Consulta: la suerte está echada…

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Desde la redacción de @loscabareteros ponemos a su consideración la “Columna de columnas nacional” del martes 16 de octubre de 2018. Pregunta(s) en el aire: Por lo pronto, la suerte está echada: con esa pregunta se definirá mucho más que el futuro de la magna construcción planteada por el peñismo y sus aliados empresariales, con el desarrollo urbano circundante, oportunamente acaparado por los conocedores de información privilegiada; en realidad, se definirá el tono y la intensidad de la confianza entre los grandes capitales, nacionales y extranjeros, y el gobierno federal entrante.

Rayuela

La payasada de la Conagua fue olímpica. Y la consulta sobre el nuevo aeropuerto es un volado riesgoso.

La ASF pidió cuentas 171 veces al Contador de Robles en 3 años. Y en abril, lo inhabilitaron. Y ya…
Daniela Barragán y Dulce Olvera, en la Unidad de Datos / sin embargo escriben que: “Durante la gestión de Rosario Robles Berlanga, que hoy comparece ante el Congreso de la Unión, sobre el Órgano Interno de Control (OIC) de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) se depositaron 120 llamados de la Auditoría Superior de la Federación para investigar a funcionarios públicos señalados por firmar convenios con universidades y entes públicos sin capacidad para cumplir con lo requerido, lo que ocasionó sobrecostos o deficiencias en la implementación de programas sociales. Ocurrió lo mismo cuando la funcionaria se mudó, junto con su equipo más cercano, a la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano: su OIC fue requerido 51 veces a indagar una similar irregularidad durante 2016. Durante todo ese periodo, las peticiones reiteradas, en total 171, tuvieron un mismo remitente: Mauricio Razo Sánchez, quien fue inhabilitado por la Secretaría de la Función Pública apenas en abril de este año”.

Pregunta(s) en el aire
Julio Hernández López, en La Jornada, escribe sobre la consulta que: “Develada la pregunta única, continúan los enigmas y las inquietudes. Dudan de la eficacia de los mecanismos y de la confiabilidad de los resultados quienes son adversos a la consulta extraoficial (lo es en cuanto no ha sido convocada ni será supervisada por ninguna autoridad en funciones). Consideran que todo es manipulable y difícilmente aceptarían que de un proceso aún insuficientemente explicado pudiera derivarse un no a la cuantiosa inversión aeroportuaria en el lago de Texcoco. Y, por otra parte, algunos de quienes rechazan la continuación del proyecto de nuevo aeropuerto temen que las consideraciones ecológicas, técnicas, económicas y políticas puedan ser superadas artificialmente mediante trampas, por más que la próxima consulta pretenda ser inscrita en un hipotético contexto de nueva democracia infalsificable, que según eso se desprendería de la anómala lisura del pasado uno de julio. En el mundillo de la eterna suspicacia generó, desde luego, lecturas controvertidas el que en primer lugar se hubiera colocado la opción de diseño más reciente, la que combina las posibilidades rehabilitadas de los actuales aeropuertos capitalino y toluqueño, más dos pistas en Santa Lucía. Además, dado que el reacondicionamiento de los aeropuertos de Ciudad de México y de la capital del estado de México se anunciaron como obras de realización obligada por las circunstancias, sin relación directa con el diferendo estricto entre Texcoco y AICM-Santa Lucía, parecería desbalanceado asentar esas rehabilitaciones en un solo casillero. Otro punto polémico es el del financiamiento de esa consulta: Porfirio Muñoz Ledo dijo que los diputados de Morena no desembolsarán dinero para ese propósito, como había comentado el vocero de la presidencia electa, Jesús Ramírez Cuevas. Por lo pronto, la suerte está echada: con esa pregunta se definirá mucho más que el futuro de la magna construcción planteada por el peñismo y sus aliados empresariales, con el desarrollo urbano circundante, oportunamente acaparado por los conocedores de información privilegiada; en realidad, se definirá el tono y la intensidad de la confianza entre los grandes capitales, nacionales y extranjeros, y el gobierno federal entrante. Atenazado por la realidad económica globalizada, y el nada sutil amago local, pero al mismo tiempo comprometido con la corriente social que rechaza el aeropuerto texcocano, López Obrador necesita barajar más respuestas (otras), las suficientes para tratar de evitar un choque fuerte con los grandes capitales o con una parte de su amplia base social de apoyo”.

La ignorancia de Jiménez Espriú
Raymundo Rivapalacio escribe en El Financiero acerca de las recientes declaraciones de Jiménez Espriú: “Las acciones y declaraciones del próximo secretario de Comunicaciones y Transportes, Javier Jiménez Espriú, son un creciente irritante para una creciente parte de la sociedad. La expresión más nítida de esta molestia la expresó Macario Schettino la semana pasada en El Financiero, donde describió las ocurrencias y la incapacidad del próximo gobierno de Andrés Manuel López Obrador, con énfasis en el futuro funcionario. Cuesta trabajo creer que el ingeniero Jiménez Espriú sea tonto como sugirió Schettino, aunque tampoco se entiende, salvo que tenga intereses creados para sabotear la construcción del nuevo aeropuerto en Texcoco, cómo puede decir tantos disparates. No se entiende que Jiménez Espriú, en desacato de la instrucción de López Obrador para ser imparcial en la discusión sobre dónde construir el nuevo aeropuerto, insista en desinformar a la sociedad, salvo que en realidad sea por ignorante. El último episodio, explotado en público, fue la manipulación que hizo del informe de la Organización de Aviación Civil Internacional, que afirmó decía que la Base Militar Aérea de Santa Lucía y el Aeropuerto Internacional “Benito Juárez” de la Ciudad de México podían operar de manera simultánea. Tramposo el ingeniero. Lo que realmente señalaba es que la alternativa de Santa Lucía “a largo plazo, y aún en combinación con el AICM, se consideraría insuficiente e invalidaría la opción”. (…) Con ligereza, Jiménez Espriú dijo que rehabilitar Toluca generaría entre 10 y 14 millones de pasajeros anuales, como resultado de un “sistema aeroportuario con mayor eficiencia, capacidad y mejor tecnología”. El informe de OACI que cita parcialmente, estudió la red aeroportuaria propuesta en el gobierno de Vicente Fox por el entonces subsecretario de Transporte, Aarón Ditter –hoy asesor de Jiménez Espriú–, y concluyó que ninguno de los aeropuertos del sistema metropolitano o la combinación de varios de ellos, “representa una solución con garantías suficientes para complementar la demanda no atendida por el AICM”. Es decir, Toluca no resuelve la saturación, Cuernavaca tiene un aeropuerto que no sirve, Puebla ayudaría parcialmente y Querétaro está muy lejos. Santa Lucía, en combinación con el ACIM, tampoco. (…) Toluca presenta, además, dificultades climatológicas, y por temporadas está cerrado por niebla cuando menos una vez a la semana, por lo que desde 2007 se tuvo que instalar un servicio de localización categoría 3 para apoyar a los pilotos, que tendrían que ser capacitados. La altura es otro problema. El costo de combustible en Toluca incrementaría el costo para las aerolíneas en 15 por ciento, y cuando la mayor carga de combustible se combina con altas temperaturas los vuelos se complican. Por ejemplo, cuando hubo una ruta directa a Madrid hace unos 10 años, se dieron casos en que por alta temperatura los aviones tuvieron que hacer escala para llegar a España. Son demasiadas las inconsistencias de Jiménez Espriú, quien ha dado muestras suficientes para que se dude de su capacidad de comprensión y conocimiento. Ciertamente el ingeniero, en el mejor de los casos, es un incompetente”.

Palomita y tache
La consulta para la construcción del Nuevo Aeropuerto se ve cada vez más cerca. En Milenio, Carlos Marín, escribe que: “aunque mal escritas, las preguntas que se formulan para la consulta sobre el entuerto aeroportuario se antojan sensatas y esto debe reconocerse. -Reacondicionar el actual aeropuerto de la (sic) Ciudad de México y el de Toluca y construir dos pistas en la base aérea de Santa Lucía. -Continuar la construcción del nuevo aeropuerto en Texcoco y dejar de usar el actual aeropuerto internacional de la Ciudad de México. Se entiende lo esencial: reacondicionar los aeropuertos… Y lo de la sobra porque la capital se llama Ciudad de México (anteponerle artículo es tan incorrecto como escribir la Guadalajara, la Puebla o el Tampico). Lo inquietante ahora es la confianza en el papel que jugará el Fundación Arturo Rosenblueth con los resultados, ya que su Presidente, Enrique Calderón Alzati, parece descuidar la neutralidad y mesura con que debiera conducirse. En la conferencia de ayer soltó una afirmación que ya ni Mario Vargas Llosa sostendría: la consulta será ‘un ejercicio del cambio en la manera de gobernar, que en el pasado ha sido prácticamente una dictadura…’”.

La consulta
Una de las principales razones para llevar a cabo la consulta sobre el NAIM es reforzar la idea de trabajar bajo una democracia participativa, sin embargo este ejercicio tendrá un costo no sólo económico, sino político. En Excélsior, Yuriria Sierra, cuestiona: “¿Cuál será el costo político de la consulta que inicia el próximo 25 de octubre? Andrés Manuel López Obrador pudo convocar a sus expertos, negociar con opositores y dialogar con quienes hoy forman parte de la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. Escucharlos a todos y, en un ejercicio democrático, […] resolver el futuro de la terminal aérea. Finalmente, el tiempo dará la razón a cualquiera que sea la opción que resulte elegida. Además, finiquitando este asunto, podrán dedicar tiempo, esfuerzo y hasta recursos, en otros temas también pendientes y cuya resolución tiene calidad de urgente […]. Respaldándose en la idea de una democracia participativa, este ejercicio no ha parado de toparse con dudas y piedras en el camino. Desde que comenzó a materializarse ha estado llena de incertidumbre, de poca claridad y hasta de contradicciones […]. La consulta, ésta será de sólo una pregunta, aunque con dos respuestas posibles: “Dada la saturación del aeropuerto de la Ciudad de México ¿cuál opción plantea que sea mejor para el país?: A) Reacondicionar el actual aeropuerto de la Ciudad de México y el de Toluca y construir dos pistas en la base aérea de Santa Lucía o B) Continuar con la construcción del nuevo aeropuerto en Texcoco y dejar de usar el actual Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México”, y con ello esperan resolver uno de los temas que fueron protagonistas de la campaña electoral, pero que, más allá de esto, representa una inversión multimillonaria y multioperativa para el país. ¿Cuánto tiempo aguantarían dos pistas en Santa Lucía o uno remozado en Toluca operando junto al actual aeropuerto? ¿Cinco? ¿Diez años? ¿Cuánto tiempo aguantó la Terminal 2 inaugurada por Vicente Fox antes de convertirse en una opción insuficiente? ¿Cómo resolverán la inversión si gana la opción A? ¿Cómo negociarán con los opositores si gana la opción B? Uno de los grandes problemas fue tanto estirar este asunto que les ganó el tiempo, ya estamos a mes y medio de la toma de posesión y llegarán a ésta con un bono democrático malgastado y con un resultado en la consulta sumamente cuestionable. Si lo que querían era abonar a la idea de una democracia participativa, su falta de certidumbre está apostando a una democracia con poca certeza en su toma de decisiones”.

¿Quién paga la consulta?
En El Universal, Salvador García Soto, comenta que uno de los retos de la consulta es mostrar que realmente puede ser un ejercicio democrático, y para ello será necesario que se realice con rigor, por ello escribe que: “el primer ejercicio plebiscitario del gobierno electo de Andrés Manuel López Obrador, para consultar a la ciudadanía mexicana sobre el futuro del Nuevo Aeropuerto Internacional de México, se mueve, a 10 días de su realización, en el filo de la navaja. Dependiendo de la seriedad y rigurosidad con que se haga y se procesen sus resultados, esta consulta podría significar una nueva forma de tomar decisiones desde el poder sobre los temas públicos, escuchando y atendiendo la opinión de los gobernados; pero también, un ejercicio poco riguroso, se percibiría como un acto de demagogia en el que se simula un ejercicio de consulta para eludir el costo político y económico de lo que finalmente se decida. Porque si bien el Presidente electo dice que ‘no hay que tenerle miedo al pueblo’ para que opine sobre los asuntos públicos […] sí hay que ser cuidadosos de que un ejercicio de consulta a la ciudadanía sea tan pulcro y riguroso en sus procedimientos y protocolos, que sus resultados sirvan para dar luz y certidumbre sobre los temas de los que se inquiere a la opinión popular […]. Será interesante ver qué tanto el debate sobre el aeropuerto ha permeado más allá de los habitantes del Valle de México y si despierta interés en otros estados de la República, o qué porcentaje de la ciudadanía decide participar en una consulta sobre un aeropuerto […]. Por lo pronto, mientras los preparativos ya caminan para la Consulta del 25 al 28 de octubre próximos, entre el equipo del Presidente electo y los congresistas de Morena ya hubo una primera diferencia sobre quién pagará el costo de este ejercicio estimado en 1.5 millones de pesos. Ayer Jesús Ramírez, próximo coordinador de Comunicación Social del gobierno, dijo que ese dinero sería aportado por ‘los diputados y senadores de Morena’. Pero la afirmación del vocero fue de inmediato negada por Porfirio Muñoz Ledo, Presidente de la Cámara de Diputados, quien dijo que ‘los diputados no vamos a financiar nada de eso, absolutamente’ […]. ¿Entonces quién paga la consulta?”.

Vaquita para la consulta
Sobre los recursos para financiar el NAIM en Milenio, Trascendió, asegura que: “hablando de cooperachas, Jesús Ramírez Cuevas, futuro coordinador de Comunicación Social de Andrés Manuel López Obrador, sostendrá esta mañana una reunión privada con la fracción de Morena liderada por Mario Delgado en el Palacio de San Lázaro. El portavoz del Presidente electo pedirá a los legisladores entrarle a la ‘vaquita’ para la consulta sobre el NAIM, aun cuando el Diputado Presidente Porfirio Muñoz Ledo y el líder senatorial morenista, Ricardo Monreal, rechazaron desde ayer”

Prueba de fuego
El desfalco a Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) y Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) presuntamente cometidos por Rosario Robles no han dejado de ser tema en los últimos días, sobre todo luego de que la Auditoría Superior de la Federación (ASF) diera a conocer los resultados de sus indagatorias. Reforma, Templo Mayor, asegura que: “es muy probable que el Canal del Congreso rompa este martes su récord en cuestión de rating, pues Rosario ‘No te preocupes’ Robles comparecerá ante la Cámara de Diputados. Y no es por ser profetas del desastre, pero hay quienes creen que la titular de Sedatu tendrá que enfrentar una verdadera oleada de críticas y reproches por parte de los legisladores. Se espera que sus ex compañeros perredistas serán especialmente duros con ella. Uno de los principales temas de los que le van a preguntar es el desfalco por 7 mil millones de pesos tanto en Sedatu como en Sedesol, durante su gestión en ambas dependencias. Y aunque todavía faltan dos semanas para Halloween dicen que aquello estará de miedo”.

Rosario, a la palestra del Congreso…
Sobre la comparecencia de Robles, Excélsior, Frentes Políticos, asegura que: “el 31 de octubre Rosario Robles, ex Secretaria de Sedesol, comparecerá ante comisiones del Senado. Robles ha salido airosa de muchas acusaciones, hasta ahora. La Auditoría Superior de la Federación ha documentado en un expediente de más de mil 469 páginas los desvíos de la Sedesol bajo su mando, sin embargo, a pesar del desvió de 11 mil 224 millones 956 mil 667 pesos, no hay elementos que liguen a la funcionaria. Ella se ha deslindado: ‘Yo no firmé’. ‘Una vez más se involucra mi nombre en acusaciones sin pruebas. Refrendo mi compromiso con la transparencia y continúen las investigaciones’. Que nada le pasará, dicen”.

La paz lejana
Aunque durante su campaña Andrés Manuel López Obrador prometió regresar a las fuerzas armadas a los cuarteles, hoy, a solo unas semanas de tomar posesión como Presidente de México su postura es distinta, y lejos de hacer que los militares salgan de las calles ha hablado sobre la posibilidad de tener nuevos reclutas que fortalezcan la lucha contra el crimen. En Milenio, Héctor Aguilar Camín, escribe que: “hay mucho que aclarar en la decisión anunciada por el Presidente electo de que habrá 50 mil nuevos reclutas para combatir el crimen y sofocar la violencia […]. Tampoco está claro cuánto costarán los nuevos reclutas […]. Pese a su vaguedad práctica, el anuncio corta de tajo un grave error de la postura previa del gobierno electo. Su convicción era que podían regresar a los militares a los cuarteles y que no había que reforzar mayormente la milicia para abatir la violencia, pues esta se reduciría con subsidios a jóvenes, que son la carne de cañón del crimen, y mediante amnistías que inyectaran en la sociedad un espíritu de paz y de reconciliación . Al parecer el gobierno electo ha mirado el problema de cerca y su conclusión es la de todos: sin mejorar la fuerza pública no será posible avanzar en el frente de la inseguridad y la violencia. Vale decir: que el Estado no puede prometer la paz si no se prepara para la guerra, como dice el dicho romano, y que, por tanto, lo probable es que la violencia empeorará antes de mejorar. Si el gobierno quiere no tener al Ejército en funciones de policía, tiene que usarlo ahora como policía y formar mientras tanto la policía que falta. El anuncio no augura nada bueno respecto del horizonte de violencia que espera al país en los años que vienen, pero al menos indica que el gobierno electo ha dejado atrás las ilusiones en esta materia y ha empezado a decirse la verdad. La verdad es que la paz será un fruto de maduración larga y necesita por lo pronto 50 mil reclutas más. Una paz lejana”.

Morena debe ser verde
Viridiana Ríos, en Excélsior, escribe que esta semana, la ONU declaró que el mundo está en camino para una catástrofe que amenazará la vida de millones de personas si no logramos cambiar dramáticamente las emisiones de carbono. Esto es serio y debe cambiar nuestro acercamiento a los programas de reforestación, al NAICM y al Tren Maya: “Hace tan sólo unos años, una declaración como la que esta semana hizo la ONU hubiera parecido ridícula. Hoy, ya no lo es. La evidencia es contundente: a menos de que no haya una transformación “que no tiene precedente en términos de escala” en la forma en la que generamos energía y la consumimos, en el suelo urbano, la infraestructura y la industria, las consecuencias serán catastróficas (https://goo.gl/UdMruS). Esto es alarmante y lo es aún más para México, un país para el que el cambio climático significará un aumento en el número de incendios, huracanes, sequías e inundaciones que harán que el suministro de alimentos se encarezca. Se estima que esto creará un efecto importante en la desigualdad, el desempleo y la escasez de agua. Los países desarrollados ya se están preparando, varias ciudades en Estados Unidos tienen planes de prevención, contingencia e incluso, se está contemplando la construcción de bardas que impidan que el mar inunde partes de la ciudad de Nueva York (https://goo.gl/SLeKY2). México no puede quedarse atrás. Si el clima cambia, cambiará en tan sólo dos grados, se estima una reducción de -13% en el PIB, esto sería equivalente a una recesión dos veces más fuerte que la del error de diciembre. No hay margen de error. Es imperante comenzar acciones contundentes para regular las emisiones en México. El programa de reforestación presentado esta semana, Sembrando Vida, que busca sembrar un millón de hectáreas de árboles frutales y maderables e incluir cultivos de ciclo corto para autoconsumo es un buen comienzo… (…) El impacto ambiental del NAIM y del Tren Maya no puede tomarse a la ligera. Se deben tener análisis serios que nos permitan conocer qué se debe hacer para que la construcción de infraestructura no resulte en una crisis ambiental. Es importante recordar que el Premio Nobel de Economía fue dado hace unos cuantos días a William D. Nordhaus (y Paul Romer) por haber sido el primer economista en haber incluido el costo del cambio climático como parte de los modelos de evaluación económica. El NAIM y el Tren Maya deben ser evaluados de esta forma, considerando su impacto ambiental de forma amplia y seria. Los análisis que se tienen en ambos casos no parecen ser suficientes”.

Nos vemos el 2 de diciembre…
Salvador Camarena, en El Financiero, escribe sobre las declaraciones de Jiménez Espriú: “Nos vemos el 2 de diciembre, amagó Javier Jiménez Espriú, propuesto para ser secretario de Comunicaciones y Transportes del próximo gobierno federal, cuando la semana pasada la apoderada legal de un predio le obligó a salir del mismo. Ese desplante del colaborador de Andrés Manuel López Obrador no desentona con gestos que con casi idéntica autosuficiencia han proferido otros acompañantes del presidente electo. “Nos vemos el 2 de diciembre” como grito de guerra con el que machacan que sólo ellos tienen el monopolio del mensaje expresado en las urnas el 1 de julio; y que el modo de ese cambio, al que desde ya califican de histórico, sólo toca a ellos descifrarlo e instrumentarlo. Detrás de la raya que estamos trabajando en la IV transformación… Y mientras las bancadas de Morena se atropellan de tanto ímpetu –no necesariamente para bien– transformador, del otro lado lo que se aprecia es el pasmo de las oposiciones, de los empresarios, de los del Poder Judicial, de no pocas ONG y de otros actores que en silencio escuchan un día sí y otro también lo que será el país apenas asuma López Obrador. (…) Lo que no sabíamos es que nadie más quería participar en construir ese nuevo país, esa restauración. Porque hasta hoy, y salvo estériles retobos tuiteros, nadie reclama el derecho a ser escuchado, a colaborar. En ese sentido, la única que ha dicho no en este panorama fue la abogada del predio ya citado. Al menos ella sí hizo valer su derecho. Los demás, nos vemos el 2 de diciembre”.

De qué hablan los que no escuchan
Tatiana Clouthier, en El Financiero, escribe acerca de las redes sociales y su complejidad: “Las redes sociales se han convertido en una manera de hacer llegar mensajes de todo tipo a mucha, mucha gente. Son y han sido una manera de democratizar el derecho a compartir información e incluso a tener acceso a la misma. También han servido para que una gran variedad de acontecimientos se conozcan, sin tener la censura de quienes quisieron, en el pasado, controlar lo que querían ocultar. Ejemplos de esto, van desde gastos excesivos en cosas no necesarias por parte de funcionarios de gobierno, hasta llegar a desfalcos como los que hemos visto de la “Estafa Maestra” o la de cualquiera de los Duarte, sin olvidarnos de Medina en Nuevo León. Sin embargo, las redes sociales también han servido para “esconder la mano y tirar la piedra”. Es decir, que en el anonimato de un “bot” o un sobrenombre se escabulle quien tiene ganas de vomitar o decir lo que de frente nunca se atrevería a decirle a alguien en su cara. También utilizan esa vía para desvirtuar o crear una calumnia, rumor y afectar a un tercero. Más la verdad, con todas estas cosas, es mejor apostar por la libertad que por la censura. Viva la conquista diaria de nuestra libertad en todos sus ámbitos. Toco este tema a raíz del #hastag de #ConLosNiñosNo que utilizó Beatriz Gutiérrez M., esposa del Presidente Electo y madre de Jesús, niño que ha sido fotografiado y utilizado para buscar golpear a su padre. Ante ello considero fundamental que nos preguntemos: ¿De qué están hablando hoy quienes no quieren escuchar lo ocurrido el 1ero de julio? (…) Debemos dejar atrás la manera de comunicar como se había venido haciendo en los medios en el pasado; tenemos que ver cómo conseguimos acuerdos en forma pronta para darle resultados a la comunidad y no seguir diciendo que el otro no estuvo a la altura de las circunstancias. Sería maravilloso poder entregar buenas cuentas a la brevedad para que la sociedad diga que la democracia sigue valiendo más la pena que las dictaduras. Ojala escuchemos más y hablemos menos”.

@loscabareteros

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