Columna de columnas nacional

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Desde la redacción de @loscabareteros ponemos a su consideración la “Columna de columnas nacional” del lunes 21 de mayo de 2018. Segundo debate, segunda vuelta: El debate en Tijuana no modificará las tendencias de voto. López Obrador, se mantendrá muy arriba de las preferencias electorales, seguido de Anaya, que sube puntos porcentuales de manera inofensiva para el puntero, y de Meade, que mantiene una tendencia a la baja… Ni nocaut, ni propuestas, ni ganador… Se busca nombre para el partido de Felipe y Margarita…

Rayuela

Y pensar que hace no muchos años, un destacado miembro de la familia LeBarón exigía por todo el país una paz con justicia y dignidad.

Segundo debate, segunda vuelta*

Raymundo Rivapalacio escribe en El Financiero que no se modifican tendencias ni posiciones, la elección es muy clara: “Si el primer debate presidencial hace un mes fue la confirmación de que el segundo lugar en la contienda era el frentista Ricardo Anaya, el segundo debate, anoche en Tijuana, fue el arranque de una segunda vuelta electoral por la vía de los hechos, donde quienes no quieren que camine solo Andrés Manuel López Obrador hacia Palacio Nacional, se verán en la encrucijada de respaldar al segundo lugar consolidado y sacrificar, quienes hayan optado por otra opción, a abandonarlo en el último tramo de la campaña. Es tan simple como cruda la alternativa: si la gangrena impide la salud del cuerpo, esa gangrena –el tercero y cuarto lugares–, tiene que ser amputada. Si no se hace, el cuerpo se pudrirá y López Obrador será presidente el 1 de diciembre. La segunda vuelta es un diseño institucional que se utiliza en las democracias para evitar que la polarización, donde no existe ese instrumento, atomice el voto. La segunda vuelta permite que si en la primera ningún candidato alcanzó más de 50 por ciento del voto, se realice una nueva votación entre los dos que alcanzaron el mayor número de sufragios. De esa forma se produce un realineamiento de los electores en torno a dos candidaturas, sin distracciones de ninguna naturaleza, que permiten un mayor consenso de quien triunfe y provee gobernabilidad después del proceso. (…) La posibilidad de que el segundo lugar ganara en la segunda vuelta llevó al PRI a oponerse siempre a legislarla. Durante más de una década se ha buscado incorporarla en el sistema electoral, pero primero fue el entonces gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, con su poderosa bancada en el Congreso, y después como presidente, quien bloqueó todas las posibilidades de legislarla. La racional era clara. No iban a abrir esa puerta porque en una segunda vuelta el PRI perdería la elección. Esa línea de pensamiento era anacrónica, resultado de una clase política priista que nunca evolucionó con las derrotas de 2000 y 2006, y seguía pensando el poder en términos de la hegemonía que gozaron en la presidencia durante 70 años. No leyeron los tiempos y pensaron, quizá, que el regreso a Los Pinos, en 2012, era el retorno a más sexenios bajo control priista. Un paquete excepcional de reformas –por su profundidad, amplitud y alcances de largo plazo–, mal negociado, peor implementado, y acordado cupularmente con liderazgos débiles o corruptos, fue acompañado en la primera parte del sexenio de un gobierno ineficiente y sin resultados inmediatos para una sociedad crecientemente agraviada por los gobiernos priistas, a quienes les pasaron facturas contundentes en las elecciones federales y estatales de 2015 y 2016: dejaron de gobernar unos 20 millones de mexicanos. Aquello no era un síntoma del deterioro priista, sino una enfermedad crónica. Lo vio Peña Nieto, pero nadie en su entorno comprendió la profundidad de la molestia hasta que comenzó la campaña presidencial. “Sabíamos que no estábamos bien, pero nunca nos imaginamos lo mal que estábamos”, dijo recientemente uno de los principales colaboradores del presidente. (…) El debate en Tijuana no modificará las tendencias de voto. López Obrador, con bastante seguridad, se mantendrá muy arriba de las preferencias electorales, seguido de Anaya, que sube puntos porcentuales de manera inofensiva para el puntero, y de Meade, que mantiene una tendencia a la baja. La segunda vuelta prácticamente está definida entre López Obrador y Anaya…”

Ni nocaut, ni propuestas, ni ganador

El día de ayer se llevó a cabo el segundo debate presidencial, con un cambio de formato que permitió la participación de los ciudadanos tanto como público, como a través de preguntas a los aspirantes. Sin embargo, lo que volvió a predominar fueron los ataques entre candidatos, en contraste con sus escasas propuestas. Al respecto en El Universal, el periodista Salvador García Soto, escribe que: “el segundo debate de los candidatos presidenciales no tuvo un ganador claro o contundente. Mostró, sí a un Ricardo Anaya que vuelve a ser el más hábil y puntual a la hora de moverse y expresarse, a un José Antonio Meade muy preparado y mejor articulado, pero que no le alcanza para vencer su pesada losa del PRI-Peña, y a un Andrés Manuel López Obrador que llegó y salió del debate en su condición de puntero-favorito y que esta vez se defendió de los ataques […] sería una pelea que tendría que definirse por decisión, pero que tuvo dos peleadores estelares que se dieron con todo: López Obrador y Anaya, […] Meade, que iba súper entrenado, […] pero que tuvo que conformarse con ver desde la esquina la pelea de los dos que se apoderaron del cuadrilátero y que no le dieron oportunidad de mostrarse en toda su forma. Y un cuarto peleador que, sin punch, pero con gritos y ocurrencias, tuvo apenas dos momentos en los 9 asaltos, Jaime Rodríguez ‘El Bronco’, que con su propuesta de que se abrazaran los contendientes y con su ocurrencia de ‘expropiar Banamex’ y aumentar ‘300 por ciento los salarios’, arrancó exclamaciones del respetable … un público entusiasta que por primera vez pudo presenciar en vivo una de estas peleas presidenciales, que lo dejaron participar con preguntas interesantes y sinceras, pero que lamentablemente no tuvieron respuesta clara y puntual de los cuatro boxeadores, y dos réferis, León Krauze y Yuriria Sierra, que se llevaron críticas y abucheos del respetable por un marcado protagonismo en el que interrumpían constantemente el combate de los contendientes […] Al final, en golpes y ataques, el debate dio show. […] Pero si nos vamos a las propuestas e ideas de solución en temas como el apoyo a los migrantes, los dreamers, el comercio internacional o hasta el cultivo de la amapola en Guerrero, la verdad es que todos los candidatos quedaron a deber en los cómos”.

Se busca nombre para el partido de Felipe y Margarita

Jorge Zepeda Patterson escribe en SinEmbargo acerca de la moneda de cambio de Margarita y Felipe Calderón: “Todos desprecian al Niño Verde, pero en el fondo todos lo envidian. Un parásito de la política con todos los privilegios y ninguna de las responsabilidades. Goza de influencia, poder y riqueza inagotables sin mayor esfuerzo y en total impunidad; perenne senador o diputado, siempre ausente pero con fuero asegurado. En los períodos electorales lo cortejan como si fuese la última CocaCola del desierto y en votaciones apretadas vende el voto de sus diputados a cambio de privilegios inconfesables. Y es que tener un partido de 3 o 4 por ciento del voto es el mejor de los negocios en este país. Para no ir más lejos, en las elecciones del Estado de México el año pasado el PRI perdió ante Morena, pero terminó siendo gobernador su candidato, Alfredo del Mazo, gracias al voto que sumaron el PVEM y el PANAL. ¿Cuánto creen que vale una gubernatura de ese tamaño? Expulsados de la contienda por la presidencia, Margarita Zavala y Felipe Calderón saben que no volverán a Los Pinos, pero quizá todavía hay algo mejor que eso: obtener una licencia a perpetuidad encabezando la formación de una nueva versión de partido verde. Eso les aseguraría un financiamiento continuo de recursos públicos y, más importante, una gestión poderosa y decisiva vendiendo caro su amor en momentos de definición electoral o legislativa. Justo de esa manera, el PVEM ha logrado obtener una gubernatura, presidencias municipales y jugosas posiciones a repartir entre los suyos gracias al esquema de representación proporcional negociado con aliados más poderosos. Margarita Zavala se baja de la contienda cuando aún conserva un poco de capital político. En las últimas encuestas se atisbaba ya una terrible realidad: el Bronco había comenzado a rebasarla y, todo indica, amenazaba con dejarla en un vergonzante último lugar el 1 de julio. Aunque en pleno declive, se retira con una intención de voto en torno a 3 o 4 por ciento, nada despreciable para José Antonio Meade o Ricardo Anaya, desesperados por descontar la distancia abismal que les saca Andrés Manuel López Obrador. Ciertamente los simpatizantes de Zavala no migrarán automáticamente a donde ella diga, pero dentro del millón o millón y medio que se supone votaría por ella hay varios cientos de miles que atenderían un llamado de este grupo político a favor de un presunto “voto útil” (hay reportes que confirman que en barrios populares se intenta comprar un voto por 2500 pesos. Haga usted las cuentas de lo que valdría un millón de votos). ¿Pero a quién apoyarían los Calderón? Esa es justamente la carta de negociación que tiene el matrimonio para sentar el terreno para la formación de su nuevo partido. Por afinidad ideológica y política Zavala tendría que optar por apoyar a Ricardo Anaya, pero por razones de interés le conviene más inclinarse a favor de Meade”.

La gallera en Tijuana

Después de lo mostrado por los candidatos presidenciales, ha quedado evidenciado que las propuestas han pasado a un segundo término para dar paso a los ataques y las acusaciones; por ello al respecto, en Milenio, el periodista Carlos Marín, escribe que: “a medida que se aproxima la elección del próximo Presidente de la República, las propuestas de gobierno han ido perdiendo terreno frente a la incontinencia de los candidatos para descalificarse a través del recurso fácil del insulto. Lo ideal, se sabe, sería que los votantes normaran su criterio a partir de la confianza que se ganen los aspirantes, pero a estas alturas es de temerse que a la hora de las urnas una gran cantidad de electores cruce la boleta no por quien más haya ganado su confianza, sino por quién sorrajó contra los otros el adjetivo más ofensivo y efectista. De lo rescatable para la reflexión […] si bien sembrar alimentos es mejor que cultivar drogas, en la Montaña Alta de Guerrero, donde florece la amapola mejor que en ninguna otra parte de México, no hay manera de sembrar maíz. Lo de bajar el IVA en la faja fronteriza: ¿por qué hacerlo solo ahí pero no en el resto del país, o aplicarlo también en los depauperados Chiapas y Oaxaca? Y lo de “expropiar” Banamex ni como chiste pasa”.

Ocurrencias, ataques, ideas disparatadas, generalidades

En una crítica a al formato del debate en el diario Reforma, su columna de trascendidos Templo Mayor, asegura que: “muchas expectativas había generado el debate de anoche… pero quedó a deber tanto en el formato, como en el desempeño de los candidatos. Ocurrencias, ataques, ideas disparatadas, generalidades, burlas, planes de gobierno sin aterrizaje en los cómos… podían haberse lucido y se comportaron como siempre. Del lado de la organización las cosas no fueron mejores, pues en los temas planteados no hubo equilibrio. Apenas se mencionó el comercio exterior, se les olvidó el resto del mundo y pasó de noche la violencia transfronteriza. Además, la mayor parte del tiempo se fue en hablar de migrantes centroamericanos y de Donald Trump. Una lástima que la cacareada participación ciudadana quedara en unas cuantas preguntas no espontáneas, sino leídas y previamente filtradas. En ese sentido los moderadores pasaron de darle ritmo al encuentro, como lo hizo León Krauze, al protagonismo de Yuriria Sierra. Fue notorio que Andrés Manuel López Obrador cayó un par de veces en la provocación y su Hulk tabasqueño se asomó gruñendo. Ricardo Anaya volvió a lucir articulado, pero menos contundente, en tanto que José Antonio Meade dejó la sensación de haber dejado ir la oportunidad. ¿Y ‘El Bronco’? Pues… fue ‘El Bronco’”.

No le bajaron al tono de sus reclamos, insultos y discusiones inútiles

En tono al formato del debate, en el Excélsior, su columna de trascendidos, Frentes Políticos, asegura que: “el segundo debate tuvo un formato más ligero que el anterior, lo que permitió a los candidatos mostrarse un poco más, sin embargo, no le bajaron al tono de sus reclamos y gran parte del tiempo se fue en discusiones inútiles. Agradó el formato porque permitió más la libertad de tiempos y así a los cuatro que pretenden llegar a la Presidencia se les vio más fluidos. Los moderadores muy bien. Quizá haya que pedir para el tercer y último debate que los candidatos contesten lo que se les pregunte. Esta vez algunos no respondieron con claridad las preguntas de la gente. El nivel del debate es reflejo del nivel de las campañas. Porque no les hace diferencia subir el nivel para ganar votos. Ahí está el problema. Lo que sí se nota en redes sociales es que la contienda se limita a dos proyectos de nación. ¿Cuál es el suyo?”.

Mientras usted veía el debate…

Mientras que la mayor parte de los mexicanos han volteado la mirada hacia el actual proceso electoral, han aparecido nuevas amenazas a la seguridad nacional de la cual ninguno de los candidatos ha hablado, pero que se percibe como una amenaza latente: el sabotaje de trenes. En El Universal, el periodista Carlos Loret de Mola, escribe que: “parece que el país está hipnotizado por la contienda presidencial [..] mientras todo esto sucede, y la atención pública se concentra en comentar y predecir quién será el sucesor de Enrique Peña Nieto, una grave, novedosa e inusual amenaza contra la seguridad nacional está creciendo sin que el Estado muestre la mínima capacidad para enfrentarla, sin que los candidatos le den en sus discursos la dimensión que merece y sin que obtenga mayor atención de la opinión pública […] El hampa ha encontrado una nueva veta de la cual extraer recursos: sabotear trenes. Según informes de inteligencia que tengo en mi poder, este delito arroja a las organizaciones criminales varias fuentes simultáneas de ingresos: se roban las vías del tren para venderlas, esto les permite descarrilar trenes de compañías que no han cedido a sus extorsiones y encima saquean el contenido de los vagones. La trifecta vías-extorsión-saqueo es sumamente rentable […] La tragedia está apuntada. El asunto puede ser una malnacida desgracia de proporciones inimaginables, un infierno a las puertas de la elección presidencial. El Ejército y la Policía Federal no tienen capacidad para vigilar los miles de kilómetros de vías de ferrocarril que tiene nuestro país”.

INE da trato de segunda a partidos

Por su parte, en El Universal, su columna de trascendidos Bajo Reserva, asegura que: “quienes ayer mostraron su enojo por el trato que les dio el INE, que preside el consejero Lorenzo Córdova, en el segundo debate presidencial fueron los representantes de los partidos políticos. Nos comentan que los enviados de los partidos se inconformaron porque el espacio que se reservó para ellos fue un salón de la Universidad Autónoma de Baja California. Un espacio donde pusieron 40 sillas, algunas botellas de agua, café y galletas. El enojo fue, pues, que su espacio contrastó con el que fue dispuesto por el INE para otros invitados, que contaba con salitas tipo lounge, con una gran pantalla, edecanes y bocadillos. Era, nos afirman, otro ambiente totalmente distinto; se trataba de una carpa catalogada por los partidos como VIP. El colmo, nos dicen, es que para entrar al salón destinado a los partidos se tenía que pasar por una reja. Algunos bromearon con la especie de que de plano fueron encarcelados por el INE”.

@loscabareteros

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