Columna de columnas nacional

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Desde la redacción de @loscabareteros ponemos a su consideración la “Columna de columnas nacional” del martes 14 de agosto de 2018. Transformación, sin ocurrencias (por favor): La Cuarta Transformación no puede asentarse en arranques o caprichos. Por ahora se les puede perdonar todo, porque apenas se enterarán de las entrañas del monstruo de país que van a gobernar y cuáles son los alcances y desafíos reales que tiene el gobierno. Tlatlaya: cadena de mando… Lo peor de la agonía del PAN. ¿Por qué Turquía significa riesgo global?

Rayuela

El gobernador Corral ya es un experto en hacerse el occiso cuando le reclaman su desidia ante las desapariciones.

Transformación, sin ocurrencias (por favor)

Raymundo Rivapalacio escribe acerca de la cuarta transformación que pretende López Obrador: “Es grandilocuente y ambiciosa la enorme misión que se ha planteado Andrés Manuel López Obrador como su legado a la historia de la nación: la Cuarta Transformación. No escatima analogías con la Independencia, la Reforma y la Revolución, pero ¿cuál es ese cambio que hace pensar a López Obrador que reescribirá el rumbo que parecía manifiesto de México? Hasta ahora no se vislumbra nada de ese calado, pero nunca se ve la escala y trascendencia de los cambios hasta que se hacen, corrigen y consolidan. Se sabe cómo y cuándo empieza todo, pero no cómo y cuándo termina. En cualquier caso, si tan sólo hace las cosas que ha prometido sin que se le deshaga el país en las manos, mucho habrá logrado. López Obrador está todavía muy lejos de la estrategia de destruir todo para levantar lo nuevo de entre las cenizas. La Cuarta Transformación busca construir una sociedad igualitaria, como cada nuevo presidente se ha propuesto hace muchos sexenios, así como luchar contra la corrupción, como prometieron José López Portillo y Miguel de la Madrid. Todos han fallado, lo que subraya el tamaño del reto. Su Transformación, por lo que ha delineado, es reformista, no revolucionaria. Pero que nadie se equivoque. Si esas reformas las lleva a cabo tan cabalmente como ofrece, sentará nuevas bases de organización social. Los contextos de su Transformación con las anteriores son distintos, pero al igual que aquellos, arranca desde una posición minoritaria. Es cierto que el 53% de los votantes sufragaron por él, para darle el mayor margen de victoria en la historia, como también que del padrón electoral lo apoyó sólo una tercera parte en las urnas. Esto no regatea el tamaño de la victoria, pero modifica la forma como se procese el triunfo. No es un mandato claro y masivo, como ha sugerido, pero le permite tener el consenso nacional –por el tamaño de su votación– y la arquitectura institucional –las mayorías en legislativos federal y estatales– necesaria para ir construyendo el país de la Cuarta Transformación. No fue un cheque en blanco lo que le dieron los mexicanos, pero sí los suficientes recursos para hacer prácticamente lo que quiera. (…) La Cuarta Transformación no puede asentarse en arranques o caprichos. Por ahora se les puede perdonar todo, porque apenas se enterarán de las entrañas del monstruo de país que van a gobernar y cuáles son los alcances y desafíos reales que tiene el gobierno. Pero no les queda mucho por delante antes de sentarse a dirigir el país. La Cuarta Transformación, si es real, requiere seriedad. La campaña, como dice López Obrador, ya acabó. Ahora les toca gobernar. Entre una y otra, la diferencia es enorme”.

Tlatlaya: cadena de mando

Julio Hernández López escribe en La Jornada sobre la reapertura del caso Tlaltaya y el papel de los militares: “El titular del juzgado decimocuarto de distrito, Erik Zavalgoitia Novales (nacido en Ciudad de México; titulado en 1997 en la Universidad Panamericana con una tesis denominada El narcotráfico y su importancia en la justicia federal: https://goo.gl/bQHZHN ), ha ordenado reabrir el marcadamente sucio y tramposo expediente judicial con el que se ha pretendido escamotear a la sociedad el conocimiento exacto de lo que sucedió en una bodega de la comunidad San Pedro Limón, en el municipio de Tlatlaya, estado de México, el 30 de junio de 2014. Ese proceso judicial, aparte de falsear gravemente los hechos, ha servido para eludir el castigo a los operadores materiales y a quienes, en lo alto de la cadena de mando militar, ordenaron la ejecución de entre 12 y 15 presuntos delincuentes, ya rendidos, de un total de 22. Según la recomendación 51/2014, emitida por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) y dirigida a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), la Procuraduría General de la República (PGR) y el gobierno mexiquense, entonces a cargo de Eruviel Ávila, la mayoría de esas muertes correspondió a una ejecución sin atenuantes (la instrucción fue, según las indagaciones oficiales: abatir delincuentes en horas de oscuridad; una instrucción de rutina, sistemática en casos similares). (…) Como en tantos casos sucedidos a lo largo y ancho del país, la escena del crimen fue alterada, las pruebas fueron desaparecidas o desvirtuadas, la versión oficial habló de un enfrentamiento provocado por los luego asesinados, los medios de comunicación fueron dotados de boletines y declaraciones adecuadas al interés de militares, policías y gobernantes y la responsabilidad de los hechos fue diluida, hasta dejar en pleno goce de impunidad a los ejecutores y a quienes dieron la orden de masacrar (una de las mujeres sobrevivientes aseguró haber escuchado la orden de un mando militar: Los que estén vivos o heridos, vuélvanles a disparar). La reapertura del expediente Tlatlaya, ordenada por el juez Zavalgoitia Novales, y dada a conocer por los reporteros Fernando Camacho y Emir Olivares en La Jornada, como nota principal de su edición dominical, reinstala en muy buen momento el tema de los mandos militares y sus políticas nocivas, entre ellas la de eliminación integral de bandos presuntamente delictivos: cero detenidos, cero presos: todos muertos”.

Lo peor de la agonía del PAN

Salvador Camarena escribe en El Financiero sobre la crítica situación del PAN respecto a su identidad: “Acción Nacional sigue en coma. La reunión de su Consejo Nacional, el sábado pasado, no ha sacado del letargo al partido que lleva mes y medio sin encontrar la forma de superar la derrota del 1 de julio. En ese encuentro sabatino hubo un poco de todo, salvo señales de que los liderazgos del panismo tengan sentido de la urgencia, y sentido de la responsabilidad frente a lo que ocurre desde el triunfo de Andrés Manuel López Obrador. El PAN estaría llamado a ser la fuerza que haga contrapeso a AMLO. Mientras al PRI se le ve de lo más cómodo en la transición, a los blanquiazules la derrota no les resta nada legitimidad si pretendieran retomar su histórico papel de vigías de la democracia. La duda es si los panistas quieren volver a los orígenes, o si se impondrá alguna de las agendas marcadas por ambiciones individuales de tan prematuro, como obvio, futurismo. La interrogantes son si en el PAN triunfará un “nosotros” (el partido ante todo, y frente al gobierno de Andrés Manuel), o el “yo” de aquellos, particularmente Marko Cortés y Rafael Moreno Valle, que hoy, más que la unión, pretenden consolidar posiciones sectarias. López Obrador ha avanzado día con día desde el 1 de julio. Lo que le dieron las urnas es mucho, pero lo que ha logrado a la hora de adueñarse de la agenda es más. Ni modo de culparlo si le han despejado el camino para que él se sienta a sus anchas. (…) Acción Nacional debe recordar que más peligroso que procesar una derrota electoral, así haya sido una durísima como la de 2018, sería perder la identidad. De las derrotas hay muchos que se reponen, pero del extravío de quién se es, y para qué se es, no se repone nadie. Lo peor de la agonía del PAN es que no ha terminado, no tiene para cuándo, pero, sobre todo, que no sabemos qué partido saldrá de ese proceso, y si los panistas estarán a la altura de plantarle cara al presidente López Obrador”.

¿Por qué Turquía significa riesgo global?

Luis Miguel González escribe en El Economista acerca de la crisis turca y cómo puede afectar la economía mundial: “En el 2017, Turquía fue líder de crecimiento de la OCDE con 7 por ciento. Ahora es el epicentro del nerviosismo global. La depreciación de la lira sacudió los mercados el viernes y promete hacerlo de nuevo esta semana. Su moneda se ha devaluado 68% frente al dólar en los últimos 12 meses. Esto ha puesto en el centro del escenario a un país que debe más de 430,000 millones de dólares y cuyos corporativos adeudan alrededor de 300,000 millones de dólares. Turquía es un gran foco rojo porque es una de las 15 mayores economías del mundo. Su PIB es cuatro veces más grande que el griego y, si la crisis se deteriora, su impacto global podría ser tremendo. Para México, la vía de contagio sería el sistema financiero. El mayor banco mexicano, BBVA Bancomer, es propiedad de la entidad más expuesta al riesgo turco, el BBVA. La devaluación de la lira es el síntoma de una crisis que incluye un enorme déficit comercial y un desequilibrio creciente en las finanzas públicas. En el centro del problema está la falta de confianza en la capacidad del presidente Tayyip Erdogan para sortear la crisis: ofrece píldoras políticas como antídotos para resolver a una crisis económica. Turquía tiene una inflación que era 11% a fines del 2017 y superará 20% en el 2018, impulsada por la depreciación de la lira. La teoría económica recomienda subir las tasas de interés, pero Erdogan apuesta por otra cosa. Quiere aprovechar la crisis para reforzar el control presidencial de la economía. Ha modificado la ley para poder destituir al gobernador del banco central y ha nombrado a su yerno como ministro de Economía y del Tesoro. Presenta la volatilidad económica como producto de una guerra económica desatada por Estados Unidos. Esto último es parcialmente cierto. En Turquía pesan los desequilibrios económicos, pero también la situación geopolítica. Es una pieza fundamental en el equilibrio geopolítico del Medio Oriente. Aliado tradicional de la OTAN frente a Rusia y puente milenario entre Europa y Asia. Su decisión de comprar petróleo a Irán y armas a Rusia han sacudido el tablero de una forma que sirve para recordar que Turquía pesa mucho más que Grecia. PS  Los movimientos bajistas del peso al viernes fueron normales, en un contexto en el que todas las divisas emergentes se deterioraron. Es casi seguro que la tendencia seguirá en esta semana, porque la crisis turca va para largo. ¿Volveremos a 20 pesos por dólar?”

Romper el federalismo

Luis Carlos Ugalde escribe en El Financiero sobre los Coordinadores o Representantes estatales del gobierno federal nombrados por AMLO: “La creación de un poder paralelo a los gobernadores en las entidades del país que ha propuesto Andrés Manuel López Obrador, es uno de los mayores riesgos de gobernanza para los próximos años. No sólo implica menguar la fuerza política de los gobernadores, sino afectar el funcionamiento de los gobiernos, el desarrollo de proyectos de infraestructura y hasta el sistema de rendición de cuentas. Es cierto que la burocratización de las delegaciones del gobierno federal es ineficiente y que las delegaciones se convirtieron en espacios de control político, de construcción de alianzas de secretarios de Estado y también espacios de corrupción. Algunos delegados –por ejemplo de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes– podían ser canales para negociar licitaciones y adjudicación de contratos para proyectos estatales con recursos federales. Actualmente hay cerca de 500 oficinas de delegaciones federales en todo el país. Algunas entidades llegan a tener hasta 30 delegados… (…) Algunas delegaciones se justifican, pero otras son espacios políticos para tejer redes de “grilla”. Si se suma todo, el personal que labora en esas delegaciones puede sumar miles de personas en algunas entidades. Sin embargo, la solución que ofrece el nuevo gobierno implica enormes riesgos. Por una parte, es positivo compactar esas delegaciones, pero el ahorro puede ser limitado puesto que la mayor parte de sus trabajadores son sindicalizados y muchos son personas de la localidad. Si el gobierno federal inicia con la liquidación de miles de trabajadores para lograr el ahorro que se busca, comprará un conflicto político nacional. Si no toca al personal de base porque se trata de la gente del pueblo a la que no se quiere afectar, entonces la medida no tendrá ahorro significativo. El problema radica en el rol político que tendrían los coordinadores estatales. Si se trata de contar con facilitadores administrativos que ayuden a coordinar proyectos entre la Federación y las entidades, entonces lo que procede es nominar personal con ese perfil: administradores con experiencia gerencial y burocrática que ayuden a destrabar procesos. Su labor sería quitar obstáculos. Pero ocurre que los futuros coordinadores son políticos con aspiraciones en las entidades que representarán. (…) El presidente nacional del PAN, Damián Zepeda, afirmó que López Obrador está utilizando su amplio margen de victoria para “imponer un control inadecuado a nivel local”, y criticó el perfil de los coordinadores propuestos ya que, según él, “no son perfiles técnicos ni administrativos, sino netamente políticos… (…) Si López Obrador quiere controlar los excesos y la corrupción que muchos gobernadores han cometido en los últimos años, ahí están los congresos locales donde Morena tendrá mayoría en al menos 18 entidades. Esa es la vía institucional para generar un sistema de pesos y contrapesos que ayude a la rendición de cuentas”.

AMLO y la SCJN

Tras recibir la constancia de mayoría que lo acredita como Presidente electo, Andrés Manuel López Obrador ha cambiado su discurso en diversos ámbitos y lejos de los ataque diversos políticos y funcionarios públicos ahora muestra una actitud conciliadora y de diálogo con todos los sectores. Al respecto en Excélsior, Yuriria Sierra, escribe que: “debemos reconocer que sí, que ya está en modo Presidente electo. Andrés Manuel López Obrador ha matizado su discurso, sobre todo ése que atiende al armado institucional del país y con ello al respeto a la separación de Poderes en la República. Esto porque sobrevivían dudas sobre cuál y cómo sería su futura relación con el Poder Judicial, y tras su encuentro con la totalidad de los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación podemos asegurar que el tono ya no suena a provocación […]. No es gratuito que las líneas discursivas de AMLO hayan bajado su tono de confrontación. Junto a él está, justamente, Olga Sánchez Cordero, la Ministra en retiro que se asoma como una próxima secretaria de Gobernación, con agenda y voluntad propia. Ella ha sido el canal con el que AMLO se ha comunicado con ese Poder que, en otros tiempos, fue blanco uno de sus blancos para críticas y ataques […]. Y es que no puede haber otra manera de asegurar que esto será una realidad, que no habrá decisiones unilaterales ni tentaciones, ya no digamos autoritarias, pero sí ultrapresidencialistas a la mexicana. El diálogo tendrá que ser una constante. Y para lograrlo, bien hace en escuchar a su círculo más inmediato. Sánchez Cordero mucho habrá de ser responsable de este matiz nuevo en los posicionamientos de AMLO respecto a los temas que infieren al Poder Judicial. Tatiana Clouthier es otra de esas figuras cercanas a él que coadyuvan en este nuevo discurso y en otros temas. Así como el que será el futuro consejero jurídico de Presidencia, Julio Scherer, quien también entiende como pocos la filigrana, pero también la urgencia y la complejidad de limpiar las otras instancias de un Poder del que […], lamentablemente, sí han sido invadidas por ese maldito cáncer que está matando desde hace tiempo a la República y desde adentro: La corrupción”.

Buscan la “Unión”

En torno a las tareas legislativas, las diferentes fuerzas políticas del país parecen comenzar a estrechar lazos. En Milenio, Trascendió, asegura que: “tras la derrota, ahora sí los priistas andan muy unidos y legisladores de ambas cámaras federales efectuarán sus plenarias la próxima semana en la sede nacional del tricolor con el coordinador de los senadores, Miguel Ángel Osorio Chong, a la cabeza de los trabajos miércoles y jueves. En tanto, en Morena no hay duda del cierre de filas con Ricardo Monreal, que puede recibir en su plenaria del 22 al 24 de agosto al Presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, aunque también será blanco de reclamos hoy de las senadoras salientes, que no están conformes con que haya designado desde hace 15 días a su directora de Protección Civil en la delegación Cuauhtémoc, Cynthia Murrieta, como directora de la Unidad de Equidad y Género, pues además de que no tiene la experiencia que marca el reglamento, debe ser la comisión senatorial la que la proponga, no un líder de bancada”.

¿Concordia en el PAN?

Quienes no parecen estar tan unidos son los panistas. En El Universal, Bajo Reserva, asegura que: “nos dicen que en el Senado algunos panistas han dejado correr la versión de que en caso de que el Senador y aspirante a la presidencia nacional del PAN, Francisco Búrquez Valenzuela, no obtenga la victoria en la elección interna, podría renunciar al blanquiazul e incorporarse a las filas de Morena, tal y como lo hicieron sus ex compañeros de bancada o de partido, Gabriela Cuevas, José María Martínez o Germán Martínez. Nos comentan que de ser esa la jugada del panista, no les extrañaría que su argumento sea que el partido ha perdido sus valores democráticos, y por ello prefiere irse, aunque el fondo sea porque en su estado ya tenga amarrado algún cargo. ¿Será que don Francisco en verdad coincida con el ideario de Morena?”

¿A quién perdonan las víctimas?

Luego de los foros de pacificación ha nacido una exigencia: la búsqueda de la verdad. En Milenio, Carlos Puig, escribe que: “las víctimas tienen preguntas y exigen respuestas que el gobierno electo hoy no puede dar. Las historias de algunas víctimas las conocemos por la prensa, las organizaciones que las acompañan, la comisión nacional de derechos humanos, las organizaciones de derechos humanos nacionales e internacionales que hace mucho se han interesado en el tema. Los representantes del gobierno electo ya escucharon: las familias quieren saber dónde están sus hijos, quién los desapareció, torturó, o quién mató a sus esposos y esposas y hermanos y hermanas, y por qué no se ha atrapado o ni siquiera buscado al responsable. No puede haber perdón […] sin verdad. Porque las víctimas no saben a quién deberían perdonar. Dice el chileno José Zalaquett: ‘Una comunidad no debe borrar su pasado, porque deja un vacío que será llenado por mentiras o relatos contradictorios y confusos sobre lo que sucedió. Los perpetradores deben reconocer el error que cometieron’. En el caso mexicano ¿quiénes son los perpetradores? ¿Cuántos y de qué tipo son? ¿Cuántas y cuáles bandas criminales, quiénes en esas bandas? […] Antjie Krog en Country of my Skull, su crónica de la comisión sudafricana, escribe cómo se dieron cuenta de que, a pesar del poder de las historias de las víctimas, ‘algo está mal. Aguzamos los oídos esperando al ‘Otro’. La Contra. El Perpetrador. Cada vez más queremos la segunda narrativa. Y será mejor que sea buena. Más le vale sea poderosa. Y que muestre integridad. Y es mejor que traiga detalles personales agudos, dolor y desconcierto. No puede haber historia sin el equilibrio del antagonista”. ¿Qué hará el próximo secretario de Seguridad Pública cuando las preguntas y las exigencias sean contra las fuerzas que él comandará? […] ¿Sentarán frente a las víctimas, para darles explicaciones, a los políticos que apostaron a una estrategia en parte responsable de la tragedia? ¿Sentarán a los despiadados capos criminales?”.

Peña en Soledad

Desde que se anunció el triunfo de AMLO en la elección se ha dejado de lado el hecho de que Enrique Peña Nieto todavía está en funciones. Así se percibe incluso en Los Pinos. En el Universal, Salvador García Soto, escribe que: “quienes han visitado por estos días al Presidente Enrique Peña Nieto en su despacho de Los Pinos, salen impresionados de la soledad en la que se encuentra ya el mandatario saliente y lo tranquilo y desolado que está el ambiente en la residencia oficial […]. La notoria disminución en la agenda y la actividad del Presidente, decidida así por él mismo, ha hecho que se agudice la sensación de que Peña Nieto se está quedando solo y ya hay incluso amigos y asesores que le recomiendan anticipar su mudanza de la casa presidencial en las próximas semanas, tal y como lo han hecho otros presidentes en la recta final de su mandato […]. La Secretaría de Hacienda ha retirado parte de esas obras que son de su inventario y sólo permanecen las que forman parte de la colección de la residencia oficial. Pero además el proceso de ‘limpieza’ se ha acelerado porque en la casa presidencial aseguran que, a partir de que el Presidente electo Andrés Manuel López Obrador anunció su intención de convertir al complejo de Los Pinos en un museo y un lugar de visita para todos los ciudadanos y turistas, en las últimas semanas comenzaron a recibir llamadas de personas que decían ser parte del equipo de la futura Secretaria de Cultura en el gobierno lopezobradorista, Alejandra Frausto, quienes preguntaban si se les podía dar acceso a Los Pinos para comenzar a ‘tomar medidas y analizar los espacios para el nuevo diseño museográfico del lugar’ […]. Así que Peña Nieto será el último Presidente que habite en Los Pinos, luego de que López Obrador ha dicho que él seguirá viviendo en su casa de Tlalpan; mientras, el que ha sido hasta ahora el centro del poder presidencial y de la vida pública en México, donde se escribió buena parte de la historia reciente del país con decisiones, discursos, reuniones y hasta pleitos no siempre públicos ni del todo atinados, comenzará su transformación hacia un espacio realmente público a partir del 1 de diciembre. Y desde ahí el aún Presidente vivirá sus últimos días de un poder que se eclipsa en la soledad de un enorme complejo donde los últimos cinco años y medio hubo actividad constante y que hoy empieza a verse vacío”.

Cátedra política

Desde su liberación la semana pasada el caso de Elba Esther Gordillo ha causado polémica. En Excélsior, Frentes Políticos, asegura que: la “exlíder del SNTE, pasa de lo judicial a lo político, según el punto de vista de quien lo analice. Pero ella lo que quiere son certezas. Mientras se debate si es culpable o no de los cargos que se le imputan, lavado de dinero y delincuencia organizada, la maestra solicitó un amparo contra cualquier nueva orden de aprehensión que haya sido librada en su contra por un juez del sistema oral acusatorio. Y lo hizo inmediatamente al quedar en libertad, el pasado 8 de agosto. Casi cinco años y medio después de su detención, en febrero de 2013, la maestra goza de plena libertad y sus abogados siguen poniendo en jaque a las autoridades que, una vez más, terminaron rebasadas. Cátedra de sobrevivencia política”.

Lo que agoniza en Nicaragua

La crisis que actualmente atraviesa Nicaragua es explicada en Milenio Héctor Aguilar Camín: “quedó borroso, en el fondo de la revuelta nicaragüense, su punto de ignición: el intento de rebajar las pensiones del país, porque se habían vuelto impagables. En un esclarecedor artículo sobre el trasfondo de esa decisión, Joaquín Villalobos puso los puntos sobre las íes: En Nicaragua estamos asistiendo al fin de la fiesta petrolera venezolana, que sostuvo los déficits de varias economías improductivas de la región, señaladamente Cuba, pero también Nicaragua, antes de hundirse en el abismo de deuda, inflación y empobrecimiento que sus torpes dispendios crearon. El dinero venezolano […] construyó una red geopolítica: financió Unasur, subsidió a Cuba, Nicaragua, Ecuador, El Salvador, Honduras, Chile, Argentina, Bolivia y España. El flujo petrolero venezolano creció con el aumento internacional de precios de la década pasada, mientras Chávez destruía la economía de su país con controles ‘revolucionarios’ que llevaron a la expropiación de 700 empresas y al cierre de 500 mil. Cuando el precio del petróleo bajó no quedaban sino agujeros en aquel castillo geopolítico de naipes. Ni los gobiernos subsidiados habían hecho productivas sus economías ni la gallina venezolana de los huevos de oro tenía más huevos que poner en sus oleoductos. De aquel flujo, Daniel Ortega recibió, dice Villalobos, 3 mil millones de dólares, los millones que ‘parieron la autocracia nicaragüense’ y convirtieron a Ortega y a sus hijos en empresarios a la Somoza: agregados de poder político y económico. Cuando se redujo el pesoducto venezolano, menguó la viabilidad de la economía nicaragüense. Hubo que empezar a pagar la fiesta con recursos propios. Confiando en el poder que había acumulado, Ortega incendió la casa: quiso bajar el costo de las pensiones de la gente. La protesta no se hizo esperar. Tampoco la respuesta violenta del gobierno, que dura hasta ahora. Concluye Villalobos: ‘La brutal represión en Nicaragua acabó la confianza que (Ortega) había generado en el mercado y abrió un camino sin retorno. El gobierno ha regresado a las expropiaciones y se estima que 215 mil empleos se han perdido; ya no habrá crecimiento, sino más pobreza, más crisis social, más emigración, más descontento, y un irreversible y creciente rechazo al régimen’”.

@loscabareteros

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