Columna de columnas nacional

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Desde la redacción de @loscabareteros ponemos a su consideración la “Columna de columnas nacional” del miércoles 29 de agosto de 2018. El bilateral México-EU no gustó en EU, ¿por qué?: un buen acuerdo debería expandir el comercio con México y Canadá, no limitarlo… La victoria de Peña y Videgaray. Vida y muerte del TLCAN. La producción de tv fue para Trump.

Rayuela

Nomás falta que el Congreso de Estados Unidos eche abajo el acuerdo impuesto por Trump.

El bilateral México-EU no gustó en EU, ¿por qué?

Luis Miguel González, en El Economista, escribe sobre los efectos del anuncio del acuerdo bilateral en la opinión pública de Estados Unidos: “Nos complace que Mr. Trump no haya seguido adelante con su plan de suicidio al retirarse del NAFTA, pero la evidencia pública indica que el nuevo acuerdo es mucho peor”, refirió el Wall Street Journal en su nota editorial. ¿Mucho peor? Hay que recordar que Donald Trump se jactó de que había logrado un acuerdo increíble. En su país lo critican por los dos flancos, liberales y conservadores. Le costará empleos a Estados Unidos, dijo Mickey Kantor, que fue representante comercial en la administración Clinton, “lo que está haciendo Trump es desplegar una filosofía política, más que crear empleos”. Desde las filas de su propio partido, el senador republicano Ben Sasse expresó: “Esto parece un retroceso respecto al NAFTA, otorgaría más poder a los gobiernos que a los mercados para determinar los componentes en automóviles y otros bienes”. La recepción en Estados Unidos del bilateral con México está siendo muy fría. El Business Round Table, que aglutina a CEO, expresa preocupación por el debilitamiento de los mecanismos de protección de las inversiones y la limitación del acceso a los procedimientos de resolución de disputas entre empresas y Estado, “un buen acuerdo debería expandir el comercio con México y Canadá, no limitarlo”. Predomina en los análisis y comentarios la sensación de que Donald Trump hizo demasiado ruido y lastimó demasiado la relación con los aliados para conseguir muy poco. Hay críticas por el distanciamiento que la estrategia de negociación ha provocado con Canadá, un aliado fundamental en cuestiones militares y de seguridad, además de un viejo socio comercial. Los expertos muestran escepticismo por el impacto que el acuerdo podría tener en la economía de Estados Unidos, “no esperamos que el acuerdo revisado tenga un impacto macroeconómico significativo, en caso de que vaya a tener algún impacto”, indica un reporte de Goldman Sachs. “No veo cómo las cosas podrían cambiar de fondo, para bien… no veo que vaya a haber grandes cambios”, dijo Kristin Dziczek, del Centro de Investigaciones de la Industria Automotriz. Frialdad, molestia y escepticismo. Una recepción de este tipo en la opinión pública puede ser un problema para lograr la aprobación del acuerdo, cuando llegue el momento de la discusión en el Capitolio. El Legislativo de Estados Unidos suele ser un campo de batalla cuando el comercio exterior es la materia de discusión. El proceso de aprobación del TLCAN a principios de los 90 es una prueba de ello. Ahora el Congreso es dominado por los republicanos, pero es muy probable que los demócratas recuperen el control, luego de las elecciones de noviembre. Ésta es una de las razones por las que el calendario cuenta. Hay prisa por lograr que Canadá se sume al acuerdo en esta semana, porque así se “garantizaría” que lo aprobaría una mayoría republicana, en teoría disciplinada respecto al presidente Trump”.

La victoria de Peña y Videgaray

Raymundo Rivapalacio escribe en El Financiero sobre la “victoria pírrica” de Peña y Videgaray: “El acuerdo comercial entre México y Estados Unidos, alcanzado el lunes, se puede resumir en una frase: la política se impuso al comercio. Fue un acuerdo donde la geopolítica del presidente Donald Trump marcó la negociación; y la necesidad del presidente Enrique Peña Nieto y del secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray, por firmar el acuerdo antes del primero de diciembre, hizo que sacrificaran la alianza con Canadá y sepultaran el discurso de la trilateralidad a cambio de la fotografía que mostrara que, después de tantos costos por los insultos del jefe de la Casa Blanca, todo valió la pena. La legitimidad que dio el aval del presidente electo Andrés Manuel López Obrador a lo acordado, selló su momento. No hay todavía nada cierto de que ese pacto llegue al Capitolio para su ratificación, pero para efectos del dúo Peña Nieto-Videgaray el mensaje lo dio el canciller el lunes en Washington: se sume o no Canadá al acuerdo, ya tenemos uno bilateral con Estados Unidos. Pragmatismo puro de ambos lados, aunque los objetivos fueran distintos. Trump y Peña Nieto permitieron un acuerdo que está lejos de los alcances que tuvo el Tratado de Libre Comercio de América del Norte de 1994, sin que se diera la modernización prometida sino su achicamiento. Trump lo necesitaba para presionar a Canadá y sumarlo a lo acordado, bajo la amenaza de elevación de aranceles de 25 por ciento como retaliación, y cerrar el flanco fronterizo para mantener su guerra comercial con China y la Unión Europea. Peña Nieto y Videgaray querían firmarlo porque de no hacerlo, estaban convencidos de que aun cuando López Obrador apoyó esta negociación, no lo firmaría. Para México no había muchas alternativas más que ir con un acuerdo donde cedió más de lo que hubiera deseado, pero llegó a su conclusión, que era la racional de Videgaray por encima de la idea del secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, quien prefería no firmar un acuerdo a firmar uno malo; pero que de mantenerse en esa línea ortodoxa, probablemente hubiera condenado la negociación al naufragio. Él también salva cara al llegar a este acuerdo comercial y no convertirse en el enterrador del libre comercio norteamericano. La política, pues, reconocida por los negociadores mexicanos y el representante de López Obrador, Jesús Seade, quien se refirió a que lo suscrito era mucho más que un pacto comercial, por encima de todas las cosas. (…) Políticamente hablando, permite al Presidente y a su secretario de Relaciones Exteriores argumentar que la visita de Trump durante la campaña presidencial, que tuvo un alto costo político para ambos –ese día la aprobación de Peña Nieto cayó siete puntos–, resultó benéfica en el mediano y largo plazo. Peña Nieto lo está señalando en su campaña en redes sociales a propósito de su último informe, resaltando lo que alcanzó Videgaray, por encima de Guajardo, para sacar adelante el acuerdo y venderlo como la gran victoria del fin de sexenio”.

Vida y muerte del TLCAN

El lunes pasado, Donald Trump finalmente pudo anunciar al mundo que había cumplido una de sus principales promesas de campaña: terminar de una vez por todas con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, al cual calificó como un acuerdo abusivo en contra de Estados Unidos, cerrando un periodo de largas negociaciones que se extendió por más de un año y en varios momentos se volvió tenso. En El Universal, el periodista Ricardo Rocha, escribe que: “así va a ser porque Trump ya lo mató. ‘Nos vamos a librar de ese nombre (NAFTA, por sus siglas en inglés) y lo vamos a llamar el Acuerdo Comercial Estados Unidos-México’, sentenció el todopoderoso desde el despacho Oval de la Casa Blanca. En el que Donald Trump, con cara de perdonavidas, volvió a imponerse en la batalla mediática al jalar cámaras y micrófonos para hablar con Enrique Peña Nieto, al que sólo se escuchó vía telefónica. Se cierra así un ciclo de 13 largos meses de negociaciones, en el que la trilateralidad que le dio sentido desde 1994 fue puesta a prueba y finalmente se quebró. Ahora Canadá está fuera y se ve difícil que permanezca luego de que Trump llamó ‘deshonesto y débil’ a Justin Trudeau, cuando fue el anfitrión de la fallida Cumbre del G-7, apenas en junio […] Trump apenas puede con una sobrecarga de escándalos que amenazan aplastar su presidencia […] Así que al magnate le urgía un salvavidas de cara al naufragio que lo amenaza en noviembre […] En el caso de Peña Nieto, el todavía Presidente de México encara la aprobación más baja en décadas. A menos de cien días de la conclusión formal de su gobierno, el acuerdo es sin duda alguna un paliativo para un cierre que le permita salir mejor librado[…] Y por supuesto que López Obrador también se beneficia […] Ahora falta ver cómo cada una de las partes habla de la feria […] Y está pendiente la aprobación en nuestro nuevo Senado de la República. Aunque con la mayoría abrumadora de Morena y la “increíble simpatía” de su líder, este arroz ya se coció”.

La producción de tv fue para Trump

En Milenio, Joaquín López Dóriga, escribe acerca de cómo el anuncio del nuevo acuerdo comercial entre Estados Unidos y México, hecho desde la Oficina Oval dónde despacha Donald Trump, fue principalmente un acto para que el mandatario estadounidense: “el domingo por la noche en Washington, la expresión de Luis Videgaray, el mexicano más cercano y admirado por Donald Trump, no dejaba duda: ya había acuerdo sobre el Tratado de Libre Comercio. Y así se organizó todo para que a las 10 de la mañana se hiciera el anuncio desde el Despacho Oval, en una puesta en escena nunca vista en esa Casa Blanca: sentaron a las tres claves de la negociación de su gobierno y a su izquierda a los tres mexicanos: Videgaray, Ildefonso Guajardo y Jesús Seade, representante de Andrés Manuel López Obrador […] Trump se sentó en el sillón del escritorio del hombre más poderoso del mundo, donde demostró que no sabe cuál es el botón del speaker de su teléfono, al que decía: ‘Enrique… Enrique… y ante el silencio, de mal modo pidió a un asistente que arreglara el problema, lo que resolvió apretando un botón. Y ya hablaron los dos, bueno, habló Trump, anunciado el entendimiento para crear el Acuerdo de Libre Comercio Estados Unidos-México, en una pantalla que llenaba de naranja y en la que se escuchaba a distancia la voz del presidente Peña Nieto […] alguien me dijo que la producción fue de última hora, pero yo digo que sí pudieron negociar un acuerdo de libre comercio, bien pudieron haber negociado una presencia pareja de los dos presidentes, a menos que lo que se transmitió hubiera sido parte del acuerdo final: dejar todo a Trump, como quería, y aparecer ante los estadunidenses como un hombre que cumple sus promesas de campaña, desaparecer el Nafta, como allí anunció. Pero si me insisten, como me insisten, en que fue un acuerdo comercial parejo para los dos países, la transmisión por televisión no fue pareja para los dos presidentes”.

AMLO y el TLCAN

En el Reforma, Sergio Sarmiento, escribe acerca de cómo ha cambiado la postura que el próximo Presidente, Andrés Manuel López Obrador, ha tenido con respecto al Tratado de Libre Comercio a lo largo de los años: “Andrés Manuel López Obrador, como todos los miembros de la izquierda en la década de 1990, se oponía al Tratado de Libre Comercio. Era una reacción automática. López Obrador afirmaba, como muchos, que el acuerdo destruiría al sector agropecuario mexicano. Su posición cambió, sin embargo, antes de lo que muchos recuerdan. Si bien como jefe de Gobierno de la Ciudad de México todavía pedía que se suspendiera la apertura en los mercados agropecuarios, en 2005, cuando preparaba su primera campaña a la Presidencia, ya no rechazaba el Tratado de Libre Comercio de América del Norte […] Muchos de los seguidores de López Obrador mantuvieron el rechazo al Tratado de Libre Comercio de América del Norte. Para ellos el libre comercio sigue siendo inaceptable. Son los mismos que siguen manteniendo que Venezuela o Corea del Norte son los ejemplos que debe seguir México para descartar el ‘neoliberalismo’ […] La experiencia nos dice que los políticos buscan el poder con posiciones radicales, las cuales llaman la atención de los medios y de muchos grupos dentro de la población. Los gobernantes responsables, sin embargo, suelen asumir posiciones más moderadas una vez que tienen el poder […] En repetidas ocasiones López Obrador ha indicado que piensa mantener una trayectoria moderada y que entiende el funcionamiento del mercado. Da la impresión de que quería que el nuevo acuerdo lo firmara Enrique Peña Nieto, a quien Donald Trump llamó ‘el capitalista’, y no él como Presidente de izquierda, pero el hecho es que López Obrador no puso ningún obstáculo a la renegociación […] Los políticos están acostumbrados a buscar el poder con posiciones radicales; pero gobernar es, por naturaleza, un arte de moderación, de conciliación de asimetrías. Esto parece entenderlo López Obrador”.

¿Bajó la pobreza? No, EPN alteró cifras: Boltvinik; “y Meade es el gran mentiroso de esta historia”

Shaila Rosagel, desde el portal SinEmbargo, escribe sobre los saldos de la pobreza en el sexenio que termina: “El paisaje es más triste y grave que antes. Los cálculos oficiales y no oficiales identifican que durante el Gobierno de Enrique Peña Nieto se sumaron a la tragedia de la pobreza, tres millones de mexicanos. Y eso, aun cuando los únicos tres compromisos firmados por el Presidente en campaña, que concernían a este mal, fueron cumplidos. La contradicción, especialistas consultados la explican en el hecho de que se trataba de promesas poco efectivas, sin ningún objetivo específico y con un alto contenido de demagogia. Este diario digital monitoreó el grado de cumplimiento de las promesas hechas por Enrique Peña Nieto en la campaña de 2012, ante Notario Público. Identificó 13 que concernían a la población en situación vulnerable. Ahí estaban los mexicanos con capacidades diferentes, los adultos mayores y quienes padecían pobreza. Para quienes vivían con alguna discapacidad y los adultos mayores, no hubo cumplimiento. Ni inclusión, ni nuevas oportunidades, nada. Para quienes padecían pobreza, sí hubo, y mucho. Peña Nieto atacó la pobreza con guerra de cifras, cambios en la nomenclatura del programa Prospera –antes Oportunidades–, una Cruzada Nacional contra el Hambre con gasto multimillonario en difusión, cuatro titulares en la Secretaría de Desarrollo Social –más que en ninguna otra dependencia– y el letargo en el anuncio de la política pública.

Vigilancia obsoleta

En el Excélsior, Yuriria Sierra, reflexiona acerca de las necesidades de comunicación que las instituciones de seguridad en México utilizan como parte de su labor diaria de brindar seguridad y protección a los ciudadanos: “¿usted con qué frecuencia cambia su aparato de telefonía celular? […] para algunas personas, un celular debe cumplir con ciertas necesidades de comunicación […] si eso ocurre en lo particular, ¿qué sucede cuando se habla de tecnología a gran escala? […] qué pasa si hablamos de la tecnología que funciona al servicio de la seguridad? Reflexión necesaria para entender lo que sucede con la Red Nacional de Radiocomunicación. Entendamos la dimensión de lo que esta red significa para nuestro país: es la encargada de la comunicación que desemboca en la operación y respuesta de las instituciones de seguridad pública y de sus elementos. Es la red por la que se comunican los policías que usted ve en cualquier calle, pero también la que permite la comunicación entre comandancias, cuarteles; esos radios que las fuerzas de seguridad cargan en su cinturón. Esa red es la que hace posible la comunicación cuando ocurre un delito, por la que llaman por refuerzos, etcétera. Ahí su importancia. En un país como el nuestro, ¿qué tan eficiente y de alta tecnología deben ser los sistemas que apoyen en labores de seguridad? La pregunta merece respuesta porque, en próximos días, será tema de debate en el Consejo Nacional de Seguridad, si la empresa que provee esta red continuará haciéndolo los próximos diez años. Y nada de polémica habría si no fuera porque Airbus/Cassidian ha estado en operación, gracias al gobierno federal, los últimos 20 años. Sí: veinte años. Eso habla de su obsolescencia. Y su vulnerabilidad. El clima de inseguridad en que vivimos habla de su inoperancia […] La promesa que hizo Airbus/Cassidian para no perder la licitación es que activará una versión actualizada de su red; el inconveniente es que, para ser funcional, esta nueva tecnología necesita un costo adicional […] además, su instalación tardaría, al menos, cinco años. Lo que piden las empresas interesadas en la licitación de la red es sencillo: que la licitación que está por discutirse sea abierta, con concursantes varios y que, una vez analizadas las ofertas, se decida. Sobre todo cuando la transparencia es uno de los pendientes, más aun cuando la eficacia en la infraestructura al servicio de la seguridad es urgente. No permitir que la licitación sea abriera y transparente huele, una vez más, a intereses creados. El próximo gobierno de Andrés Manuel López Obrador debe estar atento a que no le metan, desde hoy, un gol que pueda costarle mucho más adelante”.

Sigue el negocio del “Verde”

En La Jornada, Julio Hernández López, escribe sobre el reciente anuncio de la separación del Partido Verde y el Revolucionario institucional luego de más de 15 años de colaborar juntos en prácticamente cada elección: “luego de 15 años de feliz matrimonio legislativo y político con el Partido Revolucionario Institucional, la asociación de las cuatro mentiras, el Partido Verde Ecologista de México, ha anunciado que termina su relación con el devaluado grupo tricolor y queda a disposición de los nuevos tiempos, plenamente independizado para intentar rehacer su vida política […] No eres tú, soy yo, sería la clásica frase de rupturas idílicas aplicable al caso del Verde y el Partido Revolucionario Institucional. El tarjetero Escobar dijo ayer: no hay ninguna ruptura (con el Partido Revolucionario Institucional), hay una extraordinaria relación, pero hoy hay caminos en la parte legislativa que nos van llevar a tomar definiciones de carácter independiente […] La etapa absolutamente independiente del Verde es sólo una treta discursiva para acomodar el negocio tradicional de ese partido a la nueva realidad política, específicamente al dominio de Morena […] Como consecuencia del voto popular de julio pasado, los partidos Encuentro Social y Nueva Alianza perdieron su registro. El Verde, sin embargo, se mantiene como una instancia de simulación democrática y arrendamiento de votos. En su nueva etapa, con una preferencia evidente por lo moreno, pero argumentando para fines comerciales una bandera poliamorosa y absolutamente independiente, el Verde pretende dar continuidad impune a la larga historia de aprovechamiento de presupuestos y prerrogativas partidistas para beneficio de los grupos y familias que controlan la franquicia. Nuevos tiempos, viejas historias”.

Marcelo se fortalece

En El Universal, Salvador García Soto, escribe como el futuro Secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, se convirtió en uno de los principales beneficiados con el acuerdo al que llegaron México y Estados Unidos para cerrar un nuevo acuerdo comercial entre ambas naciones, mismo que fue apoyado por el equipo del próximo Presidente: “nada es casualidad en la política y los integrantes del gabinete de Andrés Manuel López Obrador supieron que detrás de las palabras elogiosas del presidente electo, la mañana del pasado sábado, había todo un mensaje político: ´Quiero aprovechar para reconocer el gran trabajo que ha realizado el licenciado Marcelo Ebrard en el tema de la negociación del Tratado de Libre Comercio. Ha sido un gran esfuerzo el que ha realizado’. El elogio al futuro titular de Relaciones Exteriores […] no dejó dudas del mensaje que llevaba, sobre todo viniendo de López Obrador, poco afecto al elogio fácil a colaboradores […] todos en aquel salón supieron que el canciller ganaba puntos y terreno en la confianza del próximo Presidente […] el lunes pasado, los elogios a Ebrard y su trabajo en el equipo de transición tuvieron dos efectos claros, uno económico y otro político: el primero fue el anuncio de la conclusión de un acuerdo bilateral de comercio entre México y Estados Unidos […] Y el segundo, ese mismo día se resolvió por abrumadora mayoría de 175 votos que Mario Delgado será coordinador de la bancada mayoritaria de Morena en la Cámara de Diputados, con lo que Marcelo y su grupo se fortalecen al interior del grupo gobernante. Y para redondear el papel estratégico del futuro canciller, ayer desde Japón se anunciaba que Ebrard visita el país nipón en octubre, en donde ya tiene agendadas reuniones con los directivos de las principales automotrices japonesas que operan en México […] Así que con apenas seis meses de que regresó al país y a la política, tras un autoexilio de tres años, Marcelo retoma fuerza y se encamina a ser uno de los hombres de poder más cercanos en el gobierno de López Obrador”.

Bien procede que se feliciten

En Milenio, Carlos Marín, reflexiona acerca del acuerdo comercial alcanzado por Estados Unidos y México: “hace dos años en Anchorage, Alaska, tuve oportunidad de discutir con el presidente Enrique Peña Nieto sobre Donald Trump. El encuentro lo motivó mi indignado desconcierto, pero no porque lo hubiera invitado sino porque, ante su insistencia pública en el muro, no lo hubiera corrido. Tan fuerte resultó el debate que vivo con el agridulce estigma de ser el único pelado que le ha hablado así al más alto jefe de la nación. Lo menos que hice entonces fue reconocer en este espacio que Peña se vio bien al argumentar que le importó más el país que recobrar su ya traqueteada popularidad. A propuesta de él, por fin ayer sostuvimos la revancha, en la que admití que tuvo razón al no reventar la liga con Trump porque a México y los mexicanos nos habría ido peor. Por fortuna, con lo alcanzado hacia un renovado acuerdo comercial, hasta debieran saludarse y congratularse por teléfono el pionero Carlos Salinas de Gortari, Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador…”.

Vigila Estado Mayor reunión de AMLO

En El Universal, Bajo Reserva, asegura que: “aunque mucho ha rechazado la seguridad del Estado Mayor Presidencial, ayer el presidente electo Andrés Manuel López Obrador no tuvo de otra más que aceptar que el encuentro con el presidente de Guatemala, Jimmy Morales, fuera vigilado por los elementos de ese cuerpo. Nos comentan que los militares, en su mayoría mujeres, llegaron a bordo del avión TP02 de la Presidencia para resguardar a un jefe de Estado extranjero, mientras que integrantes de la Cancillería se encargaron de la logística. Los elementos del Estado Mayor Presidencial solo hicieron acto de presencia en los momentos en que los presidentes estuvieron reunidos y hasta que el mandatario guatemalteco terminó su visita a territorio nacional. Y hablando de don Andrés y su política exterior con perfil latinoamericanista, nos conforman que hoy sostendrá una reunión con 21 embajadores y cónsules de naciones de la región. La duda es si todos esos diplomáticos van a caber en la casa de transición de la colonia Roma o el canciller designado, Marcelo Ebrard, se los tendrá que llevar al parque público en el que ofreció una rueda de prensa hace unos días”.

Gira de agradecimiento

En Milenio, Trascendió, asegura que: “será en Tepic donde Andrés Manuel López Obrador se vuelva a parar en una plaza pública y hablarle a sus simpatizantes, como en plena campaña, pero ahora como Presidente electo para dar inicio a la gira de ‘agradecimiento’, que tendrá actividades de domingo a miércoles con al menos tres actos al día. En el arranque, domingo 16 de septiembre, además de Nayarit estará en Sinaloa y Baja California”.

Muro de palabras

En el Excélsior, Frentes Políticos, asegura que: “Donald Trump, Presidente de Estados Unidos, reiteró que su muro ‘será pagado, muy fácil, por México. A fin de cuentas, México lo pagará’, se atrevió. El comentario fue emitido un día después de que Trump y el presidente Enrique Peña Nieto sostuvieron una conversación telefónica para celebrar un nuevo pacto comercial entre ambos países. La respuesta de la cancillería fue inmediata. Luis Videgaray, titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores, advirtió que ‘México jamás pagará el muro que el presidente Trump está empeñado en construir en la frontera. Con Estados Unidos hemos alcanzado un entendimiento comercial y hoy hay perspectivas alentadoras para la relación entre ambos países. Lo que simplemente NUNCA va a suceder es que México pague por un muro. Eso nunca ha estado a discusión’. Hasta ahora, el muro se remite a unos cuantos ladrillos y miles de palabras”.

Lucha por la dirigencia

En el diario Reforma, Templo Mayor, asegura que: “en la pelea por la dirigencia del Partido Acción Nacional ya hay dos nuevos contendientes. Uno es Manuel Gómez Morin del Río, nieto del mismísimo fundador del Partido Acción Nacional, quien según dicen cuenta con el respaldo de Javier Corral. ¡Ah, Chihuahua! El otro es el jalisciense Francisco Ramírez Acuña, quien fue destapado por su paisano Alberto Cárdenas para competir también contra el anayista Marko Cortés y el antianayista Héctor Larios. Por cierto que algunos cercanos a Ricardo Anaya dicen que no es lo mismo tener los reflectores que el apoyo de la militancia. Esto porque los nueve gobernadores panistas que apoyan a Larios no tienen el peso que se creía al interior del panismo. Cosa de ver que el número de militantes en sus estados representa apenas el 16 por ciento del padrón albiazul a nivel nacional. Y en elecciones internas eso significa mucho ruido y pocos votos”.

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