El significado del rechazo a la propuesta de Pemex

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Desde la redacción de @loscabareteros ponemos a su consideración la “Columna de columnas nacional” del lunes 18 de febrero 2019. El significado del rechazo a la propuesta de Pemex: Veremos este día cómo enfrenta el gobierno las reacciones negativas de los mercados internacionales o si las ignora. Si la actitud fuera orientada a la rectificación y a verdaderamente comprometer los recursos necesarios y el cambio de modelo de gestión para rescatar Pemex, entonces la historia puede ser positiva… ¿Cuántos rescates más necesitará Pemex?… El mundo bizarro de Andrés Manuel… AMLO y la guerra de las galaxias.

Rayuela

“Desde Colombia, el anticastrismo de Miami fantasea con su noche de los cuchillos largos en Venezuela”.

El significado del rechazo a la propuesta de Pemex

Enrique Quintana, en El Financiero escribe que: “Pues no convenció. La propuesta que el gobierno hizo el viernes pasado para fortalecer financieramente a Pemex fue “decepcionante”, según juicio de JP Morgan. (…) El miércoles pasado, la empresa estatal circuló entre inversionistas un documento que hablaba de los recursos adicionales que recibiría la empresa en 2019. Estos correspondían a 1 mil 300 millones de pesos de capitalización (ya incluida en el Presupuesto 2019); de la monetización de los pagarés del gobierno que tiene Pemex por apoyo a la reestructuración de pensiones por 1 mil 800 millones de dólares; y finalmente, el ya anunciado incentivo fiscal a las inversiones que sumaría 600 millones de dólares este año. Además, se estimó que la recuperación de ingresos por el combate al huachicol sería de aproximadamente 1 mil 600 millones de dólares anuales. La suma daba 5 mil 200 millones de dólares. (…) Los anuncios durante la conferencia mañanera del viernes propiciaron más bien una caída de los precios de los bonos y un alza del dólar. La crítica a la propuesta fue generalizada: no había en ella recursos adicionales a los que ya se conocían. La capitalización ya había sido anunciada; los pagarés por reestructuración sólo implican sustitución de activos y no aumento; el beneficio fiscal ya se conocía (sólo tuvo un aumento de la estimación en 4 mil millones de pesos al año) y los recursos derivados del combate al huachicol son inciertos. El juicio más duro fue hecho por JP Morgan, que en una comunicación expresó estar “fuertemente decepcionado” con las medidas anunciadas y señaló que ve en el horizonte de 12 meses posibilidades de degradación de la deuda de Pemex o incluso de la deuda soberana del país. En su perspectiva, el anuncio del viernes pasado sólo implicó un agregado de 4 mil millones de pesos en el beneficio fiscal, lo que equivale en números redondos a 200 millones de dólares. Por eso la decepción. Veremos este día cómo enfrenta el gobierno las reacciones negativas de los mercados internacionales o si las ignora. Si hubiera un completo rechazo, criticando a las instituciones que cuestionaron el esquema, llenándolas de calificativos, más valdría ‘preparar los paracaídas’ porque con esa actitud, tarde o temprano tendríamos una gran crisis financiera. Si la actitud fuera orientada a la rectificación y a verdaderamente comprometer los recursos necesarios y el cambio de modelo de gestión para rescatar Pemex, entonces la historia puede ser otra. Si el presidente López Obrador insiste en enfrentarse a los mercados financieros internacionales bajo la lógica de que no pueden estar por encima de la soberanía, esa actitud no sólo lo haría perder sino crearía un muy alto riesgo para el desempeño de todos los programas de su administración, y con ello la posibilidad de transformar el país”.

¿Cuántos rescates más necesitará Pemex?

Luis Miguel González, escribe en El Economista que: “El sexenio pasado cayó la producción de Pemex, de 2.6 a 1.8 millones de barriles diarios. También incrementó la importación de combustibles. Era 47% del consumo nacional en el 2013 y cerró el sexenio arriba de 70 por ciento. Muchas cosas podemos decir para explicar la caída, pero es difícil argumentar que fue por falta de apoyo del gobierno federal. En el contexto de la reforma energética, el gobierno federal asumió 182,000 millones de pesos de deudas de la empresa para financiar los pasivos laborales de la petrolera. Esta decisión liberó a Pemex de compromisos que valían el equivalente a 10,200 millones de dólares. Esta carga no se evaporó. Se fue directa a la panza del gobierno federal e incrementó la deuda externa de México. Los apoyos multimillonarios no acabaron ahí. En el 2016, luego de la gestión de Emilio Lozoya, se acumularon deudas con proveedores por 147,000 millones de pesos. Hacienda salió el rescate y asumió parte de estos pasivos para evitar la quiebra de sus proveedores. Reforma energética, dije líneas arriba. Alguno de ustedes cuestionará: ¿esos apoyos compensaron lo que Pemex perdió con la “maldita” reforma? Se ha hablado mucho de la irrupción de los privados, pero ellos no le quitaron gran cosa a Pemex. Éste sigue siendo el titular de más de 90% de los campos petroleros y el productor de más de 98% de todo el crudo en México. Los apoyos del sexenio pasado no evitaron que Pemex se convirtiera en la petrolera más endeudada del mundo porque ésta siguió siendo una empresa ineficiente. Decidir, con un cambio constitucional, que Pemex sería empresa productiva del Estado no operó un milagro. Cuando despertó, la improductividad seguía allí. Requiere entre 30 y 50% más trabajadores por barril producido que las líderes mundiales. En refinación, entre cinco y 10 veces más trabajadores por barril procesado que en Texas. La corrupción explica parte de la ineficiencia, pero no es todo: Petróleos Mexicanos es una empresa mal administrada, organizada para cumplir el papel de vaca lechera de la hacienda pública y para fungir como ubre prodigiosa para miles de vampiros que la atacan desde la proveeduría, el sindicato o la nómina. Hoy darán a conocer otro plan de apoyos para Pemex. Es el tercero en un lustro. Implica recursos adicionales por 5,200 millones de dólares. Éstos vendrán en tres “canastas”: alivio fiscal, capitalización del gobierno federal y monetización de pasivos laborales. Además, debemos considerar los 25,000 millones que inyectará la Secretaría de Energía para empezar la refinería de Tabasco. ¿Cuántos apoyos más necesitará Pemex? La historia de las inyecciones a Pemex continuará, mientras esta empresa siga siendo lo que es: un monumento a la ineficiencia”.

El mundo bizarro de Andrés Manuel

Raymundo Rivapalacio escribe que: “La palabra bizarro tiene dos acepciones. Una que proviene de su origen francés, usada también en inglés, que se refiere a una persona extraña, peculiar o extravagante. Otra en español, donde suele confundirse el término, que es positivo y quiere decir valiente. En el caso del presidente Andrés Manuel López Obrador, los dos sentidos de la palabra se ajustan perfectamente. Tiene un enorme valor para enfrentar todo y a todos, todo el tiempo, para alcanzar el cambio prometido en la campaña. Al mismo tiempo, utiliza sus enormes recursos políticos para forzarlos sin importarle que el país que dirige no está aislado del mundo y que algunas de las decisiones que están tomando podrán afectar a su gobierno, su proyecto y al país de una manera inimaginable. Este sábado se dio el último paso al territorio de los problemas. La bancada de Morena en la Cámara de Diputados distribuyó el proyecto de dictamen de 84 páginas donde cambia el esquema de gobierno corporativo de Pemex. Hace casi un mes lo había anticipado la exsíndica de Texcoco, Karla Yuritzi Almazán, miembro de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, pero no hubo muchas voces que expresaran su preocupación. Este sábado se concretó su iniciativa, donde se descabeza el gobierno corporativo de Pemex y se le otorgan facultades plenas al titular de Pemex, que para efectos reales y prácticos es el presidente López Obrador, para hacer lo que plazca con la empresa productiva del Estado mexicano sin rendirle cuentas a nadie. El proyecto señala: “La presente iniciativa pretende establecer un marco jurídico que garantice y permita al director general dirigir, ejecutar, administrar y operar Petróleos Mexicanos y las diversas empresas que la componen, de manera integral para ejecutar y cumplir con los objetivos de exploración, explotación y refinación”. En la actualidad, agrega el proyecto, la ley “diluye la responsabilidad en las líneas de actuación y porque un gobierno corporativo implica un órgano que ordena y vigila, pero no opera”. Por lo tanto, los consejeros independientes dejarán de ser realmente independientes y serán funcionarios públicos que le den ‘certeza’ a la buena marcha de Pemex, y se sacuden a la Comisión Nacional de Hidrocarburos, para que el titular pueda contratar lo que desee sin un órgano regulador. Lo que pretende el presidente es regresar el esquema que había venido construyendo Pemex en los últimos años para adecuarlo a las reglas del mundo, y retroceder más de tres lustros, cuando la arquitectura de las empresas cambió tras los escándalos corporativos en Estados Unidos, entre 2000 y 2002. Corporaciones como Enron Corporation, la empresa petrolera y energética de Houston con fuertes vínculos con el gobierno de George W. Bush, Tyco International y WorldCom, encabezaron una serie de escándalos de malas prácticas que rompieron la confianza de los inversionistas en las contabilidades que les presentaban al declararse en bancarrota, pese a la solidez financiera de algunas de ellas. Esa crisis originó demandas urgentes para reestablecer los estándares regulatorios que habían sido desmantelados siete años antes, lo que les había facilitado actuar fraudulentamente. (…) No se puede decir que de aprobarse la ley se le cerrará el crédito a Pemex en el mundo y se parará la inversión extranjera en la empresa, pero sí se puede argumentar que la colocación de bonos para financiamientos, la búsqueda de líneas de crédito o de inversionistas, será cada vez más difícil de conseguir. Es cierto que el presidente López Obrador ya dijo que Pemex no emitirá bonos de deuda ni se endeudará, y que se revisarán los contratos con inversionistas extranjeros porque no le gustan los resultados. También ha dicho que no quiere tratos petroleros con el mundo, sino mirar solamente hacia adentro. Eso también es un proyecto de nación. Inexistente, por cierto, hasta en Corea del Norte”.

AMLO y la guerra de las galaxias

Jorge Zepeda Patterson, escribe en SinEmbargo, lo siguiente: “Si esto fuera la Guerra de las Galaxias, no tengo duda de que la fuerza estaría del lado de López Obrador. Por desgracia eso no asegura la victoria. Pero al menos el hecho de plantearse un gobierno a favor de los desprotegidos y los que menos tienen en un país con tanta desigualdad e injusticia, y en contra de los corruptos y de todos aquellos que por vía del abuso y los privilegios se han enriquecido obscenamente, coloca al Presidente del lado correcto de la historia, al menos en términos éticos. Ahora bien, “estar del lado correcto de la historia” no es una patente de corso para cometer imprudencias, innecesarias muchas de ellas, que hacen más accidentado el camino y más desgastante la travesía. En ocasiones López Obrador me hace pensar en el polemista que maneja la tesis correcta o más razonable, pero a veces usa los argumentos equivocados. No hay motivo, por ejemplo, para presentar ternas en las que se incluyen candidatos cercanos al Presidente o a los suyos, en obvio conflicto de intereses, y traicionan el espíritu de independencia con el que fue creado este mecanismo de selección. Tiene toda la razón López Obrador cuando advierte que en muchos casos los consejeros y representantes de los llamados organismos autónomos son personeros de intereses políticos y de la iniciativa privada. Pero esta crítica pierde toda su validez si van a ser sustituidos por personeros propios o simpatizantes conspicuos de Morena. Un engaño no se subsana con el engaño opuesto. El innegable esfuerzo de moralizar y dignificar el servicio público, en el que está inmerso el Presidente, resulta seriamente dañado. En materia de dispendios y corrupción AMLO se ha propuesto dar un ejemplo con su austeridad personal. También podría hacerlo en materia de imparcialidad. En otros casos López Obrador fue capaz de convocar a profesionales respetados que no pertenecían a su corriente política ni estaban asociados a sus intereses (por ejemplo Olga Sánchez Cordero, ahora en Gobernación, para no ir más lejos). No habría razón para no encontrar gente valiosa en las áreas de competencia correspondiente, comprometidos con México y con la ética. Tampoco encuentro sentido en mantener este permanente afán de legitimación moral mediante la reiterada aunque vaga acusación contra “malosos” del pasado. Si se tienen pruebas habría que llevarles a juicio, pero no desgastarse en infiernillos cada tres días con acusaciones que luego tienen que ser matizadas. Eso solo lleva a perder autoridad moral (resultó que la mitad de los señalados por el director de la CFE no han tenido negocios con empresas del sector energético como se había dicho). Y exhibirlos por ocupar puestos directivos en los gobiernos de Salinas, Zedillo o Calderón constituye un argumento bumerang cuando varios de los miembros del gabinete fueron colegas de los aludidos. (…) El Presidente no va a cambiar a la que llama prensa fifí simplemente porque la critique, ni se defenderá de los ataques descalificando a sus enemigos. Sería mucho mejor concentrar la atención para que los actos y dichos de cada día sean congruentes con la importantísima misión que se ha propuesto: hacer de México un país menos corrupto y desigual. Y para ello nada sería mejor que dedicarse a lo que mejor hace, predicar con el ejemplo”.

La Guardia Nacional, va

Julio Hernández López, en La Jornada, escribe lo siguiente: “Al gobierno federal le urge la protocolización legislativa de la Guardia Nacional. Aun cuando en los hechos se mantiene una red de vigilancia y acción militares similar a la aplicada por administraciones anteriores (las de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto), el nuevo gobierno federal está enfrentando una espiral ascendente de violencia criminal en varias partes del país, sin que hasta ahora Palacio Nacional pueda apretar el puño con licencia constitucional. Esa espiral ascendente puede tener su origen en la natural inercia de descomposición institucional que obviamente no podrá frenarse o corregirse sustancialmente en unos cuantos meses de nuevo gobierno. También puede provenir de la taimada lectura de jefes del crimen organizado que estén aprovechando el descontrol o la discontinuidad propias del paso de una administración federal a otra, más si la recién entrada es de un signo distinto a las anteriores y con otro enfoque de los problemas. Y, desde luego, el incremento de los índices de criminalidad puede contar con el incentivo de factores de poder, desplazados o en vías de desplazamiento, que así busquen boicotear las expectativas morenistas. Pero una fotografía colocada en Twitter en mediodía dominical dio cuenta de la avanzada expectativa del obradorismo en cuanto a alcanzar prontos acuerdos entre bancadas legislativas que permitan la aprobación de dicha Guardia Nacional. El jefe político del Senado, Ricardo Monreal, dialogando con la priísta Claudia Ruiz Massieu Salinas, el panista Mauricio Kuri, el dueño de Movimiento Ciudadano que es Dante Delgado y un apartidista, llegado a nombre del PAN pero ahora coordinador de la bancada perredista, Miguel Ángel Mancera. Se habló de que estos coordinadores de oposición habrán de presentar una propuesta por escrito para tratar de destrabar el proceso legislativo que requiere mayoría calificada para aprobar reformas constitucionales, suma aritmética que no alcanza Morena con sus aliados estables, por lo cual requiere el apoyo numérico de las bancadas menos pequeñas. Es decir, del PAN, que sigue jugando a ser la única oposición constante al obradorismo; del PRD, que cada vez se hace más pequeño e intrascendente, o el PRI, que está apostando a colaborar negociadamente con Morena. Con la chiquillada todavía más chiquita, hablará Monreal hoy: los aliados PT y PVVEM (iniciales del Partido Verde Velasquista Ecologista de México) y el PES al que graciosamente se le respeta que tenga fracción parlamentaria aunque desapareció como partido político nacional. Así pues, los reportes a Palacio Nacional van en el sentido de que todo avanza para la aprobación de la Guardia Nacional, con algunos ajustes para congratular a los partidos opositores pero con la esencia militarista deseada y exigida por dicho Palacio. Gulp”.

Va o no va

Milenio, Trascendió, asegura que “el coordinador de Morena en el Senado, Ricardo Monreal, sostendrá un cónclave hoy con su grupo parlamentario para definir si aceptan o no las propuestas de la oposición sobre la Guardia Nacional, que alista una batería de artículos transitorios para amarrar ahí la legislación secundaria, como sucedió con el Pacto por México, que traía ya muchos anclajes para evitar leyes dispersas”.

Una propuesta indecorosa… y boba

En Milenio, el periodista Carlos Marín, escribe que: “como si el país no estuviera capoteando un sobresalto tras otro, los 24 senadores de Acción Nacional salen con la babosada de pedirle al Presidente despojar a Jared Kushner del Águila Azteca que le otorgó Enrique Peña Nieto, arguyendo el empeño de su suegro en el muro fronterizo […]. Y peor aún: le sugieren ‘detener de inmediato la cooperación y el intercambio de información en temas de seguridad con Estados Unidos…’. Ilusos; ya parece que Andrés Manuel López Obrador se animará a ofender a Trump agraviando al esposo de su hija Ivanka. Como si de proponer tonterías se tratara, pues que agreguen la exigencia de que se devuelvan los territorios agandallados en el siglo 19 […]. Injusta y vana petición, ignorando por lo visto que sobre el presidente gringo y sus insultos a México AMLO ha dicho y recontra dicho que a él lo ha respetado y quiere mantenerle similar consideración […]. Sorprende que a los senadores panistas les llame más la atención el célebre yerno que el acuerdo unánime […] en que se les pidió la Secretaría de Bienestar y al DIF no disminuir los apoyos y que sigue siendo desoído. Un exhorto para que se destinen los cuatro mil millones de pesos con que se apoyaba las estancias, en vez de los tristes dos mil que hoy se insiste en dar, con la atrocidad adicional de reducir, de cuatro, a dos años la edad de los niños que merecen beneficiarse del programa. Con 10 o más temas para tratar de reconstituirse como partido, a estos pobres panistas les aletea más el Águila Azteca. Qué bochornoso…”.

Metas claras

Excélsior, Frentes Políticos, asegura que: “Santiago Nieto, jefe de la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda, se reunió junto con los integrantes de la Tercera Comisión de la Comisión Permanente del Congreso de la Unión para explicar la estrategia de combate al robo de combustibles. Van en contra de tres delitos federales que impactan a la sociedad mexicana: narcotráfico, corrupción política y el robo de combustible, los que con frecuencia son cometidos por las mismas organizaciones delictivas. Y lo hará, dijo, atacando donde más les duele: en sus finanzas. Así es como se pretende combatir a la corrupción y la delincuencia organizada. La idea ha rondado dos sexenios y es hora de aplicarla, a ver cuánto se merma el poderío de los grandes cárteles”.

Morena pudo evitar la crisis de estancias infantiles

El Universal, Bajo Reserva, asegura que: “Senadores y senadoras de Morena nos cuentan que desde que empezaron los ajustes del Presupuesto de Egresos, advirtieron a los diputados de su partido, particularmente al presidente de la Comisión de Presupuesto, Alfonso Ramírez Cuéllar, que un recorte al programa de Estancias Infantiles traería consecuencias. Nos aseguran que sugirieron que en caso de insistir con el recorte este debería ser gradual y una vez que se contara con la infraestructura suficiente para arropar a los menores de tres años en adelante, y no de un día para otro. Nos dicen que ahora que estalló el problema, los diputados están como el avestruz, con la cabeza en el hoyo”.

¿Nuevo sindicalismo de Estado?

En Milenio, Héctor Aguilar Camín, escribe que: “creo que Jorge Castañeda anticipa bien que las expectativas populares suscitadas por el nuevo gobierno son muy altas y que lo que puede esperarse de ellas es que multipliquen su presencia y sus demandas en el espacio público. Es lo que hemos visto ya en el comportamiento de la CNTE, que ganó su primera batalla a costa nada menos que de la parálisis de los trenes del Bajío. Es lo que empezamos a ver también en el mundo del trabajo, tanto desde el punto de vista del salario como desde el punto de vista de la organización sindical. El aumento del salario mínimo, diseñado por el gobierno pasado, cayó en el sendero del nuevo, el cual multiplicó su efecto ofreciendo duplicarlo en la franja fronteriza, donde aparecieron ya, en parte atados a esta decisión, movimientos de huelga exigiendo aumentos de salarios. Las huelgas en la frontera han sido vinculadas al senador de Morena, Napoleón Gómez Urrutia, quien, por su parte, ha anunciado ya la creación de una Confederación Internacional Sindical […]. El horizonte de un reacomodo laboral y sindical siembra alertas en las empresas y en las organizaciones, pero, como dice Castañeda, es la deriva lógica de un gobierno que promete cambiarlo todo desde el flanco izquierdo, y que está empezando a meter la mano en el surgimiento de un nuevo sindicalismo de Estado”.

Próspero empresario

Reforma, Templo Mayor, asegura que: “a muchos sorprendió el repentino interés de la Comisión Federal de Electricidad por privilegiar el contaminante carbón como fuente de energía, en lugar de fortalecer la generación de energías limpias. Pero ya salió el peine… o mejor dicho: ¡el sombrero! Resulta que el senador Armando Guadiana es un próspero empresario que, entre otras cosas, ha hecho buena parte de su fortuna vendiéndole carbón a la CFE y ahora anda aprovechando su cargo y su cercanía con Andrés Manuel López Obrador, para beneficiar a sus negocios. Siempre enfundado en su sombrero texano blanco, el morenista Guadiana preside la Comisión de Energía del Senado, tema en el que sin duda tiene experiencia… pero también demasiados intereses”.

Pemex, en la cuenta

En Excélsior, Pascal Beltrán del Río, escribe que: “decía el gran Pedro ‘El Mago Septién’ que cuando un bateador está en dos bolas y dos strikes, con dos outs en la pizarra, se encuentra ‘en la cuenta que presagia ponche’. Así está Petróleos Mexicanos: titubeante en la caja de bateo, enfrentando a un tremendo serpentinero de la novena de Las Calificadoras. Desconcertado, por las dos rectas de fuego que le acaba de pasar el pitcher por el centro del plato. Distraído, por las señales incomprensibles que le envía el manager desde el dugout. El viernes pasado, Pemex abanicó con tal fuerza que –hubiera dicho Óscar El Rápido Esquivel– al público atrás de home por poco le da un resfriado. Mientras trataba de recomponerse del swing, escuchó al ampáyer cantarle el segundo strike. A los analistas de las grandes instituciones financieras no gustó nada el plan de impulso de Pemex que anunció el viernes el gobierno federal con gran pompa y circunstancia. ‘Segundo strike’, opinó Citigroup, la mayor empresa de servicios financieros del mundo, en obvia referencia al gusto del presidente Andrés Manuel López Obrador por el beisbol […]. Apenas el 29 de enero, la agencia Fitch Ratings había reducido las calificaciones crediticias de Pemex, dejándolas apenas por encima del grado de inversión, aludiendo a factores como su estrecho vínculo con el gobierno, la reducción de inversiones en exploración y su baja producción. Aunque en un primer momento el presidente López Obrador desacreditó a la calificadora […], la empresa respondió dos semanas después al reporte de Fitch argumentando que no tenía relación alguna con la política o acciones emprendidas por el actual gobierno, como si eso la pusiera a salvo de cualquier riesgo. Pese a todo lo anterior, el fin de semana pasado se dio a conocer que la bancada de Morena en la Cámara de Diputados prepara una iniciativa de ley para dar al director de Pemex mayor control sobre la empresa y sus subsidiarias […]. Estas modificaciones implican aligerar la intervención del Consejo de Administración y la Comisión Nacional de Hidrocarburos, retirando a estos facultades como establecer lineamientos relacionados con tabuladores y recursos humanos, así como fijar las políticas y bases generales para determinar el factor de rentabilidad con base en la cual Pemex y sus empresas participan en concursos para la adjudicación de contratos en exploración y extracción de hidrocarburos. En días recientes, el gobierno ha emprendido una campaña en contra de organismos reguladores. Y aunque el Presidente López Obrador había ofrecido no eliminarlos mediante reformas legales sino solamente controlarlos, la iniciativa aludida marcha en sentido contrario de esa promesa. No olvidemos que en el Consejo de Administración de Pemex participa, además de los secretarios de Energía y Hacienda, un grupo de consejeros independientes nombrados por el Senado. De prosperar esta iniciativa, el plan de centralizar el poder habrá dado un enorme paso adelante. Sin embargo, habrá que estar atentos a cómo lo interpretan las instituciones financieras internacionales, prestas a cantar el tercer strike, lo cual podría tener implicaciones sobre la calificación de la deuda soberana del país, como se ha advertido”.

@loscabareteros

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