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Desde la redacción de @loscabareteros ponemos a su consideración la “Columna de columnas nacional” del jueves 05 de diciembre 2019. El traidor: Recién salió a librerías y de inmediato despertó un enorme interés. El nuevo texto de la periodista Anabel Hernández está construido sobre las confesiones que Vicente Zambada Niebla, hijo de Ismael Zambada García, hizo ante la autoridad de Estados Unidos…

 

Rayuela

“Qué desgracia para México: la región más rica en litio, el ‘‘petróleo del futuro’’, en manos de chinos, canadienses y el crimen organizado”.

 

Se buscan opositores

Salvador Camarena, El Financiero: “El domingo, algunos a quienes disgusta la presidencia de López Obrador marcharon en Paseo de la Reforma. Pero, ¿son estos manifestantes parte de la oposición? Buen número de esos marchantes seguro votaron por Meade o Anaya. De hecho, en el contingente se encontraban algunos personajes identificados con el prianismo, como Santiago Creel. Mas rescatemos de la columna de María Amparo la dimensión de la orfandad, que pertinentemente nos recuerda: quién le está hablando hoy a esos 22 millones que no votaron por AMLO, y a los muchos más que ni siquiera acudieron a las urnas. ¿Los del domingo? Es posible que los del domingo sean sobre todo unos ciudadanos descarriados, muy descarriados. Legítimo como es su derecho a expresarse, una vez que lo hacen queda claro –generalizando– que o añoran un México que sólo ellos veían bien, o dan la cara por un modelo depredador, desigualador, clasista e, igualmente grave, sin futuro. Esa gente, la del domingo, debería estar agradecida de que ganó López Obrador. De no haber sido así, el descontento social que se podría estar viviendo en México haría parecer a los chilenos como niños de pecho. Pero volvamos al punto. Se requiere una oposición. Meade y Anaya desaparecieron del escenario, como destaca María Amparo, porque no eran líderes de nada. El primero fue un candidato hechizo que terminó por dividir al PRI, el segundo sólo tuvo ambición unipersonal, hacia adentro de su partido y hacia afuera del mismo al momento de la campaña. Esos candidatos fueron reflejo de una añeja crisis en el prianismo (y de lo que quedaba del PRD). Así que no hay sorpresa. Meade y Anaya pastan en mejores praderas, para ellos, que la política. La cuestión es que Amlito sigue desaparecido como líder (es un decir) del PRI, y Marko Cortés no ha entendido (ya se avizora difícil que lo logre algún día) que la histeria o el recoger cascajo (Fox) no son el camino. Falta oposición. Sí. No estuvo el domingo en Paseo de la Reforma, pero tampoco está en las cámaras. La crisis por tanto es más profunda. (…) ¿Quién en cambio dirá que hay esperanza para la oposición cuando Mancera se despeine, o Miguel Osorio se despierte, o Damián Zepeda se serene? La orfandad numérica que nos recordó Casar refleja sólo una cara del problema. Hay un electorado esperando opciones, unos viejos partidos que no paran de defraudar y nada de nuevos liderazgos a la vista. Ah, y unos ciudadanos de blanco que en su desvarío no aceptarán que López Obrador es quien mejor cuida a los ricos, hoy por hoy”.

 

Primer año de AMLO: ¿cuánto costó el subejercicio?

Luis Miguel González, El Economista: “¿Acabará el subejercicio en el 2020? Arturo Herrera está consciente de lo costoso que ha sido el no ejercicio oportuno del presupuesto en el 2019. Tener dinero y no gastarlo puede ser una virtud en el ámbito de lo privado. Es todo lo contrario cuando se trata de presupuesto público: es un problema, casi un pecado, si apelamos al léxico religioso. A Petróleos Mexicanos (Pemex) se le asignaron 271,656 millones de pesos para invertir en obras para el 2019; al término de octubre, sólo había licitado contratos por 76,153 millones de pesos, equivalentes a 28% del total para el año. Para la Comisión Federal de Electricidad (CFE), fueron 41,460 millones, de los cuales sólo ha licitado 8,501millones de pesos, 20.5 por ciento. En el caso de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), las licitaciones suman 1,401 millones, 16% de un presupuesto asignado de 8,526 millones de pesos. ¿Cuál es el problema de no gastar? De Pemex se espera que se convierta en un detonador del crecimiento económico y el desarrollo regional. Es la mayor empresa de México y el presidente López Obrador apuesta por revivirla a través de la inyección de miles de millones de pesos. Para que esto ocurra, la empresa debe ejercer en tiempo y forma el presupuesto que le fue asignado. Si no gasta los recursos, en vez de motor, se convierte en un freno de mano. El presupuesto sirve para activar la economía, cuando se gasta o invierte eficientemente. No sirve de nada si se queda guardado en las arcas o languidece en alguna cuenta bancaria. El monto subejercido por Pemex suma decenas de miles de millones de pesos. Se traduce en empleos no generados, infraestructura física que no se actualiza y proveedores que no pueden crecer. Con la CFE y la Conagua, podemos ver cómo el patrón se repite. Al terminar octubre, alrededor de 80% del presupuesto no se ha asignado o ejercido. Hay casos más graves, por ejemplo, Aeropuertos y Servicios Auxiliares. De 3,000 millones de pesos, sólo se había licitado 9% hasta el 31 de octubre. Se trata de presupuestos mucho menores que el de Pemex, pero con niveles de subejercicio que nos da permiso a hacer preguntas incómodas: ¿están los directivos capacitados para ejercer el presupuesto que recibieron? ¿Por qué ocurre el subejercicio? En un primer año de gobierno es lógico que el gasto no se ejecute con tanta velocidad. Un ejército de nuevos funcionarios asume cargos y se lleva un tiempo en dominar el territorio administrativo. Este proceso que cabe dentro de la famosa curva de aprendizaje vale para explicar el primer trimestre y, en caso extremos, el primer semestre. El problema es que ya concluyó el primer año y la curva parece no haber concluido. (…) ¿Acabará el subejercicio en el 2020? El secretario de Hacienda hará todo lo posible para que esto ocurra. Arturo Herrera está consciente de lo costoso que ha sido el no ejercicio oportuno del presupuesto en el 2019. Si Petróleos Mexicanos, la Comisión Federal de Electricidad y la Comisión Nacional del Agua hubieran gastado eficientemente los recursos que se les otorgaron, quizá, en vez de hablar de recesión técnica, estaríamos hablando de otro año de crecimiento positivo, aunque fuera mediocre”.

 

Un año de AMLO: la continuidad del capitalismo de cuates

Leo Zuckermann, Excélsior: “Ha pasado un año desde que tomó posesión Andrés Manuel López Obrador como presidente. Una de sus relaciones más tirantes ha sido con los empresarios. Era lógico: al poder llegaba un político de izquierda, lo cual, en principio, nunca gusta a los capitalistas. Además, a lo largo de sus tres campañas presidenciales, López Obrador fue muy crítico con algunos a los que calificó como parte de la “mafia del poder”. Hoy, sin embargo, muchos han decidido cooperar con el gobierno y aplaudir todo lo que venga de Palacio Nacional, hasta las ocurrencias del Presidente. El más conspicuo es Carlos Slim. El otro día, un pequeño empresario me preguntó por qué “el ingeniero” apoyaba tanto a López Obrador. Le contesté lo obvio: porque es el que tiene más que perder o ganar con este (o cualquier) gobierno. Es el hombre más rico del país, el quinto del mundo, con una fortuna de 64 mil millones de dólares. Además, muchos de sus negocios dependen de su buena relación con el gobierno. Telcel y Telmex son empresas concesionadas por el Estado. Slim tiene constructoras que dependen de grandes contratos de obra pública y fabrica plataformas petroleras cuyo principal cliente es Pemex. (…) ¿Será que la Cuarta Transformación los transformó milagrosamente? Para nada. La verdad es que ambas partes se necesitan. El gobierno para que inviertan y la economía salga de su estancamiento, y los grandes empresarios para seguir haciendo buenos negocios con las mayores utilidades posibles. Eso explica la cooperación. Sin embargo, la comunidad empresarial es muy amplia y diversa. No tienen los mismos intereses. Los que siguen muy asustados con López Obrador son los pequeños y medianos empresarios. Les disgusta la retórica del Presidente, algunos de sus colaboradores más radicales, decisiones como cancelar el aeropuerto de Texcoco y legislaciones que sienten draconianas (por ejemplo que la defraudación fiscal se considere como delincuencia organizada sujeta a la extinción de dominio y de prisión preventiva obligatoria). Los pequeños y medianos empresarios saben que difícilmente el gobierno se irá en contra de los grandes quienes pueden agarrar sus aviones, irse a gozar de sus fortunas a un país que no tenga extradición con México y desde allá defenderse con los mejores abogados. Los chicos y medianos, no. Históricamente, siempre han sido los más perjudicados por la falta de un auténtico Estado de Derecho. (…) Andrés Manuel López Obrador se la ha jugado con los grandes capitales. A un año de tomar el poder, continuamos con el pernicioso capitalismo de cuates, donde las grandes fortunas son producto de las buenas relaciones con el Presidente y no de la competencia e innovación empresarial”.

 

La erosión de la democracia que conocemos

Héctor Aguilar Camín, Milenio: “Dice Steven Levitsky, cuyas reflexiones he glosado estos días, que la historia ha minado el triángulo institucional que sostuvo hasta ahora a las democracias modernas. Ese triángulo es el que forman los partidos políticos, los medios y los grupos de interés. Hasta hace poco tiempo nadie podía llegar al poder sin pasar tres filtros: ganar el aval de los partidos, la atención de los medios y el apoyo de los grupos de interés. Ese triángulo institucional, elitista, regulaba la participación y el éxito políticos, sometiendo a los controles y los equilibrios del establishment a todos los competidores, garantizando su autocontrol y estableciendo límites a sus compromisos públicos y a sus carreras, mediante el castigo de los candidatos extremistas. La situación ha cambiado sustantivamente a partir del cambio en los medios. Los políticos pueden llegar hoy a los electores sin pasar por los medios tradicionales, pueden financiarse sin pasar por los grupos de interés y pueden tener agendas distintas y hasta contradictorias con las de los partidos que los postulan. Es posible ahora correr políticamente por fuera de los controles del establishment. La política es más democrática, los candidatos son más libres, el diálogo con los sueños y las necesidades de la sociedad es más directo, pero las democracias son más vulnerables que nunca al extremismo, al populismo, a la demagogia. Este es el proceso de erosión que recorre las democracias de occidente: la libertad de los políticos y de sus sociedades frente a las reglas restrictivas del establishment político en su triada partidos / medios / grupos de interés. La política, dice Levitsky, ha pasado de campo de la demanda, donde partidos, medios y grupos de interés procesan y acotan las exigencias de la sociedad, al lado de la oferta, donde políticos sin restricciones institucionales ofrecen verosímiles, aunque ilusorios, futuros de reparaciones, reivindicaciones y bienestar para los excluidos. Es un horizonte político más libre, menos restrictivo, aparentemente más democrático, menos elitista, pero en el fondo menos controlable por la sociedad, salvo al final del ciclo cuando las grandes promesas se han vuelto tristes realidades y las democracias se han tornado tiranías difíciles de combatir democráticamente”.

 

Denegri está vivo

Jorge Zepeda Patterson, El País: “Las extorsiones de este gatillero de la pluma son una versión burda y primitiva de una prensa vendida al mejor postor, pero me pregunto hasta qué punto ese servilismo corrupto se sofisticó. Un doctor que fuma un cigarrillo tras otro en su consultorio mientras atiende a su paciente; la esposa impecable que termina el pícnic familiar sacudiendo el mantel de cuadros y deja sembrado de vasos y platos desechables un pasto prístino. Escenas de película o series de televisión ambientadas en los años cincuenta o sesenta que escandalizan el sentido común anestesiado de nuestros días. Hoy los doctores no fuman enfrente de sus pacientes en aras de proyectar una imagen de vida sana, lo cual no impide que conviertan a los enfermos en adictos de opioides y drogas legales. Tampoco tiramos los desechables en un parque aunque sembremos el mar de islas flotantes de plástico indestructible. Esa sensación me deja las reacciones al extraordinario libro de Enrique Serna, El Vendedor de Silencios, sobre el célebre Carlos Denegri, “el mejor y más vil de los periodistas de México”, que dominó la escena pública hace cincuenta años. Nos sumergimos embelesados en el texto de Serna para escandalizarnos con la vida disipada y desmesurada del columnista más influyente de su generación y la manera en que utilizó su poderosa pluma para extorsionar a los políticos en desgracia y destruir reputaciones de los enemigos del soberano. Una muestra descarnada de corrupción y servilismo como nunca antes ni después había existido…. Aparentemente. El Vendedor de Silencios ha recibido merecidamente encomiables reseñas literarias y muchos, incluyéndome, lo consideran el libro del año en México (destaco dos reseñas en particular, aunque no las únicas: la de Rosa Beltrán, en La Razón, y la de Ana García Bergua en Letras Libres). (…) El extraordinario libro de Enrique Serna vale la pena de ser leído por muchas razones; es una historia apasionante admirablemente bien contada. Pero se le haría un flaco favor al autor si se le exhibe como un retrato de las infamias de la vida pública y periodística que dejamos atrás. Basta ver la cantidad de marcas de periódico que pueden verse en un puesto, sin lectores que se dignen a comprarlos. ¿Quién paga eso? Desde luego hay excepciones, pero el periodismo vendido a una causa política sigue vigente aunque más sofisticado. No sé ustedes, pero prefiero un doctor que fume a uno que me envenene sutilmente”.

 

El traidor

Ricardo Raphael, El Universal: “Recién salió a librerías y de inmediato despertó un enorme interés. El nuevo texto de la periodista Anabel Hernández está construido sobre las confesiones que Vicente Zambada Niebla, hijo de Ismael Zambada García, hizo ante la autoridad de Estados Unidos. Era ya del conocimiento público que El Vicentillo, como se le apoda en su medio, se convirtió en un testigo protegido para la justicia del país vecino, que aportó información para capturar a distintos criminales y entregó evidencia utilizada en el proceso de Nueva York contra Joaquín Guzmán Loera. Sin embargo, por razones obvias tales testimonios se mantuvieron, en su mayoría, apartados del ojo público. Solo algunos fragmentos llegaron a las páginas de la prensa en ambos países. Como asesor jurídico acompañó durante un tiempo a Vicente Zambada un individuo de origen sinaloense radicado en EU, Fernando Glaxiola. Murió en 2015, pero el caleidoscopio del destino hizo que este hombre entregara a la periodista algunas páginas escogidas de la bitácora que Zambada Niebla redactó para las autoridades del país vecino. Quien lea El traidor podría dudar de la sinceridad de esos párrafos, e incluso de su veracidad, pero estará condenado a entregarle verosimilitud al relato. La ventaja del método escogido por la periodista para presentar este material radica en que, por el conocimiento sobre la historia del narcotráfico mexicano, El traidor es un libro que además de ofrecer textos ofrece contextos. (…) Las declaraciones de Zambada Niebla publicadas por Hernández no son material del pasado. Se trata de un texto redactado en presente continuo. En este hilo de cosas no deje de escuchar hoy lo que el gobierno va a decir a propósito del caso LeBarón”.

 

@loscabareteros

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