Columna de columnas nacional

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Desde la redacción de @loscabareteros ponemos a su consideración la “Columna de columnas nacional” del miércoles 11 de julio de 2018. Limbos de poder: en el preámbulo del cambio aún se debe trabajar: los partidos, en la conformación de una oposición; los legisladores en funciones, en iniciativas que aún puedan liberarse; los secretarios, en entregar dependencias transparentes; y la ciudadanía, en recordar que aún faltan 143 días para exigir respuesta ante los grandes pendientes de este sexenio. Si ya bajaron la cortina, es nuestra responsabilidad volverla a abrir… Gobernadores y AMLO: ¿se acabó el virreinato?… Wall Street y AMLO.

Rayuela

Está tan mal el mundo que, en esta ocasión, las noticias que nos llegan de Tailandia, aunque son buenas, son noticias.

Limbos de poder

Javier Risco, en El Financiero escribe sobre los meses que aún faltan para que la administración de Peña Nieto deje el poder y muchas cosas pueden suceder: “La noticia apareció en interiores en algunos diarios, en realidad en muy pocos, casi nadie la consignó. En este periódico apareció ayer en la página 52; en el diario Reforma estuvo en la página 11; en los noticieros de radio y televisión no ocupó más de 30 segundos. Hablo de la declaración del presidente Enrique Peña Nieto, en la que a cinco meses de dejar el cargo reconoce que su gobierno no fue “suficientemente asertivo” en el combate a la inseguridad y a la pobreza. Qué más decir en esta etapa de transición donde la población, los periodistas, los empresarios se ocupan del presidente electo y dan por perdido el tiempo que queda de una administración que agoniza, que se niega a hacer algo, que ya bajó la cortina. “Esta administración ha sido una que ha querido distinguirse precisamente por establecer nuevos pilares, nuevos cimientos que permitan que el país tenga crecimiento. Cada gobierno alcanza metas, pero también reconociendo lo que aún nos falta por hacer, donde no hemos sido suficientemente asertivos, donde todavía tenemos un gran reto en revertir condiciones de pobreza, ser mucho más certeros y eficaces en el combate a la inseguridad. Tema y reto que está todavía pendiente”, estas fueron las palabras del presidente Peña Nieto en Dolores, Guanajuato, uno de los pocos estados en los que no se impuso Morena. Hay que reconocer que al menos el Ejecutivo es capaz de ver en el ocaso de su sexenio que en los dos problemas transversales de este país no se logró nada, sino que la situación empeoró. Y es que parecería que estamos en un limbo de responsabilidades: López Obrador lleva nueve días como ganador de la elección y desde el día uno ha hecho con la agenda nacional lo que ha querido, con nombramientos en su gabinete, reuniones con empresarios, discusiones con la sociedad civil, incluso acercamientos con el gobierno de Trump, ha acaparado todas las conversaciones. De pronto, en notas perdidas en los medios, nos damos cuenta que el crimen organizado no ha dejado de matar, los huachicoleros no han dejado de robar, la CNTE no ha dejado de inconformarse, los legisladores siguen pasmados y Trump no ha dejado su discurso de odio contra nuestro país; mientras todo esto ocurre, el presidente Peña Nieto está en un lejanísimo tercer plano –o cuarto, o quinto, usted escóndalo donde guste– como testigo inmóvil de estos últimos meses. No solo es una inercia social el querer que la transición ocurra lo más pronto posible, la certidumbre económica también se posiciona como una variable. (…) nuestra realidad nos recuerda que los grandes problemas de este país no conocen de limbos de poder. En el preámbulo del cambio aún se debe trabajar: los partidos, en la conformación de una oposición; los legisladores en funciones, en iniciativas que aún puedan liberarse; los secretarios, en entregar dependencias transparentes, y la ciudadanía, en recordar que aún faltan 143 días para exigir respuesta ante los grandes pendientes de este sexenio. Si ya bajaron la cortina, es nuestra responsabilidad volverla a abrir”.

Gobernadores y AMLO: ¿se acabó el virreinato?

Andrés Manuel López Obrador y los Gobernadores de la República tienen planeado un encuentro en el que buscarán “un ambiente de mucha cooperación”: es por eso que en El Universal, el periodista Salvador García Soto, escribe que: “este jueves ocurrirá la primera reunión entre los integrantes de la Conago y el virtual presidente electo, Andrés Manuel López Obrador. El encuentro se da a petición del presidente de la Conago, Manuel Velasco, y será el primer diálogo formal que, tras las polarizadas e intensas campañas, tengan los mandatarios estatales con el político tabasqueño, al que varios de ellos enfrentaron abiertamente en sus estados. Por supuesto, se busca dejar atrás cualquier resquicio de confrontación para dar paso, dice Velasco, ‘a un ambiente de mucha cooperación, participación y mucha responsabilidad’. Para varios gobernadores será la primera vez que traten con López Obrador, para otros, será la oportunidad de reforzar una relación política ya existente, pero para todos, los 31 gobernadores y jefe de Gobierno de la Ciudad de México, será la primera oportunidad de pulsar cómo va a ser la relación con el futuro presidente […] La Conago surgió en su momento, en 2002, como un intento de contrapeso de los gobernadores del Partido Revolucionario Institucional y el Partido de la Revolución Democrática a la Presidencia de Vicente Fox y un año después se integraron también los gobernadores del Partido Acción Nacional, para luego convertirse en un foro que empoderó a los estados frente al centralismo en México. Y si con Fox los gobernadores lograron no sólo ser contrapeso al gobierno central, sino que comenzaron a vivir un crecimiento notorio de su poder y autonomía […] Poco a poco la fuerza de los gobernadores arrasó lo mismo a la prensa y a la crítica locales, a los organismos electorales, a Congresos estatales y a los órganos de fiscalización y derechos humanos […] Por eso la reunión de mañana, como primer acercamiento, permitirá ver hacia dónde irá y cómo será la relación entre el futuro presidente y los gobernadores; y si éstos, en el escenario de un gobierno federal austero y que promete “combatir con el ejemplo la corrupción y los excesos”, podrán seguir conduciéndose como el poder que decide absolutamente todo en sus estados y aplastan cualquier disidencia. ¿Se acabaron los virreyes estatales?”.

AMLO se reunirá con los integrantes de la Conago

Los mandatarios estatales se encuentran a la expectativa respecto a la reunión que sostendrán con López Obrador, pues hasta el momento el tabasqueño no ha sido claro en la relación que sostendrá con los gobernadores; al respecto, en el diario Reforma, su columna de trascendidos Templo Mayor, asegura que: “como quien trata de descifrar las señales que manda el coach de beisbol al corredor en primera base, así andan varios gobernadores en estos días tratando de descubrir -y entender- los mensajes que manda Andrés Manuel López Obrador. Mañana el virtual presidente electo se reunirá con los integrantes de la Conago, que en estos días encabeza el chiapaneco Manuel Velasco. El encuentro resulta bastante peculiar porque, en esta ocasión, los gobernadores llegan en una posición bastante vulnerable, pues perdieron operadores en el Congreso de la Unión y control político en sus respectivos estados debido al tsunami de Morena. Y en ese sentido están que se muerden las uñas por saber cómo será su reunión con el próximo tlatoani súper poderoso. Dicen que si llega acompañado sólo por Olga Sánchez Cordero, significará que la plática será estrictamente política y no les soltará ni tantito la hebra de los recursos. Y que, en cambio, si llega con su próximo secretario de Hacienda, Carlos Urzúa, será una señal de que está dispuesto a escuchar -al menos a escuchar- peticiones en el tema presupuestario para el próximo año. ‘Ora que si lo ven llegar solito, seguramente se pondrán a llorar”.

Wall Street y AMLO

Durante las campañas presidenciales era evidente el rechazo de algunos empresarios mexicanos hacia Andrés Manuel López Obrador, desprecio que los llevó a emprender una campaña en su contra. Tras la victoria del tabasqueño. y pese a todos los pronósticos, la economía mexicana ha mostrado buenas señales en los últimos días. Al respecto, en el Reforma, el analista y periodista Sergio Sarmiento, escribe que: “Wall Street no considera a López Obrador como un peligro para México. A Trump sí, como lo han demostrado las turbulencias de mercado cada vez que lanza una amenaza sobre México, pero el contundente triunfo electoral del candidato de Morena no ha afectado a los mercados […] En el caso de Andrés Manuel la posibilidad de victoria nunca inquietó a los mercados […] El peso y la Bolsa mexicana han recuperado terreno más que perderlo. Muchos empresarios mexicanos sí se mostraron inquietos ante el posible triunfo de López Obrador y, hasta donde lo permiten las leyes mexicanas, hicieron campaña en su contra. Las inversiones extranjeras, sin embargo, han sido siempre más cuantiosas y en ningún momento han considerado que el izquierdista represente un riesgo […] López Obrador ha hecho bien su trabajo desde que ganó la elección. Ha mandado mensajes de tranquilidad a la comunidad empresarial y se ha reunido con las principales organizaciones del sector privado […] A Wall Street, por lo pronto, no le interesan estas minucias. Lo único que los inversionistas quieren es que el nuevo Presidente no haga locuras para empezar. El largo plazo no les interesa”.

El país que deja Peña

Carolina Torreblanca, Mariano Muñoz y José Merino escriben un ensayo aleccionador en la revista Nexos: “¿Qué país recibirá el nuevo gobierno? Para responder esta pregunta nos dimos a la tarea de analizar una serie de indicadores sociales, políticos y económicos, sí, en un esfuerzo por entender cómo ha cambiado el país en las últimas décadas, pero también cómo ha cambiado el mundo y nuestro lugar en él. Encontramos que la historia de los últimos sexenios en México es la historia de un claro proceso de democratización y de liberalización económica. Esta es la historia de cómo hemos cambiado pero tal vez de manera más importante, de cómo, en indicadores clave de igualdad, justicia y libertad, el mundo ha cambiado más rápidamente que nosotros. (…) Sin duda el México de hoy es diferente al de hace 50 años; pasamos de ser una autocracia a ser una democracia en la que el partido más grande recibe una minoría de los votos. Hay evidencia del éxito que tuvieron algunas políticas públicas: “la familia pequeña vive mejor” desaceleró la tasa de fertilidad en el país a un ritmo mucho más acelerado que el promedio mundial y la política económica de apertura comercial desde el sexenio de Miguel de la Madrid hasta el de Fox nos volvió durante un momento una economía particularmente abierta. Sin embargo, en otras dimensiones poco o nada ha cambiado, seguimos siendo un país de pobres, violento y desigual. Pero el mundo sí cambió y nos hemos atrasado en dimensiones importantes comparativamente con el resto del mundo, nuestros trabajadores cada vez están peor remunerados, el porcentaje de la población en pobreza en México se vuelve cada vez más atípico comparado con el resto del mundo. ¿La razón? La democracia no abrió vías para demandar y exigir derechos, la democracia electoral no se tradujo ni en representación política, ni en acceso a la justicia. Esos son los indicadores que la próxima administración está obligada a modificar vía el empoderamiento democrático de sus ciudadanos. Este es el México que hereda el próximo presidente, el de dos promesas fallidas: la transición que nos traería una democracia de calidad y el de la liberalización económica que se traduciría en una economía generadora de bienestar para todos. Un México de personas libres que buscan caminos hacia el bienestar y la igualdad”.

¿Cuáles son las implicaciones del proyecto económico de AMLO?

Es un asunto un tanto poético que la elección más grande en la historia de México también trajera como resultado la victoria más grande y al gobierno con más legitimidad en nuestra historia moderna. El triunfo de Andrés Manuel López Obrador en tal magnitud y contexto además de incluir un mandato muy claro en temas como la violencia y la corrupción, también trae consigo un mandato sobre la política económica. Si la cuarta transformación del país será separar el poder económico del poder político, ésta tendrá implícita cambios en la conducción de la economía. Una economía que crezca más y que beneficie a la mayoría debe ser el ideal a esperar. El proyecto económico de López Obrador tiene en el centro impulsar el crecimiento inclusivo. Si a lo largo de los últimos 30 años hemos observado cómo el crecimiento es mediocre y cómo la mayor parte del beneficio termina en pocas manos, el sexenio lopezobradorista debería tener como carta de presentación la mejora general en la calidad de vida, en especial de los que menos tienen. Para lograr este cometido el próximo presidente y su gabinete económico tienen muy claro que es necesario rescatar el Estado. Rescatar el Estado no es regresar el tiempo, es reconocer que, para que una sociedad sea igualitaria, sobre todo hablando de igualdad de oportunidades, es necesario un Estado que sea la suficientemente fuerte y eficiente para garantizar acceso a bienes y servicios públicos. Que pueda asegurar un piso parejo para todos los participantes del mercado, que pueda lidiar con una realidad poco reconocida en las discusiones económicas (la existencia de ganadores y perdedores) y que el truco para ser una sociedad más justa y exitosa está en cómo asegurar que los ganadores no siempre sean los mismos y que los perdedores no lo pierdan todo. (…) Repensar la economía nacional después de décadas de inercia y de más ideología y dogma que pragmatismo y resultados no es una tarea sencilla. Mucho se tendrá que hacer, pero son los pequeños cambios desde el comienzo los que dan esperanza de lo que podría traer la próxima administración de López Obrador. Incluso si algunas cosas resultan imposibles de realizar son tantas las oportunidades para mejorar que hay mucho espacio para el optimismo aunque éste sea mesurado. Pensando a futuro, el mayor legado que un gobierno de Andrés Manuel López Obrador podría tener en materia económica sería el de erradicar el rentismo y una economía que crece con un enfoque pro pobre. Si en 2024 tenemos un país donde ir al gobierno no es un camino directo a la riqueza, donde el Estado no esté capturado por los intereses de unos cuantos y que logre un mayor crecimiento de forma sostenida, esa administración podría ser la más exitosa en las últimas cuatro o cinco décadas”.

Puebla: oportunidad de cambio

En La Jornada, el periodista Julio Hernández López, escribe que: “”parecería de necesaria salud pública anular las elecciones en Puebla. Ninguno de los dos contendientes principales (Martha Érika Alonso Hidalgo, por una coalición que encabeza el Partido Acción Nacional, y Luis Miguel Gerónimo Barbosa Huerta, por una coalición con Morena al frente) acredita las prendas adecuadas para hacerse con legalidad y legitimidad del mando de la importante entidad federativa que ha desentonado respecto al más o menos apaciguado panorama electoral que se ha observado en general a lo largo del país […] Los ciudadanos de Puebla se toparon así, a la hora de las urnas, ante una lamentable ausencia de razones, en positivo, para definir su voto. En todo caso, tuvieron que decidir en función de lo menos peor, de lo menos inaceptable […] El panismo, ya sin la presión chantajista de Moreno Valle ni la necesidad de Ricardo Anaya de ceder Puebla a cambio de eliminar obstáculos a su propia candidatura presidencial, podría presentar una carta sin tufo de continuidad dinástica, caciquil. Morena, por su parte, podría postular a un candidato sin la merma evidente que significa Barbosa, de tal manera que esa candidatura depurada hiciera más congruente la emisión del voto en favor del joven partido y sus aliados”.

La disputa por la fiscalía general

A pesar de las expectativas de muchos de sus seguidores, López Obrador se ha pronunciado para mantener el método actual para elegir al próximo fiscal anticorrupción. Al respecto en Milenio, el periodista Carlos Marín, escribe que: “Andrés Manuel López Obrador dijo en su campaña y lo reiteró en estos días: ‘Estoy por el procedimiento actual vigente y vamos a cumplir con esto…’. O sea, que el Senado integre una lista de ‘al menos diez candidatos al cargo’ aprobada por dos terceras partes del pleno, de la que el Ejecutivo escogerá tres entre quienes los senadores, finalmente, elegirán. Pero las 300 ONG de #FiscalíaQueSirva sugieren que el Senado seleccione entre seis, previo concurso público y evaluación técnica por una Comisión de Designaciones integrada por ‘nueve ciudadanos de reconocido prestigio académico o profesional en procuración de justicia, derechos humanos, combate a la corrupción y políticas públicas en materia de seguridad y justicia’, y que de esos candidatos el Presidente sugiera tres. El debate obvio no es si el fiscal es o no independiente, sino la facultad (en este caso de alcance mínimo) de quien tiene el máximo Poder por voluntad del electorado… cualidad que, con la pena, ninguna ONG puede ostentar”.

Bajar la cortina

Con el anuncio de la reunión entre el gabinete de Donald Trump y Andrés Manuel López Obrador parece una señal de que el gobierno del aún Presidente, Enrique Peña Nieto, ha sido desestimado y dejado de lado. Al respecto En el Excélsior, la periodista Yuriria Sierra, escribe que: “próxima reunión con altos funcionarios de Estados Unidos, ya en agenda. Será en 48 horas. Empresarios de alto y mediano nivel no han reparado en halagos: aseguran que el futuro es prometedor. Han pasado apenas diez días de la elección […] El Tribunal espera que Andrés Manuel López Obrador ya pueda ser llamado Presidente electo en menos de un mes, cuando se planea que le entreguen su constancia de mayoría. Todavía no puede ser llamado así. La tradición política del país nos trajo el concepto del “año de Hidalgo”; pero, al parecer, llegó una nueva: la de bajar la cortina. Y es que, en estos últimos diez días, el gobierno federal ha quedado en segundo plano. Se desdibujó por completo. La agenda no la marcan los pendientes del país, que aún están en manos de Enrique Peña Nieto, así será hasta el 30 de noviembre […] Presidencia informó ayer que en la reunión entre Mike Pompeo, secretario de Estado de Estados Unidos, y Enrique Peña Nieto, no estará presente Andrés Manuel López Obrador. No hace falta invitación. López Obrador lo recibirá en sus oficinas, en la colonia Roma. Y no sólo a él, también Jared Kushner y Steven Mnuchin, asesor de Donald Trump y secretario del Tesoro estadounidense, respectivamente, irán a la reunión en la que, además, estará presente el próximo canciller mexicano, Marcelo Ebrard. Habrá ‘visita de Estado’ en una modesta oficina del centro de la ciudad, entre el virtual Presidente electo, como legalmente le debemos llamar aún, y los enviados de Trump. ¿Cuál de las dos reuniones genera más expectativa? […] Ya no es el año de Hidalgo, esperemos, sino el año de bajar la cortina. El gobierno actual ha perdido relevancia en la agenda. Ya no son ellos, aunque aún deberían serlo; sino los que están por llegar […] no debemos olvidar que el gobierno de Enrique Peña Nieto aún está en funciones y que tiene cuentas que entregar. No hay razones para que, a estas alturas, comiencen a bajar la cortina. Aún son ellos”.

Sin “medidas extraordinarias”, de seguridad por visita de Pompeu

En Milenio, su columna de trascendidos Trascendió, asegura que: “aunque al futuro canciller, Marcelo Ebrard, no le parece que requiera ‘medidas extraordinarias’ la visita de cuatro secretarios de primer nivel del gobierno de Estados Unidos y una comitiva adicional de seis funcionarios, al final la administración federal actual tendrá que garantizar la seguridad de los invitados, que también se reunirán con Enrique Peña Nieto. La calle de Chihuahua, entre Insurgentes y Monterrey, tendrá que estar cerrada el próximo viernes, además de que el Estado Mayor Presidencial acudirá a supervisar las instalaciones, más allá de que el equipo de AMLO insista en que no permitirá a los militares tomar el control y que la seguridad al interior será su responsabilidad”.

Los detalles de aquel domingo

Más de uno se sorprendió cuando José Antonio Meade salió el domingo 1 de julio a reconocer la victoria Andrés Manuel López Obrador; sin embargo, esta decisión fue tomada desde mucho tiempo antes el candidato priista. En Milenio, el periodista Joaquín López Dóriga, escribe que: “el viernes 29 de junio, en vísperas de las elecciones del domingo, el presidente Enrique Peña Nieto y José Antonio Meade comieron solos en Los Pinos. Y allí hablaron de todo. De los días pasados, de las campañas, de lo que vendría el domingo, dominando en el anfitrión la idea del triunfo. En un momento dado, el invitado le habló del plan B: derrota, respuesta y tiempos, cómo salir a reconocer, cuándo y qué decir. Meade le dijo que si la ventaja de Andrés Manuel López Obrador era muy amplia, saldría de inmediato a conceder; que si en las encuestas de salida perdía de 2 a 4 por ciento, esperaría al conteo rápido de Lorenzo de Córdova, a las 11 de la noche, pero que de lo contrario saldría antes, esto, claro, en caso de una derrota. Y en eso quedaron. El domingo lo pasó Meade en familia. Por la mañana votó acompañado de Juana, su esposa, la estrella de estas campañas, y luego fue a misa […] en cuanto a las 8 Denise Maerker y Carlos Loret anunciaron en la transmisión de Televisa las proyecciones de Consulta Mitofsky que daban a López Obrador un rango de ventaja de 43 a 49 por ciento y a José Antonio Meade de 22 a 26, salió al aire en Las Estrellas reconociendo que los números no le favorecían y saludando el triunfo del candidato de Morena. Fue la señal de certidumbre, a lo que seguiría la ratificación ampliada del Conteo Rápido del INE, y la intervención inmediata del presidente Peña Nieto, reconociendo el triunfo de López Obrador. Había terminado una era y se anunciaba, ya, el inicio de otra”.

Yo quiero mi final política

Muchas veces el mundo del futbol puede relacionarse con la política, especialmente cuando es época mundialista. Al respecto, en El Universal, el periodista Carlos Loret de Mola, hace una analogía entre los encuentros de la justa mundialista y la situación política de las naciones que representa cada selección: “difícil pasar por alto que el cruce entre Croacia e Inglaterra en el Mundial de futbol de Rusia enfrenta al miembro de más reciente ingreso a la Unión Europea, contra el primer país en vías de abandonar el proceso de integración europeo, en virtud del Brexit. Apenas se abrían las puertas que los croatas llevaban dos décadas tocando, cuando los británicos dieron el paso pionero de abandonar la cancha. Uno y otro campo verán el simbolismo político de que la selección croata incluye jugadores que son estrellas en ligas de diez países; solamente dos croatas juegan en equipos de la liga doméstica. Mientras, en el abarrote de enfrente, la totalidad de los que portan la playera de Inglaterra juegan en la Liga Premier, en su casa, pues. Así que el partido es entre un equipo que mira para afuera y el más cerrado de los que llegaron a Rusia 2018. En la cancha y en la política. ¿Qué tal vería Putin a Inglaterra en la final? Los gobiernos de Rusia y Gran Bretaña están enfrentados en la arena diplomática. Nada más odioso para Putin que coronar en su capital a los rivales […] Que sea un digno cierre en un Mundial que no ha quedado a deber”.

¿Foto con apretón de manos entre AMLO y Trump?

A muchos ha sorprendido la relación de cordialidad entre Andrés Manuel López Obrador y Donald Trump, las cuales han sido tan amigables que incluso el mandatario estadounidense bautizó al tabasqueño como “Juan Trump”. Al respecto, en el Excélsior, el periodista especializado en temas parlamentarios, Francisco Garfías, escribe que: “la víspera de las pasadas elecciones me preguntaron en Fox News sobre una foto con la imagen de un apretón de manos AMLO-Trump, en caso de triunfo del tabasqueño. ‘No veo esa foto’, respondí […] Expliqué mi escepticismo: ‘Esa imagen sería un agravio para el pueblo de México’. No podía imaginar la foto. ¿Andrés dándole la mano a quien nos ha insultado, amenazado, agraviado, desairado, maltratado; al que ha separado familias, metido a niños en jaulas? Me vino a la mente el principio que ha guiado toda la vida de López Obrador: ‘El pueblo no se equivoca’. Ya no estoy seguro de que esa foto no existirá. Las cosas han ido bien entre el virtual Presidente electo y el jefe de la Casa Blanca. Trump no sólo fue uno de los primeros mandatarios en felicitar a López Obrador y en llamarlo por teléfono. Escribió incluso que en alguna ocasión le dijo al tabasqueño que iba a ser presidente de México. Hasta lo comparó con él. Lo bautizó como Juan Trump. Andrés no sólo le agradeció el trato respetuoso que le ha dado hasta ahora, sino que lo invitó a su toma de protesta”.

Broncota

Tras la denuncia de irregularidades en la recolección de firmas para la candidatura independiente de Jaime Rodríguez Calderón, integrantes de Ahora Nuevo León han presentado una denuncia en contra del gobernador por esta situación; es por eso que en el Excélsior, su columna de trascendidos, Frentes Políticos, asegura que: “integrantes de Ahora Nuevo León acudieron a la Fiscalía estatal Anticorrupción para denunciar a Jaime Rodríguez Calderón, el Gobernador, por el uso de recursos públicos para la recolección de firmas para su candidatura a la Presidencia. Jesús González Ramírez, coordinador del grupo de activistas, realizó la denuncia contra El Bronco y los servidores públicos involucrados. González aseguró que el mal uso de los recursos del estado es un asunto que ya está juzgado y probado por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. ‘En base a esto, le pidimos a la Fiscalía que abra una denuncia penal’, sostuvo. Estarían involucrados tanto Rodríguez Calderón como los funcionarios públicos que en días y horas hábiles recabaron apoyos. De ésta no los salva ni la Ley del Trabajo”.

@loscabareteros

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