Columna de columnas nacional

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Desde la redacción de @loscabareteros ponemos a su consideración la “Columna de columnas nacional” del miércoles 15 de agosto de 2018. El cambio es el mandato: Los mexicanos no votaron el primero de julio para que AMLO viviera en su casa en lugar de Los Pinos, ni porque iba a vender el avión presidencial y reducir salarios al 50 por ciento. Menos aún para mantener al Estado Mayor Presidencial cerca de él o tener en su gabinete a los mejores y los más brillantes. Votaron por él, como dice un agudo observador de la realidad mexicana: por el cambio… ¿Del gasto recortado al gasto que “sí alcanza”?…  “Seguridad en ruinas”… ¿Tren o aeropuerto?

Rayuela

Lo que están haciendo con los cerros en Tezoyuca sólo tiene un nombre: salvajada.

El cambio es el mandato

Raymundo Rivapalacio escribe en El Financiero sobre el mandato que le otorgó la sociedad a López Obrador: “Los mexicanos no votaron el primero de julio para que Andrés Manuel López Obrador viviera en su casa en lugar de Los Pinos, ni porque iba a vender el avión presidencial y reducir salarios al 50 por ciento. Menos aún para mantener al Estado Mayor Presidencial cerca de él o tener en su gabinete a los mejores y los más brillantes. Eso es lo de menos. Votaron por él, como dice un agudo observador de la realidad mexicana, por el cambio, entendido como la lucha contra la corrupción, la impunidad y por un ajuste de cuentas con el presidente Enrique Peña Nieto, con su gobierno, y contra todo aquello que represente al sistema político actual. A nadie debe olvidársele, para entender la realidad que tendrá frente a sí López Obrador, incluido él mismo, que eso es lo que quieren millones de mexicanos, sus fieles seguidores y muchos que vieron en él la única posibilidad de que acabe con lo vigente, y desaparezca todo lo políticamente escatológico. Ricardo Anaya, el candidato del Frente por México, diagnosticó que eso era lo que querían los electores y se movió al hábitat natural de López Obrador, el mundo antisistémico, pero la fractura en el PAN y la realidad de ese partido como comparsa del PRI desde 1988, hicieron inviable su apuesta. Pero la lectura de Anaya era la correcta. Desde hace tres años, cuando las encuestas preguntaban por quién votarían en la elección presidencial, aún sin candidatos claros en el horizonte, los mexicanos respondían de manera invariable que por aquél que votara en contra de Peña Nieto. El presidente, sin estar en la boleta de julio pasado, era como un símbolo de la corrupción, como fue percibido su gobierno con razones más objetivas que subjetivas. El PRI de Peña Nieto no fue el PRI de sus antepasados, que regaba los beneficios del poder y concretaba el relevo de sus generaciones con nuevos actores a nivel nacional. El PRI de Peña Nieto hizo el relevo dentro de sus propios clanes, con cuadros mexiquenses e hidalguense, y con sus empresarios de cabecera, profundamente imbricados con esas familias políticas, que empujaron la exclusión al resto de los actores en el país. (…) El salvoconducto ciego se puede convertir en un pesado lastre para el futuro presidencial de López Obrador. (…) Sangre es lo que le demandan y por lo cual le dieron el 53 por ciento de la votación, la más alta en la historia del México democrático. Sangre tendrá que darles porque de otra manera, las culpas de los otros las cargará él, y del justiciero popular se convertirá en cómplice. ¿Será posible evitarlo? Frente al reclamo nacional, hacerlo parece imposible”.

¿Del gasto recortado al gasto que “sí alcanza”?

En El Universal, Salvador García Soto, escribe acerca de la grave crisis de seguridad pública en la que el gobierno de Enrique Peña Nieto dejará al país, y de la labor que deberá hacer López Obrador en su gobierno para solucionar esta situación: “de las muchas cosas que empiezan a resultar contrastantes en esta larga transición entre dos presidentes quizás la diferencia más notoria y significativa entre lo que ha sido el gobierno de Enrique Peña Nieto y lo que se anticipa del futuro gobierno de López Obrador terminará siendo el uso del gasto público y las prioridades en la distribución y ejecución del presupuesto federal. Porque con el gobierno que termina tuvimos un manejo no sólo discrecional y opaco de los recursos públicos, sino que mientras el gasto gubernamental y la deuda pública crecieron de manera importante —7.8% más se gastó en 2017 en comparación con 2013 a pesar de planes de “austeridad” que no sirvieron— el gasto en inversión física y de infraestructura disminuyó en 29% en esos mismos años con lo que se afectó directamente al crecimiento del PIB […] El argumento en cada recorte, aplicados por Luis Videgaray y José Antonio Meade, fue siempre el mismo: ‘el gasto público no alcanzaba’ y si no recortaban programas y partidas, el gobierno aumentaría su déficit y tendría que recurrir a mayor endeudamiento […] Esas cifras negativas de esta administración no encajan con el discurso de que Peña tuvo ‘dos muy buenos secretarios de Hacienda’ como Videgaray y Meade; pero sobre todo empiezan a contrastar cada vez más con los anuncios que hace el futuro gobierno: inversiones millonarias en obras de infraestructura, becas a jóvenes, aumento de apoyos a ancianos y madres solteras y para el campo, etcétera. Y aunque está por verse si las cuentas de Andrés Manuel López Obrador y su gabinete alcanzarán para todo lo que planean y prometen en materia presupuestal, todo a partir de ahorros, austeridad y disminución de gastos operativos y superficiales del gobierno, si sólo el nuevo gobierno pudiera hacer al menos la mitad de lo que está prometiendo, si le alcanzara al menos para eso, entonces quedará exhibido que el manejo del gasto y de la Hacienda Pública con Peña Nieto y sus ‘genios’ secretarios de Hacienda no sólo fue desastroso y totalmente negativo para el país. Y la pregunta será obligada: ¿por qué ellos no pudieron hacer lo mismo y por qué siempre dijeron que no alcanzaba el gasto?, ¿dónde terminaron tantos millones de pesos recortados al presupuesto en los últimos tres años?, ¿corrupción, desvíos, dispendio, ineptitud o todas?”.

“Seguridad en ruinas”

En La Jornada, Julio Hernández López, habla acerca de la reacción del ex líder de autodefensas en Michoacán, Manuel Mireles, el día de ayer en el tercer foro para la pacificación organizado por el equipo de Andrés Manuel López Obrador: “en Morelia, Michoacán, el futuro secretario federal de Seguridad Pública, Alfonso Durazo Montaño, hizo la más cruda crítica al gobierno peñista en la tersa etapa de transición posterior a las elecciones: ‘el próximo gobierno recibirá una seguridad en ruinas, de ahí el reto a enfrentar’, dijo el sonorense. Añadió: ‘unos han dicho que México se ha convertido en una tumba; otros aseguran que en una fosa. Así que el reto no será sencillo’. Aun así, advirtiendo que las cosas no se modificarán de la noche a la mañana en esa delicada materia, aseguró que ‘la gente podrá notar cambios en el corto plazo’. Andrés Manuel López Obrador recibirá, en realidad, un país en ruinas en muchos rubros importantes. La profundidad y la extensión de la tragedia acumulada, que Peña Nieto agravó particularmente, se irá viendo conforme el futuro equipo de gobierno vaya adentrándose en sus funciones y tenga acceso a documentación y datos reveladores […] Ayer, por ejemplo, el más afamado de los creadores de las autodefensas cívicas contra el crimen organizado, el médico José Manuel Mireles, dijo que los foros de consulta sobre pacificación y reconciliación nacionales son ‘una charlatanería y pura política’, por lo cual abandonó el lugar donde se realizaba uno de ellos, bajo la coordinación de Durazo Montaño. El médico Mireles a veces carga de protagonismo sus participaciones y, en esta ocasión, su molestia fue porque en el foro no estaban representados ‘luchadores sociales’ (como él mismo). Aun así, su protesta tiene repercusiones en tanto ha sido clara su cercanía con los planteamientos políticos del lopezobradorismo, al grado de haber aspirado a ser candidato a diputado local por esa vía. Otro de los dirigentes históricos de aquel movimiento de autodefensa, Hipólito Mora, dijo: ‘Yo no les doy el perdón. Me voy con él a la tumba. Esa chambita se la dejo a Dios, y Dios que decida a quién perdonar y a quién no. Yo sigo con mis ideales’”.

Tren o aeropuerto

Se prevé que para este miércoles el Presidente electo reciba un nuevo estudio acerca del Nuevo Aeropuerto Internacional de México. En el Reforma, Sergio Sarmiento, escribe que: “Andrés Manuel López Obrador ha cuestionado el nuevo aeropuerto de la Ciudad de México, que considera caro e innecesario, a pesar de que los capitanes de la industria turística lo han señalado como indispensable y rentable. El costo del aeropuerto se calcula en 13 mil millones de dólares (247 mil millones de pesos), la mayor parte dinero privado. Los estudios técnicos se llevaron años, pero hoy el Presidente electo recibirá un nuevo dictamen preparado por su equipo y con el que piensa lanzar la discusión que llevará a la consulta pública sobre si continúa o no la construcción. López Obrador ha anunciado también un proyecto para construir un tren en la zona maya, mucho mayor que el prometido en campaña. En lugar de 900 kilómetros, con una vía de Cancún a Palenque, el proyecto tendrá 1,500 kilómetros y llegará a Mérida y Calakmul, Campeche. El costo será de entre 120 mil y 150 mil millones de pesos […] ¿Cuál será la situación del tren maya? No sabemos. No se trata sólo de determinar los costos de construcción. Deberíamos saber cuántos pasajeros serían necesarios para cubrir los costos y de dónde vendrán los pasajeros. La idea de que los usuarios de cruceros se bajarán de sus barcos para tomar el tren no parece realista. Tatiana Clouthier se ha referido al ‘hermoso proyecto del Tren Maya [que] marcará un hito global en el turismo y en el desarrollo regional, siempre cuidando el medio ambiente’. Pero ¿es realmente la mejor opción? Da la impresión que el próximo gobierno está siendo muy estricto con el nuevo aeropuerto y muy laxo con el nuevo tren”.

El galimatías de la amnistía

En Milenio, el periodista Carlos Puig, habla acerca de la amnistía que tanto ha promovido López Obrador durante su campaña, principalmente de cómo nació esta idea y sus implicaciones: “todo empezó un día en Guerrero, cuando el entonces candidato Andrés Manuel López Obrador dijo la palabra amnistía. La amnistía, dijo, se necesitaba para la pacificación del país. Desde entonces, el equipo de López Obrador ha intentado encontrarle la cuadratura al círculo, los caóticos ‘foros escucha’ son parte de eso. Pero hay otras confusiones a partir de múltiples declaraciones que hemos escuchado en estos meses. ¿Amnistías? Que perdonan el delito. ¿Indultos? Que perdonan la pena. ¿Solo reducciones de penas? ¿Para cuáles delitos? ¿Amnistía o indulto solo para quienes confiesen sus actos o para todos? […] En Sudáfrica, de más de siete mil solicitudes de amnistía se aprobaron poco más del 10 por ciento. Esa cantidad tuvo que ver con una posibilidad real de que la justicia persiguiera los delitos, posibilidad que en México no existe. No hay amnistía con verdad, sin la amenaza de hacer justicia a quienes han cometido los crímenes. ‘Si la verdad reemplaza a la justicia, ¿la reconciliación se ha convierte en un abrazo a la maldad?’”.

Ávidos de que se juzgue a Peña

Gran parte de la sociedad siente un enorme descontento respecto a la administración de Enrique Peña Nieto como Presidente, principalmente debido a los presuntos crímenes de lesa humanidad que el priista cometió en su gobierno al ordenar y permitir matanzas como las de Ayotzinapa, Tanhuato, Nochixtlán, Apatzingán o Tlatlaya. En Milenio, el periodista Carlos Marín, escribe que: “durante el sexenio, en todos los casos de gran envergadura se ha hecho recurrente invocar la famosa cadena de mando que los abogados pretenden utilizar para que se responsabilice a Enrique Peña Nieto de violaciones a los derechos humanos, lo mismo por el caso Atenco, siendo Gobernador, que como Presidente por Ayotzinapa, Tanhuato, Nochixtlán, Apatzingán o Tlatlaya. Se reclama la deseada ‘orden de arriba’, como de manera peregrina se quiso culpar a Ernesto Zedillo de haber ordenado la matanza de Acteal. A las organizaciones no gubernamentales se les cuecen las habas por llevar a Peña Nieto ante un tribunal internacional, acusándolo de crímenes de lesa humanidad. En lo de Tlatlaya, puesto que el Ministerio Público no halló un autor intelectual, lo fácil es afirmar la vacilada de que fue un ‘crimen de Estado’. Lo curioso es que la PGR consignó ante jueces federales a los militares implicados, pero ahora otro juzgador le da la razón a la madre de una de las jóvenes que estaban con los maleantes (sus presuntos ‘secuestradores’). El nuevo fallo le ordena al MP recabar más pruebas. Ajá. Pero se llegará… al mismo ‘insuficiente’ resultado”.

¿Qué tan sólidas están las finanzas públicas?

Enrique Quintana escribe acerca del balance en las Finanzas Públicas de México: “Cada vez con mayor frecuencia, la pregunta que encabeza este artículo aparece en las conversaciones relativas a la transición. Y, no es causalidad. Una de las preocupaciones centrales de las calificadoras de deuda, de los analistas, de los inversionistas, es el estado de las finanzas públicas. Para responder a la interrogante referida hay que preguntar en primera instancia, ¿qué tan sólidas están las finanzas del sector público con relación a qué momento? (…) Uno de los indicadores más relevantes de la situación financiera del gobierno y sus entidades es el balance, es decir, la diferencia entre el total de lo que ingresa y el total de lo que gasta. Dicha variable reporta un déficit de 206 mil 700 millones de pesos. Sin embargo, la previsión que existía al aprobarse el Presupuesto es que fuera de 333 mil millones. Es decir, va mejor que lo previsto. Sin embargo, si la comparación es con la cifra que teníamos el año pasado, ya no se ve tan bien, pues en el primer semestre de 2017 hubo un superávit de casi 141 mil millones. La razón es que el año pasado, el Banco de México tuvo remanentes de operación de magnitud considerable: 321 mil millones de pesos que fueron entregados al gobierno. Y, en 2018 ya no los hubo. El otro indicador relevante que se sigue con detalle es el balance primario. Igual que el indicador anterior es la diferencia entre lo que se ingresa y lo que se gasta, pero quitando del gasto los costos financieros. La previsión que existía al autorizarse el Presupuesto de este año era tener al primer semestre un superávit de 7 mil 600 millones de pesos. La realidad es que este año fue de 121 mil millones, de modo que este indicador resultó mejor que lo anticipado. Otro dato relevante es lo que pasa con algunos de los fideicomisos que maneja el gobierno. Uno de los más importantes es el Fideicomiso para la Estabilización Presupuestaria, cuyo saldo es de 349 mil millones de pesos al cierre del primer semestre. El saldo que había doce meses atrás era de 256 mil millones de pesos, por lo que, en los últimos doce meses, se le agregaron 93 mil millones. Es decir, las arcas públicas no están vacías sino bastante llenitas. Sin embargo, también es cierto que hay una gran fragilidad en un ambiente como en el que estamos. Si la economía no crece de acuerdo a lo previsto, si la reducción de impuestos en la frontera tiene un mayor impacto presupuestal que lo previsto, si las tasas de interés suben más, si el dólar se encarece… todo esto le puede pegar a ingresos y gastos. Y en 2019 podríamos tener resultados peores a lo previsto. Quizás las peores presiones van a presentarse en el 2020. Sin embargo, no es imposible que surjan desde el próximo año. Hasta ahora los funcionarios responsables de las finanzas en el equipo de transición han subrayado el compromiso con los equilibrios fiscales. Pero una cosa es el concepto y otra la realidad. El tema requiere de más análisis. Seguiremos mañana”.

La marca México y AMLO

En el Excélsior, Yuriria Sierra, habla acerca de la marca México y como ha logrado escalar a nivel mundial para convertirse en una de las mejor valoradas y de las más reconocidas en el mundo: “México por encima de Suiza, Holanda, Indonesia, Rusia, Brasil y Suecia, incluso de Taiwán. La marca México vale 1.04 billones de dólares. Mucho más que las naciones antes mencionadas. Es el rank de las marca-país más valiosas del mundo […] ¿Y por qué nos importa? Porque dentro de los planes de austeridad del próximo gobierno está la idea de desaparecer la oficina encargada de nuestra marca-país o enviarla a Turismo, como si la marca fuera sólo un flyer de agencia de viajes. Valdría la pena decirles que no es tan buena idea: que no estamos como para tirar a la basura una marca que ha tomado dos décadas construir y que hoy vale más de mil mdd. Marca México hoy es muchísimo más que Acapulco o Cancún. Se ha convertido en el verdadero mástil de eso que hoy vale tanto en el mundo como la diplomacia misma: el denominado soft power. Por todas esas (y muchas más) razones, sería mejor enviarla a la cancillería que encabezará Marcelo Ebrard […] Cuando se promueve un país en el mundo no sólo se vende como destino turístico, sino como un campo abierto a recibir lo mejor de otros lugares, con el propósito de hacer que estas llegadas y salidas fortalezcan a los países en el intercambio. México, a pesar de lo que leemos en las noticias, ha hecho de su marca un símbolo de confianza, por decir lo menos […] Marca México es uno de los grandes aciertos de este sexenio, pues abrazó todos los recursos de los que dispone el país para volverlos no sólo atractivos, sino activos al mundo. No sólo es promover las playas y los pueblos mágicos, es hablar de esto otro que es México todos los días: de esa resiliencia, de esa capacidad para levantarnos y reinventarnos. ¿Y no es eso lo que Andrés Manuel le quiere seguir diciendo al mundo de nosotros?”.

El nuevo director de Pemex cuesta 500 millones de dólares

En El Universal, Carlos Loret de Mola, escribe que la nueva asignación de Andrés Manuel López Obrador para dirigir Pemex generó una serie de movimientos en las principales bolsas del mundo: “Los mercados financieros no tienen corazón, piedad ni paciencia. Cuando algo no les gusta, reaccionan en un instante […] Hoy por hoy, los mercados financieros son el contrapeso más poderoso que tiene el próximo presidente de México, Andrés Manuel López Obrador. Si comete excesos, van a reaccionar en un chasquido. Y eso va a impactar en el peso, la bolsa, las tasas de interés… y eso la ciudadanía suele registrarlo, sufrirlo y cobrarlo. Los mercados ya regalaron al presidente electo su primera advertencia: a los pocos minutos de que anunció el nombramiento de Octavio Romero Oropeza como futuro director general de Pemex, la tasa de interés que paga Petróleos Mexicanos por su deuda a 10 años subió medio punto porcentual. Es decir, a la paraestatal le empezó a salir más caro el crédito por esta señal que recibieron mal los que manejan el dinero en el mundo […] En el seguimiento minuto a minuto del comportamiento de los mercados, puede concluirse que este salto en la tasa está claramente identificado con el anuncio del presidente electo López Obrador de quién se encargará de manejar los destinos de la paraestatal y, por lo tanto, no tiene que ver ni con el ‘Efecto Sultán’ de la crisis de Turquía, la incertidumbre por el Tratado de Libre Comercio o cualquier otra noticia relacionada con el mundo energético, según pude confirmar con varias fuentes financieras privadas. La información que cito en esta columna está abierta al público y fácilmente rastreable para quienes suelen manejar este tipo de cotizaciones. Romero Oropeza tiene frente a sí el enorme reto de convencer a los mercados de que es un buen gestor. Pemex es un monstruo, pero también hay mucho por dónde moverse (corrupción, huachicol, eficiencias, sindicato). El próximo Presidente tendrá que estar vigilante”.

El parteaguas del PAN

En el Excélsior, Pascal Beltrán del Río, asegura que pese a la aplastante derrota sufrida en las urnas, el Partido Acción Nacional aún podría constituir la principal oposición cuando arranque el gobierno de Andrés Manuel López Obrador: “Ayer le decía en la Bitácora que el abrumador triunfo de Morena en las elecciones del 1 de julio hace que México corra el riesgo de echar atrás 40 años el reloj, a los tiempos en que el oficialismo convivía en la escena política con una oposición testimonial cuando no domesticada y palera. El país no puede darse ese lujo y yo creo que el próximo gobierno tampoco. Pero no podemos pedirle a éste que genere una oposición real. Sería una contradicción. La verdadera oposición y la verdadera crítica –necesarias en toda democracia– deben desarrollarse de forma independiente al poder. Para mí el único partido con capacidad de ser esa oposición es Acción Nacional […] Algunos panistas han planteado que el partido regrese sus orígenes para encontrar su cura. Puede ser, pero habría que saber a qué se refieren. El México de finales de los años 30, en los que se creó el Partido Acción Nacional como contrapeso al cardenismo, ya no existe. Es decir, si el llamado es a la nostalgia, será fútil […] Hoy el Partido Acción Nacional tiene una nueva oportunidad de resurgir. Depende de sí mismo, de definir –como dice Gil Zuarth– qué es, qué quiere y hacia dónde desea conducir los destinos del país. Insisto, el Partido Acción Nacional está mejor avituallado para ser oposición que el resto de los partidos […] Si los panistas quieren creer que los aplausos que se escucharon el fin de semana en su Consejo Nacional a favor del excandidato y exjefe nacional Ricardo Anaya son sinónimo de unidad, estarán equivocados. Lo mismo si dedican todos sus esfuerzos a la renovación de la dirigencia y se olvidan de las redefiniciones que urgen al partido. El Partido Acción Nacional puede convertirse en una oposición real –con aspiración al poder y no meramente testimonial– si reivindica los logros de la liberalización económica […] Si el Partido Acción Nacional se vuelve promotor y eje de esa idea de país, puede volverse atractivo no sólo para los mexicanos que se han beneficiado del crecimiento económico que esas políticas han generado, sino también para sectores que actualmente militan en el Partido Revolucionario Institucional y Morena y podrían quedar huérfanos en caso de que se imponga en el gobierno la línea nacionalista-populista. Pero antes de eso, el Partido Acción Nacional tendrá que hacer una autocrítica: abjurar de todo patrimonialismo –como la lucha por manejar las disminuidas prerrogativas– y deslindarse de los actos de corrupción en que incurrieron varios de sus miembros. La brega apenas comienza”.

Grandes Ligas

En Milenio, Trascendió, asegura que: “si alguien tenía dudas sobre cuál es el deporte favorito del presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, ya le quedó claro con el tuit que publicó ayer, en el que anunció que el programa en la materia 2018-2024 tendrá tres vertientes y ‘no hay que pensarlo mucho’. Primero actividad física y deportiva, en todos lados, para la salud y el bienestar; después, el alto rendimiento, ‘para ganar muchas medallas’, y finalmente el beisbol en escuelas y la formación de prospectos para llegar a las Grandes Ligas, tema que había delineado en campaña. Play ball!”.

Cuarto bat

En el Excélsior, Frentes Políticos, asegura que: “Andrés Manuel López Obrador, presidente electo de México, no pierde un día sin avanzar en la conformación de su gabinete. Ayer nombró a María Luisa Albores como próxima titular de la Secretaría del Bienestar, lo que hoy es la Secretaría de Desarrollo Social, uno de los sectores que más interés tiene para la futura administración, que es abatir la pobreza en la realidad y no sólo en las cifras, muchas veces maquilladas. María Luisa Albores es ingeniera agrónoma. Nació en Ocosingo, Chiapas, en 1976. Hija de padre campesino y madre ama de casa. Es especialista en zonas tropicales con orientación en cafeticultura sustentable por la Universidad Autónoma de Chapingo. Estudió maestría en pedagogía y tiene una especialidad en economía social y solidaria. Con esas cartas credenciales bateará de jonrón”.

Morena quiere sus edificios en la Cámara de Diputados

En El Universal, su columna de trascendidos Bajo Reserva, asegura que: “nos comentan que en la Cámara de Diputados ya empezó la rebatiña por las oficinas, pues los de Morena, en voz del senador Mario Delgado, ya fueron a pedir a la Secretaría General que se les dé todo el edificio B, y desde la planta baja hasta el segundo piso del edificio H. Legisladores tanto del PAN, PRI y PRD, han expresado al órgano legislativo que no se saldrán de esos espacios solo porque Morena tiene mayoría. Nos dicen que en la planta baja del B se encuentra la oficina de la coordinación del blanquiazul, mientras que en el tercer piso está la del sol azteca. En tanto que los priístas se ubican en el edificio H. Nos dicen que para evitar una batalla campal, la Secretaría presentará una propuesta una vez que se instale la Junta de Coordinación Política de la nueva Legislatura, la cual esperan que todos aprueben y queden conformes. Sin embargo, sería muy inocente pensar que no habrá un buen agarrón por los espacios”.

Visión a futuro

En Reforma, Templo Mayor, asegura que: “muchas expectativas levantó la comelitona del sábado en la que Enrique Alfaro reunió a un grupo importante de la nueva generación de políticos, no todos militantes de Movimiento Ciudadano. Ahí estuvieron, de entrada, Luis Donaldo Colosio Riojas y Salomón Chertorivski; así como el diputado Jorge Álvarez Máynez, el senador electo Samuel García y el potosino Xavier Nava, entre otros. Con eso de que Dante Delgado dejará en breve la presidencia de Movimiento Ciudadano y que Alfaro es el hombre fuerte de los naranjas, más de uno se pregunta si anda armando el nuevo comité directivo… o si ya está pensando en el 2024”.

@loscabareteros

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