El triste final de un mal sexenio

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Desde la redacción de @loscabareteros ponemos a su consideración la “Columna de columnas nacional” del martes 27 de noviembre de 2018. El nuevo régimen político: será la culminación del ‘tsunami’ del pasado 1 de julio que tuvo su origen en el hartazgo social, la corrupción, la impunidad, la violencia y la inseguridad pero también con el bajo crecimiento económico…  El triste final de un mal sexenio. López Obrador avanza en el BdeM: ¿Esquivel, el próximo gobernador del Banxico?… Democracia Deliberada.

Rayuela

Da la impresión que la caravana tocó muro. No hay El Dorado. Algunos quedarán con la esperanza de cruzar. La mayoría regresará. Fue una epopeya.

El nuevo régimen político

Samuel Aguilar Solís escribe en El Financiero que: “Esta semana habrá de iniciar formalmente una nueva etapa en la vida política de nuestro país, será la culminación del ‘tsunami’ del pasado 1 de julio que tuvo su origen en el hartazgo social con la corrupción, la impunidad, la violencia y la inseguridad pero también con el bajo crecimiento económico que hemos tenido en los últimos años con un modelo económico que ha propiciado pobreza y una gran desigualdad, estas y la enorme desconfianza y rabia contra la clase política tradicional son sin duda las verdaderas causas del triunfo de López Obrador, poco fue lo que él aportó como proyecto alternativo sino es que solo señalar una y otra vez que estaba en contra del statu quo. Pero la forma como ganó es la que sin duda lo legitima por la cantidad de votos y la gran diferencia, pero más que eso la forma como fue dinamitado el sistema de partidos y el sistema político mismo que lo han dejado prácticamente solo su movimiento político y sus compañeros de viaje solo para gobernar y controlar el Congreso federal y la gran mayoría de congresos locales. (…) El tema que enfrenta el próximo presidente no solo son sus convicciones económicas respecto a un mundo económico con mercados cerrados que no existe ya desde hace varias décadas sino a la rehabilitación de un sistema político también cerrado y de mando ultra presidencial (meta constitucional lo bautizó Jorge Carpizo) que tampoco ya existe y que ojalá en el ejercicio del poder pueda irse adaptando a esta nueva realidad del mundo global, de la sociedad plural y del uso intenso del internet de parte de la sociedad y pueda también contener las variopintas actitudes políticas de intereses económicos e ideológicas de muchos de sus compañeros de viaje que es literalmente ‘una capirotada política’. Lo que hasta hoy ha quedado claro es que de una sociedad abierta, informada y crítica no habrá de salvarse, pero la oposición partidaria creo tiene que crearse porque del tsunami político de la elección no ha quedado algo digno de llámese oposición y no es porque se quiera quien esté solo molestando sino porque como bien escribió hace años el profesor Pasquiano “el papel de la oposición es que el gobierno mal gobierne» y al ser dinamitada esta, entonces hay que esperar la larga marcha para su nueva creación ya que también hemos visto cómo algunos medios de comunicación y ‘nuevos empresarios nacionalistas’ comienzan a acomodarse al poder. Por último la Conago tendrá que hacer toda una reingeniería si quiere ser parte del contrapeso político y constitucional en el marco del federalismo y más de cara a la amenaza ‘porril’ de tumbar gobernadores que no se plieguen al nuevo poder presidencial. Sin duda estamos en los albores de un nuevo sistema político pero la democracia que nos hemos dado debe de seguir teniendo como base el respeto al Estado de derecho, y a un equilibrio y separación de poderes y del sistema federal, y debemos aspirar a más democracia no a socavará a la débil y cuestionada qué aún tenemos”.

El triste final de un mal sexenio

El sexenio de Peña está por terminar, y lo hace con números poco favorecedores, pues el número de homicidios aumento con respecto al sexenio anterior, los índices de popularidad más bajos en la historia para un Presidente y entre los asuntos sin resolver se queda el caso de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa, por ello en Milenio, el periodista Carlos Puig, escribe que: “el domingo 13 de mayo de 2012, Enrique Peña Nieto se definió así en una conversación para un perfil después publicado en Letras Libres: “Me defino como pragmático. Yo creo que es lo que mueve y es lo que motiva a las nuevas generaciones. Represento a una generación que a diferencia de las generaciones anteriores, que se identificaban con algún dogma político, nosotros no” […]. Bajo esa lógica, Enrique Peña Nieto no debe estar muy contento. Cierto, hay algunos números por aquí o por allá que se pueden presumir, pero a final de cuentas sus reformas ‘estructurales’ con las que lanzó el sexenio, son contra las que hizo campaña el candidato que arrasó. Hoy, algunas de ellas están en proceso o de ser revertidas o simplemente de ser abandonadas. En seguridad, el asunto que marcó para siempre el sexenio de su antecesor, Felipe Calderón, terminará con números de homicidios por encima de los peores años del panista. Además, el sexenio quedará marcado por lo sucedido en Iguala con la desaparición de los 43 normalistas y la serie de equívocos y fallas que tienen fuera de la cárcel a quienes el gobierno señala como los principales sospechosos. En infraestructura, ni hubo tren CdMx a Querétaro, el de Toluca no tiene para cuándo y el aeropuerto, pues ya sabemos. Y el partido al que Peña siempre perteneció, al que hizo regresar a Los Pinos, ese partido anda por ahí dando tumbos, confundido, con un futuro nada claro. Y después de la derrota de julio, adiós. Del gobierno no sabemos nada. Ex Presidente en funciones le dice un compañero de páginas. Triste final.”

López Obrador avanza en el BdeM

Julio Hernández López, escribe en La Jornada que: “En medio de las turbulencias relacionadas con las operaciones bursátiles y la paridad cambiaria, el inminente presidente, Andrés Manuel López Obrador, da un paso en el rediseño de la Meca del economicismo neoliberal mexicano, el Banco de México, al proponer para subgobernador de esta institución autónoma a Gerardo Esquivel Hernández, el hombre de su primer círculo económico más cargado a la izquierda institucional (fue coordinador de investigación del Instituto Belisario Domínguez del Senado, a la llegada del entonces perredista Miguel Barbosa). Esquivel ha fungido hasta ahora como anunciado subsecretario de Ingresos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), donde Carlos Urzúa ha batallado para tratar de conjurar la incertidumbre y enojo de grandes empresarios e inversionistas a quienes asusta el estilo y varias de las propuestas de quien será a partir de este sábado el presidente de la República. La distribución de los ingresos fiscales durante el lopezobradorismo, bajo una concepción de equilibrio macroeconómico y sentido social, había sido encargo central para el propuesto como subgobernador. Ahora, de avanzar esta propuesta (lo cual parece automático, pues Morena tiene también el control del Poder Legislativo federal), el licenciado en economía por la UNAM, con maestría en El Colegio de México y doctorado en la Universidad de Harvard, suplirá a Roberto del Cueto Legaspi en la Junta de Gobierno del Banco de México, integrada por el gobernador de esta institución, Alejandro Díaz de León Carrillo (quien llegó al cargo ante la postulación de José Antonio Meade Kuribreña como candidato presidencial priísta) y cuatro subgobernadores. Declarada su autonomía durante la presidencia de Ernesto Zedillo Ponce de León, el Banco de México ha sido gobernado desde entonces por inequívocos representantes de la escuela económica neoliberal: Miguel Mancera Aguayo (1994-1997), Guillermo Ortiz Martínez (1998-2009), Agustín Carstens (2010-2017) y el actual, Díaz de León Carrillo. Esquivel Hernández forma parte de la corriente Democracia Deliberada (@deliberada, en Twitter), que se autodefine como corriente política en búsqueda de la izquierda perdida. La esposa de Esquivel, Graciela Márquez Colín, propuesta para la Secretaría de Economía, ha integrado este grupo, aunque su nombre aparece en la página oficial sin referencia hipertextual. Además, participan entre otros Adrián Lajous, del equipo de Claudia Sheinbaum, y Hernán Gómez, articulista de El Universal y activo participante en mesas de debate en Televisa, como La hora de opinar, con Leo Zuckermann, donde también ha sido opinante el citado Esquivel”.

¿Esquivel, el próximo gobernador del Banxico?

Luis Miguel González, en El Economista, escribe que: “Gerardo Esquivel deja una de las subsecretarías más poderosas del gobierno para ocupar una subgobernatura del Banco de México. Es normal que este movimiento desate especulaciones. ¿Será el próximo gobernador del banco central? Esquivel renuncia a la subsecretaría que se encarga de la definición y asignación del gasto público, con poder de negociación frente al Congreso, gobernadores y alcaldes, además de acceso directo al presidente. A cambio, se convierte en uno de los cuatro subgobernadores del poderoso banco central. Esto parecería un retroceso, si no hubiera algo más allá. López Obrador necesita poner un lopezobradorista en el Banco de México. Esta institución define la política monetaria, pero también tiene un papel protagónico en la regulación de los bancos: tasas de interés y comisiones, entre otras. Las tempranas manifestaciones de independencia de Jonathan Heath (designado por AMLO en septiembre) podrían haber llevado al próximo presidente a la conclusión de que necesita un alfil en Banxico. Hasta antes de la propuesta de Esquivel, no había ninguna gente suya en la Junta de Gobierno del banco central. El próximo secretario de Hacienda, Carlos Urzúa, ha reiterado el compromiso del próximo gobierno con la independencia del banco central pero hay muchas formas de “administrar” esa independencia. La más complicada es una donde nadie en la Junta de Gobierno se sienta obligado a responder al presidente o al secretario de Hacienda. El movimiento parece lógico para AMLO pero tiene dos riesgos, el primero es que los mercados lo perciban como un intento de minar la autonomía del Banxico. Estamos en momentos en los que los inversionistas ya le retiraron el beneficio de la duda. El segundo, más simple, tiene que ver con la elaboración del presupuesto 2019. Se trata de un documento clave para restablecer la confianza. Esquivel era uno de los arquitectos y se le reconoce su talento. ¿Quién lo sustituirá en la subsecretaría? No será fácil encontrar un remplazo, recuerden que Hacienda ya tiene dos vacantes: las subsecretarías de Ingresos y de Egresos.

La última y nos vamos

Jorge Zepeda Patterson, en SinEmbargo, escribe que: “Peña Nieto tiene razón cuando se queja de que los críticos sólo nos hemos fijado en los defectos y problemas de su administración. Puede ser, no careció de aciertos y buenas intenciones; nadie quiere ser un mal Presidente. Pero era tal el coro de cortesanos, comparsas, medios de comunicación y auditorios cautivos que lo vitoreaban, que los escasos espacios críticos estaban obligados a llamar la atención sobre los negros del arroz. Sobre todo cuando esos negros terminaron por arruinar el guiso. Y es que, para desgracia de muchos los desaciertos fueron tan estridentes, sobre todo en materia de corrupción e inseguridad pública, que a la postre comprometió la obra en su conjunto. El problema para percibirlo es que cada uno habla en la feria según le va en ella. Para las clases altas y medias altas el sexenio que termina es de claroscuros pero aceptable. Después de todo no hubo crisis económicas que lamentar, devaluaciones inesperadas ni ocurrencias presidenciales descabelladas (del tipo “defenderé el peso como un perro”). Un crecimiento promedio superior al dos por ciento es modesto y queda corto frente al cinco o seis prometido, pero no pinta mal en un contexto en el que los países del llamado primer mundo no crecieron más que eso y Brasil y Argentina padecieron debacles estrepitosas. Para estos sectores acomodados Peña Nieto no fue un Presidente del todo malo; incluso pudo haber sido muy bueno si las reformas le hubieran cuajado. Para infortunio de estos grupos y del propio Presidente la mayor parte de la población no vive en este segmento. A más de la mitad de los habitantes les ha ido muy mal. En parte por la desatención del régimen, concentrada en la parte pavimentada e iluminada, y en parte porque el sistema ha mantenido inercias que se arrastran desde hace décadas y amenazan con estallar. Un crecimiento promedio de dos por ciento anual no dice nada si hay sectores sociales y lunares territoriales que crecen al 10 por ciento y otros (los más extendidos) que retroceden y se estancan. Para muchos mexicanos, los que no leen periódicos ni forman parte de la comentocracia, los que carecen de influencia y no pintan en los medios de comunicación (es decir, la mayoría) la situación empeoró durante el sexenio. No necesariamente o no en todos los casos en materia económica, pero sí en inseguridad. El Estado mexicano retrocedió frente al crimen organizado y la ilegalidad se enseñoreó en amplios territorios dejando a los ciudadanos a merced de los poderes salvajes. No solo los narcos, ahora los guachicoleros o los extorsionadores de comercios y los asalta combis se han vuelto imparables. La corrupción se convirtió en metástasis y los gobernadores involucionaron en verdaderos sátrapas insaciables. Entidades y ayuntamientos endeudaron al fisco de manera irresponsable con cargo a las siguientes generaciones”.

Los temores de Andrés

Raymundo Rivapalacio en El Financiero escribe lo siguiente: “A nada le teme más Andrés Manuel López Obrador que a un terremoto y a que no haya inversión extranjera. No lo dice ahora, sino que es una idea que ronda hace tiempo en su cabeza, y que siempre se ha ubicado en el contexto de él al frente de un gobierno. El próximo sábado así será y esas variables no escaparán de su mente. Sobre la primera no tiene control, y el temor se puede entender en lo que esto significa para cualquier gobernante, que tiene que parar o cancelar su programa de gobierno porque una situación de emergencia requiere mucho dinero para enfrentarla y estabilizarla, como lo pudo haber visto y estudiado con los sismos de 1985 en el gobierno de Miguel de la Madrid. Sobre la segunda sí tiene control, porque depende del mensaje que transmita y la confianza que genere entre los inversionistas. En esto, las cosas le han salido bastante mal. Un vistazo a la prensa de la Ciudad de México y el extranjero dan idea de lo que sus acciones y decisiones han generado. Este domingo publicó The Wall Street Journal en su edición que el presidente electo está espantando a los inversionistas extranjeros, que le habían dado el beneficio de la duda de que sería un líder moderado y pragmático hasta que comenzó a utilizar consultas públicas para que la gente decidiera proyectos de infraestructura, que propició la cancelación del nuevo aeropuerto internacional en Texcoco. El diario de mayor circulación en Estados Unidos agregó que varios gestores de fondos de mercados emergentes están reconsiderando sus inversiones en México o reduciendo su exposición. El Banco de México, reportaron los medios, informó que entre julio y septiembre registró salidas netas de capital por mil 886 millones de dólares, que contrastó fuertemente con la entrada de capitales que se dio entre enero y junio de este año. Analistas de Barclays y Goldman Sachs consultados por la prensa adjudicaron la salida de capitales a la incertidumbre por las guerras comerciales de Estados Unidos contra el mundo, y por cautela frente a López Obrador tras la cancelación del aeropuerto. Los expertos internacionales se quedaron cortos. Enrique Quintana, director de El Financiero, publicó este lunes que el índice de la Bolsa cerró el viernes con una caída de 18.4 por ciento con respecto a finales de agosto, cuando la transición terminó de ser tersa, con lo cual la pérdida de valor de las empresas fue el equivalente a 90 mil millones de dólares, que traducidos en pesos significaron 1.8 billones –casi una tercera parte del Presupuesto–, mientras que el dólar interbancario cerró en 20 pesos con 43 centavos. “¿Qué es lo que están viendo los mercados financieros que han cambiado radicalmente de comportamiento en un trimestre?”, preguntó Quintana, respondiendo inmediatamente: “Han visto señales de lo que puede ser el desempeño del nuevo gobierno, que no les han gustado y que generaron dudas”. (…) Los avisos son claros para López Obrador, que el próximo sábado asume la presidencia de la República y sus acciones y decisiones tendrán un efecto más elevado de lo que hasta ahora han sido. Su discurso será clave para tranquilizar a los mercados y evitar el principio de una crisis, siempre y cuando mantenga el miedo a la falta de inversión y no piense, como en la actualidad, que es el capital global, manejado por empresarios mexicanos y medios de comunicación, el que se opone a su proyecto de nación porque va a perder privilegios. La retórica electoral ya terminó. Se exige seriedad y responsabilidad, no ocurrencias, porque de lo que haga dependerá el futuro de 130 millones de mexicanos”.

Herencia

Excélsior, Frentes Políticos, asegura que “desde aquella madrugada cuando se transmitió la noticia de que estudiantes de Ayotzinapa habían desaparecido, se sabía que el tema crecería. Se esperaba justicia, no ha llegado. Ante la falta de resultados en las investigaciones, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos exhortó al gobierno federal a continuarlas para dar con el paradero de los alumnos. ‘La comisión reitera la importancia de cruzar la información proveniente de declaraciones y de pruebas, hallazgos realizados, análisis de telefonía y de asistencia jurídicas internacionales compartiéndolas con la comisión’, comentó el comisionado Luis Ernesto Vargas. Hay heridas abiertas.”

¿Irán ahora sobre López Obrador?

En Milenio, Carlos Marín, escribe que: “el caso Iguala es, desde hace 50 meses, el más importante de la historia criminal del México moderno. Dos palabras han servido de pretexto para poner en duda las investigaciones de las autoridades responsables: ‘verdad histórica'[…]. Quienes hablan por los padres dicen que algunos teléfonos de los jóvenes estuvieron activados días y hasta meses después de la matanza, pero esto se explica porque los victimarios extrajeron los chips para ponerlos en los propios equipos […], lo cual confirma que estuvieron con los desaparecidos. Contra la mentira que se propaló para negar la hoguera en el muladar, porque dizque había llovido, están los reportes meteorológicos de 26 y 27 de septiembre de 2014, registrando algo menor a una brisa que, lejos apagar las llamas, las habría avivado […]. El famoso ‘quinto camión’ referido por el GIEI fue plenamente desmontado luego de ser aventurado y quedó pulverizado con las escuchas intervenidas a Guerreros Unidos en Chicago por la DEA, en las que nadie alude a un cargamento ‘robado’ ni de la intención de recuperar alguna droga y donde resulta claro que los asesinos acataron órdenes precisas de culpar al fiscal de Guerrero y a los ‘verdes’ […]. En el potaje con que se intentó fabricar el apetitoso ‘crimen de Estado’ […], apestan afirmaciones como las del relator del Alto Comisionado de la ONU para México, quien con tardías entrevistas […], sin la menor demostración, afirma que los criminales fueron ‘torturados’, lo que a cuatro de los homicidas confesos les benefició hace pocos días para salir de la cárcel. ¿Cómo traerán hoy la conciencia quienes hicieron todo para politizar el caso en vez de procurar justicia? ¿Cambiarán ahora de objetivo y en vez de Peña pondrán bajo su mira a Andrés Manuel López Obrador…?”

Caravanas, una bomba que le va a explotar a AMLO

En Milenio, Joaquín López Dóriga, escribe que: “lo me voy ir a los antecedentes históricos de la migración. Voy a tocar exclusivamente el problema de las caravanas migrantes que desde Guatemala, entran a México cruzan todo el territorio para llegar a Tijuana donde están a un salto, literal, de entrar a Estados Unidos, su meta desde que huyeron de sus países. Hoy ya están allá, ya son una bomba de corto tiempo que le va a explotar al Presidente López Obrador, un conflicto que cuando ganó las elecciones, el pasado 1 de julio, no existía, y que en 40 días se convirtió la más grave crisis de la transición y más allá porque las caravanas se han convertido en el nuevo esquema de la migración, ya organizada en forma espontánea, ya por traficantes de personas que les cobran para aceptarlos. Ayer, en Tijuana había 8 mil migrantes, otros mil 300 van desde Mexicali, y 2 mil 600 más por las carreteras del país y los que sumen en las caravanas que se están formando. Los migrantes ya están en la línea de su tierra prometida y por eso la van a querer cruzar, como ocurrió el domingo cuando 500 burlaron la valla de la Policía Federal, para cruzar la garita de San Ysidro y fueron repelidos con gases y balas de goma disparados por la Guardia Fronteriza y la Guardia Nacional […]. En fin, que este es, reitero, un problema sin solución, México no los puede contener y Estados Unidos no los quiere recibir. Y de aquel lado está Trump y de este, a partir del sábado, López Obrador que es en el único, fíjese usted el nivel de crisis, en el que puede caber la mesura, lo que allá es imposible”.

El futuro canciller

En Excélsior, Yuriria Sierra, escribe que: “cientos de centroamericanos se enfrentaron con elementos de la policía de nuestro país, pero también, a distancia […], con agentes de Estados Unidos. No habíamos visto nada igual: armas no letales disparadas desde territorio extranjero. Frenar a migrantes a costa de todo. Además, las amenazas de Donald Trump que se materializan de manera parcial: anuncia posible cierre de su frontera sur al tiempo en que la garita en San Ysidro se paraliza por más de seis horas. Hace llamados a los legisladores, les insiste en lo urgente del presupuesto para el muro. Se adelanta y asegura que México será el destino para quienes pidan asilo mientras se resuelve su proceso […]. Ya lo dijo el alcalde de Tijuana: no hay, al momento, nadie en el gobierno de Enrique Peña Nieto que dé acuse de recibo a su solicitud de recursos para atender a los migrantes que han llegado y que seguirán arribando. Acaso, él lo aseguró, se ha acercado sólo el equipo de transición para preparar el terreno para las maniobras que habrán de ejecutar a partir del inicio del sexenio y que matice, resuelva, lo que hoy sucede en la frontera […]. Durante las últimas semanas, Ebrard se ha ocupado en preparar su terreno. Lejos de la grilla que ha marcado esta etapa, tan histórica como de claroscuros, se ha dedicado a pulir el mensaje que México quiere dar al extranjero a partir de este sábado. Parece tener clara la ruta: ‘La corrupción en nuestro país es la mayor dificultad en nuestra vida política e institucional. En seis años espero decirles que lo hemos resuelto. ¿Es posible? Sí ¿Será fácil? No, pero tenemos el mandato de la gente para hacerlo. Si no podemos tener un sistema judicial fuerte y respeto a las leyes, será muy difícil darle prosperidad al país…’. Al parecer la diplomacia nacional se alista para dar un giro en las formas en que México construye su imagen frente al mundo. Ebrard, ni quien lo dude, es un hombre preparadísimo y quien, además, se ha dedicado en los últimos años a estudiar todo lo que, inesperadamente, se ha ido transformando en el orden global […]. El que un día fue nombrado ‘el mejor alcalde del mundo’ probablemente no descansará hasta ser también uno de los mejores cancilleres del mismo”.

AMLO y los maestros

El Universal, Bajo Reserva, asegura que: “Andrés Manuel López Obrador se reunió con grupos antagónicos del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE). Nos comentan que los maestros mostraron el músculo al Presidente electo. Unos 300 vinculados a Elba Esther Gordillo detuvieron el tránsito frente a la casa de transición, incluso don Andrés Manuel se asomó por el balcón para saludarlos, mientras que los profesores de la dirigencia formal que encabeza Alfonso Cepeda, citaron al Presidente electo en un hotel de la colonia Roma, donde también se reunieron coordinadores del SNTE de todo el país para entregar a AMLO su propuesta en torno a la reforma educativa y expresarle que trabajarán con él en su proyecto de transformación del país. Nos dicen que uno de los puntos de ambas reuniones fue la disputa por la dirigencia nacional del sindicato”.

Ante la incertidumbre, ¡AMLO se cuelga de Peña Nieto!

En El Universal, Carlos Loret de Mola, escribe que: “ayer a las seis de la tarde, el gobierno electo salió a tratar de contener el pesimismo en los mercados financieros por las señales que ha mandado Andrés Manuel López Obrador sobre cómo va a manejar la economía cuando tome posesión. Lo hizo al terminar una sesión en la que la Bolsa Mexicana de Valores volvió a tener una caída estrepitosa […]. La cancelación del aeropuerto en una consulta amañada, la iniciativa de las comisiones bancarias, los cambios a las leyes mineras, la refinería cuando Pemex está ahogada y las declaraciones de guerra contra los mercados financieros ya habían hecho que suba el dólar, suban las tasas de interés, suban las expectativas de inflación, caiga la Bolsa, baje la confianza en México. Y nomás el fin de semana: otra consulta amañada que avaló diez proyectos de gasto sin aclarar de dónde saldrá el dinero, una amenaza de estatizar las Afores surgió de la coalición lopezobradorista en el Congreso y sendos reportajes en los dos periódicos especializados más influyentes del mundo, Wall Street Journal y Financial Times, en los que cuestionan los planes económicos del gobierno electo. Ante ello, ayer a las 6 de la tarde el doctor Carlos Urzúa, futuro Secretario de Hacienda, trató de salir a calmar a los mercados. Leyó un comunicado en el que se presumen los logros económicos… de la administración del Presidente Enrique Peña Nieto, el más impopular de la historia reciente de México. Urzúa agradeció la solidez macroeconómica con la que recibe el país y enlistó uno a uno los rubros en los que México está muy bien: equilibrio presupuestal, finanzas públicas sanas, reservas internacionales en poder del Banco de México, líneas de crédito contingente, etcétera […]. Las de Urzúa fueron palabras que bien pudieron haber pronunciado González Anaya, Meade, Videgaray, Cordero, Carstens… Pero la pregunta no es dónde está el pensamiento económico de Urzúa, sino dónde está el de López Obrador. Porque Urzúa no es el motor de la incertidumbre. Es su jefe. Y a él le vienen definiciones centrales: su discurso de toma de posesión, el presupuesto, qué hará con la reforma energética y cómo financiará la refinería. Si habla como la noche del 1 de julio en el Hilton, si presenta el presupuesto que prometió Urzúa, si no le da el Texcocazo a la reforma energética y no castiga a Pemex haciéndole pagar la refinería, todavía puede evitar el choque”.

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