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Desde la redacción de @loscabareteros ponemos a su consideración la “Columna de columnas nacional” del viernes 01 de febrero 2019. El fin de la guerra: El Presidente no solo acierta en renunciar a la persecución de capos como misión fundamental del gobierno, sino también en el criterio que debe regir la política contra la violencia y la inseguridad… Los errores de la 4T: Los grandes técnicos, como los grandes líderes, saben hacer cambios a tiempo. Para un gobierno que quiere avanzar 12 años en seis, 100 días tal vez sean más que suficientes…

Rayuela

Otra vez el éxodo migrante atraviesa el país para llegar a un Norte que no lo quiere. Eso sí es una crisis humanitaria.

El fin de la guerra

En Milenio, Héctor Aguilar Camín, escribe que: “el Presidente López Obrador ha declarado el fin de la guerra contra el crimen organizado. Su decisión desconcierta a muchos, parece una locura, pero está muy cerca de ser la decisión más cuerda que puede tomarse. Hay que leer lo que dijo exactamente. Declaró el fin de una modalidad de la guerra contra el crimen organizado que es cazar capos, descabezar bandas. Esto dijo: ‘No se ha detenido a capos porque esa no es nuestra función principal. La función principal del gobierno es garantizar la seguridad pública, ya no la estrategia de los operativos para detener capos’. Descabezar a los cárteles es la política más ineficaz y contraproducente que se haya inventado. De hecho, es una de las causas fundamentales de la violencia porque el cártel descabezado queda expuesto a dos lógicas fatales: la de la pugna interna por el lugar del capo caído y la de la agresión de cárteles rivales que suponen débil al descabezado. Han caído muertos o presos todos los capos imaginables y la violencia homicida no ha hecho sino aumentar […]. Creo que el Presidente no solo acierta en renunciar a la persecución de capos como misión fundamental del gobierno, sino también en el criterio que debe regir la política contra la violencia y la inseguridad: ‘Lo que me importa es bajar el número de homicidios, de robos, que no haya secuestros. Eso es lo fundamental’. Es decir, como resume bien la nota de Jannet López y Rubén Mosso en MILENIO, ayer: “Atender los delitos que afectan a los ciudadanos, más que la pelea entre las bandas del crimen organizado”.

Los errores de la 4T

Hernán Gómez Bruera, escribe en El Universal, lo siguiente: En el tenis existen los llamados “errores no forzados” o “no provocados”: aquéllos que comete el propio jugador en su lado de la cancha. Dejar la pelota en la red, colocarla fuera o tocar la bola sin rozar las cuerdas son algunos ejemplos. En el recuento de 200 días de transición y 60 de gobierno habría que preguntarnos cuáles han sido los errores de este tipo; todo gobierno los comete. ¿Un fideicomiso que tenía el loable propósito de apoyar a los damnificados del sismo, pero se hizo sin respetar las mínimas formalidades legales? ¿Un gobierno que cree en la democracia participativa, pero le resta prestigio al organizar dos consultas desaseadas? ¿Una iniciativa de comisiones bancarias, inspirada en buenos propósitos, pero presentada en un momento delicado para las finanzas públicas? Un buen ejemplo de error no provocado es la reunión que tuvo lugar en Nueva York para generar confianza en Pemex y terminó por arrojar el resultado contrario. Ciertamente, la nota baja que Fitch asignó a Pemex la tarde del martes no es culpa del actual gobierno, es el resultado de años de ordeña del gobierno federal y de mala administración. Aun así, aquella reunión a la que el director financiero de Pemex acudió sin prepararse adecuadamente, con malos números y una presentación llena de errores de sintaxis no ayudó en lo más mínimo.  Fitch lo dice en su reporte: “El director financiero no mostró entendimiento de la compañía”. Algunos errores son muy difíciles de asimilar. ¿Cómo es posible que un gobierno de izquierda, donde una parte importante de su base social y de sus propios cuadros provienen del movimiento estudiantil universitario haya borrado “por accidente” la autonomía universitaria en la iniciativa de reforma educativa? ¿Cómo explicar la serie de despidos arbitrarios e inadecuadamente procesados en oficinas del sector público? ¿Cómo justificar que personal del SAT, en vísperas de Navidad, haya sido retenido en unas instalaciones e impedido de salir de ellas, según la prensa para forzarlos a presentar su renuncia? ¿No es un error de sensibilidad humana que un gobierno de izquierda debería evitar? ¿Y qué decir de la gran cantidad de errores en la Ley de Remuneraciones que lleva ya miles de amparos por haber regulado salarios fuera de lo establecido en la Constitución y por cometer otra serie de descuidos que pueden terminar en su invalidación en la Corte? El tiempo dirá si la estrategia de combate al robo de hidrocaburos, a pesar de su previsible éxito y de la valentía política para atajar el problema, fue también entorpecida por errores semejantes. Si es que se hizo en el momento adecuado y con las herramientas necesarias. (…) ¿Qué hacer ante ello? Quizás algo parecido a lo que haría un tenista: darse más pausa para responder en cada ocasión, estudiar mejor al rival, pensar dos veces en los retos que enfrenta. Pero hay también otra opción, más propia del futbol: cambiar a uno que otro jugador. Los grandes técnicos, como los grandes líderes, saben hacer cambios a tiempo. Para un gobierno que quiere avanzar 12 años en seis, 100 días tal vez sean más que suficientes para tomar esa decisión”.

¿Quién tiene la culpa de la baja de calificación a Pemex?

Luis Miguel González, en El Economista, escribe que: “Pemex debe 107,000 millones de dólares; trabaja con un régimen fiscal que lo asfixia porque paga una tasa de hasta 80% sobre utilidades y, además, carece de un plan de reestructura que convenza a los expertos del mundo financiero y petrolero. Con estos problemas, parece lógica la baja en la calificación de su deuda por parte de Fitch. La decisión de la agencia calificadora no es una sorpresa, pero cae como balde de agua fría para el gobierno de López Obrador. En su comunicado, Fitch retoma la esgrima y utiliza calificativos muy fuertes para evaluar lo que está pasando. Habla de “inacción del gobierno mexicano para prevenir un deterioro en la calidad crediticia individual de Pemex” y de “reacción lenta para fortalecer el perfil crediticio actual de Pemex”. (…) ¿Perderá Pemex su grado de inversión? ¿Cuánto crecerá el costo de la deuda de la petrolera? La gran duda es si vendrá una reducción en la calificación de la deuda del gobierno federal. Una baja en la nota implica un incremento en la tasa de interés que se paga y eso afecta la capacidad de gasto e inversión del gobierno. Las dudas se justifican porque Pemex es el principal contribuyente del Estado mexicano y porque un deterioro de su situación financiera genera riesgos para las finanzas públicas. Éstas se han despetrolizado porque llegaron a ser 40% de todos los ingresos del gobierno. Siguen petrolizadas, porque 17 centavos de cada peso son ingresos petroleros. La decisión de Fitch nos recuerda que uno de los puntos débiles del gobierno de López Obrador es la relación con los mercados. El talento que el presidente muestra para la comunicación política contrasta con la falta de sutileza y empatía que demuestra en los mensajes a los inversionistas institucionales. La luna de miel que se vivió al final del proceso electoral se rompió con la cancelación del aeropuerto de la Ciudad de México y desde entonces ha habido una danza llena de tensión. El presupuesto 2019 fue un éxito, si se mide por la reacción de los mercados, pero la descripción de los planes para Pemex ha sido decepcionante para los analistas e inversionistas. Una prueba de esto es la nota de Fitch. Preocupa la debilidad del gobierno corporativo; la insuficiencia de recursos para financiar los planes anunciados, en exploración, producción y refinación, y la falta de claridad en lo relacionado con las alianzas con el sector privado. ¿De quién es la culpa por la baja en la calificación de Pemex? El alto grado de endeudamiento es producto de las administraciones anteriores, lo mismo que el deterioro operativo de la empresa y el régimen fiscal que priva a Pemex de los recursos que necesita para inversión e innovación. A la administración de López Obrador le corresponde la responsabilidad de haber presentado un gran plan que está lleno de cuentas que no cuadran. Last but not least (por último, pero no menos importante): para defender los grandes planes, ha puesto al frente de Pemex a un equipo que no convence”.

¿Por qué se necesita un nuevo pacto social?

Enrique Quintana, en El Financiero, escribe lo siguiente: “Ayer le comenté en este espacio que, a mi juicio, solo un nuevo Pacto Social podría permitirnos remontar el largo periodo de virtual estancamiento que hemos vivido. Hay dos diagnósticos, a mi juicio, parciales que se han hecho respecto a las razones de nuestro bajo crecimiento. En la administración anterior, se señaló que la razón era la baja productividad de los factores. Y que, por lo tanto, para subirla, se necesitaban las reformas estructurales. El diagnóstico, con todo y contener elementos de realidad, se quedó corto. Y el resultado fue el bajo crecimiento del sexenio de Peña: 1.1 por ciento de crecimiento promedio per cápita. Ahora, AMLO ha diagnosticado que la razón del bajo crecimiento es la corrupción. Y la prescripción es que, combatiendo a la corrupción, se corregirá este problema. Sin minimizar el problema y los costos de la corrupción, mi opinión es que el diagnóstico se equivoca. No va a repuntar el crecimiento con el combate a la corrupción. La razón del bajo crecimiento es la limitada inversión pública y el insuficiente crecimiento de la inversión privada. La inversión realizada por el Estado debe volverse un catalizador de las inversiones privadas. Por cada peso invertido por el Estado, al paso de los meses o de los años, debe haber muchos pesos más invertidos por el sector privado. Según las cifras de las cuentas nacionales del Inegi, la inversión pública cayó en 7.6 por ciento entre 2003 y 2017 (último dato disponible). A lo largo de muchos años, el Estado abandonó su tarea como inversor y concentró sus recursos en el gasto social y en la burocracia. El problema es que la inversión privada no reemplazó a la pública. El promedio de crecimiento de las inversiones de empresas y personas fue de 3.6 por ciento al año, cuando en el pasado crecía a tasas cercanas al 10 por ciento. No hubo más inversión pública porque el gobierno no tuvo más dinero y no quiso hacer una reingeniería de su estructura. Para tener más dinero se necesitaba oootra reforma fiscal que no ha querido instrumentarse y que tiene que ver con generalizar el IVA y cobrar el predial. Si queremos que la inversión privada crezca, el Estado debe invertir y recaudar más. Con todo y el respaldo popular que tiene el gobierno de AMLO, no ha cambiado las cosas para darle más recursos al Estado. Si queremos tener un Estado de primer mundo, ni modo, hay que pagar impuestos como en el primer mundo. Y esto la sociedad lo debe acordar. Y poner reglas, y fiscalizaciones que sirvan. Por eso se necesita otro pacto social. Hace 80 años que no teníamos a un gobierno que fuera capaz de convocar a un nuevo pacto. La última vez que ocurrió fue con Lázaro Cárdenas. Más que Calles, él fue el creador del sistema político mexicano y de las principales estructuras del aparato del Estado mexicano, que condujeron al largo periodo de crecimiento que tuvimos antes de 1970. Si López Obrador quiere pasar a la historia, tiene toda la oportunidad. Pero debe entender que tiene que ser abierto, generoso, y hacerle frente a un mundo que no es el que imaginó en su larga lucha. De lo contrario, el mantener un mediocre crecimiento económico por varios años más va a generar frustración en la sociedad y a propiciar un giro de 180 grados, abriéndole la puerta a un ‘Bolsonaro’ mexicano”.

También los pobres amenazan a López Obrador

Jorge Zepeda Patterson, escribe que: “Los maestros de la CNTE han decidido aprovechar el talante pacífico de su viejo aliado para radicalizar sus protestas y paralizar la costa del Estado de Michoacán. Como los líderes de la Revolución Francesa o los comandantes del alzamiento castrista en Cuba, Andrés Manuel López Obrador podría descubrir que los peores adversarios son los que pueden surgir entre tus propias filas una vez que llegas al poder. Si bien es cierto que la CNTE, organización sindical de maestros disidente, no fue parte de Morena, el partido del ahora presidente, sin duda han sido compañeros de viaje en su oposición al viejo régimen. Una y otra vez se han hecho guiños y apoyos políticos implícitos en las regiones en las que la CNTE es poderosa (particularmente en Michoacán, Oaxaca y Guerrero). El problema es que los maestros de esta agrupación han decidido aprovechar el talante pacífico de su viejo aliado para radicalizar sus protestas y paralizar la costa michoacana. Exigen salarios atrasados y bonos pendientes, retenidos por el Gobierno estatal de Silvano Aureoles del PRD. Los efectos del bloqueo del CNTE durante 16 días en las vías del ferrocarril que conducen al puerto de Lázaro Cárdenas tienen varadas miles de toneladas de productos, combustibles y suministros cuya escasez comienza a paralizar fábricas y distribuidoras en el Occidente del país. Si bien el conflicto es local, garantizar la libre circulación de personas y mercancías es responsabilidad del Gobierno federal, con lo cual la factura política y económica es atribuida a López Obrador. El presidente ofreció un crédito puente de 200 millones al Gobierno michoacano para promover las negociaciones y el levantamiento del bloqueo, prometiendo que sus reivindicaciones serían atendidas. En respuesta, la CNTE endureció sus posiciones elevando el saldo de su demanda de 5.000 millones de pesos a 7.000 (250 y 350 millones de dólares aproximadamente). Insisten con papeles que no son cantidades inventadas y representan las cifras impagadas por la entidad desde hace tres años. Hace dos días, sus colegas de Oaxaca comenzaron a paralizar oficinas y vías públicas por diversas exigencias laborales. López Obrador ha tomado mal el rechazo de los agremiados, pero una y otra vez, ha insistido en que no usará la fuerza para liberar el bloqueo. Durante casi dos semanas su estrategia había sido el exhorto a los líderes, apelando a su civilidad y a la convicción de que el Gobierno ahora era su aliado, no su rival. Decepcionado, el martes habló de la posibilidad de que los dirigentes estén incurriendo en la provocación y llamó a las bases a hablar con sus líderes. Hasta este momento nada ha dado resultado. (…) La llamada sociedad civil, y un número creciente de ciudadanos afectados exigirá la intervención de la autoridad para evitar los bloqueos y el daño a las propiedades. Si el Gobierno no desarrolla una mayor capacidad para gestionar y canalizar las demandas políticas y económicas que su propio arribo al poder ha provocado, enfrentará una terrible disyuntiva. O comenzar a usar la fuerza pública o auspiciar entre los votantes, debido al caos, un apetito por un régimen duro. La estrategia quizá no pase por la represión pero va más allá del exhorto a portarse bien. Es la hora de la operación política profesional. Es eso o esperar el arribo de los halcones”.

Seguridad presidencial

Milenio, Trascendió, asegura que: “sin restar importancia a las mantas amenazantes y al artefacto explosivo dejado en una camioneta frente a la refinería de Salamanca, todo con dedicatoria al Presidente Andrés Manuel López Obrador, en áreas de seguridad del gobierno federal leen esa reacción como acto desesperado del capo huachicolero de la región, Antonio Yépez Ortiz, quien anda a salto de mata a medida que se cierra el cerco de la Marina. De ahí se desprenden los distintos episodios de violencia y bloqueos ordenados por El Marro esta semana en caminos de Guanajuato”.

¿Quién amenaza al Presidente?

En Reforma, Carmen Aristegui, escribe que: “más que tomarlo como una falsa alarma […] lo ocurrido ayer en la refinería de Salamanca fue un incidente que no puede ser desestimado. El asunto no es cosa cualquiera. Hizo que se movilizaran aproximadamente 200 elementos de la Policía Federal, Ejército y Marina en toda la zona a lo largo de varias horas. El acto intimidatorio, en el que se colocó un artefacto[…] en el interior de una camioneta estacionada en el acceso 4 de la refinería Antonio M. Amor de Guanajuato, debe ser analizado con total amplitud […]. Se confirmó que una manta fue colocada en las inmediaciones de la refinería con una amenaza directa al Presidente de la República. ¿Quién está realmente detrás de este mensaje? ¿Quién busca intimidar al Presidente? El gobierno de México ha emprendido una batalla para acabar con el enorme negocio criminal del robo de combustible. Un monstruo de mil cabezas. Por ahí cruzan todo tipo de intereses, organización delictiva y colusión en los más altos niveles […]. Los intereses que están siendo afectados trascienden a los operadores de piso y cárteles coludidos o en disputa de Guanajuato o cualquier otro lugar de la República. La manta en contra del Presidente decía, entre otras cosas: ‘Andrés Manuel López Obrador te exijo que saques a la Marina, Sedena y fuerzas federales del estado, si no te voy a empezar a matar gente inocente para que veas que esto no es juego y que en Guanajuato no los necesitamos’ […]. Las frecuentes escenas de un pueblo desbordado queriendo tocar, abrazar y estar cerca del Presidente generan sentimientos encontrados. No se puede negar que el mandatario cuenta con una enorme base social que lo acompaña y está dispuesta a protegerlo, pero también es cierto que el cuerpo del Presidente, que se entrega a la masa sin reserva, queda al alcance de cualquier mano que quisiera eliminarlo. ¿Cuántos querrían hoy que eso sucediera? ‘El que lucha por la justicia no tiene nada que temer’, dijo López Obrador ayer, cuando se le preguntó si va o no a reforzar las medidas de seguridad después de lo ocurrido en Salamanca. La frase suena bien, está bien construida y produce empatía, pero todos sabemos que eso no resuelve el fondo del asunto […]. La decisión de deshacerse de lujos, excesos y costumbres abusivas de sexenios anteriores no está a debate. La gente lo celebra y reconoce, pero eso no significa que el Presidente quede desprotegido y expuesto a cualquier mano que quisiera eliminarlo. La sola idea estremece, pero estamos obligados a plantearla”.

AMLO debe cuidar al Presidente

En La Jornada, Julio Hernández López, escribe que: “Guanajuato ha sido gobernado por panistas de manera ininterrumpida desde que el entonces Presidente Carlos Salinas de Gortari cedió la plaza al deponer al priísta Ramón Aguirre Velázquez […], acusado de fraude electoral ante Vicente Fox. Para deshacer el conflicto y satisfacer al Partido Acción Nacional que le había legitimado de facto, Salinas impidió el arribo de Aguirre y colocó a Carlos Medina Plascencia como gobernador interino. Después de él quedaron los siguientes panistas: el propio Fox, Ramón Martín Huerta […], Juan Carlos Romero Hicks, Juan Manuel Oliva Ramírez, el sustituto Héctor López Santillana, Miguel Márquez y el actual, Diego Sinhue Rodríguez Vallejo. Al menos en los ocho años de los que habló el general Velázquez Bravo como inactivos contra el robo de combustible realizado por El Marro, los gobernadores correspondientes fueron Oliva Ramírez, López Santillana y Márquez. Además, esa entidad es una especie de hacienda política de retiro del activo opositor lenguaraz contra López Obrador, el enriquecido Vicente Fox Quesada. En ese contexto, ayer se encontraron supuestos explosivos en la refinería de Salamanca y, luego, una manta de amenazas contra López Obrador supuestamente firmada por El Marro y su cártel Santa Rosa de Lima, que luego se desmarcó de los hechos y acusó a su rival, el cártel Jalisco Nueva Generación, de tal montaje. El ciudadano Andrés Manuel López Obrador debe cuidar al máximo al Presidente de la República, para que este cumpla el delicado encargo de combatir a los cárteles del narcotráfico, el huachicol y la política”.

El Show de AMLO

En El Universal, Carlos Loret de Mola, escribe que: “ha tenido siempre mucha razón el Presidente López Obrador cuando ha criticado los shows mediáticos que han hecho los gobiernos que le antecedieron […]. Ha criticado tanto los shows mediáticos el Presidente AMLO… que ya los empezó a hacer. No pocas de sus conferencias de prensa se han vuelto eso, meros espectáculos diseñados para despertar el morbo mediático, en las que no se contestan con precisión las preguntas y se busca controlar la agenda e impulsar la narrativa oficial del Presidente épico que combate como nunca nadie antes todas las oscuras fuerzas que quieren impedir su éxito. Quizá el momento cumbre fue este martes. Mientras se prolonga el desabasto de combustible en varios estados del país, mientras decenas de empresas maquiladoras en Tamaulipas amenazan con cerrar, mientras sus aliados de la CNTE mantienen tomadas las vías de tren generando pérdidas de mil 500 millones de pesos diarios, el Presidente dedicaba su conferencia de prensa matutina a mostrar las imágenes de los lujosos coches, camionetas, motos, helicópteros que tenían los presidentes anteriores, soltaba un ‘fifí’ por aquí, un ‘machuchones’ por allá, y anunciaba un ‘tianguis’ para vender tanto vehículo lujoso en Santa Lucía […]. Pero el destino es desgraciado, y se las cobró rápido. Mientras el Presidente andaba en el show del tianguis y su director de Pemex en el show del hoyo, Fitch Ratings le bajó la calificación a Pemex. El Presidente AMLO ha tenido como una de sus banderas centrales la crítica a los privilegios del poder. Su llegada al mismo debe implicar su desmantelamiento. La venta de lujosos vehículos forma parte de ello. Está muy bien denunciarlo, detallarlo, hacerlo frente al público. Y es hasta divertido. Pero hay que saber elegir los momentos, porque con tantos frentes abiertos, tantas crisis que le explotan, lo de antier supo a cortina de humo, no a combate a los excesos. El Presidente AMLO ha tenido como una de sus banderas centrales que su gobierno no va a hacer shows mediáticos. Híjole. Ya lleva varios”.

Plan especial de seguridad en Tijuana

El Universal, Bajo Reserva, asegura que: “el gobierno federal, nos dicen, está por implementar en Tijuana un plan especial de seguridad debido a la alza en homicidios en los últimos días. Nos comentan que a pesar de no haberse aprobado la Guardia Nacional va a actuar el Ejército, la Marina y la Policía Federal. Parte de este reforzamiento de la estrategia, nos comparten, es que las conferencias mañaneras del Presidente Andrés Manuel López Obrador se trasladarán a otros estados fuera de la Ciudad de México. La primera ciudad será Monterrey, donde el mandatario se reunirá con todo el gabinete de seguridad a mediados de febrero para realizar una reunión a las 6 de la mañana y luego el informe a medios de comunicación”.

Conquista de la CNTE

En Milenio, Carlos Marín, escribe que: “gentil, el Presidente Andrés Manuel López Obrador celebró la decisión ‘libre y soberana’ de la CNTE de desocupar las vías ferroviarias en Michoacán, lo cual atribuyó al ‘diálogo’. No pagarle a tiempo a un trabajador, dijo, no solo es un delito porque se viola la Constitución, sino además ‘es un pecado, está en la Biblia, en el Antiguo Testamento, y hasta se los puedo citar. El no pagarle, el retenerle el salario, es ilegal y es un pecado social…’. Ojalá que hubiese sido el diálogo la vía de solución a los delitos colaterales del bloqueo que, según las empresas afectadas, en 17 días provocó un quebranto económico superior a 20 mil millones de pesos. Y fuera bueno, también, que el sabotaje tuviera como causa el que a los maistros […] no se les pagara lo ‘trabajado’, porque lo cierto es que el problema se sofocó mediante un vulgar pero práctico recurso: dinero. Las exigencias de la facción magisterial importan alrededor de 10 mil millones de pesos: 10 veces más de lo que, en rigor, se adeudaba de salario a sus agremiados, y esto porque, además del importe de nuevas plazas […], exigen el pago de prebendas extrasalariales[…]. Lo jugoso del plantón ferroviario hace temer que la próxima ‘conquista laboral’ sea un bono más, el de durmientes”.

Cambio de principios

Reforma, Templo Mayor, asegura que: “ahora que el gobierno mexicano decidió dar un viraje y mirar hacia otro lado en relación a la crisis en Venezuela, hay quienes recordaron un hecho curioso. Allá por 2006, en agosto, luego de las elecciones presidenciales, Andrés Manuel López Obrador denunció un fraude electoral y buscó el apoyo de la comunidad internacional. En aquel entonces pidió que los países del mundo presionaran a México para retomar ‘el camino a la democracia’… justo lo que ahora él no quiere hacer con Nicolás Maduro. Tratándose de no intervención, ¡cómo cambian los principios!”.

@loscabareteros

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