Columna de columnas nacional

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Desde la redacción de @loscabareteros ponemos a su consideración la “Columna de columnas nacional” del martes 28 de agosto de 2018. Continúa incertidumbre sobre TLCAN: no nos creamos a pie de juntillas lo que dijo Videgaray. Ojalá que Trudeau acepte el guamazo del bully del barrio, de tal suerte que Peña pueda tomarse la foto que tanto ansía. El ‘good cop’ y el ‘bad cop’ del TLCAN… Conago y los superdelegados. Napito, un retorno de película…

Rayuela

Réquiem para el TLCAN. Trump se salió con el divide y vencerás. Más allá de las declaraciones, la realidad dictará sentencia.

Cuatro preguntas sobre el TLCAN

Enrique Quintana, en El Financiero, escribe sobre el aún acuerdo bilateral de EUA con México: “1.- ¿Podremos tener un TLCAN este viernes en caso de que Canadá no acepte sumarse al acuerdo de México con Estados Unidos? (…) diversos especialistas y algunos congresistas han señalado que esto no es factible y que el Congreso requeriría comenzar todo el proceso para contemplar un acuerdo bilateral, lo que haría imposible firmarlo antes de diciembre. En ese caso, además, lo más probable es que la gestión legislativa del nuevo acuerdo se diera con un nuevo Congreso, probablemente de mayoría demócrata, lo que podría complicar adicionalmente la negociación. En pocas palabras, todavía hay incertidumbres que necesitan ser resueltas. 2.- ¿Podría Canadá aceptar el acuerdo obtenido entre México y EU, y negociar en 4 días lo que se estuvo negociando por cinco semanas que estuvo ausente? No parece que haya muchos incentivos para que Canadá acepte los términos acordados, particularmente porque la negociación de México y EU implicó la eliminación del capítulo XIX del actual Tratado, que tiene que ver con la solución de controversias en materia antidumping y cuotas compensatorias. 3.- ¿Todavía hay el riesgo de que se caiga el Tratado? Lamentablemente sí. Ese riesgo no se ha eliminado del todo. Si Canadá no se suma al acuerdo de México y EU y el Representante Comercial de EU notifica el viernes al Congreso el acuerdo en principio, hay el riesgo de no se acepte pues no sería una renegociación del acuerdo trilateral sino un nuevo acuerdo. 4.- ¿México ‘traicionó’ a Canadá en esta negociación? Definitivamente, no. Lo que hicieron los negociadores mexicanos fue priorizar el interés de nuestro país frente a los conflictos que desde junio se suscitaron entre Trudeau y Trump. La opción que tenía México era retirarse de la negociación, como lo hizo Canadá, lo que hubiera gestado un ambiente poselectoral de alta inestabilidad. Ojalá haya manera de que Canadá se integre al acuerdo, pero México tenía la responsabilidad de buscar llegar al final de la negociación con EU. Que el escenario sea complicado todavía no quiere decir que no se hayan tomado las decisiones adecuadas. Los días que vienen seguirán siendo cruciales”.

Continúa incertidumbre sobre TLCAN

Leo Zuckermann, en Excélsior, también escribe sobre el TLCAN: “Ayer, después del anuncio de que México y Estados Unidos habían llegado a un entendimiento en la renegociación de los puntos donde existían diferencias entre las dos naciones sobre el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), el secretario de Relaciones Exteriores dijo: “Hay muchas variables que nosotros no podemos controlar, incluyendo el estado de las relaciones entre Canadá y Estados Unidos o las propias decisiones que pueda tomar el gobierno canadiense. Si los gobiernos de Canadá y Estados Unidos no llegaran a un acuerdo, hoy lo que ya sabemos los mexicanos es que, en cualquiera de esos escenarios, habrá un Tratado de Libre Comercio entre México y Estados Unidos”. Videgaray no puede prometer esto por una razón: Si Canadá no llega a un acuerdo con Estados Unidos, el gobierno de Trump no tiene la autoridad para sustituir un tratado trilateral por uno bilateral sólo con México. Eso piensan varios expertos legales en los tres países involucrados. En Estados Unidos, el Congreso tiene la facultad de aprobar los tratados comerciales internacionales. Éste, sin embargo, puede otorgarle autoridad al Presidente para negociar un acuerdo con otras naciones que luego presenta a ambas cámaras. El Congreso puede aprobar o rechazar dicho tratado, pero no puede cambiarle ni una coma. Este procedimiento se conoce como Trade Promotion Authority (TPA). (…) Está por verse si Canadá acepta o no el grosero ultimátum que les puso el bully de Trump en el evento de ayer. Para el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, las dos opciones que tiene sobre la mesa implican costos políticos elevados: Subirse al nuevo tratado aceptando el ingrato bullying de Trump o quedarse temporal o hasta permanentemente fuera del acuerdo regional (en ese caso entraría en vigor el viejo tratado que tenían EU y Canadá antes del TLCAN). Si, de aquí al viernes, Canadá acepta, tendremos un nuevo TLCAN sujeto a la aprobación de los legislativos de los tres países. De lo contrario, no queda claro que México vaya a tener un acuerdo bilateral con EU. Por lo que veo de las primeras declaraciones de legisladores estadunidenses claves en el manejo del TPA, será muy difícil que acepten sacar a Canadá y degradar el tratado de trilateral a bilateral con México. Más ahora que Trump está en su peor momento por sus problemas legales. (…) La incertidumbre, por tanto, sigue ahí. Por eso, los mercados, que sí entienden de esas cosas, regresaron el tipo de cambio del peso frente al dólar al mismo nivel que tenía al cierre del viernes pasado. (…) Por lo pronto, no nos creamos a pie de juntillas lo que dijo Videgaray. Lo mejor es la cautela: Asumir que la incertidumbre sobre el TLCAN continuará. Ojalá por pocos días. Que Trudeau acepte el guamazo del bully del barrio, de tal suerte que Peña pueda tomarse la foto que tanto ansía”.

El ‘good cop’ y el ‘bad cop’ del TLCAN

Raymundo Rivapalacio defiende, en El Financiero, la máxima de Videgaray, respecto al TLCAN: “No fueron pocas las veces que la negociación pareció desbarrancarse por la forma como el embajador Robert Lighthizer, representante comercial de la Casa Blanca, incorporaba de manera inesperada, como fue la Cláusula Sunset, puesta sobre la mesa tras el receso de Navidad, o el endurecimiento estadounidense ante las reglas de origen en el sector automotriz. En esos casos, la dupla Videgaray-Guajardo operó para reabrir nuevamente el camino en sus pláticas bilaterales con Jared Kushner, yerno y asesor del presidente Trump, y responsable de la relación con México, y Lighthizer, con quien el secretario de Economía fue construyendo una relación de confianza y certidumbre. Lighthizer llegó a confiar que Guajardo “es un negociador muy difícil de convencer, pero un gran conocedor de su tema”. La visión de Videgaray, que era mejor un mal acuerdo a no tener acuerdo –una máxima en la negociación–, se enfrentaba con la visión de Guajardo, que era mejor no tener un acuerdo a tener uno malo. Las tensiones, mostradas en algunas columnas periodísticas, provocaron algunas diferencias entre ellos, aunque fueron siempre superadas. De acuerdo con colaboradores de uno de los secretarios, esas tensiones se dieron de manera más clara en los equipos de ambos, pero no por diferencias de fondo, sino de forma. Videgaray decía insistentemente a su equipo que el papel de Relaciones Exteriores era evitar que otros temas de la relación bilateral distrajeran el trabajo del equipo negociador, y que lo que tenían que hacer era “limpiarles el camino”. “Videgaray y Guajardo jugaron siempre al good cop y bad cop”, dijo un funcionario de alto nivel, utilizando la metáfora del policía bueno y el policía malo. “A veces uno era el malo y el otro el bueno, y, según la circunstancia, intercambiaban papeles”. De acuerdo con los funcionarios, la inclusión de Jesús Seade, representante del presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, no fue para mal. Videgaray se refirió a él de manera muy elogiosa durante la conferencia de prensa que ofreció junto a Guajardo y Seade mismo, en Washington, este lunes. “Seade entendió rápidamente la estrategia del good cop y bad cop, y apoyó la forma como se hizo. La impresión que dejó con los secretarios fue muy buena, al dejar ver el conocimiento y experiencia que había adquirido en negociaciones multilaterales viejas y el GATT”. Los caminos sinuosos llegaron a una primera conclusión el lunes, con el anuncio del acuerdo que mostró, sin embargo, otro cambio radical en la posición original de México, al abandonar como principio que tenía que ser un acuerdo trilateral, porque la inclusión de Canadá aportaba significativamente a la cadena de valor, y optar, para poder darle la vuelta a los problemas políticos entre Trump y el primer ministro, Justin Trudeau, y entre Lighthizer y la canciller canadiense, Chrystia Freeland, y avanzar en función de los intereses mexicanos. Esta actitud no deja de ser una paradoja. Cuando comenzaba la renegociación, los canadienses dijeron públicamente que ellos estaban dispuestos a mantener una vía bilateral con Estados Unidos, porque al no existir un conflicto entre Trump y Peña Nieto y México, no querían que esas diferencias afectaran su negociación. Con el tiempo, dicen funcionarios estadounidenses, quienes mostraron no ser confiables fueron los canadienses, donde hubo dos ocasiones, incluso en que compromisos de Trudeau con Trump, fueron incumplidos. Trump se molestó con Trudeau y públicamente lo ha denostado. A Lighthizer no le gustó que Freeland cabildeara en el Capitolio para que lo presionaran los legisladores. La molestia de Washington con Ottawa fue vista claramente por los mexicanos, quienes en el alineamiento final del equipo negociador, sacrificaron la trilateralidad como requisito para dar certidumbre a los mercados y expectativas a los inversionistas, y aceptaron el acuerdo bilateral –que no excluye eventualmente la integración de Canadá. La decisión, avalada por el próximo presidente de México, fue pragmática y acertada”.

Conago y los superdelegados

Julio Hernández López, escribe en La Jornada acerca de la reunión de la Conago con López Obrador: “Los gobernadores están haciendo lo necesario para acoplarse a las políticas que aplicará Andrés Manuel López Obrador a partir de diciembre próximo. En la reunión de ayer de la disfuncional Conferencia Nacional de Gobernadores no hubo controversias ni discusiones, ni siquiera en el punto de los superdelegados estatales, a los cuales varios mandatarios estatales satanizaban originalmente. En todo caso, el gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro (quien fue al encuentro en muletas, por una operación de rodilla), propuso que esos superdelegados sean ajenos a la vida partidista de la entidad a la que sean enviados, para evitar aspiraciones o implicaciones electorales. Y, de preferencia, que esos funcionarios tan poderosos tengan especializaciones técnicas. Alfaro ha dicho en otras ocasiones que él no dialogará con ningún intermediario, como el médico Carlos Lomelí (quien acaba de ser su contrincante por la gubernatura del estado occidental), a quien López Obrador ha designado representante estatal. En Twitter, ayer mismo, Alfaro puntualizó que nuestra coordinación con el gobierno federal será a través de una comunicación directa con el presidente y su gabinete. No aceptaremos una figura política que pretenda invadir la autonomía de los estados. Sin embargo, no hubo contestación directa a la propuesta antielectorera del jalisciense (quien se llevó la gubernatura y las principales posiciones de poder local en las pasadas elecciones, a nombre del Movimiento Ciudadano, del que ya se desmarcó el ahora gobernador electo). López Obrador dijo que analizará la sugerencia, pero aseguró que no hará nada que lastime la soberanía política de los estados. En la reunión, por cierto, se pasó a firma entre los presentes un cuadro con un texto de reconocimiento a la labor de Enrique Peña Nieto durante el sexenio que está por terminar. El funcionario de la Conago que recolectaba las firmas aseguró al chihuahuense Javier Corral Jurado que ya todos sus colegas habían estampado su adhesión. El panista se negó a firmar el reconocimiento a Peña”.

Traigan el tequila

La renegociación del Tratado de Libre comercio para América del Norte era uno de los temas urgentes tanto para el gobierno Peña Nieto, como para el gobierno entrante de López Obrador, mismo que volvió una carga más ligera luego de que el día de ayer quedaran resueltos diversos puntos de dicho acuerdo comercial que habían permanecido estancados. En Excélsior, Yuriria Sierra, escribe que: “tres de cuatro bandos tienen motivos para celebrar. Bando uno: Enrique Peña Nieto termina su sexenio con acuerdo comercial con Estados Unidos […]. Bando dos: Andrés Manuel López Obrador iniciará su administración con un pendiente menos, motivos para la certeza económica, tan necesaria al iniciar un gobierno. Bando tres: Donald Trump traza ruta rumbo a la elección intermedia de noviembre próximo; una promesa de campaña cumplida, una de tan pocas. Canadá es el único bando que hoy todavía no tiene motivos de celebración […]. Trump se salió con la suya y, aunque no tanto fondo, sí cambió la forma del acuerdo […]. Y es que Estados Unidos advirtió que el acuerdo anunciado este lunes podría quedarse en término bilateral. Acuerdo Comercial Estados Unidos-México […]. De la voluntad de los canadienses dependerá que sean incluidos en los documentos que se prometieron para noviembre próximo […]. El equipo negociador mexicano, comandado por Ildefonso Guajardo y Luis Videgaray, contó hasta diez y tomó aire más de una vez ante cada pataleo estadunidense. Jesús Seade, negociador del equipo de Andrés Manuel López Obrador, supo hacer equipo y se unió a lo avanzado por la actual administración. El trabajo fue tan afectivo, que lograron que la cláusula Sunset, principal obstáculo en varias ocasiones, sobre la vigencia y revisión del tratado, se adecuó a lo que solicitó México […]. En los mercados […] recibieron la noticia con optimismo. Certeza, decimos, que tranquiliza a la administración mexicana saliente y a la que prepara su llegada al gobierno. Certeza para inversión, para la generación de empleos. México aguantó como los grandes. Negociar con un personaje como Donald Trump no es cosa sencilla, el mundo lo sabe. Eso habla de nuestra capacidad de hacer política. Pero esto, también, debe ponernos en alerta. El republicano aprovechó la conferencia en la Casa Blanca para hablar de los pendientes que tiene con nuestro país, como los asuntos migratorios. Que el acuerdo comercial no se convierta en moneda de cambio para presionar en esos otros temas en la agenda. Aquí hay un foco amarillo. Aunque mientras eso no suceda, sí hay motivos para la calma y sí, para el tequila. México mostró al mundo su fuerza para mantener y negociar”.

Adentro de la oficina oval

La renegociación parece estar más que lista, y aunque quedan un par de pendientes menores, tanto México como EU parecen más tranquilos de haber resuelto lo puntos más relevantes de su relación. En El Universal, Carlos Loret de Mola, escribe que: “la llamada telefónica pública entre los presidentes Trump y Peña Nieto […] se convirtió en el anuncio oficial de que ya habían llegado a un acuerdo los dos países en la renegociación del TLC, y aún más lejos: que si Canadá no se incorpora, sencillamente se formalizará con estas reglas el Acuerdo de Libre Comercio México-Estados Unidos y morirá el TLC […]. Era prácticamente la conclusión de más de un año de estirar y aflojar la liga. No la última página del libro pero sí el desenlace de la trama central. Y en particular, de un fin de semana que, logró un arreglo contra reloj un día antes, el domingo por la noche, el domingo 26 de agosto de 2018. Esa noche […] Kushner salió por una puerta lateral para evitar a los reporteros. Discretamente abordó su camioneta negra. Le abrió la puerta el agente del Servicio Secreto que se encarga de cuidarlo. Era domingo por la noche. Se iba de la oficina del Representante Comercial de Estados Unidos, a un costado de la Casa Blanca, sede de la renegociación del TLC […]. Todo mundo sabía que la renegociación estaba por concluir, pero aún no se confirmaba la noticia. Ya entrada la noche, todo había quedado renegociado. Ya había acuerdo en todo: la cláusula sunset se iba a 16 años en vez de cinco, desaparecía la estacionalidad en las exportaciones agropecuarias, los tres capítulos de solución de controversias y la compleja relación de la industria automotriz. La renegociación estaba al 99.99 por ciento. ¿Qué faltaba? Una sola cosa: terminar de negociar qué hacer con las camionetas pick up. Sabían que era tan menor que no debía representar un obstáculo. Exhaustos, lo dejaron para el lunes por la mañana. Los contactos de alto nivel entre el canciller mexicano Luis Videgaray y su gran amigo Jared Kushner —cabezas políticas de la renegociación— saldaron el Pendiente. A nivel técnico, el Secretario de Economía Ildefonso Guajardo y el negociador en jefe americano Robert Lighthizer cerraron el acuerdo. Con la participación in situ de Seade y una docena de conversaciones clave con el futuro canciller Marcelo Ebrard y la sintonía del próximo jefe de oficina presidencial Alfonso Romo. Cruzar a la Casa Blanca y atestiguar la llamada telefónica fue el sello, con Trump, quien, queda claro, sí es como lo pintan”.

¿Tri o Bilateral?

Las negociaciones entre México y EU avanzaron, no obstante queda en el aire la pregunta sobre si esto será una relación bilateral, o trilateral, pues se está a la espera de que Canadá decida si se une o no a los acuerdos. En Milenio, Trascendió, asegura que: “con la instrucción futbolera de que “hay que cuidar la portería”, el Secretario de Economía de México, Ildefonso Guajardo, decidió quedarse con el equipo completo en Washington para entrarle hoy a las negociaciones con la delegación canadiense. La duda es que como ayer Donald Trump y Luis Videgaray enterraron el nombre ‘Tratado de Libre Comercio de América del Norte’, después de amarrar un preacuerdo bilateral, ya no se sabe si el desenlace será un nuevo pacto regional entre los tres países, un Nafta renovado, o que Estados Unidos y México firmen por separado con la gente de Justin Trudeau”.

Trump luce y se pacta acuerdo bilateral

Sobre este acuerdo en el diario Reforma, Templo Mayor, asegura que: “El equipo negociador mexicano encabezado por Luis Videgaray e Ildefonso Guajardo hicieron gala de sus dotes diplomáticas y comerciales y ahora tenemos un TLCAN marca ACME, que son las siglas del nuevo Acuerdo Comercial México-Estados Unidos. Dado que en política no existe lo perfecto, sino lo posible, el acuerdo logrado da pie para un moderado optimismo, sobre todo tomando en cuenta que del otro lado de la mesa estaba Donald Trump. Tan es así que los mercados, aquí y allá, así como el tipo de cambio, reflejaron de inmediato su beneplácito. Uno de los aspectos tácticos de los mexicanos para cerrar el acuerdo fue dejarle a Trump el gusto de sentirse el artífice del nuevo pacto. De ahí que le dejaron toooda la cancha del espectáculo para lucirse. Según cuentan, la noche del domingo ambos equipos se fueron a dormir con la incertidumbre de si Trump aceptaría el resultado de las negociaciones. Y ayer finalmente amanecieron felices con el tuit del mandatario dando su aval al ACME”.

Napito, un retorno de película

Tras 12 años de exilio, ayer por fin pudo verse en México al ex líder minero Napoleón Gómez Urrutia, quien asistió a las instalaciones de San Lázaro para recibir su credencial como Senador por Morena. En El Universal, Bajo Reserva, asegura que: “desde México, en las oficinas de sus abogados, se planteó un retorno de película para Napoleón Gómez Urrutia. Algunas ideas resultaban dignas de un guión, nos comentan, como alquilar un jet y subir al líder minero, en compañía de algunos periodistas y parte de sus asesores legales. De hecho, como se lo dimos a conocer en este espacio, el abogado Marco del Toro preparaba las maletas para viajar por su cliente y acompañarlo en el trayecto de Canadá a la CDMX, con la idea de estar en guardia legal ante cualquier imprevisto y que estuviera el lunes en el Senado sin ningún contratiempo. No sabemos si don Marco viajó a tierras canadienses —dato que manejó su equipo y que quedó en este espacio—, pero bien que lo escoltó por las instalaciones del Senado, donde Napito acudió para obtener su charola y su pin de legislador de Morena. Como usted sabe, Gómez Urrutia pasó dos sexenios en Canadá, investigado por presunto fraude de 55 millones de dólares de los agremiados del sindicato minero. Y hoy está de vuelta y acompañado de Del Toro…”.

¿En serio la estrategia es la coordinación?

Los altos niveles de violencia que persisten en el país hacen que se vuelva cada vez más fuerte la exigencia de una estrategia de seguridad de parte de la administración entrante para resolver este problema. En Milenio, Carlos Puig, escribe que: “de las palabras de Andrés Manuel López Obrador el pasado viernes sobre seguridad, cuando anunció la permanencia del Ejército y la Marina en labores de seguridad interna, tal vez la más preocupante es aquella de la coordinación. ‘Va a haber coordinación, todos nos vamos a coordinar’. Eso se lo escuchamos a Miguel Ángel Osorio Chong durante cinco años y vimos las reuniones regionales y estatales… y ahí están los resultados. Porque ninguna coordinación alcanza cuando no se tiene con quien coordinarse, es decir policías en el terreno, policías donde tiene que haberlos: en los estados y los municipios. Ni la Policía Federal, el Ejército ni los marinos alcanzan. No han alcanzado. Dijo Andrés Manuel que la idea es tener policías y tal vez algún día tener una “guardia nacional” para por fin algún día sacar a las fuerzas armadas de la calle. Eso ni está sencillo ni es barato ni se ve hoy mucho por dónde. ¿De dónde sacamos policías? ¿Cómo los formamos?”.

En ascenso

La disputa por la coordinación de Morena en el congreso ha terminado y como se esperaba Mario Delgado se quedó con el premio mayor. En Excélsior, Frentes Políticos, asegura que: “hace algunos años Mario Delgado se alió a Morena dejando en claro que dicha decisión fue oportuna e inteligente para su carrera política. El ex Secretario de Finanzas del entonces Distrito Federal fue designado por mayoría de votos, 175 a favor, para convertirse en el coordinador del partido en la Cámara de Diputados para la LXIV Legislatura. Convenció a sus compañeros de bancada de ser la mejor propuesta y en voto secreto ganó la votación sobre Dolores Padierna, Pablo Gómez y Alfonso Ramírez Cuéllar. Delgado tiene una gran experiencia laboral en el sector público, entre 2005 y 2015 fue militante activo del Partido de la Revolución Democrática. Al salir del PRD dio el magistral salto que lo catapultó para ser el líder de Morena en la Cámara de Diputados. El reto no será sencillo, sin duda alguna”.

Se relamen los carroñeros

El caso de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa continúa causando polémica. Al respecto, en Milenio, Carlos Marín, escribe que: “mientras en compañía de otros vividores del cuento extorsionaba a conductores en la caseta de salida a Cuernavaca, el vocero de los padres de los 43, Felipe de la Cruz, celebró el sábado la prejuiciada declaración del próximo Subsecretario federal de Derechos Humanos, Alejandro Encinas, y le puso nombre a servidores públicos que quiere ver en la cárcel: ‘Le tomamos la palabra a Andrés Manuel López Obrador de que no haya más corrupción ni impunidad, y por eso exigimos que Tomás Zerón de Lucio (ex director de la Agencia de Investigación Criminal de la PGR) sea investigado por ser el promotor de la verdad histórica, junto con Enrique Galindo (ex comisionado de la Policía Federal) y Jesús Murillo Karam (ex procurador general de la República)’. Más allá de que la PF nada tuvo que ver con la matanza de los 43 y de que Murillo, en el peor de los casos, hizo suya la verdad del supuesto “promotor”, es Tomás Zerón a quienes los aprovechados del dolor ajeno tienen en la mira. No le perdonan que gracias a él se sepa el estrujante final que los narcotraficantes dieron a los normalistas”.

@loscabareteros

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