Columna de columnas nacional

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Desde la redacción de @loscabareteros ponemos a su consideración la “Columna de columnas nacional” del lunes 25 de junio de 2018. La muerte del PRI, ahora sí: ¿Estamos ante el fin del PRI o simplemente una coyuntura infortunada de la que regresará reinventado?… Clientelismo de Anaya: Esta propaganda es delito electoral. La ley mexicana define compra o coacción del voto como ‘la oferta, promesa, o entrega de algún bien o servicio, por parte de un agente de un partido político a uno o más ciudadanos, a cambio de apoyo político o de su voto… Corrupción y espionaje no se van del todo impunes: PRI y EPN serán castigados en la urna. La violencia electoral…

Rayuela

Nada bueno augura que el resultado de los comicios se hagan públicos el lunes 2 de julio.

La muerte del PRI, ahora sí

Jorge Zepeda Patterson escribe en sin embargo el tipo de elección al que se enfrenta el PRI que, ahora sí parece será castigado de forma contundente: “Ya hemos matado al PRI otras veces, pero en esta ocasión puede ser que nos cumpla. En el 2000 cuando el triunfo de Vicente Fox lo sacó de Los Pinos, muchos pensaron que los días del partido estaban contados. Quisimos creer que la pérdida de la presidencia equivalía a algo así como el desplome del muro de Berlín que arrastró en su caída a los partidos comunistas de Europa del Este. Pero el PRI demostró ser más resistente que el Soviet. Doce años más tarde, como todos sabemos, ya había regresado a Los Pinos de la mano de Enrique Peña Nieto. Y es que en cierta manera nunca se fue. Durante los doce años de alternancia panista el PRI siguió siendo el partido gobernante en la mayor parte del territorio nacional. Y fue justo la constelación de gobernadores en torno al mandatario del Edomex que los trajo de regreso. En 2018 el PRI volverá a salir de Los Pinos, pero esta vez sin boleto de retorno. ¿Por qué? Porque en el 2000 fue desplazado pero no sustituido. Es decir, nadie ocupó realmente su lugar. Siguió siendo la fuerza política que monopolizaba la narrativa nacionalista, la única que mantenía los vasos comunicantes con el México profundo, con la vida sindical corporativa, con las estructuras campesinas a todo lo largo del territorio. De 2000 a 2012 el PAN fue incapaz de construir una sociedad política capaz de sustituir la cosmogonía de la que se nutría el PRI. En lugar de edificar el entramado de instituciones democráticas que aseguraran una vida pública cívica y moderna, trató de imitar el presidencialismo del PRI pero sin su oficio ni su base social. Terminó siendo un mal remedo. Pero lo que ahora se le viene encima al PRI es nada menos que Andrés Manuel López Obrador y su Morena. En cierta manera una versión reconcentrada y auténtica del verdadero PRI o al menos de su alter ego. Uno que recupera el pacto social originario entre el partido y las masas; el que abreva en Lázaro Cárdenas y los grandes mitos nacionales. Me atrevo a pensar que la llegada de Morena al poder provocará en el resto del territorio nacional lo que ya sucedió en la ciudad de México: a partir de 1995 el PRD prácticamente erradicó al PRI del Distrito Federal por el simple expediente de arrebatarle el control de las organizaciones populares, pero en aquél entonces solo sucedió en la capital. (…) A partir del triunfo de Andrés Manuel López Obrador veremos una emigración masiva de organizaciones populares, estructuras corporativas y cuadros priistas en busca de cobijo en la enorme carpa de Morena. En tal caso, el PRI quedará como un cascarón refugio de cartuchos quemados y material político no reciclable. ¿Qué otra cosa podrían hacer los Manlios Fabios y los Gamboas? Nada. Quedarse en un PRI especie de PARM en progresiva caída. Ese es mi escenario, pero caben otros; no sería la primera vez que el PRI regresa solo por fastidiar: por ejemplo que un PRI momificado retorne al poder en el 2030 con el argumento de “más vale malo por conocido…”. Haga usted su apuesta. ¿Estamos ante el fin del PRI o simplemente una coyuntura infortunada de la que regresará reinventado?”

Clientelismo de Anaya

El reparto de monederos electrónicos por parte del equipo de campaña de Ricardo Anaya es una forma de clientelismo que debería ser investigado. En El Universal, Ricardo Raphael, quien escribe que: “el teléfono de casa de mi padre no deja de sonar desde el lunes de la semana pasada. Llaman preguntando si es la oficina de campaña de Ricardo Anaya Cortés y también si es ahí donde pueden comenzar a cobrar sus mil 500 pesos mensuales […]. Resulta que el equipo de campaña del candidato de la coalición Por México al Frente, en su tramposa propaganda electoral, dio el número telefónico de una casa particular. Tengo ante mis ojos el documento dirigido al señor Gerónimo García, quien vive en la colonia Juan Escutia de la delegación Iztapalapa y fue una de las personas engañadas: ‘Estimado Gerónimo; te escribo para saludarte y decirte que cuando sea Presidente tendrás derecho a tener DINERO SIEMPRE (Di, Sí), de forma mensual y garantizada de por vida, recibirás mil quinientos pesos por el solo hecho de ser mexicano’. Para que el IBU (Ingreso Básico Universal) sea una realidad y tengas DINERO SIEMPRE, necesitamos de todos[…]. Te agradezco tu apoyo: Ricardo Anaya.” Dirán los autores de este cebo envenenado que no están violando la ley, que no buscan comprar el voto, que no ofrecen favores indebidos a cambio de los sufragios; y, sin embargo, los telefonazos recibidos incesantemente indican otra cosa: la gente quiere su dinero, sus mil 500 pesos a cambio de convertirse en promotores de Ricardo Anaya. Esta tarjeta azul se parece mucho a la rosa que promovió Alfredo Del Mazo durante las elecciones del año pasado en el Estado de México. Juega con la gente ofreciendo algo que es difícil de cumplir […]. Esta propaganda es delito electoral. La ley mexicana define compra o coacción del voto como ‘la oferta, promesa, o entrega de algún bien o servicio, por parte de un agente de un partido político a uno o más ciudadanos, a cambio de apoyo político o de su voto’. Desde esta perspectiva, la carta que recibió el señor Gerónimo García, así como los cientos de personas que han estado llamando al teléfono de mi padre, servirían de evidencia del delito mencionado. No importa que el dinero no se haya entregado, basta con que se establezca la expectativa de asignarlo, en caso de triunfo, para que la violación se materialice […]. Se trata de un acto vulgar de clientelismo, espejismo que abusa de la ignorancia y, sobre todo, de la pobreza de la gente. Esta propaganda es un acto desesperado que terminará siendo perseguido por la FEPADE, pero antes debería proceder una queja ante el Instituto Nacional Electoral”.

Corrupción y espionaje no se van del todo impunes: PRI y EPN serán castigados en la urna, coinciden

En el portal SinEmbargo, Dulce Olvera escribe sobre dos de los problemas sustanciales que produjeron el enojo y rechazo social al presidente Peña Nieto y su gobierno: “En el segundo año de mandato del priista Enrique Peña Nieto estalló el primer escándalo de corrupción por la “casa blanca” y luego vino la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa en Guerrero. Pero siguieron más casos: los supuestos sobornos de la constructora OHL México, el desvío de recursos públicos de gobiernos estatales y, entre muchos otros, el de la constructora brasileña Odebrecht que, a pesar de involucrar a funcionarios de Pemex, México ha sido el único país –junto con Venezuela– en no sancionar a los señalados. En todas las denuncias acumuladas por presunta corrupción en el Gobierno federal, la Secretaría de la Función Pública sigue pasmada y el Sistema Nacional Anticorrupción no opera. A la par de los señalamientos y la “resistencia” gubernamental a esclarecer las acusaciones vino también el espionaje a activistas y la fiscalización a organizaciones civiles, que denunciaron al Gobierno de EPN de acosarles, en un capítulo que provocó y que aún genera una fuerte tensión. El Índice de Percepción de Corrupción de Transparencia Internacional ha situado a México en lugares cada vez peores en el transcurso del actual sexenio: pasó del sitio 106 al 135 de 2013 a 2017. Otros índices de impunidad y transparencia presupuestal reflejaron el mismo retroceso. Especialistas consultados por SinEmbargo coincidieron en que los intereses llevaron al Gobierno federal a la simulación, por lo que el costo político en las urnas para su partido, el PRI, será significativo”.

La violencia electoral

Samuel Aguilar Solís escribe en El Financiero sobre la escalada violenta que ha marcado esta elección y la pérdida del monopolio del poder de parte del Estado mexicano: “México vive desde hace varias décadas una profunda crisis en materia de seguridad, la cual representa uno de los retos más importantes a enfrentar no sólo para el que resulte ganador de la contienda el 1º de julio, sino para la propia democracia y el estado mexicano. La violencia y la inseguridad amenazan además de los individuos a la legitimidad de la democracia. El llamado contrato social se encuentra roto y parece no tener un arreglo fácil. Los poderes fácticos no legales, se han apoderado de algunas instituciones y de algunas zonas importantes del país. El estado no parece estar vigente, el estado no parece poder imponerse, los criminales carcomen todo a su paso sin freno ni tregua, y la respuesta a la pobreza, la desigualdad, el desempleo y a la impunidad lejos de frenarla la alimentan. No parece haber una política pública exitosa ni instituciones capaces de implementarla. Los ciudadanos vivimos con temor e incertidumbre, en una convivencia social dividida y de desconfianza hacia los políticos, las instituciones y entre la misma ciudadanía. El proceso electoral no es ajeno a esta problemática. Las cifras de candidatos asesinados son discrepantes, pero oscilan alrededor de las 100 víctimas. El derecho a ser votado se muere a balazos. ¿En dónde queda la voz enérgica condenando estos hechos por parte de los partidos políticos? ¿Debe de protegerse a los candidatos con recursos de todos los ciudadanos de manera especial? ¿Los partidos deben disponer de los recursos de campaña para otorgarles seguridad a sus candidatos? (…) La debilidad institucional del gobierno ha llevado al país a niveles de la inseguridad jamás imaginados. El “monopolio de la fuerza” por parte del estado como señalara Max Weber, parece estar del lado de grupos criminales. La “democracia mexicana“del siglo XXI es el escenario de los asesinatos por los espacios del poder. (…) Hoy no contamos con seguridad personal, con seguridad jurídica, seguridad económica, seguridad social ni defensa nacional. La paz pública se ha roto. ¿México es acaso un estado fallido? Ante ello vale la pena preguntar ¿cuál es la respuesta de los ciudadanos? ¿Atacando las causas se resuelve el problema de la inseguridad? Si es así, entonces ¿es la pobreza la causante de la inseguridad? ¿Cuáles son los valores de nuestra sociedad? ¿Cuál es la ruta de salida a esta ya insoportable situación de violencia?”.

¿Qué pasará el domingo?

Raymundo Rivapalacio escribe en El Financiero acerca de las campañas políticas y las redes sociales: “En los 10 últimos días ha habido un inusual movimiento en el campo de batalla virtual, donde las legiones de Andrés Manuel López Obrador son imbatibles. Han hecho de lado el ataque sistemático a los críticos del candidato y su movimiento porque se han enfocado en combatir y neutralizar dos percepciones que se están convirtiendo en realidad. La primera, idea de Agustín Basave, asesor del candidato Ricardo Anaya, es la supuesta alianza de López Obrador con el presidente Enrique Peña Nieto. La segunda es que la mayoría de los simpatizantes del candidato de Morena en Twitter, la principal arena de lucha política, son robots, no seres humanos. No se va a saber si estos dos sucesos tuvieron impacto o no sobre la preferencia de voto de López Obrador hasta después de la elección, porque las últimas encuestas que aparecerán esta semana no alcanzaron a registrar este fenómeno sociopolítico. Pero en los cuartos de guerra de los candidatos tienen claro, por sus acciones de ataque y defensa, que abrió ventanas de oportunidad para Anaya y que tiene que ser cerradas por los lópezobradoristas. La denuncia de la alianza Peña Nieto-López Obrador parecía un acto desesperado de Anaya. Pero contra lo analizado en una primera instancia –incluido quien esto escribe–, se anidaron en el imaginario colectivo percepciones que se fueron alineando con la realidad: López Obrador no atacó a Peña Nieto y prometió varias veces que no lo metería a la cárcel. Anaya lo verbalizó como ofrecimiento de “impunidad”, sin explicar nunca a cambio de qué el candidato cuidaría al presidente. (…) Las guerras virtuales han contribuido de manera toral a la construcción de López Obrador como un candidato invencible, cuya victoria es inevitable. Las percepciones se han convertido en ventajas abrumadoras en las encuestas presidenciales y no hay nadie que pueda saber si todo ese mundo de ideas y creencias se traducirá en voto y sucederá la profecía autocumplida. Los análisis en redes y en Google, donde López Obrador se convirtió en el quinto elemento más buscado esta semana, mostraron un incremento en sus negativos no visto a lo largo del año. Algo está sucediendo en el electorado y las dos campañas lo han detectado y actuado para modificar lo que cada una ve, y espera, para el próximo domingo”.

La calma de fin de campañas

Julio Hernández López escribe sobre el ambiente político electoral a una semana de las elecciones: “Todo pareciera estar decidido en cuanto al principal cargo en contienda. Nada sustancial ha cambiado respecto de las intenciones de voto, según la gran mayoría de las encuestas disponibles. Andrés Manuel López Obrador sigue en campaña, como si él fuera el rezagado. Sus declaraciones tienen la máxima difusión y continúa fijando la agenda política. José Antonio Meade y Ricardo Anaya cumplen el ritual en segundo plano, sin generar expectativas razonables de que su suerte vaya a cambiar. Difícilmente alguien habría supuesto que a estas alturas fuera visible, en lo general, un escenario electoral tan tranquilo en cuanto a la pelea por la Presidencia de la República (no hay tal sosiego en otros campos de batalla: nunca se habían producido tantas muertes y agresiones contra aspirantes a cargos públicos). Cierto es que la compra del voto es fuerte y descarada y que la violencia está disponible como recurso de última hora, pero en el plano amplio pareciera haberse estabilizado la convicción o la aceptación de que el triunfo de López Obrador es inevitable, que este arroz presidencial ya se coció. Sin embargo, López Obrador dijo ayer en Querétaro que le ha llegado información de que Carlos Salinas de Gortari y Diego Fernández de Cevallos (sus villanos favoritos, aunque ayer a ambos les ofreció su mano franca y la promesa de que no habrá venganzas) aún insisten en promover una candidatura única contra el abanderado de Morena. Es probable que ni así lograra el candidato superviviente alcanzar al tabasqueño. Podría resultar incluso contraproducente, a causa de las burlas de quienes vieran esa declinación (de Anaya hacia Meade o al revés) como un hecho desesperado y vergonzoso, además de insuficiente. Un acuerdo político de declinación ya no tendría efectos jurídicos. Es decir, no se sumarían los votos de uno en favor del otro. Sería, en dado caso, una declinación de facto, con manejo propagandístico y mediático. Pero sí podría generar (en caso de darse ese acuerdo) confusión y eventual desaseo en el proceso de votación, el llenado de actas y su manejo y el suministro oficial de los primeros resultados, los que impactan en la percepción colectiva”.

Las dos horas que viviremos en peligro

Con respecto a lo que se espera en la elección del próximo domingo, en Milenio, el periodista Carlos Puig, escribe que: ”después de la última simulación del PREP para el próximo domingo, quedó claro algo que el Instituto Nacional Electoral ya había advertido desde aquella extrañísima resolución del Tribunal Electoral que lo forzó a cambiar el método para obtener los datos del conteo rápido: el Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP) correrá lentísimo en comparación con lo que desde hace muchos años hemos vivido. El mejor cálculo dice que para la medianoche andará por ahí de 12 por ciento, a las 3 de la mañana andará por la mitad y será hasta las 8 de la mañana cuando tengamos un conteo más completo de las actas. Lo único que importa la noche del 1 de julio es quiénes ganaron. Por supuesto la Presidencia, pero también las gubernaturas en juego. Nuestro instrumento de certeza ese día tendrá que ser los conteos rápidos para la presidencial y los estados, y esos estarán, por la misma decisión del Tribunal, entre las 10 y las 11 de la noche. Las casillas en la mayor parte del país se cierran a las 6, nadie puede decir nada hasta las 8. Entre las 8 y las 10 será territorio de nadie. Supongo que algunos medios publicarán sus propias encuestas de salida […], lo preocupante es que esas encuestas se mezclarán con otras dizque encuestas, como lo hemos visto a lo largo de la campaña, que darán falsos triunfos a quien las haya pagado. Quiero pensar que los candidatos a la Presidencia son suficientemente serios y entienden la gravedad del momento como para no decir nada […] antes de que Lorenzo Córdova anuncie el conteo. No puedo decir lo mismo de las gubernaturas. Después de estas largas campañas, no anda el horno para bollos. El día después, los muchos días después, también dependen de las últimas horas del domingo 1″.

Confianza

Y en medio de la incertidumbre, quien parece tener confianza es López Obrador, pues en el Excélsior, su columna de trascendidos, Frentes Políticos, asegura que: AMLO “quien entra a la recta final como el mejor posicionado en cuanto a la intención de voto, desde la ciudad de Querétaro, el candidato de la coalición Juntos Haremos Historia, declaró: ‘Tengo información de que están muy activos, sobre todo, arriba en la cúpula, para enfrentarnos, y están alentando la guerra sucia, azuzando; yo les digo que se serenen, que se tranquilicen, nosotros no le vamos hacer daño a nadie’. Las ráfagas de spots se distribuyen por todos los medios. El final de las campañas está polarizando a la sociedad. Los mexicanos quieren tranquilidad y no guerras sucias. Que este primero de julio gane la democracia”.

Las rutas de Meade

En cuanto a las estrategias del candidato del PRI en la recta final de la elección, en El Universal, su columna de trascendidos Bajo Reserva, asegura que: “entre los priístas aseguran que hay dos rutas que José Antonio Meade busca replicar. La primera es la del triunfo de Alfredo del Mazo en el Estado de México, el cual, reconocen, fue muy difícil obtener, pero se logró. La segunda es la del triunfo en Coahuila, en donde Miguel Riquelme ganó la gubernatura en tribunales. Por lo pronto, en los tres días que quedan de campaña, los priístas y el equipo de Meade tienen como prioridad terminar de convencer a la estructura que les deberá trabajar el 1 de julio próximo, pues de lo contrario no habrá ruta alguna de triunfo”.

Músculo mexiquense para Meade

Por su parte en el diario Reforma, su columna de trascendidos Templo Mayor, asegura que: “en su último domingo de campaña, José Antonio Meade sacó a relucir el músculo mexiquense. Con el Gobernador Alfredo del Mazo al frente, más de 40 mil personas abarrotaron el corazón de Toluca, en uno de los mítines más importantes de la campaña. De ahí, el candidato tricolor acompañó a Mikel Arriola en su cierre de campaña en el Palacio de los Deportes, ante otros 30 mil tricolores. Queda claro, pues, que el PRI quiere llegar al final a todo vapor”.

Nuestro populismo

Andrés Manuel López Obrador, candidato de la coalición Juntos Haremos Historia ha sido señalado de populista en varias ocasiones para su adversario, por lo que en una reflexión sobre este término, en Milenio, el periodista, novelista e historiador Héctor Aguilar Camín, escribe que: “el populismo es un fenómeno raro. Mejor dicho: muchos fenómenos. Hay populismos de varias clases, con rasgos parecidos pero muy distintos entre sí. El populismo igual surge en la izquierda que en la derecha, puede ser fiscalmente irresponsable o no, racista o no, surge en países ricos y en países pobres, en sociedades desarrolladas homogéneas y en sociedades atrasadas desiguales […]. De manera que vale preguntarse: ¿qué tipo de populista es López Obrador? Jan-Werner Müller ha dedicado un pequeño libro iluminador a precisar el linaje común a todos los populismos: ¿Qué es el populismo? […] El rasgo fundamental, dice Müller, es que sus portadores se asumen como representantes morales exclusivos del pueblo. No en un sentido literal o demográfico, sino en un sentido simbólico. El populista no pretende representar a todos los miembros de una sociedad, a todos sus electores y ciudadanos. Solo a una parte, pero a esa parte que representa al todo, al ‘verdadero pueblo’, ése que no está presente en los demás partidos políticos ni en lo que solemos llamar ‘sociedad civil’ ni, mucho menos, en los gobiernos y en las élites […]. Ha de ser también un antipluralista, en el sentido de que solo él representa moralmente al pueblo, en una lógica circular según la cual ‘quien no apoya a los partidos populistas no puede ser propiamente parte del pueblo’. ‘La idea de un pueblo homogéneo y auténtico es una fantasía’, sigue Müller. Como ha dicho el filósofo Jurgen Habermas: ‘El pueblo solo puede aparecer en plural’ (p. 55). […]. Suena familiar. Pero, ¿ya estamos ahí?”.

Poco importa

La ola de violencia que se vive en el país ha puesto en alerta a las autoridades, sobre todo luego de que varios aspirantes a cargos publico fueran asesinado en fechas recientes, por lo que para las elecciones de este domingo, se tienen preparadas medidas especiales. Al respecto en Milenio, el periodista Carlos Marín, escribe que: “descontados los tan imprevistos como indirectos gastos policiacos, de investigación criminal, medicina forense y defunción del medio centenar de candidatos asesinados, las elecciones del domingo tendrán un costo aproximado de 30 mil millones de pesos. El monto es casi 22 por ciento mayor de lo gastado en 2012 por estar en juego la Presidencia, el Congreso federal, ocho gubernaturas, una Jefatura de Gobierno, 16 alcaldías en CdMx, mil 596 ayuntamientos, 972 diputaciones locales y 184 diversos puestos locales. La cifra incluye los gastos extraordinarios del Instituto Nacional Electoral, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación y el financiamiento a los partidos. Nunca antes se había gastado tanto para que nos gobiernen los tres mil 406 que resulten electos entre 18 mil aspirantes. Complejas, multitudinarias y onerosas elecciones, y todo porque, dizque ‘para ahorrar’, la partidocracia hizo concurrentes procesos que debieron fraccionarse porque de todos los cargos el único que acapara el interés público es el de Presidente”.

El disfraz Rosa

Las propuestas en favor de las mujeres brillan por su ausencia en esta elección, pues ninguno de los candidatos presidenciales cuenta con propuestas claras y detalladas que atiendan las necesidades de este sector, Al respecto en El Universal, el periodista Carlos Loret de Mola, escribe que: “el otro día pregunté a todas las mujeres con las que interactué cuál era su color favorito. No ganó el rosa. Ni siquiera fue de los más mencionados. Sin embargo, para el planeta de los políticos, el mundo de las mujeres sigue siendo rosa y las políticas públicas que buscan emparejar la cancha entre hombres y mujeres tropiezan en estereotipos que llegan al exceso de ponerle el apellido ‘rosa’ a programas de gobierno. Pedí ayuda a un grupo de especialistas para analizar las propuestas de los candidatos presidenciales hacia las mujeres. Esto fue lo más relevante. 1.— Todos menos ‘El Bronco’ tienen un apartado de propuestas específicas para las mujeres. 2.— Los tres candidatos proponen cosas por aquí y por allá, pero […] antes de crear programas y fiscalías y asignarles cantidades millonarias, vale la pena examinar qué funciona. 3.— Los candidatos no se dan cuenta de que, más que programas específicos e instituciones supuestamente dedicadas, la única manera de cerrar la brecha hombre-mujer es que exista perspectiva de género en TODAS las políticas de gobierno. 4.— Los tres temas más socorridos son feminicidios, igualdad salarial y guarderías. 5.— En feminicidios, el grueso de las propuestas está dirigido a qué hacer una vez sucedido el crimen contra la mujer […]. 6.— En igualdad salarial, los tres proponen que a trabajo igual, remuneración igual. Y no hay detalles. Puras generalidades y loables deseos […]. 7.— Lo de las guarderías es aún más ilustrativo. Todos plantean más estancias infantiles como parte de sus propuestas para las mujeres. Menudo machismo: al hacerlo, implican que el cuidado de los hijos es una responsabilidad de las mamás y no de los papás […]. 8.— Otras propuestas positivas. AMLO anunció un gabinete paritario, Meade quiere seguridad social para las trabajadoras del hogar y Anaya más mujeres en ciencia y tecnología. 9.— El tema del aborto es el gran ausente de la campaña. Le tienen miedo. Una pena que los cálculos políticos sean más importantes para todos los candidatos que la salud y la vida de las mujeres. El balance: insuficiente, muy por debajo de lo esperado”.

El cierre

En tanto en Milenio, su columna de trascendidos Trascendió, asegura que: “el equipo de Andrés Manuel López Obrador ya se dio la instrucción de que, para mostrar músculo en el cierre de campaña nacional del tabasqueño, el próximo miércoles en el estadio Azteca se instalen templetes y pantallas no solo en el campo, sino en la explanada y el estacionamiento del Coloso de Santa Úrsula. Ahí, el abanderado presidencial de Morena estará comenzando su discurso a eso de las 8 de la noche, tras las actuaciones de Belinda, Margarita ‘La diosa de la cumbia’, Eugenia León y Susana Harp, entre otros”.

@loscabareteros

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