Columna de columnas nacional

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Desde la redacción de @loscabareteros ponemos a su consideración la “Columna de columnas nacional” del viernes 27 de abril de 2018. ¿Por qué resurge el “populismo”? Las economías tienen altos niveles de inequidad e instituciones políticas débiles. Esto posibilita a la élite rica a tener una influencia desproporcionada sobre la política. De hecho, en muchas de esas sociedades, la corrupción y la traición política, donde los políticos usan una retórica redistributiva pero terminan escogiendo políticas en línea con los intereses de la élite, es bastante común y desastrosa… Empieza la acción: con spot, empresarios entran a la campaña… Medios y poderes: mismo esquema. ¿De qué se trata?…

Rayuela

Al borde de un ataque de nervios los capitanes de empresa buscan ya que un candidato decline. ¿Quién será?

El populismo de López Obrador

Raymundo Rivapalacio, escribe en El Financiero, por qué López Obrador ha incrementado sus votos a pesar de ser calificado como “populista”, tratando de denostarlo, como en las dos anteriores elecciones: “Por las calles de la Ciudad de México están circulando camiones de transporte público con las fotografías de Andrés Manuel López Obrador, Hugo Chávez, Juan Domingo Perón y Luis Inazio Lula da Silva, donde anuncian que próximamente se transmitirá la serie llamada Populismo en América Latina. La serie arroja ácido a la discusión electoral, luego que López Obrador aseguró que fue financiada por los empresarios Claudio X. González y Roberto Hernández. Poco se sabe del origen de esta serie, así como la forma como se distribuirá. Pero lo que está fuera de duda es que forma parte de otro intento por desacreditar a López Obrador, e inyectar en la mente de los electores que votar por él es un error. Una vez más, como en 2006, la polarización nacional a toda velocidad. La categorización de López Obrador como un populista es vieja. Siempre ha negado que lo sea, y asegura que se ha utilizado ese término como propaganda para asustar al electorado. La realidad es que así se le cataloga en el mundo. Por ejemplo, hace más de un año, The Guardian, el diario británico de izquierda, publicó: “López Obrador, el populista austero, ve una oportunidad en el encumbramiento de Trump”. Gobiernos e inversionistas en el mundo lo ven con temor, porque sus políticas sociales y económicas chocan con los fundamentos macroeconómicos que se aplican en la gran mayoría de los países, y porque los políticos de ese corte tienden a ser nacionalistas y con políticas económicas que suelen meter en crisis que afectan a quienes ese tipo de líderes representan. Pero para una importante masa del electorado mexicano, que ha rebasado por mucho en los últimos meses a sus leales seguidores e incorporado a un abanico de posiciones ideológicas, políticas y apartidistas, todo eso les da igual. Están dispuestos a llevar a López Obrador a Palacio Nacional. Lo que muchos de sus opositores se preguntan es por qué se están inclinando por él. En múltiples ocasiones, el presidente Enrique Peña Nieto ha sintetizado la preocupación al recordarle a los mexicanos que espera no se equivoquen en las urnas el próximo 1 de julio y voten por otro candidato. Lo extraño de todo, sin embargo, es que se extrañen. (…) El populismo es uno de los fenómenos sociopolíticos más analizados en la última década y no hay respuestas concluyentes sobre sus virtudes o sus males. (…) ¿Por qué entonces de la resurgencia de populismos? (…) Acemoglu, Egorov y Sonin explicaron: “Estas economías (las latinoamericanas) tienen altos niveles de inequidad e instituciones políticas débiles. Esto posibilita a la élite rica a tener una influencia desproporcionada sobre la política. De hecho, en muchas de esas sociedades, la corrupción y la traición política, donde los políticos usan una retórica redistributiva pero terminan escogiendo políticas en línea con los intereses de la élite, es bastante común. (…) Bajo este modelo se puede interpretar el creciente respaldo a López Obrador por parte de sectores que le eran antagónicos, como una respuesta a la corrupción en el sexenio de Peña Nieto, que provocó la indignación de muchos sectores, incluso entre enemigos declarados del candidato de Morena, y la desaprobación de la gestión presidencial, que oscila entre 7 y 8 de cada 10 mexicanos. La corrupción rampante de políticos del PRI y del PAN, en efecto, ha detonado el realineamiento electoral hacia López Obrador”.

Empieza la acción: con spot, empresarios entran a la campaña

En las próximas horas comenzará a circular un spot de la organización no gubernamental Mexicanos Primero en donde sin mencionarlo, de hace la defensa de la reforma educativa. En El Universal, Carlos Loret de Mola, escribe que: “el spot es sumamente efectivo. Hablan cinco niños disfrazados de los candidatos presidenciales. Esta el güerito peloncito, de lentes y chaleco. El de pantalón y camisa blanca que dice ‘yo mero’. Está el de guayabera y se come la letra s. Están la niña con rebozo y el que habla como norteño. De verlos, enternecen. Pero su mensaje está lejos de ser dulce: […]. En síntesis, es un spot que apoya la reforma educativa y exige que no se le dé marcha atrás. Está firmado por la organización no gubernamental Mexicanos Primero, dedicada al estudio de los temas educativos, financiada por algunos de los empresarios más conocidos de México. […]. El spot se empezará a ver hoy y tiene contemplado transmitirse durante el fin de semana en la televisión abierta, y volverse viral en las redes sociales. Quizá cuando se grabó (estas cosas toman tiempo) el destinatario era Andrés Manuel López Obrador, por haber planteado derogar la reforma educativa impulsada en este sexenio por todos los partidos políticos, y por haber establecido alianzas públicas y explícitas con los dos grupos de poder que más se oponen a esta reforma: la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación […] y el que encabeza la ‘maestra’ Elba Esther Gordillo. […]. Es inevitable resaltar que en su última ronda de spots la campaña de Meade también atiza al de Morena por sus vínculos con la violenta Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación y la impresentable Gordillo. Sin embargo, a mi gusto López Obrador no el único destinatario de este mensaje. Últimamente tanto Ricardo Anaya como Jaime Rodríguez Calderón ‘El Bronco’ han marcado cierta distancia de la reforma educativa. Habrá que estar atentos a cómo reaccionan los candidatos a este spot. Por su contenido, por hacia dónde apunta, por quién lo firma y lo paga, levantará muchísimo polvo, despertará una enorme polémica y puede significar un manotazo en el tablero de la carrera presidencial: la formal entrada de un poderoso grupo de empresarios a la campaña. […]”.

Medios y poderes: mismo esquema

A pesar de las recomendaciones de organismos, tanto nacionales como internacionales, senadores aprobaron la #LeyChayote, que prácticamente deja las cosas como estaban en materia de comunicación social, otorgando poder al Gobierno Federal de seguir con la misma práctica de comprar medios de comunicación. En La Jornada, Julio Hernández López, escribe que: “la madrugada de este jueves, de una manera relativamente silenciosa o silenciada, la cámara de senadores aprobó una Ley General de Comunicación Social que, en términos generales, mantiene el mismo esquema histórico de entendimientos corruptos entre las administraciones gubernamentales en turno y una gran mayoría de las empresas periodísticas. La reiteración de esas complicidades largamente labradas tiene un significado que añade peligro al proceso electoral en curso: en esencia, mediante votaciones mayoritarias encabezadas por el Partido Revolucionario Institucional, el Poder Legislativo federal ha simulado el cumplimiento de la esencia de una histórica resolución de la Suprema Corte. Ese virtual desacato debería colocar a los integrantes de las cámaras de diputados y de senadores en un riesgo de consecuente castigo judicial y en una nueva instrucción para emitir una regulación que evite la discrecionalidad desde la Presidencia de la República y sus secretarías y órganos adjuntos, y desde los gobiernos estatales, en el uso del presupuesto público en materia de comunicación social. […]. En momentos de mayor fuerza política de los sistemas de televisión abierta de alcance nacional, se les consideraba factores no decisorios en cuanto a la determinación de un candidato, pero sí auxiliares y complementarios. Televisa, en sus momentos de mayor influencia, pareció en determinados momentos una instancia constructora de figuras manejables en términos mediáticos, como Enrique Peña Nieto, en particular. […]. En noviembre de 2017, el pleno de la primera sala de la Suprema Corte había ordenado que el Poder Legislativo cumpliera con lo establecido en una reforma constitucional que establecía como plazo el 30 de abril de 2014 para que se aprobara una ley general de comunicación social. La violación a esa orden fue señalada por la organización no gubernamental artículo 19, mediante una solicitud de amparo ante la Corte para que se reparara la violación al mandato constitucional referido a 2014. Por primera vez en la historia de las relaciones entre los poderes Legislativo y Judicial, éste ordenó a aquel que se diera a la tarea de cumplir con la obligación constitucional. No se buscaba solamente la enmienda de un error cronológico sino de otro de mayor profundidad: la omisión de expedir la ley señalada viola la libertad de expresión, de prensa y de información. Este derecho requiere de medios de comunicación libres, que transmitan a los ciudadanos opiniones de todo tipo (…) la ausencia de regulación de la publicidad oficial propicia un ejercicio arbitrario del presupuesto en comunicación social, con lo que indirectamente se restringe la libertad de expresión (nota de Notimex). Sin embargo, bautizada en esas mismas redes sociales como #LeyChayote, una resolución casi de reloj checador fue aprobada por 60 votos de la alianza Partido Revolucionario Institucional, Verde y Nueva Alianza, contra 46 votos y una abstención. No hay cambios reales ni se intenta siquiera modificar la relación perversa entre medios y poderes públicos a través del presupuesto de comunicación social. […]”.

¿De qué se trata?

Sobre este mismo tema de la Ley de Publicidad Oficial, en el Reforma, la periodista Carmen Aristegui, escribe sobre la oportunidad que se perdió y el daño que se le hace a la sociedad mexicana al nuevamente negar la oportunidad de tener medios libres y con ello atentar contra la libertad de expresión, a pesar de las recomendaciones de organizaciones nacionales e internacionales para que no se hiciera de la manera en que se terminó haciendo, y de ello escribe  que: “mientras el país se mantiene sumido en el horror de una espiral de violencia extrema, con historias que nos estremecen e indignan […], el Congreso mexicano, con oídos sordos, sin importar los costos, legisla de espaldas a la sociedad sobre una serie de asuntos de capital importancia. De noche y madrugada aprobó la Ley de Publicidad Oficial […], reemplazó a dos comisionados del INAI, nombró magistrados del Tribunal administrativo. Además, al momento de escribir este artículo, corrían fuertes versiones sobre que vendría un nuevo madruguete para aprobar, ahora, la Ley Orgánica de la nueva Fiscalía General, dar por no aprobada la modificación al artículo 102 de la Constitución y, por lo tanto, mantener vivo el pase automático y con ello, dar paso al nombramiento del último procurador general para convertirlo en el primer fiscal general de la nación. […]. En materia de publicidad oficial, se trata de algo más grave que una oportunidad perdida. Se cumplió, en la forma, con la sentencia de la Corte que obligaba al Congreso a regular el artículo 134, pero ni una coma movieron al texto que aprobaron, de forma desaseada, en comisiones y plenos de ambas Cámaras. […]. Del mismo modo que se aprobó la Ley de Seguridad Interior. La mayoría parlamentaria, del Partido Revolucionario Institucional y sus aliados, hicieron caso omiso a las múltiples voces de los especialistas que tanto en México como a nivel internacional les llamaban a no legislar de la forma en que lo hicieron. Relatores para la libertad de expresión de la Organización de las Naciones Unidas y de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos; la representación en México del Alto Comisionado de las Naciones Unidas, organismos nacionales […] hicieron llamados al Congreso mexicano para regular la publicidad bajo los criterios que determinó la Suprema Corte a la hora de otorgar ese amparo; se toparon con una pared. Se toparon con la decisión tomada, donde haya sido tomada, de no solo no reglamentar la publicidad oficial en los términos del propio artículo reglamentado sino en sentido contrario de las mejores prácticas internacionales. Lo dicho, lo que hicieron fue un atentado contra la democracia, la libertad editorial y los derechos de los ciudadanos a contar con medios de comunicación libres de condicionamientos producto de una ley discrecional y de la enorme bolsa de dinero que se reparte discrecionalmente año con año, a manera de garrote y zanahoria. […]. Lo que pasó el miércoles por la noche-madrugada fue algo más que una oportunidad perdida. Lo que estaba llamado a ser una oportunidad histórica no solo se echó por la borda sino que se cometió un ataque directo a la sociedad. ¿La historia y la sociedad se los demandarán?”.

Sobre la amnistía

Sobre la propuesta de Andrés Manuel López Obrador de ofrecer amnistía a criminales se ha hablado mucho pero sin dar datos exactos de lo que significa y de cómo de podría aplicar incluso con la legislación que actual. El Universal, Alejandro Hope, nos presenta una serie de puntos con los cuales se pueden esclarecer algunas de las dudas que han surgido después de que el candidato presidencial por Morena presentara ese tema hace ya en el lejano mes de diciembre, y de ello escribe que: “se ha traído y llevado mucho la propuesta de amnistía de Andrés Manuel López Obrador. Como se recordará, la lanzó originalmente en diciembre pasado, en un mitin celebrado en Quechultenango, Guerrero. De entonces a la fecha, tanto el candidato como algunos de sus voceros (Alfonso Durazo, Olga Sánchez Cordero) han provisto detalles adicionales, pero persisten dudas sobre la medida. Van algunas: 1. ¿Para qué se quiere la amnistía? Según se desprende de las declaraciones de Andrés Manuel López Obrador y sus representantes, tendría un propósito doble: 1) hacer justicia a ciertas poblaciones específicas (mujeres encarceladas por ser mulas, indígenas obligados a producir amapola, etcétera) y 2) servir como instrumento en un proceso más amplio de pacificación. Entiendo (y aplaudo) lo primero, pero no tanto lo segundo: ¿qué efectos pacificadores suponen que tendría una amnistía en las comunidades de origen de los reos? […]. 2. ¿Por qué tanta insistencia en la amnistía como método? Si lo que se busca es, entre otras cosas, la liberación pronta de algunos reos específicos, ¿por qué no se exploran primero todas las posibilidades que ya existen en el sistema de justicia penal? En algunos casos se podría aplicar el llamado criterio de oportunidad. […]. También algunos reos podrían obtener beneficios de libertad anticipada. Todo lo anterior se podría hacer con la legislación penal vigente, sin necesidad de una ley de amnistía […]. 3. ¿Por qué no ha habido un intento de (más o menos) dimensionar la población que podría ser objeto de la amnistía propuesta? En general, los pronunciamientos sobre los números han sido más bien vagos, cuando no extraños. […]. 4. En todo caso, una amnistía atiende el problema de una población que ya fue criminalizada. No hace nada para dejar de criminalizar a otros individuos de los mismos grupos. Entonces, ¿qué acompañaría a la mentada amnistía? ¿Una reforma a la política de drogas? ¿Con qué alcance? ¿Sólo para la marihuana? ¿O incluiría también, por ejemplo, la producción de amapola? […]. Entiendo que una campaña electoral no es el mejor momento para hacer muchas precisiones. Pero si en la campaña de López Obrador quieren sacudirse la presión que les ha generado este tema, bien harían en dejar menos a la imaginación. […]”.

La guerra electoral

Aparentemente nuestra democracia ha ido avanzando con el transcurrir de los años pero a la hora de ver las campañas de los partidos políticos y sus candidatos, dejan mucho qué desear: En el Excélsior, la periodista Yuriria Sierra, escribe que: “campaña o guerra electoral: los tiempos en los que todos tratan de exaltar las propias virtudes y se extrapolan hiperbólicamente los errores del contrincante. Para ambos fines, se recurre a la exageración. Si se habla de honestidad, también se le agrega decencia, pudor, rectitud. Algunos sinónimos, otros cerca de serlo. Pero significan la intención, no se mueve un ápice. […]. Sin embargo, nuestros políticos aún no han terminado de curtir su piel. Les gusta el halago, pero reprochan los señalamientos que no les son favorables. Se acusan, adjetivan esta estrategia como un recurso bajo, aunque al mismo tiempo estén preparando su armamento. No son capaces de reconocer que eso, lo que llaman ‘guerra sucia’, habita y define cualquier contienda electoral en el mundo democrático. La diferencia es que, en las democracias adultas, maduras, la guerra se orquesta y se ejecuta sin recriminaciones por su naturaleza. […]. Tan válido es un spot en el que se compare a un candidato con líderes latinoamericanos, como que éste hable de una ‘mafia en el poder’. […]. Las instituciones electorales entienden esto y reaccionan cuando se supera el límite de lo permitido, cuando los partidos pretenden salirse con la suya por encima de la ley. En enero pasado, el Instituto Nacional Electoral pidió a la coalición del Partido Revolucionario Institucional-Partido Verde Ecologista de México y Panal cambiar su nombre; el Instituto decidió que ‘Meade, ciudadano por México’, como la llamaban originalmente, afectaba la equidad en la contienda, pues posicionar el apellido de un candidato era injusto para el resto. […]. También en la precampaña, el Instituto Nacional Electoral envió medidas de tutela preventiva para que el Partido Revolucionario Institucional cancelara la difusión de un desplegado titulado ‘Así no, Anaya’ y en el que se hacía referencia al escándalo inmobiliario del candidato del Frente. […]. Las instituciones democráticas del país están entendiendo en qué momento deben actuar contra el abuso durante las campañas y cuándo son sencillamente eso: ‘campañas’. Ahora sólo falta que los partidos y sus candidatos reconozcan que lo que llaman ‘guerra sucia’, a la que también le entran sin distinción, es parte de cualquier contienda en una democracia. Aquí y en China… bueno, en China no, porque ahí no hay, como tal, lo que en Occidente llamamos democracia electoral”.

Todas las campañas se ajustan

Después de su gira de trabajo por Europa, a su regreso, el Presidente Enrique Peña Nieto se dedicó a trabajar en la campaña de José Antonio Meade, en estudiar el panorama actual que hay después del primer debate presidencial. En Milenio, Joaquín López Dóriga, escribe que: “el Presidente Peña Nieto llegó a Los Pinos procedente de Madrid a las dos de la mañana de ayer jueves, donde no obstante cambio de horarios y desvelada, tuvo una intensa jornada de quehacer político. Se habló de varias reuniones largas y privadas donde el tema fue revisar el desarrollo de la campaña de José Antonio Meade, que ayer estuvo en Tamaulipas, Matamoros y Reynosa, y regresó por la noche para participar hoy en el foro de los consejeros de Banamex y volar por la tarde a Coahuila. El Presidente debió revisar encuestas, análisis del debate y posdebates, cifras, probabilidades, proyecciones y escuchar voces. […]. Así paró el rumor de que se haría a un lado para endosar, aunque los votos no se endosan, a Ricardo Anaya. Y es que en su cuartel solo hay optimismo, por lo menos en las cabezas, que lo tienen en el segundo lugar, desde donde dicen, y esa era su estrategia, asaltar al primero, Andrés Manuel López Obrador. […]. Ese es el diagnóstico del equipo de Meade, quien en una decisión que habla de su autenticidad, se ha negado al discurso placero que tanto rinde a otros, y se ha concentrado en lo suyo: ser, dice, el candidato de las propuestas, el más honesto y preparado y de que sería el mejor presidente de México. Pero para eso, primero hay que ganar las elecciones, y para eso, antes, hay que ser el mejor candidato, esa es la democracia. Y si no, que le pregunten a Trump. Y aquí, más cerca, a Vicente Fox. Pero, le decía, estos días en Los Pinos no son de puente, son de reflexión y decisiones. Y dependiendo de eso, de ajustes de estrategia, equipos y hasta generales”.

Jóvenes en peligro… y peligrosos

Debido al asesinato de tres jóvenes en Jalisco, se han volteado a ver y reconocer las carencias que hoy en día tiene la juventud en México por la falta de oportunidades para trabajar y más para poder estudiar. En Excélsior, Pascal Beltrán del Río, escribe que: “es una tragedia lo que la violencia está haciendo en la juventud mexicana. En 2015 murieron 34 mil 060 personas de entre 15 y 29 años de edad, de acuerdo con el Inegi. La principal causa de muerte fueron las agresiones, uno de cada cuatro fallecimientos. […]. El asesinato de los tres estudiantes de cine en Jalisco nos ha hecho reflexionar sobre los peligros que corren los jóvenes en México hoy en día. […]. Hay consenso en nuestra sociedad de que algo tenemos que hacer para poner a salvo a la juventud. Y la preocupación no es en vano: los jóvenes representan el futuro y la esperanza del país. Lamentablemente, se ha dejado de lado otro aspecto fundamental del problema: muchos de los que están agrediendo a los jóvenes son también individuos que no pasan de los 30 años de edad. No podemos resolver una cosa sin atender la otra. En el caso concreto del triple crimen en Jalisco, uno de los que están sujetos a proceso es un rapero que está acusado de haber disuelto los cadáveres en ácido, un muchacho de apenas 20 años de edad. […]. La falta de interés en ese tema es grave porque mal harían los candidatos, y mal haríamos todos, en pensar que se pueden resolver problemas como la impunidad, la violencia y la corrupción sin pensar en la niñez. […]. Difícilmente podemos comenzar a pensar en arreglar lo que está mal en México, cosa que nos tomará una o dos generaciones, si no comenzamos por la niñez. Hay suficiente conocimiento sobre la sicología humana para saber que en la infancia se incuba la personalidad futura del individuo. Un niño maltratado, mal alimentado y que crece sin valores, como el respeto a los demás, tiene más posibilidades de convertirse en un adulto con propensión a hacer daño a sus semejantes. Sería bueno conocer algo de la crianza de niños como el rapero. ¿Dónde nació, cómo fue tratado, a qué escuela fue, qué aprendió, qué comió, cómo se relacionaba con los demás? […]. ¿No sería lógico que el Estado mexicano se concentre en lograr que los niños que ingresen en secundaria terminen el ciclo y pasen al siguiente? Tal vez mantenerlos en la escuela no sea una garantía absoluta de que no se enlistarán en la delincuencia, pero es un principio. Algo muy grave está pasando en la infancia y la juventud de los mexicanos de hoy. Le doy este dato: entre 2000 y 2014, la tasa de suicidio pasó de 3.5 por ciento a 5.5 por ciento. Ojalá los candidatos tomaran nota”.

Preocupado por las encuestas

Al saberse como el candidato mejor posicionado hasta ahora en diversas encuestas, Andrés Manuel López Obrador no deja de estar al pendiente de ellas pues no quiere dejar escapar su ventaja que tiene actualmente. En Milenio, Trascendió, asegura que: “que durante esta campaña Andrés Manuel López Obrador está pendiente de las diversas encuestas un día sí y otro también, pero tras el debate del domingo se mostró especialmente interesado en conocer las mediciones y hasta ayer a mediodía le mostraron una en la que mantiene su ventaja de 20 puntos respecto a Ricardo Anaya. Por eso se le vio más tranquilo que los dos días siguientes al encuentro en el Palacio de Minería, y es que se habrá podido declarar ganador, pero a él y a su primer círculo les preocupaba perder puntos”.

“La disputa por la nación”, 1994

Héctor Aguilar Camín, en Milenio, escribe acerca del proceso democrático de México: “Entre 1988 y 1994, Carlos Salinas de Gortari llevó a su mayor grado de implantación el camino “neoliberal” descrito por Carlos Tello y Rolando Cordera en su libro anticipatorio La disputa por la nación (Siglo XXI Editores, 1981). Salinas liberalizó la economía, privatizó grandes empresas del Estado, como la compañía telefónica, reprivatizó la banca y puso fin al reparto agrario. Salinas negoció, sobre todo, el acuerdo de integración a la economía estadunidense que conocemos como Nafta o TLC, la mayor de las transformaciones económicas e institucionales del México moderno. El tranco “neoliberal” de Salinas tuvo una estrategia de inclusión social, el Programa Nacional de Solidaridad, del que apenas se habla hoy. Todo el proyecto se fue al barranco en el año de 1994, con el asesinato del candidato presidencial del PRI, Luis Donaldo Colosio, y con la crisis de finanzas públicas de ese año, tan distinta pero en el fondo tan parecida a las de 1982 y 1987: exceso impagable de gasto y deuda pública. La vía “neoliberal” de Salinas, con sus pozos de corrupción y su mala fama de “capitalismo de amigos”, destruyó el prestigio del camino elegido y de sus adalides, empezando por el propio Salinas. La gran crisis económica de aquellos años y el desprestigio político consecuente de sus autores no alteraron, sin embargo, el rumbo elegido de liberalización, retracción del Estado y promoción del mercado. El presidente Zedillo (1994-2000) estabilizó la economía y se abrió a cambios institucionales claves, como la reconstitución de la Suprema Corte, la autonomía del Banco de México y la reforma democrática de 1996, que llevó a la primera alternancia pacífica en el poder de la historia de México, en el año 2000. Los gobiernos democráticos de 2000 a 2012 no avanzaron gran cosa el rumbo “neoliberal” fijado, por la resistencia abierta de la izquierda y la resistencia soterrada del PRI. En esos años quedó clara la debilidad del gobierno federal frente a la diversidad democrática inaugurada con la alternancia. Aquellos gobiernos panistas le regresaron el poder al PRI en el año 2012, luego de haber ejercido, sin pena ni gloria, los gigantescos ingresos del segundo auge petrolero de México, que dejó, entre 2003 y 2013, un ingreso, tan inesperado como inmerecido, del orden de los 700 mil millones de dólares por el alza del precio internacional del petróleo. Entonces, en 2012, llegaron Peña y el Pacto por México”.

Reprobado

Reprobado, así es como califica la sociedad al Gobernador de Jalisco una vez que se diera a conocer la desaparición y muerte de tres estudiantes en esa entidad, además de que la violencia en el estado se ha generalizado. En el Excélsior, su columna de trascendidos, Frentes Políticos, asegura que: “Aristóteles Sandoval todo lo ha hecho mal. Primero que nada permitir que el Cártel Jalisco Nueva Generación impusiera sus siglas sobre el poder del estado; después, guardar silencio en varios casos graves de desapariciones en Jalisco, que culminaron con las de tres estudiantes de cine secuestrados en Tonalá y disueltos en ácido. Terrible que a un gobernante no le crean sus lamentos. Los jaliscienses dudan de la autenticidad del dolor que el mandatario dice sentir por los asesinados. Admite que su entidad pasa por ‘la peor crisis de violencia’. Otra vez se equivocó: usted pasa por la peor crisis de credibilidad. Y pensar que algún día soñó con verse en la boleta presidencial. Qué pena”.

¿Escapando?

Después de lo ocurrido en el primer debate presidencia, en el que Andrés Manuel López Obrador fue golpeado por los demás aspirantes presidenciales, ha comenzado a circular el rumor de que no va a participar en el segundo debate para evitar verse en una situación similar. En Reforma, Templo Mayor, asegura que: “luego de la tunda que le pusieron el domingo, en las filas de Morena comienza a manejarse la versión de que Andrés Manuel López Obrador podría ausentarse del segundo debate presidencial. Con eso de que la ley electoral obliga a los candidatos a asistir sólo a dos debates, el equipo de campaña se plantea si al tabasqueño le conviene más no presentarse, aunque pierda algunos puntos en las encuestas. Prefieren eso a arriesgarse a que se les desbarranque en un arranque, como en otras ocasiones. Casualmente, a la par que esta idea ronda el cuartel lopezobradorista, ha comenzado una campaña en redes que busca -desde ahora- desacreditar ese segundo debate. De hecho, hasta en change.org existe ya una petición para exigir que el Instituto Nacional Electoral cambie a los moderadores. La petición lleva 15 mil firmas y argumenta que, ¡oh, pecado mortal!, ambos periodistas han sido críticos de Andrés Manuel López Obrador, por lo que su designación la califican, ¡oh, drama!, como ‘una afrenta mayor y un atentado a la democracia’. ¡Ándale, pues! Luego del altísimo rating que tuvo el primer debate, si López Obrador se raja, los más tristes serán los vendedores de palomitas de maíz”.

@loscabareteros

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