Durango 1968 / Videgaray… / De NAFTA a USMCA

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Desde la redacción de @loscabareteros ponemos a su consideración la “Columna de columnas nacional” del miércoles 03 de octubre de 2018. Durango 1968: Las demandas del movimiento eran ajenas a nuestra vida cotidiana, no tenían atractivo para la clase media conservadora de fuera del entonces Distrito Federal. La maquinaria del Estado era tan eficaz que no permitía que los jóvenes que deseaban hacer política no pensasen más allá de la CNOP. Videgaray: fundió su vida pública al destino de Peña Nieto desde que lo conoció como el pagador de una consultoría financiera del exsecretario de Hacienda… 2-O: lo oficial y lo popular… De NAFTA a USMCA.

Rayuela

No pocas plumas y voces pretenden llevar la memoria del 68 al olvido. Un pueblo desmemoriado, perece.

Durango 1968

Carlos Ornelas, en Excélsior, rememora lo que fue para su generación, en Durango, aquel verano de 1968: “¡La noche de Tlatelolco fue terrible! Basta con poner un ojo a las fotos y testimonios que nos presentó Excélsior ayer. El movimiento del 68 fue todo lo que se documentó aquí, como ingreso a la modernidad. Fue la rebelión de la clase media urbana en contra de un régimen autoritario y vertical, repleto de organizaciones de todo tipo, controlados por líderes que sólo respondían al presidente en turno. No se puede negar la importancia del movimiento ni del despertar de los jóvenes. Pero fue una revuelta que se manifestó en la Ciudad de México y sus alrededores. En otras partes del territorio hubo movilizaciones —y no muchas por la llegada de los juegos olímpicos— sólo hasta después de que se supo lo de la aciaga forma que utilizó el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz para acallar la protesta. Éste es mi testimonio de cómo vimos —ya que no vivimos— aquel movimiento en Durango. Era estudiante de licenciatura, uno de los “politizados”, es decir, participaba en grupos que discutíamos de política local y nacional en las mesas de café. También pertenecía al pequeño conjunto de lectores de periódicos —de Excélsior, en particular—, que llegaban a Durango al día siguiente y cuya lectura compartíamos en la Plaza de Armas, a media cuadra de la Universidad Juárez del Estado de Durango. También novelas y uno que otro libro sobre asuntos políticos que caía por allá. Por supuesto que Siempre!, de José Pagés Llergo, y Política, de Manuel Marcué Pardiñas, eran referencia obligada en nuestras tertulias. Pero éramos unos cuantos, no teníamos influencia en la Universidad ni en el Tecnológico locales; al contrario, muchos nos rechazaban. De julio a septiembre no hubo una sola movilización ni paro en alguna escuela. Organizamos una velada en el Aula Laureano Roncal después de la marcha del 28 de agosto, pero no fuimos más de 50 estudiantes. Tal vez las demandas del movimiento eran ajenas a nuestra vida cotidiana, no tenían atractivo para la clase media conservadora de fuera del entonces Distrito Federal. O quizá la maquinaria del Estado era tan eficaz que no permitía que los jóvenes que deseaban hacer política no pensasen más allá de la CNOP. La Juventud Comunista no llegaba a cinco miembros. Los más organizados eran los del Partido Popular Socialista, de Vicente Lombardo Toledano, pero estaban en contra del movimiento. Mientras el gobierno federal acusaba a los manifestantes de comunistas, los del PPS les imputaban ser agentes de la CIA. Allá en mi tierra tuvimos dos movimientos de gran envergadura. En 1966 cuando tomamos el Cerro de Mercado y queríamos que el fierro se procesara en Durango y no en Monterrey; y la de 1970, en contra del gobernador Alejandro Páez Urquidi. En ambas conmociones decretamos huelgas en todo el sistema educativo en el estado, de jardines de niños a las escuelas superiores. Coordinábamos marchas de 20 o 30 mil personas en una ciudad que apenas rebasaba los 100 mil habitantes. Las demandas eran concretas: industrialización, en 1966, y fuera APU, en 1970. Los líderes de aquellas luchas no construían un discurso abstracto; incluso los politizados buscaban un lenguaje sencillo para mover a las masas. Entonces, ¿por qué no nos movilizamos en 1968, cuando los seis puntos del pliego petitorio eran diáfanos? Una pequeña brigada de la UNAM y del IPN llegó a comienzos de septiembre, pero no tuvo buena recepción, sólo la que le brindamos nosotros; los brigadistas tampoco eran muy elocuentes. Incluso, el 3 de octubre tuvimos broncas para parar la Universidad; los exámenes finales estaban cerca, los estudiantes de derecho decían que una huelga simbólica. Con todo, una minoría decretamos la huelga en la UJED y realizamos una marcha de no más de 500 estudiantes, la mayoría preparatorianos. En el Tecnológico no hubo paro. Que fuéramos conservadores no explica todo; que las voces del gobierno satanizaran a los estudiantes movilizados, tampoco. No hicimos caso al llamado de libertad que hacían nuestros compañeros de la Ciudad de México. Pienso que algo similar pasó en el resto del país. Tardamos en asimilar los hechos, no participamos a plenitud por la desinformación reinante. Sin embargo, el movimiento del 68 marcó nuestra vida y gracias a él gozamos de ciertas libertades. Aunque sobrevivan sus corporaciones, enterramos al régimen de la Revolución Mexicana y la democracia —aunque con altibajos y corrupciones— se abre camino. El movimiento se inscribe con letras de oro en el Congreso. Cierto, ¡2 de octubre no se olvida!”

Videgaray

Raymundo Rivapalacio escribe en El Financiero que: “El anuncio de Luis Videgaray, de que, una vez que termine el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, se retirará de la política y del servicio público, sólo sorprende por el momento en el que lo dio a conocer. Desde que el periódico The Wall Street Journal reveló que había adquirido una casa de descanso en Malinalco, en una operación inmobiliaria realizada por el empresario peñista Juan Armando Hinojosa, su carrera política llegó prematuramente a su fin. En su entorno decían que esa compra, que cuando se hizo no parecía que sería una bomba de tiempo, había acabado con sus aspiraciones. Con ello, Peña Nieto perdió también a la persona que probablemente habría sido su candidato a la presidencia. Videgaray fundió su vida pública al destino de Peña Nieto desde que lo conoció como el pagador de una consultoría financiera del exsecretario de Hacienda, Pedro Aspe, al entonces gobernador del Estado de México, Arturo Montiel. Era el enlace con el gobierno, y cuando Peña Nieto fue electo gobernador, lo hizo secretario de Finanzas y su principal consejero político. Videgaray le daba a Peña Nieto lo que no tenía: cultura, conocimiento y sofisticación, además de ser un confiable planificador y eficiente ejecutor. Con candidatura presidencial en la mira, Peña Nieto lo hizo diputado federal y presidente de la Comisión de Presupuesto, desde donde tejió las alianzas políticas que lo respaldarían. Luego lo hizo jefe de su campaña presidencial, que organizó como un plan militar. La dependencia de Peña Nieto fue creciendo y le entregó no sólo la formulación de lo que sería su programa de gobierno, sino la designación de prácticamente todo el gabinete legal y ampliado. De Videgaray fue la propuesta de las reformas estructurales, y el principal negociador del Pacto por México. El entonces secretario de Hacienda le dedicaba 30 por ciento a su trabajo formal y el resto a hacer política para Peña Nieto. Acumulaba poder porque daba los resultados que nadie entregaba. Peña Nieto tuvo en Los Pinos una Presidencia Tripartita, montada sobre el entonces secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, y el jefe de Oficina de la Presidencia, Aurelio Nuño, que había sido colaborador de Videgaray en la campaña presidencial. Pero de los tres, Videgaray era la influencia dominante, lo que provocó un enfrentamiento creciente con Osorio Chong, primero a nivel de equipos, y después en las alturas del Olimpo peñista, que provocó una división en el gabinete y un realineamiento en dos campos de batalla. Videgaray se peleó con casi toda el área política del gobierno y del PRI, que lo siguen viendo con recelo y convicción que los traicionó. (…) Menos de 24 horas después de anunciarse el acuerdo trilateral, Videgaray dio a conocer que su ciclo en el gobierno también había terminado. Se irá con Peña Nieto el 1 de diciembre con rumbo a Nueva York o Boston, donde buscará rehacer su vida, una que pudo haber sido totalmente distinta si no hubiera incurrido en un conflicto de interés cuando compró en Malinalco, o quizás, si como le pidió el presidente en diciembre y enero, se hubiera hecho cargo de la campaña presidencial, que rechazó”.

2-O: lo oficial y lo popular

En La Jornada, Julio Hernández López, reflexiona acerca de dos partes que se vieron involucradas en las conmemoraciones de la matanza de Tlatelolco hace 50 años; mientras que aquellos que ostentan el poder decidieron participar o huir de los actos, la ciudadanía salió a las calles como cada año, en donde fue posible ver a aquellas personas comprometidas con la causa, y en el polo opuesto, aquellos que solo utilizan el movimiento como un pretexto para externar su enojo o disgusto con la autoridad: “los dos Méxicos, con sus respectivas subdivisiones, se mostraron activamente en el recuerdo de lo sucedido 50 años atrás en la Plaza de las Tres Culturas, en Tlatelolco. Por un lado, el México del oficialismo tradicional, con discursos y presencias desde las antípodas, ceremonias formales, y el ocupante de Los Pinos en su fuga política de los meses recientes, ayer Peña Nieto en Guanajuato, inaugurando obras de mejora y ampliación de instalaciones aeroportuarias. La subdivisión del oficialismo en ruta de dominancia política (el morenismo ya en control del congreso; en Palacio Nacional a partir del próximo primero de diciembre) aportó las notas más sustanciales y comprometidas: letras de oro en muros y balcones camerales de honor, reiteración obradorista de nunca usar al Ejército contra el pueblo, guiños hacia diversas formas de revisión del pasado represivo, y declaraciones mediáticas más cercanas a la visión popular de los hechos de Tlatelolco. Por la tarde, caminar capitalino desde diversos puntos, con destino a la Plaza de la Constitución, el Zócalo receptor de las protestas de (casi) siempre […] También en estas columnas manifestantes hay cuando menos dos subdivisiones evidentes. Una, la mayoritaria, de ciudadanos que retoman las calles y acompañan la protesta desde un plano organizado, incluyente y pacifista, recelosos de provocaciones e infiltrados […] Hay otro segmento, que descree de los oficialismos y las promesas. Va más allá del hartazgo esperanzado y, en ese núcleo de arrebatos, convergen tanto las explosiones genuinas de ánimos desesperados como la inserción tramposa de violencia reventadora, que da pie a coberturas periodísticas descalificadoras y a la desconfianza del flujo general de participantes”.

De NAFTA a USMCA

En Reforma, Sergio Sarmiento, escribe acerca del nuevo acuerdo comercial al que finalmente llegaron México, Estados Unidos y Canadá, el cual dejará de ser conocido como Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN o NAFTA por sus siglas en inglés), para convertirse en el Acuerdo de Estados Unidos, México y Canadá (AEUMC en español, o USMCA en inglés). A pesar de que el nombre cambió radicalmente, el acuerdo parece ser básicamente igual que su antecesor, con la única diferencia que al cambiar el nombre, Trump puede presumir de haber cumplido una de sus principales promesas de campaña, terminar con el acuerdo comercial “injusto” y con el “libre comercio”: “de considerar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte el ‘peor acuerdo comercial’ en la historia, Donald Trump ha pasado a afirmar que sus modificaciones son ‘históricas’ y representan ‘el más importante acuerdo comercial que hemos logrado hasta ahora’. ¿Son tan diferentes el acuerdo original y la modificación? No, pero eso importa poco para un presidente de Estados Unidos que quiere demostrar que todo lo que toca se convierte en oro. Por lo pronto, Trump ha insistido en cambiar el nombre del acuerdo. En vez de NAFTA o TLCAN, ahora tendremos el Acuerdo de Estados Unidos, México y Canadá, AEUMC en español, o USMCA en inglés. Con este cambio, Trump se deshace de la expresión ‘libre comercio’ que tanto aborrece, aunque se queda con un nombre difícil de recordar y pronunciar. El propósito es decir a sus electores que ha cumplido con su promesa de acabar con NAFTA y el libre comercio […] Trump ha afirmado que el nuevo USMCA generará una recuperación de la actividad y el empleo en las manufacturas en Estados Unidos y reducirá el déficit comercial de su país, pero no hay razones para pensarlo. La industria manufacturera estadounidense ha aumentado su producción en los últimos años, pero el empleo ha caído como consecuencia de la automatización. No se prevé cambio en esta tendencia. El déficit comercial, por otra parte, es producto de factores como el bajo nivel de ahorro, que no dependen de los aranceles. Lo que le importa a Trump no son las reglas, sino demostrar que él sí cumple sus promesas de campaña. Que haya impulsado un acuerdo menos eficiente, y con un nombre más feo, es lo de menos. Lo importante es cómo ejercerán el voto los electores el próximo 6 de noviembre”.

Caso Duarte por 28 mil mdp

De acuerdo con declaraciones recientes de David Colmenares, auditor Superior de la Federación, la Auditoría Superior de la Federación a su cargo, ha presentado 73 denuncias ante la Procuraduría General de la República por un total de 28 mil millones de pesos en torno al caso de Javier Duarte; mientras que la justicia impuso al ex Gobernador veracruzano una risible multa de 58 mil pesos, Colmenares reveló que es casi imposible recuperar la totalidad de los casi 30 mil millones que Duarte desvió, es más, sólo espera recuperar una pequeña parte del total del daño hecho al erario. En Milenio, Joaquín López Dóriga, escribe que: “el auditor Superior de la Federación, David Colmenares, quien en el reporte de finales de mes dará a conocer los resultados de 679 informes individuales, de los cuales 485 son auditorías a estados y municipios, 120 a dependencias del gobierno federal y 74 de desempeño de las diferentes políticas en todos los niveles de gobierno. Colmenares me dijo que en el caso de Javier Duarte, como gobernador de Veracruz, la Auditoría Superior de la Federación (ASF), a su cargo, ha presentado 73 denuncias ante la Procuraduría General de la República (PGR) por un total de 28 mil millones de pesos, otras 16 de La estafa maestra por 2 mil 825 millones y 5 más del caso Sedatu-Sedesol, por mil 500 millones de pesos. También anunció que a petición del presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Luis María Aguilar Morales, revisarán las cuentas del Poder Judicial y, ya en esto, también las del Senado y de la Cámara de Diputados […] En el caso de Duarte, Colmenares se sumó a la indignación del fallo judicial que lo multó con 58 mil pesos y la posibilidad de salir de la cárcel en tres años […] cuando le pregunté sobre la posibilidad de recuperar esos 28 mil millones de pesos, realista, se sinceró: No creo. Recuperaremos una parte porque nuestras observaciones no son a las personas, las denuncias sí, son a los gobiernos y los funcionarios que firmaron es casi imposible que puedan resarcir. E insistió en la necesidad de que el Congreso apruebe, en este primer período ordinario, el Sistema Nacional Anticorrupción, el nombramiento de los magistrados de la Sala del Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa y de la Sala Anticorrupción, que, digo, duerme el frío sueño de la congeladora legislativa. Solo así. A grandes problemas, la corrupción, grandes remedios, el sistema anticorrupción, pero completo”.

El Cuau, gobernador: ¿gabinete o alineación?

En el Excélsior, Pascal Beltrán del Río, habla acerca de la llegada de Cuauhtémoc Blanco al gobierno de Morelos, y de cómo el es futbolista decidió incluir a varios de sus ex compañeros deportistas en su próximo equipo de gobierno; “el Cuau” tiene todo de su lado para gobernar con un apoyo incondicional, es momento de que demuestre si es capaz de ejercer el puesto para el que la ciudadanía lo eligió: “Morelos es la primera entidad del país en haber visto llegar al gobierno estatal a cuatro formaciones políticas distintas […] a partir de este lunes, la fuerza que gobierna es la coalición Juntos Haremos Historia. Tanto cambio ha hecho que el estado viva una eterna primavera… de Praga. Desafortunadamente, las alternancias no han significado avance. El ex futbolista Cuauhtémoc Blanco […] es el nuevo gobernador. El Cuau pasó del Partido Social Demócrata al Partido Encuentro Social, como quien es transferido del América a las Chivas. En la elección del 1 de julio, ganó los comicios montado sobre la ola que llevó a la Presidencia de la República a Andrés Manuel López Obrador […] el gobierno que inició esta semana en Morelos –junto con los de Tabasco, Veracruz y la Ciudad de México– comenzará a mostrar si la coalición que arrasó en los comicios hace tres meses es capaz de conducir la administración pública de un modo distinto. El reto en Morelos es mayúsculo. Se trata de un estado con graves problemas de finanzas y seguridad públicas […] Cuauhtémoc Blanco, a quien le gustan las referencias futbolísticas, será un director técnico que arranca la temporada con apoyo en las tribunas y el respaldo del dueño del club, Andrés Manuel López Obrador. No sé por qué, pero ha decidido formar un gabinete en el que hay personajes que lo han acompañado en su pasado deportivo. Por eso, su equipo de gobierno asemeja más una alineación que el resultado de un proceso de selección que tomó en cuenta las capacidades para hacer frente a los problemas de los cuales él es responsable único desde la tarde del lunes. Por el bien de los morelenses, esperemos que su parado táctico no falle […] El problema, como han aprendido otros deportistas vueltos políticos, es que las habilidades en la cancha no se traducen en automático en capacidades para la gestión de gobierno. Y la tribuna de la cosa pública suele ser más ruda y se exaspera más rápido que la del futbol”.

Mentiras y desmemoria

En Milenio, Carlos Marín, reflexiona acerca de la decisión de las autoridades capitalinas para retirar todas las placas conmemorativas que tuvieran el nombre del ex Presidente Gustavo Díaz Ordaz, esto a raíz de que , 50 años después de la masacre de Tlatelolco de 1968, finalmente se aceptó la responsabilidad directa del gobierno en la brutal represión que sufrieron estudiantes universitarios en la Plaza de las Tres Culturas: “ayer, un orador en el Zócalo repitió que las bengalas que en el 68 fueron la señal para iniciar la balacera en la Plaza de las Tres Culturas cayeron de un helicóptero militar […] se corea que 2 de octubre no se olvida, pero a un líder de entonces, Félix Hernández Gamundi, se le ocurrió que olvidemos a Gustavo Díaz Ordaz, y antier fueron retiradas por la autoridad las placas inaugurales del Metro en que aparecía el nombre del presidente intolerante, represor y paranoico. Tan ridículo quitar esas referencias cómo borrar a Trotsky de las fotografías y películas para no verlo junto a Lenin. Como puntada hilarante y pasajera vale, pero ojalá que las repongan pronto porque quitarlas entraña una censura inútil y trasnochada de inspiración estalinista. ¿O qué? ¿Quienes apuestan por la desmemoria se seguirán tendidos con personajes tales como Antonio López de Santa Anna o Porfirio Díaz?”.

Un hotel de Nueva York… ¡y hubo TLC!

En El Universal, Carlos Loret de Mola, escribe acerca de la intervención de Ildefonso Guajardo para que finalmente Estados Unidos y Canadá se sentaran a dialogar y así las tres naciones involucradas en la renegociación del Tratado de Libre Comercio pudieran llegar a un nuevo acuerdo comercial trilateral: “en un cuarto de hotel de Nueva York, cuando el reloj agobiaba, se dio el empujón clave, el empujón final para que el nuevo Tratado de Libre Comercio sea de tres países. Era la habitación de Chrystia Freeland, canciller de Canadá, quien se encontraba en esa ciudad para participar en la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas. También estaba ahí para lo mismo el secretario de Economía de México, Ildefonso Guajardo. Ellos se fueron haciendo muy amigos en el curso de las renegociaciones del Tratado (tuvieron que enfrentarse al enemigo común, Donald Trump), así que aprovecharon para verse en la Gran Manzana y hablar del TLC […] Según reconocen públicamente los gobiernos de Estados Unidos y Canadá, hubo un mexicano que fue clave para desatorar sus diferencias: Ildefonso Guajardo. Por eso le dedicaron —a él, con nombre y apellido— un renglón de los solamente cinco que usaron para tan importante anuncio […] Según fuentes muy bien informadas e involucradas en este ajedrez comercial, Guajardo compartió a Freeland su experiencia de cómo fueron los últimos días y horas de la negociación México-Estados Unidos en agosto, y el estilo particular, hasta personal de los negociadores más relevantes. Le contó que al representante comercial de Trump, Robert Lighthizer, había que darle certidumbre de lo que Canadá ponía sobre la mesa, escribírselo en blanco y negro. Ya se lo habían dejado sentir verbalmente, pero no bastaba, lo suyo es verlo en papel. Canadá se animó y Estados Unidos reaccionó como lo previó Guajardo. Dado ese paso, se desencadenó a toda velocidad la renegociación final con acuerdo en los temas que los separaban: Estados Unidos con acceso al mercado de lácteos canadiense, mantener intacto el capítulo 19 de solución de controversias del TLC original y un guiño económico a las comunidades francófonas canadienses. La mediación de Guajardo entre Freeland y Lighthizer tuvo también al más alto nivel el respaldo clave, las garantías a futuro del presidente entrante de México, Andrés Manuel López Obrador […] Se anunció el domingo en la noche, de último minuto. Se llamará USMCA”.

50 años después

En Excélsior, Yuriria Sierra, escribe que: “del pasado nadie escapa. Menos aquellos que tratan de ocultarlo […] Aquí estamos, 50 años después de lo ocurrido en la Plaza de las Tres Culturas. Ayer, todas las esquinas conmemoraron los hechos. Recordaron la lucha estudiantil, lo mismo llamados a la reconciliación que promesas de no repetir un episodio de represión militar. Ahora sí, todos del mismo lado. La historia nos alcanzó y nos recordó que uno de sus motores es buscar la manera de ser contada y de ocupar su espacio en la memoria colectiva. Borrarla es una táctica stalinista, ninguna responsabilidad desaparece quitando placas en el Metro de la ciudad. La historia es paciente, pero encuentra su lugar y su momento para ser narrativa esencial de un país. Así sucedió con el Movimiento Estudiantil y los trágicos hechos en Tlatelolco […] La historia siempre alcanza. Así sucederá con Trump, Venezuela, Nicaragua y un largo etcétera. ¿Qué se dirá de los hechos de Ayotzinapa en 46 años? ¿Sabremos qué ocurrió? […] ¿Para qué otra cosa sirve la historia, sino para reconocerse? ¿De qué otra manera medimos el progreso si no es con el comparativo de lo que fuimos con lo que somos? ¿Cómo aprendemos de las faltas, sino aceptándolas como tales? […] ¿De qué otra manera evitaremos hechos como los de Tlatelolco si, para empezar, se levantan barreras en el camino a la verdad? La historia nos alcanza. Aunque, sabemos, eso no sana una herida, acaso sólo le da un lugar para ser recordada”.

Mantenimiento al avión presidencial

Milenio, Trascendió, asegura que: ”por lo menos un mes tardará en regresar a la circulación el avión TP01 José María Morelos y Pavón, que por segunda ocasión en dos meses reportó fallas en sus tarjetas de vuelo y obligó el miércoles pasado a enviar el TP02 Presidente Juárez a Nueva York, para que Enrique Peña Nieto pudiera regresar a México tras su participación en la Asamblea General de Naciones Unidas. La aeronave que ni Obama tuvo es sometida en México a un mantenimiento mayor ‘ya programado’. No sea que ahora que va a estar sujeta a renta o venta, le empiecen a salir los detallitos”.

Ultimátum

Excélsior, en Frentes Políticos, asegura que: “tras vencer el plazo perentorio para que explique dónde están 342 armas faltantes en Acapulco, el exalcalde Evodio Velázquez no justificó la ausencia y sólo señaló que 271 estaban amparadas por una averiguación y que, sí, 71 siguen perdidas. Se realizará una revisión minuciosa en la Procuraduría General de la República y en la Fiscalía General del Estado. De existir irregularidades, la Secretaría de Seguridad Pública estatal presentará la denuncia respectiva ante el Ministerio Público. No es lo único que tiene pendiente de trasparentar el exedil. Ayer, dos de sus mandos fueron encarcelados por homicidio; de acuerdo con reportes periodísticos, los inculpados fueron denunciados públicamente por sus nexos con el llamado Cártel Independiente de Acapulco, y Velázquez, a pesar de todo, los mantuvo a su lado. Está en problemas”.

Telepeaje

En Reforma, Templo Mayor, asegura que: “sería bueno saber si el equipo de transición de Andrés Manuel López Obrador está enterado -¡y de acuerdo!- con la millonaria licitación del sistema de telepeaje carretero que el gobierno federal adjudicará en noviembre. Hasta donde se sabía, el tabasqueño le había pedido a Enrique Peña ponerle pausa a todas las licitaciones, con excepción de la compra consolidada de medicinas 2019. Como la jugada del telepeaje fue de Hacienda, los muchachos de José Antonio González Anaya tendrían que haberlo consultado con la gente de Carlos Urzúa. Habrá que ver si se trata de una bola baja contra el próximo gobierno o un fly de sacrificio para no cargarle el costo político al beisbolista fenómeno”.

@loscabareteros

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