Columna de columnas nacional (03 abr 18)

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Desde la redacción de @loscabareteros ponemos a su consideración la “Columna de columnas nacional” del martes 03 de abril de 2018. Slim, Hank, Gerard y empresas del socavón tienen, en 16 contratos, el 77% del presupuesto del NAIM… Los 90 días de José Antonio Meade: ¿Cómo es que, si él era honesto, otros no lo eran? Un ejemplo: hoy Meade es el único aspirante en no haber presentado su 3de3. Lo hizo alienado con el resto del gabinete de Enrique Peña Nieto. Estoy seguro de que Meade pudo y puede presentarlo cualquier día, ¿entonces?…

Rayuela

Salarios mínimos igual a desgracia familiar, lo cual, en muchos casos, deriva en violencia.

Slim, Hank, Gerard y empresas del socavón tienen, en 16 contratos, el 77% del presupuesto del NAIM

Daniela Barragán, en el portal SinEmbargo, escribe acerca de los contratos del multicitado aeropuerto que se encuentra en construcción en Texcoco: “En las manos de un puñado de poderosos empresarios mexicanos están los proyectos de construcción la Torre de Control, el Edificio Terminal, el pavimento y las ayudas visuales de la Pista 3, la losa de cimentación, la construcción del drenaje pluvial y la construcción del acceso y las plataformas de la Pista 2 del Nuevo Aeropuerto Internacional de México. Las encargadas de esas labores son compañías propiedad de Carlos Slim Helú, Carlos Hank Rhon, Olegario Vázquez Aldir, Hipólito Gerard Rivero (cuñado del ex Presidente Carlos Salinas de Gortari), Rolando Cantú Barragán (primo del constructor de la “casa blanca”), y de quienes construyen el encarecido Tren México-Toluca, así como de los constructores del Paso Exprés de Cuernavaca, donde dos personas murieron luego de que se abriera un socavón. Estos empresarios acaparan, en sólo 16 contratos –unos individuales y otros en conjunto–, el 77 por ciento del presupuesto que ha emanado hasta el momento para la construcción de dicha obra, de acuerdo con la información pública del GACM y de la SCT. SinEmbargo revisó los 231 contratos del Nuevo Aeropuerto Internacional de México para realizar ésta y otra dos entregas donde se analiza en manos de quién está la construcción, cómo fueron asignados de los contratos y los gastos que se han realizado hasta la fecha”.

Los 90 días de José Antonio Meade

Carlos Puig, en Milenio, escribe sobre la estrategia de José Antonio Meade para iniciar su campaña y en la que no encuentra su lugar como contendiente: “José Antonio Meade se adelantó a sus adversarios el lunes y lanzó un reto a dos de ellos en Twitter: “Reto a @lopezobrador_ y a @RicardoAnayaC a un debate público sobre nuestra situación inmobiliaria y patrimonial. El que nada debe nada teme. Que todos sepan quién es quién en esta elección. ¿Le entran?”. El candidato del PRI y sus aliados inauguraron el ciclo noticioso, puso la agenda del día, y obligó a los otros a responder. Nada mal. Meade y su campaña reconocen que la corrupción es, si no el principal, uno de los principalísimos temas de esta campaña y saben que la historia personal de su candidato es un activo para los siguientes tres meses. La estrategia, sin embargo, no está exenta de piedras en el camino. En el imaginario público, el espacio de la honestidad personal está ocupado hace mucho tiempo por López Obrador, no solo eso, es López Obrador el que nos dice hace mucho que si él es honesto los demás serán honestos. ¿No es esa, ahora, la oferta de Meade? Porque en este tema como en otros, el reto del candidato de la coalición Todos por México es dónde ubicarse, dónde ponerse. El enojo por la corrupción viene del desempeño no solo de este gobierno sino de muchos años atrás, años en los que el hoy candidato fue pieza fundamental con gobiernos de varios colores. ¿Cómo es que, si él era honesto, otros no lo eran? Un ejemplo: hoy Meade es el único aspirante en no haber presentado su 3de3. Lo hizo alienado con el resto del gabinete de Enrique Peña Nieto. Estoy seguro de que Meade pudo y puede presentarlo cualquier día, ¿entonces? El asunto de la corrupción ejemplifica los problemas del candidato de la continuidad, aunque sea mejorada, en estos tiempos de enojo y escepticismo. En algún momento, Meade tendrá que lidiar con el pasado que de alguna manera representa. Su no priismo tiene que tener una correspondencia en sus propuestas, en su análisis de dónde está el país, en la crítica a los últimos años. No creo que le baste no tener credencial. Como tampoco creo que baste generar miedo. Hoy el miedo ha cedido al enojo. Tal vez la clave para Meade es encontrar, si es que existe, un lugar en donde pueda separarse, que no romper falsamente, con el gobierno del que emanó, sus políticas más rechazadas por la población y el halo de corrupción e impunidad que lo tiene en bajísimos niveles de aprobación. Eso, en 90 días”.

Meade lisonjea (y exculpa) a los Calderón

Julio Hernández López escribe en La Jornada sobre la traición que el ADN de Meade y Margarita ejerce sobre sus investiduras: “Ha lanzado José Antonio Meade el primer requiebro político a su hipotética aliada a futuro, Margarita Zavala Gómez del Campo. Luego de que el candidato priísta retara a debate público a Andrés Manuel López Obrador y a Ricardo Anaya, para hablar sobre la situación inmobiliaria y patrimonial de cada uno, fue la ex panista, ahora independiente, quien encaró el desafío (que, como queda dicho, no era dirigido a ella, sino específicamente al tabasqueño y al queretano), urgida como está de treparse al escaparate presidencial, hasta ahora dominado por los tres candidatos varones. La respuesta de Meade, una expedita exculpación ni siquiera pedida por Margarita y Felipe Calderón, aporta indicios tempranos de una tersura política que a muchos lleva a especular sobre el papel que finalmente asumirá dicha candidatura conyugal, pues así respondió en Twitter el esposo de Juana Cuevas: “Bienvenida al debate, @Mzavalagc. En honor a la verdad, jamás (sic) he dudado de que tú y tu familia viven de acuerdo con su ingreso bien habido. Lamentablemente, no veo lo mismo en el caso de @lopezobrador_ y @RicardoAnayaC”. Dicho tuit no es un acto de galantería política, sino una precoz demostración de posicionamientos compartidos: la presidenta del DIF nacional de 2006 a 2012 como opositora complementaria, adjunta, sumable en el momento adecuado. Ruedas que hoy parecen ir por caminos distintos, distanciados, pero que tienen antecedentes de viajes compartidos y, hoy, de adversarios también compartidos: Margarita y Felipe buscan restarle puntos a su repudiado Anaya y, con ello, si llegan a desbancarlo del provisional segundo lugar en las encuestas de opinión, ayudarían al posicionamiento de Meade en el subliderato, endeble en términos reales, pero suficiente para intentar desde ahí el rebase forzado del Peje correcaminos, al mérito estilo (tan conocido por ese amasijo prianista, tecnocrático y político) del haiga sido como haiga sido. Por otra parte, los dardos selectos de Meade buscan agravar la herida abierta con datos de la inteligencia federal financiera al revelar los pormenores de una de las operaciones de enriquecimiento, explicable a la luz de las influencias políticas, del panista Anaya en Querétaro, en específico con una nave industrial productora de ganancias desorbitadas. Y, por otra parte, se busca ir centrando el debate en las circunstancias específicas del insólito modo de vida de López Obrador, quien ha mostrado tal desapego de las cuestiones monetarias que (según la insistencia de los señalamientos del priísmo, hasta ahora no tan precisos) probablemente habría infringido algunas disposiciones fiscales al no hacer reportes específicos del monto de los ingresos recibidos anualmente y del correspondiente pago de impuestos. Parecería una estrategia diseñada por sus peores enemigos, pero hay priístas entusiasmados con la posibilidad de exhibir a AMLO en términos de una supuesta irregularidad respecto a sus obligaciones con Hacienda, lo cual, en el contexto de lo que hoy se vive en México, sería una infracción tan artificialmente explotable que, como en el desafuero previo a la campaña de 2006, podría terminar por afianzar las expectativas de triunfo del tabasqueño”.

Ser una prensa débil

Salvador Camarena, en El Financiero, escribe sobre el estigma del periodismo en México y la intentona del gobierno por controlar a los medios: “Hace cosa de dos semanas se vio por la redes sociales a colegas celebrando a colegas por haber ganado el “premio nacional de periodismo”. Alguien me preguntó, ¿ese es EL premio nacional de periodismo? Sí y no, respondí. Sí es un premio nacional de periodismo, intenté explicarme, porque se reparte en la capital. Y ya se sabe que todo lo que hacemos en la ciudad de México es tan pero tan importante (no), que de inmediato lo subimos a la categoría de nacional. Además, es el premio nacional de periodismo porque lo ganan medios y periodistas, mayormente, de la capital (ídem: si les ocurre a los del exDF, entonces es nacional). Y es el premio nacional de periodismo porque así lo llaman los colegas que lo otorgan (el llamado Club de Periodistas) y así lo asumen quienes lo reciben (yo mismo en alguna ocasión). Todos felices con llevarse a casa un premio nacional. Pero no es EL premio nacional de periodismo porque ese se entrega en otras fechas, con Paloma Pisapapeles de Juan Soriano y toda la cosa (entiéndase un cheque), y lo organizan –luego de la primera era priista– universidades que mediante un jurado de colegas integrado ex profeso y con representación (ese sí) regional, decide los galardones para las distintas categorías. ¿Entonces? Entonces lo que ocurre es que hay varios premios nacionales de periodismo porque ni en eso nos ponemos de acuerdo los periodistas mexicanos, no somos buenos para tener un único, y por tanto dueño de total prestigio, premio nacional de periodismo. Este botón de muestra de falta de integración gremial tiene su lado más lamentable en la evidente incapacidad de los periodistas por hacer valer la demanda de justicia para compañeros asesinados o amenazados. Es más, ni siquiera hemos logrado incomodar al poder en agresiones “bien nacionales” –es decir, cuando las víctimas han sido colegas conocidos, respetados y queridos en todos lados– como fueron los asesinatos de Miroslava Breach y Javier Valdez en 2017. Ni cuando nos matan nos importa lo suficiente como para dejar la desunión y la desconfianza. Ni siquiera ante tan arteros crímenes logramos que nuestros medios se interesen, como entidades mercantiles y actores de la dinámica social que son, en hacer más fuerte, e ineludible, el reclamo. Entonces, cada quien sus premios… y sus muertos. Porque no son ni los premios ni los muertos de toda la prensa, de toda la industria de los medios. Ahí comienza otro debate: ¿existe una industria de medios en México? Existen, qué duda cabe, un par de grandes compañías de televisión, algunas cadenas de radio nacionales y regionales, algunos canales en cable, un puñado de portales, y (si me apuran) una docena de periódicos dignos de ese nombre (no todos, por supuesto en la capital). Esos medios atestiguan hoy en total mutismo el intento de asonada del PRI Gobierno y partidos paleros, que buscan un albazo para aprobar una ley de publicidad oficial que no cambia el modelo discrecional mediante el cual el gobierno de Enrique Peña Nieto ha repartido 40 mil millones de pesos en este sexenio. Ese dinero podría tener un mejor fin, en los medios y fuera de ellos. Y sobre todo podría gastarse con criterios públicos de idoneidad y pertinencia, podría servir para que los mexicanos tengan mejor información y más variada, es decir una mejor prensa. Pero el gobierno pretende lo contrario. Quiere el control sobre los medios que le da ese dinero discrecional. Y los medios tampoco buscan un cambio. Nada de someterse a la medición de tirajes, audiencias, influencia, etcétera. Nada de ser una industria con métricas profesionales como el siglo XXI manda. Mejor ser una prensa débil a fuerza de billetazos, con hartos premios… aunque hartos muertos también. Más sobre la intentona gubernamental http://publicidadoficial.com.mx/predictamen-de-ley-de-comunicacion-social-atenta-contra-medioslibres/”.

AMLO 40%, Anaya 27%, Meade 22%, Zavala 6%

Leo Zuckermann escribe en Excélsior acerca de la ventaja que hasta ahora mantiene López Obrador en la contienda electoral: “Hace exactamente un mes, en este espacio publiqué un artículo con los resultados de las intenciones de voto efectivas (descontando la “no respuesta” en las encuestas) del Modelo Poll o Polls (MPP), desarrollado por Javier Márquez y publicado en oraculus.mx, sitio especializado en elecciones en México. En ese momento, AMLO tenía un 39% de las preferencias, Anaya 29%, Meade 22% y Zavala 6%. Hoy, un mes después, los resultados han cambiado para dos de los candidatos: López Obrador subió a 40%, Anaya bajó a 27 por ciento. El llamado “periodo de intercampañas” favoreció al líder en la competencia presidencial: El candidato de Morena. Los ataques del PRI y el gobierno de Peña en contra de Anaya —con la amenaza de que la PGR lo estaba investigando por el posible delito de lavado de dinero— funcionaron para detener su crecimiento y propiciar una leve caída. Sin embargo, lo que perdió Anaya no lo ganó Meade, quien se estancó con el 22% de las intenciones de voto efectivas. AMLO ha ganado algo de terreno. Le lleva 13 puntos porcentuales a Anaya y 18 a Meade. ¿Es inminente su triunfo? Sigo creyendo que no. Como dije hace un mes, las campañas reales, ya sin las restricciones estúpidas de nuestra ley electoral (salvo en el caso de Margarita Zavala, donde existe una clara inequidad para la candidata independiente en número de spots de radio y televisión y financiamiento público para su campaña), apenas comenzaron el viernes pasado. Serán 90 días donde los candidatos rezagados tendrán que echar toda la carne al asador. Las campañas cuentan y mueven al electorado: Aciertos, errores, escándalos y realineamientos influyen en las preferencias. Todavía falta, además, que se defina el voto de los indecisos. De acuerdo con el MPP de oraculus.mx, hay un promedio de 20% de mexicanos que no responde la pregunta electoral. ¿Qué va a pasar con este segmento? ¿Saldrá a votar o se abstendrá? ¿Votará igual que los que ya se decidieron o de manera diferente? El destino final de los indecisos puede acabar definiendo el resultado de la elección. (…) Termino con lo que apuntan los mercados de apuestas por internet de la elección presidencial mexicana. Ayer, en predictit.org, le estaban dando un 65% de probabilidad de ganar a AMLO, un 32% a Meade, 14% a Anaya y 7% a Zavala. Sí: Los apostadores le están dando una probabilidad más alta al priista que al frentista de llevarse el triunfo. Hay que mencionar, sin embargo, que este mercado todavía tiene que generar mayor liquidez. Las predicciones tienden a ser más precisas entre más gente apueste su dinero”.

Anticlimático inicio de campaña

Roy Campos, en El Economista, escribe acerca del inicio de las campañas presidenciales: “Por fin iniciaron formalmente las campañas y lo hicieron de la peor forma posible, ignoradas y sin sustancia. (…) 1.- Margarita Zavala, en una buena jugada, le gana el Ángel de la Independencia como punto de arranque al PAN; este lugar se había vuelto el símbolo de la lucha panista desde la huelga de hambre de Clouthier en 1988 y el festejo del triunfo de Fox el 2 de julio del 2000; pero en esta ocasión, al primer minuto del viernes 30 Margarita lo toma como símbolo de una candidatura independiente, en un acto sin mucho qué decir, más escenográfico que masivo, muchos atrás de ella y los medios frente a ella, pero lo importante era lo simbólico y su cambio de actitud donde ya se le vio arengando directamente contra todos, no sólo contra Anaya; le dedicó un buen segmento a López Obrador. En condiciones normales podría haber sido un buen acto de inicio, salvo que la fecha lo opacó. Como dato curioso, cuando ella inicia su acto, no era candidata aún, el INE no decidía si tenía el derecho a estar en la boleta, la sesión se había retrasado; así que para algunos, quisquillosos, fue un acto anticipado de campaña. Finalmente minutos después el INE decidió dejarla competir y que otras autoridades decidan si habrá pena por las irregularidades en sus formas. 2:.- Ricardo Anaya decidió hacer un evento “hackatón”, donde jóvenes se reúnen para en unas horas diseñar aplicaciones tecnológicas para resolver problemas reales; la cifra de asistentes puede cuestionarse, no era un evento masivo sino para enviar el mensaje de modernidad y de futuro, pero sólo eso, no hubo cambio de discurso del candidato ni sorpresas, sabía que no era el momento porque los ciudadanos estaban muy lejos de ponerle atención. 3.- José Antonio Meade inició en Yucatán hasta el domingo 1 de abril, tratando de generar nota para los medios el lunes, ¿por qué Yucatán? un estado priista, con uno de los gobernadores mejor evaluados del país y donde se juega una de las nueve gubernaturas, tal vez la única donde su partido vea la posibilidad de competencia real; pero el acto tampoco fue apoteótico ni nada parecido, un buen evento a secas pero aún sin un candidato emotivo; ha cambiado, es cierto, pero aún le falta más emoción en las palabras; sigue utilizando un discurso inteligente tal como es él, pero la campaña requiere más y eso aún no se le ve. 4.- Andrés Manuel López Obrador, ¿quién iba a decir que su campaña iniciaría en el norte? Cuando su fortaleza, cuando sus principales apoyos desde el 2006 están en el sur, decide echar toda la carne al asador en el norte. Inicia el domingo en Cd. Juárez argumentando, para quien le interese, que Juárez fue el mejor presidente de México (hubiera ido a Oaxaca pues); la realidad es otra, su estrategia es muy buena como ha sido desde hace meses, tiene detectado perfectamente que todos los estados que vivieron alternancia este sexenio, o que estuvieron a punto de vivirla, pasaron por un proceso de deterioro de las instituciones y rechazo a los partidos tradicionales; quienes ganaron no lo hicieron por sus propuestas, sino por el enojo ciudadano, y esos ciudadanos continúan enojados, así que el potencial de apoyos que puede traerse de ahí es grande. Así inició en Chihuahua donde votaron en contra de su gobernador; pero irá después a estados en condiciones similares como Nuevo León, Tamaulipas y Durango, e incluso Coahuila, que vivió una elección competida, su discurso no desmerece lo que ya sabemos, es decir, no cambió mucho, a pesar de sentirse ganador, no eleva el nivel del mensaje al de estadista, ese tal vez lo guarda, pero por lo pronto mantuvo propuestas terrenales como revisar los contratos del aeropuerto, no vivir en Los Pinos y asuntos que el ciudadano entiende más fácil. Para quien dudaba cuál iba a ser el tema de la elección, los cuatro coincidieron en dos cosas: No hablaron directamente de la inseguridad o de cómo combatirla, y todos hablaron de castigar y de acabar con la corrupción. ¿Hay duda? todos midieron lo mismo, todos saben que el ciudadano está indignado con los niveles de impunidad, ahora el asunto es a quién le creerán que la castigará, porque todos los discursos parecen iguales en este tema”.

“Copy Paste” de las propuestas…

En su columna Trascendidos de Milenio, se escribe acerca de las brillantes ideas de los candidatos, empezando por las del candidato oficial y las del Frente: “Cómo estará la sequía de propuestas e ideas para buscar el voto que entre los cuatro candidatos presidenciales se roban las pocas que se les van ocurriendo, a cuentagotas, y las reciclan con su estilo, como si no abundaran los temas que requieren solución. Ricardo Anaya anuncia las lopezobradoristas conferencias mañaneras, Margarita Zavala advierte que las mujeres serán su prioridad solo horas después de que José Antonio Meade acababa de decir lo propio, mientras que el panista y el de Morena se disputan la paternidad de bajar el IVA en la frontera. Y faltan dos meses y tres semanas…”

¿De adorno?

En Frentes Políticos de Excélsior, critican a la Comisión Nacional de derechos Humanos: “Luis Raúl González Pérez, titular de la CNDH, invitó a la PGR a trabajar en coordinación, “en lugar de buscar adversarios, pues así no resuelve la impunidad que se vive en el país”. Esto ocurrió porque la PGR, en un comunicado, dijo que la CNDH debe de enfocarse en investigaciones en derechos humanos y no en ministeriales, González consideró que lo señalado no resuelve la falta de procuración de justicia. “Creo que resultamos incómodos, y dijimos que íbamos a serlo cuando no hubiese compromiso para con los derechos humanos. No buscamos adversarios, queremos ser coadyuvantes, pero desconocer el trabajo que hacen los organismos autónomos no es el camino”, afirmó. ¿Se perdió el respeto entre instituciones?”

@loscabareteros

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