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Desde la redacción de @loscabareteros ponemos a su consideración la “Columna de columnas nacional” del jueves 02 de mayo 2019. Cuando no estemos: Si los presidentes pensasen un instante en una presidencia en la que no están ellos, algo que irremediablemente sucederá, tendrían que estar construyendo instituciones, empoderando actores sociales capaces de actuar al margen de la voluntad presidencial, construyendo contrapesos potenciales frente a los caprichos de los soberanos… Agua de La Laguna. AMLO y el tope con la realidad…

Rayuela

Es la matonería elevada a su máxima expresión. Y algunos países latinoamericanos se arrastran serviles ante el garrote de Washington.

Agua de La Laguna

En el Reforma, el analista y periodista Sergio Sarmiento, escribe que: “en su mañanera de ayer el Presidente Andrés Manuel López Obrador habló de La Laguna, esa comarca compartida por Coahuila y Durango que se ha convertido en ejemplar centro de producción ganadera y lechera pese a su aridez. Si bien el mandatario reconoció el ‘esfuerzo de los empresarios’ laguneros, y los “muchos beneficios’ que su trabajo ha traído, advirtió: ‘Pero ya no se puede seguir creciendo en La Laguna con cuencas lecheras, porque para producir la leche se requiere de la alfalfa y se requiere de mucha agua y no hay agua suficiente en La Laguna’ […]. Quienes conocen la historia de La Laguna saben que la razón del desarrollo de esa región, una de las más prósperas del país, es precisamente la falta de agua y de otros recursos naturales. La aridez hizo que las tierras no fueran tan codiciadas como en el sur del país, lo cual promovió la inversión productiva, el trabajo intenso y la unión de los productores […]. Cuando los políticos dicen que quieren una planificación ‘racional’, hay que ponerse a temblar. Las inversiones ganaderas se hicieron en La Laguna y no en Tabasco o Chiapas, bendecidos por una gran abundancia de agua, precisamente por la intervención de los políticos en estas entidades. La fragmentación de la tierra en el sureste debido al ejido y la falta de derechos de propiedad, producto de la idea de que había que proteger a los ejidatarios de sus propias decisiones, solo llevaron las inversiones a lugares donde la mano de los planificadores no era tan pesada. Si el gobierno decide hoy imponer su ‘planeación racional’ a La Laguna y restringe la inversión pecuaria con el pretexto de que es una zona árida, causará un enorme daño, pero sin generar una mayor producción en el sureste. El mercado que cuestiona el mandatario es la clave para promover un mayor desarrollo […]. Si López Obrador fuera realmente un liberal como pregona, debería promover las soluciones de mercado de los liberales. Benito Juárez y sus correligionarios del siglo XIX entendieron la importancia de acabar con los bienes de manos muertas, como los ejidos, para impulsar la propiedad privada y la inversión. La Laguna es un ejemplo de cómo una comarca puede sobreponerse a condiciones adversas gracias a la libertad de mercado. Si el gobierno pretende limitar el desarrollo de La Laguna por decreto, sin crear condiciones para una mayor inversión en otros lugares, estará simplemente condenando al país a una mayor miseria”.

AMLO y el tope con la realidad

Enrique Quintana, escribe en El Financiero: “Vaya contraste. Estamos en las orillas de la recesión, con un crecimiento de apenas 0.2 por ciento en el primer trimestre del 2019, pero queremos que, al terminar el sexenio, en 2024, la tasa de expansión del PIB alcance el 6 por ciento anual, con un promedio al año de 4 por ciento, de acuerdo con lo que dice el Plan Nacional de Desarrollo (PND). ¿Es posible lograr ese tránsito? De que es posible, claro que es posible. El punto es si se van a crear las condiciones para que esa posibilidad se convierta en realidad. Como le he comentado insistentemente en este espacio, la clave para el crecimiento es la inversión, aquí y en China. Afortunadamente, el PND así lo entiende y fija en su “Objetivo 3.4” lo siguiente: “Propiciar un ambiente de estabilidad macroeconómica y finanzas públicas sostenibles que favorezcan la inversión pública y privada”. Ese objetivo lo convierte en una meta: lograr que la formación bruta de capital fijo pase del 22.3 por ciento del PIB en 2018 a una cifra de 25 por ciento en 2024. Aunque parece poco el avance, apenas 2.7 puntos porcentuales del PIB, en realidad se trata de un crecimiento fuerte. Un crecimiento del PIB de 4 por ciento en promedio anual implicaría un 26.5 por ciento de crecimiento en el sexenio. Para que la inversión llegue al 25 por ciento del PIB en 2024, requiere crecer 41.8 por ciento en todo el sexenio, lo que implica obtener una tasa promedio de 5.8 por ciento al año. No es imposible. Ha habido lapsos de la historia reciente en los que la inversión ha crecido fuertemente. Entre 1995 y el 2000, tras la crisis asociada al “error de diciembre”, la inversión creció a una tasa promedio anual de 13.0 por ciento. Entre 2003 y 2006, en la segunda parte de la administración de Fox, el crecimiento medio de la inversión fue de 7.3 por ciento anual. En los primeros dos años del sexenio de Calderón, la tasa media fue de 6.0 por ciento. Y, en la segunda mitad del gobierno de Calderón la tasa promedio fue de 5.6 por ciento. (…) Pero, por lo pronto, no se están creando las condiciones para que la inversión crezca, menos aún para que lo haga a tasas aceleradas. En los primeros tres meses del año, la inversión fija del sector público cayó en 13.1 por ciento en términos reales, mientras que la inversión total (que suma también la del sector privado) crecía apenas a un ritmo de 1.1 por ciento en enero (último dato disponible). Si no se realiza inversión pública y si no se crean las condiciones de confianza para que el sector privado invierta, evidentemente sólo un milagro de la ‘guadalupana’ permitiría a la economía mexicana, siquiera mantener el triste 2 por ciento que ha tenido en los últimos años, mucho menos crecer a una tasa del 4 por ciento”.

Señor Presidente: el -0.2% indica que no vamos bien

Luis Miguel González, escribe en El Economista: “El PIB decreció 0.2% en el primer trimestre del año. El dato es malo, pero puede justificarse por todo lo que ha pasado en estos tres meses. El dato del PIB es malo, pero tiene remedio: el gasto público puede fluir con más eficiencia y el mensaje del Gobierno puede ser más amigable con los inversionistas. El problema no es el dato, sino la reacción presidencial. Vamos bien, mucho muy bien dice AMLO y luego invita a hacer una comparación con Zedillo, “un gobierno que los conservadores consideran un buen Gobierno”. Un dato negativo significa que no vamos bien. La desaceleración económica ya venía desde el segundo semestre del 2018, pero la tendencia se ha agudizado en el primer trimestre del 2019: el sector agropecuario crece mucho, pero no alcanza a compensar la debilidad del sector servicios ni sirve para apagar el foco rojo en la actividad industrial. Mención aparte merece Pemex, que está en terapia intensiva (o merece estarlo). Más allá de los números, la cifra del PIB expresa una realidad que es económica, social y humana. Refleja muchas cosas que han ocurrido desde que AMLO fue elegido y cosas muy puntuales que han pasado en estos tres meses. Los empresarios están cautelosos. Los consumidores, optimistas, pero no gastan más. La cancelación del aeropuerto enfrió el ánimo de algunos inversionistas; las agresiones de Trump han trastocado la logística de la frontera; la guerra contra el huachicol hizo más complicada la vida económica en el Bajío y Occidente por algunas semanas; la inseguridad afecta los negocios y el consumo… la política de austeridad puede ser virtuosa desde el punto de vista moral, pero no siempre ayuda a la economía. El gasto público se ha contraído 6.1 por ciento. No hay subejercicio, dice AMLO, pero debemos aclarar que tampoco un funcionamiento pleno del músculo presupuestal. La inversión pública no arranca y la derrama de gasto en los programas sociales no va en línea con lo proyectado por el Gobierno. Trascendió que durante una reunión de Gabinete, el mes pasado, el mismo presidente llamó la atención a su equipo, ante la lentitud que se vive en la entrega de recursos. Estamos viviendo la curva de aprendizaje y la disrupción. Se descarrila el tren del neoliberalismo, pero la 4T no ha encontrado su locomotora, o no la ha encendido. (…) todos los sexenios arrancan lento (…) Nuestra población crece alrededor de 1.4% anual y necesitamos más de 4% para abatir los rezagos. Señor Presidente: No vamos bien, pero hay margen para mejorar, siempre y cuando se corrija lo que no sirve”.

Cuando no estemos

Jorge Zepeda Patterson, escribe en El País: “Ningún baño de humildad es más efectivo que imaginarse un mundo sin nosotros, una vida en la que ya no estemos. Podemos asumir que tres o cuatro personas la pasarán mal un rato, probablemente la pareja y los hijos si se tienen (o eso quisiéramos pensar) y quizá una sesión de lamentos reales o impostados de quienes nos rodean. Pero pasado un tiempo, y para efectos prácticos, el planeta seguirá girando como si nunca hubiésemos pasado por él; apenas un efímero rizo de espuma en un mar encrespado. Los presidentes de un país suelen pensar lo contrario. Algunos trascienden aunque sea porque una escuela o una avenida llevará su nombre si corren con suerte; muchos de ellos ni eso. Dependerá de su capacidad para tomar medidas que afecten la vida de los ciudadanos aun cuando ellos se hayan ido. Y eso no sucederá a menos que fortalezcan a actores sociales de manera irreversible y funden leyes e instituciones capaces de permanecer en el tiempo. La reflexión anterior parece obvia y ociosa, pero por desgracia no suelen compartirla los gobernantes en turno. Siempre recordaré una conversación con el presidente Felipe Calderón hace diez años, en la que cuestioné que tras haber sido toda su vida un opositor víctima de una democracia simulada, no utilizase su mandato para hacer irreversible una democracia efectiva con contrapesos sólidos y un entramado de instituciones neutras. Palabras más palabras menos, respondió que por el momento eso estorbaría el ejercicio del poder presidencial y había mucho que hacer para mejorar al país. Actuaba como si hubiese llegado al poder para quedarse treinta años y sus buenas intenciones hicieran innecesaria la fundación de instituciones democráticas que solo estorbarían el ejercicio de su voluntad bienhechora. Como sabemos, se fue de Los Pinos con penas y sin gloria. Recuerdo también el caso de un presidente municipal en Jalisco, un empresario honesto pero un tanto rústico, que compró las patrullas a precios bajos en la concesionaria de su compadre. Cuestionado por haber incumplido las normas que exigían licitar la adquisición de los vehículos, respondió que esas normas eran para los funcionarios corruptos, él podía obviarlas porque no estaba actuando con dolo. Nunca pudo entender que violar las normas quitaba los candados que impedían que otros menos “honestos” también lo hicieran. Algo en la actitud de Andrés Manuel López Obrador me hace recordar estos casos, guardadas las notorias diferencias ideológicas o la calidad moral de los implicados. Él está convencido de que está allí, en la silla presidencial, para hacer la voluntad del pueblo, pero imponiendo prácticas que permitirán que el siguiente las deshaga con la misma facilidad. Cuando en un mitin somete a votación a mano alzada una cuestión importante para el país y esgrime el resultado como una expresión legítima de la voluntad del pueblo, no se da cuenta de que está inaugurando un mecanismo que facilitará al siguiente presidente hacer lo que se le venga en gana (por ejemplo desmontar las decisiones y proyectos instalados de la 4T). Total, reunir tres o cinco mil adeptos los puede hacer cualquier político que se precie. Lo mismo sucede cuando levanta censos improvisados por sus simpatizantes en los que terminará participando el 1% del padrón electoral y asume que la Nación ha hablado. (…) Si los presidentes pensasen un instante en una presidencia en la que no están ellos, algo que irremediablemente sucederá, tendrían que estar construyendo instituciones, empoderando actores sociales capaces de actuar al margen de la voluntad presidencial, construyendo contrapesos potenciales frente a los caprichos de los soberanos. La única manera de imprimir cambios importantes que resistan el tiempo es levantando la vara, no bajándola, de tal manera que el verdadero interés público, expresado en una miríada de instituciones, pueda sostenerse frente al capricho del presidente en turno”.

Follow the money

Alejandro Páez Varela, en el portal SinEmbargo, escribe: “He leído y escuchado que cada vez hay más acciones coordinadas, pagadas, para ir en contra del Presidente Andrés Manuel López Obrador en las redes. La última, la que pedía su renuncia, fue muy notoria; casi todos los analistas de metadatos que conozco dicen que se trató de un ataque donde hubo recursos quién sabe de dónde. Hace varias semanas, alguien me aseguró que Presidencia no está pagando bots. Pero dijo que sí hay recursos destinados a defender al Jefe del Ejecutivo en las redes. ¿De dónde salen esos recursos?, le pregunté. Supuso que muy probablemente de Morena; que es una operación que se gestó allá desde la campaña 2018 y que se sigue utilizando. No tengo datos en firme para decir que esto sea cierto. Desde hace algunas semanas algunos suponen que se están pagando granjas para atacar al Presidente con una estrategia en dos vías: aplacar el apoyo orgánico y alimentar tendencias contra López Obrador vengan de quien vengan. Esto último es muy importante. Opera como un “fondo” que está atento a las oportunidades. Por ejemplo, me dicen, la matanza de Minatitlán; fue amplificada en la red por personalidades y luego se echaron a andar bots que apoyaron cuentas. No necesariamente las cuentas maliciosas y las reales están vinculadas. Hace unos días López Obrador se dirigió a las empresas de redes sociales Facebook y Twitter. Les pidió impedir la operación de bots en guerras sucias. Les dijo que deben evitar esas operaciones y luego señaló: “se hacen contratos”. ¿Tiene datos el Presidente de estos contratos? Porque, como decimos en el argot, esa es la nota: quiénes están pagando los ataques. Casi todos los análisis que yo he visto sobre los ataques a AMLO ubican a Felipe Calderón (y/o a gente ligada al ex Presidente) en las nubes de metadatos. No digo que él o su gente paguen los ataques, pero sí brilla su participación. Si él paga los ataques, se explicaría por qué aparece en los distintos análisis; si no los paga, entonces hay quien sí lo hace para magnificar lo que dice en redes. No es lo mismo una cosa que la otra pero el efecto es el igual. Lo cierto es que pocas veces como ahora he visto tanta basura en las redes sociales, y tanta virulencia. Te fusilan por chairo o por fifí con la misma facilidad. Son cuentas con pocos seguidores que pueden acusar a quien sea de lopezobradorista o de opositor por un mismo tuit; interpretan como quieren, pues, si demasiado análisis. (Siempre, por supuesto, dan ganas de responder; pero todos los análisis que existen sobre las redes aconsejan lo contrario. No responder parece la mejor opción, porque se potencia –los algoritmos lo hacen– a quienes reciben una paga por los ataques). (…) Follow the money, dice el clásico. Hay que seguir el dinero. Sería bueno que se formara un equipo plural para tratar de determinar qué está pasando en las redes sociales. Quizás lo mejor sería que la UNAM o alguna otra institución (o varias) entrara al tema y emitieran un dictamen. Lo dudo: ¿quién le pone cascabel al gato? Es decir, ¿quién se atrevería a desnudar a (y pelearse con) los grupos de poder que se disputan las redes sociales? (…) La pregunta quedará, pues por mucho rato. ¿Quiénes están alimentando el cochinero? ¿Con qué dinero y hasta dónde están dispuestos a llegar?”

Acarreados durante décadas por sus líderes, los obreros podrán decirles NO desde hoy, y echarlos

Daniela Barragán, en SinEmbargo: “El primer año de Gobierno de Andrés Manuel López Obrador tiene ya una nueva Reforma Laboral. Aunque llega con dudas y con temas pendientes –como la regulación del outsourcing–, especialistas coinciden en que la legislación recientemente aprobada comenzará a romper la estructura sindicalista que caminó por más de 80 años, hombro con hombro, del poder político y económico del Partido Revolucionario Institucional y que también provocó la precariedad de la clase trabajadora en México”.

El caso Wallace, ¿“el gran fraude judicial de la historia”? Ricardo Raphael aporta nueva evidencia

De la Redacción de SinEmbargo: “El periodista publicó en la revista Proceso un reportaje sobre el origen del hijo desaparecido de Isabel Miranda. Pone en dudas al que aparecía como padre biológico y, con eso, todo este caso se tambalea. Ahora, en una entrevista con W Radio, dice que podría tratarse de “el gran fraude judicial de la historia”.

La ruta del PND

Este miércoles, el Presidente Andrés Manuel López Obrador presentó a través de sus redes sociales, el Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024, mismo que definió como un paradigma que será modelo a nivel internacional. En El Universal, su Editorial, asegura que: “Por mandato legal, los gobiernos que llegan al poder en México deben presentar su Plan Nacional de Desarrollo (PND) en los meses siguientes a la toma de posesión para su aprobación en la Cámara de Diputados. La administración actual cumplió con el ordenamiento y en los últimos minutos del 30 de abril entregó el documento al Congreso de la Unión, en el que se fijan las prioridades del país para alcanzar “un modelo viable de desarrollo económico, ordenamiento político y convivencia entre los sectores sociales”. […] ¿Cómo combatir la corrupción? El Plan Nacional de Desarrollo propone, entre otros puntos, tipificar la corrupción como delito grave, prohibir las adjudicaciones directas, eliminar el fuero, hacer obligatoria las declaraciones patrimonial, fiscal y de intereses de todos los funcionarios. […] Con el PND, el gobierno federal —y por tanto el país— tiene fijado un objetivo, similar al de administraciones anteriores: mayor bienestar y desarrollo. Ahora, la vía que se propone para alcanzarlo es distinta, pero será lo de menos si se cumple con el añejo reclamo ciudadano de elevar su nivel de vida. El tiempo será el único que diga si fue la ruta adecuada”.

Un plan inspirado en 1906

El día de ayer se presentó el Plan Nacional de Desarrollo (PND), el cual refleja las prioridades del gobierno federal para trabajar este sexenio, por lo que en el Excélsior, su director, el periodista Pascal Beltrán del Río, escribe que: “al cumplirse los primeros cinco meses del periodo presidencial, Andrés Manuel López Obrador dio a conocer el […] PND elaborado por su gobierno, el cual, dijo, fue entregado en tiempo y forma al Congreso de la Unión. Los artículos 25 y 26 de la Constitución describen los lineamientos que debe tener dicho documento. El primero dice que ‘el Estado velará por la estabilidad de las finanzas públicas y del sistema financiero para coadyuvar a generar condiciones favorables para el crecimiento económico y el empleo’. Agrega que el PND y los planes estatales y municipales ‘deberán observar dicho principio’. El segundo establece que ‘el Plan Nacional de Desarrollo considerará la continuidad y adaptaciones necesarias de la política nacional para el desarrollo industrial, con vertientes sectoriales y regionales’ […]. La actual administración federal entregó un texto de 64 páginas que se ajusta estrictamente a la plataforma electoral que llevó a López Obrador a la Presidencia de la República. En ese sentido, no representa sorpresa alguna, aunque en ningún momento intenta abonar a la reconciliación nacional que ha planteado el Ejecutivo. Se trata, sin duda, de un manifiesto rupturista […]. Un conteo de las poco más de 18 mil palabras empleadas sirve para revelar las prioridades que tuvieron los redactores del documento. Resulta interesante que uno de los conceptos más mencionados es el de seguridad, que se repite 65 veces a lo largo del texto, incluso más veces que el de desarrollo, que tiene 60 menciones, incluidas las veces que aparece el título del documento. Neoliberal o neoliberalismo alcanza 33 menciones, las mismas que la palabra México, dos menos que corrupción o corrupto, y diez más que crecimiento. Otras palabras o conceptos que se repiten con frecuencia son economía (73), política (57), bienestar (49), derechos (38), salud (31), pueblo (29), instituciones (24), pobreza (21), trabajo (18), mexicanos (17), ciudadanos (16), vida (15), mercado (14), cultura (13), productividad (8), riqueza (8), campo (8) e ingreso (6). La siguiente fue la frecuencia de las palabras o conceptos incluidos en los artículos constitucionales que dan base al PND: sector/sectorial (37), región/regional (29), crecimiento (23), empleo (20), industria (11) y estabilidad (3). Por supuesto, el semántico no es el único análisis posible de este documento, que, de acuerdo con López Obrador, está inspirado en el plan del Partido Liberal de los hermanos Flores Magón, de 1906. Habrá que volver sobre él”.

¡Vamos muy bien!: PND

En una crítica contra el PND en el diario Reforma, su columna de trascendidos Templo Mayor, asegura que: “¡cómo han cambiado las cosas con la 4T! Si en otros sexenios el Plan Nacional de Desarrollo era un conjunto de cifras, metas y proyecciones económicas, la versión 2019-2024 trae tooodo el sello de los discursos de Andrés Manuel López Obrador. De entrada, el documento que dieron a conocer ayer, más que un catálogo económico, parece un libro de economía… ¡cubana! Cuestión de checar los primeros puntos del texto: ‘Honradez y honestidad’ y ‘No al gobierno rico con pueblo pobre’. Mención aparte merece el tercer apartado: ‘Nada al margen de la Ley, por encima de la Ley, nadie’, sobre todo porque el Presidente ha dicho varias veces que él prefiere la ‘Justicia antes que la Ley’. También destacan los puntos de ‘Economía para el bienestar’ y ‘El mercado no sustituye al Estado’, por mencionar algunas perlas del plan que, en sus primeras páginas, ni de pasadita menciona el fomento a la inversión o el impulso a la economía, asuntos que aparecen hasta la página 47 de 225. Pero, bueno, según el Presidente, sus cifras dicen que ‘vamos muy bien’. Ya nomás falta que nos explique en qué… o en dónde”.

Fijados

También en el Excélsior, su columna de trascendidos, Frentes Políticos, asegura que: “algunos actores políticos nada les parece. Apenas lanzado el Plan Nacional de Desarrollo, por Andrés Manuel López Obrador, Presidente de México, critican los términos utilizados en la presentación. Honradez y honestidad; no al gobierno rico con pueblo pobre; nada al margen de la ley, por encima de la ley, nadie; el mercado no sustituye al Estado; por el bien de todos, primero los pobres; el derecho al respeto ajeno es la paz; no más migración por hambre y violencia… Reclaman el estilo, lo califican de novela de ficción o de acabar con el lenguaje neoliberal. No ven más allá. El PND plantea un crecimiento promedio de 4 por ciento y, quiéranlo o no, regirá las reglas de este país para el futuro inmediato. Hay plan de desarrollo”.

AMLO enojado

Los arrebatos de López Obrador y las descalificaciones contra sus adversarios parecen ya ser una constante en las conferencias matutinas, pues es la forma en la que el mandatario ha elegido responder a las críticas a sus acciones de gobierno, por ello en Milenio, el periodista Carlos Puig, escribe que: “el Presidente Andrés Manuel López Obrador andaba ayer irritable, irritado. La realidad es terca y las cosas no cambian por arte de magia o porque alguien lo ordena. Y no, no nos hemos vuelto todos buenos. Las cosas tardan en echarse a andar, los nuevos funcionarios tardan en aprender a transitar el laberinto burocrático. Otros nomás no entienden, como algunos que nunca creyeron aquello de que el Presidente no quería más delegaciones de entidades públicas en los estados, y muchos secretarios se pusieron a nombrar amigos en las delegaciones, por lo que hace unos días la Secretaría de Hacienda les ordenó que corrieran a todos los contratados desde el 1 de diciembre pasado. Ayer en la mañanera, por ejemplo, repartió a todos. Sobre los resultados económicos del primer trimestre, culpó a sus ‘adversarios’ de que ‘están apostando a que nos vaya mal un día sí y el otro también’. Están hablando de estancamiento económico, de que no está funcionando el gobierno; lo cierto es que vamos muy bien, mucho muy bien. Nada más les recomendaría a los expertos y a los analistas conservadores que revisaran cómo fue el primer trimestre del inicio del gobierno de Ernesto Zedillo. Claro que estoy poniendo algo extremo, pero como así se llevan, de vez en cuando puedo yo también darme ese lujo, esa licencia’. Cuando se le preguntó sobre las consultas a comunidades indígenas y manifestaciones de impacto ambiental para el Tren Maya, se fue con todo: ‘¿De cuándo acá los conservadores defienden a las comunidades indígenas?, si la verdad, la verdad, son bien racistas y clasistas; pero tienen derecho a expresarse, como también nosotros tenemos derecho a dar a conocer nuestros puntos de vista’. Así, racistas por hacer preguntas sobre si se cumplió la ley. Les tocó a los senadores ‘liberales’ que se ausentaron el día de la votación de la reforma educativa. Mandó un mensaje a su gabinete a quienes les dijo ‘tenemos que aplicarnos más todavía, y estarlo recordando, porque existe esa mala costumbre, de decir: Ya llegamos, tenemos cargo. No, no son cargos, son encargos’. Y les pidió ‘acabar también con otro problema, el sectarismo, los que hacen grupos. El sectarismo hace mucho daño, tanto en la política como en el gobierno’. Sí, no andaba de buenas ayer el Presidente”.

Horasnalga

Recientemente se aprobó la Reforma Laboral, sin embargo, entre las principales críticas a esta nueva legislación está el hecho de que se enfocó en temas sindicales y no en los verdaderos problemas que afectan a los trabajadores, por lo que en el Excélsior, la periodista Yuriria Sierra, escribe que: “México, el país de las ironías. El que dedica más que cualquier otro de la región al trabajo; pero también el que registra un índice de productividad mucho menor al promedio, que nada tiene que ver con las horas que los mexicanos dedican a las labores que les generan ingresos. Los datos son de la OCDE: los mexicanos trabajamos 43 horas por semana, es decir, dos mil 225 por año, 480 horas más que el promedio; unas 440 horas más que en Estados Unidos y 862 más que en Alemania. El resultado: en una evaluación sobre productividad en donde 100 es la calificación máxima, sacamos 20 […]. Somos los que tenemos menos vacaciones. Seis días el primer año; dos días más, el segundo, tercero y cuarto, para quedarnos en 12 días totales. La mitad de los que alcanzan en Brasil. En contraste, somos uno de los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos que tiene uno de los salarios mínimos más bajos[…]. Hace apenas unos días se reveló que un profesionista en México gana entre ocho mil a diez mil pesos mensuales; mientras que un comerciante informal alcanza hasta 15 mil […]. La Cuarta Transformación anuncia por todo lo alto la aprobación de la Reforma Laboral. Aunque sabemos que mucho tiene que ver que es condición para que Estados Unidos avale el T-MEC. Sin embargo, esta reforma, ya publicada en el Diario Oficial de la Federación, se enfocó en temas sindicales […]. Acaso sólo el plan de aumento salarial escalonado que se planteó desde la Secretaría del Trabajo, lo que parece una buena noticia, pero que se contrapone con el primer borrador de la Ley de Austeridad Republicana, que consideraba que burócratas trabajaran al menos 8 horas de lunes a sábado. Más horas nalga, pues. Y aunque este punto quedó fuera de la minuta aprobada hace unos días, la sugerencia dice mucho del entendimiento que el gobierno tienen sobre la jornada laboral y la productividad. ¿Las instituciones serán más eficientes con burócratas trabajando largas jornadas? La respuesta es la misma cuando se cree que una empresa tendrá mejores resultados si bloquea cualquier vía de esparcimiento de sus empleados. Mientras en México aún hay corporaciones que incluso cuentan con código de vestimenta, en otros países instauran el home office, que podrá no ser para cualquier empleo, pero representa una puerta abierta para mejorar las condiciones laborales, que en nuestro país están reducidas a la relación salario-horas de trabajo, y por ello somos acumuladores de horas nalga que poco aportan a la productividad y mucho restan a la calidad de vida de cualquier trabajador”.

Remuneraciones, equilibrios en la Corte y la fuerza de AMLO

El Ministro Alberto Pérez Dayán presentó al Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación declarar la inconstitucionalidad de la Ley Federal de Remuneraciones de los Servidores Públicos. En El Universal, el periodista Salvador García Soto, escribe que: “La discusión sobre la inconstitucionalidad de la Ley de Remuneraciones de los Servidores Públicos, que arranca con el proyecto presentado ayer por el ministro Alberto Pérez Dayán a sus colegas, en el que propone invalidar totalmente la primera ley aprobada por la mayoría de Morena en el Congreso y el eje toral de la “austeridad republicana” del Presidente Andrés Manuel López Obrador y su Cuarta Transformación, será un buen termómetro para medir cómo quedaron los nuevos equilibrios en la Suprema Corte, tras la reciente integración de dos nuevos ministros afines al lopezobradorismo, y cómo está también la nueva relación entre el titular del Ejecutivo y el Poder Judicial, a partir de la presidencia de la Corte que encabeza el ministro Arturo Zaldívar. Porque en la definición de si es o no constitucional que ningún servidor público federal […] se estaría definiendo si la mayoría de la Corte da un duro revés político a López Obrador, al dar la razón a las acciones de inconstitucionalidad promovidas por el INE y por la Comisión Nacional de Derechos Humanos, que argumentaron la violación de su autonomía por parte del Ejecutivo, o si por el contrario, al declarar que dicha Ley de Remuneraciones es constitucional, confirma y legitima el proyecto de austeridad obligatoria impuesta por el Ejecutivo a todos los poderes e instituciones del Estado mexicano, como norma principal de a 4T. […] en la SCJN estiman que será hasta dentro de 15 días cuando se dé el análisis y la discusión en el Pleno de la Primera Sala y, contrario a la propuesta del ministro Pérez Dayán, que plantea la declaración de inconstitucionalidad y por lo tanto la posible anulación de la Ley, bajo el argumento de que hubo fallas en el procedimiento legislativo, hay otras fuentes internas en la Corte que creen “poco probable” que se declare inconstitucional la legislación. Y es que un fallo adverso a la ley significaría en este momento todo un problema para el presupuesto federal del año en curso […] de haber un fallo de inconstitucionalidad, se tendrían que retabular los salarios para volver a los niveles anteriores a noviembre del 2018, en el que fue aprobada la Ley de Remuneraciones, lo que significaría una seria complicación presupuestal para varias áreas del gobierno. Veremos pues, en esta discusión y sobre todo en el fallo de la mayoría de los ministros, si hay nuevos equilibrios de fuerzas internas en la SCJN y si estos ahora son más favorables a la 4T, sobre todo a partir de la llegada de los dos nuevos ministros propuestos por el Presidente López Obrador, Juan Luis González Alcántara y Yasmín Esquivel Mossa, con los nuevos cabildeos del consejero jurídico, Julio Scherer Ibarra, y también la relación más cordial y dialoguista que se estableció entre el Presidente y la Corte, a partir de la salida de Luis María Aguilar, con quien hubo un choque frontal entre poderes, y la llegada a la presidencia del Poder Judicial del ministro Arturo Zaldívar Lelo de Larrea. ¿Cuál es la fuerza o la influencia que López Obrador logró en la Corte? Esta discusión será el termómetro.”

Sospechisismo contra Ramón Jara

En torno a la Reforma Educativa en Milenio, su columna de trascendidos Trascendió, asegura que: “el sospechosismo llegó a nivel de fuego amigo contra Salomón Jara después de que le tomó casi 24 horas aclarar que su salida intempestiva del Senado se debió a ‘una emergencia familiar’, no a su filia con la CNTE, lo que provocó que a falta de su voto se rebotara la reforma educativa a la Cámara de Diputados. Acaso por eso el líder de Morena en San Lázaro, Mario Delgado, recomendó a su compañero de partido, aliado del magisterio opositor a la reforma, llevar su comida en un tupper y no dejar embarcada a su bancada cuando lo asalte el hambre a media chamba”.

Narro mete el freno

Por su parte en El Universal, su columna de trascendidos Bajo Reserva, asegura que: “toda velocidad y de bajadita venía el doctor José Narro, cuando tuvo que pisar el freno hasta el fondo. Nos dicen que don José, exrector de la UNAM y aspirante a la candidatura por la dirigencia nacional del PRI, se disponía a hablar hoy con los medios de comunicación acerca de sus aspiraciones y propuestas para fortalecer al partido. Comentan que priistas de la Ciudad de México le habían preparado un encuentro con la prensa hasta que otros aspirantes a la misma candidatura se enteraron y se quejaron de que ello no está permitido y bien podría ser un acto anticipado de campaña. Esta acción, nos hacen ver, deja muy claro que la pelea por el presidencia del tricolor será con todo. Así que la conferencia tuvo que ser cancelada y se escuchó un fuerte rechinido de llantas”.

@loscabareteros

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