Columna de columnas nacional

¡Comparte!

Share on facebook
Share on linkedin
Share on twitter
Share on reddit
Share on pinterest
Share on google
Share on email
Share on whatsapp
Share on print

Desde la redacción de @loscabareteros ponemos a su consideración la “Columna de columnas nacional” del miércoles 13 de junio de 2018. Entero: mesurado, sin engancharse a las provocaciones, Andrés Manuel López Obrador sorteó el tercer debate y sigue con el plumaje intacto… Mérida: la batalla de los sexos… Anaya y Meade viven un proceso de autodestrucción mutua al mantenerse encerrados en un juego de suma cero, donde cada quien quiere ganar proporcionalmente lo que el otro pierda.

Rayuela

Tercero y último round. Sólo queda agradecer eso, que haya sido el último.

Entero

Como un político más mesurado, sin engancharse a las provocaciones, Andrés Manuel López Obrador sorteó el tercer debate y sigue con el plumaje intacto. “A este gallo no le quitan ni una pluma”, dijo ya hace varios meses, y es cierto. Además de su propuesta anticorrupción, el escudo que le ha llevado hasta la cima de las encuestas, frases como ésta son su fuerte: “Tengo el orgullo de decir que el programa para adultos mayores salió de esta cabeza y de este corazón”, dijo Andrés Manuel. Sin duda, su narrativa conecta de forma efectiva con la audiencia, algo que sus competidores simplemente no han logrado. Tercer round, bien librado.

Mérida: la batalla de los sexos

Raymundo Rivapalacio escribe en El Financiero sobre Teoría de Juegos: “El último debate presidencial no produjo con claridad quién es realmente el segundo lugar. Ricardo Anaya y José Antonio Meade dejaron de golpearse de manera sistemática –lo hicieron tangencialmente– y enfocaron sus críticas a Andrés Manuel López Obrador, quien toreó los cuestionamientos y dejó de contestar los señalamientos particulares que se le hicieron. Pero si nos atenemos a la experiencia de los dos debates anteriores, no importará que haya mostrado sus carencias conceptuales y limitaciones retóricas, porque por muchos adeptos que haya perdido anoche en Mérida, muy probablemente será un porcentaje insignificante o irrelevante frente a la ventaja que tiene en las preferencias electorales. Tampoco era en quien se enfocaba la atención, centrada en sus rivales que están compitiendo por el segundo lugar y con la necesidad de mostrarse como los únicos que pueden desafiar en las urnas a López Obrador. Anaya y Meade viven un proceso de autodestrucción mutua al mantenerse encerrados en un juego de suma cero, donde cada quien quiere ganar proporcionalmente lo que el otro pierda, llevando la elección presidencial a una contienda entre tres, donde la superioridad del puntero, Andrés Manuel López Obrador, en el careo con cada uno de sus rivales, no la hace competitiva, sino cómoda. (…) La forma como se puede explicar lo que sucede es a través del ejercicio de “La Batalla de los Sexos” en Teoría de Juegos, (…) donde cada jugador busca maximizar su ganancia, analiza el comportamiento de cada uno en un entorno de ambigüedad. El ejercicio establece que cada uno tiene sus preferencias para este juego que se refiere a la coordinación de las estrategias donde ninguno conoce la estrategia del otro jugador. Por ejemplo, Anaya, tiene cuatro opciones. La más preferida (1) es que él y Meade elijan que el candidato del PAN es quien enfrentará a López Obrador como la segunda opción más fuerte; la siguiente (2) es que ambos decidan que el que tiene más posibilidades es el PRI; la que le sigue (3) es que Anaya se queda con el PAN y Meade se queda con el PRI, sin mover sus posiciones, como hasta ahora; finalmente, (4), la peor opción es que Anaya decida apoyar al PRI y Meade al PAN. En el caso de Meade, valga la pena la redundancia, la elección preferida por el priista (1) es que él y Anaya opten por la candidatura del PRI como la mejor opción para enfrentar a López Obrador; la siguiente (2) es que Meade decida apoyar la candidatura de Anaya, por considerar que tiene más posibilidades; en la selección posterior (3), Meade permanece inamovible, al igual que Anaya, por lo que no hay voto estratégico y los dos partidos y sus aliados compiten hasta el final como lo han hecho hasta ahora, sin coordinación alguna. La última opción (4), la peor alternativa para Meade, es que apoye a Anaya, mientras que el candidato panista apoya al PRI. (…) Una variable no prevista en el ejercicio la introdujo el colaborador de Anaya, Diego Fernández de Cevallos, quien sugirió esta semana que un pacto con Meade –sin aclarar quién como candidato–, sería mejor que la victoria de López Obrador. Esta variación del juego sí podría modificar el resultado, a diferencia de la primera matriz, donde se muestran las decisiones que se pueden dar sin que alteren los resultados finales. Fernández de Cevallos proponía que Anaya o Meade declinaran por el otro para derrotar al puntero, pero anoche se vio que esa opción, la cooperación coordinada, no está en su mente”.

¿Encuestas confiables?

Javier Aparicio, en Excélsior, escribe acerca de la credibilidad de las encuestas: “Durante las campañas presidenciales de 2006 y 2012, Andrés Manuel López Obrador fue muy escéptico de las encuestas que no le favorecían. Este año, cuando el ordenamiento de las preferencias electorales, según las encuestas, es distinto, ahora los escépticos son Ricardo Anaya o José Antonio Meade. Ni los candidatos ni sus voceros o simpatizantes están obligados a “creer en las encuestas”, pero llama la atención que la desconfianza sea selectiva: Elegimos qué creer y qué ignorar. Las encuestas son una fuente de información de entre muchas otras. Toda encuesta electoral cuenta con un margen de error y puede dar una estimación más o menos sesgada del resultado final. Antes de considerar las fuentes de error o sesgo de las encuestas, considere por un momento las alternativas. Los candidatos tienen claros intereses en juego y, sin duda, son capaces de mentir con tal de conseguir votos: Todos, salvo uno, mienten al afirmar vehementemente que “van a ganar”. Un ciudadano cualquiera —analista, intelectual, empresario o ninguno de los anteriores— también tiene sesgos y preferencias que afectan su percepción del mundo. Frente a estas fuentes sesgadas de información, estimar la intención de voto de una población a partir de una muestra aleatoria de potenciales votantes puede ser mucho más útil: La encuesta tendrá menor sesgo y error que la opinión de unas cuantas personas. (…) En general, las encuestas tienen dos fuentes de error: El muestral y no muestral. A mayor tamaño de muestra, menor será el margen de error de una encuesta. La relación entre error y tamaño de muestra es no lineal: Duplicar el tamaño de una muestra no reduce a la mitad el error. Por ejemplo, una encuesta de 600 casos tiene un margen de error de +/- 4%, mientras que una de 1,200 casos tiene un margen de error de +/- 2.8 por ciento. Por otro lado, hay que considerar que el margen de error de una brecha o distancia entre dos estimadores —digamos, la diferencia entre el porcentaje de voto por A y el voto por B— es mayor que el error de A o el error de B por separado. Por ello, es más fácil que las encuestas “le atinen” al ganador (¿A > B?) a que estimen con precisión el margen de victoria (¿A – B?). Por ello, las contiendas reñidas son más difíciles de anticipar. Lo mismo ocurre cuando hay pocas encuestas disponibles, como en muchas contiendas locales. Por otro lado, hay que considerar las fuentes de error no muestral: El diseño del cuestionario, la tasa de rechazo a la encuesta, la no respuesta al ítem o pregunta, personas que mienten, que no votarán o cambiarán de opinión, etcétera. Ahora bien, si el rechazo o la no respuesta es independiente de las preferencias de voto, una encuesta puede seguir siendo confiable, a pesar de que muchas personas no la respondan. El problema es cuando la “no respuesta” o la “mentira” tiene un sesgo sistemático a favor o en contra de algún partido o candidatura. Medir o paliar este tipo de sesgo es quizás el verdadero reto metodológico de las encuestas. Afirmar, sin evidencia, que quienes no responden una encuesta sistemáticamente apoyarán a cierto candidato es tan aventurado como afirmar que quienes sí manifiestan una preferencia por cierto candidato en realidad no irán a votar. En 2012, la industria de las encuestas fue criticada por sobreestimar a Peña Nieto, aunque, eventualmente, ganó. ¿Ocurrirá lo mismo si este año sobreestiman a López Obrador?”.

Debate en el estribo

El tercer y último debate presidencial fue considerado por muchos como un ejercicio desangelado y en ocasiones aburrido. En el Excélsior, su director, el periodista Pascal Beltrán del Río, escribe que: “el encuentro de anoche de los candidatos presidenciales en Mérida, el último de este proceso electoral, me dejó más dudas que certezas. Diría, de entrada, que ha sido el más anticlimático de los tres. Creo que de él no quedará casi nada para el recuerdo. Los pocos episodios de contraste entre los participantes ocurrieron cuando éstos pudieron zafarse del corsé en que los metieron los organizadores y los moderadores […] Vi a José Antonio Meade más ordenado en sus planteamientos […] El candidato de la coalición Juntos Haremos Historia no se salió de su guión. Su denuncia contra la corrupción ha sido el principal activo de su campaña y no dudó en usarlo repetidamente durante el debate […] Sin rasguños concluyó López Obrador su participación en el tercer debate […] Ricardo Anaya recuperó el manejo de los tiempos y los ritmos que mostró en el primer debate. Atinó en colar los temas que a él le interesaban cuando el guión pretendía llevarlo por otro lado […] Y El Bronco fue El Bronco. Un participante del que se acordaba la audiencia cuando hacía un chascarrillo. Quizá el único momento en el que Jaime Rodríguez Calderón se ganó la atención fue cuando llamó ‘tercia maldita’ a sus contrincantes y los acusó de ser beneficiarios del asistencialismo. ‘Por eso no quieren acabar con él’ […] En el discurso de los tres candidatos de coalición apareció la idea de la cárcel […] Hubo datos nuevos, pero éstos no lograron anclarse en la discusión, principalmente porque AMLO optó por sacarles la vuelta. Uno de ellos fue el señalamiento de que el ingeniero José María Riobóo –el ‘constructor favorito’ del tabasqueño— estaba detrás de la oposición de López Obrador al nuevo aeropuerto por no haberse visto beneficiado por contratos para esa obra […] Meade también trató de mostrar a López Obrador como hipócrita en el combate a la corrupción al decir que el socio de la constructora brasileña en México era ni más ni menos que Javier Jiménez Espriú, el próximo titular de Secretaría de Comunicaciones y Transportes en caso de que Andrés Manuel López Obrador gane la Presidencia Así terminó el debate. Veremos cuántos de los planteamientos hechos ahí logran destacar en la discusión pública antes de que México y el mundo se vayan de asueto por el Mundial de futbol”.

La noche de Meade

El tercer debate fue el escenario ideal para José Antonio Meade, ya que los temas que se debatieron fueron los que en teoría más domina por su trayectoria política y su preparación académica, y así lo demostró durante el encuentro, no así Ricardo Anaya, que a diferencia de los dos encuentros anteriores, se notó tenso y sin tanto control de la situación, lo que podría costarle el segundo lugar en las encuestas. En El Universal, Salvador García Soto, escribe que: “fue la tercera llamada y parece que, finalmente, el candidato del Partido Revolucionario Institucional, José Antonio Meade, llegó en el último debate a su mejor momento. Apoyado en los temas que mejor domina: crecimiento y desarrollo, pudo hacer un debate redondo en donde articuló ideas, propuestas y se dio tiempo para lanzar ataques al candidato puntero, Andrés Manuel López Obrador y a su objetivo inmediato, el segundo lugar, Ricardo Anaya. […]. Los tres días de aclimatamiento y entrenamiento en Mérida parecieron ayudarle al ex secretario de Hacienda que, sin embargo, llegó a este debate en el tercer lugar de las encuestas (12 por ciento según la megaencuesta de la Coparmex), pero a partir del buen desempeño que tuvo y de un Anaya que se notó tenso y afectado por los golpeteos políticos de los videoescándalos y las denuncias activadas en su contra desde la Procuraduría General de la República podría meterse de lleno a la pelea por el segundo lugar. En cuánto al puntero Andrés Manuel López Obrador, una vez más logró salir del bombardeo de ataques a dos fuegos entre Meade y Anaya, que por momentos lo arrinconaron con cuestionamientos incisivos, pero que respondió con negativas y en algunos casos de manera evasiva. Diríase que el tabasqueño no perdió la compostura, resistió los ataques, pero esta vez, a partir de los temas que se trataron y de los cuestionamientos de los moderadores, se notó más su dificultad para explicar detalladamente sus propuestas, […]. El momento más claro y directo que tuvo Andrés Manuel a la hora de explicar sus propuestas fue cuando dijo que sí va a cancelar la ‘mal llamada reforma educativa’, que propondrá un nuevo esquema para sustituirla y que mantendrá la evaluación del magisterio, pero sin fines persecutorios o de humillación a los maestros. […]. Anaya no fue, a diferencia de los otros dos debates, el ‘niño’ totalmente preparado y preciso a la hora de exponer sus planteamientos. Conectó, sí, varias ideas interesantes, sobre energías limpias, programas para la diabetes o apoyo a los maestros revisando parte de la reforma educativa, pero en la mayor parte del debate se le sintió tenso, más rígido que de costumbre, y algo enojado a la hora de referirse a ‘los ataques y cuestionamientos’ en su contra. Repitió varias veces su promesa de ‘llevar a Peña Nieto’ y hasta al propio Meade ante la justicia, y ofreció revisar desde Ayotzinapa, la Casa Blanca, Odebrecht y la Estafa Maestra. […]. Al final, este último debate se veía más en la expectativa de que podía ayudar a definir al candidato que puede terminar en segundo lugar de la contienda, a partir de influir en los votantes indecisos y en el llamado ‘voto útil’. Y visto así, y por el desempeño de los dos candidatos que se disputan esa posición, las encuestas de la próxima semana, que serían ya las últimas previo a los cierres de campaña del miércoles 27 de junio, dirán si es Meade o Anaya el que se quede con esa posición y qué tanto pueden rescatar para sus partidos o intentar acercarse a un puntero como López Obrador, cuyas posibilidades de triunfo difícilmente se verán amenazadas en lo que resta de aquí al 1 de julio”.

Debate

En lo que parecía una repetición del primer debate presidencial, Andrés Manuel López Obrador se retiró sin despedirse de Ricardo Anaya, e incluso José Antonio Meade tuvo que prácticamente detenerlo. En Milenio, Trascendió, asegura que: “que una vez terminado el debate en Mérida, Andrés Manuel López Obrador hizo un recorrido a su derecha en el escenario 360 del Gran Museo del Mundo Maya para despedirse e iba a brincarse a José Antonio Meade, quien tuvo que detener al tabasqueño para darle la mano. El candidato de Morena continuó su camino circular para decir adiós a Jaime Rodríguez, Leonardo Curzio, Gabriela Warkentin y Carlos Puig, pero a quien sí se saltó al final fue a Ricardo Anaya, al seguirse de largo hacia la salida”.

Campañas judicializadas

Luego de que el Senador Ernesto Cordero presentara ante la Procuraduría General de la República una denuncia en contra del candidato presidencial de “Por México al Frente”, por presunto lavado de dinero, el equipo del panista no se quedó atrás y decidió tomar represalias. En Reforma, Templo Mayor, asegura que: “mucho se había hablado en los últimos meses de la posibilidad de una elección presidencial judicializada… y ahora resulta que lo que se está judicializando ¡es la campaña! Tras la denuncia del senador Ernesto Cordero contra Ricardo Anaya, diputados panistas igualaron el marcador e iniciaron procesos en la PGR contra Andrés Manuel López Obrador y José Antonio Meade. A como van las cosas, para el cierre de campaña, en vez de discursos los candidatos van a leer… ¡sus amparos!”.

Fallos de Ayotzinapa

A pesar de que diversas organizaciones y activistas han aplaudido el reciente fallo de un tribunal de Tamaulipas que ordenó la liberación de cuatro implicados en la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, parece ser que el principal motivo de estas acciones es únicamente desacreditar al estado. En Reforma, Sergio Sarmiento, escribe que: “en el afán de demostrar que fue el Estado, los líderes de Ayotzinapa están dispuestos a promover la liberación de los asesinos de los normalistas. Por ingenuidad o perversión política, muchas buenas conciencias están ayudando. Un juez federal de Matamoros, Tamaulipas, ha ordenado la liberación de cuatro implicados en el caso Iguala […] El juez primero de distrito de Matamoros desechó las confesiones por suponer que fueron hechas bajo tortura. No es el primer caso. Un tribunal colegiado de Reynosa (¿por qué todos los casos de Iguala los están decidiendo jueces de Tamaulipas?) ordenó la reposición del procedimiento de otros cuatro miembros de Guerreros Unidos […] ¿Quiénes serán los representantes de las víctimas? Supongo que el mismo grupo de activistas y abogados que han hecho todo lo posible por desacreditar la investigación de la Procuraduría General de la República y liberar a los presuntos asesinos. Organismos como el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos aplauden la decisión. Los políticamente correctos piensan que la mejor forma de hacer justicia a los normalistas es liberar a sus victimarios […] ¿Fueron torturados quienes confesaron participar en esta infernal historia? Los agentes del MP a cargo de la investigación lo niegan, pero los implicados saben ya que la forma más fácil de ser liberados es denunciar tortura […] Pero poco importa lo que realmente haya ocurrido. Lo que el movimiento de Ayotzinapa necesita es culpar al Estado mexicano. El fin político justifica los medios. Poco importa que los asesinos queden libres”.

El último golpe a Meade

De cara a las elecciones presidenciales, desde el Gobierno Federal tratan de hacer que de aquí al día de la elección no haya problemas para José Antonio Meade pero dadas las circunstancias, parece que los problemas no van a dejar de existir. En El Universal, Carlos Loret de Mola, y escribe que: “el 30 de junio, un día antes de las elecciones, la Auditoría Superior de la Federación (ASF) tiene como mandato entregar y hacer públicos los resultados de su revisión de las cuentas del gobierno. En los últimos años, la presentación de dicho informe es una mina de información valiosa para los medios de comunicación, pues capítulo a capítulo se van desentrañando los grandes escándalos que luego tienen impacto en la opinión pública: Fue a partir de un informe de estos que se documentaron varias de las barbaridades de Javier Duarte en Veracruz, César Duarte en Chihuahua, Roberto Borge en Quintana Roo, Andrés Granier en Tabasco y Guillermo Padrés en Sonora. Fue a partir de un informe así que se decantó la llamada Estafa Maestra y que se expusieron las millonarias transferencias a favor del sindicato de Elba Esther Gordillo. […]. ¿Cuál es la siguiente bomba? La están tratando de desactivar a paso veloz a través de varias rutas: La primera es lo que el ex auditor Superior de la Federación, Juan Manuel Portal, calificó como el ‘desmantelamiento’ de la Auditoría Superior de la Federación. En una disputa inédita, hecha pública en entrevista para el noticiario Sin Anestesia a mi cargo en Radio Centro, Portal arremetió contra el actual auditor, el que lo sucedió en el cargo, David Colmenares, acusándolo de inepto, de haber sido corrido por él debido a su mal desempeño y encima de todo, estar despidiendo funcionarios de primer nivel en la Auditoría Superior de la Federación, […]. El caso que generó esta ola fue el cese de Muna Dora Buchain, ex directora general de Auditoría Forense, pieza clave en las escandalosas indagatorias citadas. También en la primera entrevista […] dejó abierta la sospecha de que detrás de la embestida en su contra podrían estar la secretaria de Sedatu, Rosario Robles, y su operador Emilio Zebadúa, dos de los más exhibidos por los resultados de sus auditorías. Aún más casos de contrataciones injustificadas y despidos inexplicables están por salir. Algunos han sido denunciados de manera anónima a la Cámara de Diputados, que es de donde emana la Auditoría Superior de la Federación. […]. La segunda ruta sería el debilitamiento del informe que debe presentarse un día antes de las elecciones, con ese nuevo entramado de funcionarios cómodos. Y la tercera, al parecer si nada más funciona, recurrir al viejo truco de hacer público el informe tan noche el sábado que ya nadie se entere de su contenido y éste no incida en contra del gobierno y su candidato presidencial José Antonio Meade”.

Golpe de PGR, antes del debate

Justo horas antes del inicio del tercer debate presidencial, la PGR anunció que se está investigando a Ricardo Anaya por las acusaciones de lavado de dinero que hay en su contra, y por el tiempo en que se dio esto, queda claro que hay una maquinación por parte del gobierno federal. En La Jornada, Julio Hernández López, escribe que: “Ernesto Alonso Mendoza Ángeles es el encargado de la Ventanilla Única y Enlace con la Procuraduría General de la República […] y, en tal papel, ha cumplido un papel breve, pero importante, en la magna obra de fabulación gubernamental contra Ricardo Anaya Cortés, el candidato presidencial indeseado por el mismo régimen del que ha formado parte. Ayer, a unas horas del inicio del debate entre candidatos presidenciales, el telenovelero Ernesto Alonso remitió ante otras instancias de la Procuraduría General de la República la denuncia de hechos presentada por el calderonista Ernesto Cordero […] contra Ricardo Anaya Cortés, presunto abanderado antisistema del sistémico Partido Acción Nacional. No se desprendió del oficio PGR/SEIDO/VU/1445/2018 ninguna acción inmediata que implicara la detención o el acoso directo del panista gravemente contrapunteado con Los Pinos, pero sí facultaría al cuasipriísta José Antonio Meade Kuribreña para confeccionar un discurso cuasidelincuencial contra el citado Anaya en el multimencionado debate que se suponía sería definitorio, casi la última llamada al mencionado Meade para que asuma el polo antipeje o calle para siempre. La presunción de hechos relacionados con operaciones con recursos de procedencia ilícita […] coloca a Anaya Cortés en un territorio pantanoso, más allá de las consecuencias específicas del debate mencionado. La activación de la maquinaria judicial peñista busca suministrar material propagandístico a José Antonio Meade Kuribreña, el candidato del Partido Revolucionario Institucional que necesita urgentemente desplazar al frentista Ricardo Anaya del segundo lugar de las preferencias electorales y colocarse como presunto tirador único contra López Obrador. La discusión central […], reside en el alcance y las motivaciones de ese accionar concertado de instancias identificables con la administración peñista, deseosa de descarrillar a Anaya y de potenciar a Meade, supuestamente con la pretensión de escenificar una increíble hazaña de recuperación política para remontar la ventaja de López Obrador”.

Aquel primer debate…

Aprovechando la época del tercer debate presidencial en México. En Milenio, Joaquín López Dóriga, recuerda lo que sucedió en Estados Unidos cuando se desarrolló el primer debate de la historia que se transmitió por televisión: “cuando se habla de debates, todos citan el de Richard Nixon contra John F. Kennedy, en los estudios de la CBS de Chicago, la noche del lunes 26 de septiembre de 1960, […]. Siempre lo comentan olvidando, o ignorando, que fue el primer debate en la historia de la televisión y de la política y que cambió a la televisión y a la política. La historia recuerda que Nixon, entonces vicepresidente de Estados Unidos con Ike Eisenhower en la presidencia, se resistía, pero sus asesores, siempre los asesores, le insistieron lo mismo que los del joven, tenía 43 años, John F. Kennedy. Pero ambos cedieron, los asesores desde entonces eran los únicos ganadores, y viajaron a Chicago en condiciones muy diferentes. El apuesto heredero de los Kennedy descansó desde el día anterior, le eligieron la ropa, clara, era televisión en blanco y negro, y se asoleó en la terraza durante la mañana y durmió una siesta antes de la cita. Nixon, que había salido del hospital en el que lo operaron de una rodilla, llegó con dolores y fiebre y él mismo eligió su ropa, como cualquier otro día, un traje gris. Ya en las instalaciones de la CBS, maquillaron a Kennedy y Nixon lo rechazó, a pesar de que estaba demacrado, ojeroso y la barba cerrada, crecida. […]. El debate no fue determinante, el demócrata había llegado con un punto de ventaja y ganó dos más. Luego tuvieron otros tres debates que se ignoran, pero todos atribuyeron la victoria de Kennedy a aquel primer encuentro. Las elecciones de noviembre las ganó por un 3 por ciento del voto popular, 100 mil, que le dieron la más estrecha ventaja en el sufragio personal, pero suficiente para ganar 304 colegios electorales que lo llevaron a la Casa Blanca, a Camelot, el 20 de enero de 1961. Pero no fue el debate nada más. Eso es nostalgia”.

La fiesta de los bullies

El histórico encuentro entre el líder norcoreano Kim Jong-un y el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, promete ser una oportunidad para que el mandatario estadounidense cumpla una de sus promesas de campaña. En el Excélsior, Yuriria Sierra, escribe que: “Kim Jong-Un aceptó la invitación para ir a Estados Unidos. Trump, por su parte, dijo sí a la propuesta que le hizo el líder norcoreano para visitar su país […] no sabemos si alguna de ellas será una realidad. Todo puede pasar. Pero, sin duda, estas manos estrechadas son aún la luna de miel tras su reunión en Singapur. Y es que los bullies se juntaron […] El acuerdo que Trump firmó con Corea del Norte es, acaso, el primero que puede presumirle al mundo. La desnuclearización de la península coreana sí era un pendiente que abona a la tranquilidad y a la paz mundial […] A Trump no se le vienen tiempos fáciles. Deberá aferrarse a su nuevo aliado. La tensión con Canadá no ha desaparecido. Apenas una disculpa han ofrecido a Justin Trudeau, luego de llamarlo traidor, tras el desencuentro en el G7. Mientras no haya una nueva resolución sobre los aranceles impuestos, no habrá cambios en los discursos de los países afectados. Y no es para menos. Sin embargo, además de esto, al interior de Estados Unidos debe enfrentar las críticas tras su encuentro con Kim Jong-Un. Estados Unidos está afianzando su papel de bullie: aliado hoy de Corea del Norte, con su embajada ahora en Jerusalén y con una investigación aún abierta sobre la colusión de Rusia en la campaña que le dio la Presidencia al empresario. Trump, aliado de esa parte del mundo tan cuestionable. Victorias pírricas del gobierno estadunidense que no ha podido firmar acuerdos de otra índole y con países que históricamente han sido sus amigos y aliados. Y así, Trump piensa en la reelección”.

¡Auxilio!

A lo largo de las últimas semanas, Guanajuato ha destacado a nivel nacional por la evidente alza en los crímenes cometidos en la entidad, sin que las autoridades puedan detener la creciente ola de violencia. En el Excélsior, Frentes Políticos, asegura que: “nunca como ahora la palabra Salamanca se escuchó tan tétrica ni Guanajuato fue sinónimo de sangre. Salamanca se ha convertido, en las últimas semanas, en uno de los municipios más violentados por el crimen organizado y las respuestas del gobernador Miguel Márquez Márquez son insuficientes. Así que los empresarios de la región se dieron a la tarea de contratar guardias de seguridad privada para ejercer funciones de seguridad pública. Pero la solución nace podrida. ‘Es una neofitada que se lleva a cabo porque no sirve para nada para la ciudadanía, ¿por qué?, porque si no puede el Ejército, la federal, tanto policía que tenemos, ¿para qué sirven esos sin armas?, va a pasar lo mismo que ha pasado en otras partes… pues los han acabado porque no los mandan ni siquiera con una resortera’, comentó Rodrigo García, uno de los habitantes de Salamanca. La pregunta desde hace meses es, ¿quién manda en Guanajuato? El gobernador, no”.

Las amenazas entre Meade y Anaya

En un pelito desesperado por el segundo lugar Ricardo Anaya y José Antonio Meade se acusaron de corrupción e incluso llegaron a las amenazas de que si ellos llegan a ser presidentes, posiblemente pisen la cárcel. En El Universal, Bajo Reserva, asegura que: “quien haya visto el debate en el extranjero podría pensar que México está condenado a tener un presidente corrupto, pues los tres principales candidatos se acusaron de actos de corrupción y dos de ellos se amenazaron con cárcel. José Antonio Meade dijo a Ricardo Anaya que será indiciado por lavado de dinero. Anaya reviró acusando a Meade de corrupción y advirtió que de ganar la elección buscará encarcelar al presidente Enrique Peña Nieto. Don Andrés Manuel López Obrador dijo que él no metería a la cárcel ‘ni’ a Anaya, pues él busca justicia no venganza. Sin embargo, Anaya lo acusó de favorecer a un empresario con contratos millonarios durante su gestión como jefe de Gobierno de la capital del país. Es decir, según ellos mismos, ninguno estaría a salvo de ser llevado ante la justicia por actos de corrupción. Nos hacen ver que las amenazas, especialmente entre Meade y Anaya, sonaron muy reales, por lo que la pelea podría no terminar con la elección. ¿Y usted por quién votará?”.

@loscabareteros

 

¡Comparte!

Share on facebook
Share on linkedin
Share on twitter
Share on reddit
Share on pinterest
Share on google
Share on email
Share on whatsapp
Share on print