Consumidores están optimistas, pero no compran más…

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Desde la redacción de @loscabareteros ponemos a su consideración la “Columna de columnas nacional” del miércoles 06 de marzo 2019. Los consumidores están optimistas con AMLO, pero no compran más… Una economía, para estar sana, necesita que los consumidores estén de buen ánimo, porque ellos son el componente que más peso tiene en el PIB; lo peculiar de la encuesta de confianza del consumidor es que sus resultados no se están reflejando en las cifras de ventas… Cisen, Pegasus y un peligroso fetichismo. Gobernadores, “hasta la madre” de abucheos.

Rayuela

“El mundo al revés: Estados Unidos amplió la decisión de considerar a Venezuela un ‘‘peligro’’ para su seguridad nacional”.

Tienen que ayudar a AMLO

Enrique Quintana, en El Financiero escribe que: “Si alguien tuviera que formarse opinión respecto a la economía mexicana con lo que se dijo ayer en medios respecto a la baja de perspectiva de S&P, quizás hubiera concluido que el país está al borde de la hecatombe. Y, si alguien se hubiera formado una opinión de lo mismo, pero observando el comportamiento de los mercados financieros, hubiera llegado a una conclusión completamente diferente. Resulta que ayer, después de que S&P dio a conocer sus bajas, el peso recuperó terreno frente al dólar y ganó cerca de 5 centavos. Las tasas de referencia (TIIE a 28 días) bajaron ligeramente y aunque la bolsa bajó levemente, siguió la tendencia de los últimos 10 días. Es decir, el cambio de perspectiva de S&P influyó muy poco en el comportamiento de los inversionistas. ¿Por qué razón? La primera fue porque estaba descontado que S&P hiciera algún ajuste respecto a la nota o la perspectiva de México o de Pemex, luego de que Fitch y Moody’s ya lo habían hecho. Además, el cambio fue bastante moderado al no bajar la nota, sino sólo cambiar la perspectiva. Y, tercero, en términos generales, aun si S&P bajara un escalón las calificaciones del gobierno de empresas públicas mexicanas, quedarían por arriba de las notas que ya tienen de Moody’s y Fitch. Si es así, ¿por qué se armó el escándalo por la revisión de perspectiva de S&P? A mi juicio, por los vacíos de comunicación que está dejando el gobierno federal. (…) Quienes intentamos hacer una evaluación objetiva no dudamos en criticar cuando las circunstancias así lo ameritan, pero sin magnificar los hechos con intención de desacreditar. Pero hay que tomar en cuenta que exponerse a cuestionamientos sin sustento por no dar las explicaciones necesarias, es un riesgo innecesario por el que podemos pagar todos. ¿Por qué no las diversas dependencias habilitan a un vocero para que cada mes, cada quincena, o cuando así se requiera, den las explicaciones técnicamente precisas? El presidente es un fantástico comunicador. Los resultados electorales y su popularidad así lo demuestran. Pero las acciones de gobierno van a necesitar más y más algo que vaya más allá de la expresión presidencial. ¿Habrá el talento para entender y operar ese cambio?”.

Los consumidores están optimistas con AMLO, pero no compran más

Luis Miguel González, en El Economista, escribe lo siguiente: “¿Cómo leer la encuesta de confianza de los consumidores mexicanos? El optimismo está en máximos de 18 años; son mayoría los que se sienten mejor que hace 12 meses y crece la expectativa de que las cosas estarán mejor en los próximos 12 meses, para México y para sus hogares. Podemos diagnosticar un caso de optimismo exuberante. El brote fue una sorpresa cuando apareció la primera medición posterior a la elección que dio el triunfo a López Obrador. En ese entonces, la estadística registró un brinco de doble dígito, como si el resultado electoral hubiera destapado un frasco de grandes expectativas. La sorpresa ahora es la resiliencia del optimismo. El índice de confianza sigue por las nubes, tres meses después de la toma de posesión de AMLO, a pesar de la ausencia de buenas noticias económicas (entendidas en el sentido tradicional). Las expectativas de los consumidores no dejan de crecer y son impermeables al goteo de estadísticas que arrojan datos mediocres y lluvia de análisis que auguran desaceleración, mientras advierten de riesgos para la economía mexicana. ¿Qué está pasando? Las personas “normales” están viendo una película muy diferente a la de los “expertos” y eso llama la atención. Grandes expectativas frente a cautela o incluso pesimismo. La encuesta no se mete en honduras para entender el optimismo de los consumidores y nos deja la obligación de interpretar. Después de todo, esta encuesta es un ejercicio que tiene validez estadística, pero no pretende ser una exploración de la psicología nacional. (…) ¿Es bueno el optimismo? La pregunta tiene truco. Una economía, para estar sana, necesita que los consumidores estén de buen ánimo, porque ellos son el componente que más peso tiene en el PIB. El consumo privado representa entre 60 y 65% del Producto Interno Bruto. Es obvio que es mejor estar de buen ánimo que deprimido, pero el optimismo puede ser un problema cuando está basado en premisas absurdas y se utiliza para tomar malas decisiones. Lo peculiar de la encuesta de confianza del consumidor es que sus resultados no se están reflejando en las cifras de ventas. El comercio ha tenido un comportamiento poco espectacular en estos meses de exuberancia en las encuestas de confianza del consumidor. Para enero, la ANTAD registra números que apenas están por encima de la inflación, lo mismo que Walmart. En el caso de automóviles, el primer bimestre marca un descenso de 1.9 por ciento. Los consumidores están optimistas, pero no han perdido la razón”.

Cisen, Pegasus y un peligroso fetichismo

Salvador García Soto, en El Financiero: “En México se han desperdiciado varias oportunidades para revisar el pasado. La más clásica fue la foxista, en la primera alternancia. El medroso foxismo renunció a su deber histórico y poco relevante parió sobre las violaciones a la ley y a los derechos humanos durante el autoritarismo priista. A Calderón no le daban los equilibrios (el PRI le hubiera quitado el banquito), por lo que entre el acecho del Peje y la guerra antinarco, en ese otro sexenio panista se perdió una coyuntura más para conocer misterios de la negra noche del priato. Al volver a Los Pinos en 2012, el PRI no tenía necesidad ni incentivos para revolver los secretos político-policiacos del régimen del que emanó. Incluso hubo más cerrazón con una polémica ley de archivos. Pero un día de 2018 llegó a Palacio Nacional Andrés Manuel López Obrador, y prometió abrir los archivos de la Dirección Federal de Seguridad y del Cisen. Ese paso podría ser alentador si de ajustarle cuentas al pasado hablamos, pero podría resultar muy insuficiente, o de plano contraproducente, en al menos dos sentidos. La prensa no aguanta las ganas de que llegue la hora en que AMLO dé a conocer la ficha que le hicieron los del Cisen (o los de la DFS, para el caso es lo mismo). Cada semana cuestionan sobre ello al Presidente en la conferencia mañanera. Cualquier iniciativa a favor de la transparencia es positiva, pero dar a conocer fichas de la DFS o del Cisen podría redundar en mucho ruido y pocas nueces. En otras palabras, abrir los archivos es una medida en el sentido correcto, pero debe ir acompañada de un esfuerzo colectivo, uno que incluya al gobierno pero vaya más allá del mismo. Uno que privilegie la búsqueda de las historias de las víctimas, pero que simultáneamente vea esos casos como pedazos del rompecabezas que, de armarse, dará un panorama sobre cómo desde el sistema priista se intentó –y no pocas veces logró– someter a ciudadanos, opositores y líderes de todo orden. Es bueno abrir los archivos, pero es más bueno abrirlos con un propósito nacional de encontrar verdad y justicia. Que los archivos sean para que las instituciones, y los ciudadanos, se den a la tarea de conocer cómo funcionaba la opresión, la represión, el cooptamiento en la “dictadura perfecta”. Y, mediante las sanciones que todavía sea posible aplicar, se garantice que nada parecido se repita. Si sólo recibimos fichas y que cada quién se las apañe, podría ser un esfuerzo insuficiente. (…) No vaya a resultar que eso de abrir las fichas del Cisen y de la DFS sea puro fetichismo, maniobra que refuerza sólo la narrativa oficial del cambio, mientras para otros crímenes de espionaje, con autores en activo a la mano, se dispensa graciosa amnistía”.

Los abucheos son el nuevo “puto…”

En Milenio, Carlos Puig, escribe que: “hay tantas versiones como uno quiera creer […] del origen del estúpido grito de ‘Puto…’ en las tribunas mexicanas durante el futbol […]. Se sigue escuchando para nuestra vergüenza. Todos tenemos claro que el primer abucheo a un Gobernador de oposición fue en Guerrero; el Gobernador se molestó, el Presidente apaciguó los ánimos y él mismo dijo que le parecía que eso estaba organizado. Infantilismo político, le ha llamado. Los medios retomaron el asunto, nadie le dio demasiada importancia y… Pues sí. Conocimos una circular, presuntamente de Morena, que azuzaba a sus seguidores a los abucheos, circular que la líder del partido parece, subrayo la palabra parece, haber desconocido. El Presidente ha dicho que todo indica que es falso. Vaya usted a saber. Hay además una lógica: la mayoría de esos eventos son para anunciar programas de reparto de dinero concedidos por el Gran Benefactor. El mismo que lleva años, y los últimos meses hablando muy mal de los partidos y el régimen que esos gobernadores representan. Quienes asisten a esos eventos son los beneficiados de esos programas. Nada raro, más allá del relajo, que lancen rechiflas contra el telonero que no les ha dado lo que ahora el Presidente y por quien, seguramente, no votaron. Hay que decir que el Presidente ha tenido muy buenos gestos cada vez que sucede. Aún así, vuelve a suceder. Ya es hábito, ya es chunga […]. Me temo que el resultado terminará siendo que los gobernadores no podrán volver a salir de su casa porque nunca faltará el que abuchee, chifle, grite. Porque sí, ya se volvió como aquel vergonzoso grito en estadio, y las soluciones parecen diseñadas por la FMF o la FIFA”.

Gobernadores, “hasta la madre” de abucheos; el PRI va por la vía jurídica

En Excélsior, Francisco Garfías, escribe que: “el Gobernador priista de Colima, Ignacio Peralta, rompió el ciclo de los gobernadores de oposición que se quedan callados cuando son abucheados, silbados, insultados en actos del Presidente López Obrador […]. Subieron los abucheos, la rechifla y los insultos. Subió también el tono mordaz del mandatario de Colima, quien esperó a que terminara la silbatina para rematar, mordaz: ‘Desahogado el punto del orden del día del abucheo, sigo entonces con mi mensaje…’. El Presidente de la República se apegó al libreto que se sigue en actos que le organizan en estados que gobierna la oposición: defendió a Peralta […]. Del tema hablamos con tres ex gobernadores del PRI que actualmente ocupan un escaño en el Senado. Al hidalguense Miguel Osorio Chong y a Beatriz Paredes les pedimos opinión en una rueda de prensa. Al mexiquense Eruviel Ávila lo interrogamos por separado. Dijo Osorio: ‘Generar enfrentamientos entre la propia sociedad y sus gobiernos es irresponsable a todas luces. Pero lo niegan. No entienden que esto es lo que lleva a tener un país con estabilidad, con paz, con crecimiento. Lo único que genera es conflicto’ […]. La tlaxcalteca Beatriz Paredes se solidarizó con la también abucheada sonorense Claudia Pavlovich y recordó que AMLO es Presidente de todos los mexicanos. ‘Esta convicción de la responsabilidad de quien deja de ser un dirigente social, un dirigente de una parte, para convertirse en una autoridad de todos los mexicanos, es un asunto que vale la pena recordar día con día’. Eruviel […]nos dijo que en su sexenio como Gobernador le tocó tratar a dos presidentes de distinto signo político: el panista Felipe Calderón y el priista Enrique Peña. ‘Con el presidente del PAN fui a muchos eventos. Siempre hubo respeto mutuo. Me consta que sí se puede convivir y tener una relación de respeto con un Presidente diferente al partido del Gobernador’. Y con Peña ni se diga. Ya encarrerado, Eruviel exhortó al Presidente López Obrador a que gire instrucciones a los organizadores de esos eventos y les pida que haya respeto hacia el Gobernador anfitrión”.

El “protocolo” del abucheo

En El Universal, Salvador García Soto, escribe que: “presentados primero como muestras ‘espontáneas’ de rechazo a los gobernadores en sus propios estados y como el contraste entre la popularidad y enorme aprobación del Ejecutivo federal con la desaprobación al ejecutivo estatal, los abucheos y gritos en contra de los mandatarios de las entidades federativas en eventos del Presidente Andrés Manuel López Obrador, empiezan a parecer cada vez más un montaje orquestado y sincronizado por las dirigencias nacional y estatales de Morena para exaltar la figura presidencial y exhibir la impopularidad de los gobernadores […]. Aunque dirigentes del partido oficial negaron la autenticidad del documento membretado que difundió el sábado pasado la dirigencia del PRI en Sonora y el propio Presidente ofreció investigar si el texto donde se ordena a las dirigencias morenistas en los estados solicitar como ‘obligatorio’ que ‘los asistentes convocados emitan sonidos de desaprobación […] al anunciar la intervención del mandatario estatal de oposición’, las denuncias de varios gobernadores que consideran esto una ‘celada’ o un ‘protocolo’ ordenado por Morena cobra cada vez más fuerza. Ayer la Conferencia Nacional de Gobernadores de plano emitió un comunicado condenando lo que llamó un acto ‘orquestado por grupos simpatizantes de Morena’, con los cuales se pretende desacreditar el trabajo de los gobiernos locales […]. Si, como sugiere la Conago, todo ha sido una forma de contrastar negativamente y desacreditar a los gobernadores, utilizando a las huestes morenistas, la pregunta es qué gana el partido oficial y el propio Presidente tratando de minar la ya de por sí cuestionada imagen de las autoridades estatales, ¿tener un Presidente más fuerte y mucho más popular? ¿realmente necesitan de esas artimañas cuando nadie, menos los gobernadores, cuestionan y amenazan la legitimidad y la aprobación del Presidente?”.

¿Precavido?

Excélsior, Frentes Políticos, asegura que: “para evitar una rechifla, que, por cierto, se tiene bien ganada, Martín Orozco Sandoval, gobernador de Aguascalientes, analiza si acompañará o no en el templete a Andrés Manuel López Obrador este fin de semana. ‘Hasta que no tengamos un acuerdo de la Conago voy a acudir al evento, pero también el Presidente debe hacer algo, merecemos respeto’, precisó. La visita del mandatario federal obedece al arranque de la entrega de programas sociales, pero encontrará un estado en descomposición. Siguen los robos a transeúntes, de vehículos, a negocios, a empresas. La seguridad pública no es prioridad, al Gobernador sólo le interesan sus viajes y su diezmo en todo lo que toca. Por cierto, el periodista José Luis Morales fue detenido ‘por hablar mal’ de Orozco. A este Gobernador le chiflan, aunque no se suba al templete.”

Santa Lucía duplica el problema

En Milenio, Carlos Marín, escribe que: “luego de escuchar a Peter Cerdá, Vicepresidente de la International Air Transport Association, máxima autoridad aeroportuaria para 260 aerolíneas comprometidas con la seguridad, fiabilidad, confianza y economía en el transporte aéreo del mundo, no parece caber duda: si se consuma la necedad de adaptar la base militar de Santa Lucía para vuelos comerciales deberán reducirse… ¡a la mitad! los vuelos del saturado aeropuerto Benito Juárez y las principales líneas aéreas occidentales preferirán cancelar sus viajes a Ciudad de México […]. Cerdá lo dijo en los noticiarios radiofónicos de Ciro Gómez Leyva y Joaquín López-Dóriga: ‘No hay líneas aéreas que operen en áreas que no sean seguras. Habrá una deficiencia en el espacio aéreo y vamos a tener que reducir la capacidad de los aeropuertos en vez de incrementarla y habrá menos vuelos por hora de lo que tenemos hoy en día. Este factor impactará. El otro tema es la interconectividad de pasajeros con distintos aeropuertos para una conexión doméstica. Es muy probable que muchos pasajeros eviten venir a la capital del país’. JLD: ¿Las aerolíneas necesitan autorización de la IATA para volar a los aeropuertos? 2No, pero nuestros miembros dependen de nosotros para tener un enlace muy de cerca con los distintos gobiernos y autoridades civiles de los aeropuertos para asegurarnos de que esas entidades están cumpliendo con los estándares más altos y asegurarnos de que las condiciones sean las adecuadas para aterrizar y despegar…2. Así que la IATA coincide con Mitre, la institución derivada del Tecnológico de Massachusetts en cuyos estudios se basan las operaciones comerciales y militares estadunidenses. Lo dicho para el capricho: que se retome Texcoco y se le bautice… Santa Lucía”.

Sudaron frío

El Universal, Bajo Reserva, asegura que: “frío sudaron[…] algunos del PAN y Morena pues en el Instituto Nacional Electoral tres de once consejeros votaron en contra de dar por buenas sus plataformas electorales de Puebla, con la presentación de las mismas con las que compitieron en 2018. Aunque 8 consejeros dieron el sí, en el camino alertaron que de haber negado el registro de esos documentos se habría sacado de la jugada a los dos partidos punteros, por quedar impedidos legalmente para registrar candidatos. Hace unas semanas el INE, que preside el consejero Lorenzo Córdova, les dio chance a los partidos de refritearse sus plataformas pues no había tiempo para cumplir sus estatutos, que les ordenan realizar consejos, congresos o procesos de discusión, y fue por eso que esos dos partidos más el PES de plano no ofrecieron nada nuevo al electorado en la nueva contienda del 2 de junio”.

Gobierno clientelar

En Milenio, Héctor Aguilar Camín, escribe que: “con ese título, ‘El gran benefactor’, María Amparo Casar ha publicado en Nexos el primer cálculo serio, que yo conozca, del tamaño del clientelismo que se propone alcanzar este gobierno. Cuando acabe de desplegar todo el menú de sus programas sociales, dice Casar, el Presidente Andrés Manuel López Obrador estará repartiendo dinero en efectivo, por distintos rubros, a unos 23 millones de mexicanos. Si los porcentajes de votación en las elecciones intermedias de 2021 se mantienen parecidos a las de 2015, esos 23 millones de mexicanos beneficiados por el gobierno representarían el 50.3 por ciento de la votación efectiva. Naturalmente no todos y cada uno de los votantes beneficiados sufragarán por los candidatos de Morena, pero un porcentaje muy alto, sin duda, votará por López Obrador, quien ha dicho que estará en la boleta de esas elecciones para sujetarse a la revocación de mandato. ‘No habrá intermediarios’, ha repetido una y otra vez López Obrador: ‘Los programas llegarán directamente'[…]. Imposible dudar de la llana intención redistributiva del proyecto ni de su evidente diseño electoral. El proyecto político de López Obrador, dice Casar, tiene lo que le falta a su proyecto económico: ‘una planeación de largo plazo con minuciosa anticipación y medición de costos y beneficios’. ‘Estamos’, concluye Casar, ‘frente al proyecto de legitimación y permanencia en el poder más ambicioso que haya conocido la exigua democracia mexicana: el diseño de un tecnócrata electoral de altos vuelos’. No está improvisando, dice Casar. Se prepara desde ahora para 2021 y 2024, “mientras sus adversarios andan francamente papando moscas’. Se le olvida un detalle, concluye Casar: ‘el apoyo popular y electoral no alcanzan para sacar al país adelante’”.

Los contrapesos (y su ausencia)

Jorge G. Castañeda, en El Financiero, escribe lo siguiente: “En estos días en que el PRI cumple 90 años y elige una nueva dirección, y el PAN sigue intentando resolver sus diferencias internas sin analizar las razones de su derrota, está de moda subrayar la falta de contrapesos frente al tsunami de Morena. También abundan las críticas, burlas o denostaciones a los esfuerzos de crearlos, como el que se identifica con Javier Corral. Detrás de estos análisis, subyace un problema mayor, en ocasiones responsabilidad de los autores de los lamentos o denuncias. Primero, el caso del esfuerzo identificado con Corral. Se cometieron errores menores de timing y de ventaneos, pero entre la parálisis y la acción, prefiero la segunda. Mi propio alejamiento no es por falta de simpatía o acuerdo; simplemente creo que mientras no se sume Enrique Alfaro al proyecto, el intento se parece demasiado a un apoyo prematuro a la candidatura presidencial de Corral para el 2024. Es un esfuerzo loable, con todos los defectos que se quiera. (…) La clase política primero. Vive sus propios problemas, desde luego, y de una derrota como la de julio no se levanta nadie de la noche a la mañana. (..) En cualquier país democrático del mundo, si el Jefe de Estado pronuncia una larga intervención cada mañana (como dice Salvador Camarena, rueda de prensa no es), lo mínimo que puede exigir la oposición es un derecho de réplica, con la misma exposición en medios que el Presidente. Los cuatro partidos opositores podrían ponerse de acuerdo para turnarse todos los días y responderle a López Obrador, con una postura común ante alguna de las barbaridades que dice cada mañana, y exigirle a los medios la misma cobertura. Huelga decir que ni la oposición lo va a hacer, ni los medios lo permitirían, ya ni hablemos del gobierno que inmediatamente le señalaría a los dueños de los medios que no es una buena idea. (…) La clase empresarial mexicana, por su parte, ha dado una buena cantidad de bandazos desde el 1 de julio. Arrancó con unos videos que no merecen mayor comentario, para transitar entre críticas más o menos explícitas a ciertas decisiones del gobierno (la cancelación del aeropuerto, por ejemplo), a eventos más o menos abyectos, como el del CCE hace unos días. (…) Lo que no falta son los datos que muestran que a pesar de todos los besamanos, reverencias y supuestos compromisos, la clase empresarial ha congelado inversiones, y ha retirado capital del país. (…) Por último, la comentocracia, (…) Numerosos columnistas, intelectuales, analistas y comentaristas han señalado las mentiras, las amenazas y los peligros de la 4T. Algunos han empezado a padecer repercusiones negativas por sus posturas. Muchos otros han preferido callar sus desacuerdos, considerando que no sirve de nada oponerse por ahora, y que las consecuencias personales pueden ser significativas. Y desde luego, hay muchos comentócratas que sinceramente concuerdan con las políticas del gobierno, aunque contradigan sus valores o posiciones de antes. Se vale. (…) No estoy de acuerdo, pero reconozco que mi sentimiento es no sólo minoritario, sino contracorriente. La intelectualidad mexicana es precisamente eso: mexicana. Es decir, individualista, cuidadosa, renuente al conflicto y a la acción colectiva, y al final, acostumbrada al “business as usual”. No sé si sea el caso, con la 4T”.

Cuando se abusa del poder y no pasa nada

Leo Zuckermann, en Excélsior, escribe que: “A Peña Nieto le debemos que López Obrador sea hoy Presidente. Nadie trabajó con tanto ahínco para lograr este objetivo. No sólo por los graves errores y la corrupción que caracterizaron a su sexenio, sino también por haber sacado del camino, a la mala, abusando de su poder, al candidato que estaba creciendo en las encuestas, Ricardo Anaya, y que podía alcanzar al favorito, AMLO. Desde el día uno en que tomó posesión como Presidente, López Obrador le agradeció a Peña por no haberse metido en las elecciones de 2018. Es cierto: no se metió en contra de él. Pero sí lo hizo, burda y groseramente, en contra del candidato del Frente del PAN, PRD y MC. Entre noviembre de 2017 y enero de 2018, AMLO iba arriba en las encuestas; el segundo lugar se lo estaban disputando Anaya y el candidato del PRI, José Antonio Meade. En enero, sin embargo, Anaya comenzó a crecer y despegarse. Tenía una clara tendencia al alza. Fue, entonces, en febrero, que el gobierno de Peña y el PRI comenzaron a atacarlo por la presunta compra de un terreno que luego vendió como nave industrial logrando un importante rendimiento. Con toda la mala leche posible, se filtró la noticia de que la Procuraduría General de la República (PGR) lo estaba investigando por un presunto delito de lavado de dinero. Amenazado, Anaya contraatacó prometiendo que, de ganar, metería a la cárcel a los miembros del gobierno que hubieran cometido actos de corrupción, incluyendo al presidente Peña. El enfrentamiento escaló. Hubo voces en el gobierno peñista y la campaña del PRI que recomendaron el encarcelamiento de Anaya para sacarlo definitivamente de la contienda. ¿Y ahora, ex post facto, qué va a pasar? Nada porque en este país los gobernantes pueden abusar de su poder sin consecuencias. No es la primera vez que esto sucede. En 2006, la PGR de un gobierno panista se lo había hecho al candidato a la gubernatura de Jalisco por el PRI, Arturo Zamora. En 2017, la PGR de Peña también se la hizo a la candidata a gobernadora del PAN en el Estado de México, Josefina Vázquez Mota. Ambos tenían buenas probabilidades de ganar, pero acabaron perdiendo. Luego, la PGR se desistió de perseguirlos judicialmente. En pleno siglo XXI, México está lejos de tener un auténtico Estado de derecho. Persisten, como en el siglo XIX, gobernantes que abusan de su poder arruinando, sin pudor alguno, carreras profesionales por motivos políticos”.

@loscabareteros

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