Columna de columnas nacional

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Desde la redacción de @loscabareteros ponemos a su consideración la “Columna de columnas nacional” del sábado 07 de abril de 2018. El valor de la soberbia (¿o la negación?): Cualquiera que se sienta con los méritos suficientes para aspirar a dirigir los destinos de todos sus conciudadanos requiere de un ego de proporciones épicas. Hay sin duda una cuota de soberbia que resulta indispensable para blindarse frente a los contratiempos y las muchas probabilidades adversas… El rol del Estado: ¿Cuál debe ser el papel del Estado en la actualidad?… ¿Votar por enojo o por miedo?

Rayuela

“… Hacia donde se incline Brasil se inclinará América Latina…”, predijo desde los 70 Henry Kissinger.

El valor de la soberbia (¿o la negación?)

Jorge Zepeda Patterson, escribe en El País, que tres del cuarteto de aspirantes a la silla presidencial mexicana terminarán como personajes de reparto: “José Antonio Meade está convencido de que será el próximo presidente de México. Ricardo Anaya también. Andrés Manuel López Obrador, líder en las encuestas, está seguro de que en diciembre despachará en Palacio Nacional. Margarita Zavala, ex primera dama, cree que regresará a Los Pinos, pero ahora para regentear el changarro. Tres de estos cuatro están equivocados, obviamente, pero es tal la vehemencia de los argumentos de cada cual, el brillo de sus pupilas cuando hablan del futuro, el fervor de sus círculos inmediatos que uno podría suponer que hay cuatro tronos aguardando detrás de la boleta electoral. ¿Qué llevó a creer a Margarita Zavala, esposa de Felipe Calderón, que podría ganar las elecciones por sí misma y sin partido, cuando su marido apenas obtuvo el 36% de los votos 12 años antes, entre sospechas de fraude electoral y pese a contar con el apoyo de la maquinaria del Estado? En algún lugar de su mente, supongo, ella asumió que las muchedumbres saldrían a su paso ante el simple anuncio de su candidatura. La misma substancia que circula por las venas de Meade, el candidato priista, quien ha terminado por interpretar los reportes de prensa que recibe de sus allegados y los vítores de las multitudes acarreadas como heraldos que anuncian su victoria. No importa que su candidatura no despegue salvo en sus propias encuestas, que los escándalos de corrupción mantengan al partido que representa y a su presidente en los niveles de reprobación más altos en la historia o que la prensa extranjera prácticamente lo dé por muerto. Su convicción es genuina: el primero de diciembre estará enfundado en la banda presidencial. (…) Paradójicamente el cuarto de guerra de Ricardo Anaya profesa la misma devoción por su mesías. El candidato del Frente (cuyo principal soporte es el PAN, el partido conservador en México) finca su confianza en el ímpetu que le otorgan sus 39 años y en el hecho de que a principios de sexenio era un perfecto desconocido. Hoy enfrenta un rezago de 12 o 13 puntos con respecto al candidato de la izquierda, pero él actúa como si llevase 12 puntos de ventaja. Sus apariciones públicas son una fiel imitación de las que hacía Steve Jobs, de Apple, no solo por el estilo TED Talks de la puesta en escena sino también por el desdén triunfante con el que mira a sus adversarios. Y si hablamos de fervor de culto, no hace falta describir la pasión exaltada que reina en los meandros de Morena, sabiéndose punteros en las encuestas. Un cuarto de guerra en el que todos comienzan a saludarse con un «hola, señor secretario», «qué tal, señora subsecretaria». Supongo que las grandes aspiraciones políticas no se consiguen sin una dosis considerable de ambición. Cualquiera que se sienta con los méritos suficientes para aspirar a dirigir los destinos de todos sus conciudadanos requiere de un ego de proporciones épicas. Hay sin duda una cuota de soberbia que resulta indispensable para blindarse frente a los contratiempos y las muchas probabilidades adversas. Pero también requiere una buena capa de autoengaño. «Nunca subestimes la importancia de la negación», afirmó Kevin Spacey en American Beauty para explicar la supervivencia de un hogar disfuncional. Dejar de ver el elefante en la habitación, negarse a aceptar los datos que la incómoda realidad se empecina en enviarnos. (…) Tres de este cuarteto de suspirantes por la silla presidencial terminarán como personajes de reparto de esta historia. Los cuatro están convencidos que los otros no son más que animadores de su conquista histórica. Y tienen razón. Pero sólo uno ellos. ¿Cuál?

El rol del Estado

Gerardo Esquivel, escribe en El Universal que debemos tener, eso sí, un Estado rector. Un Estado que defina prioridades y que haga lo necesario para que éstas se alcancen: “¿Cuál debe ser el papel del Estado en la actualidad? En México, el rol del Estado comenzó a cambiar a partir de la administración de Miguel de la Madrid (1982-1988) y el cambio se acentuó y profundizó en las administraciones subsecuentes. La razón de este cambio fue múltiple. Por un lado, era una respuesta y un intento de salida frente a los excesos del pasado. Los enormes déficits públicos de las administraciones de Echeverría y López Portillo causados por la desordenada intervención del Estado en la economía, así como en general un mal manejo de la política económica, condujeron a la crisis de la deuda externa y a una gran inestabilidad macroeconómica interna con ciclos recurrentes de inflación, devaluación y crisis. Así, se volvió necesario e inevitable un ajuste de la política económica y se optó por una rápida y unilateral apertura económica, así como por un amplio proceso de privatización y desregulación económica. (…) El ascenso al poder de Reagan en Estados Unidos y de Thatcher en el Reino Unido a principios de los años ochenta dio lugar a una corriente revisionista sobre el papel del Estado en las economías desarrolladas. La pérdida de dinamismo de esas economías y su aparente rezago relativo frente a otros países emergentes, les dio a estos dos líderes la justificación necesaria para promover de manera simultánea una economía más desregulada y con un Estado más pequeño. (…) El mejor ejemplo de ello fue el ascenso triunfante del decálogo de políticas conocido como “El consenso de Washington”. Este decálogo, que fue impulsado por los organismos multilaterales internacionales como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y la OCDE, promovía de manera explícita la privatización y la desregulación económica, lo que también contribuyó a promover un rol cada vez menor para el Estado en las economías emergentes, especialmente las latinoamericanas. Así, la complicada situación económica interna se combinó con un entorno ideológico mundial que también veía con buenos ojos el retraimiento del Estado y su achicamiento paulatino. Esto fue justamente lo que ocurrió en México a partir de los años ochenta y que se profundizó con casi todas las reformas posteriores. Este enfoque, sin embargo, ha empezado a ser cuestionado incluso por algunos de las instituciones proponentes originales. En una conferencia reciente en la Ciudad de México, Gabriela Ramos, directora general de la OCDE, declaró: “Nos dimos cuenta que todo lo que había informado el modelo económico de la mayoría de los países de la OCDE se basaba en fundamentos que simplemente no se dan en la realidad (…) Fueron refutados con los resultados de la crisis misma”. Así pues, ¿cuál debe ser el papel del Estado? ¿Debemos regresar al tipo de Estado (grande e interventor) que teníamos en los años setenta? ¿O debemos mantener un Estado pequeño, relativamente débil, que se circunscriba a tratar de garantizar un mínimo nivel intervencionista en la economía? (…) Es evidente que los movimientos pendulares que nos llevaron de un punto al otro han errado en una u otra dirección. Debemos tener, eso sí, un Estado rector. Un Estado que defina prioridades y que haga lo necesario para que éstas se alcancen. Esto incluye, por supuesto, tratar de promover la concurrencia del sector privado en la búsqueda de dichos objetivos. Para ello, aspectos como la inversión pública, sobre todo en materia de infraestructura, es fundamental. En cualquier caso, el mensaje que nos sugiere la propia OCDE es claro: en temas como el combate a la pobreza y la desigualdad, la preservación del medio ambiente y la promoción del desarrollo económico, la participación del Estado es fundamental. Es hora de comenzar a replantearnos seriamente el papel del Estado.

Nuño dio a medios 83.6 millones por la Reforma Educativa, y sin licitar. Si sirvió, se sabrá en 2019

Linaloe R. Flores, desde la Unidad de datos del portal sin embargo, escribe que: “#DatosCerrados | Corazón de la Reforma Educativa, el fortalecimiento al servicio profesional docente (o la evaluación de los maestros mexicanos) le generó a la Secretaría de Educación Pública un gasto de 83.6 millones de pesos en 2016 cuando la dependencia estaba a cargo de Aurelio Nuño Mayer. Fue para publicidad oficial que se repartió en diferentes empresas informativas con el fin de “difundir” la etapa 3 de esta enmienda constitucional. Fueron 79 contratos otorgados todos por adjudicación directa; es decir, sin que mediara concurso o licitación. Luego, la dependencia ordenó un estudio “pos test” para medir la efectividad de la difusión de la campaña; pero los resultados no pueden conocerse. El Gobierno federal los reservó del 5 de junio de 2017 hasta la misma fecha de 2019”.

México frente a Trump

Durante la semana se dio una serie de declaraciones del Presidente Donald Trump, de nuevo contra México, que provocó que por fin el Presidente Enrique Peña Nieto mandara un mensaje claro y enérgico para tratar de detener los ataques y difamaciones de parte del mandatario estadounidense en contra de nuestro país pero… En Reforma, Jorge Ramos, escribe que: “me preocupa que los cuatro candidatos mexicanos a la Presidencia enfrenten a Donald Trump con demasiada ingenuidad. […]. Trump es un necio, particularmente en las cosas en las que no tiene la razón. La primera lección que he aprendido es que Trump es Trump. No cambia. La persona que acaba de ordenar el envío de tropas estadounidenses a la frontera con México […] es la misma que el 16 de junio del 2015 […] calificó a los inmigrantes mexicanos de criminales y violadores. Es la misma retórica racista y xenofóbica, y es el mismo Trump pero ahora con más poder. Apaciguar a hostigadores como Trump nunca funciona. La invitación que el Presidente Enrique Peña Nieto le hizo al candidato Trump en el 2016 para ir a Los Pinos fue un grave error. […]. Peña Nieto nunca entendió que pudo haber salvado el final de su sangriento y corrupto sexenio si se hubiera enfrentado con dignidad a Trump. Pero quiso ser su amiguito y se lo comieron vivo. Su enojado discurso de hace unos días llegó casi tres años tarde y no implicó ningún costo para Trump. El próximo presidente o presidenta de México no puede cometer los mismos errores y esperemos que tenga más valentía y carácter que el actual habitante de Los Pinos. Lo primero que hay que entender es que Trump a sus 71 años no va a cambiar. Nada se ganará con discursos, tuits o largas sobremesas. […]. Pero un punto débil de Trump es que necesita a México. Sin la ayuda de México, las drogas y los inmigrantes centroamericanos podrían fluir sin control por territorio mexicano hasta llegar a la frontera de Estados Unidos, como quedó demostrado con el reciente incidente de la caravana de hondureños. La amenaza de México a Trump es que sin el Tratado de Libre Comercio tampoco habría cooperación migratoria. Y ningún muro podría detener eso. El otro punto importante es que, quizás, no habrá Trump después del 2020. Esto le permitiría a México una estrategia a dos tiempos. El próximo Presidente o Presidenta puede enfrentar duramente a Trump al principio de su mandato. Tiene, en realidad, muy poco que perder. Trump nunca será amigo de México y los mexicanos agradecerían tener un Presidente que no se achicara como Peña Nieto. Si Trump se reeligiera en el 2020, habría que recalibrar la estrategia inicial de enfrentamiento. Pero, para entonces, Trump ya sabría que tiene en México un socio y no una piñata. […]. Quien gane las elecciones en México el primero de julio debe saber que es totalmente ilusorio e inútil creer que puede cambiar la forma de pensar de Trump. El respeto no se regatea, se gana”.

¿Votar por enojo o por miedo?

Ahora que estamos a menos de tres meses para el día de la votación, el miedo y el enojo van a ser determinantes ya que en el país se ha instalado la idea de que se viven los peores tiempos en todos sentidos. En Milenio, el periodista Hugo García Michel, escribe que: “dos son las sensaciones que parecerían flotar en el ambiente luego del inicio oficial de las campañas electorales: el enojo y el miedo. En medio de la polarización política que vivimos, en la que la visceralidad y el rencor gobiernan las mentes y las entrañas de muchos mexicanos; en medio de una nación dividida entre facciones antagónicas, con odios dignos de una guerra civil, los próximos tres meses habrán de ser determinantes para el futuro de un país en el que las percepciones son más poderosas que la misma realidad. […]. Cierto que en México sigue habiendo pobreza, cierto que la inseguridad y la violencia campean de un modo insoportable, cierto que la corrupción continúa siendo un mal endémico desde hace casi 500 años. Falso, sin embargo, que la gente común esté invadida por un ánimo revolucionario o que desee cambios bruscos y dramáticos en su vida cotidiana, esa vida de todos los días en la que las personas y sus familias tratan de salir adelante y vivir en paz. Pero se ha apostado por la leyenda de que el país está peor que nunca y muchos lo han creído. No solo eso: lo han creído y han caído en el garlito de la furia y el odio, sin darse cuenta de que con ello están sirviendo a intereses políticos que manipulan ese ánimo. […]. Se dice entonces que el miedo y el odio serán los dos factores determinantes para los electores a la hora de depositar su voto en la urna. Frente a ello, yo apuesto aún por la reflexión y la sensatez de la mayoría de los mexicanos. Que no nos dejemos llevar por las percepciones creadas y meditemos bien nuestra decisión. Como pocas veces, el futuro de nuestro país está en juego. Como pocas veces, el abismo se abre ante nosotros y amenaza con jalarnos al fondo. Seamos inteligentes, seamos sensatos, seamos prudentes”.

Las palabras y los silencios…

En el Excélsior, la periodista Yuriria Sierra, presenta un análisis de algunos de los primeros spots y discursos de los candidatos presidenciales a una semana de haber iniciado oficialmente las campañas presidenciales: “inaudito. En medio de la campaña presidencial, los candidatos hicieron un alto para expresar respaldo a la postura de Enrique Peña Nieto frente a la decisión de Donald Trump. La Guardia Nacional que, por mandato del ocupante de la Casa Blanca, debe ubicarse en la frontera con nuestro país, […]. Inaudita, sí, pero necesaria la unión de las voces que hoy buscan el voto ciudadano. Sin embargo, estamos acostumbrados a que no haya coincidencias, al subrayado de las diferencias. Ha transcurrido apenas una semana de la campaña. Ha sido un camino largo llegar hasta aquí. Aún faltan once semanas más. Pero el arranque, excepto este episodio Trump, ha estado marcado por las diferentes visiones del país que cada candidato tiene. ¿Cómo es posible si se trata del mismo territorio? ¿Por qué unos no ven lo que otros sí? ¿Por qué a uno le importa más hablar de corrupción y otro más de los jóvenes? Retomo un análisis realizado por Adrián Santuario, un joven científico mexicano que, con ayuda de un algoritmo, revisó los temas y las palabras más utilizadas por cada candidato en sus respectivos discursos de arranque de campaña. Ricardo Anaya, así como en su spot, aprovechó ser el más joven de los cuatro. Se refirió a los jóvenes en diez ocasiones. Andrés Manuel López Obrador, lo hizo tres veces. José Antonio Meade y Margarita Zavala lo hicieron en dos. Pero para Anaya, al igual que para Zavala, la cultura fue un tema ausente. Ni una sola mención. Meade la mencionó una vez. En el discurso de Andrés Manuel López Obrador apareció seis veces. La inseguridad no fue tema para la aspirante independiente. Meade la mencionó una vez, Anaya dos y Andrés Manuel López Obrador en tres ocasiones. […]. El tema de la gasolina sólo fue mencionado por Andrés Manuel López Obrador, lo mismo que los impuestos. La familia, eso sí, fue mencionada por Meade en once ocasiones, por López Obrador en cinco, por Anaya en dos, pero Zavala no habló del tema. […]. Las mujeres, por su parte, no figuraron en el discurso de Anaya, no resulta extraño, si en su equipo más cercano no hay presencia femenina. Tal como se lo comenté a Xóchitl Gálvez en el debate que hicimos en Imagen Televisión. Andrés Manuel López Obrador y Margarita, el que tiene gabinete paritario y la única mujer candidata a la Presidencia, mencionaron el tema en dos ocasiones. Meade mencionó a las mujeres en ocho ocasiones. Y de los temas que, pensamos, serían el centro de la campaña, algunos prefirieron no incluirlos o reducir su presencia: sólo Andrés Manuel López Obrador habló del muro y la frontera, ese tema que ayer, coyunturalmente, ya los unió a todos. López Obrador mencionó la inseguridad tres veces, Anaya dos, Meade una y Margarita, de plano, no dijo ni pío. Lo mismo sucedió con la violencia: Zavala de nuevo callada, Meade lo mencionó en una ocasión, Anaya en dos y Andrés Manuel López Obrador en cuatro. […]. Una pena que para los cuatro candidatos, los temas de los que se hablan en las sobremesas hayan aparecido mínimamente en sus discursos. La campaña sigue, pero la coyuntura nacional también. Tal vez sea esa brecha la responsable de que la campaña pinte un tanto gris. ¿O usted siente que esta campaña vaya de la mano a la situación del país?”.

Sácalos de Siria y mándalos a la frontera con México

En El Universal, el internacionalista Mauricio Meschoulam, hace un análisis de lo que puede ser Donald Trump como Presidente de los Estados Unidos y la manera en que toma decisiones para tratar de defender los intereses de su país por encima de todos los demás: “‘el plan fronterizo irracional de Trump’, es el título de un editorial del NYT del jueves. El diario neoyorkino argumenta que la estrategia de desplegar a la Guardia Nacional en la frontera con México no está basada en la lógica o en la realidad de los flujos actuales de migrantes, los cuales presentan un desplome histórico. El otro tema que se encuentra circulando la agenda estos días es la decisión de Trump de retirar ‘muy pronto’ a las tropas estadounidenses enviadas a Siria para combatir a ISIS. […]. Comprender a Trump, su forma de pensar y su capacidad para conectar con una amplia base de ciudadanos, ha sido uno de los mayores retos que han tenido que enfrentar periodistas, analistas, académicos y actores diversos de todo el mundo. Tan mal nos ha ido en esa tarea que nos sigue sorprendiendo que el magnate hubiese podido llegar a la Casa Blanca, que siga tomando decisiones sin escuchar a sus distintos consejeros […], que siga comunicándose a través de tuits y que emita declaraciones que nos parecen completamente fuera de lugar. […]. Dos nociones centrales motivan la toma de decisiones de Trump: America First (Estados Unidos Primero) y Make America Great Again (Hacer que Estados Unidos sea Grande Nuevamente). La línea de pensamiento que subyace a esos principios elabora un diagnóstico bastante pesimista de la situación de la superpotencia y su entorno. Ese diagnóstico fue muy visible durante su campaña, durante su toma de protesta y lo ha sido a lo largo de toda su gestión. Se trata del estado de caos, la ‘carnicería’ en la que se ha convertido el país, a raíz de sus pésimos gobernantes, demócratas y republicanos por igual. Esos gobiernos se encargaron de negociar malos tratados y han permitido que todos en el mundo saquen provecho de EU. La mayor parte de la carga financiera de la OTAN pesa sobre las espaldas estadounidenses mientras se permite a otros países ‘beneficiarios’ de la alianza incumplir con sus cuotas. Washington ofrece ayuda a toda clase de países solo para que estos se burlen de ella y le insulten en la Organización de las Naciones Unidas… […]. Bajo la óptica de Trump, Estados Unidos ha sido humillado y engañado. Astutos todos los demás. Él, si estuviera en sus zapatos, también lo hubiera hecho porque cada quién debe proteger los intereses del país que representa. Pero como él está ahí para defender los de Washington, lo primero que se necesita hacer es establecer las prioridades correctas: Estados Unidos antes que nadie. […]. Para ello, entre otras cosas, es indispensable recuperar la posición de fuerza a la hora de negociar, así sea con México, con Pyongyang o con Irán. […]. Un factor adicional. Nada de lo anterior funciona si Trump es percibido como un presidente que solo habla, amenaza y que no cumple. El exhibirse como un líder que por fin lleva a cabo lo que promete, aún si sus promesas disgustan a actores dentro y fuera de la Casa Blanca, está en el corazón de su línea de pensamiento. […]. En suma, Trump no parece actuar desde la irracionalidad o la ilógica. Solo que sus motivaciones, su línea de pensamiento y su juicio, son distintos y distantes de lo que le aconsejan muchos de sus asesores o lo que se escribe de él en diversos análisis. En esa línea de pensamiento, retirarse de Siria y ‘en cambio’, enfocarse en ‘proteger’ a Estados Unidos de las amenazas y la ‘carnicería’ que procede del sur de su frontera, no es algo ilógico, sino algo que tiene sentido para millones de ciudadanos que le respaldaron y confiaron en que él iba a hacer exactamente esto. […]”.

Presidenciables con la Iglesia

La próxima semana se van a llevar a cabo reuniones de los cuatro candidatos presidenciales con la Conferencia del Episcopado Mexicano, por lo que habrá que estar atentos. En el diario Reforma, su columna de trascendidos Templo Mayor, asegura que: “a partir del lunes se desarrollará la Asamblea Plenaria de la Conferencia del Episcopado Mexicano, en la que unos 150 obispos de todo el país trabajarán un documento pastoral que les encargó el Papa Francisco en su visita a México. Y aunque oficialmente ese es el objetivo principal de la reunión, las miradas están puestas en lo que ocurrirá el jueves y viernes, cuando los prelados, encabezados por el cardenal Francisco Robles Ortega, recibirán en su sede, Casa Lago, a los cuatro candidatos a la Presidencia. Los encuentros con Ricardo Anaya, Andrés Manuel López Obrador, José Antonio Meade y Margarita Zavala tendrán como objetivo, de acuerdo con la propia Conferencia del Episcopado Mexicano, ‘escucharlos, dialogar y compartir inquietudes’. Y aunque las reuniones serán privadas, tampoco aplicará el secreto de confesión, por lo que habrá que estar con el oído bien aguzado para saber qué impresión dejan los aspirantes a Los Pinos en la jerarquía católica… y qué mensaje le dan los obispos a cada uno de ellos”.

Patriotismo a flor de piel

Es tiempo de unidad ante los ataques del Presidente Trump, y ayer se sumó el Secretario de Salud, José Narro. En el Excélsior, su columna de trascendidos, Frentes Políticos, asegura que: “José Narro Robles, Secretario de Salud, ha expresado en diferentes foros que México es un país de grandeza por su gente y sus valores. Por eso, exaltó la defensa que hizo el Presidente Enrique Peña ante las declaraciones de Trump de militarizar la frontera con México, como un acto de inteligencia y sensibilidad, emanado de la honorabilidad y principios de una nación, como la nuestra. ‘Nada, por trascendente que parezca, nadie, por importante que se asuma, se puede colocar por encima de nuestra dignidad’, le escribió. Es un momento de unión a toda prueba que recuerda, el ex rector de la Universidad Nacional Autónoma de México, que gobernar es asumir responsabilidades. Presidencia y él, así lo han hecho”.

El silencio de Trump

Contrario a lo que se esperaba, el Presidente Donald Trump no ha dado respuesta al mensaje que emitió el mandatario mexicano, Enrique Peña Nieto, lo cual ha hecho que se muestre relajado y hasta bromista. En El Universal, su columna de trascendidos Bajo Reserva, asegura que: “ninguna respuesta ha dado el Presidente de Estados Unidos al mensaje del mandatario mexicano Enrique Peña Nieto. Silencio total en la cuenta de Twitter del magnate, silencio en la Casa Blanca. Nos cuentan que Peña Nieto se mostró relajado, sonriente y hasta bromista la noche del jueves, después de fijar la posición del gobierno federal por la decisión de Donald Trump de desplegar a la Guardia Nacional en la frontera con México para frenar los flujos migratorios. El jefe del Ejecutivo, nos comentan, viajó a Mérida para inaugurar el Centro Internacional de Congresos y poner en marcha la Zona Económica Especial de Progreso, acompañado del senador priísta Emilio Gamboa, el Gobernador Rolando Zapata y los secretarios de Hacienda y de Turismo, con quienes se mostró bromista. Ahora, nos dicen, en el primer círculo del Presidente de la República esperan una reacción de Trump en un sentido constructivo. Ya se verá”.

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