Columna de columnas nacional

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Desde la redacción de @loscabareteros ponemos a su consideración la “Columna de columnas nacional” del viernes 01 de junio de 2018. ¿Qué asusta más: el jaque al TLC o el riesgo de guerra comercial?… Lo único razonable en este momento, sobre todo a un mes de las elecciones presidenciales, es suspender las negociaciones del TLC y dejarlas en manos del gobierno y del Senado que vienen. Es la forma estadista y responsable de hacerlo. Árbitro chafa: El mejor trabajo de un órgano electoral es cuando no se nota. El peor, cuando se está en el centro del escenario como el protagonista principal.

Rayuela

Con Donald Trump llegó el escándalo político sin respiro. Para él, todos los países deben agradecer la existencia de Estados Unidos.

¿Qué asusta más: el jaque al TLC o el riesgo de guerra comercial?

Luis Miguel González, en el Economista escribe sobre los aranceles de EUA al acero: “Como una bomba cayó la entrada en vigor de los aranceles al acero y aluminio. En primer lugar porque afecta directamente a una industria que en México emplea a 47,000 personas. La Canacero cuantifica los daños que esta medida le causa en 2,000 millones de dólares, a esto habrá que sumar otros 2,000 millones en afectaciones más relacionadas con otras industrias, como autopartes. La herida no quedará ahí: los aranceles son una puñalada a las negociaciones del TLCAN y afectan el comercio global, equivalen a una declaración de guerra. Esperábamos que todo fuera un bluff, confiábamos en que en el momento definitivo aparecería el Trump pragmático. No fue así. Quedó claro que seguimos sin comprender al presidente de EU. México entra en esta guerra, en buena medida, porque fracasaron las gestiones de diplomacia comercial. Hasta hace un par de semanas, había confianza en que México no estaría en la lista final de los castigados por los aranceles. Había fe en que las negociaciones del TLCAN tendrían un desenlace exitoso. Queda claro que no es así. Donald Trump está dispuesto a iniciar una guerra comercial porque cree que Estados Unidos puede ganarla, pero también porque en su visión del mundo predomina la concepción de que EU puede funcionar como una isla. No cree en los pronósticos que auguran una recesión mundial, en caso de guerra comercial. Es significativo que el secretario de Comercio, Wilbur Ross, se refiriera a las posibles represalias de los países afectados por los aranceles y dijera: “es menos del 1% del PIB de Estados Unidos”, sólo le falta decir: “We are too big to ask for your opinion”. La Secretaría de Economía decretó aranceles a varios productos de Estados Unidos, entre ellos láminas de acero, uvas, manzanas, arándanos, carne de cerdo y quesos del tipo que sirve para preparar pizzas. De parte de Europa, habrá aranceles para productos alimenticios, pantalones Levi’s y motocicletas Harley Davidson. Canadá enfoca su revancha en veleros, whisky, maderas y herbicidas. El mayor perjudicado será el consumidor estadounidense, vaticina Ildefonso Guajardo, porque deberá pagar más por los automóviles. El acero y el aluminio son componentes muy importantes en los costos de los vehículos. El secretario de Economía tiene razón, a medias. Los consumidores de todos los países resultarán perjudicados. Los mexicanos deberemos pagar más por cada uno de los productos que vienen de Estados Unidos y que fueron “sancionados”. La razón es simple: los aranceles son un impuesto que pagan los consumidores en forma de un precio adicional. Las sanciones de Economía están diseñadas para afectar a productores de Estados Unidos que pertenecen a estados de mayoría republicana. Si todo sale como está planeado, estos productores se convertirán en un factor de presión para que Trump rectifique. La medida parece lógica, pero tiene un problema: con el magnate la lógica no siempre funciona. ¿Qué tan afectados resultarán los mexicanos? Dependerá de la capacidad que tengan nuestros importadores de encontrar proveedores alternativos. En teoría, es una oportunidad para productores de Argentina, Brasil y Chile. En la práctica, nuestros consumidores corren el riesgo de pagar mayores precios. Su poder adquisitivo es un rehén de la guerra comercial. Su cartera puede convertirse en un daño colateral… junto con el TLCAN”.

Aranceles y TLC

Jorge G. Castañeda escribe en El Financiero sobre el TLC y los aranceles de Estados Unidos: “La decisión del presidente Donald Trump de imponer aranceles de 25 y 10% a las importaciones de acero y de aluminio mexicanos (y a la Unión Europea y Canadá) abre un nuevo frente en la relación bilateral. En particular, más allá de las acertadas represalias mexicanas, y de la posibilidad de que esto se resuelva con alguna celeridad, complica enormemente la renegociación pendiente del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Hace dos meses, cuando Trump suspendió la aplicación de los aranceles a México y Canadá, muchos expertos sostuvieron públicamente –y varios funcionarios lo hicieron en privado– que se trató de un importante logro de México. Hubiera sido casi imposible mantener la renegociación del tratado bajo la amenaza de más aranceles, o en plena guerra comercial entre México y Estados Unidos. El gran logro parece nuevamente un argumento tramposo y engañoso: es la misma cantaleta del candidato del PRI a la Presidencia cuando sostuvo que la invitación a Trump en agosto del 2016 fue una gran idea porque, a diferencia de otros acuerdos internacionales, Estados Unidos aún no se ha retirado del TLCAN. Pero quizás el argumento válido sí era que afortunadamente dichos aranceles no se decretaron y eso permitía que las negociaciones siguieran su curso, lento o veloz, según el caso. Si eso era cierto entonces, hace dos meses, lo es también ahora a contrario sensu. Los aranceles muestran, en primer lugar, que México no ha sido objeto de un trato excepcional en relación a otros países, y también que, en efecto, negociar en estas condiciones con Estados Unidos y Canadá los litigios pendientes del TLCAN es, en el mejor de las hipótesis, extraordinariamente difícil, y quizás imposible. No sólo se trata de una espada de Damocles o, si se prefiere, de un condicionamiento inaceptable: si no hay acuerdo sobre el TLC, en el cual México ceda todo, se mantienen estos aranceles, e incluso puede haber otros, los de la industria automotriz, por ejemplo, que también ya están bajo estudio invocando la misma cláusula de seguridad nacional. Sobre todo, se ve difícil que el ambiente y la cordialidad necesarias para que una negociación tan compleja y que ya lleva casi un año, pueda darse –insisto–, en circunstancias de una cuasi guerra comercial. Son los mismos negociadores los que atienden el tema de los aranceles y de las represalias, los que buscan acuerdos sobre las reglas de origen o la cláusula Sunset, o los capítulos de solución de controversias. Son los mismos gobiernos que se pelean por un lado en la plaza pública comercial, y negocian supuestamente con toda discreción temas como la estacionalidad agrícola, y las compras de gobierno. No es imposible tratar de encapsular el TLC, o los aranceles, y decir con toda inocencia que lo uno no debe contaminar lo otro. En el mundo real eso no es así. Peña había dicho hace casi un año y medio que buscaba una negociación integral con Estados Unidos: no sólo lo comercial sino también lo migratorio, la seguridad, el combate al narco, etcétera. Ahora resulta que hay quienes no sólo no desean una negociación integral de todos los temas, sino que incluso quieren rebanar lo comercial: por un carril los aranceles y las represalias, por el otro el TLCAN. Lo único razonable en este momento, sobre todo a un mes de las elecciones presidenciales, es suspender las negociaciones y dejarlas en manos del gobierno y del Senado que vienen. Es la forma estadista y responsable de hacerlo”.

Árbitro chafa

Raymundo Rivapalacio escribe en E Financiero sobre el INE: “El mejor trabajo de un órgano electoral es cuando no se nota. El peor, cuando se está en el centro del escenario como el protagonista principal. Desde hace tiempo esto es lo que ha pasado con los consejeros electorales, cuyo presidente es Lorenzo Córdova. Siempre están involucrados en asuntos contenciosos, con los tribunales, con los partidos, con los candidatos, con los medios de comunicación. El Consejo Electoral del INE tiene mucho de temerario y arbitrario. Pero también, suele estar metido en problemas por sus propias contradicciones. La última tiene que ver con la legalidad de la candidatura que registraron de Nestora Salgado; la que viene, legalidad de la candidatura que registraron de Napoleón Gómez Urrutia. Los consejeros electorales han estado atrapados toda la semana en sus propias declaraciones. Al iniciar la semana no veían ningún error u omisión de su parte al haber otorgado el registro de candidatura a Salgado, candidata plurinominal de Morena al Senado, pese a tener doble nacionalidad. A la mitad de la semana ya habían matizado su opinión, y consideraban que al no haber denuncia no tendrían por qué intervenir en revisar su legalidad, cuando menos por ahora. Al no ser un caso “público y notorio”, dijo el consejero Benito Nacif, tendrá que haber una denuncia para investigarse, y esto, hasta después de las elecciones. Los consejeros están atrapados en lo que llaman actos de buena fe, y sus omisiones legales. El artículo 32 constitucional establece que “la ley regulará el ejercicio de los derechos que la legislación mexicana otorga a los mexicanos que posean otra nacionalidad, y establecerá normas para evitar conflictos por doble nacionalidad. El ejercicio de los cargos y funciones para los cuales, por disposición de la presente Constitución, se requiera ser mexicano por nacimiento, se reserva a quienes tengan esa calidad y no adquieran otra nacionalidad”. Se puede restablecer ese derecho pleno, siempre y cuando, como señalan los artículos 17 y 18 de la Ley de Nacionalidad, se presente la renuncia, vía certificado, de nacionalidad a los mexicanos a los que otro Estado atribuye diversa nacionalidad. El problema para los consejeros electorales es que fue tan abierto el tema de la doble nacionalidad, tan público y notorio, que la propia Salgado afirmó hace unos días que no renunciaría a ser estadounidense. Se burló de ellos o los desafió. El Instituto Nacional Electoral ya admitió que cometió un error al revisar la documentación de Salgado, y está abierta la posibilidad de que, en caso de ganar, nunca se le otorgue la constancia de mayoría. Pero si sucede con Salgado, tendrá que pasar también con Gómez Urrutia, candidato plurinominal de Morena al Senado. Gómez Urrutia tiene la nacionalidad canadiense y sólo presentó su certificado mexicano de nacionalidad. Los consejeros se lo aceptaron y cometieron un error: lo que vale es el certificado del gobierno canadiense que le retira la ciudadanía. Ese documento, no existe. (…) La democracia electoral pregonada por el INE ha costado trabajo que la apliquen en los hechos. Por ejemplo, a finales de 2016, Córdova afirmó que revisarían la utilización de los recursos de los candidatos en los medios, pero no podían plantear que los políticos no hablaran de política; en 2018, censuraron debates en los medios durante la intercampaña. “Somos muy liberales en el tema de la libertad de expresión”, ha dicho Córdova, pero Ciro Murayama, uno de sus más cercanos, demostró el talante del grupo: porque no le gustaban los mensajes en Twitter del propagandista de López Obrador, John Ackerman, bloqueó sus comentarios. Ante la presión pública, rectificó. El episodio no es una mera anécdota, sino que habla mucho de lo que el INE de Córdova ha sido a lo largo de todo este tiempo: autoritario, déspota e hipócrita. Un árbitro, pues, realmente chafa”.

Guerra de aranceles

Sucedió lo que desde hace tiempo se tenía previsto, una guerra comercial de parte de Estados Unidos con México, Canadá y la Unión Europea al anunciar la aplicación e aranceles al acero y al aluminio. En Reforma, Sergio Sarmiento, escribe que: “los populistas toman medidas irracionales para lograr un beneficio en la opinión popular que se traduzca en votos sin pensar que están generando mayores problemas en la economía real. Ahí está el caso de Donald Trump, Presidente de Estados Unidos, cuyo gobierno anunció ayer la aplicación de aranceles punitivos de 25 por ciento al acero y de 10 por ciento al aluminio importado de México, Canadá y la Unión Europea. […]. Los nuevos aranceles violan abiertamente las reglas de la Organización Mundial de Comercio y las del Tratado de Libre Comercio de América del Norte. Los justifican con la excusa de que las importaciones de acero y de aluminio representan una amenaza a la seguridad nacional de la Unión Americana […]. El gobierno de Trump no ha hecho ningún intento por demostrar que, efectivamente, el acero y el aluminio importados sean un peligro para la seguridad de Estados Unidos. De hecho, los especialistas en seguridad señalan que, por el contrario, la amplia disponibilidad de estos metales gracias al libre comercio fortalece la seguridad estadounidense. […]. El gobierno mexicano ha respondido ya con represalias comerciales. Ayer la Secretaría de Economía anunció la aplicación de aranceles para los aceros planos, lámparas, piernas y paletas de puerco, embutidos y preparaciones alimenticias, manzanas, uvas, arándanos, quesos y otros productos de Estados Unidos ‘hasta por un monto equiparable al nivel de la afectación’. […]. El nacionalismo económico surge de supuestos falsos. Los aranceles al acero y aluminio no van a hacer que baje el déficit comercial de Estados Unidos porque éste es producto de factores como el bajo nivel de ahorro, el superávit en la balanza de capitales o el crecimiento relativamente rápido de la economía estadounidense que no tienen nada que ver con los impuestos a la importación. Para entenderlo, sin embargo, se requiere de un mínimo de conocimiento económico, que Trump no tiene. […]. Supongo que México no tiene más opción en este momento que aplicar aranceles compensatorios. Una falta de respuesta se interpretaría como una rendición ante Trump y nos debilitaría en la renegociación del Tratado de Libre Comercio. […].

El voto del miedo (comercial)

Increíblemente la guerra comercial que ha comenzado Estados Unidos al imponer aranceles a productos mexicanos, podría brindar una opción para el candidato del PRI y tratar de convencer a los votantes indecisos de apoyarlo en las próximas elecciones. En La Jornada, el periodista Julio Hernández López, escribe que: “el voto del miedo (comercial) significará una extraordinaria oportunidad para el abanderado del Partido Revolucionario Institucional, en cuanto buscará demostrar una superioridad conceptual y operativa en esos terrenos. Ayer mismo, en una estrategia unificada que incluyó al ocupante de Los Pinos, Enrique Peña Nieto; al vicepresidente ejecutivo y virtual embajador de Estados Unidos en México, Luis Videgaray, y al rezagado Meade, se mezclaron ciertos aires patrioteros de oportunidad con otros aires supuestamente doctorales que podrían enfrentar exitosamente el reto Trump. Meade, en concreto, se enrolló tuiteramente en el lábaro nacional tecnocrático: Con México no se juega. Responderemos a Estados Unidos imponiéndole aranceles. […]. Por su parte, Andrés Manuel López Obrador adoptó una posición cauta, llamando a no caer en la trampa de la guerra comercial y exhortando a Peña Nieto a dialogar con Trump para buscar entendimientos. El aliado y tutor, Videgaray, en tanto, avanzó las piezas retóricas hacia posiciones de combate comercial pero, al mismo tiempo, dialogó con funcionarios estadunidenses y mantuvo abierta la puerta para eventuales negociaciones pacificadoras que bien podrían darse después de las elecciones mexicanas, ya que Meade hubiera cumplido con el papel de guerrero masiosare que ahora se está adjudicando. El intento de trastocar la ruta electoral mexicana es derivado de una política internacional trumpista que, evidentemente, tiene orígenes y consecuencias ajenas al mundillo electoral mexicano; en todo caso, el golpe de Donald Trump está considerado en función de las próximas elecciones estadunidenses y la aspiración del supermillonario para un segundo periodo. Pero, aun así, pondrá a prueba las habilidades específicas de los aspirantes mexicanos en materia de economía internacional. […]. También se acopla adecuadamente el tema de la guerra comercial con el banderazo de salida a la estrategia electoral de dar por proclives al priísmo a los votantes indecisos o volátiles. La insostenible hipótesis de que los indecisos pueden ser contabilizados como decididos a apoyar a Meade, fue puesta en circulación por el equipo del candidato no priísta del Partido Revolucionario Institucional a partir de un muy discutible estudio de opinión elaborado por una empresa, Pop Group, cuyo principal accionista, Francisco Graue, ha batallado para intentar alguna justificación mínimamente verosímil para su teoría de los indecisos adjudicables al Partido Revolucionario Institucional. Sin embargo, el milagro Pop Group podría ser alimentado teóricamente a partir de que ahora, con la guerra comercial encima, esos indecisos pasarían a convencerse de que el tecnócrata Meade es el personaje adecuado para encabezar la defensa del país. Faltaría, desde luego, alinear o desactivar al rejego Ricardo Anaya para que hubiera una sola propuesta antipejista que ganara ese voto útil. Pero, a un mes de las elecciones, el sistema intenta una más de sus jugarretas imperiosas de última hora. […]”.

AMLO y la violencia: algunos apuntes

En El Universal, el columnista y escritor, Alejandro Hope, a través de una serie de puntos explica los principales retos a los que se va a enfrentar el nuevo gobierno en materia de seguridad, pues aunque en los mitines y durante sus campañas han presentado soluciones casi inmediatas, a la hora de aplicarlas todas deben formar parte de un proceso y a veces el tiempo no es el mejor aliado de los políticos, y es por ello que desde ya debería anunciarse sí la aplicación de sus planes, pero hablar con la realidad y prevenir sobre la tardanza que puede llegar a tener los resiescribe que: “con alta probabilidad, Andrés Manuel López Obrador será el próximo Presidente de la República. En consecuencia, hay que empezar a reflexionar sobre los retos que enfrentará a partir de diciembre. En ese espíritu, van algunos apuntes sobre la violencia y su impacto político: 1. Según se desprende de múltiples declaraciones, López Obrador concibe a la violencia como un fenómeno que tiene su origen en la exclusión social y la marginación económica. Ese es un diagnóstico parcial, pero no equivocado. […] 2. Tal vez consciente de ese problema, López Obrador ha articulado a lo largo de la campaña una explicación más política de la violencia: hay una condición de guerra en el país, generada por decisiones explicitas de las dos últimas administraciones federales. Se impone por tanto la necesidad de impulsar una política de paz. […]. 3. Ese diagnóstico puede o no ser correcto, pero sí genera un problema político para la próxima administración. De manera explícita, asume que, en lo fundamental, la violencia es responsabilidad de las autoridades federales. […]. 4. Durante los meses iniciales de la administración, resultará posible trasladar a los gobiernos previos la responsabilidad por los elevados niveles de violencia. Sin embargo, esa explicación se va a desgastar con el transcurso del tiempo. […]. 5. Las políticas de seguridad anunciadas hasta ahora tendrían plazos largos de maduración. La amnistía, por ejemplo, requeriría una discusión legislativa compleja. Asimismo, tendría probablemente un calendario gradual de implementación, de varios meses o varios años. […]. 6. No hay nada por ahora que permita anticipar una mejoría dramática de las condiciones de seguridad en plazos políticamente relevantes […]. Con alta probabilidad, el gobierno va a tener que confrontar los comicios de medio sexenio con 70 mil homicidios bajo el brazo […]. 7. Antes de ese punto, los funcionarios responsables de la política de seguridad probablemente intenten un viraje discursivo: menos énfasis en la reducción de violencia, más insistencia en indicadores de proceso […], o en métricas tradicionales de combate a la delincuencia organizada […]. 8. Un viraje de esa naturaleza tendría, sin embargo, un costo evidente. Enfatizar logros similares a los de las administraciones previas reduciría las posibilidades de marcar diferencias con los gobiernos anteriores. 9. El nuevo gobierno probablemente intente modular expectativas y anunciar que no se deben esperar grandes resultados durante la primera mitad del sexenio. Eso daría espacio, pero no eliminaría del todo el desgaste de la violencia cotidiana […]. 10. La pregunta no es si la violencia va a desgastar al gobierno de López Obrador, sino cuánto y qué tan rápido. […]”.

Unidad y división de Morena

Ante el inminente triunfo electoral del partido Movimiento Regeneración Nacional, va a ser importante que Andrés Manuel López Obrador logre controlar a todos los liderazgos que hoy en día hay al interior del partido y que no necesariamente tienen la formación de Morena desde que se inició como movimiento político. En Milenio, Héctor Aguilar Camín, escribe que: “Morena tiene un líder absoluto y es un fenómeno de aluvión, por su mayor parte anónimo, en lo fundamental desconocido para la democracia mexicana. El aluvión tiene dos vertientes: la de las plazas llenas y los votos que seguirán de ellas, y la de los políticos profesionales que serán los beneficiarios y representantes de esas plazas y esos votos. El problema fundamental de Morena en el gobierno será, de un lado, satisfacer las altísimas expectativas que ha sembrado en sus seguidores; del otro, mantener unidos a sus políticos. Lo primero solo podrá conseguirlo un gobierno eficaz, tarea que se antoja complicada, gane quien gane, porque la herencia central de nuestra democracia es un archipiélago de gobiernos fallidos, dispendiosos, irresponsables e ineficaces. Otro reto mayúsculo será conducir el aluvión de los políticos profesionales. Salvo el núcleo fundador, los políticos profesionales de Morena no tienen pedigree partidario. No son de ahí. Hay los comprometidos de la primera ola, y los de la segunda, la tercera, la cuarta, la enésima ola. […]. Es previsible que los de la primera ola se lleven mal con los de la segunda, los de la segunda con los de la tercera, y así sucesivamente hasta configurar un aleph de discordias entre gente que acaba de conocerse. […]. El líder indiscutido de hoy tendrá que lidiar con los lideratos intermedios fragmentados de mañana, entre otras cosas porque no podrá saltar hacia el pueblo puro y duro por encima de sus intermediarios profesionales. Salvo algunos casos visibles, la pregunta fundamental sobre los políticos emergentes de Morena es quiénes son realmente. Mejor dicho: quiénes resultarán ser una vez que se asienten las aguas. Porque Morena es una especie de niño que se hizo adolescente en 12 meses, adulto en 24, y se está quedando con el gobierno de un país de 120 millones de habitantes en un solo envión electoral”.

De paseo en pleno periodo electoral

Aunque en México estamos a un mes de que se realicen las elecciones más importantes de las últimas décadas, hay magistrados a los que les importa poco hacer su trabajo y están de viaje “participando” en otros periodos electorales como observadores, como en Colombia y Portugal, pero eso no exime de sus responsabilidades que deberían estar cumpliendo aquí en estos momentos, y en el diario Reforma, su columna de trascendidos Templo Mayor, asegura que: “alguien debería avisarle al magistrado José Luis Vargas que no está el horno como para andarse ausentando del Tribunal Electoral, que ya de por sí trae una enooorme carga de trabajo. De Vargas se sabe que anda haciendo turismo electoral, primero como observador en las elecciones en Colombia, donde estuvo el domingo, y ahora en Portugal. El detalle está en que la Sala Superior sesionó el pasado día 30 apenas con cinco, pero claro, casi nadie se dio cuenta porque el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación ha optado por el camino de la opacidad. Eso explica que en sus comunicados de prensa no se especifica cuántos magistrados participaron y que tampoco haya versión estenográfica de las últimas tres sesiones”.

Reunión a propósito del NAIM

En Milenio, su columna de trascendidos Trascendió, asegura que: “que el Secretario de Comunicaciones y Transportes, Gerardo Ruiz Esparza, accedió a reunirse con los diputados de la Comisión Especial de Seguimiento a la Construcción del Nuevo Aeropuerto, encabezada por el perredista Rafael Hernández Soriano, al que le hizo llegar una invitación para desayunar la próxima semana. Para ponerle fecha al encuentro debieron pasar seis meses, así como una manifestación frente a las oficinas alternas del secretario, en Bosques de las Lomas, donde pobladores de las comunidades aledañas a la nueva terminal, dirigidos por el legislador, vaciaron costales de ‘lodo tóxico’ que, según ellos, se ha extraído del polígono para tirarlo en las inmediaciones”.

@loscabareteros

 

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