¿En serio faltarán a los debates que restan?

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Milton Eloir

Hay partidos que le tienen miedo a los debates desde tiempos innombrables. Se quedaron acostumbrados a ir en primer lugar y administrar la victoria. La soberbia presente del triunfante que desdeña a sus oponentes. Voy a donde me quieran, no donde ustedes me inviten, sería el mantra proteccionista de sectores retrógradas de algunos partidos.

Lo extraño es que hay ocasiones que aunque no les favorecen los números, siguen creyendo que deben administrarse, claro, administrarse para obtener los votos suficientes que hagan llegar a la pluri al presidente de su partido (sí, hablo de Luis Enrique Benítez Ojeda, no hay necesidad del nombres nombres)

Es natural que los políticos le tengan miedo a contestar preguntas que no son realizadas en ambientes controlados (foros internos, diálogos institucionales), donde puede exhibirse la pobreza intelectual de algunos o la falta de argumentos.

Quien no quiere debatir es aquel que no tiene nada que decir, o que no sabe defender lo que cree, lo que propone.

Por eso los debates legislativos son soporíferos la mayor parte de las veces. Entre los políticos se cuidan, hay códigos no escritos para no desnudar su ignorancia la mayor parte de las veces. Los asesores corren de un lado a otro para darles la tarjeta que decir. Como niños «a ver mijito lea eso, ándele le doy un premio por hacerlo bien». Y contentos leen su tarjeta mientras dirigen una sesión o una intervención en tribuna.

Por eso cuando van a lugares que no controlan, donde no pueden llevar porra y matraca tienen miedo, sudan frío y buscan donde esconderse. Normalmente se esconden tras las palabras, tras las frases hechas y armadas:

«¿De que nos sirve ir a tal o cual debate, si el que organiza es de un partido contrario?»

«La gente ni ve los debates, a que vamos»

«Es una trampa, nos quieren exhibir»

«A ver, la neta, que ganamos yendo, perdemos más»

El miedo.

Los debates y foros no son obligatorios, tienen la razón los que rehuyen la confrontación de ideas, votar por ellos tampoco es una obligación responderán muchos.

Si no pueden defender sus propuestas frente a lo que consideran públicos adversos ¿De verdad van a defender a sus electores? Una vez en la curul les transferirá valor para enfrentarse a quien piense diferente seguramente. No hay manera que alguien les crea. Peor aún si aducen que es una orden del partido respectivo, porque entonces es claro que a los intereses que representan no son de los ciudadanos, sino de sus cúpulas.

La ruta de la soberbia y de los asesores de Whastapp conduce a pozos sin fondo donde será muy difícil salir. Pensar como antes en tiempos de cambio, es condenarse a roer la migajas de un banquete rancio. Provecho.

Por cierto el presidente del PRI dijo que sus candidatos no asistirían a eventos donde se hacen formatos unilaterales (vamos, donde no les dan chance de que pongan ellos sus condiciones); seguramente él tampoco tomará medidas o iniciativas unilaterales sin preguntarle a sus representados en reciprocidad… bueno para que eso pase tiene ganar una elección local claro está, porque de momento es pluri y suplente de un distrito que ni siquiera ha hecho campaña (nuevamente no hay necesidad de decir, nombres, nombres)

Día 64

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