Columna de columnas nacional

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Desde la redacción de @loscabareteros ponemos a su consideración la “Columna de columnas nacional” del martes 07 de agosto de 2018. Mensaje a Trump / A salvo, contratos de energía… ¿Qué le funcionará a López Obrador para reducir los homicidios?… Pacificación. Cerca de la extinción, los “dinos” devoran el puente hacia otra era y el PRI se estanca en el Jurásico… Un final sin final.

Rayuela

La encuesta nacional sobre discriminación es para ponerse a llorar.

Mensaje a Trump / A salvo, contratos de energía

Julio Hernández López, escribe en La Jornada, acerca de los mensajes que ayer se dieron en el marco de la reunión de López Obrador con los ingenieros más importantes del país, entre ellos, Carlos Slim: “Andrés Manuel López Obrador envió mensaje con rumbo al norte. Dijo, en una parte de la amplia exposición oratoria que hizo ante ingenieros en el Palacio de Minería de la capital del país, que busca convertir a México en una potencia y cambiar la correlación de fuerzas; nadie nos va a amenazar con cerrar o militarizar la frontera o construir un muro. Las palabras del virtual presidente electo (VPE) tienen consonancia con la escalada retórica de Donald Trump, quien ha retomado el tema del muro y ha vuelto a colocar a los migrantes, sobre todo los de origen mexicano, en el centro de sus alocuciones de excitación electoral. No es que se esté rompiendo la virtual tregua entre el tabasqueño y el neoyorquino (quienes, en este primer tramo de relaciones formales, han hecho notables esfuerzos de acercamiento e identificación): resulta que la realidad necesariamente irá empujando a ambas partes a pertrecharse más abiertamente en sus trincheras originales. No ha de preocupar especialmente a los estrategas de Washington la posibilidad de que México se convierta de pronto o a mediano plazo en una potencia mundial y sea capaz de enfrentar exitosamente las presiones estadunidenses en materia militar y de migración, pero sí ha de llamar la atención el giro lopezobradorista que, en tiempos tan difíciles (la Casa Blanca buscando respaldo de otros países a su política de intervencionismo abierto en Venezuela, por ejemplo), reivindica las tesis, tan escondidas bajo la alfombra por la administración entreguista de Enrique Peña Nieto, del nacionalismo y la pujanza de México. Hubo, por lo demás, noticias que podrían compensar las eventuales agruras pasajeras en la Casa Blanca. Enrique Méndez reportó en La Jornada que AMLO anunció que no se cancelará ninguno de los contratos otorgados en esta administración en materia energética, pero acotó que se rescatará a Petróleos Mexicanos y a la Comisión Federal de Electricidad. No dijo el VPE si el respeto absoluto a los contratos en materia de energéticos es simplemente una decisión política o proviene de un estudio jurídico y administrativo a fondo (ayer mismo, Rocío Nahle, futura secretaría de Energía, anunciaba el inicio de la revisión de 105 contratos, tarea que terminará a finales de noviembre). Esta declaración de AMLO cancela las expectativas de acción firme en contra de los contratos firmados al amparo de la reforma energética. Se verá hacia adelante, no hacia atrás: no les dio tiempo de entregar todas las áreas petroleras y todavía hay campos de dominio de la nación”.

¿Qué le funcionará a López Obrador para reducir los homicidios?

Viridiana Ríos, escribe en Excélsior sobre los aspectos a tomar en cuenta por el nuevo gobierno para disminuir los homicidios: “No hay una fórmula mágica para reducir la violencia, pero la investigación nos ha enseñado mucho sobre lo que puede o no funcionar para reducir la violencia. Van 3 puntos. Primero, para reducir la violencia será necesario colaborar con EU para controlar el flujo de armas a México. El 70% de las armas recuperadas en escenas del crimen en México proviene de Estados Unidos (U.S. Department of Justice, 2017). Esto se debe a lo fácil que es comprarlas y traficarlas. De 2010 a 2012, 212,887 armas fueron compradas cada año en Estados Unidos para ser traficadas a México (McDougal et al 2015). No es casualidad que cuando la regulación para comprar armas en Estados Unidos se flexibiliza, el número de homicidios en los municipios de la frontera de México aumenta (Dube et al 2015). Por ello, cualquier acuerdo migratorio o comercial con Estados Unidos debe estar condicionado a aumentar las restricciones al tráfico de armas. Se deben establecer alianzas con grupos políticos que favorezcan la prohibición de armas de alto calibre. Existe evidencia de que controlar el flujo de armas funciona. En Medellín, cuando se implementó el Plan Desarme para reducir la posesión de armas, la tasa de homicidios se redujo a la mitad. En Brasil, medidas similares redujeron la tasa de homicidios en 11% (Americas Quarterly 2018). Segundo, para reducir la violencia se debe dignificar la labor policial. Nuestras policías son un desastre. En México, el policía promedio no terminó la secundaria (11 años de educación) y trabaja 65.4 horas a la semana, 62% más tiempo que la jornada laboral de ley (ENOE, 2017). En varios estados, los policías tienen que comprar sus propias botas. No sorprende que, a nivel nacional, las policías sólo cumplen el 59% de los estándares legales requeridos de profesionalización en las policías (Índice de Desarrollo Policial, 2017, calificación -41, va de -100 a 0). Por ello, la situación de ineficacia de las policías mexicanas debe entenderse, no sólo como el resultado de una crisis del sistema de justicia, sino sobre todo, como una crisis de derechos laborales. Dignificar las condiciones en las que los policías operan y su entrenamiento es el camino correcto para lograr un Estado de derecho. Existe evidencia de que dignificar a la policía funciona. Después de que Honduras comenzara una reforma policial que purgó a sus elementos, y que aumentó los salarios y los fondos de jubilación de los que quedaron en 52%, la violencia se redujo a la mitad en menos de cinco años (Americas Quarterly, 2018). Finalmente, para reducir la violencia se debe invertir en vigilancia inteligente. La mitad de todos los crímenes tiende a ocurrir en el 3% y 8% del territorio de una ciudad (IADB, citado por Americas Quarterly, 2018). Por ello, se debe tratar de asignar recursos a la investigación criminal basada en patrones geográficos a fin de que la policía tenga más posibilidades de prevenir el crimen. El foco debe estar en los cinco estados que tienen tasas de homicidios por encima del 40 por cada 100 mil habitantes, similar a las tasas que se requieren para formar parte de los 5 países más violentos del mundo. Esto es Zacatecas, Sinaloa, Chihuahua, Baja California, Guerrero, Baja California Sur y Colima. Patrullar con objetivos concentrados funciona. En 2016, el Ministerio de Gobernación de Guatemala identificó los municipios más violentos del país para desplegar a las policías. Como resultado, los homicidios cayeron 4% entre 2016 y 2017, y casi en un 16% en los primeros cuatro meses de 2018”.

Pacificación

En tanto en Milenio, su columna de trascendidos Trascendió, asegura que: “Andrés Manuel López Obrador afinó los últimos detalles de su participación en el primero de los 17 foros, a los que convocó para la pacificación del país, durante el vuelo de la capital a Ciudad Juárez, por lo que incluso Olga Sánchez Cordero tuvo que cambiarse de lugar a fin de delinear los puntos a discutir esta mañana. También durante el vuelo se declaró listo para contar ya mañana con el “diploma” —así llama a la constancia de mayoría como Presidente electo— y en Chihuahua sorprendió que fuera el Gobernador panista Javier Corral quien hasta con abrazo recibiera al tabasqueño y se fueran en la misma camioneta”.

Cerca de la extinción, los “dinos” devoran el puente hacia otra era y el PRI se estanca en el Jurásico

Sugeyry Gándara, escribe en sin embargo, acerca del panorama que vive el PRI después de la elección del 01 de julio: “El panorama para el PRI es complicado en el corto y mediano plazos luego de su fracaso en las elecciones del 1 de julio. El tricolor, dicen politólogos y el consejero nacional priista Armando Barajas Ruiz, requerirá una renovación muy profunda y va más allá de la posibilidad de cambiar de nombre: necesita regresar a las bases y apostar a los nuevos cuadros políticos, recurrir a los jóvenes que ahora no tiene. La actual dirigencia que está a cargo de esa mayúscula tarea, sin embargo, está dominada por viejos políticos, por “dinosaurios” con una imagen desgastada y ampliamente reconocida por sonados escándalos a nivel nacional: Claudia Ruiz Massieu, Rubén Moreira Valdés y Miguel Ángel Osorio Chong, entre otros). Si la tarea se antoja cuesta arriba, los académicos agregan que el discurso nacionalista del PRI ya le fue arrebatado por Morena, perdió su fuerza a nivel estatal y tiene ante sí a las nuevas generaciones de mexicanos antipriista que asocian al partido con la corrupción.

Un final sin final

Raymundo Rivapalacio escribe en El Financiero sobre el regreso de Peña Nieto de sus vacaciones al último tramo de su mandato: “El presidente Enrique Peña Nieto regresará de sus vacaciones para el último jalón del sexenio. Aunque aproximadamente un mes antes de la elección entregó la plaza y trabajó más por tener una elección y una transición en paz que por mantener el poder, el epílogo será amargo. Disfrutó el poder con frivolidades y excesos, que, por ser personales, no tendrán repercusiones en el séptimo y octavo año de gobierno, como se conocen los periodos más delicados para un expresidente, cuando existe el riesgo que los usen como chivos expiatorios de las cosas que no salgan bien a la nueva administración. Peña Nieto quiere ir a Ixtapan de la Sal, su lugar de descanso preferido, para reiniciar su vida privada, aunque a decir de personas que tienen contacto con él, no está confiado de que su sucesor, Andrés Manuel López Obrador, pueda mantener su palabra de no tocarlo. López Obrador ha dicho repetidamente que no piensa tomar acción en contra de Peña Nieto, pero la demanda de un ajuste de cuentas contra la corrupción, lejos de haber amainado, se ha incrementado en las últimas semanas. Objetivamente hablando, si en efecto López Obrador quiere un profundo cambio de régimen, tendrá que acabar con el viejo régimen, que significa, como en el ancian regime francés, guillotinar al rey. Para mirar hacia el frente, debe tener limpio el retrovisor. Si este se encuentra sucio, no sabrá qué pueda acabar con sus intenciones, como sucedió con Vicente Fox cuando al ganar con el mandato del cambio, no hizo nada para cambiar el sistema vigente. Cercanos a López Obrador comentan que la corrupción sí será atacada, y que hay varios funcionarios peñistas a quienes están revisando sus haberes. En lo alto de su lista se encuentra la secretaria de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, Rosario Robles, con quien López Obrador tiene viejos diferendos desde que ella presidía el PRD. Robles dice en público y en privado que no hay nada por lo cual puedan perseguirla, lo que, en el peor de los casos, técnicamente sería factible, porque ella no firmó nada que pudiera probarse ilegal. Pero los mexicanos conocemos bien nuestra justicia, donde lo importante no es lo que existe o es, sino lo que parece. En el hipotético caso que Robles fuera la primera en la lista del gabinete sobre la que el nuevo gobierno pudiera actuar y ganar tiempo para la transformación prometida, una persecución política ¿daría suficiente circo a masa que babea sangre? (…) Peña Nieto tiene sobre sus hombros Nochixtlán y Tanhuato, que si no resuelve antes de terminar su Presidencia, podrán ser su pesadilla y, eventualmente, un proceso penal que, por el tipo de delito, nunca prescribe”.

La alianza que siempre valió madre

La coalición “Por México al Frente” fue desde su nacimiento señalada como una alianza antinatura, que nada bueno traería para los partidos que la integraban, mismos que tras la elección se han enfrascado en guerras internas. Al respecto en Milenio, el periodista Joaquín López Dóriga, escribe que: “por meses sostuve que la alianza PAN-PRD-MC viviría hasta que el candidato presidencial, Ricardo Anaya, la dividiera, lo que los suyos negaron […]. Pero embriagados de su proyecto de poder siguieron en una campaña que nunca levantó por las bajas que Anaya dejó en el camino de su plan presidencial. Y por eso partió al PAN, formó la alianza antinatura y se designó candidato. Su fallida estrategia fue la de colocarse en segundo lugar, igual que la de José Antonio Meade, para desde ahí, asaltar al puntero permanente, Andrés Manuel López Obrador, lo que no les funcionó, y los ataques que intercambiaron fortalecieron al tabasqueño. Así, en las elecciones del 1 de julio la victoria del candidato de Morena fue total, tanto, que ni con la suma de los votos de sus contrincantes alcanzaba para empatarle, con lo que vino la debacle de los partidos. El primero en reorganizarse y tomar una decisión fue el PRI: Meade se reunió con cuadros del partido, su equipo de campaña y dirigentes de provincia para agradecerles, al tiempo que se acordaba que René Juárez dejaría la presidencia del partido a Claudia Ruiz Massieu para ser coordinador de la bancada del PRI en San Lázaro, y Miguel Osorio en el Senado. Mientras tanto, en el PAN, ante el vacío de Anaya, se ha dado una lucha fratricida por la presidencia de sus despojos donde al menos siete han levantado la mano, sin programa y sin sus coordinadores legislativos. Y peor, uno de los emblemáticos de Anaya […], su cercano coordinador en la Cámara de Diputados, Marko Cortés, vino a acordarse el lunes que siempre estuvo en desacuerdo con la alianza, lo que nunca denunció, al contrario. Y en el PRD, el pleito es por sus desechos, en la presidencial tuvo menos de 3 por ciento de la votación, y ahora los Chuchos denuncian la misma alianza que celebraron y acusan a Anaya de cometer errores de campaña, y en MC, Dante Delgado, que será Senador, ya anunció que votará todo con Morena. En esto acabó la malnacida alianza PAN-PRD-MC. Y el viejo régimen de partidos”.

¿Quién controla los residuos del PRD?

Sobre las disputas al interior del Sol Azteca en El Universal, el periodista Salvador García Soto, escribe que: “ni siquiera en momentos en que la realidad y el fenómeno de Morena los han reducido a su mínima expresión, en el PRD dejan de lado sus permanentes pugnas entre corrientes y con miras a las definiciones de las coordinaciones parlamentarias de sus minibancadas en el Senado y la Cámara de Diputados, se ha desatado una pugna interna por el control de las pocas posiciones de poder que le quedarán tras haber perdido casi todas sus gubernaturas, incluido su bastión de la Ciudad de México. En estos momentos la pugna es entre la corriente de ADN, encabezada por Héctor Bautista, que busca desplazar a Nueva Izquierda de Los Chuchos del control del partido. Y es que Bautista y su corriente, junto con Vanguardia Progresista (VP), han hecho una alianza con Miguel Ángel Mancera y su grupo para que sean ellos quienes definan a los próximos coordinadores parlamentarios, mientras que a Los Chuchos podrían dejarles la dirigencia nacional del partido. Con ese acuerdo, ADN se quedaría con la coordinación del Senado, con Juan Zepeda como líder de sus 8 senadores, mientras que los manceristas impulsarían a Héctor Serrano para coordinar la bancada perredista de 21 diputados. El entendimiento entre Mancera y Bautista […], ya provocó una reacción en contra de la corriente que comanda Jesús Ortega. El domingo pasado, reunidos en Oaxtepec, el grupo de Los Chuchos rechazó el ‘acuerdo político’ entre las Corrientes de ADN y VP con el grupo mancerista y exigieron que haya votaciones abiertas tanto para elegir a un nuevo dirigente del PRD como para definir a los coordinadores parlamentarios en el Congreso. El problema es que Los Chuchos ahora son víctimas de la reforma estatutaria que ellos mismos aprobaron, la llamada ‘reforma Barbosa’, que […] eliminó el voto de los legisladores para elegir a su coordinador y le otorgó la facultad de los nombramientos directamente al Comité Ejecutivo Nacional tanto en el Senado como en Diputados. Otro síntoma del debilitamiento de Los Chuchos al interior del PRD, es que en estos momentos uno de sus principales líderes, Jesús Zambrano, intenta desesperadamente llegar al Senado por la vía plurinominal […]. Ni ADN ni Zepeda quieren ceder la posición del suplente a Zambrano y en estos momentos está el jaloneo por esa senaduría. Veremos cómo se resuelven estas pugnas en un reducido PRD que, mientras intenta reinventarse y reformarse tras la peor debacle de su historia, corre el riesgo de fracturarse y debilitarse aún más”.

Lucha de poder

Quienes no se quedan atrás en las disputas son los panistas, fuerza política en la que las fracturas no podrían ser más evidentes, al respecto en el Excélsior, su columna de trascendidos, Frentes Políticos, asegura que: “Ricardo Anaya reapareció junto a Damián Zepeda, el líder nacional del PAN, quien confirmó que éste no retomará las riendas del partido. José Rosas Aispuro, Gobernador de Durango, dijo que Anaya y Zepeda “sufren un desgaste”. Pese a los dichos del Gobernador, los números indican lo contrario, el bloque en contra de Anaya suma apenas el 21% del padrón total del panismo. Durango tiene cinco mil 557 militantes, Querétaro ocho mil 130, Tamaulipas siete mil 72, Aguascalientes nueve mil 857, Baja California Sur dos mil 428, Puebla 24 mil 255 y Quintana Roo mil 812. Si el total del panismo nacional es de 281 mil 24 militantes, la suma es sencilla: la mayoría estaría del lado de Anaya. Comenzó el juego de las fuercitas”.

La disputa por el PAN…

Las disputas en el blanquiazul también son retomadas en El Universal, donde su columna de trascendidos Bajo Reserva, asegura que: “en la disputa por la presidencia del PAN, nos comentan algunos panistas, no solo está en juego la dirigencia, sino la subsistencia misma del partido. Nos mencionan que la sucesión se ha convertido en un caso de alto riesgo para el futuro de Acción Nacional. Aseguran que en la disputa por ver quién sucederá en el cargo a Damián Zepeda no hay, por el momento, un personaje que sea bien visto por los grupos internos que buscan quedarse con la dirigencia. Comentan que, en la actuales circunstancias del PAN, se requiere que el jefe nacional sea una persona que no tenga ya alguna aspiración política posterior, es decir, que no vea en la dirigencia un paso para conseguir una candidatura. Además, es deseable que el aspirante tenga un buen grado de interlocución con el PRI, con el fin de que exista un mayor contrapeso al régimen en el que Morena será mayoría aplastante. Y por si fuera poco, añaden, tendrá que lidiar con un partido con bajo presupuesto, y con una deuda de al menos 200 millones de pesos, que estará obligado a la austeridad. Bajo esos parámetros, nos hacen ver, ninguno de los que hoy mencionan para presidir al partido llena por completo el perfil. ¿Habrá en el PAN alguien que lo cubra?”

Reclamo Burócrata

Entre las propuestas de AMLO que conforman su proyecto de gobierno, existen varias que han comenzado a preocupar a los ciudadanos, sobre todo los que laboran en la administración pública, pues aseguran que varias medidas de las anunciadas por el tabasqueño vulneran los derechos no sólo de los trabajadores sino de otros sectores de la población, Al respecto en Milenio, el periodista, novelista e historiador Héctor Aguilar Camín, escribe que: “hay la convicción de que en México ganó por fin la izquierda. Yo tengo una idea vieja de la izquierda, una idea socialdemócrata, de los años 80 del siglo pasado. Según esa idea, un gobierno de izquierda no puede no plantearse el cobro de más impuestos como instrumento para redistribuir la riqueza. A esta noción de redistribuir la riqueza, en vez de concentrarla, hay que añadir una pasión igualitaria anterior: la de la igualdad ante la ley y la de la universalización de los derechos. Universalizar derechos implica internacionalismo: la disposición a defender los derechos de otros pueblos y naciones como si fueran los propios. La mayor ampliación de derechos civilizatorios que recuerda mi generación es la que en el último siglo ganó el feminismo. Una larga y emocionante historia: de las sufragistas inglesas al #MeToo. Lo ganaron jugándose la vida a la sencilla noción igualadora, igualitaria, y verdadera, de que las mujeres no pueden ser una ‘minoría’, como se les sigue llamando, con derechos disminuidos, sino la mitad y un poco más del género humano. Hago esta introducción para poner en su justa resonancia el reclamo que han hecho al nuevo próximo gobierno un grupo de feministas (hombres y mujeres) preocupados por lo que parece solo un alegato laboral a favor de ‘los trabajadores de confianza’ de la administración pública. Les preocupa a estos firmantes que en el proyecto de reingeniería del gobierno federal, se diga, como al pasar, que los contratados de confianza deben trabajar seis días a la semana y ocho horas cada día. La reflexión de estos ciudadanos incluye planteamientos de inusitada complejidad y sorprendente realismo. Sostener el proyecto de seis días de asistencia por ocho horas de trabajo, dicen: 1. Fomentará la desigualdad contra las mujeres. 2. Vulnerará el Interés Superior de la Infancia. 3. Creará retrocesos en derechos laborales adquiridos. 4. Entorpecerá la reconciliación nacional. 5. Atentará contra el desarrollo humano, la calidad de vida y la aspiración a la felicidad de las personas y sus familias”.

Burocracia, teme a quedar sin hueso…

Otro sector de la burocracia gubernamental que actualmente se encuentra preocupado son los que tras el cambio de administración se quedarán sin hueso. Al respecto en el diario Reforma, su columna de trascendidos Templo Mayor, asegura que: “le quedan menos de cuatro meses al gobierno de Enrique Peña Nieto, muchos integrantes de la Alta Burocracia -léase secretarios, subsecretarios y directores generales- ya anticipan su ingreso a la llamada ‘Renata’ (Reserva Nacional de Talento). Ese concepto, creado en el 2000 cuando el PRI perdió la Presidencia, se está poniendo de nuevo en boga y, quienes van que vuelan para allá después de años de tener cargo público, están pensando qué hacer cuando pierdan el hueso. Por lo pronto, que nadie se extrañe si comienzan a surgir decenas de despachos de ‘Consultoría Política’, o si quienes llevan años en cargos de diferentes Secretarías comienzan a aparecer en las nóminas de “Asesores” de gobernadores del tricolor. En los hechos, esas son las dos principales actividades de quienes dejan el Gobierno. Porque está visto que, a la mayoría de los políticos y burócratas de abolengo, le cuesta muuucho trabajo aterrizar en la Iniciativa Privada”.

Entre la tecnocracia y el populismo

Jesús Silva-Herzog Márquez, escribe en su blog, Andar y Ver, acerca del estado actual de la democracia: “Si hacemos caso a cierta literatura, las democracias liberales están tocadas de muerte. Los títulos que aparecen en estos días compiten en gravedad apocalíptica. Parece haber un consenso funerario en los trabajos académicos, en los panfletos políticos y en las crónicas de lo reciente. Algo agoniza. Algo ha muerto. Steven Levitsky y Daniel Ziblatt buscan lecciones en la historia para entender cómo mueren las democracias y encontrar advertencias para nuestro tiempo. David Runciman no se deja engañar por los falsos paralelos, subraya las novedades del presente pero coincide en el peligro existencial. Esta no es una crisis más. La amenaza que vivimos es inédita y mucho más grave que todas las anteriores. Es revelador que el título de estos dos libros sea casi el mismo. Uno recela cómo mueren las democracias y el otro cómo terminan. How Democracies Die, How Democracy Ends. En ambos se advierte la sombra trágica del final. La misma alarma se activa en la portada del libro reciente de Yascha Mounk: la libertad corre peligro: el pueblo le ha declarado la guerra a la democracia. Para William A. Galston la amenaza es el antipluralismo. Para Timothy Snyder es algo mucho peor. El enemigo que puede derrotar a la democracia es, ni más ni menos, la tiranía. Hannah Arendt nos advertiría que la renuncia al pensamiento nos hace cómplices y víctimas de un nuevo despotismo. Masha Gessen, en su admirable mosaico de la Rusia contemporánea, advierte la sombra viejo totalitarismo. Y Nadia Urbinati, en el trabajo intelectualmente más fino de esta legión, advierte una democracia deforme hasta la monstruosidad. Una democracia que ha mutado hasta volverse irreconocible. (…) El manifiesto político liberal para estas fechas exige llorar la muerte inminente de la democracia y ligar el futuro con alguna abominación despótica. No debe hablarse de la crisis de las democracias sino de su agonía. Llama la atención el cambio de tono. En una generación hemos ido del triunfalismo más ingenuo al pesimismo más delirante. Hoy se lamenta una hecatombe pero ayer se cantaba la gloria eterna de la democracia parlamentaria y la promesa de su reinado universal. No había alternativa imaginable. El enemigo había sido derrotado definitivamente en 1989 y no era previsible su resurrección. La política se perfilaba finalmente a la gran convergencia universal: en todos los rincones del planeta habría competencia de votos, parlamentos representativos, Estado de derecho, libertades, debate público, controles al poder.

@loscabareteros

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