Banqueros guiñan ojo a AMLO

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Desde la redacción de @loscabareteros ponemos a su consideración la “Columna de columnas nacional” del lunes 25 de marzo 2019. Los banqueros guiñan un ojo a AMLO: Hoy tenemos a Luis Niño de Rivera, vicepresidente de Banco Azteca, un hombre que está en sintonía con la visión del nuevo gobierno. Vienen cambios que eran impensables hace seis o 12 años: regulación diferenciada y compromiso de atender a grupos y regiones pobres… Judo, más que beisbol; estadio nacional del abucheo

Rayuela

“Del abucheo sabatino al aplauso dominguero. Nadie permanece indiferente. No hay público a modo. Saludable”.

Los banqueros guiñan un ojo a AMLO

Luis Miguel González, en El Economista, escribe lo siguiente: “Es más fácil encontrar un pingüino en las playas de Acapulco que localizar a un banquero que esté dispuesto a criticar on the record al presidente López Obrador. Los banqueros son muy institucionales, pero también pragmáticos. Más les vale: es un sector que es intensivo en relaciones con gobierno. Representan un negocio multimillonario que depende tanto del mercado como de las decisiones de las autoridades. No se pueden dar el lujo de confrontarse abiertamente, tampoco el de no entender en qué dirección sopla el viento. Con las grabadoras apagadas, los banqueros expresan su temor en temas como la regulación de comisiones y el efecto que podrían tener algunas de las decisiones del nuevo gobierno en el clima de negocios. El aeropuerto, el sector energético y el nuevo escenario laboral-sindical son temas a los que aluden para ilustrar sus preocupaciones, además de la libertad de los legisladores para hacer propuestas que podrían cambiar las reglas del sector financiero. Entienden que las cosas han cambiado. On the record se muestran casi optimistas. Off the record se les nota más bien resignados. Saben que hay muchas cosas en las que hay que dar vuelta a la página, pero argumentan que no se puede tapar el sol con un dedo. Utilizan la palabra incertidumbre, una y otra vez. Les preocupa también la capacidad de implementación de los planes. Preguntan, aunque creen que saben la respuesta: ¿hay capacidad para ejecutar los grandes planes, sin desbordar los presupuestos? Nota al margen: los banqueros son tan institucionales que son respetuosos, hasta cuando hacen críticas al gobierno. En grabadora y off the record, los banqueros se permiten hacer autocrítica: reconocen que han quedado a deber en temas como inclusión financiera y atención a regiones marginadas. Saben que son vulnerables en el asunto de las comisiones, porque tienen una asignatura pendiente en la comunicación con la sociedad y con sus propios clientes. Quieren enfatizar que hay un buen diálogo con el gobierno, para atender la agenda que AMLO ha puesto: primero los pobres y, también, para avanzar en los temas que el sector financiero está poniendo en la mesa. Se expresan en términos elogiosos de los funcionarios de la Secretaría de Hacienda y los órganos reguladores, el secretario Carlos Urzúa y algunos altos mandos de Hacienda, Juan Carlos Graf y Carlos Noriega, además del presidente de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, Adalberto Palma. Mención aparte merece el subsecretario Arturo Herrera. Es su puente con la 4T. Lo definen como brillante y abierto al diálogo. Han pasado 54 semanas desde que se celebró la Convención del año anterior, el 8 y 9 de marzo del 2018. En la superficie todo es igual, pero no podría ser más diferente. En más de un sentido, estos cambios se expresan en la dirigencia de la Asociación de Bancos de México. El sexenio pasado, la figura de referencia en la ABM era Luis Robles, de BBVA Bancomer, cercanísimo a Luis Videgaray Caso. Hoy tenemos a Luis Niño de Rivera, vicepresidente de Banco Azteca, un hombre que está en sintonía con la visión del nuevo gobierno. Vienen cambios que eran impensables hace seis o 12 años: regulación diferenciada y compromiso de atender a grupos y regiones pobres. “Una visión al futuro” es el título de la Convención. Más que apropiado: es más fácil encontrar un oso polar en la piscina que a un banquero dispuesto a hablar de cómo aplaudían a Peña y Videgaray”.

Judo, más que beisbol; estadio nacional del abucheo

Julio Hernández López, escribe en La Jornada, lo siguiente: “Era beisbol, pero pudo haber sido judo. No intentar el bateo, el ponche o el control sino aprovechar el embate del adversario para conseguir puntos propios y buscar una victoria a cuyo final los contendientes se reconocieran con respeto en un saludo respetuoso. Pero el presidente Andrés Manuel López Obrador prefirió enfrentar el abucheo con pasión de miembro de un equipo en contienda (parte de un partido en un partido, aunque la secuencia de palabras político-deportivas pueda parecer confusa) y no de presidente de todos los mexicanos, incluyendo, desde luego y particularmente, de aquellos que no comparten sus políticas, discursos e ideas. El presidente López Obrador lo es de aquellos que, como en esta ocasión específica, habiendo pagado un boleto en un estadio deportivo tuvieran a bien aplaudirle a rabiar o silbarle con similar entusiasmo. Y ese Presidente, patrimonio común de los mexicanos, debería respetar esos ejercicios, sin oponer el peso privilegiado de sus palabras para tacharlos o etiquetarlos negativamente. El presidente de México debe estar por encima de chairos y fifís, en particular si advierte que esa terminología beligerante está ahondando la división social y provocando enfrentamientos. No bastan, desde luego, los llamados a la reconciliación y al amor y paz que hace ese presidente cuando trata de sanar las dolencias de gobernadores de partidos contrarios a Morena que sufren rechiflas y maltratos en actos institucionales. Esos exhortos a la pacificación política debió aplicarlos AMLO a sí mismo el sábado de la inauguración del estadio beisbolero Alfredo Harp Helú, cuando, en condiciones extraordinariamente favorables para él, beisbolero de corazón, dador de presupuesto privilegiado para promoción oficial de ese deporte, oferente de elogios encendidos al citado Harp Helú, se topó con el sabido y recontrasabido rigor de los espacios públicos dedicados a los deportes masivos, donde la gente va a disfrutar de su predilección y no a escuchar o a aplaudir a políticos, sean del signo que sean. Es amplia y debería ser educativa la lista de políticos damnificados en sus asomos a actos deportivos masivos. Las reacciones iniciales al primer abucheo público a López Obrador han pretendido (en consonancia con esa división social alimentada desde especulaciones y posicionamientos facciosos) convertirlo en cualquiera de dos extremos: una muestra del creciente rechazo al político tabasqueño (lo cual no tiene respaldo en las encuestas de opinión más recientes) o una conspiración de antiobradoristas que le tendieron una trampa (la presencia de José Antonio Meade en las gradas sería una de esas pruebas del complot).Ninguno de esos extremos tiene sustento, a juicio de esta columna. López Obrador mantiene una alta popularidad y una plena confianza de la gran mayoría de los mexicanos, aunque es evidente que subsiste una franja activa de ciudadanos que en legítimo ejercicio de sus derechos se oponen a las políticas de la llamada cuarta transformación”.

Pros y contras del nuevo apoyo a Pemex

Enrique Quintana, escribe en El Financiero y escribe que: “Uno de los anuncios más importantes que se dio en el marco de la 82 Convención Bancaria fue la propuesta que hará el gobierno para que los recursos del Fondo de Estabilización de los Ingresos Presupuestales (FEIP) se utilicen para capitalizar a Pemex en una parte y en otra, para desarrollar una estrategia contracíclica. Y subrayo que es propuesta porque de acuerdo con la ley actual, los recursos de ese fondo no pueden ser empleados para ese propósito. (…) Es decir, el diseño que actualmente tiene el FEIP está orientado a fortalecer los ingresos del gobierno federal en el caso de que los ingresos presupuestales se queden cortos respecto al calendario previsto por Hacienda, lo que no sucedió hasta las últimas cifras publicadas, correspondientes a enero. En esta semana conoceremos las de febrero. El 3 de marzo le comenté en este espacio que los ingresos calendarizados en enero fueron de 442 mil 378 millones de pesos, mientras que los realmente obtenidos ascendieron a 447 mil 959 millones, lo que quiere decir que lo obtenido está incluso por arriba de lo presupuestado. La propuesta que se haga para modificar el artículo 21 Bis de la ley referida seguramente va a generar polémica al menos en lo que se refiere a la posibilidad de usar esos recursos para prepagar deuda de Pemex, ya que nos quedaremos sin la reserva más importante para contingencias presupuestales, cuya última cifra publicada asciende a 279 mil 800 millones de pesos. Este fondo es el más importante de los manejados por Hacienda. El segundo en importancia es el Fondo de Estabilización de Ingresos de las Entidades Federativas, con 76 mil 348 millones como saldo. De acuerdo con las declaraciones de funcionarios de Hacienda, de prosperar la modificación de la ley, se transferirían a Pemex cerca de 7 mil millones de dólares con objeto de cubrir los vencimientos de deuda de la petrolera en este año. Algunos expertos con los que pude hablar me señalaron que eso sería oxígeno para Pemex, pues no tendría que salir a los mercados a buscar refinanciamiento en el corto plazo y se daría certeza a las calificadoras del compromiso del gobierno para respaldar a Pemex, lo que bajaría la posibilidad de una degradación de su deuda en este año. La esperanza es que en este lapso se pudiera confirmar que realmente se frenó la caída de la producción y que viene hacia delante una tendencia alcista. Hay quienes dudan de que esto se consiga, pues perciben fallas estructurales en Pemex. El peor escenario que ven los escépticos es un mal resultado en Pemex que habría costado alrededor de 140 mil millones de pesos que ya no se podrían usar para contingencias presupuestales. Por lo pronto, de acuerdo con lo que se observa en el mercado pareciera que el escenario optimista es el que domina. Veremos por cuánto tiempo”.

¿Y los gobernadores…?

En Reforma, Templo Mayor, asegura que: la herida de los desaparecidos tiene que cerrarse, “pero no echándole tierra, sino aclarando qué pasó con esas 40 mil personas -padres, madres, hermanas, hijos de alguien- y a las que las autoridades han ignorado. Eso lo entendió bien el gobierno federal que no sólo reactivó el Sistema Nacional de Búsqueda, sino que prometió darle presupuesto ilimitado… a ver si es cierto. Sin embargo, nada va a cambiar si los gobernadores no se ponen a hacer su chamba. Hay casos graves desde tiempo atrás como el que heredó Miguel Riquelme, que habló ayer por la Conago, y al que le espetaron ‘¡Coahuila es una fosa!’; Alfredo del Mazo recibió un saldo de más de 22 mil desaparecidos en Edomex y ya han sido localizados 17 mil; y en Veracruz, la cosa está terrible pues ni siquiera hay un número claro: se habla de entre 7 mil y 15 mil en los últimos años. Lo peor es que ayer en Palacio Nacional había varios mandatarios estatales presumiendo su asistencia, pese a que hay ¡19 estados! que no han cumplido con la obligación de instalar su respectiva comisión de búsqueda de desaparecidos”.

Esperanzas

En Excélsior, Frentes Políticos, asegura que: “en las tareas para buscar e identificar a más de 26 mil desaparecidos en el país no habrá límites de recursos financieros y se contará con los montos recuperados por la austeridad del gobierno, afirmó Andrés Manuel López Obrador, Presidente de México. “No hay límite presupuestal, no hay techo financiero, es lo que se requiere; estamos haciendo un gobierno austero, sin lujos y vamos a ahorrar, y lo que se obtenga por la austeridad se va a destinar a esta justa causa de encontrar a los desaparecidos”, afirmó. Los dos gobiernos anteriores, el de Felipe Calderón (PAN) y el de Enrique Peña Nieto (PRI), dejaron al país hecho una fosa. Lo que urge es cerrar este cementerio. Que los recursos ayuden a encontrar la paz”.

Un acto de justicia

El Universal, su Editorial, asegura que: “un día salieron de sus casas a trabajar, estudiar o divertirse y nunca más se supo de ellos. Son alrededor de 40 mil mexicanos los que se encuentran desaparecidos. Son miles las familias que quedaron dolidas, que reclamaron respuesta y acciones a la autoridad, pero que tuvieron que iniciar por cuenta propia la labor de búsqueda, ante el desdén y el silencio oficiales. Desde antes de asumir el poder, el actual gobierno federal anunció su disposición plena a atender el problema. En febrero se puso en marcha la estrategia nacional de búsqueda de personas, ayer se realizó una nueva reunión entre el Presidente y familiares de desaparecidos —para reinstalar el Sistema Nacional de Búsqueda—, y en tres meses habrá una cita en la que se expondrán avances […]. Sin un trabajo de investigación de por medio, usualmente se señala a grupos criminales como presuntos responsables de los casos de desapariciones, pero no debe ocultarse la responsabilidad de los gobiernos de los tres niveles por su falta de acción para atender los casos. Oídos sordos a las demandas de familiares prevalecieron en la mayoría de los casos […]. En México ninguno de los gobiernos que van en este siglo entran en esa definición. En el país las elevadas cifras de desapariciones no obedecen a una situación de dictadura, pero sí a gobiernos que olvidaron la razón de haberse instalado en el poder: buscar el bienestar de la población, un mayor desarrollo e impartir justicia. No es tarde para dar respuesta a los miles de familiares que claman por conocer el paradero de padres, hermanos, hermanas, hijos o hijas. Este gobierno ha refrendado ese compromiso en varias ocasiones. Se está trazando una ruta hacia ello. La esperanza es enorme. Sería un acto de justicia”.

Colosio, el origen de la conspiración

Raymundo Rivapalacio escribe en El Financiero que: “Primero fue Alfonso Durazo, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, quien dijo que él no creía en la teoría del “asesino solitario” en el magnicidio de Luis Donaldo Colosio, el 23 de marzo de 1994. Luego el presidente Andrés Manuel López Obrador añadió a la especulación. Se dice –dijo el presidente– que cuando se trata de “crímenes de Estado” siempre hay complicaciones para conocer la verdad, pero hay que indagar e insistir para que el crimen no quede impune. Legalmente no quedó impune. El 31 de octubre de 1994, un juez condenó a Mario Aburto por homicidio con premeditación y alevosía. La investigación no cesó hasta el año 2000, cuando el último fiscal del caso Colosio, Luis Raúl González Pérez, entregó su informe final. Aburto sí había actuado solo y sí había disparado mortalmente contra Colosio, concluyó. González Pérez fue el último fiscal del caso Colosio, y su investigación incluyó una auditoría sobre lo que habían realizado sus antecesores. Todos llegaron a la misma conclusión. No fue un “crimen de Estado” ni tampoco hubo políticos involucrados. No participó el narcotráfico ni fue la “nomenclatura”, como el presidente Carlos Salinas deslizó meses después del crimen. “Yo no sé si había uno o muchos políticos que querían matarlo, pero si fue así, se les adelantó Aburto”, le comentó Miguel Montes, el primer fiscal, al reportero. (…) Una amplia mayoría de mexicanos, como el propio Salinas en agosto de 1994 reconoció en una charla en Los Pinos, no lo creía. “Hay demasiadas coincidencias para que sean coincidencias, y en la política no hay coincidencias”, dijo. ¿Evidencia? Ninguna, respondió. Varios factores contribuyeron a la duda. Primero El Universal, que puso en su titular principal que Colosio había sido “víctima de un complot”, a partir de la declaración que recogieron sus corresponsales de una priista en Tijuana. Después, los mismos corresponsales reportaron que el Aburto de Lomas Taurinas, donde se dio el crimen, había sido cambiado, con el apoyo de dos fotografías de Aburto en la primera plana de El Universal. En una tenía una especie de lunar en el cachete y en la otra estaba limpio. La primera, tomada poco después del asesinato, mostraba esa mancha que era de sangre; en la segunda, ya lo habían limpiado. Finalmente, para cimentar la teoría del complot, los primeros peritos locales que revisaron la escena del crimen, se equivocaron de puntos cardinales en la ubicación del cuerpo, por lo cual no se entendía cómo le podría haber disparado dos veces Aburto. En el imaginario colectivo no había cabida para un asesino solitario. El crimen se había dado en medio de una crisis en la campaña de Colosio, incapaz de organizar una estrategia que lo posicionara, y frente al protagonismo de Manuel Camacho, que se había ofrecido como negociador para la paz en Chiapas con el EZLN, que le había arrebatado la atención de la opinión pública. Pero nada había logrado cuajar judicialmente hasta que llegó Pablo Chapa Bezanilla, quien asumió la fiscalía del caso Colosio el 16 de diciembre de 1994. Chapa Bezanilla le dijo días antes de asumir al reportero: “Voy a meter a la cárcel a Carlos Salinas y a José Córdoba”. ¿Al expresidente y su poderoso coordinador de asesores? “Se oye bien”, le comentó el reportero. “¿Hay pruebas?” El fiscal respondió: “No, pero las obtendré”. (…) Pero la verdad siempre la escriben los vencedores, sin importar los hechos, y dictan para la historia lo que es importante, lo que es real, y lo que va a pasar. ¿Qué viene? Una nueva investigación sobre el Caso Colosio, bañada en política y vestida con el traje que le hizo Durazo a Chapa Bezanilla hace 25 años”.

Colosio: la sospecha invencible

Héctor Aguilar Camín, escribe en Milenio que: “El sábado 23 de marzo se cumplieron 25 años del asesinato de Luis Donaldo Colosio, candidato presidencial del PRI. La novedad informativa del aniversario es que Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad logró que un juez autorizara la desclasificación del expediente completo de las investigaciones. El expediente completo se mantenía en reserva desde que, en el año 2000, el cuarto y último fiscal del caso, Luis Raúl González Pérez, actual presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, rindió su informe final. La historia de los fiscales es clave para entender la nube de incredulidad que aún brota del fondo de la opinión pública apenas se vuelve al tema. La primera pieza de suspicacia es que el mismo día de los hechos, el entonces procurador de la República, Diego Valadés, declaró a Mario Aburto autor confeso del crimen. La rapidez del veredicto, en un ambiente cargado de discordia política y sed informativa, tuvo el efecto contrario al buscado: no aclaró las dudas, las encendió. Se instaló ese mismo día la sospecha, invencible hasta hoy, de que un acto así no podía ser la obra de un asesino solitario, sino que debía ser fruto de un complot. Lo creyeron así desde el primer momento Diana Laura Riojas, la viuda de Colosio, y sus colaboradores cercanos. Lo creyó su rival político de la hora, Manuel Camacho, consciente, como se dijo entonces, de que la bala que mató a Colosio lo había matado también, políticamente, a él. Lo creía el propio presidente Salinas: un complot en contra suya. Lo creyó la opinión pública. En los días siguientes al asesinato, la prensa difundía cada hora un elemento sospechoso, un ángulo no advertido, una omisión oficial, una hipótesis alternativa sobre lo realmente sucedido. De la sospecha del complot surgió la exigencia de llegar al fondo del asunto y de ésta la necesidad de un fiscal especial para el caso. A propuesta de Diana Laura Riojas, el 28 de marzo de 1994 fue nombrado fiscal especial el entonces ministro de la Suprema Corte, Miguel Montes, amigo de la familia Colosio. Empezó entonces la historia fatal de los fiscales del caso. (Mañana: Los fiscales)”.

Petro-política

En Reforma, Denise Dresser, escribe que: “otra vez petro-obsesionados. Otra vez petro-idiotizados. La Cuarta Transformación apostándole de nuevo a la repretrolización, apostándole a Pemex como palanca de desarrollo, apostándole a Dos Bocas como muestra de que refinando fósiles se hace historia, se hace Patria. Otra administración más interesada en vender barriles que en educar a su población. […]. México en pleno siglo XXI, tiene otro gobierno preso de la maldición que entraña obtener ingresos con tan sólo perforar un pozo o vender un barril […]. La 4T huele a gasolina y a carbón. Huele a viejo. Y hace una apuesta que, en efecto, es histórica pero también equivocada. La apuesta extractiva en vez de la apuesta educativa. La extracción del petróleo sobre la inversión en la gente. Importa más rescatar a Pemex que hacer crecer la economía […]. El nuevo Presidente resucita el viejo discurso, y el país le aplaude ya que fue educado con esos códigos, con esos conceptos. La Cuarta Transformación no sólo nos remite al pasado; quiere recuperar las ideas que nos heredó. Manuel Bartlett no sólo celebra la nacionalización ocurrida hace 81 años; quiere que México regrese ahí. A ideas muertas que contradicen al México vivo. A un nacionalismo mal entendido, incapaz de entender los retos -globales, financieros, de promoción de la inversión- que tiene enfrente […]. Las ideas que la 4T propone para guiar el futuro fueron creadas para lidiar con una realidad que ya no existe; las propuestas para forjar Patria han contribuido a su deterioro […]. Porque no es mejor poner en jaque la estabilidad económica por rescatar a Pemex de la manera planteada, inyectando recursos para la refinación en vez de la producción. No es mejor dedicar una porción tan importante del presupuesto a un negocio que será muy caro y poco rentable. No es mejor llevar a cabo licitaciones restringidas para Dos Bocas, con criterios discrecionales, invitando a empresas acusadas de corrupción […]. El petro-dinosaurio de Pemex cojea malherido por el meteorito de la mala administración; habrá que restañarle las heridas, no profundizarlas. Al petro-politizar la estrategia económica, AMLO no se ve obligado a construir un modelo económico más dinámico o un sistema educativo más funcional que le permita a los mexicanos maximizar su habilidad para competir, innovar, prosperar. El gobierno promueve la explotación por encima de la innovación, la refinación por encima de la educación. Así no se impulsa la modernización acelerada sino la dependencia idiotizante”.

Un panista con dos cachuchas

El Universal, Bajo Reserva, asegura que: “en Puebla nadie sabe cómo referirse a Eduardo Aguilar Sierra, pues es el Consejero Jurídico en el gobierno del Estado pero al mismo tiempo, nos aseguran, es un activo abogado y asesor legal del presidente del PAN, Marko Cortés. Nos dicen que una prueba de su trabajo para el PAN quedó demostrada cuando don Eduardo participó en una audiencia que sostuvieron ambos personajes con los magistrados del Tribunal Federal Electoral Felipe de la Mata y Reyes Rodríguez. Nos hacen ver que esta no es la primera vez que Aguilar Sierra asume dos o más responsabilidades al mismo tiempo, pues entre 2017 y 2018 actuó como representante del PAN ante el INE, coordinador de campaña en Puebla de Ricardo Anaya y, a la vez, abogado personal del ex candidato presidencial”.

Porras

En Excélsior, Pascal Beltrán del Río, escribe que: “he venido leyendo las reacciones en redes sociales al abucheo que se propinó al Presidente Andrés Manuel López Obrador, el sábado por la tarde, en la inauguración del estadio de los Diablos Rojos del México, y me preocupan más que el hecho mismo. Es evidente que la polarización en el país va creciendo y, de seguir así, eso no dejará nada bueno. Leo que el Presidente es responsable de lo que le pasó porque ‘quien siembra vientos, cosecha tempestades’ […]. Cuando uno mienta la madre y el otro responde, ¿quién gana? Nadie. Ambos se ven igual de mal. Hay dichos y hechos del Presidente López Obrador que preocupan a muchos mexicanos. Y creo que con razón. Valores esenciales de la democracia han sido puestos en duda, como sucede con la intención de crear la figura de “revocación del mandato”, que no parece ser otra cosa que una forma de sobreponerse a la prohibición constitucional de que el Presidente de la República pueda usar los medios de comunicación para enaltecer su propia imagen y apoyar a su partido. Explicar eso requiere más que de insultos. De hecho, caer en la polarización […] es una manera de no atender lo importante. No juzgaré las razones que tuvo la fanaticada beisbolera para abuchear al Presidente, igual que no juzgaré las de quienes lo aplauden incondicionalmente y arremeten de forma grosera contra sus críticos […]. La democracia necesita críticos de altura para defenderla porque la idea es que la democracia trascienda los sexenios […]. Caer en el juego del insulto o buscar justificaciones a las porras es un error que abona al clima de polarización. Toda estrategia de división necesita una contraparte que sirva de pared de frontón. Si nada o nadie regresa la bola, ésta simplemente se perderá. Leo a quienes quieren responder a la agresión con lo mismo, y me preocupan. Me parece que han perdido la paciencia y eso que apenas van 115 días […]. Afortunadamente, todos los días leo en los medios críticas fundamentadas, respetuosas e inteligentes sobre lo que estamos viviendo y, mientras eso continúe, yo voy a pensar que la democracia aún tiene anticuerpos”.

Momento Gutenberg

En Reforma, Sergio Sarmiento, escribe que: “la presentación más interesante de la 82ª Convención Bancaria no corrió, a mi juicio, a cargo ni de un banquero ni de un político, sino de […] Salim Ismail, quien fue director fundador de Singularity University y es coautor del libro ‘Exponential Organizations’. Ismail advirtió que ‘en el siglo XV la humanidad vivió un momento Gutenberg, cuando la imprenta cambió todo; pero hoy estamos viviendo alrededor de 20 momentos Gutenberg que están teniendo lugar todos al mismo tiempo’. Ahí están la biotecnología, los drones, el bitcoin y el hyperloop, un sistema de transporte de alta velocidad que busca enviar a gente de un punto a otro en cápsulas o tubos. También están la inteligencia artificial y los sensores. Cada tecnología se está duplicando por sí sola, pero cuando ‘confluyen añaden un efecto multiplicador profundo’ […]. Los ‘sistemas de inmunidad’ de muchas empresas, sin embargo, han impedido que se adopten estos cambios a tiempo por lo que las firmas han perdido relevancia o han desaparecido[…]. Muchas instituciones actuales ‘se diseñaron para el mundo de hace 100 años’, afirma Ismail. Es el caso de la educación, en la que se enseñan conocimientos que no reflejan el mundo que está cambiando, o la democracia representativa, inventada en un tiempo cuando la información era escasa y podían pasar varios días o semanas para que una noticia llegara de California a Washington […]. En muchos negocios se está registrando una ‘desmonetización conforme los costos tienden al cero’. Los periódicos, la música y la televisión se encuentran en estos procesos […]. Ismail no lo dice, pero la conclusión es inevitable. Mientras la revolución tecnológica cambia al mundo, México se aferra a unas reglas que están desapareciendo. En lugar de apostar a la energía solar, tan abundante en nuestro país, estamos reactivando termoeléctricas de carbón y construyendo una nueva refinería. Queremos también devolver al sindicato el control del sistema educativo. No solamente perdimos las grandes oportunidades de transformación del siglo XX, queremos hacer lo mismo en el siglo XXI”.

Ya estuvo en la boleta, no puede repetir

En Excélsior, Jorge Fernández Menéndez, escribe que: “el punto central del debate sobre la reforma para la revocación del mandato lo dejó en claro el Presidente López Obrador la semana pasada, cuando dijo que al igual que en el 2005 ahora los ‘conservadores’ no quieren que esté en la boleta electoral en el 2021. Ese es el tema: estar o no en la boleta en la elección intermedia[…]. Si se aprueba que al mismo tiempo que se realiza la elección intermedia el Presidente pueda realizar su consulta revocatoria, no sólo estará en la boleta, sino que más importante que ello, estará en campaña […]. Me imagino que el Presidente López Obrador, que conoce esa experiencia y que sabe que Morena […] es todavía una organización no del todo consolidada, heterogénea y poco disciplinada, no quiere repetirla. Y sabe que estando en la boleta es muy sencillo hacer una campaña que identifique la permanencia del Presidente con el voto por Morena. Por lo contrario, si se aplican las actuales leyes electorales y el INE cumple con su responsabilidad, el campo de acción electoral del Presidente se verá acotado e, incluso, los enormes apoyos sociales se tendrían que frenar durante la campaña electoral. Si las normas electorales se cumplen estrictamente tampoco podrían seguir sus conferencias de prensa mañaneras durante la campaña. Por el contrario, en caso de hacer coincidir la consulta revocatoria con los comicios, sin duda podrá hacer y hará campaña. No creo ni remotamente en un derrumbe electoral de Morena en las elecciones intermedias, ni tampoco en el renacimiento de una oposición que apenas está buscando su lugar bajo el cielo de la 4T, pero el escenario electoral será completamente diferente si López Obrador está o no en la boleta […]. López Obrador […] ya tuvo su oportunidad de estar en la boleta y ganó. Ahora es Presidente de la República, no puede volver a estar en la boleta electoral. Su responsabilidad no es ser candidato, sino gobernar para todos y la de su partido es hacer las cosas lo mejor posible para garantizarle apoyo. Permitir que el Presidente, como él mismo dijo, vuelva a estar en la boleta electoral en 2021, es abrir una puerta a la posibilidad de reelección. Una puerta que cada vez que se ha intentado abrir ha terminado en una tragedia. Desde el asesinato de Álvaro Obregón, en 1928, hasta el día de hoy, los presidentes y el sistema político tuvieron la enorme inteligencia de mantenerla cerrada. Que siga así”.

@loscabareteros

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