Columna de columnas nacional

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Desde la redacción de @loscabareteros ponemos a su consideración la “Columna de columnas nacional” del jueves 19 de abril de 2018. La campaña de Aurelio: José Antonio Meade es el único candidato a la Presidencia cuyo futuro está en manos que no son de él. El presidente Enrique Peña Nieto lo puso a trabajar de candidato y nada más. Le colocó un coordinador de campaña, Aurelio Nuño, con quien acuerda semanalmente en Los Pinos sobre la estrategia de la campaña sin tomar en cuenta al candidato. Candidato de protesta. A AMLO “le vamos a echar montón…” En boca de todos: AMLO…

Rayuela

No está descaminado Galeano. Los supremos dueños del dinero están dispuestos a todo.

La campaña de Aurelio

Raymundo Rivapalacio escribe en sin embargo acerca de la mala campaña y el mal candidato que es Meade: “José Antonio Meade es el único candidato a la Presidencia cuyo futuro está en manos que no son de él. El presidente Enrique Peña Nieto lo puso a trabajar de candidato y nada más. Le colocó un coordinador de campaña, Aurelio Nuño, con quien acuerda semanalmente en Los Pinos sobre la estrategia de la campaña sin tomar en cuenta al candidato. Le mandó a Alejandro Quintero para que le construyera la narrativa a través de los spots, y le impuso a Alejandra Lagunes para que manejara las redes sociales. Es decir, quienes colaboraron al cénit de Peña Nieto en 2012 y lo llevaron a su nadir en 2017, fueron implantados ahora como la sangre y la carne del candidato presidencial. A este paso y con esa lógica, Meade no tendrá ningún cénit y terminará irremediablemente en el nadir. La campaña presidencial del candidato oficialista tose, pero quienes la dirigen no han diagnosticado que lo que tiene es una tuberculosis. Al contrario, lo estiran y tensan al meterlo en terrenos que no son los que él podría defender, sino aquellos que son las filias y fobias de Nuño. En las dos últimas semanas, Meade dejó de responder a las necesidades de la sociedad para defender las fijaciones de Nuño con la reforma educativa. La proyección freudiana del jefe de la campaña está desarrollando una estrategia como si fuera su propia campaña. Sin saberlo probablemente con precisión, la coordinadora de la campaña de Andrés Manuel López Obrador, Tatiana Clouthier, se lo dijo en la cara durante un debate en el programa “Despierta”, de Carlos Loret, la semana pasada: no superas no haber sido el candidato. Exacto. Nuño impuso su agenda, anulando la de Meade. Cambió la retórica acusatoria contra Ricardo Anaya para reorientar sus baterías críticas contra López Obrador, entendiendo finalmente que para mejorar sus niveles de preferencia electoral se debe enfrentar a quien tiene puntos que perder, no a quien le falta grasa para repartir. Pero si el giro estuvo bien, el énfasis está mal. El mensaje y los spots se enfocaron a una campaña de miedo contra López Obrador, para quien, según las encuestas, hace un buen tiempo dejó de ser un factor que le produjera negativos. Lo que se ha visto en las mediciones, es que resultó contraproducente para Meade, que siguió perdiendo puntos ante el morenista. (…) Nuño, como jefe de Oficina de la Presidencia, fue el responsable del manejo de crisis de la casa blanca y de la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa, detonantes en el mal humor social y la animadversión contra Peña Nieto. También fue quien aisló al Presidente y cortó el acceso y sus posibilidades de interlocución con el mundo exterior. Ser el carcelero de Los Pinos le generó muchos enemigos, que Nuño mismo reconoce, y frena los apoyos a Meade –por las facturas que debe– que están tomando el camino, hasta este momento, por Anaya”.

Candidato de protesta

A pesar de que en los últimos días ha cometido algunos errores en sus discursos o en sus apariciones en público y en lo privado, al rentar una avioneta para trasladarse a un evento de campaña, Andrés Manuel López Obrador sigue fortaleciéndose a pesar de los ataques de sus rivales y de las críticas por parte del sector empresarial por sus intenciones de cancelar el proyecto del Aeropuerto, esto podría deberse al hartazgo de la sociedad y que ven en López Obrador al único candidato antisistema y que quizá pueda frenar la corrupción, o sacar al Partido Revolucionario nuevamente del poder, y de este tema, hoy en el Reforma, el analista y periodista Sergio Sarmiento, escribe que: “Andrés Manuel López Obrador sigue ganando terreno. Hace apenas unos días decía que tenía una ventaja de 20 puntos porcentuales, lo cual, hasta ese momento, era una exageración; pero en la encuesta de Reforma de ayer la ventaja es ya de 22 puntos. Ni los ataques ni los cuestionamientos, ni los propios errores del candidato, han afectado su respaldo. López Obrador se ha venido fortaleciendo de manera constante. […]. ¿Es ya inevitable el triunfo de López Obrador? Faltan todavía más de dos meses de campaña y tres debates, pero no podemos cerrar los ojos a las tendencias. No es solo el fortalecimiento de López Obrador, sino la caída de Ricardo Anaya y el estancamiento de José Antonio Meade. A Anaya, quien basó toda la primera parte de su campaña en prometer que sacaría al ‘Partido Revolucionario Institucional corrupto’ del gobierno, le han hecho daño los cuestionamientos sobre su patrimonio personal. Si el Partido Revolucionario Institucional, el gobierno y la Procuraduría General de la República querían debilitarlo, lo lograron… y al mismo tiempo fortalecieron a López Obrador. Meade, por otra parte, no ha logrado superar el lastre de la impopularidad del Presidente Enrique Peña Nieto y del Partido Revolucionario Institucional. […]. López Obrador es un candidato de protesta y la experiencia nos dice que a un aspirante de este tipo no le hacen daño las críticas tradicionales. Uno podría suponer que postular a Napoleón Gómez Urrutia al Senado u ofrecer amnistía a los líderes del narco habrían significado golpes a la campaña de López Obrador. Pero no ha sido así. Al contrario, la intención del voto a su favor se vuelve cada día más sólida. El momento actual me recuerda un poco el que vivimos en la campaña del 2000. Entre más intransigente y obcecado parecía Vicente Fox, más se fortalecía su respaldo. Si llamaba chaparro o La Vestida a Francisco Labastida, se le consideraba no grosero sino valiente o divertido. […]. Algo similar parece estar ocurriendo con López Obrador. Es el candidato de protesta de una sociedad agraviada. Personifica a ese México honesto al que aspira una sociedad cansada de corrupción. Los electores no se preocupan por sus propuestas concretas, como cancelar el nuevo aeropuerto o perdonar a los delincuentes, pero sí se identifican con su rebelión ante un gobierno que perdió el contacto con la gente. Quizá la elección no está decidida. Ninguna puede estarlo a 70 días de la votación. Pero las posibilidades de que López Obrador sea el próximo presidente de la República son muy altas. La gente quiere un cambio y el tabasqueño es percibido por la mayoría como el candidato que puede ofrecer ese cambio. Entre más se golpea a un candidato de protesta, nos dice la experiencia, más se le fortalece”.

A AMLO “le vamos a echar montón…”

En el Excélsior, el periodista especializado en temas parlamentarios, Francisco Garfías, escribe que: “la sonrisa de Yeidckol reflejaba el ánimo que prevalece en el equipo de López Obrador. Razones para estar optimista no le faltan. La presidenta de Morena acababa de ver la encuesta sobre preferencias electorales que publicó el diario Reforma bajo el título de ‘Andrés Manuel López Obrador se despega’. En esa medición, El Peje aparece 22 puntos arriba de Ricardo Anaya y 30 de José Antonio Meade. ‘Cuando andábamos en el 30 por ciento nos decían que ya estaba en su tope; nos dijo durante una breve charla espontánea en los pasillos de Tv Azteca. […]. Polevnsky aprovechó el cruce de palabras para manifestar su desacuerdo con la anunciada decisión de que si gana Andrés Manuel no va a tener avión presidencial. ‘Es un asunto de seguridad. Él no puede andarse subiendo a avionetas de los años sesentas como la Cessna que lo llevó a Sonora. Le vamos echar montón para que reflexione’, adelantó. Sobre la contradicción que existe entre el discurso de que sólo utilizará aviones comerciales para transportarse y la realidad, el vuelo en avioneta privada que hizo a Sonora, en el equipo de López Obrador se han apegado al guión de que era un aerotaxi. Minimizan el hecho de que la matrícula de la avioneta que lo transportó empieza con XB, que corresponde a apartados privados. Si era un taxi, entra en la categoría de avión comercial. La matrícula debería empezar con XA. […]. La bronca, don Andrés, no es si la avioneta Cessna cabe en la alcoba del avión presidencial, como hizo notar, sino en que hay fundadas sospechas de que es una nave privada. La palabra ‘mentiroso’ ya aparece en el discurso de sus adversarios. No todo es jolgorio en el equipo de Andrés Manuel López Obrador. Los empresarios pasaron a la acción para mostrar su inconformidad con ‘la intolerancia’ del abanderado de la coalición Juntos Haremos Historia. De buenas a primeras el Consejo Coordinador Empresarial canceló la Mesa de Diálogo que tenían prevista con los candidatos presidenciales para discutir el tema del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. ‘Nos parece inocuo continuar con una discusión en donde no estamos de acuerdo y observamos que el señor candidato de Morena no escucha… El aeropuerto es demasiado importante para convertirse en golpe de campaña. No es justo, no es correcto’, dijo Juan Pablo Castañón, presidente del Consejo Coordinador Empresarial. […]. Ya hubo reacción mixta de Andrés al anuncio del Consejo Coordinador Empresarial. La dura: ‘No quieren que se revisen los contratos. Hay que ver quiénes son los interesados, quiénes son los contratistas. Ya sabemos que es Slim, él defendió su parte. Tengo entendido que son cinco… otra la tiene Gerard, el cuñado de Salinas. La suave: ‘Necesitamos dialogar, necesitamos que haya transparencia, que se conozca todo sobre el nuevo aeropuerto, del Lago de Texcoco, quiénes son los contratistas, cómo consiguieron esos contratos. ‘Qué significa para la nación financiar esa obra, por qué comprometer las afores, por qué comprometer las pensiones de los trabajadores’. […]”.

López Obrador: “el viejo” y el moderno

Aunque no se va a querer reconocer, es evidente que el discurso de Andrés Manuel López Obrador con el que inició este proceso electoral ha ido cambiando con el paso del tiempo. En El Universal, Carlos Loret de Mola, escribe que: “¿en qué momento pensó López Obrador que podía bajar la guardia? ¿Qué encuesta lo convenció de que podía dejar de disciplinarse? ¿A quién empezó a escuchar y a quién dejó de hacer caso? ¿Cuándo se relajó? ¿Por qué dedujo que ya podía confiarse? ¿Le costará? No sé. Pero ya no veo al Andrés Manuel que, al arranque de las precampañas, hace apenas algunos meses, se mostraba disciplinado e incluyente, maduro y experimentado, que no ahuyentaba capitales, sino que conquistaba a los moderados, el que hizo que muchos empezaran a verlo sin el temor o la animadversión de otras elecciones. De unas semanas para acá se ha mostrado el ‘viejo’ López Obrador, si se me permite el término. […]. En las últimas semanas Andrés Manuel López Obrador se ha puesto del lado de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación. Y no es que ese sector del electorado que empezaba a simpatizar con Morena esté fascinado con la reforma educativa de Peña Nieto, no. Pero sí rechaza con claridad que los maestros no den clases, paralicen las calles y se pongan violentos en sus manifestaciones. Luego, López Obrador anunció que quería cancelar el nuevo aeropuerto. Y no es que ese sector del electorado que se acercaba a Andrés Manuel López Obrador esté fascinado con la nueva terminal aérea, […], pero sí sabe que el nuevo aeropuerto urge, que ya está echado a andar y que revertirlo retrasa el desarrollo, manda una pésima señal a los mercados financieros, y eso deprime el crecimiento económico, sube el dólar y las tasas de interés, y frena el empleo. […]. Ni qué decir del control de precios, sea en los combustibles o en los granos. Todo mundo sabe que no hay dinero que alcance para subsidiar precios que están marcados internacionalmente, totalmente fuera del control de un solo país. Y que hacerlo puede representar un socavón en las finanzas públicas, y esto significa deuda, aumento en las tasas de interés, inflación… Un López Obrador moderado mantiene a sus duros y conquista a nuevos seguidores. El López Obrador de antes apuesta sólo por los primeros. No sé cuántos sean lo que lo empezaban a ver con buenos ojos, pero sospecho que los está ahuyentando a patadas. […]. Ya vimos que Slim puso la primera puya. Ni más ni menos. López Obrador puede enmendar y aprovechar que sus rivales […] no han capitalizado este giro de las últimas semanas. A ver qué pasa en el debate”.

Antes del debate: AMLO

Continuando con su análisis de candidatos presidenciales previo a la celebración del primer debate presidencia, hoy en Excélsior, Yuriria Sierra, escribe ahora sobre Andrés Manuel López Obrador: “bromeaban dos amigos que han decidido votar por López Obrador: ‘Que Tatiana –Clouthier– haga campaña; a él que lo guarden hasta el día de la elección…’. Reconocen que, en el pasado, varias de las peores zancadillas a López Obrador se las ha puesto él solito. Es el puntero, según el promedio de todas las encuestas. Lo fue en 2006. Se acercó, y mucho, en el 2012. Pero algo sucedió en ambas ocasiones. Dejó de hacer campaña y comenzó a moverse como si ya fuera ganador. Incluso se dio el lujo de faltar a debates, a hacer declaraciones explosivas… A partir de estas decisiones fue perdiendo simpatizantes y ganando negativos hasta que, en ambas ocasiones, fue rebasado en las urnas. En esta campaña, el comportamiento ha sido distinto. Se ha cuidado más. Es más disciplinado y se nota que, hasta esta semana, había escuchado a sus asesores y además, mostrado más apertura al diálogo con sectores a los que sistemáticamente había rechazado. Pero esa tendencia pareció frenarse. Hoy comienza a actuar a la defensiva, aunque está a la cabeza en todas las encuestas. Ha reducido su presencia en medios. Desiste acudir a convocatorias de agrupaciones a las que sí asiste el resto de los candidatos, vuelve a hablar de conspiraciones en su contra, se burla de quienes lo cuestionan. Otra vez. Y es así como llega al primer debate. En esa extraña mezcla de exceso de confianza y paranoia que al que más daño hace es a él y a su candidatura. […]. Los dardos estarán dirigidos hacia él. Los temas son varios: aeropuerto, avioneta, patrimonio, amnistía, reforma educativa, energética, etcétera. Quizá llegó el momento en que Andrés Manuel López Obrador deje de confiar sólo en su instinto y su carisma y demuestre que puede ser bueno no solamente para el chacaleo o el templete, sino también para el debate de ideas serias y propuestas que puedan ser viables. Qué peligroso para él no hacerlo. Más aún cuando tendrá enfrente a cuatro candidatos con los ojos puestos en él. Más peligroso todavía cuando dos de estos candidatos están muy preparados en cuanto a oratoria y diseño de política pública se refiere. Sus cuatro oponentes irán con la intención de debilitarlo, ni duda cabe. Es una democracia. Para eso son este tipo de ejercicios. Las preguntas son, ¿qué preparará Andrés Manuel López Obrador para ello? ¿Se limitará a arroparse en las encuestas? ¿Seguirá con el discurso de la ‘mafia en el poder’? ¿Cómo le hablará al votante que no lo ve como opción? Sí, es el favorito, pero el voto antiAMLO también sigue ahí. […]”.

En boca de todos: Andrés Manuel López Obrador

Ya que se acercan las elecciones presidenciales, entre los diferentes actores políticos el principal tema de conversación es Andrés Manuel López Obrador. En Milenio, su columna de trascendidos Trascendió, asegura que: “que los principales actores de la política solo tienen un tema: Andrés Manuel López Obrador. José Antonio Meade dice que es ‘el más conocido’ de América Latina, Ricardo Anaya señala que solo él lo puede vencer, Margarita Zavala asegura que no es invencible, El Bronco le reclama que ya se sienta presidente, Marcos plantea que el capital no lo dejará pasar y la cúpula empresarial lo llama “intolerante” y lo desinvita a una mesa técnica de análisis sobre el nuevo aeropuerto. La cerecita de pastel: el vocero presidencial deja pasar la oportunidad de batear una pregunta y defiende la legalidad de la renta de una avioneta para el traslado de Andrés Manuel López Obrador. Todo en un día”.

Candidato de protesta

A pesar de que en los últimos días ha cometido algunos errores en sus discursos o en sus apariciones en público y en lo privado, al rentar una avioneta para trasladarse a un evento de campaña, Andrés Manuel López Obrador sigue fortaleciéndose a pesar de los ataques de sus rivales y de las críticas por parte del sector empresarial. En el Reforma, el analista y periodista Sergio Sarmiento, escribe que: “Andrés Manuel López Obrador sigue ganando terreno. Hace apenas unos días decía que tenía una ventaja de 20 puntos porcentuales, lo cual, hasta ese momento, era una exageración; pero en la encuesta de Reforma de ayer la ventaja es ya de 22 puntos. Ni los ataques ni los cuestionamientos, ni los propios errores del candidato, han afectado su respaldo. López Obrador se ha venido fortaleciendo de manera constante. […]. ¿Es ya inevitable el triunfo de López Obrador? Faltan todavía más de dos meses de campaña y tres debates, pero no podemos cerrar los ojos a las tendencias. No es solo el fortalecimiento de López Obrador, sino la caída de Ricardo Anaya y el estancamiento de José Antonio Meade. A Anaya, quien basó toda la primera parte de su campaña en prometer que sacaría al ‘Partido Revolucionario Institucional corrupto’ del gobierno, le han hecho daño los cuestionamientos sobre su patrimonio personal. Si el Partido Revolucionario Institucional, el gobierno y la Procuraduría General de la República querían debilitarlo, lo lograron… y al mismo tiempo fortalecieron a López Obrador. Meade, por otra parte, no ha logrado superar el lastre de la impopularidad del Presidente Enrique Peña Nieto y del Partido Revolucionario Institucional. […]. López Obrador es un candidato de protesta y la experiencia nos dice que a un aspirante de este tipo no le hacen daño las críticas tradicionales. Uno podría suponer que postular a Napoleón Gómez Urrutia al Senado u ofrecer amnistía a los líderes del narco habrían significado golpes a la campaña de López Obrador. Pero no ha sido así. Al contrario, la intención del voto a su favor se vuelve cada día más sólida. El momento actual me recuerda un poco el que vivimos en la campaña del 2000. Entre más intransigente y obcecado parecía Vicente Fox, más se fortalecía su respaldo. Si llamaba chaparro o La Vestida a Francisco Labastida, se le consideraba no grosero sino valiente o divertido. […]. Algo similar parece estar ocurriendo con López Obrador. Es el candidato de protesta de una sociedad agraviada. Personifica a ese México honesto al que aspira una sociedad cansada de corrupción. Los electores no se preocupan por sus propuestas concretas, como cancelar el nuevo aeropuerto o perdonar a los delincuentes, pero sí se identifican con su rebelión ante un gobierno que perdió el contacto con la gente. Quizá la elección no está decidida. Ninguna puede estarlo a 70 días de la votación. Pero las posibilidades de que López Obrador sea el próximo presidente de la República son muy altas. La gente quiere un cambio y el tabasqueño es percibido por la mayoría como el candidato que puede ofrecer ese cambio. Entre más se golpea a un candidato de protesta, nos dice la experiencia, más se le fortalece”.

CDMX: tendencias matan debate

Después del debate entre candidatos a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México en donde los candidatos no se hicieron gran daño, todo parece indicar que el triunfo parece que será para la candidata de Morena, Claudia Sheinbaum. En La Jornada, el periodista Julio Hernández López, escribe que: “la pelea por Ciudad de México parece encaminada a un triunfo de Claudia Sheinbaum, en función del arrastre electoral que Andrés Manuel López Obrador […] está mostrando en toda la nación pero, además, por la específica influencia social que el tabasqueño mantiene en la capital del país. […]. Sheinbaum no ha sido una mala candidata. No vibra especialmente por la política […] y suele emocionarse más por los tópicos científicos y prácticos, relacionados con los problemas de la capital. Pero, con sus luces y sombras […], Sheinbaum está bajo el manto electoral de Andrés Manuel López Obrador y parece muy difícil que Morena pudiera perder en esta demarcación emblemática. Alejandra Barrales se ha mantenido en la pelea, a pesar de que su condición es desventajosa. Su partido, el de la Revolución Democrática, al que presidió, está en aguas bajas, y el grupo al que pertenece […] también está en declive: Miguel Ángel Mancera cumple discretamente un papel decorativo en el frente que dirigen el Partido Acción Nacional y, en concreto, el candidato presidencial Ricardo Anaya. Carga Barrales con acusaciones de enriquecimiento explicable a la luz de su prosperidad política: un departamento de lujo en Miami y otras propiedades caras en Ciudad de México. […]. Sin embargo, Barrales se mantiene como la única retadora real del hipotético trono por venir para Sheinbaum. La apuesta del mancerismo y del perredismo superviviente consiste en no dejarse aplastar, en mantener presencia y aspirar a triunfos al costo que sea en alcaldías, diputaciones y senadurías con asiento en la capital del país. […]. Mikel Arriola ha tratado de sobrellevar con decoro el difícil papel de ser candidato a nombre de un partido siempre rechazado en Ciudad de México, desde que se ha elegido por voto popular al jefe de Gobierno. Tecnócrata, al igual que José Antonio Meade, y ejemplos, ambos, del virtual entierro político del Partido Revolucionario Institucional, corren suertes negativas parecidas. Arriola ha buscado apoyarse en los presuntos logros formales que obtuvo en el Instituto Mexicano del Seguro Social cuando fue director de este organismo, pero la diaria realidad lacerante, angustiada, desesperada, de miles de derechohabientes en todo el país, reduce el optimismo del jugador de pelota vasca a una caricatura grotesca. […]. Como en otras partes del país, la oportunidad de las candidaturas independientes no sirvió para mayor cosa. Hay una aspirante de este tipo y otras postulaciones a nombre de partidos pequeños. En ese contexto, el debate realizado anoche en las instalaciones del Canal Once parecería destinado a ofrecer pocas novedades, sin mover el tablero de posiciones previamente establecido. Por razones de horario de entrega de esta columna no fue posible consignar aquí las impresiones sobre ese encuentro de candidatos. […]”.

Debate en CdMx: zzz… zzz… zzz…

El Reforma, en Templo Mayor, habla sobre lo que presentaron todos los aspirantes a gobernar la ciudad, destacando los tres punteros, eso sí, manteniéndose como en todo el proceso, ataques conrtra Sheinbaum que es la candidata puntera: “zzz… zzz… zzz… ¡Ah, perdón! ¿Ya acabó el debate entre los aspirantes al gobierno de la Ciudad de México? Si alguien ganó anoche, fueron quienes padecen insomnio, porque aquello estuvo de bostezo. Para variar, el formato elegido por el Instituto Electoral de la Ciudad de México no permitió que hubiera un auténtico debate, sino siete monólogos fragmentados. Eso de la ‘bolsa de tiempo’ […] habría funcionado si los candidatos hubieran podido interrumpirse unos a otros, rebatirse, repreguntarse y hasta burlarse. Pero no, no fue así. Aunque Javier Solórzano lució tablas haciendo preguntas, el formato le daba más el papel de agente de tránsito que de moderador. A Claudia Sheinbaum se le vio confiada en ir montada en la ola lopezobradorista. No lució, pero no se complicó. Alejandra Barrales iba muy en su papel, concentrada en las propuestas y capoteando los ataques. El priista Mikel Arriola siguió con su estrategia de tratar de pegarle a ambas, labor en la que casualmente colaboraron Mariana Boy, del Partido Verde; y Purificación Carpinteyro, de Nueva Alianza. Sin duda, mención aparte merece Marco Rascón, que mostró su don de la palabra y hasta se dio el lujo de cerrar leyendo un poema. Y Lorena Osornio, pues, ya puede presumir que estuvo ahí”.

Carajo, los Reyes Magos no existen, ¿verdad, Armando?

A principios de año parecía que Armando Ríos Piter se estaba convirtiendo en una muy buena opción de candidato presidencial, pero conforme pasó el tiempo y a la hora del recuento de firmas para que el Instituto Nacional Electoral validara su candidatura independiente salió a la luz su trampa. En Milenio, Carlos Puig, escribe que: “estoy triste. En estos tiempos de desesperanza, creí en enero de este año haber descubierto un milagro. Creí, y así lo escribí […], que los mexicanos habían encontrado durante las vacaciones de diciembre al hombre que sería el mejor candidato a presidente de México: Armando Ríos Piter. Le recuerdo la evidencia del milagro: entre los días 1 y 17 de enero de este año, 483 mil 877 mexicanos entregaron su firma a Armando Ríos Piter. Treinta mil 242 mexicanos por día, mil 260 por hora. Se decía que hasta los tres Reyes Magos firmaron. Era más milagroso aún, y mayor prueba del amor de los mexicanos por este guerrerense en 2018, que eso lo consiguieron con solo dos mil auxiliares activos. Claro, hay que decir que hay entre ellos el verdadero héroe, un auxiliar que lleva registrados 55 mil apoyos en 93 días; 591 por día, 24 por hora. Me dicen que se llamaba Melchor, ¿o Gaspar? Ahora resulta que el milagro no era tal. Cuando el Instituto Nacional Electoral hizo la cuenta final, resulta que un millón y medio de las firmas eran apócrifas entre simulaciones, fotocopias, otro tipo de documentos no válidos y credenciales que no estaban en la lista nominal. Ríos Piter enfureció. ¿Cómo que no había milagro? Si la gente me ama, gente de carne y hueso, como le gusta decir a él. […]. El Tribunal Electoral o Prife (como le llama un vecino de páginas) analizó su caso y pidió al Instituto Nacional Electoral que le diera unos días para revisar si por algún error terrible alguien había confundido apócrifas con carne y hueso. […]. Entonces, Ríos Piter utilizó la técnica que yo utilizo cuando quiero hacer sentir mal a alguien: llegó una hora antes de la cita que le había dado al Instituto Nacional Electoral y los acusó de impuntuales, de no estar listos y luego, enojadísimo, se puso a dar de gritos a todos y, harto, se fue. Luego hizo un video para Facebook. No habrá verificación de firmas. Porque la neta, la neta, Ríos Piter sabe algo que yo en enero había olvidado: los milagros navideños no existen, los Reyes Magos ni siquiera son los papás, son los magistrados del Tribunal Electoral. […]. Ellos traen los regalos a los independientes. Estoy triste, quise creer en los milagros”.

Temen manoseo del INAI

Luego de la renuncia de dos de sus integrantes por convertirse en candidatos a algún puesto de elección, en el INAI hay una crisis de credibilidad: En El Universal, su columna de trascendidos Bajo Reserva, asegura que: “nos dicen que en el proceso en el Senado para elegir a dos nuevos comisionados en el Inai, en sustitución de Ximena Puente de la Mora, actual candidata del Partido Revolucionario Institucional a diputada federal, y Areli Cano Guadiana, se prendieron los focos rojos. Esto por la decisión de Edna Jaime, de México Evalúa, y Pedro Salazar, director del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México, de dejar el jurado de la sociedad civil. Este retiro mete en problemas al proceso de selección, que tiene como fecha fatal el próximo 30 de abril. Nos hacen ver que la salida de estos miembros de la sociedad civil es leído como una nueva señal de desconfianza al proceso que desde ayer cuenta con una lista de 34 candidatos. Nos detallan que la decisión de doña Edna y don Pedro de salir del jurado es no legitimar un proceso en que podrían avalarse perfiles partidistas. Nos dicen que ya se ven venir a Lilia Ibarra, actual directora del Canal del Congreso, arropada por el Partido Revolucionario Institucional; a Gustavo Parra, por el Partido Acción Nacional; y a Norma Julieta del Río o Javier Santiago Castillo por el Partido de la Revolución Democrática. Al parecer, los partidos siguen manoseando al Inai”.

Basta

En el Excélsior, su columna de trascendidos, Frentes Políticos, asegura que: “como las campañas no han dado los resultados que se esperan, la iniciativa privada levantó la voz. Y qué bueno. Porque a los candidatos no les ha importado la postura de la opinión pública ni de los académicos ni de otros sectores. Los empresarios exigieron propuestas en materia de seguridad, corrupción y respeto a las instituciones, pero, sobre todo, evitar los calificativos al adversario. Juan Pablo Castañón, presidente del Concejo Coordinador Empresarial, pidió soluciones y les dijo que no deben defraudar durante el primer debate que se realizará el próximo domingo. “No se debe gastar el tiempo del ejercicio del diálogo en confrontaciones y descalificaciones, pues los ciudadanos requieren propuestas serias y no recetas mágicas”. ¿Lo entenderán de una vez por todas?”.

@loscabareteros

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