Columna de columnas nacional

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Desde la redacción de @loscabareteros ponemos a su consideración la “Columna de columnas nacional” del miércoles 02 de mayo de 2018. “Otra” sacudida en el PRI por el tercer lugar… tardaron un mes de campaña y dos de precampaña para reaccionar y, finalmente, parece que han comenzado los “ajustes drásticos” ante el panorama crítico de un tercer lugar que se ahonda en las encuestas. Voto útil, discusión inútil… La ecuación vigente es diferente a la que se vivió en 2006 y 2012: Anaya fue construyendo un discurso de ataque sistemático contra el presidente y el PRI… La disputa por la nación, 2018: estamos efectivamente en el vértice de un cambio de época, que augura cualquier cosa menos una transición fácil a la modernización de México.

Rayuela

Otra vez el garrote que tanto le gusta a Washington. Todo con el objetivo de doblegar a sus dos socios comerciales.

Sacudida en el PRI por el tercer lugar

Las cosas al interior del Partido Revolucionario Institucional no marchan bien y ya se está especulando con un cambio en la presidencia de ese partido. En El Universal, Salvador García Soto, escribe que: “tardaron un mes de campaña y dos de precampaña para reaccionar, pero en el Partido Revolucionario Institucional y en el equipo de su candidato, José Antonio Meade, han comenzado los ‘ajustes drásticos’ ante el panorama crítico de un tercer lugar que se ahonda en las encuestas. La primera decisión atribuida al candidato, pero consensuada con Los Pinos, será la salida de Enrique Ochoa Reza, quien dejará la dirigencia nacional del Partido Revolucionario Institucional en pleno proceso electoral y con un partido que no sólo va tercero en la carrera presidencial, sino en 8 de 9 gubernaturas en disputa. Aunque no se sabe si los ajustes lleguen a tiempo y les alcancen los 57 días que le quedan a las campañas para ‘enderezar el barco’, al relevo de Ochoa seguirían otras decisiones de Meade para renovar casi totalmente su equipo de campaña. Incluso, entre los nombres que se manejan para sustituir al presidente del Partido Revolucionario Institucional, están el de José Narro, Aurelio Nuño y José Calzada, en ese orden de posibilidad, […]. De llegar Nuño al Comité Ejecutivo Nacional del Partido Revolucionario Institucional su salida de la coordinación de campaña confirmaría la intención de José Antonio Meade de recomponer su equipo de estrategia y vendrían otros cambios, aunque hay versiones que dicen que como coordinadora de la campaña llegaría su muy cercana amiga Vanessa Rubio, que a su vez haría cambios en el war room y en la estrategia, para que el grupo ‘itamita’ tome el control total de la campaña priísta. La incógnita es si se trata sólo de un reacomodo de posiciones o si la crisis en la campaña presidencial del Partido Revolucionario Institucional, ante la caída de Meade que ya confirman las primeras encuestas posteriores al debate, provocaría una sacudida aún mayor en el partido y en el equipo del candidato que incluya un viraje de 180 grados en su estrategia, como el que plantean grupos internos de manera urgente como ‘última oportunidad’ de recomponer una estrategia que no funcionó para posicionar al abanderado priísta en las preferencias del electorado. Dicho de otro modo, ¿será este el ‘manotazo’ que muchos esperan o seguirá la tibieza y las medias tintas que le cuestionan a Meade y que también ha sido parte […] de su incapacidad para remontar el tercer lugar en las encuestas? Y la pregunta más importante: ¿les alcanzará el tiempo para enderezar el rumbo y evitar el hundimiento total del barco priísta que en su naufragio no sólo se lleva la candidatura presidencial sino un histórico y penoso retroceso en las gubernaturas estatales y una caída inédita en sus posiciones en el Congreso? Veremos qué tan fuerte azota la mesa el candidato Meade”.

Voto útil, discusión inútil

Raymundo Rivapalacio escribe acerca de una apreciación contraria a lo que muy simplistamente todos consideran como voto útil en esta elección: “La discusión del voto útil es inútil. Plantear, como lo han venido haciendo diversos actores políticos, que frente a Andrés Manuel López Obrador tiene que darse ese voto estratégico a favor de Ricardo Anaya o de José Antonio Meade, es ocioso en el momento actual y soslaya el realineamiento de electores en esta elección presidencial. El más importante lo provocó Anaya por diseño, al recorrerse al campo que ha ocupado López Obrador desde hace dos décadas, y plantear como eje de su campaña la corrupción del PRI y la cárcel para el presidente Enrique Peña Nieto. El candidato de la coalición Por México al Frente se fue al extremo opuesto del régimen, mientras que el candidato de Juntos Haremos Historia se retiró de las antípodas, con lo cual produjo un fenómeno que no se vio en 2006 y 2012, al aniquilar la posibilidad de voto útil entre PRI y PAN, y construir una doble opción para López Obrador, que se convirtió en la segunda mejor alternativa de priistas y panistas. La dialéctica con la que se están moviendo los militantes de esos dos partidos convierte en retórica pura la posición de Anaya de apelar al voto útil de los electores, sin que esto signifique que el desenlace será un acuerdo cupular. Nadie puede pensar seriamente que esa podría ser una opción pública, como parecen sugerir algunos representantes de la prensa política, que a veces sueñan con una cumbre entre Peña Nieto y Anaya. Los votos útiles en las dos últimas elecciones presidenciales se dieron de facto, por razones coyunturales y decisiones pragmáticas para evitar que López Obrador llegara a la presidencia. Pero en esos dos procesos, el PRI y el PAN estaban en el mismo barco; en 2018, Anaya se metió al barco de López Obrador. La ecuación vigente, por tanto, es diferente a la que se vivió en 2006 y 2012. Desde hace más de un año, Anaya fue construyendo un discurso de ataque sistemático contra el presidente y el PRI. El discurso sólo fue notado en la ‘República de las Opiniones’ cuando se definió su candidatura presidencial y en el arranque de campaña, pero en Los Pinos llevan tiempo de tener claro que si había un candidato que llevaría a Peña Nieto a la cárcel, ese sería Anaya. Nunca tuvieron en su mapa de riesgos esa posibilidad con López Obrador, quien se ha corrido al centro-izquierda de la geometría electoral para presentar una imagen, en este tema, conciliadora con el régimen actual. Su postura no es de tolerancia a la corrupción, pero no generaliza, sino personaliza, con lo cual no lastima a los priistas, pero tampoco perdona a quien considera corruptos. Anaya, en cambio, ha disparado con escopeta, generalizando en todos los priistas la rapacidad, y personalizando en Peña Nieto”.

Los “anti” y el voto útil

Los candidatos presidenciales se han presentado anti todos contra todos, en lugar de presentarse como los que proponen soluciones reales y alcanzables para beneficio de todos, lo que ha dejado claras las posiciones, siendo la mayoría de los votantes los que quieren al Partido Revolucionario Institucional fuera del gobierno. En El Universal, Carlos Loret de Mola, escribe que: “tal vez de manera involuntaria, pero a los cinco candidatos presidenciales los ha definido más lo que rechazan que lo que proponen. López Obrador se ha posicionado como el candidato antisistema. En la primera parte de la contienda Ricardo Anaya se presentó como el abanderado antiPartido Revolucionario Institucional. La estrategia de José Antonio Meade, en busca de asegurar el segundo lugar, fue totalmente antiAnaya, y Margarita Zavala fue desde el principio de la construcción de su aventura independiente la natural competidora antiAnaya. El Bronco se autodefinió en el momento que el Tribunal lo metió a la boleta como antiAndrés Manuel López Obrador: ‘Voy por él’, anunció claramente. […]. Andrés Manuel López Obrador es más el aspirante antiPRIAN que el de la esperanza, como quiso ser en 2006 y 2012. Tiene a su favor lo que muestran las encuestas: el bloque mayor de electores quiere que se vaya el Partido Revolucionario Institucional. Anaya parece haber decidido ya que su estrategia, más que armar un bloque ‘prianista’, es convertir la elección en un plebiscito antiAMLO. En su confuso llamado de estos días al voto útil pesa más la intención de aglutinar a los que no quieren a López Obrador en la Presidencia que la de ofrecer su proyecto ‘de futuro’. Meade ya enfoca más sus baterías a Morena que al Frente aunque no renuncia a seguir buscando el segundo lugar. Margarita se debate entre sus rechazos: ¿es más fuerte su antianayismo que su antipejismo? Y el Bronco ya sabe contra quién va”.

La disputa por la nación, 2018

El candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador ha anunciado a lo largo de su campaña que va a tratar de revertir o terminar con las reformas estructurales para después implementar otro proyecto de nación y así comenzar con el desarrollo que México necesita. En Milenio, Héctor Aguilar Camín, escribe que: “la inseguridad y la corrupción incontenibles en los años del gobierno de Enrique Peña Nieto sembraron en la sociedad mexicana la urgencia de un cambio, un rechazo de 80 por ciento a la gestión gubernamental y la búsqueda de una alternativa por fuera de los partidos, los políticos y las políticas tradicionales. Andrés Manuel López Obrador es el candidato que ha logrado capturar mejor el hartazgo y prometer verosímilmente el cambio radical, la ‘sacudida’, que exige una porción mayoritaria de los votantes. De ahí su ventaja en las encuestas. Pero López Obrador trae en su programa algo más profundo que una promesa creíble de combate a la corrupción y a la inseguridad. Trae también el regreso a la vía ‘nacionalista’ que Rolando Cordera y Carlos Tello Macías identificaron en 1981 como uno de los polos de la disputa por la nación. […]. López Obrador plantea explícitamente la abolición de las reformas del gobierno de Peña y el regreso a las épocas anteriores al año de 1982, que él identifica con el arranque de la vía ‘neoliberal’ y el principio de la decadencia de México. Ha prometido desmontar la reforma energética y cancelar la reforma educativa, y volver a los tiempos en que el Estado era rector de la economía y el presidente rector del Estado. […]. El problema es que si la vía ‘neoliberal’ adoptada en estas décadas resultó a la vez improductiva y fragmentaria, la vía ‘nacionalista’ se antoja arcaica y en muchos sentidos impracticable. No sé si hay una ironía o una sincronía de la historia en el hecho de que mientras López Obrador se apresta a detener las reformas de Peña Nieto, Donald Trump amenaza con rehacer o abandonar el acuerdo de libre comercio de América del Norte, joya de la corona de la vía ‘neoliberal’. Quizá estamos efectivamente en el vértice de un cambio de época, que augura cualquier cosa menos una transición fácil a la modernización de México”.

Anaya: restituir al PRIAN

Aunque muchos se atrevan a negarlo, el “PRIAN” sigue existiendo e incluso en palabras del mismo Ricardo Anaya, está dispuesto a arreglar sus diferencias y volver a pactar con ellos si es necesario con tal de detener a Andrés Manuel López Obrador. En La Jornada, Julio Hernández López, escribe que: “Ricardo Anaya Cortés se ha acusado a sí mismo de hacerse guerra sucia. Ayer, en un tuit, pretendió desmarcarse de sus propias declaraciones del viernes recién pasado, cuando abrió las puertas a una negociación directa con Enrique Peña Nieto y el Partido Revolucionario Institucional. Yo estoy absolutamente abierto a construir con quienes haya que construir para ganar esta elección y darle viabilidad al futuro del país, había respondido a una pregunta de Leonardo Curzio, moderador de una reunión con ejecutivos de Citibanamex, en el sentido de una eventual solicitud de cita del panista ante el ocupante de Los Pinos para negociar una alianza electoral contra el puntero en la carrera presidencial, Andrés Manuel López Obrador. Suelto, deseoso de conectar con los representantes de poderosos grupos económicos que consideran un peligro para sus intereses el crecimiento electoral de Andrés Manuel López Obrador, Anaya deslizó otras frases sugerentes. Pidió que se vea la situación electoral por la vía de la altura de miras y del patriotismo, pues esta no es una elección más; en esta elección realmente está en juego el futuro del país. En otra parte de su alocución, precisó su objetivo, convencido de que sólo él puede enfrentar con éxito al candidato de Morena: yo lo que espero es que haya sensatez, que nos podamos sentar a la mesa a construir durante los próximos 65 días que restan de campaña. No me voy a ocupar de andar peleando con el Partido Revolucionario Institucional; me voy a ocupar de contrastar con López Obrador, que es a quien le tenemos que ganar esta elección. En ese contexto, más que pedir la cita (con Peña Nieto), y yo también les ruego que comprendan que tengo que ser muy prudente si quiero ganar esta elección, decir: hay que hacer que las cosas sucedan de manera inteligente. Sin embargo, de esta confesión en primera comparecencia pasó a una tentativa de enmienda, más cargada de giros demagógicos que de compromisos puntuales: nada de arreglos cupulares, proclamó en diversas formulaciones, en busca de conjurar los trazos gruesos de su proclividad hacia la restauración del prianismo en el tramo final de una carrera que hasta ahora ha ido ganando un tabasqueño. […]. El hipotético damnificado de ese cierre de filas en las alturas, José Antonio Meade Kuribreña, sigue tratando de aparentar calma ante la tormenta. El golpe más reciente a su candidatura lo recibió de sus propios compañeros de partido (es decir, de Enrique Peña Nieto), quienes se negaron a aprobar lo que Pepe Toño ya pregonaba como la ley Meade, con él como un supuesto primer presidente sin fuero constitucional. […]”.

Sobre amnistías

Muchos han criticado la propuesta de amnistía de Andrés Manuel López Obrador al decir que dejará en libertad a los criminales, pero nada más alejado de la realidad que eso, y en cambio, apoyan la decisión de continuar con la estrategia de seguridad actual, que ha dejado miles de muertos y desaparecidos. En Reforma, Sergio Aguayo, escribe que: “¿se justifican los ataques lanzados contra Andrés Manuel López Obrador por haber propuesto una ‘amnistía’? El vapuleo ha sido inmisericorde. Durante el primer debate, Ricardo Anaya lo increpó diciéndole que amnistiar ‘criminales es una locura’; José Antonio Meade lo acusó de ser ‘títere de criminales’; Margarita Zavala sentenció que ‘perdonar a los delincuentes no es solución’; y el ocurrente Bronco le soltó un despectivo ‘¡es que dices cada barbaridad!’. […]. Al empezar este año López Obrador informó que Alfonso Durazo sería su nuevo secretario de Seguridad, si llegaba a la Presidencia. En la práctica, Durazo se ha convertido en el artífice de una nueva estrategia. Cuando Andrés Manuel López Obrador lo presentó, se le criticó su nula experiencia en temas de seguridad. Había, por tanto, curiosidad por escucharlo el 24 de abril […] en el Seminario sobre Violencia y Paz de El Colegio de México para explicar la propuesta de seguridad de López Obrador. Durante las cinco horas que estuvo en la institución […] demostró un buen manejo del tema y expuso una propuesta coherente aunque excesivamente ambiciosa. Profundizo en su explicación sobre la polémica ‘amnistía’. El ‘objetivo estratégico’ del lopezobradorismo es empezar a ‘cerrar el ciclo de guerra’ y abrir el camino a la construcción de una ‘cultura de paz y reconciliación’. Por ello, si ganan la elección convocarán a especialistas en el tema -mexicanos y extranjeros- con los cuales afinarían la propuesta que se presentaría a las víctimas, actores que tendrían la ‘última palabra’. De ahí saldría una iniciativa que presentarían ante el ‘Congreso, dado que […] la llamada amnistía sólo puede ser producto de una Ley cuya aprobación le corresponde’ a esa rama del gobierno. […]. En síntesis un proceso lento y complejo que enfrentará enormes dificultades de quienes prefieren, por ignorancia o defensa de intereses, la actual estrategia bélica. Un colega de El Colegio de México, Marco Palacios, conoce a fondo la evolución de la violencia en Colombia. Estuvo todo el tiempo en el diálogo y circuló en la comunidad una reflexión escrita. Cito la tesis central: ‘López Obrador propone un programa de paz y reconciliación; el gobierno, los Estados Unidos y los adversarios políticos quieren seguir la ‘guerra’, poniendo a los institutos armados al frente’. He dado un seguimiento muy puntual a los planteamientos sobre seguridad de los diversos candidatos y coincido con Marco Palacios. López Obrador no está proponiendo amnistiar criminales sino hacer una revisión a fondo a la actual estrategia. Los candidatos que descalifican la propuesta incurren en una contradicción fundamental: aceptan que la política seguida por el gobierno está agotada, pero en lugar de proponer alternativas sugieren retoques y mejoras. Más de lo mismo. Desde esa postura lanzan críticas que distorsionan deliberadamente los hechos. Ni la campaña ni la discusión sobre soluciones a la violencia han terminado. El próximo capítulo lo viviremos el martes 8 de mayo, cuando los candidatos se reúnan con representantes de las víctimas. Será un momento adecuado para conocer con más detalle sus propuestas. Hasta ahora, lo planteado por López Obrador en este tema es lo más innovador y promisorio, sin que ello signifique que estemos ante una obra terminada. […]”.

El futuro del PRI no está en la Presidencia

La atención se ha centrado en los últimos meses en las elecciones presidenciales, y con justa razón pues se define el futuro del país al menos por los próximos seis años, pero también hay elecciones locales, en donde lo llamativo es que en ninguno de los estados en los que habrá cambio de administración encabezan los candidatos del Partido Revolucionario Institucional. En Milenio, Joaquín López Dóriga, escribe que: “por meses hemos hablado, todos, de los candidatos a la Presidencia de la República, sus encuestas, lo que dicen, lo que hacen, lo que callan, a dónde van y vienen, pero poco se habla de las elecciones cruciales para el futuro de los partidos, en este caso del Partido Revolucionario Institucional, en nueve entidades del país donde hay cambio de gobernador y donde el tricolor no parece tener opciones ganadoras, cuando hoy gobierna el menor número de estados, 14, menos de la mitad, a consecuencia del fracaso de 2016, cuando perdió nueve de 12. Hoy las 32 entidades están distribuidas así: 14 el Partido Revolucionario Institucional: Coahuila, Estado de México, Campeche, Hidalgo, Zacatecas, Colima, Sinaloa, Sonora, Yucatán, Guerrero, Oaxaca, Tlaxcala, Jalisco y San Luis Potosí. El día 1 se juega Jalisco y Yucatán. El Partido Acción Nacional tiene 12: cuatro en una alianza con el Partido de la Revolución Democrática: Veracruz, Durango, Querétaro y Baja California, y nueve solo: Aguascalientes, Baja California Sur, Tamaulipas, Durango, Querétaro, Chihuahua, Guanajuato, Nayarit y Puebla, con tres relevos: Veracruz, Guanajuato y Puebla. El Partido de la Revolución Democrática tiene cuatro: Ciudad de México, Morelos, Michoacán y Tabasco, tres con elecciones, y el Verde uno, Chiapas, donde también hay cambio. Ahora, de cara a las nueve entidades donde hay elecciones para gobernador, no veo al Partido Revolucionario Institucional encabezando ninguna preferencia, si acaso, dicen, Yucatán. Y quien se apunta como el gran ganador en estas nueve elecciones es Morena, que podría ganar cuatro, Ciudad de México, Morelos, Tabasco y Chiapas. Al Partido Acción Nacional, con o sin alianzas, lo veo con ventaja en Puebla, Guanajuato y Veracruz. Para Jalisco por Movimiento Ciudadano, Enrique Alfaro, y, le decía, Yucatán para el Partido Revolucionario Institucional. Le hablo de un retrato de este 1 de mayo, cuando ya todos están en campaña, que en algunos casos podría hacer diferencia, pero en ninguno para el Partido Revolucionario Institucional: de las nueve gubernaturas siete son para Morena o el frente panista, una para el independiente y la excepción de Yucatán.  Sería la más estruendosa derrota del Partido Revolucionario Institucional en elecciones para gobernador. Y en ellos está el futuro del partido. Como en 2012”.

Largas jornadas y poco salario

Uno de los temas que más se toca en los discursos de los candidatos presidenciales es el de los salarios y sus promesas de aumentarlos para hacerlos más competitivos en comparación con Estados Unidos y Canadá. En Excélsior, la periodista Yuriria Sierra, escribe que: “los candidatos a la Presidencia tienen sus propuestas en asuntos laborales, sobre todo en materia de salario, una de las banderas de cada campaña electoral: Ricardo Anaya promete un salario de 100 pesos desde el día uno, con un aumento gradual que lo lleve hasta los 190 pesos. José Antonio Meade no ha dado cifras, se ha limitado a la promesa de más empleos y mejor pagados. Andrés Manuel López Obrador va por el aumento a doble ingreso, será de manera gradual, para llevarlo a 176 pesos en 2024. Margarita Zavala, al igual que Anaya, promete 100 pesos de inicio y programas que permitan ingresar al mercado formal a los seis de cada 10 mexicanos, según el Inegi, que están en la informalidad. Y Jamie Rodríguez Calderón va más allá: quiere la eliminación de la figura del salario mínimo, de ganar, buscará que el ingreso de un trabajador dependa del trabajo que realiza. Parece cosa fácil. Todos van por el aumento de salario, mejores condiciones laborales… un panorama de ensueño que se promete cada seis años y que no se materializa. Y, como ocurre siempre, nadie explica cómo harán para que éste logre el nivel que prometen. Ya no digamos convertir el ingreso en suficiente para los trabajadores y competitivo frente al resto del mundo. […]. En Estados Unidos el salario más bajo oscila, al mes, en 32 mil 880 pesos. En nuestro país, una persona con licenciatura o maestría apenas logra un ingreso de 11 mil pesos, en promedio, menos de la mitad de lo que gana un obrero en Estados Unidos. En México, la preparación académica no es garantía de una mejor remuneración económica. ¿A cuántos graduados conoce usted que optaron por un oficio ante la falta de oportunidades o la escasez de éstas con un sueldo remotamente competitivo? […]. Por otro lado, entre 1990 y 2015, cerca de un millón 200 mil mexicanos altamente calificados dejaron el país. Es la fuga de cerebros, profesionales que encontraron lugar para desarrollar sus proyectos y talentos en países como Japón, Reino Unido, Canadá y Francia. Durante este lapso, la presencia de mexicanos en Estados Unidos con estudios de posgrado se elevó a 249 mil, seis veces la cifra que en 1990. La mayoría profesionales en áreas científicas y de innovación. Mientras los candidatos no detallen los cómo, los más de 52 millones de trabajadores de nuestro país seguirán condenados a largas jornadas laborales, sueldos poco remunerados e incertidumbre. Y, al final, nuestro país queda también rezagado frente a las economías en el mundo”.

Dará Meade manotazo en su equipo

El tiempo corre en contra de José Antonio Meade, y aunque no se quiera reconocer, ya se perfilan cambios en su equipo de trabajo. En El Universal, su columna de trascendidos Bajo Reserva, asegura que: “con la presión del reloj que juega en su contra en la campaña, José Antonio Meade analiza si ha llegado el momento de hacer un ajuste en su equipo. Hay quienes aseguran que los cambios son ya impostergables y que en los próximos días se espera un manotazo de don José Antonio, que ayude a que su candidatura salga del tercer lugar en las preferencias electorales en el que lo colocan la mayoría de las encuestas. Habrá que ver el peso de los integrantes del equipo de campaña de Meade”.

Peligro real

La preocupación por la información que se difunde en redes sociales es tal que incluso expertos de la Universidad Nacional Autónoma de México han salido a decir y proponer que la población no haga caso de lo que se ve en redes. En Excélsior, Frentes Políticos, asegura que: “Fabián Romo, director de Sistemas y Servicios Institucionales de la Dirección General de Cómputo de la Universidad Nacional Autónoma de México, advirtió que en México se debe reducir el riesgo de una credulidad ciega en las redes sociales, pues hasta 17 por ciento de las cuentas son fantasma o boots. Recomendó, de cara a los comicios, que si bien dejar de utilizar o ignorar las redes sociales es difícil, los usuarios pueden ejercer su criterio, usar otras fuentes de información. ‘Eso ayudaría a disminuir la posibilidad de que el proceso electoral en nuestro país se vea influido por agentes externos con intereses propios, como fue el caso en la Unión Americana’. Cierto: cibernautas dirigen odio y división entre la sociedad y contra las autoridades, sean de cualquier institución; deslegitiman, confunden a la opinión pública y eso, en definitiva, no es nada bueno. Pero ahí están”.

Refuerzos para Morena

Para acrecentar su presencia en el norte del país, Morena ya piensa en aliarse con un con Javier Guerrero, ex candidato a gobernador en Coahuila. En Reforma, su columna de trascendidos Templo Mayor, asegura que: “consciente de que Morena cojea por la falta de estructura territorial en el Noreste, el equipo de Andrés Manuel López Obrador ha comenzado a coquetear con el ex candidato independiente a la gubernatura coahuilense, Javier Guerrero. Por lo que se cuenta, la secretaria general morenista, Yeidckol Polevnsky, sostuvo en días pasados una laarga charla con quien fuera subsecretario de la Secretaría de Desarrollo Social, bajo el mando de Rosario Robles. El tema en la mesa, obviamente, fue analizar el proceso electoral. Lo que se sabe es que la morenista le pidió a Guerrero meterse de lleno a la campaña de Andrés Manuel López Obrador y apoyar la coordinación electoral en Nuevo León, Coahuila y Tamaulipas, así como participar en proyectos estratégicos a nivel nacional. Quienes lo vieron dicen que el ex diputado federal priista no dijo ni que sí ni que no, pero que salió de la reunión con una sonrisota que no se la podrían quitar ni con cirugía plástica…”.

@loscabareteros

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