Deshacer la burocracia de la 4T

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Desde la redacción de @loscabareteros ponemos a su consideración la “Columna de columnas nacional” del miércoles 27 de noviembre 2019. La clave de todo: deshacer la burocracia de la 4T. Tal vez el presidente López Obrador no lo sepa o no quiera saberlo, pero uno de los problemas críticos de la inversión hoy en día es que las autoridades operativas del gobierno no están haciendo su trabajo. El presidente López Obrador piensa que hoy tenemos el mejor gobierno en mucho tiempo, por el combate a la corrupción. El problema es que quizás sí tengamos mucha gente honesta pero tremendamente incompetente

Rayuela

“Más claro no puede cantar el gallo. En Washington dirán las ocurrencias que quieran. Aquí toparán con la realidad”.

¿Está de regreso la mexican piñata?

Luis Miguel González, El Economista: “¿Está de regreso la mexican piñata? Dos declaraciones de Donald Trump, en menos de 72 horas, son suficientes para justificar la pregunta. El ocupante de la Casa Blanca sabe que usar a México como costal de boxeo le fue muy rentable en el 2016. Intuye que el vecino del sur sigue teniendo poderes curativos para su vida política y empieza a practicar sus golpes modelo 2019. Ahora le pueden servir para desviar la atención sobre el proceso de impeachment, además de preparar el terreno para su campaña de reelección para el periodo 2020-2024. Las dos declaraciones del presidente tocan órganos vitales de la relación bilateral. El T-MEC está muerto, por culpa de los demócratas, dijo Donald Trump el domingo. Ayer subió la temperatura al horno cuando dijo, en una entrevista de radio: “Los cárteles mexicanos serán designados como terroristas (…) he estado trabajando en eso durante los últimos 90 días”. La opinión de Trump sobre el T-MEC cayó como un balde de agua fría, pero no fue nada comparada con la advertencia de que podría haber una nueva forma de clasificar a los grupos criminales mexicanos. El problema para México, en el corto plazo, es que complica aún más la aprobación del acuerdo comercial en el Congreso estadounidense en el 2019. En una perspectiva más amplia, amenaza con poner la relación bilateral en nuevos mínimos. (…) El presidente sabe que atacar a México le puede ofrecer alta rentabilidad frente a su base electoral. Puede optar por clasificar a los cárteles mexicanos como organizaciones terroristas, denunciar el acuerdo comercial y dar un paso más en la construcción del muro. No pierdan de vista que ya designó a su yerno como encargado de The Wall. Es el mismo que recibió una condecoración del gobierno mexicano. ¿Sacará Trump del garaje la piñata mexicana? Pueden apostar que lo hará. Quizá no se atreva a romperla por el alto riesgo que implica. México es el mayor socio comercial y un aliado imprescindible en caso de que el conflicto con China siga escalando. Quizá sí se atreva, porque le gustan las emociones fuertes; porque es partidario del proteccionismo, más que del libre comercio y, tres, porque no le cae bien México. Así de simple”.

Terrorismo y extraños antecedentes

Julio Hernández López, La Jornada: “Factores extraños, relacionados con la política provocadora y expansiva de Estados Unidos, estuvieron siempre presentes, titilantes, en un segundo o tercer plano especulativo, en los políticamente recargados escenarios de Culiacán, durante el extraño y accidentado proceso de detención y liberación de un hijo de El Chapo Guzmán, y en los límites entre Sonora y Chihuahua en el contexto del salvaje asesinato de niños y mujeres pertenecientes a familias mormonas, entre ellas las de apellido LeBarón. Especulaciones o contexto, coincidencias o planificación, lo cierto es que ayer Donald Trump estremeció al gobierno federal mexicano y a la sociedad en general de nuestro país con su declaración a un entrevistador de tendencia conservadora, Bill O’Reilly, en el sentido de que habrá de caracterizar a los cárteles delictivos mexicanos como terroristas. Aun cuando habló en un contexto mediático del que podría desmarcarse si así le conviniera, y que en todo caso faltarían fases procesales para consumar tal clasificación que le daría posibilidades de intervención armada en nuestro país, el simple hecho de tocar el tema de esa manera categórica produjo inmediatas y preocupadas reacciones mexicanas. La Secretaría de Relaciones Exteriores emitió un comunicado de prensa en el que adelanta que solicitará a Estados Unidos que precise el contenido y los alcances de lo dicho por Trump, y que gestionará a la mayor brevedad una reunión binacional del más alto nivel. La alarma en el gobierno mexicano tiene pleno fundamento. Con el amago de imponer aranceles a las exportaciones mexicanas, la administración Trump obligó al gobierno mexicano a dar la espalda a las promesas de ayuda humanitaria, trabajo, salud y buen trato a migrantes provenientes de Centroamérica a los que se decía que se les permitiría transitar libremente por México. El presidente López Obrador construyó el muro deseado por Trump, pero con decenas de miles de miembros de la Guardia Nacional que han impuesto la nueva política migratoria mexicana que es la deseada y ordenada por Estados Unidos. La caracterización de terrorismo para los bárbaros cárteles mexicanos podría llevar a un cambio en materia de seguridad nacional (similar al vivido en materia migratoria). Estados Unidos busca convertir expresamente a México en un factor de su seguridad nacional, al cual debe cuidar, controlar y someter. Los segmentos del poder gringo que van en la línea intervencionista de Trump temen que la fácilmente filtrable frontera norte mexicana pueda convertirse en puerta de entrada de grupos verdaderamente terroristas, deseosos de atentar contra habitantes, bienes e intereses de Estados Unidos. Además, con golpes relampagueantes (que a veces sólo han sido retórica con cañones detrás, económicos o políticos), Trump ha ido minando la condicionada capacidad de cambios profundos en México bajo el gobierno de López Obrador”.

La clave de todo: deshacer la burocracia de la 4T

Enrique Quintana, El Financiero: “Hay que ponderar los méritos del plan de infraestructura lanzado ayer. Pero no sobrevender algo que va a ser relativamente limitado y condicionado a la burocracia. Van algunas reflexiones. 1.- Es muy positivo que después de muchos meses, los proyectos de infraestructura en los que ha trabajado el sector privado desde hace meses finalmente se hayan dado a conocer el día de ayer. Por los volúmenes de inversión comprometidos su impacto podría ser muy relevante. Solo para 2020 se programan inversiones por 431 mil 318 millones de pesos, lo que equivale a las dos terceras partes de la inversión pública prevista para el mismo año. 2.- Hay quien ha criticado a este programa por ser exclusivamente del sector privado. Claramente, hace falta inversión pública, pero ese hecho no puede limitar la inversión privada. Así que, aunque los proyectos planteados dependan financieramente de los empresarios, es muy positivo que se hayan hecho explícitos y se puedan evaluar. 3.- Cuando uno revisa el detalle del inventario de proyectos, encuentra que seguramente muchos de ellos no son proyectos nuevos, que se hayan construido exprofeso para este catálogo. Queda claramente la impresión de que se conjugaron proyectos que ya estaban en curso. Le pongo el ejemplo del sector turístico. Compromete 252 mil millones de pesos. Cuando se sabe cómo se gestan los proyectos turísticos, es notorio que venían de tiempo atrás. Qué bueno que se realicen, pero debe quedar claro que iban con o sin programa de infraestructura. (…) 7.- La clave de todo será deshacer la burocracia de la 4T. Tal vez el presidente López Obrador no lo sepa o no quiera saberlo, pero uno de los problemas críticos de la inversión hoy en día es que las autoridades operativas del gobierno no están haciendo su trabajo. El presidente López Obrador piensa que hoy tenemos el mejor gobierno en mucho tiempo, por el combate a la corrupción. El problema es que quizás sí tengamos mucha gente honesta pero tremendamente incompetente. Si no hacemos algo en ese ámbito, tendremos problemas insuperables para que se hagan efectivas muchas inversiones”.

Lo que costó no pagar

Raymundo Rivapalacio, El Financiero: “Desde hace casi 60 años, la vida de la familia Alemán se mide públicamente en dígitos. Forma parte de una leyenda construida sobre realidades desde que Miguel Alemán Valdés asumió la Presidencia en 1946. Alemán Valdés, un cachorro de la Revolución y el primer mandatario sofisticado, cultivado y técnicamente entrenado para dirigir, transformó a México y lo industrializó, pero siempre obteniendo una pequeña parte de todo para ir amasando su fortuna. Impulsó la minería, y se quedó con parte del negocio; abrió las transmisiones de televisión y se quedó con un paquete de acciones de Telesistema Mexicano, hoy Televisa; impulsó el turismo y se quedó con propiedades en Acapulco, que él construyó, y donde, desde los primeros días en Los Pinos, empezó a comprar terrenos que hoy valen millones de dólares. El turismo y el negocio de los bienes raíces fue lo suyo durante y después de la Presidencia. Compró a precio de remate lo que hoy es Ciudad Satélite, urbanizó terrenos en Cuernavaca, en una parte del Bosque de Chapultepec, y ganó millones al fraccionar Polanco.  Durante décadas, el apellido Alemán fue sinónimo de riqueza, pero nunca sus fortunas habían quedado expuestas desde las historias del patriarca de la familia, como ahora, cuando su nieto, Miguel Alemán Magnani, empezó una guerra con Televisa… (…) Ni el embargo ni las propiedades mostradas en juzgados incluyen las propiedades que tiene Alemán Magnani, o su familia, en el extranjero, como sus casas en Nueva York, Los Ángeles, Breckenridge –un poblado en la zona de Vail y Aspen, en Colorado, pero más exclusivo y hermoso que esos famosos destinos turísticos– y París. En los documentos no se detalla el valor total de las propiedades que sí forman parte del caso, que quizás sólo conozcan con amplitud sus financieros y la familia. Desnudar las finanzas de los Alemán es volver a ubicar en el imaginario colectivo la historia negra de lo que fue su abuelo, resultado directo de haberse embarcado en una aventura empresarial donde, parece hoy claro, no tenía el dinero para concretarla, ni para cancelarla”.

Los dos gobiernos

Héctor Aguilar Camín, Milenio: “Las encuestas mexicanas vuelven a darnos un espectáculo difícil de interpretar en materia de aprobación presidencial. Hace unos días una encuesta de El Universal le daba al Presidente una aprobación de 59 por ciento. Poco antes, una de Parametría le daba 75 por ciento. Una diferencia de 16 puntos. Es imposible que las dos sean verdad, una está equivocada o están equivocadas las dos. Ayer, El Financiero publicó otra encuesta, ésta telefónica, no comparable del todo con las otras, dando al Presidente una aprobación de 68 por ciento, cifra igualmente disparada de las anteriores, muy alta respecto de El Universal y muy baja respecto de Parametría. No hay mucho piso sólido a qué atenerse en estas cifras, pero la encuesta publicada ayer tiende a coincidir con las demás en lo único en que verdaderamente coinciden, a saber: que la aprobación del Presidente es mayor que la de las políticas de su gobierno. PUBLICIDAD He tratado de explicar esta diferencia esbozando la idea de que la gente tiene dos miradas para evaluar al gobierno: la primera se dirige al gobierno simbólico, unido al discurso del Presidente, que es visto muy bien por la ciudadanía, con altas cifras de acuerdo. La segunda mirada valora los hechos del gobierno y arroja cifras bajas. Es como si en la mirada de la gente hubiese dos gobiernos: el del discurso y el de los hechos. La encuesta de El Financiero publicada ayer, refrenda este patrón: el Presidente tiene 68% de aprobación. Pero solo 39% cree que la economía está bien, solo 34% piensa que avanza la lucha contra la corrupción y solo 26% piensa que está bien la seguridad. La separación de ambas percepciones se refrenda en la aprobación de 52% que tienen las conferencias mañaneras del Presidente, mientras que la cuenta de sus mayores logros como gobierno registra solo un 17% de acuerdo en materia de corrupción, solo un 15% en materia de seguridad pública y solo un 12% en combate a la pobreza. La distancia entre la calificación de los dos gobiernos es demasiado grande para mantenerse ahí mucho tiempo: o los hechos se acercan a la alta aprobación del Presidente o ésta desciende a la baja aprobación de los hechos”.

@loscabareteros

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