Columna de columnas nacional

¡Comparte!

Share on facebook
Share on linkedin
Share on twitter
Share on reddit
Share on pinterest
Share on google
Share on email
Share on whatsapp
Share on print

Desde la redacción de @loscabareteros ponemos a su consideración la “Columna de columnas nacional” del jueves 24 de mayo de 2018. Agarrón de Videgaray y Guajardo: El Presidente tiene incendiado el establo, donde hay una evidente falta de control de su gabinete. Está claro que no impuso orden o, mejor dicho, que Videgaray, una vez más, se le montó y tomó decisiones en nombre suyo. El mensaje que reciben en Washington es terrible. Walter Mercado y el horóscopo de López Obrador: El cuarto de guerra de Anaya se había hecho a la idea de que un fracaso más de Meade en este debate obligaría al PRI a tirar la toalla por fin, y conduciría a la presidencia a volcarse a favor de Anaya. Lo dicho, los astros del horóscopo de AMLO no podían estar mejor alineados…

Rayuela

Para Ripley: en lugar del ¡eeeh, puto!, la cerveza Victoria propone que los hinchas mexicanos griten en el Mundial ¡eeeh, Putin!

Agarrón de Videgaray y Guajardo

Raymundo Rivapalacio escribe en El Financiero sobre las diferencias “enormes” entre Guajardo y Videgaray por el TLCAN que ya se filtraron en la prensa internacional: “El establo político del presidente Enrique Peña Nieto está en llamas. Sus dos negociadores en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, los secretarios de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray, y de Economía, Ildefonso Guajardo, están confrontados. El primero quiere que salga el acuerdo, por encima de qué tanto perjudica a México; el segundo quiere el mayor beneficio para México, aunque se lleve más tiempo. No es nuevo que echen chispas. Lo que es inédito es que su pleito trascendió al despacho presidencial y se fue directo a la mesa de negociación en Washington. “Es sumamente difícil llegar a un acuerdo con México porque parece haber una división importante entre quienes quieren alcanzar un acuerdo y quien no”, dijo un funcionario estadounidense al periódico The Wall Street Journal. El conflicto entre Videgaray y Guajardo debe ser tan intenso y notorio, que los negociadores estadounidenses decidieron airearlo en la opinión pública a través del Journal, para buscar reencauzar la negociación. “Una y otra vez los funcionarios mexicanos han dicho que están interesados en un acuerdo, y entonces retroceden”, agregó la fuente del diario financiero neoyorquino. El periódico deja entrever con quién se quieren aliar en aquél país, tanto en el gobierno, como en el sector empresarial: Videgaray. A Guajardo lo calificaron de ser la pieza “intransigente” en la negociación y quien, por tanto, es el que ha provocado que no avance la negociación. La publicación en el periódico neoyorquino confirma las informaciones en la prensa mexicana sobre este viejo diferendo entre los dos secretarios. Guajardo siempre había reconocido la jerarquía de Videgaray, empoderado así por el presidente Peña Nieto, hasta que llegó el momento en donde no era el equilibrio de poder interno lo prioritario, sino el juicio histórico que tendría que enfrentar cuando se analice cómo se renegoció el acuerdo comercial. El secretario de Economía no ha ocultado nunca su intención sobre qué tipo de tratado quiere. Si no entraba al Congreso de Estados Unidos por la vía del fast track para aprobarse antes de sus elecciones legislativas en noviembre, sería porque lo planteado perjudicaba los intereses mexicanos. El diferendo está en las reglas de origen, donde Estados Unidos quiere que el 70% de los componentes para la industria automotriz sean fabricados en regiones del TLCAN donde los salarios mínimos son de 16 dólares por hora. Lo que se puede colegir de la información en medios estadounidenses y canadienses, es que México, en voz de Videgaray, aceptó los términos impuestos por la Casa Blanca. Pero Guajardo ha dicho que no, porque ceder afectaría significativamente a la industria automotriz mexicana, quizás hasta en un 40%. A esto se refiere el Journal. Mientras Videgaray acuerda con el asesor y yerno del presidente Donald Trump, Jared Kushner, las concesiones mexicanas, Guajardo le dice al negociador en jefe estadounidense, Robert Lighthizer, que eso no va a pasar”. (…) El Presidente tiene incendiado el establo, donde hay una evidente falta de control de su gabinete. Está claro que no impuso orden o, mejor dicho, que Videgaray, una vez más, se le montó y tomó decisiones en nombre suyo. El mensaje que reciben en Washington es terrible. ¿A quién le creen? A ninguno. México, por las acciones de sus secretarios, no sabe lo que quiere.

Walter Mercado y el horóscopo de López Obrador

Jorge Zepeda Patterson, escribe en El País, de España, acerca de lo mal que la están pasando en los cuartos de guerra de Meade y de Anaya; por supuesto que más en el de Anaya: “Si fuera Walter Mercado diría que los planetas están muy bien aspectados para López Obrador en su camino a la presidencia de México o parafraseando a un comentarista deportivo diría que, como los porteros, candidato sin suerte no es buen candidato. Como no soy Walter Mercado ni José Ramón Fernández, trataré de explicarlo de otra manera. Los rivales del sempiterno aspirante a la presidencia jugaron, sin proponérselo, a su favor y terminaron por catapultarlo a Palacio Nacional. López Obrador ganará la presidencia de México menos por lo que ha tenido que hacer que por lo que han hecho o dejado de hacer sus contrincantes, o por lo que el país ha cambiado en los últimos años. No se me mal intérprete: el tabasqueño ha hecho su trabajo, pero sigue siendo esencialmente el mismo que se presentó en las elecciones en 2006 y 2012, salvo que ahora está arrasando. Decían de Ronald Reagan que su principal virtud residía en haber mantenido sus posturas al margen de los vaivenes políticos. A diferencia de los pájaros en una parvada que cambian de dirección siguiéndose unos a otros, Reagan había volado en solitario o en ocasiones acompañado pero siempre en una misma dirección hasta que el resto de los pájaros se alineó tras su cauda. Pese a las diferencias ideológicas entre ambos personajes, el símil también vale para López Obrador. Siguió volando en la dirección en que lo hacía en 2006 y 2012, pero ahora el grueso de la parvada vuela detrás suyo. Primero, porque el mundo cambió en estos años. Los excesos de la globalización han provocado todo tipo de reacciones a favor de lo local o en torno a la necesidad de contrapesos. Las tesis sostenidas por López Obrador parecían anacrónicas hace apenas un lustro; hoy hablar de medidas proteccionistas, la necesidad de una mayor rectoría del estado en la economía frente a los abusos de las transnacionales y la apuesta por el mercado interno son nociones de plena actualidad. Brexit, Cataluña, Putin o Trump son expresiones variopintas del descontento que genera el orden de cosas internacionales y la búsqueda de contrapesos por parte de las comunidades nacionales y regionales. Segundo, porque el país también cambió. El votante apeló a las opciones de centro y de derecha con resultados decepcionantes, particularmente en materia de inseguridad pública, escándalos de corrupción y desigualdad social. En 2006 apostó por el PAN y en 2012 le otorgó el beneficio de la duda a un PRI supuestamente renovado. Ambas administraciones terminaron con altísimos niveles de reprobación. El desencanto hacia la clase política es generalizada, pero en muchos ciudadanos queda la sensación de que la opción de López Obrador es la única que no ha sido probada. Y, por si faltara algo, la información de prensa diaria provoca la sensación de que a las autoridades se les está desplomando el país: récord mensual de asesinatos en víspera de las elecciones (más de 90 diarios en abril), asalto generalizado de trenes, linchamientos y justicia por propia mano de las comunidades, ordeña de ductos clandestina a escala industrial. En suma, pérdida del territorio y claudicación del Estado frente a los poderes salvajes. Tercero, porque la élite descubrió muy tarde que la estrategia seguida en el pasado para derrotar a López Obrador, la campaña del miedo, ahora no solo no funcionaba sino producía justamente lo contrario: fortalecía al de Morena. El candidato antisistema que en 2012 aún generaba temor ahora provoca esperanza justamente por ser el candidato antisistema. O como se ha dicho repetidamente, hoy la rabia supera al temor. Y cuarto, por si faltara poco, el sistema dividió su apoyo entre dos candidatos para oponerse a López Obrador. (…) En 2018 se supone que metieron a la contienda otra vez dos cartas, José Antonio Meade del PRI y Ricardo Anaya del PAN, asumiendo que sobre la marcha se inclinarían a favor del más competitivo de cara a la recta final. Solo que a 38 días de la elección llegamos a la recta final y los dos candidatos del sistema, por así decirlo, siguen enfrascados en su reyerta personal fraccionando los recursos y el voto antilopezobradorista. El segundo debate presidencial, sostenido el domingo pasado, alineó un astro más a favor del candidato de la izquierda. Para sorpresa de muchos, Meade tuvo un desempeño infinitamente mejor que lo que su desastroso primer debate habría sugerido. (…) El cuarto de guerra de Anaya se había hecho a la idea de que un fracaso más de Meade en este debate obligaría al PRI a tirar la toalla por fin, y conduciría a la presidencia a volcarse a favor de Anaya. La buena comparecencia de Meade desdibujó esa posibilidad. Lo dicho, los astros del horóscopo de AMLO no podían estar mejor alineados”.

No declinan ni Peña ni Meade

A pesar de que las encuestas no lo colocan en buena posición de cara al día de las elecciones, tanto José Antonio Meade, candidato presidencial del Partido Revolucionario Institucional, y el Presidente Enrique Peña Nieto, se mantienen firmes en su idea de no declinar por Ricardo Anaya. En Milenio, Joaquín López Dóriga, escribe que: “ayer le comentaba aquí la negativa del Presidente Enrique Peña Nieto a la petición del grupo estratégico del Comité Mexicano de Negocios (CMN), que encabeza Alejandro Ramírez, para que José Antonio Meade declinara su candidatura a favor de Ricardo Anaya y así impedir la victoria de Andrés Manuel López Obrador en las elecciones del 1 de julio. Y no solo les dijo eso, les aseguró que Meade sigue y seguirá siendo su candidato hasta el final, que no meterá las manos en el proceso a favor de nadie y que respetará el resultado electoral sea cual sea, con lo que se quedaron muy molestos, […]. Porque una cosa es, en sus tiempos, promover el voto útil, que siempre va a favor de quien al final vaya en segundo lugar, que es perfectamente válido, y otra pedir la declinación sin ver que eso solo fortalecería al candidato de Morena, lo que algunos no entienden. Y en el imposible caso de tal declinación, Meade a Anaya, después de todas las agresiones de éste al priismo, no veo a los priistas votando por él, se irían con el tabasqueño, porque los votos no se endosan por más que un candidato decline. En la relación Partido Revolucionario Institucional-Partido Acción Nacional hay una larga historia de agravios que hoy se han recrudecido con la ofensiva de Anaya, llevando el enfrentamiento a uno de sus peores momentos. Me podrán decir que en el pasado chocaron y peor, cierto, pero no me refiero al pasado, sino al presente, cuando el agravio priista está a flor de piel. Así que si quieren reforzar la campaña de López Obrador, ¡adelante! sigan pidiendo la declinación de Meade a favor de Anaya, que no se va a dar, y promoviendo ese espejismo, en lugar de organizar el voto útil, que es lo único que al final puede incidir en el resultado”.

Esos cuatro…

Luego de algunos días haberse llevado a cabo el segundo debate presidencial, en el Excélsior, Yuriria Sierra, escribe sobre los cuatro candidatos que se mantienen en la contienda por la presidencia de la república: “moderar el debate presidencial ha sido lo más grande. La imagen mental y emocional más potente que tengo fue la del principio […], todavía todos de pie, al lado de su atril, segundos antes de que empezara el conteo para ir al aire: Andrés Manuel López Obrador, José Antonio Meade, Ricardo Anaya y Jaime Rodríguez, de izquierda a derecha […], respirando para arrancar su segundo debate presidencial. Así, completamente humanos, seguramente nerviosos. […]. A los cuatro candidatos les reconozco su potencial. […]. Andrés Manuel López Obrador es un líder nato. Sus años en la política nacional lo han llevado a recorrer el país y conocerlo como nadie. Pocos entienden a México como él, lo mismo de los empresarios que el de los obreros o campesinos. Por eso sabe perfecto qué es lo que la gente quiere escuchar: sabe que el mexicano promedio es como un niño de ocho años. […]. José Antonio Meade, por su parte, es el más preparado y experimentado de los cuatro. Conoce los qué y los cómo, además de explicarlos con facilidad. En ejercicios como el del domingo pasado es el que más rápido agrega datos, porque conoce el país desde el interior de sus estructuras de gobierno. No han sido en vano ni sus múltiples grados académicos ni su larga experiencia como servidor público de alto nivel. Tiene una notable rapidez para entender los problemas que se le ponen enfrente, y prueba de ello es la mejora de performance que hizo del primer al segundo debate. […]. Ricardo Anaya es un personaje sumamente disciplinado. Claramente no le gusta dejar nada al azar. Trata de estar preparado para cualquier eventualidad. Sus conferencias, sus chacaleos, sus discursos frente a militantes, su participación en debates. Prepara sus intervenciones casi con precisión quirúrgica y con un cronómetro en la mano. Su uso del lenguaje es particular. Ya sea su lenguaje verbal o el físico, están calculados con lupa. Anaya ha hecho de esto su mejor capital en la contienda. […]. Jaime Rodríguez Calderón sabe dar show. Está consciente de que su principal aliado para figurar en esta campaña es dar notas con declaraciones incendiarias. Aprovecha su personalidad desenfadada, alejada de cualquier protocolo, para dar qué decir, a pesar de que sus movimientos son, en su mayoría, registrados en redes sociales. La propuesta de mochar manos, incluso la de expropiar Banamex, son resultado de ello. […]. El domingo me quedó claro que los cuatro están en la contienda porque se construyeron el camino, cada uno a su estilo, para enfrentar lo que una contienda trae consigo. Los cuatro fueron capaces de mirar a los ojos a quienes los cuestionamos, moderadores y ciudadanos. Desde luego que importa el resultado de la contienda, pero tener a esos cuatro aspirantes, tan destacados, con el país entero observándolos […], se entiende mucho mejor la dimensión del cargo por el que compiten”.

El tsunami, AMLO y los buzos

Ante la ventaja que maneja en las encuestas y que parece ya casi inalcanzable, se comenta que Andrés Manuel y su equipo de trabajo han comenzado a recibir señales desde algunos estados gobernados por el Partido Revolucionario Institucional y el Partido Acción Nacional para tratar de que el cambio de administración no sea tan severo con ellos. En El Universal, Carlos Loret de Mola, escribe que: “con el 1 de julio a la vista, gobernadores del Partido Revolucionario Institucional y el Partido Acción Nacional considerados electoralmente relevantes por su capacidad de operación y su nutrido padrón estatal de votantes están observando que viene un tsunami llamado Andrés Manuel López Obrador. Y ya toman sus precacuciones. Cuando el paso de un tsunami te toma en el mar hay buenas posibilidades de sobrevivir. Si te toma en tierra costera, no queda nada que hacer. […]. Fuentes cercanas a gobernadores del Partido Revolucionario Institucional y el Partido Acción Nacional señalan que no están creyendo en las esperanzas de los candidatos Meade y Anaya, y sus respectivos equipos, de que pueden remontar y ganar la elección presidencial. Algunos mandatarios priístas de plano ya ven el tsunami imparable y han comenzado a hacer contactos con Morena para ofrecerles no operar a favor de Meade en la presidencial, e incluso hacerlo por López Obrador. Se habla de hasta siete mandatarios estatales. Los panistas no se sabe que hayan buscado contacto con el equipo lopezobradorista, pero sí están trabajando para su elección local en una estrategia de operación diferenciada. […]. En los equipos de Anaya y Meade les insisten en que es posible ganarle al tabasqueño y tienen la esperanza de llegar a acuerdos con los mandatarios estatales tricolores y blanquiazules para una operación conjunta el día de la votación. La idea es repetir lo ocurrido en 2006, cuando gobernadores de ambos partidos operaron a favor de Felipe Calderón y lograron evitar que López Obrador llegara a la Presidencia. Pero las circunstancias son distintas hoy. Y el ya casi eterno pleito por el segundo lugar entre Anaya y Meade, hasta este momento, impide un acuerdo de esa naturaleza. Por eso los gobernadores se aprestan a bucear y buscan tener su salvavidas a la mano. Veremos si la libran. El tsunami amenaza”.

Quitar la candidatura al Bronco

Desde un principio la candidatura independiente de Jaime Rodríguez ha estado señalada por ser permitida sin razón. En La Jornada, el periodista Julio Hernández López, escribe que: “Samuel Alejandro García Sepúlveda, abogado fiscalista de 30 años de edad, ha hecho saber que el Instituto Nacional Electoral (INE) analiza con firmeza la posibilidad de sacar de la carrera presidencial al de por sí muy rezagado Jaime Rodríguez Calderón, tragicómicamente autodenominado el Bronco. El abogado García es el representante del Movimiento Ciudadano (MC) ante el Instituto Nacional Electoral y preside ese partido en Nuevo León, además de ser diputado local con licencia y candidato a senador por el partido que regentea Dante Delgado y […]. Promotor, junto con la también diputada local del Movimiento Ciudadano, Mariela Saldívar Villalobos, de una denuncia ante el Instituto Nacional Electoral por presuntos hechos delictivos cometidos por Rodríguez Calderón, Gobernador de Nuevo León con licencia, el mencionado García Sepúlveda asegura que todo está puesto en el instituto electoral para retirar la postulación al Bronco: prácticamente el Instituto Nacional Electoral ya convalidó que hay delitos suficientes para demostrar inequidad de la contienda y quitarle el registro a Jaime Rodríguez, […]. Además, siempre según García, Agregamos de manera paralela 111 formatos que constituyen las facturas o recibos de neoleoneses que aportaron a la campaña de Jaime, presumimos lavado de dinero o desvío de recursos del Estado… […]. De confirmarse la versión del citado representante del Movimiento Ciudadano en el Instituto Nacional Electoral, se debería retirar la candidatura a Rodríguez Calderón, quitarle el fuero, consignarlo judicialmente, evitar su regreso a la gubernatura del estado norteño y convocar a nuevas elecciones. […]. Una eventual salida de cuadro del Bronco terminaría por sepultar las expectativas de apertura y cambio democrático a través de las candidaturas sin partido, cuando menos a nivel presidencial (en otros ámbitos, de aspiraciones a senadurías y diputaciones, los resultados son disímbolos, pero mayoritariamente fallidos y tramposos). Armando Ríos Piter, quien fue perredista durante largos años, cometió cuanta treta se le ocurrió y, luego de declinar a su aspiración, para apoyar a José Antonio Meade en el Partido Revolucionario Institucional, su expediente de irregularidades y presuntos delitos quedó en el limbo (ya declarado inexistente por El Vaticano). Margarita Zavala optó también por una salida marinada en patriotismo y ética de mera retórica, con una perspectiva clarísima de negociaciones pragmáticas que están en curso. […]”.

Violencia y votos

La violencia en el país se ha desarrollado desde hace 6 años, y es en el periodo de Enrique Peña Nieto en el que se ha acrecentado los números, y de acuerdo con las cifras más recientes, indican que el ritmo que se lleva en este año va a superar a todos los demás en cuanto a asesinatos se refiere. En Reforma, Sergio Sarmiento, escribe que: “Enrique Peña Nieto le debe la Presidencia a la inseguridad. En 2012, ante una brutal oleada de violencia, el político mexiquense convenció a los votantes que ‘los priistas sí saben gobernar’ y que él tendría éxito donde el panista Felipe Calderón había fracasado. Los primeros años del gobierno de Peña Nieto coincidieron con una disminución de los indicadores de violencia, en particular los homicidios dolosos. La tendencia había empezado en 2012, el último año de gobierno de Calderón, pero esto no le impidió a Peña Nieto asumir el crédito. […]. La mejoría, sin embargo, duró poco. Los homicidios dolosos empezaron a repuntar en 2015 y hoy estamos sufriendo el periodo más violento de las décadas recientes. En 2017 se registraron 25 mil 340 homicidios dolosos, según el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, un espectacular incremento de 63 por ciento sobre los 15 mil 520 de 2014. Las cifras de este 2018 apuntan ya a que en el año se romperán nuevamente los precedentes. […]. Ni siquiera los funcionarios de seguridad están exentos. Luis Carlos Nájera, ex fiscal general de Jalisco, fue objeto de un ataque este lunes 21 de mayo que dejó tres muertos, entre ellos un bebé de ocho meses, y 15 lesionados. Un día después un comando asesinó al comandante regional de la policía de investigación de Cuautitlán Izcalli, Estado de México, Israel Sotelo Corona. El 12 de abril otro comandante de la fiscalía mexiquense, José Luis Mendoza Espinoza, fue ejecutado junto a un escolta. Lo peor es que ningún candidato parece proponer soluciones realistas. Mejorar la capacitación, certificar a los policías o purgar las fuerzas de seguridad son promesas que hemos escuchado una y otra vez y que se han aplicado sin modificar la situación. La única propuesta original, la amnistía de Andrés Manuel López Obrador, puede empeorar las cosas. El Estado mexicano ha abdicado de su responsabilidad de preservar la seguridad de los mexicanos. Solo así pueden explicarse los ataques constantes e impunes a ferrocarriles y ductos de combustibles. […]. Si la violencia en tiempos de Calderón hizo que en 2012 triunfara un candidato de oposición que decía que él y su equipo sí sabían gobernar, hoy la continuación de la violencia está llevándolos a su derrota”.

El fin del voto útil

Cada vez falta menos para el día de la elección y por más esfuerzos, descalificaciones y artimañas que utilizan todos los candidatos presidenciales, no logran recortar la diferencia que tienen respecto a Andrés Manuel López Obrador. En Milenio, Héctor Aguilar Camín, escribe que: “dijo Javier Tello en la emisión de La hora de opinar que a Ricardo Anaya solo le quedaban dos estrategias que jugar, ambas contradictorias o no coordinables entre sí, para competir todavía en esta elección. La primera sería lanzar una ofensiva radical anti-Partido Revolucionario Institucional anti-Peña, antisistema para atraer los votos tibios que están con López Obrador por esas razones. La otra, pactar con el Presidente, con el Partido Revolucionario Institucional y con el sistema todo el uso del voto útil. Es decir, que a la vista de que el candidato priista no puede ganar, el gobierno y sus gobernadores operen en sus territorios en favor de Anaya. Ayer nos informó Joaquín López-Dóriga en su columna que el presidente Peña ha rehusado, de plano, ante un grupo de empresarios, dejar morir a su candidato. No abandonará a Meade, no intervendrá en la elección y se atendrá a los resultados. […]. La joya de la corona de esa estrategia es, desde luego, el ataque que Anaya pueda lanzar sobre los dos hoyos negros del gobierno de Peña que son inseguridad y corrupción, en tanto responsabilidad política del Presidente y, por tanto, sujeta a rendición de cuentas ante la justicia. No hay indicios de que esto esté empezando a pasar en la campaña de Anaya ni hay indicios tampoco de que algo esté cambiando en las tendencias electorales. De seguir así las cosas, acabará teniendo razón Jesús Silva Herzog-Marquez: estas habrán sido las menos cambiantes, más previsibles, menos reñidas elecciones de la reciente democracia mexicana, con un puntero claro de principio fin. La incertidumbre democrática no está puesta hoy en el resultado de la elección, sino en cómo será el gobierno ganador. Las democracias suelen tener elecciones inciertas (competidas) y gobiernos previsibles. No aquí. Al menos no esta vez”.

Guerra por segundo lugar; Mancera en el Frente

Ante la cercanía de las elecciones, los que no se saben punteros en las encuestas están buscando de manera desesperada atraer nuevos apoyos, incluso de los lugares más inesperados, como el rumor que circuló en las últimas horas de que Miguel Ángel Mancera y otros tres gobernadores integrantes de la coalición “al Frente por México” darían algunos pasos al respecto: “El Universal, Salvador García Soto, escribe que: “cuando queda un mes de campaña, entre los cuarteles de los candidatos Ricardo Anaya y José Antonio Meade se ha desatado una guerra ya abierta por el segundo lugar en la carrera presidencial y por ver quién de los dos sobrevive y logra atraer el ‘voto útil’ para poder dar la pelea frente al puntero Andrés Manuel López Obrador. En el entendido de que no hay futuro para los dos y que sólo uno de ellos podrá llegar a la recta final de esta elección y encabezar una muy posible alianza de facto operada desde las cúpulas del gobierno y el empresariado anti-Andrés Manuel López Obrador, los dos abanderados y sus estrategas intentan posicionar la idea de que son “el mejor” o ‘el más competitivo’ para recibir ese empujón, […]. Ayer, en esa lógica, circuló muy fuerte un rumor en la sede nacional del Partido Revolucionario Institucional, donde afirmaban que Miguel Ángel Mancera, actual coordinador de Gobiernos de la Coalición Por México al Frente y candidato al Senado, iba a abandonar la campaña de Ricardo Anaya para sumarse a la de José Antonio Meade. La especie, que daban como ‘un hecho’ entre priístas y hasta afirmaban que se daría en una semana y media el anuncio, iba acompañada por otros ‘tres gobernadores del Partido Acción Nacional, cuyos nombres no mencionaban, pero que también dejarían al Frente para apoyar al candidato del Partido Revolucionario Institucional. Fuentes que hablaron directamente con Miguel Ángel Mancera respondían ayer a esas versiones con una negativa tajante: ‘Falso totalmente. No hay nada de eso. Mancera sigue firme en el Frente y cada vez se fortalece más en su papel de promotor y coordinador de los gobiernos de coalición’, decían sus allegados a nombre del ex jefe de Gobierno. […]. Del lado del Partido Acción Nacional también desmentían los rumores no sólo de Mancera sino de los supuestos tres gobernadores. ‘El Frente está sólido. Los gobernadores del Partido Acción Nacional han reafirmado su lealtad a la candidatura de Anaya y Mancera tiene un papel importante en la campaña y en la consolidación de la figura de los gobiernos de coalición’, decía uno de los estrategas más cercanos al candidato del Frente. Veremos pues hasta dónde llega esta lucha a muerte entre los dos candidatos que buscan convencer a las élites del poder político y del poder económico de que son ‘la opción más competitiva’ para pelear el 1 de julio contra el candidato puntero y tratar de ganarle en las urnas. Cualquiera de los dos tiene aún esa posibilidad: Ricardo Anaya porque es hasta ahora el que han elegido los empresarios que no quieren a López Obrador y José Antonio Meade porque conserva, al menos hasta ahora, el respaldo del presidente Peña Nieto. […]”.

Alegre realidad

En un principio se esperaba una verdadera catástrofe la llegada de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos, y los primeros días de su mandato parecía que sí sería así, pero con el paso del tiempo, se ha ido tranquilizando la situación. Frentes Políticos, asegura que: “cuando Donald Trump se convirtió en Presidente de Estados Unidos parecía que negros nubarrones cubrirían a México. Pero no. El mandamás del país vecino ha tenido que comerse sus palabras. Y aunque Trump no está ‘feliz’ por la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, pues considera que México y Canadá han sido ‘consentidos’ en las negociaciones, también refirió que se llevará bien con ambas naciones. Y aunque sus ciudadanos no están contentos, ya que lo consideran un fracaso en temas como la construcción del muro fronterizo, el Presidente de Estados Unidos se levanta de los golpazos; ayer un juez le prohibió “bloquear” a seguidores en su cuenta de Twitter. Cada día el gobierno de Trump es mejor. Se esperaba menos de él”.

Respeto

Ricardo Anaya, candidato presidencial del Partido Acción Nacional, se dijo respetuoso de todos las personas sin militancia que toman partido por un candidato, esto en referencia a la aparición de Santiago Nieto en un evento de campaña del candidato de Morena, Andrés Manuel López Obrador, y del tema, hoy en Milenio, su columna de trascendidos Trascendió, asegura que: “que el candidato presidencial de la coalición Por México al Frente, Ricardo Anaya, se dijo respetuoso de las decisiones que toman las personas sin militancia partidista alguna, como es el caso del ex titular de la Fepade Santiago Nieto, quien se incorporó al proyecto de Andrés Manuel López Obrador. El panista indicó que lo conoce y que no tenía ningún comentario sobre el tema”.

¿Meade y AMLO, negociación en puerta?

Se especula sobre un probable encuentro entre José Antonio Meade y Andrés Manuel López Obrador luego de que tanto Yeidkol Polevnsky y Dionisio, de Morena y padre del candidato presidencial del Partido Revolucionario Institucional respectivamente, se encontraron en el vuelo de regreso a la CdMx. El Universal, Bajo Reserva, asegura que: “nos cuentan que en el vuelo de Tijuana a la Ciudad de México en el que coincidieron el lunes pasado varios políticos como el candidato presidencial de la coalición Por México al Frente, Ricardo Anaya, el priísta Manlio Fabio Beltrones y la presidenta de Morena, Yeidckol Polevnsky, se dio un encuentro muy interesante. Doña Yeidckol, nos dicen, conversó brevemente con Dionisio Meade, papá del abanderado presidencial del Partido Revolucionario Institucional, José Antonio Meade, y le dijo que ojalá y pronto se puedan reunir. La pregunta que se hacen quienes escucharon a la morenista es qué asuntos tendrán que tratar ambos personajes ¿Algún acuerdo en puerta antes de la elección del primero de julio?”.

Castigo al PRI

Durante el presente proceso electoral queda claro que el partido más castigado va a ser el Revolucionario Institucional, y más en el caso de Veracruz. En Reforma, Templo Mayor, asegura que: “si algo dejó en claro la encuesta de la elección en Veracruz es que el voto de castigo para el Partido Revolucionario Institucional es abrumador. Vaya que les está saliendo caro a los tricolores el cochinero de Javier Duarte. El empate entre Miguel Yunes Márquez y Cuitláhuac García es visto como un reclamo ciudadano contra la corrupción. Paradójicamente, pese a la importancia que le están dando los electores al tema, ni uno sólo de los candidatos en Veracruz se ha dignado a presentar su declaración 3 de 3. Se sabe que tanto Yunes como García han tenido contactos con el Instituto Mexicano para la Competitividad, que es el principal impulsor de la 3 de 3, pero hasta ahora ninguno ha transparentado su patrimonio, su situación fiscal y sus intereses. ¡A ver pa’ cuándo!”.

@loscabareteros

¡Comparte!

Share on facebook
Share on linkedin
Share on twitter
Share on reddit
Share on pinterest
Share on google
Share on email
Share on whatsapp
Share on print