Columna de columnas nacional

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Desde la redacción de @loscabareteros ponemos a su consideración la “Columna de columnas nacional” del miércoles 09 de mayo de 2018. ¿Qué quiere México en la recta final del TLC 2.0?: Hay margen para alcanzar un acuerdo y, si no, también hay forma de que la relación comercial siga trabajando con el TLC firmado hace 25 años. Estamos en la recta final, pero la meta no está a la vista. Las exigencias planteadas por Estados Unidos obligan a la cautela y, en más de un sentido, alimentan el pesimismo… AMLO en Televisa: un hito de la campaña y una señal de que se resquebraja uno de los pilares más emblemáticos del viejo régimen… AMLO, 45%; Anaya, 30%; Meade, 18 por ciento… Odia y vencerás.

Rayuela

Lástima que esos ‘‘mejores rendimientos’’ del dinero de los pensionados no lleguen a sus escuálidos bolsillos.

¿Qué quiere México en la recta final del TLC 2.0?

Luis Miguel González, en El Economista lanza la siguiente pregunta acerca del TLCAN: “¿Qué pasará con el Tratado de Libre Comercio? El peor escenario para México incluye la combinación de dos cosas: que no haya acuerdo en las negociaciones que se realizan en Washington durante las próximas dos semanas y que Donald Trump decida retirar a Estados Unidos del Tratado. Esto sería terrible. Afortunadamente, este es el escenario menos probable: hay margen para alcanzar un acuerdo y, si no, también hay forma de que la relación comercial siga trabajando con el TLC firmado hace 25 años. Estamos en la recta final, pero la meta no está a la vista. Las exigencias planteadas por Estados Unidos obligan a la cautela y, en más de un sentido, alimentan el pesimismo: ¿De verdad, Estados Unidos quiere modernizar el acuerdo? Por momentos, parece que no. La propuesta en reglas de origen implica mucho más que mover unos numeritos en el porcentaje del producto que se hace en América del Norte y en Estados Unidos. El gobierno de Trump busca una solución proteccionista. Pretende, además, hacer micromanagement de la industria automotriz e intervenir en la política salarial mexicana. Hay numerosos ejemplos de gobiernos metiendo la mano en la forma en que se organiza una industria. Eso es parte de la normalidad en China, Japón y la Unión Europea, Lo que no tiene precedente es un Tratado de Libre Comercio en el que se obligue a uno de los participantes a mover los sueldos por decreto. En teoría y desde el punto de vista de los intereses de los trabajadores mexicanos, suena bien que Estados Unidos presione para que se eleven los sueldos en México. En la práctica, no hay generosidad del vecino, sino todo lo contrario. Esta presión implica una exigencia imposible de cumplir: México no podría multiplicar por tres o por cuatro los sueldos de la industria automotriz en un periodo de cuatro años. Será más fácil llevarse la planta a Estados Unidos o Canadá. México no puede aceptar la propuesta de Estados Unidos en el capítulo de reglas de origen: implicaría capitular en un punto que cancelaría el futuro de la industria automotriz de México. La crisis no ocurriría de un día para otro, pero sí en un periodo de cinco a 10 años. Por eso, la Secretaría de Economía ha presentado una contrapropuesta, donde no cede en salarios y solicita un periodo de transición de 10 años para elevar el contenido regional de los vehículos hasta 70 por ciento. ¿Aceptará Estados Unidos? Esa es la gran apuesta del equipo negociador mexicano. Hay confianza en que si se resuelven “las reglas de origen”, se podrían destrabar los otros temas. ¿Qué pasa con el resto de los asuntos? Estados Unidos ha propuesto una fórmula en la que se podría anunciar “un acuerdo en principio”, en los próximos días. Se dejaría para otro momento la definición de los detalles de otros asuntos, por ejemplo: propiedad intelectual; provisiones laborales; los mecanismos de solución de controversias, y la sunset clause, que “mata” el acuerdo cada cinco años, a menos que haya la decisión de mantenerlo. México no parece interesado en anunciar “un acuerdo de principio”. De acuerdo con Político, el prestigiado sitio de noticias de EU, Ildefonso Guajardo considera que se deben utilizar las negociaciones en diferentes temas para balancear el acuerdo: Cada país ganaría en unos temas y cedería en otros. El problema de fondo es que Estados Unidos no quiere ceder nada y México tiene el calendario en contra. ¿Ocurrirá un milagro?

AMLO en Televisa

La semana pasada Andrés Manuel López Obrador se presentó en Televisa en el programa Tercer Grado, del que dicen muchos expertos, salió fortalecido por la manera en que se desarrolló el programa, visto por aproximadamente 8.7 millones de personas, resulta interesante saber si lo expuesto por el candidato cambió para bien o para mal a todos los que todavía no deciden por quién van a votar el próximo julio, lo que sí, es que tanto Televisa como el mismo Obrador se han quitado señalamientos, por un lado, que la televisora sea anti-AMLO y que Obrador está dispuesto a dialogar con todos con tal de lograr la victoria electoral, y de este tema en el Reforma, el académico, columnista y politólogo, Sergio Aguayo, escribe que: “el jueves pasado estuvo Andrés Manuel López Obrador en Televisa. El trato que recibió y lo que explicó, coparon la agenda electoral del fin de semana. Moderó Leopoldo Gómez, vicepresidente de Noticieros Televisa. Durante casi hora y media lo interrogaron cinco analistas con programas en la televisora (Carlos Loret de Mola, Joaquín López-Dóriga, Denise Maerker, Raymundo Riva Palacio y Leo Zuckermann) y René Delgado de Reforma. Para algunos fue la capitulación de la orgullosa televisora ante el puntero en las encuestas. Es más preciso hablar de que Televisa está haciendo un esfuerzo por reubicarse en el tablero nacional. Fue evidente que los siete habían acordado evitar agresividades innecesarias. Cada uno a su manera, le hizo preguntas duras e incisivas pero sin mala leche; además, dejaron al candidato explayarse con su pausado ritmo. […]. Sin interrupciones ni acosos, López Obrador desplegó su versión más conciliadora. Evitó las muecas de menosprecio, enojo e incomodidad que lo lastraron en el debate. Propositivo, explicó con mayor claridad de la habitual lo que piensa hacer. […]. El candidato también mostró sus rasgos menos gratos. Resbalaba o ignoraba, socarrón, las preguntas incómodas. Repitió tesis discutibles como su creencia de que bastarán el ejemplo y la voluntad del Presidente para acabar con la corrupción. Sacó a relucir su escasa disposición a la autocrítica, aunque destacaron las disculpas públicas que extendió a Joaquín López-Dóriga por haberle alzado la voz. […]. Por el momento en que se dio, Televisa rompió con el intento del sector que convocaba a una yihad empresarial contra Andrés Manuel López Obrador. Fue importante que le quitara el veto al tabasqueño y éste seguramente corresponderá quitando a la televisora de la lista, cada vez más magra, de quienes integran la ‘mafia del poder’. […]. ¿Cuál será el impacto de este programa? Proceso hizo un seguimiento de las reacciones y confirmó lo esperable: los ‘críticos de López Obrador y que apoyaron a otros candidatos cuestionaron las ‘tibias’ preguntas del programa Tercer Grado y la mayoría de los simpatizantes del candidato de Morena afirmaron que salió avante en el reto’. Es más difícil de estimar el efecto sobre el voto indeciso o variable. El índice de audiencia que tuvo el programa fue de 8.7 millones; interesó tanto, que ha sido reproducido casi tres millones de veces en la página de la televisora. Según Alejandro Moreno los ‘cambiantes’ […] suman 40 por ciento del electorado. ¿Cuántos de esos indecisos se habrán visto influidos por el programa? Lo sabremos en la próxima batería de encuestas. Una campaña electoral se va tejiendo con una incontable cantidad de decisiones individuales e institucionales. Algunas son más importantes que otras. La presencia de López Obrador en Televisa fue un hito de la campaña y una señal de que se resquebraja uno de los pilares más emblemáticos del viejo régimen. ¡Ya era hora!”.

AMLO, 45%; Anaya, 30%; Meade, 18 por ciento

Leo Zuckermann escribe en Excélsior acerca de la ventaja que mantiene López Obrador en las encuestas: “Hace un mes, en el Modelo Poll of Polls (MPP) desarrollado por Javier Márquez y publicado en oraculus.mx, López Obrador tenía un 42% de las intenciones de voto efectivas (descontando la “no respuesta” en las encuestas), Anaya 28%, Meade 22%, Zavala 6% y Rodríguez 2%. Hoy, los resultados han cambiado. AMLO subió a 45%, Anaya a 30%; Meade cayó a 18%, Zavala a 5%; El Bronco se mantuvo en 2 por ciento. El llamado “periodo de intercampañas” había favorecido al líder en la competencia presidencial, el candidato de Morena. Los ataques del PRI y el gobierno de Peña en contra de Anaya —con la amenaza de que la PGR lo estaba investigando por el posible delito de lavado de dinero— habían funcionado para detener su crecimiento y propiciar una leve caída. Sin embargo, lo que había perdido Anaya no lo había ganado Meade. Durante el primer mes, de tres, de la campaña oficial, el mayor beneficiado fue, de nuevo, AMLO incrementando en tres puntos las preferencias a su favor. Hay que recordar que cada punto porcentual en la elección presidencial equivalen a unos 600 mil votos. El tabasqueño continuó ganando terreno. Ya le lleva 15 puntos porcentuales a Anaya y 26 a Meade. Con estos números se vuelve un tanto irrelevante la discusión de cómo votarán los indecisos (de acuerdo al MPP de oraculus.mx son el 18% de la población) y el tema del voto útil. Tendrían que votar prácticamente todos los indecisos en contra de López Obrador y/o que ocurriera una transferencia masiva de votos útiles a Anaya para que el morenista perdiera. Ambos eventos se ven poco probables que sucedan. Lo que llama la atención del primer mes de campaña es la caída del candidato del PRI. Es el que más perdió durante este periodo: cuatro puntos porcentuales. No es gratuito, en este sentido, que se hayan prendido las alarmas en el PRI y en Los Pinos propiciando el cambio de la dirigencia nacional del partido. Si de por sí el PRI ya estaba en los huesos, ahora está más flaco que nunca, lo cual significa que parte de sus votantes duros están abandonando a Meade para irse, al parecer, a apoyar a AMLO. (…) ¿Este arroz ya se coció? ¿Ya ganó López Obrador? No me cansaré de repetir, hasta el último día antes de la elección, que una probabilidad baja no es una probabilidad nula. Las probabilidades bajas pueden acabar sucediendo en la realidad. Así ocurrió en el Brexit y en la elección de Trump. Se ve poco probable, pero todavía pueden ganar Anaya y hasta Meade, no así, Margarita y El Bronco”.

Odia y vencerás

Raymundo Rivapalacio escribe en El Financiero sobre la división producto de las campañas de odio: “Había una vez un lugar en donde las casas eran los santuarios que las familias tenían para refugiarse de los avatares cotidianos, y nadie repudiaba al prójimo porque pensara diferente a uno. El diálogo se imponía sobre la descalificación y el mundo no se reducía a ‘ellos’ y ‘nosotros’, o los ‘puros’ y los ‘infieles’. No era una sociedad perfecta, pero la ‘muina’ era efímera. La sociedad empezó a descomponerse. ¿Cuándo? ¿Cómo? No está claro. En las elecciones presidenciales de 1988 hubo coraje en varias partes del país por los resultados, luego de que las calles se habían poblado más de entusiasmo y expectativas que de rencores. Las elecciones intermedias de 1997 oxigenaron al sistema al perder el PRI la hegemonía en el Congreso. La persecución gubernamental de Andrés Manuel López Obrador, y la crisis de seguridad en la ciudad que el líder de la izquierda social gobernaba, mostraron los síntomas de una deconstrucción social que, a la vez, anunciaba la transformación de la sociedad. La primera gran llamada llegó en el proceso electoral de 2006, donde todo aquello que daba estabilidad se rompió. Las familias discutieron, pelearon y se dividieron en torno al apoyo o al rechazo a López Obrador, que figuraba como el ejemplo paradigmático de la ruptura, en muchos sentidos, tanto del quiebre con el viejo régimen, como del tejido social amalgamado por generaciones. Los enconos de la calle dejaron de quedarse en la puerta y se metieron a los comedores y las salas, aniquilando los días donde el bien común era aceptado por todos. Convenciones sociales y normas se evaporaron. El pensamiento se volvió tribal y en su evolución quedaron perfectamente marcados los dos territorios: el de los ‘buenos’ y el de los ‘malos’, que confirmaron el nacimiento de la sociedad binaria mexicana. En aquellas elecciones la polarización se sintió en los correos electrónicos y en los linchamientos en la plaza pública. Quien era crítico sistemático de López Obrador o, simplemente, cuya influyente voz no le era afín, veía su fotografía colgada de los balcones del Zócalo en espera del juicio sumario popular. La segunda gran llamada llegó con el proceso electoral de 2012, donde las redes sociales tuvieron su debut en las elecciones presidenciales al frenar el ‘momentum’ de Enrique Peña Nieto con la aparición del movimiento #YoSoy132, donde el encono y el resentimiento acumulado seis años antes, potenció la indignación y la sed de venganza. La tercera gran llamada retumba hoy en el proceso electoral de 2018, donde las redes sociales, completamente asentadas, están reproduciendo, o magnificando en ocasiones, los mensajes a la velocidad de la luz. (…) Esta tendencia, en México y en más de 60 países con fenómenos populistas, la clase política que mantiene el statu quo no ha sabido cómo responder política y electoralmente para evitar ser arrollados. En México y otras naciones, este fenómeno sociopolítico ha ido acompañado con la desaparición acelerada de las normas de convivencia”.

Mis diálogos con López Obrador en «Tercer grado»

En Milenio, Joaquín López Dóriga, presenta una segunda parte sobre la charla que mantuvo Andrés Manuel López Obrador en el programa de Televisa Tercer Grado, donde se hablaron de varios asuntos, que ayudó a dejar en claro algunas posiciones del candidato, y de ello escribe que: “Hoy le presento la segunda parte de mis diálogos con Andrés Manuel López Obrador en la edición de Tercer grado, el jueves pasado en Televisa. El candidato presidencial de Morena, al referirse al combate a la inseguridad, que calificó de fallido y que ha centrado su estrategia en el confuso tema de la amnistía, decía: —A diferencia de lo que han hecho en esta estrategia fallida, esta va a comenzar por atender las causas. —Pero todos han dicho eso, Andrés Manuel —intervine. —No —reviró— pero no me compares, con todo respeto. No somos iguales. —Déjame plantear. No estoy diciendo que son iguales. Estoy diciendo que hay una coincidencia en todos los diagnósticos de combate a la inseguridad y que además es exacto. —No —interrumpió. —Permíteme. —No, perdóname, pero no —volvió a interrumpir. —Permíteme decirlo, ¿no? —insistí. —Sí, pero no es generalizar —siguió. —A ver, estoy diciendo que hay un común denominador en el análisis de todos los diagnósticos sobre cómo combatir la inseguridad que es: atender a los jóvenes, hablan de las causas sí, la pobreza, la desigualdad, la misma corrupción, pero eso no es a corto, es a largo plazo. El tema es cómo atiendes el problema de la inseguridad mientras resuelven las causas de fondo. ¿Si me explico? —Yo nada más insisto, Joaquín, de que ese no es el diagnóstico. —Es lo que tú has dicho. —No. De los que han gobernado, no. —Bueno, de los candidatos. -Tampoco. Sí, sí, sí. Hablando en plata, ellos tienen una fascinación por el uso de la fuerza, eso ha quedado demostrado. —¿Los candidatos? Y así siguió. AMLO: De los candidatos, una fascinación. Ahora que estuvimos en el debate, es una cuestión de revisión, todos hablando de la modernización de la policía. JLD: Que es necesaria. ¿Vas a hacer la Guardia Nacional? AMLO: Sí. JLD: ¿O sea, van a desaparecer Ejército y Marina? ¿O cómo va ser? AMLO: No. Hay una gran dispersión, una desorganización. El Ejército hace lo que le corresponde, la Marina hace lo propio, la Policía Federal, es un desastre. Todos los días a las 6:00 de la mañana voy a recibir el reporte, el parte de la Policía, eso no lo han hecho. O sea, este asunto se delega y es tan importante que lo tienen que asumir. JLD: Calderón lo asumió personalmente, Calderón se asumió como secretario… AMLO: No, no, no —interrumpió. JLD: Permíteme decirlo, él era el jefe del gabinete de Seguridad. AMLO: Sí, pero no hacia estas reuniones diarias. JLD: No, a las 6, no. AMLO: No había coordinación y no se integraron todas las corporaciones. JLD: Al contrario, había un enfrentamiento —dije pero me ignoró. En ese momento intervino el doctor Leopoldo Gómez, director y conductor de Tercer grado, para anunciar que íbamos a un corte comercial, pero López Obrador le pidió tiempo. AMLO: Es para ofrecerle disculpas a Joaquín porque alcé la voz. JLD: Gracias —le dije—. Una vez me tendiste tu mano franca y sincera… AMLO: Sí. JLD: La mía sigue tendida. Mañana la tercera y última parte de mis diálogos con López Obrador en Tercer grado”.

Ellos y las víctimas

Ayer, cuatro de los cinco candidatos presidenciales se reunieron con familiares de personas asesinadas o desaparecidas a partir de que se inició la guerra con el narcotráfico, momento para que los candidatos presentes ofrecieran posibles respuestas y soluciones. En el Excélsior, la periodista Yuriria Sierra, escribe que: “cuatro de cinco candidatos. Frente a ellos, víctimas de la violencia alojada en nuestro país. La oportunidad adecuada, que no ideal […], para que quienes buscan gobernar empaticen con ellos. Son miles las víctimas: 120 mil 935 homicidios dolosos en el sexenio de Calderón, más los que van en el sexenio de Enrique Peña Nieto, que en marzo superaban por 15 mil 825 la cifra hasta 2006. Y, con ellos, con esos miles, también sus familias. Junto a éstos, aquellos otros, que tampoco están, pero no porque los hayan asesinado, sino porque alguien borró sus huellas para que no fueran encontrados; más de 35 mil 410 desaparecidos, según cifras oficiales, y sí, también sumamos a sus familias, porque aún los buscan. Con ellos, con sus representantes, se encontraron Ricardo Anaya, José Antonio Meade, Andrés Manuel López Obrador y Jaime Rodríguez Calderón.  Anaya les dijo que el camino a la paz tiene que andarse de la mano de la justicia, no de la impunidad. Prometió una fiscalía general, mando mixto policial en los estados, profesionalización de cuerpos policiales. […]. López Obrador confesó que le gustaría que, en caso de ganar, el padre Alejandro Solalinde estuviera a cargo de Derechos Humanos en el país; de igual forma, piensa en Javier Sicilia al frente de una comisión encargada de la búsqueda de desaparecidos. También aseguró que las organizaciones civiles serían parte del diseño de la estrategia de seguridad. El Bronco anunció que el próximo martes presentará una estrategia de seguridad para cada región del país; reiteró que, de ganar el 1 de julio, las Fuerzas Armadas seguirían en las calles. […]. Meade, el último en hacer su aparición, recordó lo que presentó en el debate: prevención, disuasión y rendición de cuentas, como ejes de una nueva estrategia de seguridad. Sin embargo, fue el más cuestionado por los asistentes; al ser el abanderado del Partido Revolucionario Institucional, le preguntaron por las cifras y el poco avance del gobierno de Enrique Peña Nieto para combatir la violencia. Zavala, quien canceló su participación, aseguró que fueron problemas de agenda las razones por las que no pudo asistir. Dijo no tener miedo de dialogar con víctimas de la violencia, pero también sentenció, sin que nadie se lo preguntara, que las muertes […] no han sido provocadas por el Estado, sino por los grupos del crimen organizado. […]. ¿Qué tan reconfortados se habrán sentido los asistentes? Frente a ellos, cuatro de cinco candidatos se comprometieron a resolver, a su manera, la crisis de seguridad que vive el país, pero, ¿se habrán sentido escuchados? Hubo quien les precisó que no son sólo 43, sino que son miles de víctimas, ¿cómo habrá tomado esto alguno de los padres de los estudiantes de Ayotzinapa? ¿Cómo toman las familias de los muertos y desaparecidos el que, alguien que no pudo ir a decírselos de frente, les aclara que sus muertos y sus desaparecidos lo son, pero no porque el Estado no haya podido protegerlos? […]”.

En CdMx matar no cuesta

Tal como sucede en prácticamente el resto del país, en la Ciudad de México, cometer delitos no representa ningún problema para nadie, incluso matar, como lo demuestran las cifras dadas a conocer por el Observatorio Nacional Ciudadano. En Milenio, el periodista Carlos Puig, escribe que: “algo va mal en Ciudad de México. Muy mal. El gran fracaso de Miguel Ángel Mancera es la seguridad. Es curioso: quien fue procurador el sexenio pasado no entregó —como jefe de Gobierno— buenas cuentas. […]. De acuerdo con el Reporte de Incidencia Delictiva en CdMx que expuso esta semana el Observatorio Nacional Ciudadano, ‘el segundo trimestre de 2017 se presentó la tasa más alta (de homicidio doloso) de la que se tiene registro, es decir, desde 1997. A partir de ese punto, los trimestres posteriores contaron con tasas menores, no obstante, el delito lleva dos trimestres consecutivos con aumentos en la tasa. En este sentido el cuarto trimestre de 2017 se posicionó como la segunda tasa más alta de la que se tiene registro, mientras que el primer trimestre de 2018 es hasta el momento la segunda más alta desde 1997’. Esto es de por sí grave. Matar no tiene consecuencias, tal como ocurre en prácticamente todo el país, […]. Sigue el reporte del Observatorio Nacional Ciudadano: ‘En el primer trimestre de 2018 se abrieron 281 carpetas de investigación por el delito de homicidio doloso, de este total 209 carpetas fueron bajo la modalidad de armas de fuego’. Algo pasó en Ciudad de México que no se entendió. Se ignoraron algunos programas, se cambió una estrategia que medianamente había funcionado. El problema político de Mancera con Ebrard terminó con costos para los habitantes de Ciudad de México. Lo que hoy muestran las encuestas, la derrota del Partido de la Revolución Democrática y de la candidata del jefe de Gobierno tiene que ver con eso. Y ese es el reto de quien gane la elección, es decir de Claudia Sheinbaum, el problema de seguridad es el más grave de la ciudad. Eso va a definir su gobierno, el resto sobra. El triunfo de Claudia, la derrota del Partido de la Revolución Democrática y Mancera tiene que ver con eso. Y los morenistas más vale que lo entiendan cuando ganen”.

Los “negativos” de AMLO… que no son

A lo largo de la campaña han existido momentos en los que se ha pensado que Andrés Manuel López Obrador caería en las encuestas, ya sea por las alianzas con Elba Esther Gordillo, o sus propuestas de amnistía y cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, pero no ha sucedido así. En El Universal, Carlos Loret de Mola, escribe que: “ahora sí va a caer López Obrador porque se alió con El Napito y Elba Esther Gordillo. Pero no cayó en las encuestas, y de hecho siguió subiendo, porque quizá para un sector de la población son dos personajes impresentables, [..], pero para el grueso de la gente a lo mejor no representan nada, no les dicen nada o, por el contrario, muestran a un Andrés Manuel que está dispuesto a negociar, […]. Ahora sí va a caer López Obrador porque se opuso al aeropuerto y eso genera miedo y turbulencia en los mercados. Pero no cayó, y de hecho siguió subiendo, porque a lo mejor para el grueso del electorado el aeropuerto no es un asunto que les importe, porque la inmensa mayoría de los mexicanos no se ha subido a un avión en su vida y no quiere que se destinen miles de millones de pesos a algo que no le sirve y, encima de todo, con el tufo de corrupción que emana de cuanta obra pública se ha hecho en este sexenio. Ahora sí va a caer López Obrador porque propuso la insensatez esa de la amnistía a los criminales. Pero no cayó, y de hecho siguió subiendo, porque en muchas partes del país se han cansado de las balas y los muertos y los desaparecidos, se han cansado de tener miedo mientras escuchan por años la perorata esa del reforzamiento de las fuerzas federales, […]. Ahora sí va a caer López Obrador porque se peleó con Slim. Pero no cayó en las encuestas, y de hecho siguió subiendo, quizá porque el grueso de los mexicanos no siente identificación con el hombre más rico de México tanto como con alguien que lleva años haciendo campaña sobre la premisa de que él no es rico, que vive austeramente. Y al final el tabasqueño ofreció concesionar la terminal… que era lo que quería el ingeniero. Ahora sí va a caer López Obrador porque se alió con la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación y le dio la espalda a la reforma educativa, que tanto beneficia a los niños. Pero no cayó, y de hecho siguió subiendo, porque quizá la mayoría de los maestros están incómodos con una nueva realidad que les exige más de lo que estaban acostumbrados; y el grueso de los papás sigue sin ver las ventajas: las escuelas están igual de amoladas, sus hijos aprenden lo mismo… Ahora sí va a caer López Obrador porque se peleó con los empresarios. Pero no cayó, y de hecho siguió subiendo, porque a lo mejor los representantes de los empresarios, los presidentes de las cámaras y organismos cúpula, los integrantes del Consejo Mexicano de Negocios que son las personas más acaudaladas del país, no son tan populares como piensan. Ahora sí va a caer López Obrador porque ya se empezó a enojar con los periodistas. Ahora sí va a caer López Obrador porque ya descalificó a la sociedad civil. Y así, muchos ‘ahora sí” que se acumulan por semanas… y lo que dicen las encuestas es que esas supuestas acciones que deberían estarle generando ‘negativos’ al candidato de Morena, se le resbalan: le terminan sumando. Alguien está haciendo mal las matemáticas. Y la estrategia”.

Anaya: la triangulación maestra

De nueva cuenta Ricardo Anaya tiene señalamientos de lavado de dinero, siendo en España donde se lleva a cabo la investigación de su presunta participación en lavado de dinero. En La Jornada, Julio Hernández López, escribe que: “al candidato presidencial Ricardo Anaya le revivieron ayer el tema del presunto lavado de dinero con cargo a una nave industrial queretana. Sucedió en un diario digital poco conocido fuera de España, Ok Diario, y no en alguna de las publicaciones de más reconocimiento periodístico en aquella nación. […]. Para efectos políticos mexicanos, la colocación de una nota sobre Anaya la noche hispana del lunes, en la citada publicación internética, significa la persistencia de una posibilidad de descarrilamiento judicial del panista-frentista al que Los Pinos nomás no acepta como forzado beneficiario de una eventual declinación del cuasipriísta José Antonio Meade, en busca de mejores condiciones para enfrentar con una sola carta al candidato de Morena y anexos, Andrés Manuel López Obrador, que a estas alturas del proceso electoral parece no tener contrincante viable al frente. La nota en mención, firmada por Borja Jiménez, señala: ‘El candidato presidencial mexicano Ricardo Anaya será investigado junto con algunos asociados y testaferros por el Banco de España y el Servicio Ejecutivo de la Comisión de Prevención del Blanqueo de Capitales e Infracciones Monetarias […]. El reporte menciona: Nuevos datos aportados en la denuncia ante el Sepblac sugieren que el dinero utilizado para efectuar la compra proviene de orígenes dudosos provenientes de España, en donde (el mexicano (Manuel) Barreiro y (un socio español, llamado Juan Pablo Olea) Villanueva tienen negocios que presentan ciertas incongruencias, incluyendo declaraciones financieras vagas o ambivalentes, […]. Adjudicando el dato a fuentes conocedoras que habrían aportado la información a Ok Diario, además de las investigaciones efectuadas por el Sepblac, también se ha presentado denuncia en el juzgado decano de instrucción de Madrid, donde es posible que sean llamados a declarar Barreiro y Olea Villanueva y tampoco se descarta la posibilidad de eventualmente convocar al propio Ricardo Anaya. […]. Llamar a declaraciones judiciales a España a Ricardo Anaya, bajo cargos relacionados con lavado de dinero, parecería una circunstancia sumamente desfavorable para el panista. De confirmarse lo difundido por el mencionado diario digital, podría ser un golpe letal para su candidatura, hasta ahora más exitosa que la del pentasecretario tridorito, Meade. En la lógica complotista, podría parecer que la nota de marras ha sido filtrada y promovida desde influyentes áreas políticas mexicanas para dar anuncio a Anaya de que su situación legal se complica, y que a la hora de la disyuntiva le quedará declinar o enfrentar el expediente judicial de la famosa nave industrial queretana generadora de ganancias por decenas de millones de pesos para el candidato presidencial inmobiliario. […]”.

País de todos

Las campañas electorales siguen avanzando y el discurso de odio y divisionismo incrementa su presencia. En el Excélsior, Pascal Beltrán del Río, escribe que: “conforme se acerca la fecha de las elecciones, el discurso de los tres candidatos apoyados por coaliciones, así como el de muchos de sus simpatizantes, se torna cada vez más agresivo. […]. Una sexta parte de los actuales votantes no tiene edad para acordarse, pero México ya vivió en 2006 una situación semejante. […]. Lo que vivimos hoy es más grave porque, a diferencia de hace 12 años, la división que está provocando el proceso electoral es presentada por voces interesadas como una lucha de clases o como un enfrentamiento entre regiones del país que tienen distintas visiones del desarrollo económico. Otra razón es que en 2006 no había redes sociales mediante las cuales puede circular rápidamente la desinformación sobre la campaña rival o pueden acallarse las voces que piden a los candidatos claridad y viabilidad respecto de lo que prometen. […]. Por desgracia, la posibilidad de que el bando perdedor no reconozca la legitimidad del resultado es muy alta. En el mejor de los casos, vendrá una larga e intensa etapa de litigios electorales para cuestionar la validez de los votos que obtuvo el otro. Este ambiente no es gratuito. Se ha ido construyendo con el discurso de odio que escuchamos en las diferentes campañas. Los candidatos se han dedicado a exacerbar los ánimos, dibujando escenarios apocalípticos que se materializarían en caso de no ganar ellos. Sus señalamientos no son, como creen algunos equivocadamente, un simple contraste de posiciones como el que se da en cualquier campaña. El Instituto Nacional Electoral, en voz de su consejero presidente, ha dejado esto perfectamente claro, haciendo sonar la voz de alarma para que los aspirantes se conduzcan en los márgenes de la civilidad. […]. El 2 de julio, México no va a ser muy distinto de lo que es hoy, gane quien gane. Será el mismo país diverso, con los mismos problemas por enfrentar y las mismas oportunidades por aprovechar. Gane quien gane la Presidencia, necesitará de la participación de todos para gobernar. Si incurre en la irresponsabilidad de seguir dividiendo, poniendo a unos sectores de la población contra otros, sólo estará abriendo la puerta al abismo. Si quiere evitar eso, tendrá que conciliar. Y si quiere conciliar después del 1 de julio, tendrá que comenzar desde ahora a unir. Por suerte, por cada mexicano que ha propalado el discurso de la desunión, siempre hay uno que le recuerda que el país no es suyo, sino de todos. […]. Siguen siendo válidas sus palabras. El 1 de julio elegiremos al próximo Presidente, no al dueño del destino de los mexicanos. Ojalá lo recuerde quien obtenga la mayoría de los votos. Y si no, que no falte quien se lo diga”.

Silencio incómodo… ¿Y Javier Lozano?

En el diario Reforma, Templo Mayor, asegura que: “¡shhh! ¿Escuchan eso? Es el silencio de Javier Lozano al que ya le bajaron el volumen como vocero de José Antonio Meade. Aunque oficialmente sigue en esa función, la realidad es que ahora trae un perfil mucho más bajo, pues prácticamente le quitaron el micrófono. Pero, bueno, eso no significa que el ex panista se va a quedar callado. De hecho, ayer tuvo un buen gesto cuando públicamente felicitó a una contrincante: a Consuelo Sáizar, por haber sido designada por Margarita Zavala como responsable de los temas de Educación y Cultura de su campaña. El saludo tiene especial relevancia porque, según dicen, en caso de que Meade llegara a la Presidencia, a Lozano le encantaría encabezar la Secretaría de Cultura”.

Sota sigue en campaña de Meade

En El Universal, Bajo Reserva, asegura que: “golpeteos aparte, nos comentan, Alejandra Sota sigue en la campaña del candidato de la coalición Todos por México, José Antonio Meade. En este espacio le dimos a conocer que la estratega de comunicación e imagen no se había presentado en el cuarto de guerra del aspirante del Partido Revolucionario Institucional. Y, en, efecto, doña Alejandra no acudió a algunas reuniones por motivos personales —un problema en las cervicales—, pero nada que la haya alejado de manera definitiva de sus tareas al lado de don Pepe. Nos dicen que Sota acompañó el lunes al aspirante presidencial a un evento privado con integrantes del Consejo Ejecutivo de Empresas Globales, el CEEG. En pocas palabras, nos hacen ver, no deja la campaña en un cuarto de guerra que ha registrado reacomodos en temas y funciones. Ah, ella también usa chamarra roja a partir de esta semana”.

Alerta emocional

En el Excélsior, Frentes Políticos, asegura que: “Luis Raúl González Pérez, titular de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, advirtió, con ceño de preocupación, que México padece violencia en este proceso electoral en medio de un escenario polarizado, de crispación e incierto. El país no puede sucumbir en la coyuntura de ningún proceso electoral, mucho menos sumirse en la contemplación pasiva de la violencia y la impunidad, afirmó en la presentación del Informe de Actividades 2017 de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Condenó la crispación, polarización, incertidumbre y violencia política bajo cualquier forma, porque los ejercicios democráticos, enfatizó, deben ser ocasión para encontrar vías de salida a los problemas que enfrentamos. De verdad, por salud social y mental, bajemos dos rayitas al discurso de odio presente en todos lados”.

Posturas claras

Ayer, tanto Margarita Zavala como Andrés Manuel López Obrador cancelaron su participación en dos eventos interesantes para conocer sus posturas. En Milenio, su columna de trascendidos Trascendió, asegura que: “que este martes quedó claro cuáles son los temas que evaden Andrés Manuel López Obrador y Margarita Zavala. Con el argumento de tener problemas de agenda ambos cancelaron su participación, el primero en el foro 10 por la Educación y la segunda en el Diálogo por la paz y la justicia; lo cierto es que muchos se quedaron con ganas de cuestionarles su postura respecto a ambos temas”.

@loscabareteros

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