Columna de columnas nacional (31 mar 18)

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Desde la redacción de @loscabareteros ponemos a su consideración la “Columna de columnas nacional” del sábado 31 de marzo de 2018. Entre el mole y la sopa Maruchan: para los mexicanos, como para muchos otros pueblos, la jornada electoral ofrece los únicos cinco minutos de democracia que tiene a su disposición el ciudadano. Luego, la clase política volverá a secuestrar el poder durante años, hasta que vuelva a ejercer otro momento “democrático”… ¿Importan las campañas?… ¿Decidir?: ojalá seamos capaces de darle tiempo a nuestro cerebro lento para que, en medio de la avalancha electrónica que se nos avecina, esté alerta frente a los escenarios de ira y miedo que buscarán arrebatarnos…

Rayuela

Comparado con lo que empezamos a conocer sobre lo que sucede en Facebook, el 1984, de George Orwell, parece una inocente película de Walt Disney.

Entre el mole y la sopa Maruchan

Jorge Zepeda Patterson, escribe en El País que el primero de julio muchos electores en México afrontarán la boleta con el ánimo del que toma en mano un menú raquítico: “Hace unos años decidí celebrar la noche de año nuevo con la mejor orquesta del momento. Los organizadores cobraban 200 dólares por persona con el pretexto de ofrecer una cena antes del concierto. Anunciaban un menú variado y exquisito. Resultó que la elegante carta ofrecía el equivalente a elegir entre una sopa Maruchan y una Campbells con agua. Y como bebida un Delaware Punch habría sido más apropiado para el brindis de inicio de año que el vino aguado que pusieron en las copas. Me consolé pensando que al final de la cena, el baile compensaría el fiasco del menú. Dentro de unas horas conoceremos la boleta electoral definitiva con los nombres que disputarán la elección presidencial y he vuelto a recordar el menú de la cena de ese fin de año. Para muchos mexicanos (no es mi caso) la necesidad de elegir su nuevo presidente de una lista que incluye a Andrés Manuel López Obrador, Ricardo Anaya, José Antonio Meade o Margarita Zavala es poco menos que tener que escoger entre el temor, el desengaño y la mediocridad. La Maruchan, la Campbells o el caldo de menudencias de pronóstico reservado para la salud. Con el agravante de que la sopa que se elija habrá que engullirla durante los siguientes seis años y sin baile concierto que compense la reiteración. Se dice, y con razón, que los ciudadanos del mundo muestran una creciente desconfianza por la democracia. Y cómo no va a ser de otra manera con los Trump y los Berlusconi, o con los escándalos de corrupción en los que incurren una y otra vez los que llegaron al poder por el voto de los ciudadanos. Para los mexicanos, como para muchos otros pueblos, la jornada electoral ofrece los únicos cinco minutos de democracia (es un decir) que tiene a su disposición el ciudadano. Luego, la clase política volverá a secuestrar el poder durante años, hasta que vuelva a ejercer otro momento “democrático” cuando se le presente de nuevo un menú cerrado de donde elegirá a ese que confiscará el poder otros seis años. Pero incluso ese breve instante “democrático” es muy cuestionable cuando el menú consta de cuatro platillos que a tanta gente deja indiferente (insisto, no es mi caso). Por décadas no hubo más que de una sopa y esa fue la del PRI. Luego en 2000 y 2006 optamos por la opción del PAN que terminó siendo un caldillo aguado e insípido. En 2012 los votantes optaron por regresar al PRI con el ánimo de aquel que tras una intoxicación severa decide dejar un alimento durante años y un día considera que ya puede volver a tomarlo, solo para descubrir que sigue siendo igualmente tóxico. Ese fue Enrique Peña Nieto y el decepcionante regreso del partido de siempre. El primero de julio muchos electores afrontarán la boleta con el ánimo del que toma en mano un menú raquítico. Un guisado que produce empacho (el PRI), una sopa aguada recargada con cubito Knorr Suiza (el PAN de Anaya), un potaje insípido reciclado de hace tres días (Margarita Zavala) y un mole picante de efectos digestivos inciertos (Andrés Manuel López Obrador). Con un agravante. Se estima que la fragmentación del voto provocará un triunfo con un porcentaje de apenas un 40% del sufragio. Es decir, alrededor de 60% de los mexicanos tendrán un presidente por el que no votaron. En otras palabras, el menú es raquítico y, para colmo, la mayoría de los ciudadanos tendrá que tragar durante seis años un platillo que ni siquiera quería. El problema, desde luego, no es de los que organizan la fiesta sino el de los que aceptamos una cena fraudulenta. La única democracia posible es aquella en la que los ciudadanos ejerzan su derecho a participar en la cosa pública de manera continua y más allá del efímero espejismo de una jornada electoral. No nos quejemos del monopolio de poder que ejerce la clase política si pegamos el grito en el cielo cuando los ciudadanos toman Paseo de la Reforma para protestar tras una elección fraudulenta. Pero esa es otra historia (que esperamos no volver experimentar)”.

¿Importan las campañas?

Javier Aparicio, en Excélsior, escribe sobre el arranque de las campañas: “Hace 45 días, en este mismo espacio, preguntaba en qué medida las precampañas habían afectado las intenciones de voto medidas en encuestas. Según el modelo de agregación de encuestas de Javier Márquez (disponible en oraculus.mx), al 27 de marzo pasado, López Obrador sigue siendo el claro puntero con una intención de voto de alrededor de 40 por ciento, seguido de Ricardo Anaya con 27.7 por ciento (con un margen de error de +/- 2.5 puntos). Si comparamos estas estimaciones con las disponibles hace dos meses, AMLO ha ganado terreno y Anaya se mantiene más o menos igual, puesto que lo poco que ganó en febrero lo perdió en marzo. José Antonio Meade, por su parte, habría pasado de 24 a 22.5 por ciento. ¿Importan las campañas o todo ya está decidido? Hay una literatura considerable en Ciencia Política, según la cual, las campañas electorales no importan tanto como muchos pregonan o al menos importan de maneras difíciles de medir. Esto no equivale a decir que López Obrador o Anaya podrían suspender sus campañas ahora mismo y nada cambiaría. Sin duda, si uno de ellos bajara los brazos, caería en las encuestas y posiblemente en las urnas. Lo que se dice es que, en equilibrio, cuando dos candidatos rivales ajustan de manera óptima sus estrategias de campaña en tiempo real, es posible que el efecto neto de sus esfuerzos de campaña se neutralice mutuamente… y que, por ende, las encuestas sigan diciendo lo mismo. Y por el contrario, cuando un candidato está haciendo una mejor campaña que el puntero, puede alcanzarlo o rebasarlo. Ahora bien, lo que llamamos campañas son algo más que los spots, debates y actos masivos. Las campañas pueden verse como una especie de deliberación colectiva en la que ciertos candidatos con ciertas biografías se presentan de cierta forma, enfatizando ciertos temas, son cuestionados de cierta forma en los medios y son discutidos hasta la náusea en las sobremesas. Muchas de estas cosas no cambian con las campañas, no son controlables por las campañas o simplemente no son medibles mediante encuestas. Se dice que las campañas activan las predisposiciones partidistas, ideológicas o identitarias del electorado. Según la sicología política, a lo largo de una campaña, las preferencias de los votantes cristalizan: Pasan de preferencias débiles o poco informadas a decisiones sólidas o mejor argumentadas. Hay quienes ya decidieron su voto, pero, como no pueden articularlo todavía, responden que “no saben” a los encuestadores. ¿Está decidida ya la elección presidencial? Si las preferencias de voto presidencial han cristalizado ya, entonces la elección puede considerarse como decidida, como ocurrió en 2012 en que Peña Nieto siempre estuvo adelante. (…) Es posible argumentar que las preferencias quizás ya han cristalizado. Por un lado, es claro que una gran mayoría de los votantes no quiere que siga el PRI en el gobierno. López Obrador, el candidato puntero, es percibido por muchos como una clara oposición al partido en el gobierno y está en la boleta presidencial por tercera vez. Si bien no han debatido, los candidatos presidenciales han tenido tiempo y spots suficientes para darse a conocer. Anaya, el segundo en las encuestas, es menos conocido y lleva menos tiempo actuando como opositor al gobierno. Para que las intenciones de voto cambien o la elección se torne reñida, Anaya tiene que persuadir a muchas personas. ¿Podrá hacerlo?”

¿Decidir?

Se acerca el día de las elecciones en las que se decidirá el futuro de todos los mexicanos, se va a elegir al Presidente que gobernará por los próximos seis años, y a pesar de que podrían pensarse que las campañas políticas influyen para elegir a uno sobre otro candidato, la ciencia ha comenzado a demostrar que no importa la información que tengamos sobre determinado tema. En Reforma, el escritor Jorge Volpi, escribe que: “la democracia es el mejor sistema de gobierno que hemos inventado […], porque en ella todos los ciudadanos tenemos la capacidad de elegir a nuestros gobernantes. Cómo los elegimos es, por supuesto, una cuestión más espinosa. La teoría, colmada de buenas intenciones, querría que dicha elección fuese puramente racional: una utopía tan elegante como inverosímil. […]. Si pocas veces decidimos con plena consciencia, es bastante probable que a la hora de optar por uno u otro candidato nos dejemos llevar por los mismos impulsos y pasiones que nos gobiernan a diario en vez del sesudo análisis de personalidades o propuestas. […]. Las largas campañas electorales […] parecerían diseñadas, en teoría, para que los candidatos desgranen pausadamente sus argumentos, debatan unos contra otros, peleen y se descalifiquen, señalen los puntos débiles de sus adversarios y expongan sus programas de gobierno a fin de que los ciudadanos tengamos motivos suficientes para elegirlos. Un escenario ideal, diríamos, para nuestro cerebro lento. Ni qué decir que muy pocas veces ocurre así; por el contrario, lo común es que nuestro cerebro rápido se entrometa con sus prejuicios y simpatías irracionales, dejando de lado cualquier decisión puramente racional. ¿Por qué decidimos lo que decidimos? Esta pregunta ha perturbado a filósofos, sociólogos y psicólogos, y sólo recientemente ha comenzado a ser respondida por las neurociencias. Un experimento reciente de resonancia magnética ha constatado que, mucho antes de que el sujeto en turno eligiese una Coca-Cola por encima de un vaso de agua, sus neuronas ya habían enviado la señal para que su brazo se abalanzase en pos del líquido negro. ¿Dónde queda, aquí, el libre albedrío? La elección entre López Obrador, Anaya, Meade y Zavala no tendría por qué ser muy diferente para muchos: los meses de campaña importan poco y al final es bastante probable que numerosos electores se decanten por uno u otro u otra sin recordar vagamente sus programas de gobierno. Una nueva rama se ha añadido al área de las neurociencias: la neuropolítica. Una disciplina que, convertida en arma electoral, ya no sólo busca explicar el comportamiento político de los seres humanos, sino las tácticas para alterarlo y manipularlo en provecho de una opción política precisa. El escándalo de Cambridge Analytica, que ya ha contaminado a México, no es sino la cara más visible de esta poderosa estrategia electoral: reforzar […] las intenciones que expresan ciertos sectores de la población […] para conducirlos a votar a favor (o en contra) de algún candidato. Goebbels en el siglo XXI. En las siguientes semanas seremos testigos (o protagonistas) de este vasto enredo: seremos bombardeados con millones de mensajes diseñados no para estimular nuestra parte racional, sino para acendrar nuestros odios y temores. Ojalá seamos capaces de darle tiempo a nuestro cerebro lento para que, en medio de la avalancha electrónica que se nos avecina, esté alerta frente a los escenarios de ira y miedo que buscarán arrebatarnos”.

Polarizado arranque

Después de varios días se sigue hablando del debate que sostuvo Andrés Manuel López Obrador con varios periodistas de Milenio, ya que ha generado opiniones divididas, por un lado se dice que el ganador del debate fue Obrador, pero por otro lado, hay quienes apuntan a que las preguntas que se le hicieron al candidato presidencial no fueron respondidas y simplemente evadió temas importantes para no ver comprometida su aparente ventaja en las encuestas, y esto sirve como ejemplo pues al arrancar oficialmente las campañas políticas, esa polarización que hay a causa de ese debate, es similar a la polarización que se vive en todo el país por las próximas campañas electorales, y del tema, en Milenio, el periodista Hugo García Michel, escribe que: “además de un gran logro periodístico del cual se sigue hablando, el debate-entrevista que organizó MILENIO Televisión entre Andrés Manuel López Obrador y varios colaboradores de esta casa editorial resultó altamente significativo por diversas razones. Quiero centrarme en una, posterior a la propia transmisión. Me refiero a las reacciones que suscitó el debate entre los no tan diversos televidentes. Digo no tan diversos porque prácticamente se formaron dos bandos con dos lecturas muy distintas, antagónicas entre sí. Por un lado, los seguidores del candidato de Morena festejaron la manera como López Obrador ‘arrasó’ con los periodistas que dialogaron con él. Como si se tratara de una lucha a tres caídas, en la que Andrés Manuel era el técnico y los demás sus contrincantes rudos, los pejefans tomaron la emisión como un ajuste de cuentas con ‘los voceros de la mafia del poder’, personificados por Carlos Marín, Héctor Aguilar Camín, Jesús Silva-Herzog Márquez, Carlos Puig, Azucena Uresti y Juan Pablo Becerra-Acosta. […]. Como parte de la otra parcialidad, yo atestigüé un debate muy distinto. En primer lugar, no lo vi como un combate, sino como un ejercicio de periodismo crítico, con preguntas agudas y precisas, la mayoría de las cuales fue evadida por López Obrador, en su afán por no comprometerse, con frases ya típicas como ‘tengo que consultar a los ciudadanos’ o la choteadísima ‘me pueden llamar Peje, pero no soy lagarto’. Más allá de eso, las reacciones de los espectadores muestran que la polarización de la sociedad mexicana está en un alto punto de ebullición y que si algo se encuentra arriba en las encuestas, es el odio entre connacionales. Ayer viernes iniciaron oficialmente las campañas. No sabemos lo que nos espera, pero todo indica que serán una guerra. Una guerra sucia y campal. Estamos en su polarizado arranque”.

Sin autoridad moral

El actual sexenio presidencial está a punto de terminar y con su culminación se va un gobierno que durante todo el tiempo que estuvo al frente siempre fue señalado por diversos asuntos como corrupción y desvío de recursos, y lo peor del asunto es que en este nuevo proceso electoral para elegir presidente, los participantes, tanto independientes como postulados por un partido, tienen un historial negativo pues se les acusa también de corrupción, desvío de recursos e incluso de falsificación de firmas para poder estar en la boleta electoral, dejando claro que el panorama para el siguiente sexenio no será del todo transparente, y de ello hoy en el Excélsior, el columnista Enrique del Val Blanco, escribe que: “mal acaba este gobierno en varios temas, pero uno de ellos fundamental es el de los derechos humanos. Esta semana el ombudsman Luis Raúl González Pérez presentó el informe de labores 2017 de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) ante el Presidente de la República, en la residencia de Los Pinos. La conclusión del informe es que en esta materia este gobierno queda a deber y que varios hechos lo marcarán para siempre. […]. No son buenas noticias y ahora que ya inició la campaña electoral formal será un tema sobre el cual, sin duda, todos los candidatos tendrán que decir qué piensan hacer, más allá de las consignas y las frases elocuentes. Desde el pasado mes de noviembre hemos tenido la oportunidad de ver la actuación de los diversos partidos y grupos políticos de manera previa a la supuesta formalidad electoral y hemos podido comprobar que tampoco en este tema el país tiene mucho de que regocijarse o, al menos, estar tranquilo. […]. Desde hace varios años, la tónica de los partidos ha sido violar la ley electoral, que la autoridad los sancione e imponga multas, para impugnarlas en el tribunal y lograr que se cancelen o, por lo menos, se les rebajen y pagar a plazos. Y lo más importante, seguir haciendo lo mismo año tras año. […]. Cómo justifican la cantidad de denuncias que hay en el Congreso sobre diversos funcionarios y solicitudes para eliminarles el fuero y poder procesarlos por delitos de corrupción y ninguna avanza por el acuerdo interno entre todos. […]. ¿Cómo justifican el Partido Revolucionario Institucional y Movimiento Ciudadano el haber filtrado el padrón electoral a empresas privadas? Es un hecho grave y se quedan tan tranquilos con una multa de más de 70 millones de pesos, que veremos en qué acaba. ¿Este hecho no ameritaría una sanción más grave, como impedirles participar en la contienda electoral? […]. Cómo pueden justificar los que participaron como candidatos independientes no sólo las firmas indebidas sino también las triangulaciones y recursos no reportados, hechos por los que se les van a aplicar diversas multas. Cómo puede la señora Margarita Zavala pretender aspirar a gobernar este país si de inicio su candidatura está marcada por la corrupción. […]. Y así nos podríamos seguir con la nómina de candidatos a puestos de elección de todos los partidos donde hay personajes que además del transfuguismo han sido denunciados públicamente por hechos de corrupción y no les pasa ni pasará nada, porque algunos de ellos tendrán fuero. Por supuesto que vivimos en un gran país, que tiene problemas y los puede solucionar, pero vemos que difícilmente se logrará con los políticos que nos pretenden gobernar en los próximos seis años, por lo cual el papel de la sociedad civil es muy importante para estar vigilando y señalando las cosas indebidas que ocurren”.

Seguridad y opacidad: jugando a las matatenas

A pesar de que en la actualidad todo ciudadano tenemos derecho a acceder a la información pública gubernamental, son pocas las veces que de verdad podemos tener acceso a esa documentación pues las autoridades ocultan datos por “cuestiones de seguridad” sin dar más explicación que esa, dejando en evidencia en muchos de los casos que se está incumpliendo con su responsabilidad como autoridad, y por ello, hoy en El Universal, la especialista, María Elena Morera, escribe que: “a diferencia de muchos otros derechos que han quedado plasmados únicamente en letra, en 2013 se aprobó una reforma constitucional que estableció los mecanismos para garantizar el ejercicio del derecho al acceso a la información pública gubernamental. Para entender la importancia de esto, basta resaltar que mediante el acceso a la información pública se han revelado importantes casos de corrupción en distintos niveles de gobierno. […]. El equipo de la organización que presido, Causa en Común, ha realizado diversas solicitudes de información a las corporaciones policiales del país, y lo que predomina es el disimulo y el ocultamiento. La manera más recurrente para hacer esto es reservando la información. Por ejemplo, de las solicitudes enviadas a las 32 entidades del país y a la Policía Federal, Querétaro reservó la copia de su programa de capacitaciones, y Guanajuato y Nuevo León reservaron información respecto al equipo de protección que tienen sus elementos. Baja California Sur, Colima, Durango, Hidalgo, Michoacán y Morelos también han reservado información relativa al desarrollo, o más bien, subdesarrollo de sus policías. En ocasiones, los estados argumentan que reservan la información porque podría ser útil al crimen organizado. En algunos estados, como Tamaulipas, uno podría suponer que más valdría no difundir ciertos datos, pero en ocasiones la reserva llega a un extremo ridículo, como la que aplicó a la cantidad de calzado que reciben los policías estatales. […]. Otra manera de negarse a dar información es ignorar algunas partes de la solicitud, y dar respuesta a lo que las autoridades quieren o, mejor dicho, a lo que les conviene. Este es el caso de la Ciudad de México, la cual no quiso contestar si los policías son evaluados acorde a su desempeño. […]. Ante cualquier negativa de brindar información, el único recurso que le queda al ciudadano es apelar ante los comités de transparencia locales y nacional. Sin embargo, realizar este proceso puede llevar muchos meses, sin que ello asegure que el solicitante recibirá la información. A esto hay que sumarle que estas plataformas de transparencia suelen tener fallas técnicas, haciendo el proceso aún más difícil. En resumen, hoy en día no podemos tener acceso pleno a la información relativa al desarrollo de nuestras policías […], principalmente porque ellos y sus equipos buscan ocultar sus incumplimientos. En realidad, lo que logran es evidenciarlos. Esa información es un derecho y es, también, una necesidad. Por eso seguiremos insistiendo en una transparencia plena sobre el estado que guardan nuestras policías, de manera que todos sepamos qué nos falta para desarrollarlas como marca la ley y el sentido común. Enfrente hay unos señores jugando a la corrupción, al secuestro, a la extorsión y a la muerte, y nosotros seguimos jugando a las matatenas…”.

Grado de dificultad

Hoy en el Excélsior, su columna de trascendidos, Frentes Políticos, asegura que: “Hablarle a las cámaras para realizar un spot con actores contratados es lo más sencillo para los candidatos, ni se ensucian las manos ni se despeinan. La prueba de fuego es hablar de frente con quienes este país tiene una deuda. El Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad convocó a los candidatos a la Presidencia a un encuentro público con víctimas de la violencia en el país. La organización civil propuso que los cuatro candidatos convoquen a las víctimas a un diálogo público para encontrar juntos “una ruta de paz, verdad, justicia y reconciliación”, que debería ser parte de la agenda de todos. ¿Se atreverán a enfrentar a los familiares de las víctimas de San Fernando, Tlatlaya, Ayotzinapa, Tetelcingo, Jojutla, Nochixtlán y madres que buscan a sus hijos desaparecidos? Ganarían mucho. Piénsenlo”.

Arranque manchado

En el arranque de las campañas ya de dieron los primeros conflictos pues entre partidos pues antes de que se hiciera oficial la candidatura presidencial de Margarita Zavala, ella ya estaba haciendo su primera aparición pública como candidata, lo que provocó que el Partido de la Revolución Democrática la acusara de actos anticipados, pero ellos fueron los que atrasaron la sesión del Instituto Nacional Electoral en donde se harían oficiales las candidaturas de todos, lo cual provocó un caos, y eso que solamente es el inicio, y de ello, hoy en el diario Reforma, su columna de trascendidos Templo Mayor, asegura que: “cuentan en el Instituto Nacional Electoral que los partidos hicieron de las suyas el jueves antes de que se aprobaran las candidaturas presidenciales de Ricardo Anaya, José Antonio Meade, Andrés Manuel López Obrador y Margarita Zavala. Primero, provocaron que la sesión que debió iniciar a las 19:00 horas arrancara hasta las 21:30 horas porque seguían manoseando sus listas de candidatos legislativos. Y después, alargaron innecesariamente la sesión pidiendo la palabra para dar discursos de puuura propaganda para sus aspirantes presidenciales, lo que ocasionó que dieran las 0:00 horas sin que se hubiera votado la candidatura de Zavala. Por ello, cuando la primera candidata independiente a la Presidencia arrancó su campaña el primer minuto del viernes, su registro aún no estaba en firme, lo que aprovechó el representante del Partido de la Revolución Democrática para acusarla ¡de actos anticipados de campaña! Sólo en México el impuntual se puede convertir en el ofendido”.

CNDH en próxima reunión con el Senado

Luego del informe que rindió Luis Raúl González Pérez, Presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, el senado planea reunirse con el titular de este organismo para conocer detalles de los funcionarios que desatendieron sus recomendaciones y quizá poder ponerles sanciones por no aplicar las acciones que recomendó la CNDH, y del tema, hoy en Milenio, su columna de trascendidos Trascendió, asegura que: “que el titular de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, Luis Raúl González Pérez, aceptó acudir a una reunión de trabajo con la comisión respectiva del Senado, que encabeza la perredista Angélica de la Peña, para presentar los detalles del informe dado a conocer el miércoles pasado ante el Presidente de la República, Enrique Peña Nieto. La idea, dice la perredista, es que abunde en las quejas presentadas al Ejecutivo con la intención de que el Senado llame a comparecer a los funcionarios involucrados, como el duro reclamo de que mandos federales de diversas instancias simplemente no acataron la orden presidencial de atender las recomendaciones. Además de que se duplicaron las recomendaciones a la Procuraduría General de la República y la Comisión Nacional de Seguridad en un año y la evaluación personal del ombudsman de que Tanhuato, Tlatlaya y Ayotzinapa marcaron el sexenio”.

Vicente Fox y Margarita Zavala, ¿juntos?

En El Universal, su columna de trascendidos Bajo Reserva, asegura que: “Margarita Zavala festejó el registro que le dio el Instituto Nacional Electoral este viernes para que pudiera ser candidata a la Presidencia de la República. Incluso, la sesión del Instituto aún no hacía formal su candidatura y ella ya estaba en el Ángel de la Independencia encabezando su primer acto proselitista de campaña. Pero lo llamativo fue que, unas horas después, el ex Presidente Vicente Fox le contestó por Twitter y le dio la bienvenida a doña Margarita a la contienda y la llenó de halagos. El guanajuatense le dijo que derramara por todo el país valores, convicciones, promoción de la mujer y amor a México y a los hijos de los demás. Fox le deseó éxito a Margarita y le agradeció sus aportaciones. Sobre esto, Felipe Calderón hizo a un lado el distanciamiento, de todo conocido, que tiene con Fox, y hasta retuiteó su mensaje. ¿Qué hubiera dado Josefina Vázquez Mota por un mensaje así en 2012?”.

@loscabareteros

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