Columna de columnas nacional

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Desde la redacción de @loscabareteros ponemos a su consideración la “Columna de columnas nacional” del lunes 09 de julio de 2018. El tsunami político del 2018: no solo hay, por supuesto, ahora gobiernos divididos en las entidades federativas, sino también la posibilidad de re-direccionar el gasto en los estados, al ser los congresos los responsables de la aprobación de los presupuestos locales… Qué tristeza, señor presidente: la forma como públicamente se procesó en Los Pinos proyectó un mensaje de acatamiento. Si estoy soñando, no me despierten.

Rayuela

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El tsunami político del 2018

Samuel Aguilar Solís, escribe en El Financiero acerca del cambio de paradigma político en los partidos, sino que, incluso, alcanzará hasta las entidades federativas en el re-direccionamiento del gasto y la política económica: “El pasado 1º de julio los ciudadanos mexicanos, con su decisión en las urnas, han provocado un verdadero tsunami político, que ni las encuestas más acertadas predijeron en su dimensión; hoy como dijera Marx a mitad del siglo XIX, “todo lo sólido se desvanece en el aire”. Porque, en efecto, el cambio que habrá de producirse en el sistema político mexicano será y está siendo de una magnitud tan profunda que sin duda una nueva arquitectura política habrá de surgir en el corto plazo. El mandato popular fue de consolidar el presidencialismo y como en otrora darle mayoría en las cámaras del Congreso Federal, pero también en la mayoría de los congresos locales, lo cual supone una posibilidad de que si se busca reformar la Constitución se podrá realizar; pero además, al existir una mayoría de congresos locales afines al próximo presidente, la relación política entre éste y los gobernadores tendrán también una nueva connotación, no solo hay, por supuesto, ahora gobiernos divididos en las entidades federativas, sino también la posibilidad de re-direccionar el gasto en los estados, al ser los congresos los responsables de la aprobación de los presupuestos locales. Hoy la nueva distribución del poder local abona a un cambio profundo y de raíz en el sistema político. (…) Un punto sustancial que habremos de observar es el cambio de la política económica, del papel del estado en el fortalecimiento del mercado interno y de una nueva articulación con el mercado global, este proceso no será ni sencillo ni en el corto plazo, por el grado de profundidad y por el enraizamiento que ha alcanzado el modelo neoliberal y de globalización económica. En fin, muchos cambios habremos de vivir en el país iniciando el 1° de julio”.

Qué tristeza, señor presidente

Raymundo Rivapalacio escribe en El Financiero acerca de la reunión en Palacio Nacional: “Tras la victoria contundente de Andrés Manuel López Obrador en las elecciones presidenciales, se sucedieron varias expresiones indignas, cargadas quizás de temor, oportunismo, o simplemente de subordinación absoluta ante quien será el próximo presidente de México. Allá quien, desde su espacio, haya decidido hincarse. Sus razones tendrán y ya se verá cómo López Obrador procesa acción tan denigrante. Pero hay otro, así, en singular, que debía haber cuidado las formas y el carácter republicano por lo que su persona representa: el presidente Enrique Peña Nieto. Haberse reunido con el virtual presidente electo fue un gesto de civilidad y madurez republicana. En ese sentido, uno como otro, nos mostraron lo que puede ser una vida de alternancia democrática normal. Sólo hubo un detalle que pasó desapercibido para muchos, pero que es parte de lo que sucedió en Los Pinos el lunes siguiente a la elección. Fue la forma como López Obrador dio sus primeras instrucciones, sin investidura, al presidente de la República, al anunciar que el martes siguiente se reuniría con Peña Nieto, en Palacio Nacional, a las 11 de la mañana. Es cierto que desde la campaña, López Obrador dijo que de ganar las elecciones iba a pedirle al presidente Peña Nieto reunirse el martes, porque el lunes estaría todavía en la secuela de la jornada electoral. Es decir, no hubo nada imprevisto ni sorpresivo en sus intenciones. Por tanto, era algo que debían de haber esperado. Pero el alegato de que fueron las primeras instrucciones al presidente se finca en el anuncio en Los Pinos, de que la agenda de actividades de Peña Nieto se había modificado para poder reunirse con López Obrador. La forma como públicamente se procesó en Los Pinos proyectó un mensaje de acatamiento. López Obrador hizo el anuncio del encuentro el domingo de la victoria en el Zócalo, y al día siguiente la oficina de comunicación social del presidente simplemente debió haber confirmado la cita. Pero se excedieron. Aceptaron que el encuentro fuera en Palacio Nacional, por petición del candidato ganador, y que para que se cumplieran sus deseos, el presidente se puso a su disposición. Lo republicano del encuentro quedó precedido por la subordinación”.

Si estoy soñando, no me despierten

Jorge Zepeda Patterson escribe en SinEmbargo que le expectativa de ver respetados los votos es enorme. Por lo pronto, que es como un sueño que todavía no es creíble: “No sé ustedes, pero tras el triunfo de Donald Trump pasé varias semanas con la sensación de que en cualquier momento despertaría y descubriría que todo no había sido sino una pesadilla. Me resultaba increíble que un bufón ignorante y buleador hubiese ganado las elecciones de Estados Unidos. Que Donald Trump llegara a la Casa Blanca parecía un mal chiste, una trama de película de presupuesto B. Algo parecido me está sucediendo con el triunfo de López Obrador y la derrota apabullante del PRI, solo que en sentido inverso. A ratos he abrigado el temor de despertar y enterarme de que eso solo sucedió en mis sueños; que encenderé la televisión y veré a Emilio Gamboa levantar la mano de un exultante José Antonio Meade, mientras ambos agradecen a los ciudadanos su fidelidad al PRI y su espaldarazo al gobierno de Peña Nieto. Y es que por momentos se antojan irreales los resultados que hemos estado escuchando en los últimos días: una especie de carro completo para Morena y una barrida al PRI en toda la línea. Como decían los clásicos, un partido de futbol de seis puntos: ganó el querido y perdió el odiado en el mismo match. Y si además se confirma que pierden su registro varios de los partidos paleros dedicados a la extorsión política pediré que, si es un sueño, por favor no me despierten. (…) Por lo pronto, los últimos días han estado plagados de buenas señales. López Obrador ha conjurado los riesgos de una reacción desestabilizadora de parte de los actores políticos gracias a una estrategia conciliadora. Empresarios de todos los niveles, la presidencia, los rivales, los militares, los medios de comunicación o el clero han recibido un guiño de parte del virtual presidente electo y estos han respondido con cordialidad, algunos incluso con entusiasmo. (…) Lo más importante es lo que está pasando entre la gente. La sorpresa frente al contundente triunfo se ha transformado en una corriente de expectativas preñadas de optimismo que comienza a extenderse a distintos sectores sociales. Súbitamente cobramos conciencia de que se trata de una partida completamente nueva, en la que las tres fuerzas políticas que dominaron las últimas décadas (PRI, PAN y PRD) han pasado a segundo plano. Algo bueno está pasando aunque bien a bien todavía no sabemos qué ni cuánto. Por lo pronto se vale soñar, ya habrá tiempo para despertar”.

Límites de la amnistía

El triunfo de Andrés Manuel López Obrador en la elección ha generado un ambiente de alegría, pero también de nerviosismo, debido a sus promesas de campaña y a los cambios que se avecinan. La Amnistía ha sido una de las propuestas más polémicas realizada por el virtual Presidente electo, quien desde el inicio pidió ser prudentes respecto al tema y no difundir rumores falsos al respecto, pues “amnistía no es lo mismo que perdón”, por lo que pidió esperar para conocer su propuesta. Ante ello en Milenio, el periodista Carlos Marín, escribe que: “expertos y víctimas participarán en foros de los que saldrá el proyecto de una ley de amnistía que discutirá y aprobará el Congreso. Designado titular de la Secretaría federal de Seguridad, Alfonso Durazo acotó el olvido […]: aplicará solo para ‘niños y niñas, jóvenes, mujeres y campesinos’ reclutados por el crimen organizado bajo presiones, y no para feroces criminales. Olga Sánchez Cordero, propuesta como Secretaria de Gobernación, enfatizó que se echará mano ‘de todos los instrumentos legales para la pacificación y la justicia, inclusive con indultos, en casos muy especiales’. La coordinadora de conciliación y pacificación, Loretta Ortiz, detalló que la ley en ciernes no incluye a responsables de desapariciones forzadas, ejecuciones extrajudiciales, feminicidios, trata de personas, tráfico de migrantes, homicidios, delitos sexuales, extorsión, secuestro, delitos contra la libertad de expresión, los derechos humanos y migrantes”.

Temores y reformas

Debido las especulaciones que existen tras la victoria de AMLO en la elección del pasado primero de julio, en el Reforma, el analista y periodista Sergio Sarmiento, escribe acerca de un ejemplo del cambio de gobierno en Europa y recuerda que “cuando el 28 de octubre de 1982 el Partido Socialista Obrero Español ganó las elecciones generales españolas se suscitó un gran temor entre los inversionistas y grupos conservadores. España había logrado una rápida transición política a partir de la muerte del dictador Francisco Franco en 1975 y para 1978 había obtenido una Constitución democrática dentro de un régimen de monarquía parlamentaria […]. Felipe González asumió la Presidencia del gobierno el 2 de diciembre de ese 1982, pero en lugar de aplicar un programa populista empezó una transformación de la economía que ayudó a convertir a España en poco tiempo en un país desarrollado. Si bien el nuevo gobierno socialista expandió los programas de seguridad social, tomó al mismo tiempo medidas para modernizar la economía española. Demostró que a veces se necesita a un político de izquierda para hacer reformas de mercado […]. En el lado social, González realizó una reforma educativa y universalizó la educación pública gratuita hasta los 16 años […]. Impulsó un servicio de salud que proporcionaba atención médica gratuita y que no dependía de las aportaciones de los trabajadores sino de los fondos del erario por lo que era universal. Para dar sustento a estas reformas sociales, sin embargo, impulsó la economía de mercado […]. Una de las grandes sorpresas de la transición española es que las reformas políticas, las que llevaron a la construcción de una democracia, las hizo un ex falangista, Adolfo Suárez, con el apoyo decidido de un rey, Juan Carlos I, que tras heredar poderes absolutos de Franco prefirió impulsar un régimen democrático que le quitaría esos poderes. La otra gran sorpresa es que las reformas de mercado, las que modernizaron la economía española, las hizo el socialista Felipe González. Hoy que en México ha triunfado en su tercer intento por alcanzar la Presidencia de la República Andrés Manuel López Obrador hay que recordar este antecedente. A veces se necesita un gobierno de izquierda para hacer las reformas de mercado. Lo hizo Felipe González en la España de los años ochenta. López Obrador tiene la oportunidad de hacer lo mismo y asombrar al mundo. En lugar de ser un gobernante populista, puede convertirse en un modernizador cuyas reformas impulsen la construcción de un México competitivo y próspero. Ojalá que nos dé esa sorpresa”.

Nueva mirada gubernamental sobre las drogas

El combate al narcotráfico y la violencia en el país, es otro de los problemas que habrá de enfrentar el próximos sexenio, mismo que asumirá la Secretaría de Gobernación, a la que llegará Olga Sánchez Cordero, quien a decir de sus recientes declaraciones, marcará un antes y un después en la materia. Pues en Milenio, el periodista, novelista e historiador Héctor Aguilar Camín, escribe que: “‘la guerra contra las drogas ha fracasado’, escribió hace unos días Olga Sánchez Cordero, futura Secretaria de Gobernación de México […]. No hay argumentos novedosos en el artículo ‘Justicia transicional: política de drogas, primero la salud, fin a la violencia’, pero las palabras escritas ahí por Sánchez Cordero, y luego sus declaraciones a favor de la legalización de la mariguana, son la mayor novedad política que se ha registrado en México desde que el país se subió al tren prohibicionista. Es la primera vez que un personaje político de ese nivel, ex Ministra de la Suprema Corte y futura Secretaria de Gobernación, asume una definición contraria al consenso punitivo y reconoce que la prohibición pura y dura no es el camino a seguir […]. Su postura marca un antes y un después en la materia. El nuevo gobierno electo, por su conducto, parece dispuesto a encabezar el debate y a modificar sustantivamente la legislación en el ciclo completo de la mariguana: producción, trasiego y consumo […]. En que el paradigma prohibicionista de la mariguana está retrocediendo en todo el mundo. En que el enfoque punitivo ha traído más muertos, pero no menos tráfico. En que el consumo de drogas debe ser visto como un problema de salud y en que el combate a las bandas criminales debe hacerse con inteligencia y logística, más que con operativos militares. Respecto a la pertinencia de legalizar el ciclo de la mariguana, y sobre el debate general de la legalización de las drogas, hay una larga acumulación de conocimiento y análisis, fuera y dentro de México. Lo que no hemos tenido nunca aquí, ni en otras partes, es lo que hoy trae a la escena pública Olga Sánchez Cordero: un gobierno electo dispuesto a encabezar el debate, y a legislar sobre el problema, con una mirada no prohibicionista”.

El dique para AMLO

Luego de que la coalición Justos Haremos Historia arrasara en la elección, sus opositores parecen comenzar a preocuparse, pues en El Universal, su columna de trascendidos Bajo Reserva, asegura que: “en el Senado, nos comentan, ha comenzado a circular la idea de que el PRI y PAN, que en la próxima legislatura serán minoría, podrían realizar reformas fast track en un periodo extraordinario para limitar al nuevo presidente Andrés Manuel López Obrador en temas como anticorrupción y la Fiscalía General para colocar a gente afines. Empero, nos dicen, eso tendría al menos dos problemas. Primero, afectaría la tersa transición acordada con el presidente Enrique Peña Nieto, y, segundo, que desde la semana pasada el Senado liquidó al personal técnico de las comisiones. Así que si alguien piensa hacer esas reformas para poner una especie de dique a AMLO, nos aseguran, no tiene muy claro los tiempos y funcionamiento de la Cámara Alta”.

¿Paz?

En tanto en el diario Reforma, su columna de trascendidos Templo Mayor, asegura que: “alguien debería explicarle a Martha Érika Alonso que no se puede hablar de reconciliación… ¡con el garrote en la mano! Si bien es cierto que las acusaciones de fraude de Miguel Barbosa fueron un show bien montado, la panista no supo guardar la compostura al recibir su constancia de mayoría en el instituto electoral de Puebla, pues empezó pidiendo paz y terminó acusando de intolerantes a sus detractores. El problema para la próxima gobernadora es que, al menos durante la primera mitad de su gobierno, tendrá que lidiar con un Congreso dominado por Morena, que seguramente le hará la vida un camote”.

El tamaño de la sumisión

La reciente reunión de AMLO con el sector empresarial causó gran expectativa, pues esto últimos fueron bastante críticos con el tabasqueño en campaña, incluso llamaron a votar en su contra, y sin embargo, tras su victoria parecieron cambiar su opinión sobre él, pues en El Universal, el periodista Carlos Loret de Mola, escribe que: un “grupo de los más poderosos empresarios de México hizo campaña contra Andrés Manuel López Obrador […]. Como eso no bastó, pasaron a los spots. Y porque ni así bajaban al tabasqueño en las encuestas, de plano hicieron llamados públicos a sus empleados a no votar por él. No midieron bien el ánimo popular. Quisieron hacer del 2018 otro 2006 y pues no era: López Obrador arrasó. En medio de las muestras de civilidad que sucedieron al triunfo de Morena, se realizó una reunión del virtual Presidente electo con un centenar de integrantes del Consejo Coordinador Empresarial. Y […] todo fue miel sobre hojuelas […]. En general el tono fue de franca cooperación y hasta de adulación […]. No podían los empresarios ser mezquinos frente a la aplastante victoria […]. Pero a ciertos integrantes de la cúpula empresarial no les bastó la reunión. Circularon un video en donde sueltan un discurso coral que suena a rendición y que, en pleno siglo XXI, se antoja describir como un besamanos digital […]. ¿Por qué se expusieron así en video? Tendrán sus argumentos y estrategias. Lo cierto es que esos grandes empresarios, que en campaña se manifestaron escandalizados por el gen autoritario de López Obrador y que expresaron su temor de que llegara al poder sin contrapesos, están por enfrentar la primera prueba. Ellos y las organizaciones de la sociedad civil que financian, encabezadas por algunas de las mentes más agudas del país, han impulsado junto con muchas otras voces la conversión de la PGR en una Fiscalía General Autónoma que no dependa del Presidente. Este fin de semana, AMLO ya dijo que eso no le gusta. Que él quiere nombrar, vía el Senado […], al Fiscal. Las organizaciones y sus iniciativas por una educación de calidad, libre de los mecanismos perversos del corporativismo político, y por una fiscalía verdaderamente independiente, libre de la manipulación del gobierno en turno, podrían convertirse en las primeras víctimas de la luna de miel que viven los empresarios con AMLO. Esas dos batallas, que tienen la simpatía de amplios sectores de la sociedad civil, podrían terminar sacrificadas si los más poderosos empresarios, que ayudaron a financiarlas, ceden a la tentación de verlas ahora como desechables, con tal de evitar un pleito con el nuevo gobierno. Es la primera prueba. A ver de qué tamaño es el contrapeso o a ver de qué tamaño es la sumisión”.

López Obrador “superstar”

La victoria en las urnas de Andrés Manuel López Obrador sin duda ha despertado entre la mayoría de los mexicanos un ánimo diferente, de concordia y esperanza. A pesar de que muchos atribuyen la victoria del tabasqueño principalmente a un voto de castigo, es cierto que la clase política que abandona el poder podría aprender mucho del virtual presidente electo. Al respecto, en Milenio, el periodista Álvaro Cueva, escribe que: “Andrés Manuel López Obrador ganó las elecciones del domingo pasado y comenzó uno de los periodos más peculiares en la historia de nuestro país, un periodo de paz, de concordia, de esperanza. Los rivales de El Peje fueron los primeros en felicitarlo. Los empresarios, en buscarlo. Y sus enemigos de los periódicos, de la radio y de la televisión, en apoyarlo […] Andrés Manuel López Obrador no arrasó en las elecciones del domingo ni por guapo ni por moderno ni por rudo. El señor es la más perfecta representación simbólica de un México que durante muchos sexenios ha sido negado, saqueado y atemorizado, de un México harto pero digno, incansable y trabajador, lleno de valores, de ilusiones. El Peje es la fusión de los chicos con los grandes, de los del norte con los del sur, de las minorías con las mayorías. No es un virtual presidente electo cualquiera, es un personaje como no ha existido otro en las últimas tres generaciones. Por eso está tan idealizado. Por eso se espera tanto de él […] Yo creo que la clase política, la que perdió, tiene mucho que reflexionar y mucho que hacer de aquí a 2024 […] En lugar de volverse famosos por sus escándalos de corrupción o por sus baños de sangre, vuélvanse famosos por su eficiencia, por su humildad, por estar cerca de la gente. Aprendan a comunicarse y en vez de seguir rodeados de pésimos asesores e instalados en la vanidad, construyan personajes que signifiquen algo, que nos representen. E igual, amigos de López Obrador: ¿van a querer seguir de 2024 a 2030? Lo mismo: gobiernen bien”.

Oposición indispensable

Luego de haber sido derrotados en las elecciones del pasado 1 de julio, es necesario que los tres principales partidos políticos replanteen su estrategia y asuman su papel como una minoría de oposición, con todas las responsabilidades que eso conlleva. Al respecto, en El Universal, su Editorial, asegura que: “en toda verdadera democracia, la existencia y el papel de las fuerzas políticas de oposición es indispensable, crucial, a la hora de diseñar leyes y políticas públicas y para generar los siempre necesarios contrapesos al gobierno. Sin la oposición es difícil que exista un auténtico diálogo, debate y consenso políticos […] el incontestable triunfo de Andrés Manuel López Obrador y el Movimiento Regeneración Nacional el pasado domingo 1 de julio, que deja al resto de las fuerzas políticas sumamente mermadas y con una grave crisis interna de identidad, liderazgo y representatividad, hace necesario, justamente, que el Partido Revolucionario Institucional, el Partido Acción Nacional y el Partido de la Revolución Democrática, en su nuevo rol de oposición minoritaria, realicen una exhaustiva revisión de sus principios, objetivos y prioridades, un severo ejercicio de autocrítica, de cara a la ciudadanía, pero sobre todo hacia adentro, con sus simpatizantes y militantes […] En voz de especialistas, estos tres institutos políticos deben entrar en una etapa de refundación —reconstrucción, más bien— para volver a ser opción para los votantes. De lo contrario, la hegemonía ya ganada en las urnas por el Movimiento Regeneración Nacional y sus aliados podría, pese a ser del todo legítima, generar desequilibrios y debilidad al sistema político y de partidos. Paradójicamente, de la expresión democrática por excelencia que fue la arrasadora victoria de Andrés Manuel López Obrador, con 53 por ciento de los sufragios, puede derivar una democracia más fuerte y sólida y un sistema de partidos más robusto y eficaz, o podríamos retornar a un sistema de partidos dominante, parecido, aunque no idéntico, a lo que fue el poderoso Partido Revolucionario Institucional del pasado”.

AMLO y Spiderman

Con su aplastante victoria, Andrés Manuel López Obrador tendrá la responsabilidad de manejar de la manera más inteligente todo el poder que le han otorgado los mexicanos en las urnas; es por eso que en el Reforma, el columnista Juan Pardinas, escribe que: “quienes tuvimos la feliz responsabilidad de ser funcionarios de casilla nos tocó el privilegio de mirar de cerca esa fuerza colectiva que cimbra la historia de las naciones y conmueve las emociones de los individuos. El domingo en la noche había mucha gente feliz en México. Algo bueno debe suceder cuando las normas e instituciones de un país son razón de una alegría multitudinaria. Finalmente tuvimos una democracia con demócratas, donde los perdedores mostraron una elegante resignación ante el brutal veredicto de las urnas. La madurez de la política tuvo un reflejo en la serena reacción de los mercados financieros. ‘Un gran poder conlleva una gran responsabilidad’. La frase del Tío Ben en los cómics de Spiderman resume el desafío del próximo Presidente. Por voluntad masiva de los electores mexicanos se borró una de las fronteras políticas que marca la división de poderes […] Andrés Manuel López Obrador enfrentará ciertos contrapesos del Poder Judicial y los órganos con autonomía constitucional […] Mi frase favorita de Andrés Manuel López Obrador esta semana fue: ‘Quiero ser un buen Presidente’ […] es a la vez una ambición modesta y monumental. Después de la frivolidad de Vicente Fox, la terca soberbia de Felipe Calderón y la corrupta ineptitud del actual residente de Los Pinos, lo que México necesita es ‘un buen Presidente’. Nada más y nada menos […] Ser o no ser un buen Presidente dependerá del ojo clínico para distinguir lo que tiene que transformarse en México, lo que se debe fortalecer y lo que se debe preservar. Como superhéroe de cómic, el legado de AMLO dependerá de la sabiduría de su carácter para atemperar los alcances de su propio poder”.

@loscabareteros

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