Columna de columnas nacional

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Desde la redacción de @loscabareteros ponemos a su consideración la “Columna de columnas nacional” del lunes 06 de agosto de 2018. Presidencialismo y nueva alternancia… Humillación a Peña: López Obrador –quizás sin que fuera su intención–, hizo escarnio político de Peña Nieto cuando dijo que le pediría que enviara una iniciativa preferente al Congreso para tener lista la nueva Secretaría de Seguridad Pública Federal al tomar posesión el 1 de diciembre y arrancar el nuevo gobierno con una nueva arquitectura institucional. ¿Pactos al descubierto?…

Rayuela

Pemex está obligada a dar explicaciones públicas sobre lo que está haciendo en lo oscurito.

Presidencialismo y nueva alternancia

Samuel Aguilar Solís escribe en El Financiero sobre la reciente elección y nos hace reflexionar acerca del “nuevo régimen” político que está por definirse: “La dinámica del cambio político en México impone que revisemos la totalidad de las estructuras de poder. Éstas se han ido modificando en el proceso mismo de transición y antes en el de liberalización. Ahora, la nueva alternancia política consolida la posición de revisar el diseño institucional para adecuarlo a las nuevas condiciones políticas y sociales, pero también para poder desarrollar los cambios cualitativos, estructurales que signifiquen un verdadero cambio de régimen político. En otras palabras, la alternancia política significaba que un nuevo diseño institucional y constitucional debía implantarse como parte sustancial de la transición. No bastaba que un partido de oposición ganara las elecciones presidenciales para que la democracia se consolidara, máxime cuando quien ahora ha perdido no es un partido cualquiera, sino uno que duró en el poder (con 12 años de interrupción por los dos sexenios del PAN), 77 años junto con la Presidencia de la República -como institución- pieza fundamental en la conformación y consolidación del sistema político mexicano. Por ello es importante definir las nuevas “reglas del juego” democrático, las normas constitucionales del nuevo entorno político y sentar las bases de lo que se ha hecho llamar un cambio verdadero. El proceso de liberalización del antiguo régimen político vivido desde 1977 y la transición desde los años 80 se consolidó con la alternancia política en la Presidencia de la República en el 2000 resultado del voto de los ciudadanos pero con el llamado tsunami de Morena hoy vemos justamente que esa institución -la Presidencia- que si bien fue la que definió al régimen político gobernado por el PRI, hoy esa institución puede volver a cumplir las funciones que mantenía antes del 2 de julio del 2000. La Presidencia Imperial, como la llamó Krauze ¿está extinta? ¿el Presidencialismo que definió al régimen priista está de vuelta? ¿Cómo debe ser la presidencia de la nueva alternancia? ¿Qué debe cambiar del Presidencialismo mexicano tradicional? ¿Hay la intención y la visión del partido ganador y su virtual Presidente de hacer un rediseño constitucional e institucional de la Institución Presidencial? O, ¿estamos asistiendo al nacimiento de una reedición del Presidencialismo autoritario mexicano? ¿Hay un “gatopardismo” del Presidencialismo mexicano? ¿Se puede construir una presidencia democrática, con acciones, ideologías decimonónicas y estrategias mediáticas? ¿Y este “nuevo” presidencialismo fortalecerá nuestra democracia o justo será una regresión? A estas interrogantes y algunas otras deberemos dar respuesta y el papel de la oposición y de la sociedad a través de las redes y de la opinión pública será fundamental. México ha dado pasos importantes institucionales y podemos afirmar que la historia del caudillismo ya la hemos vivido, y no precisamente para bien del país o como un avance democrático”.

Humillación a Peña

Raymundo Rivapalacio escribe en El Financiero acerca de la petición de López Obrador al gobierno saliente para lanzar una iniciativa que facilite la creación de la “nueva” Secretaría de Seguridad Pública: ¿Qué podría ser lo peor que le podría pasar a Enrique Peña Nieto antes de que entregue el poder a Andrés Manuel López Obrador? Difícilmente podría pensarse algo peor que la humillación pública. Eso sería un golpe al honor del presidente que ya se va y una demostración del poco valor que le queda a su investidura presidencial. Y sucedió la semana pasada. López Obrador –quizás sin que fuera su intención–, hizo escarnio político de Peña Nieto cuando dijo que le pediría que enviara una iniciativa preferente al Congreso para tener lista la nueva Secretaría de Seguridad Pública Federal al tomar posesión el 1 de diciembre y arrancar el nuevo gobierno con una nueva arquitectura institucional. Falta ver cuál será la reacción de Peña Nieto ante esta petición, que si bien tiene una lógica funcional, sería una burla al presidente, cuya incompetencia en esta materia, precisamente, lo llevó al abismo. Tras seis años echados a la basura en materia de seguridad, este país regresará al que había no hace seis años, sino hace 12, cuando comenzó la guerra contra los cárteles de la droga. Peña Nieto recibió el gobierno de Felipe Calderón con una estrategia de fuerza y violencia contra criminales, que 18 meses antes del relevo del poder llegó a su máximo de homicidios dolosos y había comenzado a caer de manera sistemática. Esa inercia le duró escasos dos años, antes de repuntar una vez más la violencia. El fracaso de Peña Nieto, que trata de enmendar López Obrador y revertir en seis años el daño que le causó al país la estrategia del gobierno actual, comenzó desde la transición en 2012, cuando el entonces presidente electo aprobó el plan de quien sería su secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, para desaparecer la Secretaría de Seguridad Pública Federal y fusionarla en la Secretaría de Gobernación. Dentro del equipo de Peña Nieto hubo oposición a esa medida, pero siguió adelante con el plan de Osorio Chong, quien luego de conocer los recursos de inteligencia que disponía esa dependencia, los pensó para él y sus ambiciones, de acuerdo con personas que platicaron con él en aquél tiempo. (…) Peña Nieto está en una encrucijada ante tal petición, la única concreta de largo alcance que le ha solicitado. Está atrapado entre lo que necesita su sucesor y este país, y lo que significa para su propio legado y reputación. Pero es responsable de este desastre en seguridad, y las tormentas que causó lo perseguirán”.

¿Pactos al descubierto?

Julo Hernández López, escribe en La Jornada, acerca de la reunión de López Obrador con José Antonio Meade: “La reunión entre Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y José Antonio Meade Kuribreña es entendible y justificada desde el punto de vista político. El virtual presidente electo debe abrir y sostener el diálogo con todos los actores políticos relevantes. El encuentro, por lo demás, fue anunciado desde las primeras horas posteriores al desenlace dominical de los comicios, cuando AMLO informó que había sostenido pláticas telefónicas con sus dos principales contendientes y había quedado de encontrarse con ellos en fecha posterior. Buscar la reconciliación nacional necesita una precisión muy puntual respecto a su significado y alcances, pero en general es una buena postura del apabullante ganador electoral. (…) El manejo político de la reunión fue deficiente. Si fuese por orden de importancia política, el primer invitado debió ser Ricardo Anaya Cortés, abanderado de la coalición que quedó en segundo lugar en las votaciones presidenciales, y no Meade, quien ocupó el tercer lugar. López Obrador, además, le dio al encuentro un toque personal, íntimo y cálido: no fue en la casa de transición ni en algún lugar relativamente neutral o plenamente formal, pues invitó a Meade a desayunar a su casa y luego hizo un video informativo en el que usó términos innecesarios en estos momentos políticos, al definir al copartícipe de las hechuras de los recientes gobiernos panistas y priístas (secretario de Estado en cinco ocasiones) como una persona decente, buena y honorable. (…) El uso de tales adjetivos tan positivos generó la primera reacción adversa para el político tabasqueño por parte de un segmento de sus seguidores, sobre todo en redes sociales. Algunos de quienes han sido defensores y promotores apasionados del hombre de los 30 millones de votos se sintieron desalentados o francamente enojados por el regalo de tales consideraciones al candidato postulado por el Partido Revolucionario Institucional, al que a lo largo de la campaña acusaron de ser corresponsable de todo aquello contra lo cual votaron. (…) Los eventuales acuerdos u ofrecimientos que se hubieran planteado en el desayuno de Tlalpan no fueron dados a conocer por López Obrador, quien por primera vez forcejeó retóricamente con los periodistas que cubren sus actividades para no revelar lo sustancial de lo hablado con Meade, entre la versión incesante de que se buscan las formas para que el ex secretario de Energía, de Hacienda, de Desarrollo Social y de Relaciones Exteriores pueda tener un cargo importante en el aparato del Estado mexicano, en específico en el Banco de México, cuya gubernatura fue su primera opción antes de escoger, o ser escogido, como candidato presidencial del PRI. Aún cuando la de Banxico no fuera la alternativa deseada y aceptada por Meade, la sonriente relación videograbada con AMLO y la reticencia de éste a negar o afirmar que se le vaya a ofrecer un cargo, mantiene abierto un abanico de posibilidades que, por lo pronto, ha indignado a un segmento del lopezobradorismo. Y (…) El efecto inmediato de esa sesión casera ha sido el de incrementar las especulaciones respecto a eventuales pactos políticos entre Enrique Peña Nieto y su candidato que pareció predestinado a perder. También fortaleció en ciertos segmentos ciudadanos la convicción de que, a fin de cuentas, los políticos llegan a arreglos favorables a sus grupos e intereses, más allá del fragor de las campañas y del calibre de los denuestos que intercambien”.

Rebeldía

Luego de la reunión entre José Antonio Meade y Andrés Manuel López Obrador, grandes críticas han surgido ante la idea de que ambos trabajen en conjunto, sobre todo debido a los ataques que ambos políticos se lanzaron en campaña. En Milenio, Diego Fernández de Cevallos, escribe que: “1. La REBELDÍA que hoy requiere México no es principalmente contra los despropósitos y tropelías anunciados por el vencedor, sino contra los vencidos. Esos que rápidamente arriaron banderas, que se retractaron de todo lo que recientemente afirmaron y hoy se postran, cobarde y convenencieramente, a los pies de la naciente divinidad. 2. Este llamado a la REBELDÍA no va dirigido a la clase política, en la que prevalecen la claudicación y el acomodo nauseabundos […]. el llamamiento a la REBELDÍA va dirigido a los ciudadanos libres […] y a los jóvenes mexicanos que mantienen ideales y dignidad. Por supuesto que ante las tragedias nacionales todos debemos unirnos para superarlas, pero la unión no implica unanimidad ni sumisión, ni mucho menos aceptar el perdón del autócrata iluminado que ¡oh paradoja! accederá democráticamente a la Presidencia de México […]. La unidad nacional debe darse en la pluralidad actuante y con propósitos concretos, no en la masa de lacayos acríticos, devotos del dios en capullo […]. Por supuesto que la competencia por el poder debe quedar atrás, lo que sigue es el esfuerzo común, de gobernantes y gobernados, para gestionar con la mayor generosidad bienes públicos. Pero son inaceptables los encuentros entre adversarios políticos, en los que, quien todo lo perdona nos dice que al que hace días tenía por bribón, representante de la ‘mafia del poder’, responsable del ‘gasolinazo’ y de múltiples delitos ahora le resulta ‘decente, bueno y honorable’. ¿Cuándo mintió? ¿Antes, ahora o siempre? […] Mientras en la política no haya honor, ni tengan valor las palabras, todo será depravación. Distinto hubiera sido que en el encuentro López-Meade cada uno dejara intocado lo que se imputaron, y simplemente se comprometieran a trabajar por el bien de México. Mientras en la vida pública siga prevaleciendo el espectáculo de canallas no habrá Cuarta Transformación, sino una transformación de cuarta. El verdadero cambio no puede quedar exclusivamente en manos de políticos”.

Bajar la violencia

La seguridad de AMLO no es lo único que preocupa a la opinión pública y los mexicanos, sino la seguridad como problema en todo el país. En el Excélsior, Pascal Beltrán del Río, escribe que: “mañana martes comenzarán […] los llamados Foros Escucha. Éstos se plantean, por parte del equipo del virtual Presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, como un espacio de diálogo para identificar propuestas que se conviertan en ‘insumos para la formulación de políticas públicas para la pacificación del país y la reconciliación nacional’. No cabe duda que disminuir la violencia es uno de los principales retos del gobierno que tomará posesión el próximo 1 de diciembre […]. Hay que celebrar, de entrada, que el equipo de López Obrador señale la gravedad del problema y organice un diálogo público en el que se discuta y se propongan ideas para salir de él […]. Desde los tiempos de la campaña, López Obrador abordó el tema de la violencia como el resultado de un conflicto político y no como lo que yo creo que es: Un síntoma de la ambición económica […]. En el diálogo para poner fin a un conflicto político, las fuerzas beligerantes se sientan a la mesa, comúnmente con un intermediario, y pactan las condiciones para terminar con la violencia. En el diálogo al que ha llamado López Obrador, los causantes de los hechos de sangre no están convocados. ¿Con quiénes se va a negociar la ‘pacificación’ y la ‘reconciliación’? Quienes podrían bajar las armas no estarán. Y tampoco muchos de los que podrían pedir perdón a las víctimas. El problema de violencia que vive México, insisto, es de índole económico. Quienes recurren a la violencia —asesinatos, secuestros, desapariciones, extorsiones y la infusión del miedo— no lo hacen para alterar la paz ni para tomar el poder político, sino para defender las ganancias de su negocio ilegal […]. Lo que serviría a México en este caso […] es detener el flujo de armas que llegan desde el otro lado de la frontera, dignificar la labor policiaca e invertir en vigilancia inteligente. Esos tendrían que ser los ejes del diálogo público si no se quiere que el Foro Escucha termine con muchas promesas y pocas concreciones, como sucedió con los encuentros que siguieron al asesinato y secuestro de los hijos de los hoy activistas Alejandro Martí y Javier Sicilia, en 2008 y 2011, respectivamente”.

AMLO y los sindicatos

La cercanía de AMLO con los líderes sindicales señalados por corrupción y enriquecimiento ilícito ha sido duramente cuestionada en fechas recientes, una de estas críticas aparece el día de hoy en El Universal. Carlos Loret de Mola, escribe que: “una de las omisiones que más se le reprocha a los gobiernos panistas de Vicente Fox y Felipe Calderón es […] que hicieron alianzas estrechas con los líderes sindicales más repudiados por la sociedad que votó por un cambio en el año 2000, como Elba Esther Gordillo, Carlos Romero Deschamps y Víctor Flores, por mencionar sólo algunos. A los dirigentes sindicales que se enriquecieron de manera escandalosa e impune a costa de los trabajadores que presuntamente representaban la primera alternancia les hizo lo que el viento a Juárez […]. Tras el triunfo de Andrés Manuel López Obrador y su anunciada cuarta transformación del país, empiezan a surgir las primeras señales de lo que podría esperarse. En campaña […]  hubo algunas declaraciones vagas en contra del ‘charrismo sindical’ pero el tema no estuvo en el centro de la oferta que lo llevó a la victoria el 1 de julio. Por el contrario, fue evidente la alianza lopezobradorista con los personajes más cercanos a Gordillo […]. La alianza de Morena con la CNTE se fortaleció durante la campaña y hubo la percepción de que los viejos y encarnizados enemigos […] convivieron alegremente dentro del proyecto de López Obrador, unidos por la promesa de echar abajo la reforma educativa tan odiada por ambas fuerzas. El líder minero Napoleón Gómez Urrutia fue candidato plurinominal de Morena al Senado, con lugar privilegiado en la lista y ocupará una curul en la nueva legislatura […]. La nominada […] para ser secretaria de Energía, Rocío Nahle, declaró hace unos días que no habrá persecución ni cacería de brujas contra el líder del poderoso sindicato petrolero, Romero Deschamps. Una de las primeras reuniones de Manuel Bartlett tras ser designado para dirigir la Comisión Federal de Electricidad, fue con el viejo aliado del lopezobradorismo Martín Esparza, líder del revivido Sindicato Mexicano de Electricistas […]. La izquierda mexicana ha condenado siempre en el discurso el sindicalismo corrupto pero su vocación en el poder, especialmente en la Ciudad de México, ha sido fortalecer y aprovechar el corporativismo sindical y el clientelismo gremial. Es lógico que un gobierno de izquierda busque tener sindicatos fuertes, pero con dirigentes afines políticamente […]. López Obrador tiene entre sus frases favoritas la de que no se puede tener gobierno rico con pueblo pobre. Falta saber si tolerará que siga habiendo líderes sindicales multimillonarios con trabajadores pobres”.

No habrá “Quinazo”

En tanto en el diario Reforma, su columna Templo Mayor, asegura que: “aunque Rocío Nahle ya dijo que no habrá “quinazo” el próximo sexenio y todos los líderes sindicales oficialistas pueden dormir tranquilos, todo indica que Joel Ayala no debería ponerse la pijama. Según lo que se comenta en los círculos cercanos al lopezobradorismo, la futura administración le tiene echado al ojo al dirigente de los burócratas federales. Con un millón 300 mil afiliados, la FSTSE será un elemento clave en el supuesto plan de descentralización de las dependencias gubernamentales. A lo mejor por eso el priista Ayala pasó de ser un feroz crítico de AMLO a convertirse en un feliz aplaudidor del próximo Presidente”.

Las decisiones de Polevnsky

Las acciones de la presidenta nacional de Movimiento Regeneración Nacional han llamado la atención en días recientes, por lo que en Milenio, su columna Trascendió, asegura que: “en el PRD crece la inconformidad por el trato de Morena hacia ex compañeros y que ha llevado a que la presidenta, Yeidckol Polevnsky, ofreciera a corrientes perredistas facilitarles el camino para crear un nuevo partido, según se cuenta en los corrillos legislativos. Y aunque se esperaba que Nueva Izquierda, que sesionó este fin de semana en Oaxtepec, Morelos, se enfocara en abordar temas para enfrenar el futuro del perredismo, los llamados Chuchos rechazaron que en las cámaras se repartan los cargos entre manceristas y la gente de Alternativa Democrática Nacional”.

Coordinadores parlamentarios de MORENA

Por otro lado en El Universal, su columna de trascendidos Bajo Reserva, asegura que: “en los siguientes días, nos aseguran, la presidenta nacional de Morena, Yeidckol Polevnsky, convocará a sus senadores y diputados federales electos para nombrar formalmente a sus coordinadores parlamentarios. En la Cámara Alta, quien lleva mano y bendición presidencial, afirman, es Ricardo Monreal; mientras en la Cámara Baja, de los cuatro que han manifestado su intención de encabezar la bancada-aplanadora de Morena, Mario Delgado, nos dicen, sigue avanzando en las preferencias de los diputados electos. Nos cuentan que uno de sus puntos fuertes es su conocimiento en el tema financiero que será trascendental en el próximo periodo legislativo para sacar avante las reformas planteadas por López Obrador”.

La seguridad de Guerrero

La seguridad en el estado de Guerrero se encuentra crisis y las autoridades salientes y entrantes parecen no ponerse de acuerdo. En El Universal, Ricardo Raphael, escribe que: “mientras el futuro Gobernador de Morelos, Cuauhtémoc Blanco, y el Comisionado de Seguridad en ese estado, Arturo Capella, disparan sin piedad declaraciones, el uno contra el otro, la violencia crece descontrolada[…]. La gravedad de la violencia en Morelos es tal que la semana pasada el Gobernador electo de la entidad, Cuauhtémoc Blanco, se citó con Andrés Manuel López Obrador para solicitarle ayuda. Desde su punto de vista, para solucionar el principal problema de Morelos solo queda que las fuerzas federales se hagan cargo de la seguridad […]. Mediante un comunicado público ubicó a este funcionario como el principal responsable: ‘Exijo al Comisionado … que cumpla con su trabajo y garantice a los morelenses, seguridad… y en caso contrario, que renuncie.’ Capella no nació ayer a la política, así que también acudió a los medios de comunicación para defenderse […]. Declaró sin arredrarse que ‘(En Morelos) hay un vacío de poder’. Según su parecer es demasiado largo el lapso de noventa días que corre entre el día de la elección y el día en que Blanco será nombrado Gobernador constitucional. Pero más grave es que exista ‘un rompimiento total y absoluto’ entre la administración saliente y la entrante […]. En vez de escuchar lo que Capella tiene por decir, el Gobernador electo ha decidido menospreciar al Comisionado, al tiempo que lo increpa y lo responsabiliza a través de los medios. Le dijo también Capella a Warkentin que Blanco debería aprender de Andrés Manuel López Obrador, quien ha sido respetuoso con quienes dejarán sus puestos el próximo mes de diciembre, justamente para evitar lo que está sucediendo en Morelos. El razonamiento de Capella no merece el cesto de la basura. Si Blanco no quiere a ese comisionado, pues que desde ahora nombre a su sustituto; si no puede, pues que entable una conversación serena y colaborativa con ese policía, en vez de arrojarle macetas desde el balcón. El peor escenario para los habitantes de Morelos es éste que están viviendo: cuando las autoridades responsables de la seguridad que se marchan trenzan batalla contra las que van llegando, los ganones son los delincuentes. Para nadie es novedad que Graco Ramírez y Cuauhtémoc Blanco se detestan, ni que sus respectivos equipos han coincidido en el encono. Sin embargo, la situación de vacío que se produce por su menosprecio mutuo es inmoral y carece de justificación política”.

Nuevo rostro

En el Excélsior, Frentes Políticos, se escribe: “Dolores Padierna, la Diputada electa de Morena, presentó el plan de austeridad republicana que acabará con los excesos en el Poder Legislativo, que son muchos y han sido documentados por investigaciones periodísticas en Excélsior. Implica, entre otras medidas, eliminar gastos superfluos, lo que permitirá ahorrar dos mil 752 millones de pesos, equivalentes a 32.6 por ciento del presupuesto autorizado en 2018. Se eliminaría la renta de vehículos terrestres, aéreos y marítimos; bajar los salarios a legisladores y a 687 funcionarios que perciben más de un millón de pesos anuales. Es una de las legisladoras con más experiencia de la próxima bancada de Morena y ha criticado la manera en que vive la clase política, a diferencia de la población en general. Muchos reportajes después, ya era hora. Basta de encajes”.

Venezuela madura

La crisis en Venezuela no sólo es económica, sino política, pues el Presidente Maduro se ha encargado de eliminar toda posibilidad de que las decisiones sean tomadas por la vía del consenso y ha recurrido a la represión. En Reforma, Sergio Sarmiento, escribe que: “en una transmisión oficial de televisión Nicolás Maduro afirmaba: ‘Ha llegado la hora de la recuperación económica…’, pero sus palabras fueron interrumpidas súbitamente mientras el Presidente y su esposa, Cilia Flores, miraban desconcertados hacia el cielo […]. Minutos después el Vicepresidente y Ministro de Información, Jorge Rodríguez, salió a las pantallas a afirmar que se había registrado un atentado con drones en contra del Presidente Maduro, quien estaba ileso […]. Como los videos no mostraron las explosiones ni su ruido, no faltaron las teorías que cuestionaban el atentado. La oposición argumentó que Maduro simplemente buscaba distraer la atención ante el desplome de la economía venezolana […]. Varios reporteros que cubrían los hechos están desaparecidos. Venezuela vive una situación de absoluta desesperación económica y política […]. El culto a Hugo Chávez, sin embargo, no ha desaparecido en Venezuela. El mausoleo construido en el cuartel militar 4F, ahora museo, sigue siendo visitado por venezolanos que lloran y se lamentan de su fallecimiento […]. Hay quien dice que Venezuela está madura para una rebelión. La vía democrática para el cambio la cerró el Presidente cuando, después de perder las elecciones legislativas de 2015, desconoció a la Asamblea Nacional y la sustituyó por una Asamblea Constituyente. Las elecciones presidenciales de 2018, en que solo participó el 46 por ciento del electorado, no fueron ya democráticas. Tan solo entre abril y julio de 2017 la represión contra las protestas callejeras dejó 121 víctimas mortales, según la ex fiscal Luisa Ortega Díaz. La violencia es siempre lamentable. El problema es que el gobierno venezolano no solo ha destrozado la economía del país, sino que ha decidido eliminar la democracia para impedir un cambio pacífico de poder. Lenin diría que en Venezuela hay una situación revolucionaria”.

@loscabareteros

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