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Es el poder, es el poder…

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Desde la redacción de @loscabareteros ponemos a su consideración la “Columna de columnas nacional” del martes 28 de enero 2020. Es el poder, es el poder, es el poder: Los comicios del año pasado no significaron una nueva etapa, ni la transfiguración de un opositor en un jefe de Estado. No, el poder será usado desde Palacio Nacional fundamentalmente para fortalecer a la tribu que durante 30 años caminó por el desierto.

Rayuela

“El desgarriate de Morena ya es hemorragia. Cada quien mira por sus intereses, mientras el partido se hace pedazos”.

Es el poder, es el poder, es el poder…

Salvador Camarena, El Financiero: “Como presidente de la República, a Andrés Manuel López Obrador sólo le interesa el poder. Se posiciona frente a los temas de la agenda, reacciona ante los cuestionamientos de la prensa, contesta a las críticas siempre a partir de un cálculo maniqueo: ¿cuánto poder gano, cuánto poder pierdo, si digo esto o lo otro? Ninguna otra consideración vale. Ni la verdad, ni la armonía social, ni el qué dirán, ni el juicio de sus colaboradores, ni el respeto a las normas, a la memoria o a las instituciones. Lo único que le mueve es ganar/retener el poder. Nada más. Por ejemplo, ayer lunes, cuando en Palacio Nacional hizo un juego de palabras para ensuciar la marcha de las víctimas, sin empoderar a Sicilia y sus compañeros. “Esas organizaciones no están pidiendo que se investigue a fondo cómo el secretario de Seguridad Pública de Calderón estaba involucrado con la delincuencia, ese señor que está detenido en Nueva York, García Luna, ¿o escucharon ustedes algo de eso o han escuchado algo sobre García Luna? “Entonces, padecen amnesia y todo lo empiezan a ver –como que hasta ahora están abriendo los ojos– a partir de que llegamos nosotros. Guardaron silencio, callaron como momias”, se atrevió a asegurar el presidente López Obrador. Cuando un reportero le cuestionó: “¿Se refiere a Javier Sicilia?, ¿a los organizadores de la marcha de ayer?”, AMLO se zafó sin elegancia. “Me refiero a los que actúan de esa manera, ya lo demás es asunto de ustedes, o sea, investíguenlo. O sea, a quiénes son los que no han denunciado los crímenes, la política de desaparecidos que se implantó, los que ahora gritan como pregoneros y callaron como momias”, contestó. La verdad es una y la sabe todo mundo. Las cabezas visibles de la marcha del domingo llevan sexenios con un rechazo público, argumentado y democrático a las políticas contra la violencia, y no pocos de sus protagonistas, incluido a García Luna. Esa verdad no le importa al presidente López Obrador. Ni esa ni otras. Pero en este caso, hará lo necesario, mediáticamente hablando, en su intento por socavar la autoridad de quienes le podrían restar ascendiente o margen de maniobra, de quienes pudieran constituirse en contrapeso. Así que, antes que nada y como siempre, en esta primera batalla por el poder, la verdad saldrá vapuleada. El Presidente de la República mentirá para no dejar que el poeta y sus compañeros ganen terreno. (…) Los comicios del año pasado no significaron una nueva etapa, ni la transfiguración de un opositor en un jefe de Estado. No, el poder será usado desde Palacio Nacional fundamentalmente para fortalecer a la tribu que durante 30 años caminó por el desierto. (…) Imposible saber si eventualmente se sentirá lo suficientemente firme para dejar de arrasar con órganos autónomos u opositores a sus políticas. Pero no se ve cerca ese día. Para nada”.

El obediente fantasma llamado PRI

Julio Hernández López, La Jornada: “Es una fotografía inusual: Andrés Manuel López Obrador flanqueado por gobernadores priístas en un salón de Palacio Nacional. Es decir, por los concesionarios estatales de la parte tricolor de lo que antes era llamado la mafia del poder. Eran 11: más a la derecha (seis) que a la izquierda (cinco) del político tabasqueño, en una exhibición pública del pragmatismo que debe regir las acciones de un presidente de la República. El encuentro mostró el estado de postración que por política de supervivencia mantiene el partido que durante siete décadas (con tres denominaciones distintas) mantuvo el poder de una manera implacable, arrinconando e ignorando a sus opositores y dosificando migajas plurinominales para mantener una apariencia de democracia. Hoy, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) se mantiene en un estado de virtual sedación política. Oficialmente tiene una tercera parte de los gobiernos estatales, pero en los hechos no cuenta con peso político real, atenazado como está por el hiperactivismo del presidente de la República, por el afianzamiento de las bases electorales obradoristas incentivadas con el asistencialismo electoralmente preliminar, por los contrapesos conocidos como superdelegados y por la terrible sanción social contra esas décadas de dominio priísta caracterizado por la corrupción institucionalizada, la prepotencia de la clase política tricolor y el agudizamiento de la desigualdad socioeconómica en el país. Para confirmar el estado político fantasmal del PRI basta preguntarse qué hace su presunto máximo dirigente, Alejandro Moreno, usuario del diminutivo Alito (que los observadores cambiaron desde meses atrás por el de AMLitO), gobernador con licencia de Campeche, propietario en la capital de esta entidad de una mansión de inexplicable financiamiento y aplicado contribuyente a la fluidez del obradorismo mediante la práctica de un prolongado acto de desaparición voluntaria de los escenarios de lucha cuando menos retórica. No hay dirigente del PRI o, cuando menos, no lo hay en los campos de batalla. Y en las cámaras legislativas federales hibernan los pocos personajes que se salvaron de la enorme poda electoral de 2018: por ahí deambulan Miguel Ángel Osorio Chong, Claudia Ruiz Massieu o René Juárez, por mencionar algunos nombres, haciendo como que algo hacen. José Antonio Meade Kuribreña, el reciente candidato presidencial a nombre del PRI, aunque no es militante de este partido, sobrelleva con su mejor ánimo la derrota electoral (¿pactada, echado al ruedo justamente para ser cornado?): su mayor logro político luego del fracaso en urnas fue que el ganador, AMLO, le diera palmaditas políticas en la espalda dolida y le regalara un certificado de buena conducta ciudadana”.

INE: la captura “suave”

Héctor Aguilar Camín, Milenio: “En su ofensiva sobre el INE, el gobierno tiene a la mano una captura “suave” de la institución, mediante la toma de posiciones internas. En abril próximo terminarán su periodo cuatro de los 11 consejeros electorales, cuyos sustitutos nombrará por mayoría la Cámara de Diputados, vale decir, Morena. Terminará también su gestión el secretario ejecutivo. Con los cuatro nuevos consejeros, más dos que están en funciones ya inclinados a Morena, el gobierno tendría 6 de 11. PUBLICIDAD Con esa mayoría podría hacerse de espacios fundamentales, como la Comisión de Quejas, que sanciona la intromisión electoral de funcionarios y gobiernos, o como la Comisión de Fiscalización, que vigila el financiamiento irregular de las campañas. El gobierno tendría también ventaja en la inducción de cambios en los OPLE (Organismos Públicos Locales Electorales), que serán los árbitros de las elecciones locales de 2021. El gobierno podría también definir el nombramiento del nuevo secretario ejecutivo del INE, vetando o bloqueando la propuesta que debe hacer el presidente, Lorenzo Córdova. Así que, con el solo ejercicio de su mayoría en la Cámara de Diputados, el gobierno podría quedarse con la mayoría del Consejo del INE, con influencia decisiva en los órganos locales, y con la secretaría ejecutiva de la institución, cuyo Órgano Interno de Control ya posee, en la figura del licenciado Jesús George Zamora, nombrado por Morena el año pasado. Como escribí ayer, el licenciado Zamora ha iniciado una querella administrativa por posible violación de la Constitución y posible daño patrimonial a la nación, contra la Junta General Ejecutiva del INE, formada por sus directores, el secretario ejecutivo y el presidente. La querella podría escalarse al amago de una responsabilidad penal contra la Junta Ejecutiva y contra todos los consejeros que votaron el acuerdo de sueldos impugnado por Zamora. En ese caso, el INE negociará su cirugía bajo amenaza judicial. La captura “suave” descrita parece fácil para el gobierno. Pero dejaría viva, así fuese en minoría, una parte sustantiva de la independencia de la institución y el poder de la experiencia de los consejeros no subordinados. Por eso es posible también el camino de la captura dura, la cirugía total del INE… y de la democracia mexicana”.

@loscabareteros

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