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Destrucción de reputación

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Desde la redacción de @loscabareteros ponemos a su consideración la “Columna de columnas nacional” del miércoles 16 de enero 2020. Destrucción de reputación: ¿Qué tipo de ambiente de cacería de brujas estamos construyendo? Uno perfecto. Uno que al calor de la chusma se cree sus propias mentiras y fanatismos, que quema, pero no virigua. Sólo habría que tener una cosa clara: si seguimos por ese camino, recuerden que las brujas no eran brujas. Eran inocentes. Fueron víctimas.

Rayuela

“En el difícil arte de gobernar, al tiempo hay que darle tiempo”.

Gertz, Scherer, Monreal y los cuadros chuecos

Carlos Puig, Milenio: “Cuentan que la tradición nació por un secretario de Hacienda hace muchos años que antes de recibir a alguien en su despacho enchuecaba los cuadros de la oficina para distraer la atención de su interlocutor, para iniciar una conversación diferente en la que el interlocutor señalaba los cuadros y el secretario agradecía el comentario y lo hacía sentir bien, pero también para distraer la atención de lo que aquel secretario creía fundamental en el asunto materia de aquella reunión. Los secretarios de Hacienda utilizan los cuadros chuecos cada año cuando presentan el presupuesto al Congreso. Errores intencionales para dar oportunidad a alguien de adueñarse de las correcciones. Todo cuadro chueco tiene una dedicatoria para alguien que queda bien con el público señalando el error cuya corrección, por diseño, no tiene ningún costo real para Hacienda. Desde hace unos días, diferentes fuentes del gobierno filtraron varios documentos, cientos de páginas, de las iniciativas de reforma al sistema de procuración de justicia en México. Se anunció que dichas iniciativas serían presentadas formalmente al Senado ayer. Las primeras lecturas de los documentos filtrados causaron revuelo, sorpresa e indignación entre académicos, organizaciones, expertos, y algunos (pocos) políticos de oposición que hicieron pública en redes y algunas entrevistas. Conocemos que a este gobierno no le gusta eso de la presunción de inocencia y los derechos de los imputados como lo han demostrado, por ejemplo, en el aumento de delitos con prisión preventiva oficiosa o la extinción de dominio, pero lo que leímos en los documentos va mucho más allá. Mucho. El ex ministro Cossío lo resumió: “Muchos de los elementos de los documentos que circularon en redes eran claramente inconstitucionales o inconvencionales”. Entonces, el evento anunciado para presentar las iniciativas, con presencia de todo el que debía estar, pues no lo fue. No se presentaron iniciativas, unos discursos y el anuncio que el primer día de febrero llegarán. Me acordé de los cuadros chuecos. Y me acordé de sus dos objetivos: regalarle a alguien la corrección y distraer mediante algunas cosas aberrantes con tal de que lo de verdad importa al Ejecutivo, pase un poco desapercibido. Y me acordé que algo así sucedió con la creación de la Guardia Nacional”.

AMLO, violencia y 1D

Julio Hernández López, La Jornada: “El presidente de México aseguró ayer en su conferencia de prensa mañanera que respecto del problema grave de la inseguridad pública, va a haber solución pronto, me estoy comprometiendo. El (próximo) día uno de diciembre terminamos de sentar las bases de la transformación del país. Este año va a haber resultados en esto que es el tema más difícil que hemos enfrentado. Tenemos muchas ventajas, por eso estoy optimista, aquí lo vamos a ver si tenemos resultados. La frase no encierra un compromiso inequívoco de que las estadísticas criminales del país van a bajar de manera contundente. En realidad, Andrés Manuel López Obrador planteó lo que en otras ocasiones y ante otros retos políticos o administrativos ha sostenido: que se están sentando las bases para modificaciones trascendentes de la realidad del país. Sin embargo, y dado que sus palabras se produjeron en respuesta a las preguntas de un periodista (Jorge Ramos, de una estación televisiva que en Estados Unidos transmite en español), se produjo la percepción de que el habitante de Palacio Nacional estaría ofreciendo cambios sustanciales en la materia mencionada dentro de poco más de 10 meses. Toda estimación apresurada resultará necesariamente equivocada en cuanto a la explosión de violencia que azota al país entero. Aun cuando podría estarle ganando la necesidad de ofrecer alguna expectativa de mejoría en el corto plazo, lo cierto es que el propio presidente López Obrador detalló en esa misma conferencia de prensa los varios y densos factores que han creado el espectro trágico del México actual. Una acumulación de ingredientes explosivos y de difícil remoción que constituyen, junto con la situación económica general del país, el reto mayor al hiperactivo tabasqueño que concentra un enorme poder (la fotografía de su reunión de año nuevo con gobernadores, y el menú intensamente tropical que les ofreció, en un ejercicio de gastronomía política), pero que no es suficiente para ofrecer mejoría rápida y sostenida en las materias mencionadas. Viene una nueva prueba para el gobierno mexicano en materia de migración centroamericana rumbo a Estados Unidos. Una caravana organizada en Honduras camina rumbo a Guatemala para tratar de entrar luego a México y procurar alcanzar el cada vez más hipotético sueño americano. Según lo dicho por el mandatario guatemalteco, Alejandro Giammattei (conforme a un reporte de Reuters), que ha tomado posesión de su cargo apenas el martes pasado, el canciller mexicano Marcelo Ebrard le aseguró que la administración obradorista no dejará pasar tal caravana y usará todo lo que esté en sus manos para impedir tal tránsito. Habrá un muro en México que los migrantes no podrán penetrar, dijo Giammattei que le había expresado Ebrard”.

Popularidad del Seguro Popular

Héctor Aguilar Camín, Milenio: “En una nota publicada antes de la reforma del Insabi, más que oportunamente, Raúl Trejo Delarbre, el riguroso columnista del diario Crónica, hizo el recuento de los beneficios para la salud de los mexicanos que podían acreditarse al Seguro Popular. El Seguro Popular se hacía cargo de los cuidados médicos de primer nivel de 53.5 millones y de 65 tipos de intervenciones de alto costo, en hospitales de especialidades. Entre las enfermedades graves y caras estaban las malformaciones congénitas, el cáncer, la hepatitis C y el infarto agudo al miocardio. Incluía las principales vacunas y los exámenes de detección preventiva de numerosos padecimientos. Beneficiaba especialmente a las mujeres, pues 29 de sus 53 millones de afiliados eran mujeres. En 2018, del total de 63 millones de consultas públicas amparadas por el Seguro Popular, 68 por ciento fue para atender a mujeres. En 2018, el Seguro Popular amparó un millón 735 mil tratamientos hospitalarios. La tercera parte de esos tratamientos fueron para partos espontáneos y otra tercera parte para padecimientos asociados a la maternidad. Más de la mitad de esas atenciones fueron para mujeres de entre 15 y 24 años. Era también un seguro para los más necesitados. De los 53.5 millones de registrados en el Seguro Popular, casi 30 millones pertenecían a los deciles más bajos de ingreso de la sociedad mexicana, mexicanos que en 2018 tuvieron un ingreso familiar de unos 3 mil pesos mensuales. Vale decir, que la abrumadora mayoría de los beneficiarios del Seguro Popular era de mexicanos pobres. Entre ellos se contaban 13 millones de indígenas. “Decir que esa institución no es popular”, concluía Trejo Delarbre, “es un agravio a esos mexicanos” (https://bit.ly/2Nu9GCu). Mayor agravio será el impacto del fin del Seguro Popular en la salud de los millones que antes protegía y en la saturación de las nuevas instituciones de salud, despojadas de un instrumento que había mejorado ostensiblemente su cobertura, su financiamiento y la atención a los más necesitados. Las correcciones que hacen sobre la marcha las autoridades solo demuestran que han vuelto al asistencialismo clientelar, discrecional, en lo que eran derechos sociales obligatorios, exigibles por los ciudadanos”.

La confianza está en entredicho

Enrique Quintana, El Financiero: “La confianza de los empresarios inversionistas es un tema que siempre ha sido escurridizo. En diversas ocasiones le he comentado en esta columna que el inversionista tiene que operar en medio de la incertidumbre. A ningún empresario le asusta el no tener certezas plenas. Cuando alguien decide arrancar un proyecto, trátese de la apertura de la más modesta tienda, del establecimiento de una enorme planta industrial o del desarrollo de un rascacielos, tiene que tomar decisiones sobre algo que desconoce: el futuro. Para poder invertir requiere que haya por lo menos algunos indicios de que ese futuro le traerá resultados positivos. Si no es así, será muy difícil que haya inversiones. Visualizar ese futuro de indicios positivos no es un asunto de modelos matemáticos o de cálculos de probabilidades. Más bien se trata de un sentimiento, ni más ni menos que de la confianza. (…) No se trata solamente de una declaración, sino de una realidad que documenta mes con mes el Inegi cuando presenta las cifras de inversión productiva. Los datos más recientes, al mes de octubre, indican una caída de 8.7 por ciento respecto al mismo mes de 2018. Desde julio de 2018, en 10 de 16 mediciones, el registro ha sido negativo en las comparaciones mes contra el mes anterior. El volumen de inversión de octubre pasado es ya 10.3 por ciento inferior al que se realizó en junio de 2018, el mes previo a la elección del año antepasado. El equipo del presidente López Obrador tiene integrantes que saben perfectamente que esta situación es insostenible y que requiere un cambio importante para permitir, al menos, un crecimiento moderado de la economía. En muchas ocasiones le he comentado en este espacio que se necesita un ‘golpe de timón’ con el mismo impacto que tuvo la cancelación del proyecto del aeropuerto de Texcoco, pero ahora en sentido inverso. Tal vez sea iluso plantearlo, pero si ese giro en política económica no se produce, lo más probable es que el mal desempeño de la economía se extienda por un tiempo mayor. Y no habrá popularidad que resista esta circunstancia, lo cual tendrá como efecto una pérdida del respaldo que hoy tiene el presidente López Obrador. Esto es algo que tienen que entender los defensores de la 4T… si no quieren ver que su proyecto naufrague en los próximos años”.

Destrucción de reputación

Salvador Camarena, El Financiero: “En algún manual del poder está escrito que para salir de una crisis, lo primero que debe hacer el político es destruir la reputación de quien haya generado el problema. Sobran ejemplos. Con Enrique Peña Nieto gobernador, durante días la policía del Estado de México fue incapaz de encontrar en una pequeña recámara a una niña con salud mermada. ¿Cómo intentaron quitarse de encima la presión los sabuesos y gobernantes (es un decir) toluqueños? Ensuciando la reputación de la madre de la menor. Eran tiempos en que refulgían los montajes de Genaro García Luna o del entonces fiscal capitalino Miguel Ángel Mancera. Así, ante la ola de secuestros que exasperaba a los capitalinos, vimos que se inventó como plagiaria a una policía, La Lore, que injustamente estuvo años encarcelada; o el caso del Apá, persona mayor identificada oficialmente como jefe de una banda de secuestradores del que llegamos a saber, por el gobierno, que poseía materiales pornográficos (¿!). Esas acusaciones, por supuesto, se cayeron, pero el daño reputacional estaba hecho. Así que no debería sorprender lo que los actuales gobiernos están haciendo a partir de la tragedia de Torreón de la semana pasada, cuando un niño mató a su maestra y luego se suicidó. ¿En qué se emplean las autoridades? En destruir reputaciones. Destrucción en la que participan la sociedad y los periodistas. Así, gracias a filtraciones de información no sustentada en un expediente, el niño ha pasado de simple alumno de 11 años a formar parte de una célula familiar “echada a perder” por insalvables factores, según nuestras deterministas autoridades. (…) ¿O no fue eso exactamente lo que también vimos cuando nadie desmintió que en el caso Medina Mora no sólo congelaron cuentas del exministro sino de sus familiares? Toda esta criminalización –la “destrucción de reputación” moral es apenas un primer paso-– no ocurre sin la ayuda de los medios, que cubren acríticamente cualquier cosa envueltos en el frenesí del morbo. En suma: gobierno, sus paleros, prensa y una clase política incapaces de estar a la altura de una tragedia en una escuela primaria, como para intentar sacar la única lección posible de este funesto episodio: qué hacemos como sociedad para evitar la repetición de estas situaciones. No. Nada de lecciones. Nada de aprender. Mejor ensuciemos la memoria de una víctima y quedará claro que de tal palo tal astilla –ese es el mensaje–: “venía de una familia de criminales, y como tal acabó”. ¿Qué tipo de ambiente de cacería de brujas estamos construyendo? Uno perfecto. Uno que al calor de la chusma se cree sus propias mentiras y fanatismos, que quema, pero no virigua. Sólo habría que tener una cosa clara: si seguimos por ese camino, recuerden que las brujas no eran brujas. Eran inocentes. Fueron víctimas”.

@loscabareteros

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