El famoso Capítulo 19 del TLCAN

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Ya no será TLCAN sino USMCA. Lo difícil no es la pronunciación, es lo de menos, sino las implicaciones para el comercio regional y mundial. Hay que esperar a leer las letras chiquitas.

De pronto se ha quedado a la zaga el tema del TLCAN. Sin duda, el tema de la “bancarrota” y la reciente confirmación de que Jonathan Heat, economista independiente, será postulado para relevar a Manuel Ramos Francia, lideraron los asuntos económicos. Por cierto, buen perfil, buena designación y mejor candidato no podía haber encontrado López Obrador y su equipo económico. Se disipan dudas: Heat no es amigo personal de AMLO, es un especialista con amplio reconocimiento en mercados financieros que llega a inyectar frescura y salir de la ortodoxia en la designación de perfiles para Banco de México. Veamos, observemos, luego juzguemos.

No obstante, quiero hacer referencia al capítulo 19 del TLCAN dejado en el olvido repentino. Consiste en establecer paneles binacionales con cinco peritos para dirimir controversias comerciales entre dos de los países miembros del Tratado, generalmente por dumping o imposición de barreras no arancelarias, y que sustituyen a los tribunales de cada país para presentar y resolver ese tipo de casos. Bueno, pues hay que subrayar que quedó en el aire en la negociación entre México y Estados Unidos.

Según se dijo, ese tema se discutirá en la negociación entre Canadá y EUA que sigue en la especulación; lo que no está claro es si, en caso de un retiro de los canadienses y de prosperar el acuerdo bilateral con México, el Capítulo 19 se eliminaría del nuevo acuerdo o se retomaría su negociación. De eliminarse, la solución de controversias quedaría en los tribunales estadounidenses –que según los antecedentes casi invariablemente fallan a favor de sus demandantes, lo que no sucede en México—y, posteriormente, en los mecanismos de solución de disputas de la Organización Mundial de Comercio (OMC).

Junto con el comercio de lácteos, la protección a las industrias culturales y la protección a patentes farmacéuticas, el mecanismo de solución de disputas es un tema esencial para Canadá al grado que en 1987, cuando se negociaba el primer acuerdo comercial entre ese país y EUA, fue el tema más álgido y complejo del proceso y que en muchos momentos estuvo a punto de descarrilarlo.

Para México la cancelación del mecanismo actual de resolución de controversias en sus términos actuales sería un desastre en materia de protección comercial. La experiencia habla por sí sola. Según un análisis de la firma canadiense de abogados Riyaz Dattu, desde que entró en operación el TLCAN México y Canadá han presentado 47 casos contra EUA al amparo del Capítulo 19, de los cuales 36 (más de 75%) se resolvieron de manera unánime a favor de los países demandantes. En contraste, en un recuento de las controversias comerciales de México y EUA en el seno de la OMC, realizado por el periódico Milenio en agosto pasado, se señala que nuestro país ha interpuesto 10 demandas contra EUA (de un total de 25), mientras que EUA sólo siete contra México (de 130 en total). Las controversias mexicanas han sido por restricciones en el mercado estadounidense al tomate fresco y refrigerado, diversos productos de acero (placas, tubería), cemento, atún y cárnicos. En el caso americano los productos en disputa han sido fructosa de maíz, cerdos vivos, servicios de telecomunicaciones y refrescos.

Los procesos extraordinariamente largos para resolver las controversias en la OMC (el caso del atún es ilustrativo) y que Estados Unidos suele no acatar las resoluciones de esa Organización, han propiciado que la mayoría de los casos se hayan resuelto mediante “acuerdos entre las partes”, no siempre favorables para México. Así ocurrió con el tomate, donde se acordaron precios mínimos para las exportaciones mexicanas que siguen vigentes; el atún, que sigue sin resolverse; y las ventas de cárnicos que siguen sujetas a barreras sanitarias geográficas. En cambio, de las demandas contra México, en varios casos el país ha tenido que adecuar su regulación para acatar los fallos de las OMC, como en el caso de la fructosa y las telecomunicaciones.

El escenario de depender de la OMC para resolver disputas comerciales con Estados Unidos se agrava por el bloqueo del gobierno de Trump para la renovación de sus jueces, el incumplimiento de las normas de la OMC —es evidente su violación al invocar el argumento de seguridad nacional para imponer aranceles al acero, al aluminio, y tal vez, a los automóviles—, y su amenaza de salirse de la Organización.

En ese contexto, la opción de eliminar el Capítulo 19 del TLCAN o no incorporar un mecanismo similar en el acuerdo bilateral, a cambio de ceñirse a los procesos de la OMC, pondrá en desventaja al país frente a disputas comerciales con EUA.

De pronto se ha quedado a la zaga el tema del TLCAN, pero es importantísimo que nuestros negociadores se pongan las pilas en este tema y no dejen solo a Canadá. Es vital para poder defendernos mutuamente ante un gigante que da pasos hacia atrás y con serias afectaciones para el comercio internacional. Ahí está la llamada Trudeau-AMLO como referencia.

@leon_alvarez

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