¿Cómo matar Pemex en 3 sexenios?

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Desde la redacción de @loscabareteros ponemos a su consideración la “Columna de columnas nacional” del martes 08 de enero 2019. ¿Cómo matar Pemex en 3 sexenios? Fox, FCH y EPN explican: aumenta la deuda 443%, el huachicol 725%… El problema del presidente petrolero: Hace un tiempo el colega Rafael Cabrera tuiteó que a un mexicano le puedes violar sus derechos y no hará nada, pero sí le tocas su auto ahí sí la arma de pedo…

Rayuela

En Morelos la cuauhtemiña se desató. Bonito pleito que acabará en bronca monumental.

¿Cómo matar Pemex en 3 sexenios? Fox, FCH y EPN explican: aumenta la deuda 443%, el huachicol 725%…

Dulce Olvera, en SinEmbargo, escribe lo siguiente: “Largas filas con espera de horas y garrafas vacías se reportan en al menos ocho estados del país por la escasez de combustibles tras el monitoreo a los ductos por el combate al huachicol. Durante los tres sexenios pasados, Pemex fue “la caja chica” del Gobierno Federal, pero se descuidó la inversión en logística, clave en este fenómeno, explicaron analistas energéticos. Desde el sexenio de Vicente Fox Quesada (2000-2006) a la fecha, 40 por ciento de los ingresos públicos han provenido de la petrolera. Pero en este 2019, solo se le ha destinado 125 millones de dólares para logística. Por su parte, gasolineras de otras marcas como Mobil o G-500, que tienen su propia vía de distribución, siguen despachando combustible”.

El problema del presidente petrolero

Salvador Camarena, en El Financiero, escribe que: “Hace un tiempo el colega Rafael Cabrera tuiteó que a un mexicano le puedes violar sus derechos y no hará nada, pero sí le tocas su auto ahí sí la arma de pedo. Cito de memoria y no importa si no recuerdo en qué coyuntura se publicó tal mensaje: estamos atestiguando su plena vigencia desde la semana pasada. El año, y ahora sí se puede decir que el sexenio, ha comenzado con una polémica dual, surgida de las mangueras despachadoras de gasolina. Los detractores del gobierno de Andrés Manuel López Obrador reclamaron en los albores de 2019 algo que quisieron llamar, con más pena que gloria, gasolinazo. En contra de su promesa de campaña de bajar a nivel nacional el precio de los combustibles, el nuevo gobierno decidió mantener esa fuente de ingresos. Tal decisión, afortunadamente, no prendió: no ha suscitado saqueos como cuando Meade and Cia dieron, sin servilleta con una adecuada estrategia de comunicación, el gasolinazo de 2017. De cualquier manera, haber dejado en su nivel los precios de gasolina no será visto con buenos ojos por la población. Y ese malestar puede ser el inoportuno caldo de cultivo para una crisis mayor, la del desabasto de gasolinas en varios estados, que sería la primera de carácter popular para este gobierno. El discurso de la soberanía nacional de López Obrador pasa, desde hace décadas, por el petróleo. Es un mandatario anclado en la noción de que nuestra historia era mejor cuando Pemex o la CFE fueron nacionalizadas. Así lo expresa en su libro 2018, la salida, donde, tras dedicar varias páginas a defender la idea de que nuestro país debe tener más refinerías antes que importar combustibles, sostiene: “en conclusión la venta de las gasolinas y el diesel es un negocio muy rentable. La reforma energética entregó los activos de la nación pero, sobre todo, pretende quitar a México su soberanía energética”. (…) Ese Presidente petrolero hoy está en el umbral de una crisis de opinión pública que rebasará al círculo rojo. El desabasto en Estado de México, Guanajuato, Querétaro, Michoacán, Hidalgo y Jalisco es un coctel delicado, explosivo en términos de ánimo social. Mientras el Presidente quiso ayer, en su rueda de prensa, tranquilizar a la población diciendo que en su gira del fin de semana por el norte del país no encontró mayor problema en cuanto a abasto, y que ya están abriendo “con cuidado” los ductos, este mismo lunes se multiplicaron las demandas en entidades como Guanajuato o Jalisco por la falta de combustible. (…) Toca al gobierno de López Obrador hacer una mejor comunicación de lo que está pasando, de lo que viene y de lo que implicará para todos dar la batalla contra el huachicol. Porque si no, como advertía el colega Cabrera, los ciudadanos terminarán por pedirle al Presidente petrolero que deje robar a los huachicoleros para poder seguir usando sus naves”.

Las empresas grandotas que compran gasolina robada

En El Universal, Carlos Loret de Mola, escribe que: “60 mil millones de pesos implican un negocio muy grande como para que se quede en una venta informal de tambos de plástico en camionetas clandestinas. Es obvio que el robo de combustible escala a los más altos niveles. El Presidente López Obrador, cuya estrategia para combatir el llamado ‘huachicol’ ha generado una grave escasez de gasolina y diesel en varios estados del país, ha señalado que altos funcionarios de Pemex estuvieron metidos, que incluso sus antecesores supieron y no hicieron nada. Han sido ubicados políticos y dirigentes sociales, extrañas organizaciones no gubernamentales que protegen a los alcaldes huachicoleros. Todos, como parte de la estructura de este negocio multimillonario. Pero lo que no se ha dicho hasta ahora es que también existen grandes empresas mexicanas a las que las autoridades detectaron comprando sistemáticamente enormes cantidades de combustible robado a las mafias del huachicol. Un informe de inteligencia al que tuve acceso, y que elaboraron hace cuatro años durante el sexenio de Enrique Peña Nieto las dependencias de Seguridad y de Inteligencia Financiera, puso en la mira a dos grandes empresas. Una dedicada a la comercialización de pan y golosinas, y otra dedicada a los útiles escolares […]. Pero como muchas otras cosas que se investigaron en el sexenio pasado, el asunto no avanzó más. El expediente se cerró y no se actuó en consecuencia […]. Alejandro Gertz Manero, encargado de despacho de la Procuraduría General de la República, Alfonso Durazo, Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana federal, y Santiago Nieto Castillo, jefe de la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, podrían hurgar en los archivos de sus dependencias o preguntar a los funcionarios de carrera que estuvieron involucrados en el amplio y añejo expediente del huachicol. Y quizá, sin generar desabasto, comenzar a desmantelar el sangriento negocio apegados a la vieja máxima de los investigadores: sigue la ruta del dinero”.

Para combatir el huachicoleo

Leo Zuckermann en Excélsior, escribe lo siguiente: “Según los expertos en seguridad pública, el robo y la venta ilegal de combustibles es ya el segundo negocio más rentable del crimen organizado en México después de la exportación de drogas a Estados Unidos. Por un lado, el riesgo de ser capturado es mínimo y, por el otro, los márgenes de utilidad, enormes. Es un negocio redondo para el crimen organizado. El huachicoleo se explica por un Estado débil con instituciones incapaces de combatir los actos delictivos y, de manera concomitante, la presencia de poderosos grupos del crimen organizado con gran capacidad de corromper a funcionarios gubernamentales. En México, el muchico comenzó como una operación casera de pequeñas bandas delincuenciales. Pronto, los grandes grupos del crimen organizado se dieron cuenta de la enorme oportunidad de este negocio. Los Zetas, aprovechando su presencia en Tamaulipas y Nuevo León, fueron de los primeros en entrar al negocio durante el sexenio de Calderón. Luego, ya con Peña, el cártel que más creció en ese sexenio, el Jalisco Nueva Generación, se involucró de lleno en esta lucrativa actividad criminal. (…) Celebro que el nuevo gobierno de López Obrador quiera combatir frontalmente este delito que ha crecido exponencialmente, fortalecido a los grupos del crimen organizado y corrompido a tantos funcionarios. No tiene, para tal efecto, que descubrir el hilo negro. Simple y sencillamente, debe aprender de lo que hizo Colombia para resolver este terrible problema. Replicar la solución colombiana ni es ni puede ser ni automática ni sencilla. La realidad es que somos países diferentes. Sospecho que aquí el problema ya es mayor a lo que tuvieron algún día los colombianos. También creo que nuestros grupos delincuenciales son más poderosos, amén de que allá tienen una Policía Nacional militarizada con mejores capacidades de inteligencia y operación. Pero algo tiene que hacer el gobierno de Andrés Manuel López Obrador y, si los colombianos pudieron, también nosotros deberíamos poder”.

Ejecuciones y amarillismo de datos

Eduardo Guerrero Gutiérrez, en El Financiero escribe lo siguiente: “Miércoles 2 de enero. Día propicio para la ficción, pero fecha difícil para quien se dedique a las noticias. Las audiencias están de vacaciones y piden un respiro. Aun así, ese día el diario Reforma logró avivar el debate público e incluso iniciar una polémica con el presidente. Bastó un encabezado: “Crecen ejecuciones con AMLO en 65%”. Quienes estudiamos la violencia criminal sabemos que, de ser cierto, este encabezado hubiera implicado una absoluta catástrofe. Como referencia, de acuerdo con el monitoreo que realizamos en Lantia Consultores, durante los 96 meses del sexenio de Peña Nieto el mayor incremento mensual en el número de ejecuciones fue del 47 por ciento, y ocurrió en septiembre de 2014. Afortunadamente, podemos descartar que en diciembre pasado la violencia haya aumentado a un ritmo así de dramático. Reforma es un periódico serio, en el que colaboran editores, líderes de opinión y periodistas de primer nivel. Sin embargo, el “ejecutómetro” no es un ejercicio que esté a la altura del medio que lo publica. Hasta donde se sabe no hay una metodología que sustente el conteo. El viernes se publicó un posicionamiento firmado por Óscar Luna, en el que simplemente se dice que se hace un “recuento de ejecuciones ligadas al crimen organizado” y se mencionan de forma genérica las fuentes que se utilizan. Sin embargo, no se dice nada sobre los criterios o validaciones que se llevan a cabo, o si simplemente se hace una valoración subjetiva para determinar qué sí y qué no constituye una ejecución. (…) la portada del 2 de enero no sólo resulta escandalosa, sino también irresponsable. AMLO y su equipo no estuvieron solos al rebatir el dramático incremento de las ejecuciones durante diciembre. Varias voces que difícilmente se puede calificar de morenistas, como la de Denise Dresser, coincidieron en que el conteo de Reforma presenta fallas metodológicas graves”.

Trump, entrampado con el muro, ¿Arremeterá contra México?…

Julio Hernández López, escribe en La Jornada que: “Empecinado en que México pague un muro fronterizo, Donald Trump es quien cubre altos costos políticos. Una parte de la administración estadunidense está cerrada por la negativa presupuestal que a su proyecto ha impuesto la nueva conformación legislativa del país vecino, en específico los demócratas que controlan la Cámara de Representantes. Entrampado en su propio capricho, en una crisis política multifactorial y con la vista puesta en su eventual relección, Trump hablará la noche de hoy en un mensaje para cuya difusión se pretende el tiempo preferencial de la programación de televisoras. El tema será el muro con México y el peligro que los migrantes significan para la seguridad nacional de su país. El jueves el escandaloso multimillonario estará en la frontera con México para insistir en la importancia de la barrera (ya no de cemento sino de acero, ha aceptado Donald, obligado a negociar a la baja) y en la emergencia nacional que representa para Estados Unidos el flujo migratorio proveniente del sur. Los enredos, cada vez mayores, del accidente de la política estadunidense apellidado Trump, pueden tener consecuencias para un México al que el presidente Andrés Manuel López Obrador busca dar equilibrio y orden. A diferencia del continuo maltrato que recibió el antecesor Enrique Peña Nieto (a pesar de la subordinación ejecutada y garantizada por el entonces canciller Luis Videgaray), la postura de Trump ha sido insólitamente amable, respetuosa y colaborativa con el tabasqueño que, a su vez, se ha esforzado en evitar roces y situaciones de conflicto. En los hechos, la administración de López Obrador concede importantes ganancias al presidente vecino. Los proyectos de desarrollo económico en las zonas norte y sur del país (en especial el paquete sureño que incluye el Tren Maya, el corredor transístmico, las zonas económicas especiales y la siembra de árboles) han sido definidos abiertamente como cortinas para ayudar al frenado de las corrientes migratorias que desean llegar a Estados Unidos. Además, México ha aceptado, sin reconocer que haya un pacto de trasfondo (luego del extraño episodio de las incursiones y las caravanas de centroamericanos desde Tapachula), que Estados Unidos deposite acá a los migrantes que le soliciten asilo, con lo cual México se convierte en una especie de estación de paso, un patio trasero de acomodo de material humano de destino que habrá de definirse en algunos años, previsiblemente de manera negativa en la mayoría de los casos. (…) Una lectura política sin desquiciamiento debería llevar a Trump a mantener su especial relación con López Obrador, pero el rubio magnate, un personaje políticamente en jaque, urgido de generar controversias externas que amainen las tormentas internas, necesita reinstalar temas de combate. Esperemos que no sea México el destinatario de sus próximos disparates”.

Andrés Manuel y Maduro

Raymundo Rivapalacio escribe lo siguiente: “Hubo un tiempo, dijo el presidente Andrés Manuel López Obrador al responder por qué el cambio de posición de su gobierno con respecto al de Nicolás Maduro en Venezuela, que se perdió una política exterior basada en la no intervención, cuando se secundaron “decisiones tomadas en otras latitudes y por otras causas”. Tiene razón. Sin ser potencia militar o económica, la política principista de México le dio autoridad moral y respeto en el concierto mundial, que se fue desvaneciendo cuando el presidente Carlos Salinas abandonó el multilateralismo como eje de la política exterior y logró la membrecía en la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico, el llamado “club de los ricos”, en París, con lo que perdió influencia y poder dentro de América Latina, que volvió a ser unipolar con su histórico rival regional, Brasil. Salinas alineó a México con Estados Unidos en la negociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, cuya relación fue evolucionando de los temas económicos a los políticos y de seguridad que llevaron, en el extremo, a que durante el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, dentro del Grupo de Lima, la Cancillería fuera instrumental en el estrangulamiento político de Maduro. El fuerte deterioro socioeconómico en Venezuela y la manipulación de los instrumentos democráticos para instaurar un régimen autoritario, provocaron un creciente aislamiento de Maduro, al cual se sumó México de una manera proactiva, como nunca antes se había visto. Pero se perdió forma y fondo por servir a los intereses, del presidente Donald Trump y Estados Unidos. El trabajo sucio, lo haría México. López Obrador cambió radicalmente la postura al ofrecer a México como mediador en la crisis venezolana y no como ariete contra Maduro, precisando este lunes que no lo hacía por simpatía, sino en acato de una política de no intervención. Se puede argumentar, aunque no lo exprese él abiertamente, que también obedece a una empatía ideológica, al existir un choque frontal entre gobiernos de izquierda y progresistas, contra conservadores, como lo fueron los últimos cinco gobiernos mexicanos. Pero hay una variable adicional que quizás López Obrador no está contemplando, que le da fortaleza a su posición, y que durante la administración de Peña Nieto se dio como un acto de ambivalencia e hipocresía. ¿Por qué promovió la intervención extranjera en Venezuela y rechazó la intervención extranjera en México? Visto en este plano, las dos posiciones son incompatibles por incongruentes. (…) Respaldar la política de no intervención no significa apoyar a Maduro ni su gobierno corrupto, violador del Estado de derecho, manipulador electoral y responsable de la desgracia económica y social venezolana. Pero no es mediante una política del gran garrote, del presidente de Estados Unidos Theodore Roosevelt hace 118 años –donde el gobierno de México se preste como la parte superior del garrote–, como se resuelvan esas controversias. Hace bien el presidente López Obrador en el caso venezolano, pero no es impoluta su incipiente política exterior. (…) La política principista esgrimida se contrapone con la política entreguista que ha mostrado, hasta ahora, frente al presidente Trump, quien está buscando resolver su crisis migratoria en el patio trasero mexicano. El gobierno de México ha aceptado, en principio, retener a los migrantes centroamericanos en su territorio mientras se define su situación de refugio en Estados Unidos, lo que es un cambio radical en la política migratoria de ambos países. Si López Obrador no está dispuesto a hacer el trabajo sucio de Washington en Venezuela, ¿por qué sí en materia migratoria? Congruencia, por favor. De esto hablaremos mañana”.

El “affaire Maduro”

En Excélsior, Yuriria Sierra, escribe que: “forma es fondo. México tendrá un representante en la investidura de Nicolás Maduro […]. No será el Canciller o algún otro miembro del gabinete. Tampoco el embajador de nuestro país en aquella nación sudamericana. Será el encargado de negocios de nuestra representación diplomática, Juan Manuel Nungaray. Un mediano perfil en un evento que atrae el lente internacional que ya este fin de semana provocó una polémica en la región. México, al no respaldar el posicionamiento del Grupo de Lima, fue blanco de críticas […]. Es cierto que México no está dando su aval al régimen venezolano. Este lunes, el Canciller defendió la postura mexicana en la Reunión de Embajadores y Cónsules: ‘no intervención no significa pasividad y sí significa respeto a los países…’, pero también reiteró la línea con la que busca dirigir el trabajo diplomático de nuestro país, que es la misma de la que habló en Canadá hace unas semanas, como aquí lo contamos: ‘¿Qué es lo que nos puede dar la efectividad en esas causas generales, pero también de las relaciones bilaterales? Alguien dirá la magnitud, el crecimiento económico, el éxito de las reformas en curso, pero, esencialmente, la autoridad moral que deviene de una autoridad basada en la legitimidad democrática y la defensa eficaz de los derechos humanos aquí en México, en primer lugar…’. Una postura con tiento, Ebrard está tan seguro de ello, que se dispuso a los costos políticos que se generaron a partir del no respaldo al Grupo de Lima. Aunque también es cierto que la Doctrina Estrada tiene sus limitantes. No se trata de interferir en asuntos internos de un territorio extranjero, pero sí de hacer presión desde las trincheras correspondientes para dar un mensaje de advertencia: el pueblo venezolano no está solo, y el gobierno de Maduro tendrá que pagar costos políticos y económicos como consecuencia de sus arbitrariedades, ampliamente documentadas […]. Hoy sabemos que la apuesta de México es el diálogo, un trabajo diplomático que sí es urgente, pero que también deberá contar con el respaldo de otros países de la región. ‘En diplomacia, el lenguaje y los matices cuentan mucho…’, afirma Natalia Saltalamacchia. México se está dando una oportunidad única para demostrar el alcance de su política exterior, algo que no es ajeno para Marcelo Ebrard”.

El representante de AMLO con Maduro

El Universal, Bajo Reserva, asegura que: “en medio de la decisión de no acompañar la declaración del Grupo de Lima, que no reconoce la legitimidad del nuevo mandato presidencial de Nicolás Maduro, el Presidente Andrés Manuel López Obrador tendrá un representante en la toma de posesión del venezolano. Nos dicen que el encargado de negocios de la embajada de México en Venezuela, Juan Manuel Nungaray, estará presente en la toma de posesión del 10 de enero. Don Juan Manuel está al frente de la representación mexicana en Caracas, después de que el gobierno mexicano retiró en mayo de 2018 a su embajadora, Eréndira Paz, a quien llamó a consultas luego de las elecciones presidenciales que en ese entonces consideró no legítimas. Pero la historia cambió con la victoria electoral de AMLO. El Canciller Marcelo Ebrard dijo este lunes que la política exterior mexicana será aquella que respete la autodeterminación de los pueblos y vele por los derechos humanos y el respeto a los países. Claro, nos hacen notar, en referencia al caso venezolano”.

Hacia el exterior, menor recursos y más imaginación

Milenio, Trascendió, asegura que: “los que quedaron con más dudas que claridades durante la Reunión de Embajadores y Cónsules fueron los miembros del Servicio Exterior, quienes siguen sin recibir las prestaciones que les permitan hacer frente a sus gastos en los países donde están asignados ni han sido enterados de cómo harán frente a la atención de los mexicanos con los recortes al área consular para este año. A pesar de ello, el titular de la SRE, Marcelo Ebrard, anunció que se sumarán más responsabilidades a los diplomáticos, que van del ámbito cultural hasta atraer inversión, por lo que tendrán que echar mano de la imaginación”.

Ebrard y los cónsules y embajadores

Reforma, Templo Mayor, asegura que: “pese a las expectativas, no le fue tan mal a Marcelo Ebrard en la reunión anual de embajadores y cónsules. A varios de los integrantes del Servicio Exterior Mexicano les gustó que el nuevo canciller aclarara que el país no cerrará los ojos ante violaciones graves a los derechos humanos en otros países. Que se revivirá el principio de no intervención, pero que eso no debe convertirse en pasividad. De ahí que se buscará crear esquemas de mediación, como lo fue en los ochenta el Grupo Contadora; y no de confrontación como lo es actual Grupo de Lima. Lo que de plano les pareció fuera de lugar a los diplomáticos fue el regaño de la Secretaría de la Función Pública, que encabeza Irma Eréndira Sandoval, que les echó en cara prestaciones inherentes al servicio exterior, como las ayudas para vivir en el extranjero, pero que para la SFP resultan onerosas y superfluas”.

Dirección Ejecutiva de Diplomacia Cultural

Excélsior, Frentes Políticos, asegura que: “los representantes de México ante el mundo se encontrarán con el Presidente Andrés Manuel López Obrador, quien expondrá las prioridades de política exterior de México. Marcelo Ebrard, Secretario de Relaciones Exteriores, cumple con las tareas y en la XXX Reunión de Embajadores y Cónsules ya comenzó los diálogos para coordinar y analizar el entorno internacional de nuestro país. Los 105 titulares que encabezan las embajadas, consulados y misiones de México en el exterior definirán los principales objetivos que se buscará alcanzar durante los siguientes seis años. Señales prometedoras en la SRE con la creación de una Dirección Ejecutiva de Diplomacia Cultural. Esto podría marcar un antes y un después en la diplomacia pública en el mundo. La oportunidad está ahí”.

Para qué la Guardia Nacional

En Milenio, el periodista Carlos Marín, escribe que: “con gobernadores, hoy comienzan los foros en que funcionarios, asociaciones civiles y especialistas expondrán puntos de vista sobre la creación de la Guardia Nacional, y el miércoles 16 empezará el periodo extraordinario del Congreso federal para atender las reformas y adiciones a la Constitución y las leyes, así como acordar el proceso de selección del fiscal general de la República. Las sesiones concluirán cuando ambos asuntos hayan sido resueltos […]. Se centra la discusión (y se antoja forzada) en que los militares no deben actuar en el terreno de la seguridad pública, pero en México así se perfila y el error es pretender que todo quepa ahí, cuando lo que debería debatirse es lo que la Guardia Nacional hará en materia de seguridad interior. Una corporación como la planteada toma mucho más de seis años en consolidarse, pero el experimento es correcto. También es interesante la mixtura: la Guardia Nacional mexicana será única en el mundo, pues diversos estudios sobre las gendarmerías y guardias civiles (o las llamadas nacionales) apuntan a la conveniencia de aglutinar efectivos militares con civiles. Milicia civil, pues, de la que conviene dejar claro lo que va a hacer y cómo lo hará, pero sobre todo acotándola con controles legislativos y judiciales. Al resquemor, no sobra decirlo, contribuye la soberbia con que los lopezobradoristas y el propio Presidente vienen manejado el tema, hasta con precoz reclutamiento para lo que no ha nacido. Y aunque Morena tiene más diputados y senadores que la oposición, no cuenta con mayoría calificada para una reforma constitucional. Sin embargo, para ganar los votos suficientes de sus adversarios, ojalá no solo dialogue con respeto y logre convencerlos, sino aplique para sí mismo la fórmula sereno, moreno, y le baje a su prepotente anticipación de vísperas…”.

@loscabareteros

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