¿Cedió México demasiado en lo laboral?

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Desde la redacción de @loscabareteros ponemos a su consideración la “Columna de columnas nacional” del miércoles 11 de diciembre 2019. ¿Cedió México demasiado en lo laboral? Podemos plantear las cosas de otro modo: hemos llegado al final de un ciclo de 25 años donde las malas condiciones laborales eran una ventaja competitiva frente a nuestros socios de América del Norte. Tenemos la obligación de mejorar radicalmente el ecosistema laboral en cuatro años. Es justicia laboral, democracia sindical, salarios y muchas cosas más…

 

Rayuela

“Con la detención de García Luna se cumple aquello de que ‘‘Roma no paga a traidores’’”.

 

A Calderón, el principal golpe

Julio Hernández López, La Jornada: “La detención de Genaro García Luna constituyó un golpe muy fuerte a las intenciones de continuidad política y electoral del grupo (cuasi) familiar encabezado por Felipe Calderón Hinojosa. La fatigosa consecución de apoyos ciudadanos para formar un partido, más la persistente memoria colectiva que le ubica como responsable del baño de sangre que se produjo desde su fraudulenta llegada al poder, han dado poca viabilidad a México Libre, la marca con la cual Calderón y su esposa, Margarita Zavala, pretenden competir con el obradorismo desde una plataforma escindida en origen (aunque podría terminar como aliada) del derechista Partido Acción Nacional. García Luna fue un personaje de intocado poder ejecutante durante todo el sexenio ocupado por Calderón Hinojosa. Acompañado de un temible grupo forjado en el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (el Cisen, creado en 1989 por Carlos Salinas de Gortari como ocupante de la Presidencia de la República), García Luna ocupó la dirección de la Agencia Federal de Investigación (AFI) con Vicente Fox como presidente de la República (en ese lapso, en diciembre de 2005, ordenó el montaje televisivo de la captura en vivo de Florence Cassez e Israel Vallarta). Con otro panista, Felipe Calderón, llegó al punto cumbre de su carrera político-policiaca, como todopoderoso secretario federal de Seguridad Pública. La aprehensión del ingeniero mecánico nacido en la Ciudad de México en 1968 se ha producido cinco días después de la visita del denso fiscal de justicia de Estados Unidos, William Barr, quien se reunió con el fiscal general de la República, Alejandro Gertz Manero, y con el propio Presidente de la República y varios de los miembros de su gabinete de seguridad. Además, el muy llamativo expediente de García Luna es puesto en el escaparate justamente el día en que se han reunido en la capital mexicana los representantes y negociadores de Canadá, Estados Unidos y México, con el propósito de cerrar acuerdos relacionados con el tratado comercial subcontinental que sustituirá el Tratado de Libre Comercio. Los opositores al obradorismo, en específico el dirigente patronal Gustavo de Hoyos, han acusado al presidente López Obrador de ceder ante las presiones del vecino país, llegando a decir el líder de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) que se está en presencia de un santanismo (por Antonio López de Santa Anna, el varias veces presidente de México, acusado de ceder territorio y soberanía a Estados Unidos)”.

 

Se quedó solo

Eduardo Guerrero Gutiérrez, El Financiero: “Genaro García Luna se quedó solo. Nadie salió a defenderlo después de que ayer se supiera de su detención en Texas. Ni Felipe Calderón, su propio exjefe, intentó exonerarlo; se limitó a manifestarse en un tuit “en favor de la ley y la justicia”. No sorprende. García Luna era una figura impresentable desde los tiempos en que estaba en la cúspide del poder como secretario de Seguridad Pública. Llevaba a cuestas una larga lista de pifias y se hizo de enemigos. También había indicios de sobra en su contra. Se hablaba mucho de su sospechoso enriquecimiento, de sus propiedades, y de varios excesos y despilfarros con cargo al erario (me tocó constatar algunos personalmente cuando hice un diagnóstico sobre el estado que guardaba la Secretaría de Seguridad Pública a principios de 2013). Sin embargo, García Luna era una figura demasiado temible como para que el gobierno de Peña Nieto se metiera con él. Tenía información sensible. Así que siguió haciendo negocios por algunos años. La detención de ayer es una chuza para la 4T. No importa si se gestionó desde Palacio Nacional o desde la corte federal de Brooklyn (aunque México querrá quedarse con algo del mérito, pues la FGR ya anunció que integra su propia carpeta contra Genaro “G” y que pedirá su extradición). Para bien o para mal, cambia la conversación. La estrategia de guerra frontal al narcotráfico, esa que García Luna encabezó y que todavía tenía sus defensores acérrimos, queda sumergida en el lodo. Varios de los críticos de AMLO quedan desarmados a la hora de exigirle mejores resultados. De Durazo, por lo menos, no se sabe que sea narco. Sospecho que habrá poco apetito para protestar por la atropellada creación de la Guardia Nacional, o por los malos modos y los abusos con los que se está llevando a cabo la fusión con la Policía Federal. Sin embargo, la detención de García Luna va más allá de la coyuntura. En primer lugar, porque esta detención podría ser la primera de muchas. Ya tenemos una larga lista de funcionarios que se mencionaron en el juicio de El Chapo. Ahora vendrá otro juicio y otra lista. A este ritmo no quedará títere con cabeza. En segundo lugar, porque quien fue responsable de la seguridad pública de todo el país ahora está preso en el extranjero, con cargos creíbles de proteger al Cártel de Sinaloa. Es una vergüenza y un fracaso para el país, no sólo para Calderón o para los neoliberales. (…) Felipe Calderón, y muchos otros, le deben una explicación a los mexicanos. Anticipo que alegarán que no sabían (como nadie sabía de José Luis Abarca, el alcalde de Iguala, ni del contubernio entre Los Templarios y el gobierno de Fausto Vallejo). En México opera un conveniente principio de ignorancia, donde se vale hacerse el sorprendido. Nadie está obligado ni a saber ni a averiguar. Ni los jefes ni los partidos ni la PGR ni el CISEN. Habría que preguntarle también, al Presidente López Obrador y a todos los gobernadores, si este principio de ignorancia sigue vigente, o si ellos sí meten las manos al fuego por sus secretarios, sus fiscales y sus comandantes”.

 

Adiós Calderón

Salvador Camarena, El Financiero: “En el sexenio de Felipe Calderón la pieza más importante de la administración no estaba en Bucareli, sino en Constituyentes, en la oficina del entonces secretario de Seguridad Pública, cuya detención se supo el día de ayer, en una fecha que marcará el fin del ciclo político del exmandatario michoacano. La piedra angular de la administración calderonista fue la política de seguridad. Y aunque trascenderán en la memoria esas imágenes de Calderón con una casaca militar que le venía grande, desaliño que entre otros el presidente López Obrador han aprovechado para mofarse del panista, la verdad es que la estrategia contra la delincuencia tenía en el Ejército y la Marina brazos operativos, pero el ingeniero García Luna era a quien Felipe más escuchaba al planificar. La guerra contra la delincuencia, con su terrible baño de sangre, la hizo Calderón en hombros de García Luna. La Policía Federal recibió un impulso inédito y se convirtió en un tercer cuerpo de seguridad, con recursos económicos, capacidad de despliegue territorial, herramientas para inteligencia y, nada menor, influencia de su jefe máximo en el gabinete. Si tan sólo todo eso se hubiera usado para bien. Calderón ató pues su destino a García Luna. Y lo defendió en tormentas pérfidas, donde la dignidad recomendaba capitular, corregir, aceptar que su colaborador se había vuelto tóxico, como lo fue en el montaje criminal del caso Florence Cassez, por el cual hoy sigue gente, cuya culpabilidad está en duda, encarcelada. Entre una buena relación con Francia y su policía, Calderón eligió al segundo, a sabiendas que todo México ya había descubierto, por trabajos del equipo de Denise Maerker, que García Luna había manipulado la verdad mediática e histórica, y por tanto judicial, del caso de una presunta banda de secuestradores donde la ciudadana francesa era una pieza más del montaje prefabricado por el ingeniero Genaro. (…) El calderonismo quiere presumir su legado (es un decir), quiere anteponer su método al del presidente López Obrador, quiere mostrarse como un camino óptimo frente al caos actual. O más bien hay que conjugar esas pretensiones en pasado. Eso quería. Porque desde ayer, desde el momento mismo de la noticia de la detención de García Luna, el calderonismo ha quedado desacreditado por completo, desfondado sin arreglo. El calderonismo fue una cosa mediocre en economía y política, pero se supone que al final le habían dado la vuelta a la inseguridad. Bueno, pues hoy el hombre de esa “estrategia” está bajo arresto por una acusación bastante seria, que ya veremos en qué acaba. Mientras eso ocurre, Felipe no podrá convencer a nadie, salvo a un irrelevante puñado de leales, que él no supo los malos pasos de su enjuiciado y cercanísimo excolaborador. A nadie. Menos a México. Adiós Calderón….y hunde las posibilidades de resurrección del político que pretendía regresar”.

 

Cuidado: el T-MEC no es un remedio mágico

Luis Miguel González, El Economista: “El T-MEC activaría algunas inversiones que estaban en pausa y despejaría algunos nubarrones, pero no cambiará radicalmente el escenario para el 2020. Hay que tener cuidado con aquellos que andan vendiendo el T-MEC como si fuera un remedio mágico para la economía mexicana. El acuerdo alcanzado es bueno porque reduce la incertidumbre, pero no es suficiente para producir las tasas de crecimiento que México necesita. Lo mejor de lograr el T-MEC en el 2019 es que se reduce significativamente el riesgo de que la relación comercial se convierta en un rehén del proceso electoral estadounidense en el 2020. Digo se reduce el riesgo, porque éste no se elimina. México ha firmado un acuerdo de libre comercio con un socio que tiene vocación proteccionista. Es Donald Trump, pero también los líderes del Partido Demócrata. En ese contexto, nada garantiza que en el 2020 o más adelante México estará libre de episodios proteccionistas, como los que hemos vivido en el 2019: tomate y acero, pero también la tentación de usar las sanciones comerciales para presionar en temas como migración o seguridad. ¿Cedió México demasiado en lo laboral? Así piensan las voces más críticas del T-MEC. Podemos plantear las cosas de otro modo: hemos llegado al final de un ciclo de 25 años donde las malas condiciones laborales eran una ventaja competitiva frente a nuestros socios de América del Norte. Tenemos la obligación de mejorar radicalmente el ecosistema laboral en cuatro años. Es justicia laboral, democracia sindical, salarios y muchas cosas más. Si lo hacemos bien, Estados Unidos no podrá reclamar nada de esto en el contexto del T-MEC. Más importante aún: si se cumplen los compromisos, en cuatro años México será un mejor país. Más justo, con mejores salarios y un mercado interno más robusto. ¿Cuánto crecimiento producirá el T-MEC en el 2020? El secretario de Hacienda usaba el acuerdo comercial como uno de los principales argumentos para justificar el pronóstico de 1.5-2.5% para el año próximo. La mayor parte de expertos no coincide con el funcionario. La aprobación del T-MEC podrá activar algunas inversiones que estaban en pausa y despejar algunos nubarrones, pero no bastará para cambiar radicalmente el escenario para el 2020. Hay que tomar en cuenta que algunos sectores clave están viviendo momentos complicados: construcción ha decrecido en 43 de los últimos 44 meses; automotriz lleva siete meses consecutivos en caída de la producción y cuatro meses con exportaciones a la baja. La industria del petróleo sigue muy cerca de los mínimos en tres décadas. Uno de los impactos más significativos del acuerdo se registrará en el tipo de cambio. En los primeros momentos posteriores al anuncio, el peso ganó 4 centavos frente al dólar. No parece mucho, pero hay que tomar en cuenta que estaba en niveles de 19.25 pesos por dólar. En el corto plazo se mantendrá por debajo de los 20 pesos, entre otras cosas, porque habrá entrada de inversiones directas y en cartera. ¿Cuánto tiempo durará este efecto? Lo más probable es que hasta que lleguen las evaluaciones de las calificadoras sobre Pemex, en algún momento del primer cuatrimestre del 2020. Lo dicho: el T-MEC es bueno, pero no servirá para compensar lo que se deje de hacer el sector energético. La 4T ha puesto demasiados huevos en la canasta de Pemex. Eso no se remedia con el T-MEC”.

 

Hay que sacarle jugo al nuevo Tratado

Enrique Quintana, El Financiero: “Aunque aún falta conocer el texto preciso del ‘Protocolo de Enmienda’ del Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC), con lo revelado ayer ya se puede hacer un balance de las implicaciones del resultado. Será positivo para México este acuerdo. El efecto más importante es la generación de certidumbre para los próximos años. Un escenario posible es que Donald Trump permanezca en la presidencia de los Estados Unidos hasta 2024. No es un hecho seguro, pero es una probabilidad que no es remota. El nuevo tratado blinda a México de los impulsos proteccionistas del presidente de los Estados Unidos, que han afectado prácticamente a todo el mundo y han redefinido en buena medida la dinámica económica global. El que tengamos un tratado respaldado por el actual presidente de los Estados Unidos y avalado por el Partido Demócrata, ofrece un marco de certidumbre para los próximos años, indispensable para que una gran cantidad de inversiones aterricen en México. Pueden tratarse de inversiones de empresas globales o bien de empresas nacionales aprovechando la gran plataforma que representa México. Había diversos proyectos que estaban a la espera de tener las reglas claras. (…) Eso no quita que algunos sectores pudieran pagar un cierto precio. Por ejemplo, una de las principales industrias manufactureras de México, el sector del automóvil, podría tener un cierto costo por los cambios de última hora en materia de acero y aluminio. (…) Otro sector afectado es el de los medicamentos biotecnológicos. Algunas empresas han invertido sobre la base de la protección de la propiedad intelectual por un periodo de 10 años. Al desaparecer este lapso, puede haber desinversiones en el sector ante un cambio importante en las reglas del juego. Y quizás el ámbito en donde hubo más controversia y existe mayor riesgo es en el tema laboral. Sin embargo, si México cumple con las normas que se aprobaron en la reforma laboral, en realidad no debiera haber ningún problema. Aquí hay que subrayar que a veces el sector empresarial cuestiona reglas que le pueden imponer un más estricto cumplimiento de la ley, porque está acostumbrado –en muchos casos– a saltársela. No nos hagamos. Pero también hay que decir, que con las nuevas reglas, las violaciones a la legislación laboral podrían ser usadas por Estados Unidos y Canadá para promover sanciones comerciales. Es un nuevo juego y hay que asumirlo. En suma, es claro que hay costos que habrá que pagar. Algunos generalizados y otros concentrados en algunos sectores. Sin embargo, cuando se ponen los pros y los contras en la balanza, me parece que no hay ninguna duda de que México sale ganando con la ratificación del acuerdo. (…) eso no significa que en automático vayan a llegar las inversiones. Para sacarle jugo al nuevo tratado todavía hay cosas que nos hacen falta. Pero, de ese tema hablaremos mañana”.

 

Qué cedió México

Raymundo Rivapalacio, El Financiero: “Ceder, en una negociación, no es necesariamente perder. De hecho, en una negociación se cede para poder avanzar y el resultado óptimo es cuando todas las partes ganan. En el acuerdo comercial con Estados Unidos y Canadá, México tuvo que ceder. Mucho en este caso, para que los demócratas y los sindicatos, que son su base electoral, estuvieran de acuerdo en ratificarlo. Los demócratas se han adjudicado una gran victoria política, quitando reflectores a Trump, que finalmente cumplió su promesa de campaña de acabar con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, y remplazarlo con un acuerdo que presume superior. El presidente Andrés Manuel López Obrador podrá sentirse tranquilo, pese a aceptar los chantajes demócratas que llevaron a su gobierno a perder soberanía. A cambio, gana certidumbre ante el mundo, recupera parte de la confianza perdida en su liderazgo y, sobre todo, le da una viabilidad económica a su administración y al país. (…) La negociación de este acuerdo comercial duró dos años, y la comenzó el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto. La continuó el de López Obrador bajo el mismo modelo, que también se usó durante la negociación del TLCAN hace un cuarto de siglo, dejándose acompañar por el sector privado. Pero en la última semana, cuando los negociadores estadounidenses, forzados por los demócratas y con la urgencia de Trump por concluirlo, presionaron a los mexicanos como no lo habían hecho antes, sacaron al sector privado de la negociación y lo mantuvieron en la oscuridad sobre lo que estaban discutiendo. (…) La molestia empresarial por la marginación en el último tramo de la negociación, será acicalada cuando terminen de estudiar los adendos que aceptó México. (…) Los demócratas impusieron a los mexicanos una serie de incisos en el tema de propiedad intelectual que difícilmente el sector privado habría aceptado sin resistencia, particularmente la industria químico farmacéutica… (…) Esto llevó, dentro del acuerdo, a la disminución de la exclusividad de las patentes en medicinas y de la información clínica de las medicinas, empleadas por la industria, alegaron los demócratas, para retrasar la competencia y el acceso a medicinas a buen precio. La puntilla fue tender hacia una homologación en los criterios legales entre Estados Unidos y México, para balancear la competencia y los incentivos por innovación, como establece la ley en aquel país, que no se reflejaba en el acuerdo”.

 

@loscabareteros

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