en el presunto atentado contra el Presidente de esa nación, Nicolás Maduro. El Ministro de Comunicación e Información del gobierno venezolano emitió la aclaratoria afirmando que su personal diplomático actúa siempre con pleno respeto al derecho internacional y conforme a los principios de política exterior. Apenas se puede con los conflictos internos como para andarse metiendo en ajenos. No nos inventen muertitos que ni al caso”.

El taxista de Santiago Levy

Jorge G. Castañeda escribe en El Financiero sobre la propensión del mexicano al individualismo y al conflicto: “Una de las tesis más interesantes del nuevo libro de Santiago Levy –Esfuerzos mal recompensados: La elusiva búsqueda de la prosperidad en México– consiste en su percepción –compartida por muchos– de que en nuestro país impera una pésima asignación de recursos. No se refiere sólo al capital, sino también a la fuerza de trabajo, y en particular a lo que podríamos nosotros denominar un rasgo decisivo del carácter nacional mexicano. Se trata, para Levy, de la enorme dispersión de las empresas en México, donde 92% de las mismas emplea entre 1 y 5 personas. Se trata, para Levy, de la insólita propensión del mexicano a preferir trabajar por cuenta propia, o en una empresa minúscula –de ínfima productividad– a hacerlo en una fábrica, en una gran oficina, en un banco o un almacén. Se trata del caso emblemático, dice Levy, del ingeniero que maneja un taxi: no sólo sobrecalificado, pero con un ingreso-horario, y tomando en cuenta la adversidad, menor al que podría percibir en un empleo colectivo. (…) Una parte de la explicación de esta peculiaridad mexicana (Levy ofrece estadísticas comparadas con otros países de América Latina) reside tal vez en el exacerbado individualismo mexicano que muchos hemos comentado a lo largo del último siglo. De la misma manera que el mexicano prefiere su pequeña parcela ejidal, su casa horizontal, su salida individual ante la adversidad económica mediante la migración, y se muestra renuente ante cualquier acción colectiva, también opta sistemáticamente por el empleo individual. Es cuentapropista por antonomasia. Si dispone de la alternativa, escoge la unipersonal. En segundo lugar, existe sin duda un problema de ingreso. Si los salarios en las empresas grandes siguen siendo de miseria, optar por el taller, el changarro, la tiendita, el puesto, el taxi o la fonda es una decisión dotada de cierta racionalidad. Surge así, desde luego, una explicación, en parte, circular: el mexicano prefiere el empleo individual porque el colectivo paga poco, y este último paga poco porque abundan los mexicanos que podrían ocuparlos. Si uno gana lo mismo mandándose solo, sin prestaciones pero con libertades (e incluso con algunas prestaciones: Seguro Popular), que en una fábrica automotriz, sujeto a los dictados del gerente, del líder sindical, y del dueño en Tokio o Detroit, mejor el taxi. En tercer término, quizás convenga releer el capítulo de El capital, de Marx sobre el despojo de las tierras de los campesinos ingleses y su transformación imperativa en obreros en las fábricas textiles de Manchester. Nadie en su sano juicio se mete de trabajador industrial si le queda otra, dice Marx. Los agricultores ingleses ingresaron a la revolución industrial porque perdieron sus tierras; de no haber sido el caso, allí seguirían. La economía informal y el narco en México (y muchos otros países) hacen las veces de la tierra (esta ya le fue arrebatada a millones de campesinos decenios o siglo y medio atrás). El joven recién egresado de la prepa o de tercer o cuarto semestre de la carrera no se ve obligado a trabajar por un salario industrial que resultaría aún menor que los existentes. Puede emigrar a Estados Unidos, o meterse de sicario, o poner un estanquillo. En ninguno de esos trabajos le irá mejor que en la fábrica, pero prefiere eso a la disciplina de hierro de la maquinaria y la industria. Tiene quizás razón en lo individual. A nivel colectivo o nacional, imposibilita el crecimiento del país”.

@loscabareteros

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