¿Es posible pensar en una licitación para concesionar Texcoco?

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Desde la redacción de @loscabareteros ponemos a su consideración la “Columna de columnas nacional” del miércoles 31 de octubre de 2018. ¿Está muerto Texcoco o puede salvarlo la IP? ¿Es posible pensar en una licitación para concesionar Texcoco? Carlos Slim se refirió a esto, en Guadalajara, una semana antes de la consulta. La licitación debería ser abierta, transparente y competitiva. ¿Es posible relanzar Texcoco sin limpiar la corrupción de la que habla AMLO? Por supuesto que no… Cacerolismo pro-Texcoco… ‘Tour de force’ para Andrés Manuel

Rayuela

En justicia, tendrían que consultar a los pueblos de Santa Lucía sobre el nuevo aeropuerto internacional.

¿Está muerto Texcoco o puede salvarlo la IP?

Luis Miguel González, en El Economista, escribe que: “¿Hay forma de que AMLO cambie de opinión y vuelva a su propuesta de mayo? Poco probable, pero no imposible. ¿Está muerto el aeropuerto de Texcoco? Eso parece, de acuerdo con lo dicho por AMLO el lunes y reiterado ¿Podría revivir con inversión privada? Enrique de la Madrid, el secretario de Turismo, piensa que sí. Puso el tema en el radar y se refirió a un grupo interesado en “rescatar” Texcoco. En realidad, hay más de un grupo que ha levantado la mano. Desde que AMLO se refirió en mayo a la posibilidad de que el aeropuerto se concluyera, pero con fondos privados. A la cabeza de la lista, podemos situar a Carlos Slim, que ya ha realizado importantes inversiones financieras en el nuevo aeropuerto, al comprar títulos emitidos. En este grupo de interesados se encuentra también Fernando Chico Pardo, dueño del Grupo Aeroportuario del Sureste (Asur), concesionario de la terminal de Cancún, la segunda más grande del país. Este empresario opera además el aeropuerto de San Juan de Puerto Rico y es accionista de 49% de Carrix, líder en terminales portuarias y marinas, propietario de SSA México. También han expresado interés Miguel Alemán, presidente de Interjet, y Eduardo Sánchez Navarro, accionista del Grupo Aeroportuario del Pacífico (GAP), que opera las terminales de Guadalajara, Tijuana y Puerto Vallarta, entre otras. En el caso de Miguel Alemán, se ha referido a la posibilidad de operar sólo una parte del aeropuerto, como hacen algunas aerolíneas en otros países como Estados Unidos. Cuatro grupos interesados, mínimo. Es lógico, si se toma en cuenta que un aeropuerto es un negociazo. En el 2017, las ganancias de Asur fueron de 6,750 millones de pesos. Las de GAP, 4,731 millones y las del Grupo OMA, que tiene 13 terminales, entre ellas Monterrey, fueron de 2,137 millones de pesos. Sólo por comparar, en ese mismo periodo, las ganancias de Volaris fueron de 595 millones y las de Aeroméxico, 18 millones de pesos. ¿Hay forma de que López Obrador cambie de opinión y vuelva a su propuesta de mayo? Muy poco probable, pero no imposible. Dependerá de cómo funcione su operación cicatriz con el sector privado y la reacción que tengan los mercados en las próximas semanas. En el remoto caso de que se optara por una concesión de Texcoco, habría que resolver algunos de los principales cuestionamientos, empezando por el impacto medioambiental y siguiendo por hacer un plan que haga rentable para el gobierno la entrega de un bien público tan valioso. ¿Es posible pensar en una licitación para concesionar Texcoco? Carlos Slim se refirió a esto, en Guadalajara, una semana antes de la consulta. La licitación debería ser abierta, transparente y competitiva. Hablando de competencia y antimonopolios, sería muy difícil justificar que Fernando Chico Pardo se convirtiera en el operador de la mayor terminal del país. Ya tiene la segunda y una participación significativa en un operador portuario. ¿Es posible relanzar Texcoco sin limpiar la corrupción de la que habla AMLO? Por supuesto que no. En primera instancia, tenemos derecho a esperar que el próximo presidente sea más claro en sus señalamientos y presente las denuncias correspondientes. Empiezan a circular versiones donde se mencionan a miembros del grupo Atlacomulco como dueños de terrenos aledaños a la terminal y beneficiarios de concesiones en la misma. ¿Será cierto? Castigar ejemplarmente la corrupción es clave, para relanzar Texcoco o para enterrarlo, pero sobre todo para comenzar el nuevo sexenio con el pie derecho”.

‘Tour de force’ para Andrés Manuel

Raymundo Rivapalacio escribe en El Financiero que: “No son muchos quienes se atreven a desafiar a los mercados. Menos aún quienes salen victoriosos. Andrés Manuel López Obrador es uno de esos pocos que, frente a sus reacciones, minimiza lo negativo y aprieta el acelerador. Es imposible saber si lo hace para generar tranquilidad entre los suyos, o no entiende que provocarlos tiene consecuencias. La semana pasada apostó y fue al extremo: una polémica consulta a sus fieles para justificar la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de México en Texcoco. Las consecuencias fueron inmediatas, aunque quiera minimizarlas. Desde el lunes hubo un frenesí de llamadas de inversionistas extranjeros para cancelar sus operaciones en México tras la decisión de López Obrador, que también motivó sesiones extraordinarias en bancos internacionales y una discusión en el Fondo Monetario Internacional sobre la línea contingente de 78 mil millones de dólares con México, donde concluyeron que si el Presidente electo continúa tomando decisiones como la del NAIM, podrían cancelarla. En 12 horas –desde el anuncio del resultado de la consulta, hasta su conferencia de prensa para ratificar la muerte de Texcoco– puso en riesgo la estabilidad financiera de su gobierno y los programas sociales que ofreció. Tan bien que iba y tan fácil que colocó todo en peligro. Al cancelar mediante el voto de 750 mil de sus simpatizantes la obra del NAIM, alteró los mercados que lo habían visto, hasta ese momento, positivamente. El tipo de cambio del peso frente al dólar cayó en un porcentaje como no lo había hecho desde que ganó Donald Trump la Presidencia de Estados Unidos, hace dos años, pero eso no fue lo más grave. La depreciación del peso provocó una pérdida de valor de 14 mil millones de dólares de la deuda total externa ajustada, de 437 mil millones de dólares, y seis mil millones de la deuda pública. Es decir, los resultados de la consulta provocaron una pérdida de mil millones de dólares más del costo total de la obra. A ello se le suma la rebaja que hizo la agencia Moody’s de la calificación de los bonos del NAIM, para colocarla en un nivel de grado especulativo o “basura”, que provocó la pérdida del valor de las acciones de los tres grupos aeroportuarios del país, el lunes. En la bolsa, las pérdidas de las principales empresas a valor de mercado ascendieron a 17 mil 500 millones de dólares. (…) López Obrador tiene problemas serios enfrente, aunque no quiera darse cuenta. Su equipo hacendario, encabezado por el futuro secretario Carlos Manuel Urzúa, no ha dado la cara, pero se supone que estaría tratando de mitigar el impacto causado por su jefe. No será fácil. En la medida que vea la reacción de los mercados como una tour de force, no va a encontrar salidas positivas. Desafió a los mercados y estos, gigantes de múltiples cabezas, que son más poderosos que los políticos y sus políticas, le respondieron. El Presidente electo tiene, sin embargo, salidas. Una es abrir la licitación para concesionar el NAIM; la otra, sin importar qué pase en Texcoco, olvidarse de una vez por todas de Santa Lucía. Un poco de planeación real no le haría mal”.

AMLO será puesto a prueba

Enrique Quintana, en El Financiero, refiere lo siguiente: “El gobierno de López Obrador no será definido por un solo evento. Este ponderado juicio fue publicado ayer en un análisis de Citibanamex respecto a la decisión de cancelar el proyecto del aeropuerto en Texcoco. Sin embargo, el documento denominado “La decisión sobre el aeropuerto, una derrota para el sentido común”, también señala que esa decisión es un “proceso” en marcha hacia la incertidumbre económica. Como todo proceso, este puede ser revertido o reforzado por decisiones posteriores en otros ámbitos. Diversos lectores nos cuestionaron respecto a los escenarios futuros, tras la sacudida de los mercados del lunes pasado. La respuesta es que seguimos en una circunstancia incierta. Fue mala señal el aparente desprecio por los mercados financieros que AMLO expresó en su conferencia del lunes. Pero, aún faltan diversas decisiones que deberán tomarse en las próximas semanas y que ya fueron condicionadas por la cancelación de Texcoco. La más importante de todas ellas es el Presupuesto 2019. Ese documento, que entregará el equipo de Hacienda al Congreso, a más tardar en 45 días, influirá de manera decisiva en cómo se vea al gobierno de AMLO. Si los balances que presenta en materia fiscal son creíbles en función del entorno macroeconómico, será un punto a favor de la estabilidad. Si resulta que no, que los inversionistas y analistas no están cómodos con ellos, entonces lo que vimos el lunes volverá a ocurrir de manera amplificada. La clave son las estimaciones de costos financieros y el tipo de cambio. Si se fijan artificialmente abajo las estimaciones de estas variables, se pueden “liberar” recursos para el gasto en programas sociales o inversión. Ese es el temor. En los primeros ocho meses de este año se pagaron 203 mil 669 millones de pesos de intereses y comisiones por la deuda interna del gobierno federal, cuyo saldo neto es de 5.934 billones de pesos. Esto representa una tasa implícita anual de 5.1 por ciento. En el caso de la deuda externa, el monto pagado hasta agosto fue de 2 mil 969 millones de dólares, lo que representa una tasa anual de 3.0 por ciento en función de los 93 mil 589 millones de dólares. Es decir, sobre la base de estos saldos, por cada punto que subiera la tasa de interés interna, el costo de la deuda del gobierno (sin considerar Pemex, CFE o banca de desarrollo) sube en cerca de 60 mil millones de pesos al año. En el caso de la deuda externa, un punto adicional es equiparable a 9 mil 500 millones de dólares. Tasas más elevadas y un dólar más caro, aumentan el costo de la deuda pública y por lo mismo, reducen los márgenes de gasto. De esta manera, los mercados financieros condicionan fuertemente el margen de maniobra del gasto público. No importa que el Estado sea quien mande, la realidad es que ignorar o desestimar las reacciones de los mercados financieros puede ser muy costoso, como pueden atestiguarlo decenas de gobiernos de todos los signos en el mundo entero. Los mercados no pueden mandar. En eso tiene toda la razón López Obrador. Pero, la realidad es que enfrentarse a los mercados es una acción suicida. Hay que trabajar con ellos. Eso lo entienden perfectamente Carlos Urzúa y Alfonso Romo. ¿Podrán convencer de su visión a López Obrador?”

Cacerolismo pro-Texcoco

En La Jornada, el periodista Julio Hernández López, escribe que: “el golpe sobre la mesa dado por Andrés Manuel López Obrador, con el caso Texcoco como circunstancia propicia, ha acelerado la (re)organización de un flanco múltiple de oposición activa a quien todavía es presidente electo y a su partido dominante (y, ahora y en lo mediato, institucionalmente imparable) Morena. En las redes sociales se está convocando a una concentración en el Ángel de la Independencia el próximo domingo 11 del undécimo mes, noviembre, a las 11 horas (11-11-11). A tal movilización se le denomina Marcha por el estado de derecho y está programada para avanzar hacia la Plaza de la Constitución (el Zócalo). Los promoventes invitan a manifestarse en torno a dos exigencias, No a consulta falsa y Sí a la legalidad, y piden a los participantes ir vestidos de negro, pues estamos de luto, y llevar cacerolas, pues somos ciudadanos de la sociedad silenciosa que despertó. Esa convocatoria intenta nuclear a los variados segmentos empresariales, políticos y sociales que del uno de julio pasado, a la fecha, han carecido de argumentos y banderas para enfrentar al electoralmente avasallador obradorismo […] López Obrador mantiene una postura que va de la tranquilidad a la ofensiva. Ayer, en un video, aseguró que las reacciones en contra de la consulta provienen de quienes esperaban hacer gran negocio en los terrenos del actual aeropuerto Benito Juárez, lo que habría sido un desarrollo inmobiliario al estilo del gran lujo de Santa Fe. La clave del futuro, como ya se ha dicho aquí, pasa por los tribunales. Los adversarios del obradorismo esperan resoluciones judiciales que nieguen cualquier validez legal al ejercicio denominado consulta, especificando que no tiene ningún carácter vinculante. Otra salida la ha planteado el secretario de Turismo, Enrique de la Madrid: que inversionistas nacionales y extranjeros le compren al gobierno la parte que se ha invertido en Texcoco, para desarrollar a título enteramente privado el mismo proyecto hasta ahora aparentemente desechado”.

Pecado de orgullo

En el Reforma, el analista y periodista Sergio Sarmiento, reflexiona acerca de la postura que ha tomado Andrés Manuel López Obrador luego de dar a conocer los resultados de la consulta recientemente realizada, y considera que el próximo Presidente se ha colocado en una posición en donde cree que puede evitar toda consecuencia: “para los antiguos griegos el pecado de orgullo era la fuente de la tragedia […] Quizá el Presidente electo de México debería revisar las viejas historias griegas. Una parte del problema que está enfrentando en el aeropuerto de Texcoco surge de esa hybris, el pecado de orgullo en que incurrían los personajes de las tragedias. Esto puede sorprender porque Andrés Manuel López Obrador se ha presentado siempre como un político humilde. Al cancelar el aeropuerto afirmó que no había sido él, sino el pueblo sabio, el que tomó la decisión y añadió que va a gobernar siempre obedeciendo […] López Obrador se ha opuesto al aeropuerto de Texcoco desde que gobernaba la Ciudad de México. Prometió en campaña que lo cancelaría sin importar el costo, aunque al percibir la enorme inquietud que causaba moderó su posición. Dijo entonces que estaría dispuesto a privatizarlo, para que su gobierno no tuviera que gastar dinero público, pero después afirmó que lo sometería a consulta popular. Al final no hizo ni una cosa ni la otra. Su consulta fue una simulación, con los dados cargados a favor de la cancelación, y después echó al pueblo la culpa de la decisión. Ahí radica el pecado de orgullo. Como tantos protagonistas de tragedias griegas, López Obrador actúa con la arrogancia de quien se siente más allá de toda advertencia […] La ceguera del orgullo lo lleva a llamar contratistas inmorales a quienes se oponen a sus designios, pero él sienta a su contratista de cabecera, José María Riobóo, en la conferencia de prensa en la que anuncia la cancelación de Texcoco. El error de octubre no destruirá a México: cancelar un aeropuerto de 16 mil millones de dólares no borrará una economía de 1.1 billones de dólares anuales. El pecado de orgullo, empero, sí puede provocar crisis económicas. Lo ha hecho una y otra vez en la historia de México, cuando los presidentes han pensado que sus órdenes deben ser obedecidas, aunque violen las leyes de la economía, los preceptos de la sensatez o los dictados de la aeronáutica”.

Santa Fe en el aeropuerto

En el Excélsior, el periodista especializado en temas parlamentarios, Francisco Garfías, escribe que: “la transición de terciopelo fue un espejismo. Los puentes entre el sector privado y el presidente electo están minados. No sólo es la cancelación de la obra de Texcoco, sino el tono que ha seguido al anuncio de Santa Lucía. Andrés Manuel López Obrador no tolera la crítica. Riesgoso en un país de criticones. El que no piense como él es un corrupto, un vendido, un camaján, un fifí, un interesado, un conspirador. Ayer hizo una ‘revelación’ sobre lo que considera los verdaderos motivos del ‘ruido’, la ‘bulla’ el ‘escándalo’ alrededor de la consulta sobre el aeropuerto. ‘El interés de fondo eran los terrenos del actual AICM. Llegué a ver el proyecto. Tenían pensado hacer una especie de Santa Fe en el predio que actualmente ocupa el aeropuerto’. En otras palabras, es puro interés. Negocios al amparo del poder político que se harán durante su gobierno, sostiene. No concibe que la inconformidad pueda venir por los más de 100 mil millones de pesos que se tiran a la basura con la cancelación de la obra de Texcoco […] Andrés Manuel López Obrador tampoco concibe que las protestas sean un reflejo de la preocupación que produce la baja de la Bolsa Mexicana de Valores, el desliz del peso, la pérdida de confianza de los inversionistas o los 450 mil empleos que dejarán de crearse. Tampoco que sea una reacción a una consulta sesgada, organizada y financiada por un partido que arbitrariamente redactó las preguntas, decidió la ubicación de las casillas, convocó a los ‘voluntarios’ y en las que participó menos del dos por ciento del padrón […] ¡Ah, pero eso sí! Ya instruyó a Alfonso Romo, próximo jefe de la Oficina de la Presidencia de las República, para que se forme una comisión que negocie y restaure la confianza de empresarios e inversionistas”.

La caravana y la crueldad mexicana

En Milenio, el periodista Carlos Puig, escribe que: “como cada año, ahora acompañando a los miles que siguen caminando por las carreteras mexicanas, ya está en México una caravana de madres de Centroamérica que desde hace 14 años vienen a buscar y a exigir que se busque a sus hijos desaparecidos en México. Y continuarán los próximos días realizando acciones de búsqueda, de convivencia y de protesta por 12 estados del territorio nacional […] Hace muchos años que pasar por México es un infierno para los migrantes centroamericanos. Uno que empieza en el Suchiate pero que los persigue por el territorio. Secuestros, robos, violaciones, todo tipo de abusos. Las policías los extorsionan, muchas poblaciones los excluyen, el crimen organizado los aterroriza y, por supuesto, los mata y desaparece. En su condición de extranjeros, tratados como ilegales, no se atreven a denunciar y si denuncian a nadie le importa investigar y nada sucede. Como lo saben las madres de la caravana, cientos, tal vez miles, han quedado en fosas mexicanas. Ni la tragedia de San Fernando hace ya años provocó en los gobiernos una nueva estrategia. Los presupuestos de las instituciones se han reducido. Eso sí, luego se cansan nuestros gobernantes de decirles hermanos centroamericanos y cursiladas así. Hoy el enemigo es Trump, su absoluta crueldad, su racismo y xenofobia, y con razón, pero en estos días un grupo de madres nos va a recordar la deuda que por años ha construido México con los derechos humanos de los centroamericanos”.

Y ahora, todos los ojos al presupuesto

En El Universal, el periodista Carlos Loret de Mola, escribe que: “el presidente electo López Obrador lleva dos buenas y dos malas señales a los mercados financieros. Cronológicamente, primero fueron las buenas: el empuje-aval a la renegociación del Tratado de Libre Comercio y el anuncio de que Jonathan Heath será nominado como subgobernador del Banco de México. Lo del Tratado contribuyó a despresurizar enormemente el tipo de cambio y lo de Heath brindó certidumbre sobre lo que sería un respeto a la autonomía del banco central. Pero luego vinieron las dos malas: el anuncio de que dejará de exportar petróleo a mediano plazo derivó en que la deuda de Pemex fuera puesta en perspectiva negativa (por el peso que tiene la paraestatal, eso es la antesala de bajarle la calificación a México hasta quitarle el grado de inversión, lo cual sería muy grave y acarrearía enormes problemas para la administración entrante) y la cancelación del aeropuerto en Texcoco disparó el dólar por arriba de los 20 pesos […] Si el presidente electo no quiere que siga esa atmósfera tan poco propicia a la inversión —sobre todo si piensa hacer crecer la economía a un 4% anual— necesita revertir la mala racha. Tiene una oportunidad: estamos a unas semanas de que presente el Presupuesto 2019 […] Ya sabemos que el presupuesto va a incluir el programa de jóvenes, el de adultos mayores y un rubro para mejorar el aeropuerto Benito Juárez en funciones (eso iba a suceder pasara lo que pasara con la consulta). A lo mejor algo ahora para el eje Juárez-Toluca-Santa Lucía. De dónde va a salir el dinero para todo eso será una explicación que esperan con ansias los tomadores de decisiones. Por tanto, será una señal clave del próximo gobierno. Como también lo será si endereza sus planes energéticos y brinda aliento sobre el manejo de Pemex: bastante sufrió la paraestatal en este sexenio de Enrique Peña Nieto durante el cual su deuda subió ‘nomás’ de 60 mil a más de 100 mil millones de dólares. Los primeros pasos de López Obrador han sido mal recibidos: la refinería, el nombramiento de director, los planes exportadores de petróleo. Tiene margen, es cosa de que quiera usarlo. La otra, es seguirse por su camino y ver cómo los mercados castigan a México por eso’.

¿Aeropuerto del futuro? En Cancún

En el Excélsior, su director, el periodista Pascal Beltrán del Río, escribe que: “por segunda vez en este siglo, la capital del país fracasó en su intento de construir un aeropuerto internacional capaz de ser un hub de talla mundial. Ante el resultado de la consulta pública lanzada por el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador –y organizada y financiada por Morena–, el futuro de la aviación comercial en el centro del país es incierto, como también lo es la posibilidad de aumentar la captación de turistas extranjeros. La cancelación del proyecto de Nuevo Aeropuerto Internacional de México, que se edifica sobre terrenos federales en el vaso del lago de Texcoco, implica un retraso de cinco a diez años para el desarrollo del país en dicha materia, de acuerdo con la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA). La mala experiencia repetida y lo reciente del anuncio de la decisión de no continuar la obra en Texcoco podrían hacer parecer que construir un gran aeropuerto en la zona metropolitana de la Ciudad de México es políticamente imposible […] La experiencia de llegar como viajero a la nueva terminal del aeropuerto de Cancún es de primer mundo. Es lo que yo quisiera para el aeropuerto capitalino, que, por desgracia, no sólo está saturado en sus puertas y pistas, sino se encuentra en condiciones deplorables. Con frecuencia pienso en los visitantes internacionales que llegan por primera vez a la Ciudad de México y se encuentran con esa ruina. Como mexicano, se me cae la cara de vergüenza de pensar que un extranjero tenga que utilizar el sanitario del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México porque se llevará ese recuerdo pestilente a su país. La idea de que no debemos tener un aeropuerto de calidad en el centro de la República porque es ‘ofensivo’ es una tontería demagógica. Quintana Roo ha alcanzado los niveles más altos de desarrollo gracias, en buena medida, al Aeropuerto Internacional de Cancún, que ha ganado distinciones por el buen servicio a sus usuarios. Por supuesto, un gran aeropuerto no lo resuelve todo, pero es un buen comienzo. Lástima que en esta zona de México quizá nunca veamos uno. Pero de que es necesario, lo es.

Que ya se impuso a la minoría

En Milenio, el periodista Joaquín López Dóriga, escribe que: “la cancelación del aeropuerto en Texcoco no es, ni por mucho, un tema agotado. Al contrario, es el principio de un gran tema cuyas secuelas iremos sintiendo en el correr de del próximo gobierno. Alguien me decía ayer: ¡Ya supéralo…! Hay que mirar al futuro y le respondí: Es justo hacia donde estoy viendo, hacia el futuro. Y es que más allá, y sin superar el impacto de la cancelación de esa obra –que según me dijo José Ángel Gurría, titular de la OCDE, costaría más cancelarla, 120 mil millones de pesos, que terminarla, 100 mil millones– está el mensaje de Andrés Manuel López Obrador que debimos ver con toda claridad: el poder ha vuelto a la Presidencia de la República y aún sin tomar posesión. El lunes lo repitió: la Presidencia volverá a estar al servicio del pueblo, no de una minoría, hasta hace poco rapaz, y que volverá a serlo en cuanto lo necesite. He escuchado atentamente, leído y releído como siempre, la transcripción de sus declaraciones del lunes, cuando en conferencia de prensa confirmó el fin del Nuevo Aeropuerto Internacional de México, y de ayer, cuando desde sus raíces, en un video denunció la campaña en su contra. Y eso que no se ha subido al templete, esta semana no ha encabezado ningún mitin en la plaza pública. Ha hablado donde no existe la exaltación de la feligresía que calienta a cualquiera. Con el anuncio de la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de México en Texcoco y la aprobación del eje Santa Lucía-Benito Juárez-Toluca está confirmando lo que será su personal estilo de gobernar que solo puede sorprender a los bisoños: SERÁ el pueblo, no los mercados, lo que me encanta pero es inviable. Así, pues, ha comenzado el nuevo régimen, y de que se joda el pueblo a que se jodan los mercados, que se jodan los mercados, que luego éstos, como siempre, joderán al pueblo. Pero ya marcó su territorio”.

Mensaje oculto de AMLO sobre Texcoco

En El Universal, su columna de trascendidos Bajo Reserva, asegura que: “nos dicen que más allá de lo que dijo el presidente electo Andrés Manuel López Obrador ayer en un video que subió a sus redes sociales acerca de su decisión de acabar con la obra del Nuevo Aeropuerto Internacional de México en Texcoco e iniciar la obra en Santa Lucía, hubo un hecho que llamó mucho la atención. En el escenario donde se grabó el video algunos libros puestos sobre una mesa ubicada al lado de don Andrés. Los libros tenían los siguientes títulos. ¿Quién manda aquí? y Regeneración. ¿Será que el presidente electo quiso mandar un mensaje a los empresarios que han criticado su decisión de cancelar el aeropuerto en Texcoco?”

Desaire de AMLO a Slim

En el diario Reforma, su columna de trascendidos Templo Mayor, asegura que: “¡es un ave!, ¡es un avión!, ¡es Carlos Slim al rescate! Cuentan que hace unos días llegó a la casona de Chihuahua una carta de puño y letra del dueño de Grupo Carso dirigida al Presidente electo. Quienes conocen la misiva cuentan que en ella, el ingeniero le planteaba a Andrés Manuel López Obrador -antes de la consulta sobre el Nuevo Aeropuerto Internacional de México- que él y un grupo de empresarios estaban listos para asumir el costo total de terminar el nuevo aeropuerto en Texcoco, con tal de que no lo cancelara. En pocas palabras, Slim le ofrecía al próximo mandatario que su gobierno contara con todos los beneficios de un aeropuerto necesario y moderno, sin tener que pagar un solo peso. La respuesta de López Obrador fue que le agradecía su atenta cartita y que le proponía una reunión… pero después de que se conocieran los resultados de la consulta. Y el resto es historia”.

Tensión económica

En el diario Reforma, su columna de trascendidos Templo Mayor, asegura que: “la liga se tensó más ayer con la toma de posición de los dos más grandes bancos en México, Bancomer y Banamex, desaprobando la decisión de cancelar las obras de Texcoco, y la baja de calificación al país anunciada por HR Ratings. A contracorriente, el próximo secretario de Hacienda, Carlos Urzúa, dio a conocer anoche que el paquete económico 2019 incorporará los recursos para comenzar la modernización de los aeropuertos de Ciudad de México, Toluca y Santa Lucía, además de aquellos para atender los compromisos por la cancelación”.

México binario: estás con Peña o con AMLO

La sociedad mexicana parece haberse dividido respecto a la postura del próximo Presidente y su combate contra la corrupción, pues con la reciente consulta realizada para definir el futuro del Nuevo Aeropuerto Internacional de México, más que involucrar a la población en la toma de decisiones importantes para el país, parece que la verdadera pregunta fue si se estaba a favor de Enrique Peña Nieto, su aeropuerto y proyectos, o con Andrés Manuel López Obrador y su combate a la corrupción. Por otra parte, existe una opción intermedia que nadie ha tomado en cuenta hasta el momento, el deseo de un México desarrollado debería prevalecer más allá de la ideología de cada uno o su preferencia política. En El Universal, la periodista Ana Paula Ordorica, escribe que: “Andrés Manuel López Obrador ha sido un genio de la comunicación. Ante el gran y justificado enojo de los mexicanos con el gobierno de Enrique Peña Nieto vendió una idea a la sociedad: o están conmigo o están con Peña y la mafia del poder que lo acompaña. Y esa ecuación binaria se ha llevado a diferentes ámbitos. El más reciente ha sido el proyecto futuro de México y su aeropuerto, el Nuevo Aeropuerto Internacional de México. En el recién concluido proceso de consulta la opción que nos dieron pareció ser: o se estaba con Texcoco —o sea, Peña Nieto y su corrupción— o se estaba con Andrés Manuel López Obrador y la democracia. Blanco o negro; sí o no; Andrés Manuel López Obrador o Peña Nieto; Morena o el PRIAN. En esa tesitura hemos sido colocados como país. Y en este proceso binario o se está a favor de la austeridad o se quiere el despilfarro de recursos. No existe la posibilidad intermedia de querer un México desarrollado, echado para adelante, con ciudadanos que tengamos un nivel de vida más parejo, sin disparidades tan abrumadoras en el ingreso, posible a través de políticas transparentes y del buen uso de los escasos recursos públicos con los que cuenta el Estado […] Estas alternativas no las da Andrés Manuel López Obrador porque ha decidido confundir austeridad con miseria y desarrollo con despilfarro. Y entonces ahora o estamos con Andrés Manuel López Obrador y el México que no merece tener un aeropuerto de calidad mundial, o estamos con Peña Nieto y la mafia en el poder con todas las trampas y desigualdades que ello implica. Ese es el México binario de hoy. Un México sin sentido común. Un México encaminado al fracaso. Parejos todos. Jodidos todos. Fracasados todos.

@loscabareteros

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