Consulta incierta y parcial / El error de Texcoco…

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Desde la redacción de @loscabareteros ponemos a su consideración la “Columna de columnas nacional” del jueves 18 de octubre de 2018. Consulta incierta y parcial: Los argumentos a favor y en contra de cada opción que aparecen en “México Decide” aparecen ahí desequilibrados y son insuficientes. El error de Texcoco. López Obrador y los sindicatos…

Rayuela

¿Y si de plano nos vamos a Canadá?

Consulta incierta y parcial

En El Universal, Ricardo Raphael, escribe que: “no tengo confianza en la consulta convocada por el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, sobre el futuro aeropuerto internacional de la Ciudad de México. Quizá la tendría si estuviera a favor de la opción de Santa Lucía, pero no es mi caso. Defiendo sin adjetivos los ejercicios de democracia directa, siempre y cuando respeten los principios de certeza e imparcialidad. Mis dudas nacen justo porque esta consulta adolece de ambas virtudes: es incierta y es parcial. Son problemas para la certeza de este ejercicio que, a ocho días de la fecha límite, se desconozca la ubicación de las mesas de consulta, así como los nombres de las personas que integrarán los comités ciudadano y técnico, y también que la instancia anunciada como responsable de contar los votos no posea experiencia previa en eventos similares. Con respecto al tema de la imparcialidad resulta oneroso para la consulta que quienes la organizan estén sincera y enfáticamente a favor de una de las opciones, también que los argumentos presentados padezcan graves sesgos contrarios a la objetividad. Si se acude a la página México Decide, que es donde se puede localizar la información oficial sobre la consulta, es posible encontrar los 538 municipios donde se instalarán las mesas, a partir del próximo 25 de octubre; sin embargo, a una semana de que ocurra el evento, esa página todavía no tiene habilitadas las direcciones precisas donde los consultados podríamos acudir […] Tengo para mí, por otra parte, que el sitio de la consulta —México Decide— es parcial. Los argumentos a favor y en contra de cada opción aparecen ahí desequilibrados y son insuficientes. Destaca el video de 17 minutos donde el promotor principal de la consulta es a la vez el promotor principal de la opción Santa Lucía: Andrés Manuel López Obrador. No quiero imaginar lo que ocurriría si en la página oficial del Instituto Nacional Electoral (INE) apareciera su presidente, Lorenzo Córdova, haciendo una disquisición sobre las virtudes o los defectos de un partido o de un candidato. Ese sitio no pasa ninguna prueba de imparcialidad porque está atravesado por la propaganda”.

El error de Texcoco

Raymundo Rivapalacio escribe en El Financiero sobre Texcoco, Peña y la consulta: “Con el avance de una tercera parte del nuevo aeropuerto internacional en Texcoco, parece un sinsentido que una consulta ciudadana donde participará menos del uno por ciento de la población, muchos de los cuales ni utilizan ni les importa el destino de la nueva terminal, definiera un modelo de desarrollo nacional. La construcción trunca quedaría en la memoria como el recuerdo lastimoso de la principal obra de infraestructura, que nunca fue, del gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, y la más importante desde que se construyó Ciudad Universitaria, en 1952. En el corto plazo, la cancelación de Texcoco significaría la pérdida de 100 mil millones de pesos ya invertidos, más las multas y las pérdidas futuras al cambiar, a valor de mercado, al decidirse por un proyecto conceptualmente enano. La derrota de Texcoco en una consulta ciudadana sería una victoria política del presidente electo Andrés Manuel López Obrador, que desde que andaba en campaña dijo que era una obra “faraónica”. La paradoja es que Texcoco está en una trampa retórica. Aun si la consulta ciudadana o él, decidieran que Texcoco es la mejor alternativa, la obra no dejaría de ser faraónica. El problema no está en lo que falta por construir y el vestido con los acabados de la terminal, sino en el origen de la asignación del ganador del concurso por su diseño y construcción. La ambición estrambótica del gobierno de Peña Nieto lo llevó al predicamento de lo que podría ser el colapso estrepitoso de una obra necesaria. El error de Texcoco no es su ubicación o que haya mejores alternativas. Desde hace casi 50 años en que se ha hablado de un nuevo aeropuerto, Texcoco siempre ha figurado como la opción preferida. El error radica en que el aeropuerto se concibió más como un proyecto arquitectónico que como una obra de ingeniería civil. Esta diferencia conceptual provocó que los costos se elevaran significativamente. El secretario de Comunicaciones y Transportes, Gerardo Ruiz Esparza, ha comentado que entre los diferentes proyectos que entraron a la licitación, no hubo mucha diferencia en costo. Pero pensar en lo que se vería sobre la superficie, en lugar de funcionalidad pura, que optimizaría costos, llevó el proyecto a una inversión total superior a los 285 mil millones de pesos. Pudo haber costado menos. (…) Texcoco se mantiene como la mejor opción para el nuevo aeropuerto. Incluso, por el solo hecho de su avance de obra y la inexistencia de un proyecto ejecutivo para Santa Lucía, o las limitaciones de capacidad de una red aeroportuaria. El error de Texcoco ya se consumó. No caigamos en una nueva equivocación cancelándolo. Mejor, que se revisen otros aspectos de la obra, que se abordarán aquí en un siguiente texto”.

El costo de la consulta

A pesar de que la consulta ciudadana para decidir el destino del Nuevo Aeropuerto Internacional de México es presentado por sus promotores como un ejercicio democrático, para algunos dista mucho de serlo. En El Universal, Carlos Loret de Mola, escribe que: “la consulta sobre el nuevo aeropuerto que se realizará a partir del próximo 25 de octubre es una derrota histórica para la izquierda que durante décadas luchó a favor de los procesos de democracia directa y participación ciudadana abiertos, transparentes y confiables. El primer ejercicio de democracia directa impulsado por el que será el primer gobierno federal surgido de la izquierda está lejísimos de lo que defendieron siempre […] El ejercicio se está haciendo sobre las rodillas, es opaco, sesgado y sin ninguna garantía para los que quieran votar. Más que el primer ejercicio de democracia directa parece el primer ensayo de una elección de Estado del nuevo gobierno. Parece diseñado para que el resultado sea el que desea el principal convocante, el presidente electo Andrés Manuel López Obrador. La consulta en sí misma, por la manera en que se está aterrizando, implica ya un costo político en credibilidad para el gobierno que aún está a mes y medio de entrar en funciones. Después de una elección presidencial que arrojó un resultado contundente y le abrió al ganador un panorama que le habrían envidiado por lo menos sus últimos cinco predecesores en cuanto a legitimidad y margen de acción para llevar a cabo el cambio prometido, López Obrador se metió sin ayuda de ningún adversario a un callejón que se antoja era totalmente innecesario. No es un callejón sin salida y en ocasiones anteriores López Obrador ha demostrado habilidad política para enfrentar con éxito situaciones complicadas. Pero es previsible que no salga sin raspones a unas semanas de comenzar el gobierno que anuncia la cuarta transformación de México. Y sólo hablamos del costo del ejercicio mismo. Los costos de la decisión final, sea cual sea la opción favorecida, ameritan un análisis aparte. Será el acto fundacional del nuevo gobierno. El panorama soleado que se veía para la primera administración federal de izquierda hace apenas una semana hoy es nublado. El equipo de transición lo enredó. A ver cómo lo desenreda”.

El verdadero e inevitable riesgo del NAIM en Texcoco

En Milenio, Carlos Puig, compara la obra del Nuevo Aeropuerto Internacional de México con algunos otros megaproyectos internacionales que fallaron en su principal intención, previendo la posibilidad de que el nuevo aeropuerto no logre su principal objetivo de incrementar el tráfico de pasajeros y turistas en México: “si la historia sirve de algo, podemos estar seguros de que el Nuevo Aeropuerto Internacional de México de Texcoco costará bastante más que lo que se ha proyectado y llegarán menos pasajeros que los que se han imaginado. En 1975 se inauguró el aeropuerto de Montreal-Mirabel. En su tiempo el más grande por superficie del mundo. En unos años recibiría, según el gobierno canadiense, 17 millones de pasajeros. En 1995 recibió menos de cuatro. En 2004, un fracaso, cerró a la aviación comercial. El sobrecosto del nuevo aeropuerto internacional de Denver, que costó cinco mil millones de dólares y fue inaugurado en 1995, fue cercano a 200 por ciento y el tráfico de pasajeros en el primer año fue solo la mitad de lo proyectado. Problemas operativos con el nuevo aeropuerto de Hong Kong, que se inauguró en 1998, inicialmente causó estragos no solo en los costos e ingresos en el aeropuerto; los problemas se extendieron a la economía de Hong Kong. The Economist denominó al aeropuerto un ‘fiasco’ […] Obras complementarias tardaron años en terminarse. Hay decenas de ejemplos como estos en el mundo. Cito a los autores de Megaprojects and Risk. An anatomy of ambition. (Cambridge Press): ‘Las estimaciones de costos utilizadas en los debates públicos, la cobertura de los medios y la toma de decisiones para el desarrollo de infraestructura de transporte son sistemática y significativamente engañosas. Así como los análisis de costo-beneficio con los que se alimentan rutinariamente los cálculos de viabilidad de los proyectos. La tergiversación de costos puede llevar a una mala asignación de recursos escasos, lo que, a su vez, producirá perdedores entre aquellos que financian y usan infraestructura, ya sean contribuyentes o inversores privados’”.

No participaré en la consulta

En Excélsior, Pascal Beltrán del Río, reflexiona acerca de las irregularidades que rodean la próxima encuesta para decidir el destino del Nuevo Aeropuerto Internacional de México, mismas que impiden que este sea un verdadero ejercicio democrático: “porque incluso con la mejor voluntad de entender las razones para convocar a un ejercicio como el que tendrá lugar del 25 al 28 de octubre, para decidir la suerte del nuevo aeropuerto, uno tiene que concluir que hicieron a un lado los más elementales rasgos de la democracia participativa. Porque no se guardaron las formas ni lo en lo simbólico: la boleta que se entregará a los ciudadanos que acepten participar en este proceso tiene el color institucional del partido político (Morena) que será gobierno a partir del 1 de diciembre, lo cual es una contradicción con querer impedir que el PRI siga usando los colores de la bandera a fin de que no se confunda más el país con un partido. Porque es un partido el que organiza la consulta. Y lo hace al margen de las leyes, cuando existe un proceso constitucional para apoyar con la opinión de la ciudadanía la toma de decisiones de las autoridades […] Porque no es un proceso que trate igual a todos los mexicanos, como sí lo sería uno que se guíe por el artículo 35 […] Porque la pregunta y las dos opciones de respuesta sobre las que se dice que se va a consultar a los ciudadanos prejuzgan el conocimiento que éstos tienen sobre el tema, aportando apenas unos cuantos datos en el reverso de la boleta […] Porque las dos respuestas a la pregunta tienen importantes omisiones […] Porque millón y medio de personas, que –en el mejor de los casos– participarían en esta consulta, no pueden decidir por todos los mexicanos […] Porque esta consulta durará cuatro días –un lapso decidido arbitrariamente– y no se sabe qué pasará durante las noches con las urnas que contendrán los votos, ni quién contará las papeletas […] Porque el financiamiento del proceso provendrá –así se ha dado a conocer oficialmente– del bolsillo de los legisladores de un partido político (Morena), el mismo del presidente electo, quien ha llamado a realizar esta consulta e hizo campaña contra el aeropuerto de Texcoco […] Y porque, a fin de cuentas, yo creo que el presidente electo –como ya he escrito aquí– tiene la legitimidad suficiente (30 millones de votos) para tomar la decisión que él crea mejor para México respecto de la construcción del nuevo aeropuerto. Y si hubiese corrupción o ecocidio en Texcoco, no debiera consultarse, sino cancelarse. La consulta me parece, pues, innecesaria, mal planteada, mal justificada y mal organizada. No prejuzgo sobre las razones para llamar a ella y no me negaría a votar si se realizara de acuerdo con el marco legal. Tampoco convoco a nadie a que no vote, pues cada quien debe decidirlo de acuerdo con sus convicciones. Pero, así, yo no”.

La gran mudanza

En Reforma, Sergio Sarmiento, habla acerca del proyecto del próximo gobierno de López Obrados para descentralizar las dependencias federales: “Andrés Manuel López Obrador no es el primer Presidente que propone una descentralización. Adolfo Ruiz Cortines promovió en los años cincuenta su programa Marcha al Mar, en el cual, a pesar de su proverbial frugalidad, gastó 750 millones de pesos de aquel entonces […] ¿Cuánto costará el proceso de descentralización que ha prometido López Obrador? Depende de muchos factores, uno de los principales es cuánta gente va a mudar. El nuevo gobierno no ha dado a conocer un estudio detallado de los planes y los costos. Las dependencias que dice que va a mudar a distintos puntos del país tienen más de dos millones de empleados, aunque muchos de ellos, como los maestros y los médicos, están ya dispersos por todo el país por lo que no habría que cambiarlos. En su Proyecto de Nación, el equipo de trabajo de López Obrador ofrecía una serie de estimaciones para la mudanza con un cálculo de costo de 22 mil 805 millones de pesos. Esta cifra resulta ingenuamente baja. En las últimas semanas he visto cifras que van desde 125 mil a 135 mil millones de pesos […] La gran pregunta es para qué. No hay ninguna indicación de que los grandes esquemas de descentralización hayan tenido éxito. Un burócrata en su escritorio no genera movimientos poblacionales. No lo hicieron ni Ruiz Cortines, ni Echeverría, ni De la Madrid. Los movimientos poblacionales que hemos tenido, como la migración a la frontera norte o a Quintana Roo, han sido consecuencias de la demanda de trabajadores generada por nuevas actividades económicas, como la industria maquiladora de la franja fronteriza o el turismo en Cancún. Lo único que va a lograr el nuevo plan de descentralización es hacerle un boquete al presupuesto; y, eso sí, aumentar el número de viajes en avión de los altos funcionarios del gobierno. Quizá de eso se trata”.

Romero Deschamps gana primer asalto

En La Jornada, Julio Hernández López, escribe que: “entre descoordinación política y visos de ingenuidad, el obradorismo dejó la puerta abierta al cacique Carlos Romero Deschamps y su pandilla de dirigentes seccionales en todo el país para que mantengan bajo control el sindicato de trabajadores petroleros. A pesar del extraño festejo que adelantó la noche del martes la futura secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, flanqueada por la próxima secretaria de Energía, Rocío Nahle, respecto de un presunto acuerdo de democratización en los procesos mafiosos de elecciones sindicales petroleras (según eso, con el voto libre y secreto como logro histórico), el peso de la realidad fue aplastante: una enorme y descarada simulación que permitió el avance meramente procesal de que no se anotaran los nombres, apellidos y ficha de los trabajadores en las cédulas electorales, frente a una convocatoria a modo, apresurada (se emitió el lunes, dando el martes para registro de planillas y el miércoles para la votación), con planillas únicas (los caciques seccionales en la rotación acostumbrada: sale uno pero entra otro del mismo bando), ¡urnas itinerantes! llevadas a los centros de trabajo sin mayor vigilancia ni recato, funcionarios sindicales presenciando la emisión del voto libre e inmediatas celebraciones del oficialismo sindical, la tarde de ayer, del triunfo democrático de los candidatos únicos. Lo sucedido no se compadece del festejo que con tal palabra expresó la ministra en retiro, senadora en funciones y futura secretaria de Gobernación, Sánchez Cordero, por la presunta democratización, ni con el conocimiento pleno de la realidad sindical petrolera que tiene la futura secretaria de Energía, Nahle. Tampoco se honró el esfuerzo de directivos y legisladores de Morena que impulsaron actos públicos de agitación de bases laborales petroleras para impulsarlas al combate a campo abierto contra el vengativo romerismo. El propio López Obrador quedó fuera de lugar con sus discursos por el sureste, asegurando que ahora sí habría democracia sindical, sobre todo en el sindicato petrolero. Los principales grupos opositores a Romero Deschamps y sus 36 secretarios seccionales consideran la posibilidad de emitir hoy un pronunciamiento de descalificación de la farsa electoral y una exigencia de que se nieguen las tomas gubernamentales de nota de tales comicios. Hay un camino legal por recorrer, incierto en términos meramente jurídicos pero susceptible de ser potenciado por el nuevo poder morenista: la búsqueda de declarar nulas las elecciones de este miércoles, por considerar que no se ajustaron a las modificaciones recién aprobadas por el Congreso de mayoría morena. Ya se verá si el obradorismo aplica toda su fuerza a revertir lo que hoy ha sido una victoria del sindicalismo nefasto del emblemático Romero Deschamps o si, en aras de entendimientos para el cumplimiento de los planes petroleros del sexenio, hubo un avenimiento pragmático para convertir al charrismo sindical petrolero en un nuevo aliado circunstancial”.

López Obrador y los sindicatos

Leo Zuckermann escribe en Excélsior que: “En México, la incorporación del sector obrero al PRI permitió resolver el conflicto entre las fuerzas conservadoras del capital y las fuerzas progresivas del movimiento laboral. Algo importante está pasando en el mundo sindical en México. Las aguas están muy movidas. Napoleón Gómez Urrutia ha regresado al país con toda la intención de seguir dominando el principal sindicato minero. Elba Esther Gordillo ha salido de la cárcel con toda la intención de regresar a liderar el principal sindicato magisterial. Carlos Romero Deschamps está organizando comicios para reelegirse como dirigente nacional de los petroleros. El nuevo gobierno de López Obrador, por su parte, está en el proceso de definir cuál será su política frente a los sindicatos. ¿Apoyará a líderes charros y corruptos que aseguren estabilidad política o promoverá un proceso de democratización real de los sindicatos? (…) ¿Qué hará, en este sentido, AMLO con el mundo laboral mexicano? ¿Se acomodará con los dinosaurios, pondrá a los suyos o permitirá un verdadero movimiento sindical democrático? Un asunto que valdrá la pena darle seguimiento”.

Un tipo y una tipa de cuidado

En Milenio, Carlos Marín, escribe que: “la rabiosa embestida en San Lázaro contra Rosario Robles da idea de la vileza en que grotesca pero gozosamente caen quienes, a falta de aptitudes productivas, pepenan lo que sacie su hambre en el muladar de la política. De los más ruines: los linchadores Gerardo Fernández Noroña y Martha Tagle. Juzgándola cínica y desvergonzada, al primero le pareció ‘intolerable’ la serenidad que la señora mantuvo frente a las arteras acusaciones de corrupción que se le hacían. A la segunda le ardió que Robles le recordara el respeto a las mujeres que la feminista ha venido enarbolando. Incapaz de rebatir el comentario de la compareciente respecto a que únicamente y sin prueba alguna se le mencione a ella entre todos los titulares de 11 dependencias y ocho universidades (‘se puso el nombre y la cara de una mujer y eso se llama violencia política de género’), Tagle se salió por la tangente: ‘No te equivoques, Rosario’, le dijo, insistiendo en acusarla de formar parte de una ‘red de corrupción’. A la misógina actitud de Fernández Noroña y sus injuriosos ataques personales, lo mejor es jalarle la cadena”.

Inseguridad y competitividad

En Excélsior, Yuriria Sierra, escribe que: “siete de cada diez adultos del país se sienten inseguros en la ciudad en la que viven. Nada nuevo. Todos los días acumulamos testimonios de quienes son víctimas de algún delito y, por suerte —vaya ironía—, tienen oportunidad de contarlo […] Los datos los revela la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana que realiza el Inegi, y los números son evidencia de una realidad nacional que forma parte de un círculo dañino que para el país representa su presente y su futuro. El Foro Económico Mundial reveló su Índice de Competitividad Global 4.0, en él califican varias áreas de desempeño: instituciones, estabilidad macroeconómica, salud, productos de mercado, sistema financiero, dinamismo de negocios, entre otras. Y tal como lo dice el Inegi, respecto de instituciones, México tienen muy malas evaluaciones en cuestiones de crimen organizado, tasas de homicidios, servicios policiacos e incidencia en corrupción. Tan mal que de los 140 analizados por el Foro Económico Mundial, en esos rubros quedamos en estos lugares, respectivamente: 139, 130 y 113. No es de gratis que dos cárteles mexicanos sean de los cinco grupos más peligrosos para Estados Unidos, como lo contamos ayer. La inseguridad es un lastre que heredará la nueva administración, pero no el único. Porque, aunque lo revelado por el Foro Económico Mundial precisa nuestras áreas de oportunidad, el aprovechamiento de éstas dependerá los próximos años de las decisiones que se tomen desde Presidencia […] México puede crecer. En las áreas que precisa el reporte, México se ubicó por encima de los primero 60 lugares […] En un año, el último del sexenio, México retrocedió dos posiciones del Índice de Competitividad Global, pasó del lugar 44 al 46. Y aunque los temas de seguridad, instituciones y transparencia marcaron la pauta para este paso en reversa, lo cierto es que hoy nuestro país puede aprovechar ser parte del grupo de 50 países más competitivos del mundo. A pesar de sus lastres, las áreas de oportunidad tendrán que ser terrenos fértiles a los que haya que sembrarles certezas. Ésta es la única manera de contribuir a que nuestro país avance, no para su posicionamiento en ranks internacionales, sino para que haya herramientas que permitan mejorar aquellos otros, los grandes pendientes en materia de seguridad y transparencia. El Foro Económico Mundial evalúa áreas que impactan a la que llama Cuarta Revolución Industrial, ojalá que la Cuarta Transformación esté a la altura”.

Velasco, el jilguero de López Obrador

El Universal, Bajo Reserva, asegura que: “el que no se cansa de cantar, de celebrar cual jilguero, es el político Manuel Velasco Coello. A pesar de sus múltiples actividades —senador con licencia, gobernador de Chiapas y presidente de la Conferencia Nacional de Gobernadores— don Manuel se la pasa de gira canturreando las acciones del presidente electo Andrés Manuel López Obrador. Nos comentan que Velasco hizo lo propio en una visita a la Cámara de Diputados. En la instalación de la Comisión de Desarrollo Social en San Lázaro, nos dicen, se puso a decir palabras bonitas a favor de los programas sociales que se preparan para el sexenio lopezobradorista. Vaya, nos comentan, solo hay que esperar a que el mandatario chiapaneco y senador con licencia no se agote mucho en esta tarea para que llegue con bríos y con su cachucha de legislador a la toma de posesión de López Obrador, el próximo primero de diciembre”.

Comparecencia sin show

Milenio, Trascendió, asegura que: “el secretario de Gobernación, Alfonso Navarrete Prida, se reunió con la bancada del Partido Revolucionario Institucional en la Cámara de Diputados para analizar los temas de su comparecencia este jueves en comisiones, pero no solo eso. En el salón Alfonso Reyes del Consejo Ejecutivo Nacional del Partido Revolucionario Institucional, pidió a los liderados por René Juárez Cisneros llegar a un acuerdo con las demás fracciones para tener una comparecencia de trámite y evitar shows como el de Gerardo Fernández Noroña ante la titular de la Sedatu, Rosario Robles”.

Al paredón

Excélsior, Frentes Políticos, asegura que: “las comparecencias de los funcionarios ante legisladores son lo más parecido a un fusilamiento verbal. Pero de poco sirve la metralla. Generalmente, salen airosos a pesar de los momentos de incomodidad. Gerardo Ruiz Esparza, el secretario de Comunicaciones y Transportes, cuestionado por los senadores, dio por cerrado el caso del socavón del Paso Express de Cuernavaca y dijo que, en su momento, no renunció porque legalmente no fue su responsabilidad. Afirmó que cumplió con ‘hacerle frente al asunto, orientarlo y resolverlo’. La investigación de la Secretaría de la Función Pública inhabilitó por 10 años a ocho servidores públicos, siete son de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes y uno de la Comisión Nacional del Agua. Dos muertos en el hoyo tres meses después de inaugurar magna obra: caso cerrado. El que sigue”.

Empresarios en incertidumbre

Reforma, Templo Mayor, asegura que: “empresarios tanto nacionales como extranjeros le siguen rezando a San Alfonso Romo para que les cumpla las promesas que les hizo de certidumbre en las inversiones durante el próximo gobierno. De alguna manera, el regiomontano se convirtió en el garante que muchos hombres de empresa necesitaban, ante el temor de que Andrés Manuel López Obrador instaurara un gobierno de populismo extremo y enemigo de la iniciativa privada. Hoy, a mes y medio de la toma de posesión, los inversionistas mantienen su fe en Romo, pero ven con preocupación algunas señales que indican que los radicales al interior del gabinete están tomando fuerza. De ahí que les urge saber cuál será la suerte final del Nuevo Aeropuerto Internacional de México, para saber a qué atenerse”.

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