Columna de columnas nacional

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Desde la redacción de @loscabareteros ponemos a su consideración la “Columna de columnas nacional” del viernes 24 de agosto de 2018. TLC 2.0: ¿qué decidirá AMLO con el petróleo?: En materia energética hay dos posturas haciendo malabares para no chocar. La del equipo de Peña Nieto: mayor integración económica y blindar la reforma energética; y la de AMLO: recuperar la rectoría del estado en materia energética y fortalecer Pemex. El primer round de Morena… Poder Legislativo moreno. Es hora de abrir sindicatos…

Rayuela

De no ocurrir un milagrazo, al PRI no le servirá cambiar de nombre ni de esencia.

El primer round de Morena

En El Universal, su columna de trascendidos Bajo Reserva, asegura que: “en Morena los focos de alerta se han encendido. Algunos consideran que el primer round que tendrán que pelear no será con sus adversarios políticos, sino entre ellos mismos. La temperatura cada día sube más en el proceso para designar al coordinador de la bancada de la aplanadora Morena en la Cámara de Diputados. El problema es que entre los aspirantes ha subido el tono de la pelea y algunos descalifican a otros. Unos dicen que son de verdadera izquierda, otros reclaman derecho de antigüedad y otros apelan a su cercanía con el líder máximo del movimiento, Andrés Manuel López Obrador. Caiga en quien caiga la designación, lo primero que tendrá que hacer no es negociar con las demás fuerzas políticas, sino con aquellos que se hayan quedado en el camino y evitar que se conviertan en una oposición más fuerte que la del resto de los partidos”.

Poder Legislativo moreno

En La Jornada, el periodista Julio Hernández López, escribe acerca de la mayoría legislativa que el próximo presidente tendrá durante su mandato, lo cual le permitirá, sin duda, sacar adelante todos sus proyectos que requieran de una mayoría simple: “en términos numéricos y políticos, el partido Morena y su máximo dirigente real, Andrés Manuel López Obrador, quedan en una excepcional situación para que las propuestas legislativas ordinarias que presenten a partir del próximo primero de septiembre sean aprobadas casi de manera automática. Dado que el propio López Obrador ha adelantado que no impulsará iniciativas de reformas constitucionales durante los tres primeros años de su periodo presidencial, es de suponerse que sin ningún problema sacará adelante todo lo que requiera mayoría simple de votos […] En San Lázaro, la mayoría que formarían Morena, Partido del Trabajo y Partido Encuentro Social sería incontrovertible, con un total de 308 votos (de un total de 500) derivados de los 191 del partido dominante, 61 de los petistas y 56 del Partido Encuentro Social. En el Senado sería relativamente menos desahogado, pero plenamente alcanzable: 55 escaños de Morena, más ocho del Partido Encuentro Social y seis del Partido del Trabajo le darían la mayoría simple con 69 votos, de un total de 128”.

Es hora de abrir sindicatos

En El Universal, su Editorial, habla acerca de la propuesta del próximo Presidente, Andrés Manuel López Obrador en el tema de los sindicatos y sus líderes: ”ahora se da a conocer que el presidente electo Andrés Manuel López Obrador proyecta cambios en la materia para establecer un sistema universal de declaración patrimonial al que tendrán que someterse incluso los dirigentes de sindicatos […] Si hay sectores en México que no terminan de adoptar una cultura democrática esos son los sindicatos. En el sindicalismo mexicano las figuras de dirigentes que se eternizan en sus cargos son parte de la ‘normalidad’; trabajadores empobrecidos construyen liderazgos cuyo tren de vida está marcado por los privilegios y las ostentaciones. El proyecto de obligar a líderes sindicales a hacer públicas sus declaraciones patrimoniales podría ser el inicio de la necesaria transformación de la vida gremial. Los trabajadores tienen el derecho de conocer de manera detallada en qué se utilizan sus aportaciones y la sociedad a conocer que los recursos públicos canalizados a sindicatos tienen una finalidad constructiva y no se trasladan a las abultadas cuentas bancarias de dirigentes. La rendición de cuentas es una característica de las democracias modernas y los sindicatos deberían entenderlo”.

No entender

En el Excélsior, Yuriria Sierra, escribe acerca de las recientes entrevistas que el todavía Presidente Enrique Peña Nieto dio esta semana a diversos medios de la comunicación: “fue por José Antonio Meade, dijo. Y por las tendencias internacionales, remató. Que no: que no fue su culpa […] El todavía presidente Enrique Peña Nieto opina que no, que el factor ‘Peña Nieto’ no fue un tema determinante para la derrota del Partido Revolucionario Institucional el pasado 1 de julio en las elecciones […] La derrota del Partido Revolucionario Institucional el pasado 1 de julio fue porque, dice Enrique Peña Nieto, la candidatura de José Antonio Meade no funcionó y la moda electoral en el mundo entero es el voto antisistema. Sí, fue eso. Eso. Así se explica (y nos explica) el todavía Presidente su descalabro electoral. Y es que Enrique Peña Nieto dio un par de entrevistas esta semana. Una a Denise Maerker, otra a Ciro Gómez Leyva. Con ambos siguió el mismo script: que si una derrota no es para siempre; que si el Partido Revolucionario Institucional perdió porque no tuvo un buen candidato, dijo. Y porque la corriente internacional es contra sistema. Sin embargo, en la entrevista con Gómez Leyva, para Imagen Noticias, fue más allá, además agregó sobre José Antonio Meade: ‘En este caso no funcionó. Lamentablemente, no funcionó…’, para el Presidente, la derrota priista, la peor de su historia, se debe a una persona, acaso uno de los mejores funcionarios que hemos conocido en las últimos años […] A 99 días del fin de sexenio, hay quienes todavía no entienden que no entienden. O dicen entender, aunque simulen no entender absolutamente nada”.

TLC 2.0: ¿qué decidirá AMLO con el petróleo?

Luis Miguel González, escribe en El Economista sobre las partes oscuras del TLCAN: “En materia energética del TLC 2.0 hay dos posturas haciendo malabares para no chocar. La del equipo de Peña Nieto y la de AMLO. Son dos posturas casi imposibles de reconciliar, que empiezan a meter ruido sobre la posición mexicana en un asunto clave, de cara a la recta final de las negociaciones. Ildefonso Guajardo trabajó en las negociaciones asumiendo que la modernización del TLCAN era una excelente oportunidad para profundizar la integración energética de América del Norte y una ocasión inmejorable para blindar la reforma energética. Asumir un compromiso de la talla del Tratado de Libre Comercio de América del Norte ofrecería garantías a los inversionistas y aceleraría el desarrollo de una industria petrolera privada en México. Incrementaría su vinculación a la región de América del Norte, llamado a ser el clúster energético del siglo XXI. AMLO tiene una visión del sector energético que es incompatible con la asunción de mayores compromisos en el contexto del TLCAN. El próximo presidente ha expresado su voluntad de que el Estado recupere control sobre el sector energético y no ceda soberanía en asuntos relacionados con el petróleo. En esa tesitura, no quiere un capítulo energético y, al parecer, quiere que se eliminen las provisiones en favor de las empresas petroleras en el capítulo de resolución de disputas entre inversionistas y estados. Estas posiciones de López Obrador preocupan a los inversionistas y por eso han empezado a llegar a las mesas de negociaciones. También se han convertido en filtraciones en medios. The Wall Street Journal publicó un artículo en el que da cuenta de esta diferencia entre el gobierno saliente y el próximo. Es una complicación que ninguno de los tres equipos negociadores esperaba. ¿Podrá México sacar el tema de energía del TLC 2.0 sin provocar una reacción iracunda de EU? Ésta es una de las cuestiones que deberá sopesar la delegación mexicana. Es un asunto clave porque este sector implica niveles gigantescos de inversión, superiores incluso a los que registra el sector automotriz. Es también, el rubro de comercio que ofrece el mayor superávit para Estados Unidos en la balanza binacional (el mayor déficit para México: 16,000 millones de dólares del 2017 y 10,000 millones en el primer semestre del 2018). ¿Podría aprobar un Congreso dominado por Morena un acuerdo que sacrifique soberanía energética? Es evidente que no hay una posición única, en el caso de los grupos político y de trabajo que llegan al poder con López Obrador. Hay un polo radical que quiere echar atrás la reforma energética y un polo pragmático que se inclina por mantener la reforma, con algunas modificaciones, por ejemplo, para fortalecer a Pemex. Hasta ahora, AMLO ha sabido mantener en calma a los dos polos y a los mercados. Su jefe negociador, Jesús Seade, insiste en que no hay un problema con la energía en las mesas… El tiempo lo dirá. Más pronto que tarde, estará obligado a tomar una postura definida. Frente al TLC 2.0 deberá decir con claridad cuál es su posición: ¿qué tipo de apertura y de nacionalismo quiere impulsar? En las próximas semanas el TLCAN pasará al Legislativo de los tres países. Tendremos algunas semanas de revisión. Ahí, en la Cámara de Senadores, se discutirá para su ratificación o rechazo el documento negociado. No se podrán hacer modificaciones parciales, será sí o no… todo o nada”.

‘Don’t fuck me’

Raymundo Rivapalacio escribe en El Financiero sobre el papel de Jesús Seade en las últimas semanas de renegociación del TLCAN: “Andrés Manuel López Obrador ya recibió su primer descolón en la Casa Blanca. No fue nada agradable ni terso el mensaje que recibió a través de Jesús Seade, su representante en las negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, pero si la procesa con seriedad podrá aprender ahora, cuando aún no tienen costos sus acciones o equivocaciones, que hay un mundo que está a punto de conocer, donde las ocurrencias no tienen cabida, y que las improvisaciones no llevan a ningún puerto seguro, pero le irá quitando kilometraje a su curva de aprendizaje y le generará falta de credibilidad. El presidente electo obtuvo, de los negociadores estadounidenses del pacto comercial el miércoles pasado, su primer balde de agua helada. Todo comenzó días antes cuando en su oficina en la Ciudad de México, en una reunión con Seade, Alfonso Romo, quien será el jefe de la Oficina de la Presidencia, y Marcelo Ebrard, el futuro secretario de Relaciones Exteriores –la secretaria de Economía designada, Graciela Márquez, como siempre en estas conversaciones estratégicas, no fue invitada–, preguntó qué pasaría si se eliminara del pacto el capítulo energético. La respuesta fue que nada. ¿Cómo reaccionarían en Estados Unidos? La respuesta de López Obrador ante esa interrogante, a partir de la información que le proporcionó Seade, es que el capítulo sobre Inversiones, el XI en el TLCAN, podría tener tranquilos a los estadounidenses al darles certidumbre jurídica. Dicho esto, instruyó a Seade que hiciera la petición para eliminar el capítulo energético, que es el VI. (…) Seade habló con Guajardo y Videgaray, a quienes les planteó la eliminación del capítulo energético, como había solicitado López Obrador. Los secretarios le explicaron que ellos no podían pedir la cancelación de ese capítulo, que había sido incorporado desde que se aprobó la reforma energética. Sin embargo, le sugirieron que podía planteárselo a los estadounidenses. Le gestionaron una cita con Robert Lighthizer, representante comercial de la Casa Blanca, que rápidamente se la dio para el martes por la tarde, en vísperas de la reunión ministerial del miércoles. Funcionarios estadounidenses dijeron que el encuentro con Lighthizer fue únicamente para hablar sobre ese tema. Cuando salió de la oficina del representante comercial, en el Viejo Edificio Ejecutivo contiguo a la Casa Blanca, Seade admitió que “uno de los temas” que había hablado con Lighthizer había sido sobre energía. (…) Lighthizer dijo que la propuesta de López Obrador ni siquiera podía llevársela al presidente Donald Trump para que la considerara, porque la rechazaría de manera inmediata. Tampoco, sería aprobada jamás en el Capitolio, le explicó a Seade, donde incluso los propios republicanos se opondrían. Además, agregó, las compañías petroleras presionarían al Congreso para que no se aceptara. (…) La respuesta de Lighthizer puede ser considerada como una primera señal a López Obrador de que no puede estar jugando, menos aún, por la dependencia económica que se tiene de Estados Unidos. La forma como tomó la decisión, sin procesarla ni debatirla o anticipar sus consecuencias, junto con la políticamente desparpajada –como instruyó a Seade que la presentara–, tuvo una respuesta muy dura de la Casa Blanca que debería hacerlo reflexionar”.

Enojo mexicano

El descontento generalizado de los ciudadanos con sus gobernantes fue uno de los principales factores que impulsó a los mexicanos a ejercer un voto de castigo en las pasadas elecciones contra el partido en el poder. En el Reforma, Sergio Sarmiento, escribe que: “entiendo el enojo de los ciudadanos. El Estado mexicano nos cuesta cada vez más, pero los servicios que sólo puede proporcionar el gobierno se deterioran de forma constante. La visión popular es que tenemos un gobierno que desperdicia recursos en lujos y gastos innecesarios sin cumplir con sus funciones fundamentales […] El presupuesto federal representa un gasto de 5.3 billones de pesos anuales. A esto hay que sumar la parte del presupuesto de estados y municipios que no procede de las transferencias federales. Nada más el presupuesto federal representa un 22 por ciento del Producto Interno Bruto, más de una quinta parte de todo lo que producimos, con un esfuerzo enorme, los mexicanos. Hay razones para pensar que el Estado mexicano resta en vez de sumar a la prosperidad de los mexicanos […] Yo no sé si las soluciones que propone Andrés Manuel López Obrador son realmente las mejores, pero no hay duda de por qué los mexicanos votaron por él. El tabasqueño era el candidato de protesta al que acudió un pueblo enojado […] La idea de que podamos tener un gobierno más austero, que utilice los recursos públicos para resolver problemas de la sociedad y no en lujos o burocracia, entusiasma a la población. El enojo de los mexicanos es perfectamente comprensible. También la apuesta por un candidato de protesta. Esperemos que realmente López Obrador aplaque el enojo y adopte esa austeridad que distinguió a Benito Juárez en su momento”.

De fiscalías que sí sirven

En Milenio, Carlos Puig, reflexiona acerca de cómo en Estados Unidos el Presidente Donald Trump ha arremetido contra la Fiscalía por las investigaciones de la supuesta injerencia rusa: “En medio del momento más delicado de su Presidencia, horas después de que dos de sus cercanos colaboradores recibieran decisiones judiciales que los enviarán a prisión por diferentes delitos, algunos relacionados con su campaña, Donald Trump explotó sobre el titular del Departamento de Justicia, el procurador general de Estados Unidos, Jeff Sessions […] cuando se revelaron indicios de intervención rusa en las elecciones estadunidenses para beneficiar a Trump, el Departamento de Justicia decidió nombrar a un fiscal especial para que investigara. Jeff Sessions, ya nombrado fiscal, había participado en la campaña y, por lo tanto, se apartó de esa decisión y del resto de la investigación, el fiscal Mueller, que fue nombrado por el segundo en el Departamento de Justicia, no le reporta ni él sabe en qué va la investigación […] Sessions no se irá, correrlo le costaría a Trump la Casa Blanca. La investigación del fiscal seguirá adelante y podría tocar al presidente, sus negocios o su familia. Vale la pena recordar que Sessions fue nombrado por él. Pero la institución funcionó. Las fiscalías no se construyen con la buena voluntad o pureza de quien las encabeza, sino haciéndolas instituciones más allá de los nombres”.

Reforma Educativa: ¿va o no va?

En el Excélsior, Pascal Beltrán del Río, escribe que: “termina una semana en la que el tema de la educación estuvo en el centro de la discusión pública. Comenzó con el arranque del ciclo escolar 2018-2019 de la educación básica, que marcó el inicio de la aplicación del nuevo plan de estudios, parte de la Reforma Educativa. Continuó con la primera aparición en público, en más de cinco años, de la ex lideresa magisterial Elba Esther Gordillo […] la promesa ahí queda y si realmente se quiere ‘cancelar’ la Reforma Educativa, es imposible hacerlo sin tocar el artículo tercero de la Carta Magna. En su numeral IX está la médula del diferendo: ‘Para garantizar la prestación de servicios educativos de calidad, se crea el Sistema Nacional de Evaluación Educativa. La coordinación de dicho sistema estará a cargo del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (…) Corresponderá al Instituto evaluar la calidad, el desempeño y resultados del sistema educativo nacional en la educación preescolar, primaria, secundaria y media superior’. Quizá haya maneras de dejar de aplicar la reforma o hacer modificaciones administrativas o legales para alterar su esencia. Pero para cancelarla, lo que se dice cancelarla, hay que tocar la Constitución”.

El misterio del tercer piloto en la cabina del avión accidentado en Durango

En El Universal, Carlos Loret de Mola, escribe acerca de un supuesto tercer piloto involucrado en el accidente de Aeroméxico al despegar del aeropuerto de Durango: “¿por qué no se ha hablado del tercer piloto en el vuelo 2431 de Aeroméxico? Su supuesta presencia en la cabina de mando es tan relevante y puede significar tanto para la investigación sobre qué sucedió en ese accidente que las partes involucradas han preferido no darlo a conocer […] Hasta ahora siempre se habló de que eran dos los pilotos que iban al mando de la aeronave, como usualmente. Piloto y copiloto. Carlos Galván Meyran y Daniel Dardon Chávez, respectivamente. Sin embargo, nunca se informó que, según fuentes allegadas a la investigación, en la cabina de mando viajaba un tercer piloto, aparentemente uniformado, quien se encontraba en entrenamiento. Llevar a un tercer piloto en la cabina es legal e incluso protocolario. Forma parte del adiestramiento que reciben los aprendices para luego tomar ellos los controles. Se sabe que ese tercer piloto estaba en la ruta académica a ser piloto de simulador, parte fundamental de su formación profesional. Lo que está bajo análisis tras el incidente en Durango es qué papel habría jugado este tercer piloto, si es que jugó alguno, durante el fallido despegue de la aeronave en Durango. ¿Intervino en la maniobra? ¿Practicó algo? ¿Incidió en la toma de decisiones? ¿Distrajo? Con base en el dispositivo que registra todas las conversaciones dentro de la cabina más el que graba todos los datos del vuelo, las autoridades están trazando las conclusiones. Las pesquisas se realizan simultáneamente en México y Washington. Se espera que en un lapso de un par de semanas se den a conocer públicamente los primeros resultados de esta investigación, que en México lleva la Dirección General de Aeronáutica Civil”.

Mandos castrenses

En el diario Reforma, Templo Mayor, asegura que: “no se lo digan a nadie, pero el Presidente electo se reunirá por fin este sábado con el secretario de Marina, Vidal Soberón. A más de uno tenía inquieto el retraso en el encuentro con los altos mandos castrenses, pues apenas el miércoles estuvo con Salvador Cienfuegos, titular de la Defensa Nacional. En reiteradas ocasiones Andrés Manuel López Obrador criticó fuerte tanto el papel de las Fuerzas Armadas en la lucha contra el crimen, como al propio general Cienfuegos. Inclusive se decía que quería a un militar en retiro para sustituirlo. Sin embargo, los ánimos parecen haberse serenado y aunque no ha dado luces sobre quiénes ocuparán esos cargos, al menos ya dijo que en Secretaría de la Defensa Nacional será un militar en activo”.

Fiscalizados

En el Excélsior, Frentes Políticos, asegura que: “los diputados federales se someterán, por primera vez en la historia, a evaluaciones en materia de transparencia y desempeño en el Pleno, en comisiones y en órganos de gobierno. Y el método elegido es una lupa implacable: la misma Cámara de Diputados evidenciará a los legisladores productivos y a los que no cumplen con sus obligaciones como representantes populares. Tienen la única intención de ir fortaleciendo el vínculo con los ciudadanos, de tener mejores prácticas reglamentarias y, especialmente, de que la ciudadanía tenga una herramienta eficaz para poder decidir sobre la reelección o no de sus legisladores. ¿Cuántos de los que estuvieron en la LXII Legislatura, del 1 de enero de 2015 al 31 de agosto de este 2018, hubiesen salido de esta prueba con honores?”.

@loscabareteros

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