Columna de columnas nacional (06 abr 18)

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Desde la redacción de @loscabareteros ponemos a su consideración la “Columna de columnas nacional” del viernes 06 de abril de 2018. No eres tú, Pepe, son tus amigos que ni a 3de3 llegan… Las derechas: ¿Está la derecha mexicana dispuesta a aceptar por fin un juego electoral limpio como la vía para darle al sistema político la legitimidad que la sociedad reclama?… Peña, insuficiente y a destiempo… Ahora, señor Presidente, tiempo de acciones.

Rayuela

A ver si aprendemos: la derecha, cuando pierde, arrebata, y si no pregunten a Cristina Fernández, Correa o al propio Lula.

No eres tú, Pepe, son tus amigos que ni a 3de3 llegan

Salvador Camarena escribe en El Financiero: “José Antonio Meade presentó ayer mucho más que la declaración 3de3. Contadores y un notario certificaron que lo que él declara sobre su patrimonio, sus impuestos y sus intereses no solo es total y verdadero sino, sobre todo, congruente con sus ingresos como funcionario público. En suma, un certificado hecho de 7 documentos. Meade fue el último de los candidatos presidenciales en cumplir el trámite de la 3de3 ante el IMCO y Transparencia Mexicana, pero esa tardanza no reviste la menor importancia. Como tampoco es relevante el esfuerzo invertido en galvanizar la fama de Meade, Pepe para sus cuates, como un hombre cuyas finanzas resisten cualquier fiscalización, cualquier sospecha. Que Pepe Meade es considerado alguien honesto es tan obvio como el hecho de que fue ese, y no otro, el factor por el cual le tocó la candidatura. Y no es que en este sexenio se valore especialmente esa cualidad (lo distinto que habría sido todo), sino que en su famoso pragmatismo, Enrique Peña Nieto calculó que hundido como está el prestigio del gobierno y de su partido, debían comprar buena fama donde la hubiera, para ver si así el despegue de la campaña se hacía no desde el fondo de un socavón, sino al menos desde un sótano de aprobación presidencial del que eventualmente pudieran escapar. En alguna tarde en Ixtapan de la Sal se habría calculado que para construir una candidatura “ganadora” echarían mano de la cargada, el aparato, la maquinaria, la movilización, las tarjetas, los operadores, ruedas de prensa constantes desde los mismísimos Pinos, la pequeña ayuda de nuestros amigos empresarios, los millones de spots, voceros de todos colores y sabores en cuanta entrevista se inventen, los secretarios, los góbers, el Trife, parte del INE, Facebook, Twitter, WhatsApp, SMSs, encuestas, la PGR, la UIF, la FEPADE, el SAT y la guerra sucia contra ya saben quiénes. Ah, y muy encima de todo eso, como cereza para un pastel de merengue, ponemos un candidato que pueda ser visto como honesto, alguien como Pepe. (…) Pepe promete que desde la honestidad conducirá el barco a buen puerto. Pero buena parte de su tripulación ni una 3de3 aguanta. Pepe hace un AMLO. Y como al Peje hay que decirle, claramente, que él es el ejemplo de que un honesto, incluso dos, no salvan a Sodoma y Gomorra de la destrucción. No eres tú, Pepe, lo que lastra tu candidatura son tus listas del Congreso y no pocos del sistema que tanto defiendes”.

Las derechas

Lorenzo Meyer, escribe en Reforma sobre la nueva ola conservadora internacional: “David Frum, un analista político y conservador, sostiene que si en su país, Estados Unidos, los líderes y financiadores de la derecha republicana llegaran a concluir que la democracia electoral -un ciudadano, un voto- va a llevar a la pérdida permanente del grado de poder que históricamente han tenido como grupo -el de los dueños del dinero, blancos, partidarios de un gobierno que cobre el mínimo de impuestos y ponga restricciones mínimas al capital y el que no estorbe a la concentración del ingreso ni a los privilegios de clase-, entonces buscarán transformar a Estados Unidos en un sistema donde la mayoría no pueda imponer candidatos que tengan el veto de los conservadores (Trumpocracy: the corruption of the American Republic, N.Y.: Harper Collins, 2018). Por ello, Donald Trump tiene su apoyo. Y si en 2016 el candidato minoritario pudo alcanzar el poder vía la magia del Colegio Electoral, para el futuro buscarán otro. Desde esta óptica se explica que, pese a que el grupo y los intereses que hoy dominan al Partido Republicano en el país del norte no necesariamente se identifican con el poco elegante estilo de gobernar de Donald Trump, le apoyan. Y es que, pese a ese «estilo brutalista», para la élite conservadora el trumpismo debe ser apoyado, pues ya ha logrado bajar los impuestos, ha quitado restricciones ambientales y se ha empeñado a fondo para desmantelar el «Estado Benefactor». Hoy, la principal preocupación de la dirigencia republicana -derecha dura- es hacer frente al desafío que representan las demandas de los grupos y sectores subordinados, como son muchos de los afroamericanos, los latinos o los obreros blancos desplazados por la globalización. Para los conservadores, Barack Obama es algo que no debió ser y por eso apoyan la campaña desatada en su contra por Trump y minimizan las obvias fallas del actual Presidente. Todo esto, claro, es una hipótesis, pero que es útil al examinar el caso mexicano. Desde el inicio, los grupos privilegiados de México tuvieron la certeza que la democracia no era el sistema que convenía al país. A Lucas Alamán, por ejemplo, no le cupo duda que sólo las minorías criollas, educadas y empresariales podían llevar con éxito las riendas del poder en un México independiente. Por eso aceptaron pagar el precio de apoyarse en un personaje con tan pocas prendas morales como Santa Anna -una especie de Trump de la época. A inicios del siglo XX, en 1907, el presidente Porfirio Díaz, «el insustituible», aceptó, por fin, que quizá ya los mexicanos habían madurado lo suficiente para intentar la democracia electoral (entrevista con Creelman). Sin embargo, pronto se desdijo y en 1910 volvió a reelegirse. El resultado fue un desastre. La Revolución de 1910 tuvo un lema muy simple: «Sufragio efectivo, no reelección». Cuando finalmente la facción ganadora obtuvo el poder, abjuró del lema. En 1928 el general Álvaro Obregón impuso su reelección como Presidente, pero su asesinato hizo que el grupo sonorense, para evitarse daños mayores, reimplantara la no reelección, aunque no el sufragio efectivo. Tras las crisis económicas y políticas de los 1980 y 1990, el grupo en el poder -el priista- volvió a plantear que quizá la democracia política era la salida ante la creciente falta de legitimidad del priismo en su etapa neoliberal. La coyuntura era favorable para un conservadurismo reformista, pues, mientras la izquierda moderada (el neocardenismo) y la radical (el neozapatismo) se habían desgastado por chocar de frente con el sistema, la «oposición leal», la panista, se había fortalecido. (…) En el México del 2000, y como lo sugiere Frum para el caso norteamericano, la democracia política resultó aceptable para la derecha porque no le afectó en sus intereses creados. Al contrario, pareció consolidarlos al inyectarle legitimidad al sistema que los sustentaba. Esa derecha se dio el lujo de proclamar entonces que lo suyo no era una mera alternancia de partidos en el poder, sino la mismísima transición democrática. (…) Hoy, la cuestión fundamental es la misma de hace más de un siglo: ¿Está la derecha mexicana dispuesta a aceptar por fin un juego electoral limpio como la vía para darle al sistema político la legitimidad que la sociedad reclama a voz en cuello o buscará una variante del trumpismo, aunque, a la larga, sea cortejar a la catástrofe?

Peña, insuficiente y a destiempo

En La Jornada, Julio Hernández López, escribe sobre el discurso del Presidente, mencionando que es tardío y e insuficiente, ya que los ataques del Presidente Trump contra nuestro país son desde que era candidato presidencial y no de ahora, y que este discurso, quizá con otras palabras, debería haber aparecido desde hace tiempo, además de que por motivos electorales, puede ser utilizado por el Partido Revolucionario Institucional como punto  su favor y dar impulso a su candidato José Antonio Meade, y de ello, comenta que: “Enrique Peña Nieto despachó ayer 713 palabras hacia la Casa Blanca […], mientras en Washington se anunciaba la intención de enviar unos 4 mil elementos de la Guardia Nacional hacia la frontera con México […]. La proporción de este intercambio resulta sumamente dispareja: 5.6 miembros de esa Guardia, en caso de materializarse al extremo la pretensión trumpista, frente a cada palabra pronunciada desde Los Pinos en esta ocasión. El mexicano se refirió a un asunto de gran importancia, a acontecimientos recientes, a desafíos que nunca justificarán actitudes amenazantes o faltas de respeto y a últimos acontecimientos. Sus palabras de mayor tono se apoyaron en un acuerdo del Senado, contra las expresiones ofensivas e infundadas sobre los mexicanos, […]. La parte de mayor combatividad peñista quedó de manifiesto en este párrafo dirigido a Trump: Si sus recientes declaraciones derivan de una frustración por asuntos de política interna, de sus leyes o de su Congreso, diríjase a ellos, no a los mexicanos. No vamos a permitir que la retórica negativa defina nuestras acciones. La mira enriquista fue dirigida específicamente a las recientes declaraciones del presidente estadunidense, sin mencionar la realidad concreta de una orden dada desde la Oficina Oval para el despliegue de esas fuerzas de reserva militar y a los preparativos para su entrada en acción […]. El texto leído por Peña Nieto pareciera pronunciado a destiempo […]. Hay, desde luego, una frustración doméstica de Trump, con coletazos hacia México por su incapacidad para conseguir que este país pague por el muro fronterizo y con una desesperación ante futuros resultados electorales adversos al mencionado Donald. […]. El llamado peñista a la unidad nacional, y su sintomática reproducción en el aparato mediático controlado, buscan poner sordina a la crítica del mal gobierno, que ha llevado al país a la trágica situación actual, tanto en el plano interno como en su relación con el vecino país. Las palabras de Peña Nieto, pronunciadas ayer, incluyen una serie de referencias complacientes al ejercicio gubernamental realizado durante este sexenio. En el curso de una contienda electoral tan difícil para el Partido Revolucionario Institucional y Los Pinos, ese posicionamiento de unidad patriótica resulta de gran utilidad táctica. […]”.

Ahora, señor Presidente, tiempo de acciones

Después de soportar los constantes ataques de Donald Trump contra México, ayer el Presidente Peña Nieto respondió de manera enérgica, sorprendiendo a todos por fin responderle de la misma manera al Presidente de los Estados Unidos, y lo importante ahora, es que además de las palabras de su discurso, ahora se pase a las acciones, por lo que los próximos días serán determinantes pata saber qué rumbo tomará la relación entre ambos países, y por ello, hoy en Milenio, el periodista Carlos Puig, escribe que: “escuché ayer al Presidente Enrique Peña Nieto después de las barbaridades trumpianas de la semana. Sobre todo, la última parte de su discurso cuando se refirió directamente al Presidente de Estados Unidos: ‘Si usted quiere llegar a acuerdos con México, estamos listos. Como lo hemos demostrado hasta ahora, siempre dispuestos a dialogar con seriedad, de buena fe y con espíritu constructivo. ‘Si sus recientes declaraciones derivan de una frustración por asuntos de política interna, de sus leyes o de su Congreso, diríjase a ellos, no a los mexicanos. No vamos a permitir que la retórica negativa defina nuestras acciones. ‘Solo actuaremos en el mejor interés de los mexicanos. […]’. Son las mejores palabras del gobierno mexicano en dos años de aguantar con inexplicable paciencia, insultos. Ahora faltan los hechos. Porque lo que, uno espera, ya entendió el gobierno mexicano es que con aquel no hay manera, porque la verdad a Trump no le interesa el asunto mexicano, es apenas un buen saco de boxeo para entusiasmar a su base en tiempos electorales, que con Trump son todos los tiempos, cada minuto. Es decir, si esta crisis se aliviana en unos días, surgirá otra. Y un día el gobierno mexicano tendrá que tomar una acción, aunque sea tan inútil como mandar un par de miles de elementos de la Guardia Nacional a la frontera pero con esa resonancia política, con ese sabor. […]. Hay muchas cosas que se pueden hacer, si no, quedaremos solo como las víctimas que se quejan, pero nada más. A esas, las siguen buleando”.

¿Trumpada a Donald o retórica pura?

El Presidente Enrique Peña Nieto por fin respondió de manera contundente a Donald Trump, como muchos mexicanos esperábamos que lo hiciera desde hace tiempo. En el Excélsior, el periodista especializado en temas parlamentarios, Francisco Garfías, escribe que: “el tono utilizado por Enrique Peña en su mensaje a Donald Trump es el que muchos exigían. La abierta hostilidad del jefe de la Casa Blanca hacia su vecino del sur tiene a los mexicanos agraviados, enojados, hartos de las amenazas y las faltas de respeto del megalómano y supremacista Presidente de Estados Unidos. El jefe del Ejecutivo por fin alzó la voz al improvisado presidente gringo, descrito alguna vez por su ex colaborador estrella, Steve Bannon, como un ‘simio grande y afectuoso’ (Fuego y Furia, Michael Wolff, página 37). Peña le dijo que si sus recientes declaraciones sobre nuestro país derivan de una ‘frustración’ por asuntos de política interna, de sus leyes o de su Congreso, se dirija a ellos y no a los mexicanos. […]. El mandatario estaba obligado a hablar para la tribuna, después de la andanada de tuits y declaraciones de Trump contra nuestro país en lo que va de la semana. Pero hay que subrayar que eso es retórica pura, ‘jarabe de pico’, para ponerlo en términos coloquiales. Ayer mismo charlaba sobre este tema con Eddie Varón, consejero de la Barra Americana de Abogados, conocedor del establishment estadounidense, ex representante de la Procuraduría General de la República en Estados Unidos. Nos decía que el discurso podría acompañarse con medidas como la derogación del tratado bilateral que permite a los reos que delinquieron en el otro país purgar la mitad de su condena en su lugar de origen. […]. El abogado también sugiere darles a los gringos donde más les duele: el dinero. Hay alrededor de 50 mil millones de dólares retenidos a trabajadores mexicanos indocumentados por concepto de seguridad social. Eddie Varon recomienda poner una demanda para reclamar esos recursos que pertenecen a los trabajadores mexicanos. Sobre ese dinero, los gringos guardan un conveniente silencio. […]”.

http://www.excelsior.com.mx/opinion/francisco-garfias/trumpada-a-donald-o-retorica-pura/1230848

El renovado conservadurismo

Raymundo Rivapalacio escribe en El Financiero que ante la vista de todos, pero con la pasividad de muchos, México está atravesando por una contrarreforma conservadora: “En seis meses, la Cámara de Diputados y el Senado aprobaron una reforma a la Ley General de Salud que permite a médicos y enfermeras negarse a participar en prácticas contrarias a su ética –léase el aborto, como la práctica madre detrás de las discusiones– aplicando una “objeción de conciencia”. Esto se define como “la razón o argumento de carácter ético o religioso que una persona aduce para incumplir u oponerse a disposiciones oficiales”, lo cual confronta la legitimidad en la toma de decisiones personales, y lo improcedente y ominoso cuando incide y modifica una política pública. Qué tipo de consideraciones llevaron a la aprobación de la contrarreforma, no terminan de aclararse todavía, pero el debate y la secuela de aquellas deliberaciones en el contexto actual sí permiten argumentar que la clase política, que mayoritea parlamentariamente, está empapada en la hipocresía. En un país como México, cada quien es libre de profesar cualquier religión o no, de creer en el dios que quiera o no, de escoger su culto y rendirle respeto, y quienes no compartan esas creencias, actuar con respeto y tolerancia en esos temas que siempre, sin embargo, deben habitar el ámbito de la vida privada. México es un Estado laico que a lo largo de décadas ha ido construyendo un edificio institucional que alberga a todos, a los creyentes de cualquier religión o secta, o a los agnósticos y los ateos, donde una religión no sea normativa de la vida de todos –de manera consensuada o impositiva– pero, al mismo tiempo, donde las leyes no discriminen ni sean sectarias en su aplicación por una inducción o falla de su diseño. La reforma a la Ley General de Salud, mediante la adición al artículo 10 Bis, atenta contra la esencia laica de la nación al dejar vulnerable a un sector de la sociedad que podrá ser afectada por esta legislación. La iniciativa fue presentada por la diputada Norma Martínez Guzmán, del Partido Encuentro Social, que tiene como su principal base electoral a los cristianos. La aprobación en la Cámara de Diputados fue abrumadora: 313 votos a favor del PRI, Partido Verde, PAN y Encuentro Social, 105 en contra y 26 abstenciones. A mediados de marzo, la minuta fue aprobada en el Senado con 53 votos a favor del PRI, PAN y Verde, 15 en contra y una abstención. Abrumadoramente, los representantes del pueblo y la Federación, que es lo que teóricamente son los legisladores, votaron por una agenda no nacional, sino de las fuerzas conservadoras que han ido ganando terreno en la vida pública mexicana. (…) La forma como quedó la contrarreforma va mucho más allá del derecho de una mujer sobre su cuerpo, y afecta a los grupos más vulnerables a discriminación por cuestiones de género, raza, situación socioeconómica, discapacidad, edad y preferencias sexuales. Choca también con la esencia del Estado laico, donde los derechos humanos básicos a los que tiene derecho cualquier persona no pueden estar sometidos a las prerrogativas concedidas a grupos específicos, como sucedió, en este caso, con los religiosos.

Presidenciables se mostraron de acuerdo con EPN

En un hecho pocas veces visto, los candidatos presidenciales de los diferentes partidos políticos en México, así como la candidata independiente, se mostraron de acuerdo con el Presidente. En Excélsior, su columna de trascendidos, Frentes Políticos, asegura que: “si a Donald Trump se le ocurre una afrenta como la de militarizar la frontera, a los mexicanos no les queda sino reaccionar. Y lo mejor es que lo hacen en unidad. De todos los frentes ha surgido el apoyo al Presidente de México después del posicionamiento oficial de su gobierno. En respuesta al mandatario de Estados Unidos, Peña le habló duro y claro. ‘Si sus recientes declaraciones derivan de una frustración por asuntos de política interna, de sus leyes o de su Congreso, diríjase a ellos, no a los mexicanos’. Luego, los aspirantes a la Presidencia lo secundaron, Anaya dijo que ‘éste es un momento de unidad nacional. No es un tema de campañas’. Andrés Manuel López Obrador comentó: ‘Por encima de nuestras diferencias está el interés nacional; la patria es primero’. En tanto, Meade destacó la posición de todos los candidatos ‘en defensa de nuestra soberanía y dignidad nacional’, y Margarita Zavala pidió a Trump dejar a un lado el ‘discurso de odio’ que tanto afecta la relación entre los pueblos”.

El efecto Trump en los presidenciables

Sorprendentemente después del mensaje del Presidente Peña Nieto, los candidatos presidenciales se sumaron al discurso y lo aprobaron, incluso el propio Andrés Manuel López Obrador, quien ha sido el más severo crítico de la administración actual, y de ello, en Milenio, su columna de trascendidos Trascendió, asegura que: “que a pocos pasó desapercibido el intercambio de guiños entre el presidente Enrique Peña Nieto y los cuatro aspirantes a sucederlo con motivo de la respuesta al jefe de la Casa Blanca por sus ataques constantes y el envío de la Guardia Nacional a la frontera. Sorprendió que el mandatario citara por su nombre a los candidatos, pero más que Andrés Manuel López Obrador saludara el discurso presidencial, mientras que Ricardo Anaya, si bien lo considero insuficiente, dijera que es correcto. El efectoTrump”.

Nos toman por tontos

Durante lo que va de proceso electoral, todos los candidatos presidenciales han tratado de engañar a la gente, y lo peor del caso, es que algunos de esos engaños a la gente son pagados por la misma gente. En Excélsior, su director, el periodista Pascal Beltrán del Río, escribe que: “es bien sabido que la política es un ejercicio de engaño. De pensar una cosa y decir otra. De decir una cosa y hacer otra. De hacer una cosa y decir que eso que se está pensando en realidad no es así. Pero hay de engaños a engaños. ¿Como cuál? Como cuando se engaña con la verdad. […]. En la actual campaña electoral hemos visto, como en todas, muchos intentos de engañar. […]. Podría referirme a las promesas que no tienen sustento presupuestal […], pero hay ejemplos todavía más burdos. Algunos que hacen pensar que los candidatos nos creen tontos. Meta usted en Google el nombre de alguno de los tres aspirantes presidenciales no oficialistas. Es muy probable que el primer resultado que aparezca en su pantalla sea un vínculo, etiquetado como anuncio, que lo llevará a la página de internet de José Antonio Meade […]. Pero eso no es todo. Si usted teclea ‘Margarita Zavala propuestas’, como haría alguien que quiere saber qué propone la aspirante independiente a Los Pinos, el buscador lo llevará al mismo vínculo, pero con el siguiente título ‘¿Buscando a Margarita Zavala? Propuestas: Avanzar Contigo’. Si usted no se da cuenta del engaño, hará clic y en menos de un segundo estará en la página web de Meade. Ayer comenté el tema en radio con Javier Lozano, coordinador de los voceros de Meade. Me dijo algo que ya se sabía: que mediante el servicio de publicidad online Google Adwords uno puede inscribir palabras clave que producen determinado resultado y hacer que éste se ubique en la parte superior de la pantalla […]. Cuando le comenté a Lozano que eso era un engaño a los votantes, respondió que era una ‘travesura’ tecnológica. El problema es que esa travesura se la hacen a los ciudadanos que, honestamente, tratan de informarse sobre las campañas y así decidir por quién votarán. Y que se paga con recursos de campaña, es decir, recursos de los contribuyentes. Otro ejemplo: el miércoles por la noche, la dirigente nacional de Morena, Yeidckol Polevnsky, subió una foto en su cuenta de Twitter que supuestamente correspondía a un mitin que Andrés Manuel López Obrador había encabezado en Monterrey. La imagen mostraba una plaza abarrotada. La foto iba acompañada de este texto: ‘Monterrey se levanta con López Obrador. Las encuestas se están quedando cortas, el pueblo impulsa el cambio’. El problema es que la imagen correspondía a 2012, no a 2018. […]. Tercer caso: Ricardo Anaya ante estudiantes del ITESO de Guadalajara el miércoles pasado. ‘¿Por qué debemos confiar en ti, si la elección interna no fue justa y ahora tenemos dos candidatos panistas: Margarita Zavala y tú?’, le preguntaron. La respuesta: ‘Al haber formado una coalición hubo gente que se quedó fuera y a la que pudimos haber lastimado. En lo que a mí me corresponde, a quien yo haya lastimado, le pido una disculpa’. ¿De verdad? ¿Es lo mejor que el candidato pudo decir a una pregunta honesta y pertinente? Como le digo: Estos candidatos y sus colaboradores no engañan con la verdad. Mienten descaradamente. Y luego piden que creamos en su honestidad. Nos toman por tontos”.

Igualdad ante la ley

Muchas veces con tal de ganar votos, se presenta equipos de campañas antes de que se inicie el proceso de campañas electorales. En el Reforma, Sergio Sarmiento, escribe que: “usualmente, sólo prestamos atención a los candidatos. Pero nadie puede gobernar solo. Los equipos de trabajo son importantes. Un gobierno requiere de la colaboración de muchos. Andrés Manuel López Obrador se ha adelantado a los demás candidatos al dar a conocer su ‘gabinete presidencial’. En realidad, un Presidente no tiene obligación de nombrar a quienes haya presentado previamente como posibles secretarios. […]. Una designación muy importante fue la de Olga Sánchez Cordero, la ex ministra de la Corte, quien sería secretaria de Gobernación. Sánchez Cordero ha sido siempre progresista, por lo que no sorprende verla en una propuesta de un gobierno de izquierda; pero es progresista en sentidos que a veces incomodan a esa izquierda conservadora que tenemos en México. […]. Hay que prestar atención a sus posiciones. En el caso de las concesiones petroleras, por ejemplo, Sánchez Cordero declaró esta semana: ‘Andrés no va a cancelar la reforma energética. Lo que él dijo es que, si hay contratos marcados con corrupción, algo cuestionable, habrá que revisarlos, porque tiene que haber transparencia, total claridad’ (El Universal). La verdad es que López Obrador ha pasado de considerar las concesiones petroleras como “un atraco’, y de sostener que retomaría el control de los campos concesionados, a decir que ‘se van a revisar todos los contratos que se han firmado en este tiempo, y uno por uno se van a someter a un análisis para ver… que no sean contratos manchados’. […]. Como ministra, Sánchez Cordero fue una férrea defensora de la igualdad de todos ante la ley. Esto la llevó a votar en favor del matrimonio igualitario. En este tema López Obrador se ha movido, más que con cautela, con reticencia. La incorporación a su consejo electoral del senador ex panista José María Martínez, opositor del matrimonio igualitario y del aborto, y sobre todo la alianza con el Partido Encuentro Social, moralista y religioso, han fortalecido la idea de que López Obrador no se siente cómodo en estos temas con las posiciones progresistas. […]. Sánchez Cordero no considera que los derechos humanos deban someterse a votación. En una intervención en el programa Convénceme de TV Azteca recalcó que el artículo primero de la Constitución prohíbe toda discriminación, incluso por preferencia sexual, por lo que a nadie por su sexo se le puede negar el derecho ni al matrimonio ni a la adopción. Estamos, por supuesto, en tiempos de campaña. Gobernar siempre será más difícil que prometer. Pero Sánchez Cordero, quien podría ser la primera mujer secretaria de Gobernación en el gobierno federal mexicano, es por lo menos una garantía de alguien que cree en la aplicación de la ley”.

Señores candidatos, déjense proteger

Ante la negativa de Andrés Manuel López Obrador y de Ricardo Anaya de aceptar la protección del Estado Mayor Presidencial en su recorrido durante sus precampañas, hoy en El Universal, el columnista Alejandro Hope, escribe una serie de razones por las que los candidatos deberían aceptar dicha protección, y una de las principales es por la violencia que se vive a diario en nuestro país, además de que durante el actual proceso electoral ya se han dado asesinatos de varios candidatos, locales, pero que aun así, lograron desestabilizar el entorno, y de ello nos comenta que: “al parecer, el Estado Mayor Presidencial no es muy popular en esta temporada política. Ya dos candidatos a ser su jefe se han negado a aceptar su protección. Andrés Manuel López Obrador había manifestado su rechazo a esa posibilidad desde hace meses. Incluso, anunció en enero que, de ganar la Presidencia, no usaría en forma alguna los servicios del Estado Mayor Presidencial y trasladaría a ese cuerpo a la Secretaría de la Defensa Nacional. […]. Esta semana, Ricardo Anaya se le unió en el rechazo: ‘El que nada debe nada teme. Yo no tengo ni guaruras, ni ningún tipo de seguridad especial. Voy a seguir recorriendo el país, y mi recomendación es que concentren sus esfuerzos en cuidar a los ciudadanos y garantizar que el 1 de julio, haya una elección con absoluta libertad. Francamente yo no la requiero’. Ambos están equivocados. Por múltiples razones. En primer lugar, suponer que el riesgo es un asunto de mérito, que sólo la debe temer el que la debe por alguna razón maléfica, que las buenas intenciones sirven de chaleco antibalas, es perfectamente iluso. […]. La vida no es justa, la violencia tampoco: le pega al que la debe y al que no. En segundo lugar, los candidatos no están muy bien ubicados para evaluar los riesgos que enfrentan. Hay una tendencia natural a subestimar los riesgos propios. Hay también una suerte de complejo de superhéroe que le sale a alguien que recibe vítores y porras todo el día, todos los días. […]. El resultado puede ser una subestimación persistente del riesgo. En tercer lugar, el Estado Mayor Presidencial no es un equipo de ‘guaruras’. Es una institución altamente profesional del Estado mexicano dedicada a proteger a la Presidencia, no al presidente en turno. Fue creada en la década de los 40, cuando los civiles regresaron al poder, como un baluarte frente al poder militar, con la Decena Trágica y el golpe contra Madero como referente histórico. […]. Por último, México no está para bravatas. De septiembre de 2017 a marzo de 2018, 68 políticos locales fueron asesinados, entre ellos 19 precandidatos a alcalde o legislador local. De 2012 a la fecha, 70 alcaldes o ex alcaldes han sido víctimas de homicidio. […]. Y se trataba de figuras políticas locales ¿Alguien se puede imaginar lo que sucedería si hubiese un atentado contra un candidato presidencial? Ya vivimos uno hace 24 años. Francamente no quisiera una versión 2.0. Entonces, señores candidatos, por el bien del país y la estabilidad de la República, déjense proteger. Y permitan que lo haga la institución mejor preparada para cumplir esa tarea: el Estado Mayor Presidencial”.

Nueva ronda de negociación del TLC

De nuevo de urgencia, Luis Videgaray viajó a Estados Unidos a tratar de controlar la furia de Donald Trump contra México y que esto no afecte las negociaciones del Tratado de Libre Comercio, por ello se dijo que iba como acompañante de Guajardo, pero la realidad es otra, y del tema, en el diario Reforma, su columna de trascendidos Templo Mayor, asegura que: “con el pretexto de supervisar la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, el canciller Luis Videgaray tuvo que irse volando a Washington para tratar de apagar el fuego de los infiernitos de Donald Trump. Oficialmente se informó que Videgaray acompañaría a Ildefonso Guajardo, en la víspera de la posible conclusión de las negociaciones comerciales con Estados Unidos y Canadá. Sin embargo, ahora se sabe, su verdadero objetivo era encontrarse urgentemente con el Yerno en Jefe, Jared Kushner. Parte del desconcierto del lado mexicano se debe a que apenas hace una semana estuvo aquí la secretaria de Seguridad Interna, Kirstjen Nielsen, y en ningún momento dejó entrever que su jefe estuviera planeando mandar tropa a la frontera. Todo indica, ¡pfff!, que ni ella misma estaba enterada. Ahora habrá que esperar la reacción de la Casa Blanca al fuerte mensaje de Enrique Peña Nieto. A menos, claro, que allá ya estuvieran avisados del trancazo”.

@loscabareteros

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