fbpx

¿Hacia un nuevo desarrollismo?

¡Comparte!

Share on facebook
Share on linkedin
Share on twitter
Share on reddit
Share on pinterest
Share on google
Share on email
Share on whatsapp
Share on print

Desde la redacción de @loscabareteros ponemos a su consideración la “Columna de columnas nacional” del lunes 27 de enero 2020. ¿Hacia un nuevo desarrollismo?: Poco de eso ocurre aquí. Entre nosotros preferimos devanarnos los sesos entre rifas y tómbolas, o desgarrarnos las vestiduras ante una reforma sanitaria que todavía no habla del estado real de la salud pública ni del sistema estatal responsable de cuidarla y mejorarla.

Rayuela

“Cuando las demandas son justas y se reclaman en la calle, los gobiernos acaban entrando en razón”.

El sainete de Morena no tiene fin. Su buena suerte es que PRI y PAN están igual o peor”.

Se veía venir: cayó la economía en 2019

Enrique Quintana, El Financiero: “El próximo jueves, el INEGI confirmará que el resultado económico del 2019 fue negativo, quizás con una caída de entre 0.1 por ciento y 0.2 por ciento. (…) En los primeros tres trimestres, el resultado fue cero. De modo que si hay un registro negativo, el promedio del año estará en números rojos. Tenemos ya los datos del Indicador Global de Actividad Económica (IGAE) para los meses de octubre y noviembre, y el resultado es un descenso de 0.75. por ciento en promedio. Para evitar una caída económica habría sido necesario que en el mes de diciembre la economía hubiera crecido al menos a una tasa de 1.5 por ciento, pero de acuerdo con los indicadores de que disponemos, eso parece prácticamente imposible. La última ocasión que creció a esa tasa fue en noviembre de 2018. Como hemos señalado en muy diversas ocasiones, el factor más importante para explicar el resultado negativo del 2019 es la caída de la inversión productiva, que hasta el mes de octubre (último dato disponible) tuvo una caída promedio de 5.2 por ciento. Otro de los factores que incidió de manera negativa en el desempeño económico es el gasto público. De acuerdo con la Secretaría de Hacienda, hasta el mes de noviembre el gasto total del sector público tuvo una caída real de 1.8 por ciento. La próxima semana tendremos los datos de cierre de año y no se anticipa que se haya podido revertir esta tendencia en diciembre. Se salva de la caída general de la economía el consumo privado que, hasta el mes de octubre tenía un crecimiento de 1.0 por ciento en el año. Es el mismo caso de las exportaciones totales, que consiguieron hasta el mes de noviembre un crecimiento de 2.3 por ciento en promedio en 2019. Sin embargo, ni el crecimiento del consumo ni el de las exportaciones tuvo la potencia suficiente como para impedir el retroceso de la economía, propiciado por el mal desempeño de la inversión y del gasto público. Estamos apenas empezando el 2020. De acuerdo con el presupuesto aprobado, se estima que el gasto total del sector público tenga un crecimiento de 0.9 por ciento este año. Aunque es pequeño, es mejor que la caída que tuvimos el año pasado. (…) los pronósticos respecto al crecimiento económico en este año están aproximadamente en 1 por ciento, aunque, en cuanto se confirme el desempeño negativo de la economía el año pasado, no debe descartarse que se revise nuevamente a la baja este estimado”.

AICM: padres en protesta // Muñoz Ledo, obstruido por Morena

Julio Hernández López, La Jornada: “Otro tema de salud estuvo ante micrófonos y reflectores: la dura protesta de los padres de familia o familiares de niños sujetos a tratamientos contra el cáncer que dicen se han suspendido o se han pospuesto por falta de las medicinas y los tratamientos correspondientes. Cerraron temporalmente el punto de entrada de automotores a la terminal uno del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, entraron a los pasillos comerciales del lugar e intentaron irrumpir en las salas de espera. Tal empuje provocó la reacción de agentes capitalinos, en un zipizape que significó empujones, gritos y golpes entre manifestantes y policías. Aun cuando actualmente todo hecho relevante genera en automático reacciones a favor o en contra cuyo referente es la adhesión o el rechazo a las políticas obradoristas, a este tecleador astillado le parece que las continuas quejas de esos familiares, y las evidencias de desabasto, burocratismo o franca ausencia de material medicinal deben ser atendidas y, en el caso de procesos médicos interrumpidos por tales carencias, impulsan a protestas desesperadas o extremas como las vividas ayer y las cuales deben ser positivamente escuchadas y gubernamentalmente satisfechas sin sombra de duda. Otro punto rojo parpadea: a pesar de que ya están los cheques para la liquidación de policías federales que no han optado por agregarse a la Guardia Nacional o a otras corporaciones, mandos medios de la Secretaría de Protección y Seguridad Ciudadana y de la propia Policía Federal desean que le truene un problema al presidente López Obrador y por ello están oponiendo múltiples tretas irritantes para que no avance ese proceso de liquidación negociada, según lo dicho por el abogado de la mayoría de esos agentes, Enrique Carpizo, en entrevista periodística. Por ello, hubo manifestaciones de protesta el pasado martes y ayer mismo, con saldo blanco, pero con riesgos a la vista. (…) Porfirio Muñoz Ledo acumuló ayer otro récord a su tempestuosa carrera política: ser impedido de presentar un video y de exigir acción a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos por parte de la bancada morenista de la que presuntamente es personaje relevante, a tal grado que en esa condición de prócer de Morena presidió la mesa directiva de San Lázaro e impuso la banda presidencial a AMLO. Exigente de que Rosario Piedra Ibarra se pronuncie respecto a los actos salvajes y delictivos cometidos por la Guardia Nacional contra migrantes centroamericanos, Muñoz Ledo tuvo en contra la votación concertada de sus propios compañeros del más reciente de los varios partidos en que ha militado”.

¿Hacia un nuevo desarrollismo?

Rolando Cordera Campos, El Financiero: “..es claro, por lo menos en estos lares, que el vademécum del llamado Consenso de Washington no se ha ido del todo. Mantenemos la pauta del libre comercio, en la que fuimos pioneros audaces con el TLCAN; al Estado se le redujo significativamente y los gobernantes siguen renuentes a usar los instrumentos que todavía le quedan, como la banca de desarrollo, las capacidades un tanto ocultas del propio Banco de México para financiar proyectos de desarrollo y desde luego la política fiscal, madre de todas las recuperaciones que en el mundo han sido. No hay desarrollismo con Estado pobre y sumiso. En particular, la austeridad fiscal impuesta por el gobierno, forma parte de ese recetario y es presentada por el presidente López Obrador como necesario componente estructural y constitucional de su Cuarta Transformación. Pero, concebir la austeridad más como una medicina estructural que como el fruto obligado de una coyuntura infortunada, arraiga la idea del Estado mínimo e inhibe la imaginación desarrollista. Si tomamos literalmente el discurso presidencial, no hay duda de que la “bendita austeridad” llegó para quedarse y volverse otra maldita vecindad, salvo que una crisis mayor llevara a reconsiderar la pauta adoptada, o que Morena perdiera la presidencia en 2024. Por lo pronto y para desgracia del país, la esperanza abierta por el cambio político espectacular de 2018 no tiene correspondencia alguna con el bienestar material, necesario y deseable, para tener una nación menos desigual y más democrática. En otras latitudes, la búsqueda de senderos distintos a los transitados en los últimos cuarenta años perméa los espacios de la academia y los centros de pensamiento más disímbolos. Sin agendas escritas de antemano, las preocupaciones por la duración de las democracias se unen a las que rodean las cavilaciones sobre el eventual fin del sistema de producción, distribución y propiedad que hemos llamado capitalismo y el futuro robotizado del mundo se apodera de profecías y pensamientos apocalípticos. Poco de eso ocurre aquí. Entre nosotros preferimos devanarnos los sesos entre rifas y tómbolas, o desgarrarnos las vestiduras ante una reforma sanitaria que todavía no habla del estado real de la salud pública ni del sistema estatal responsable de cuidarla y mejorarla. Todo se va en narrativas a cual más distantes de la dura realidad. Así las cosas, hay que recurrir a generosas lecturas que nos alumbren y consuelen: Luiz Carlos Bresser-Pereira, “New Developmentalism: development macroeconomics for middle-income countries”, Cambridge Journal of Economics, 2019. David Graeber, “Against Economics”, The New York Review of Books, dec. 2019. Pp 52-57 Robert Skidelsky, Money and Government: The Past and Future of Economics, Yale University Press, 2019. José I. Casar, “Hacia una reforma fiscal para el crecimiento y la igualdad”, México, PUED, UNAM, 2019. Francisco Suárez Dávila, México 2018, “En busca del tiempo perdido”, México, Miguel Ángel Porrúa, 2018”.

El problema NO es la delincuencia común

Eduardo Guerrero Gutiérrez, El Financiero: “De un tiempo para acá escucho, cada vez con mayor insistencia, un argumento que tiene mucho punch. Suena bien, es creíble y lo repiten personas bien intencionadas. Algunos funcionarios comienzan a hacerlo suyo. Se trata, sin embargo, de un argumento completamente falaz. Aunque el argumento de moda tiene variantes, la idea central va más o menos como sigue. Se parte de la premisa –correcta– de que la ‘delincuencia común’ constituye la gran mayoría de los delitos que ocurren en el país. Delitos como los cristalazos, el robo de celulares en el transporte y los interminables engaños telefónicos son, en efecto, los que tienen un mayor número de víctimas. De esa premisa se salta a la conclusión errónea de que lo que ‘de verdad preocupa’ o ‘de verdad jode’ a la mayoría de la gente es la delincuencia común. No es así. No porque lo diga yo, sino porque eso se desprende de lo que reportaron los 102 mil hogares que participaron en 2019 en la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE). (…) La delincuencia no es un problema monolítico, sino distintos fenómenos que coexisten de manera más o menos independiente (no hay tal cosa como un caldo de cultivo criminal, donde toda la delincuencia se conecte de forma misteriosa). Están, por un lado, los ladrones de poca monta, como los que proliferan en Yucatán y en todo el mundo. Está, por otro lado, el terrible problema de la violencia sexual. En México tenemos, además, un fenómeno excepcional de grupos armados dedicados de lleno a distintas industrias criminales. Cada uno de estos fenómenos demanda atención y estrategias distintas. Cada uno requiere ser atendido. Sin embargo, también debe haber prioridades, y soy de la opinión de que contener la amenaza del crimen organizado debe ser la prioridad del gobierno federal y de todas las autoridades donde éste tiene presencia (más allá de la división formal entre delitos del fuero común y delitos del fuero federal, que no corresponde con una división funcional de la delincuencia). (…) Desafortunadamente, no hay hasta ahora claridad en la delimitación de los desafíos, mucho menos en la definición de prioridades. Sospecho que el malestar que existe en las policías y las procuradurías respecto al nuevo sistema de justicia penal (y la reacción contra dicho sistema que se dejó entrever la semana pasada) tiene mucho que ver con esa falta de claridad. Lo último que México necesita es reconstruir las prácticas autoritarias del pasado en materia de procuración de justicia, en particular las detenciones arbitrarias y el uso indiscriminado de la prisión preventiva. Lo que se necesita es priorizar correctamente las investigaciones y desarrollar capacidades para hacer frente, en cada actuación de la policía y en cada agencia del Ministerio Público, a esos grupos armados criminales –que son los que tienen al país de cabeza– y que hasta ahora han sabido utilizar el nuevo sistema a su favor”.

Líderes caminantes inflados // La causa, justa y defendible

Julio Hernández López, La Jornada: “Siendo sus motivaciones esenciales absolutamente válidas y susceptibles de compartir, la Caminata por la Verdad, Paz y Justicia fue afectada por las biografías e intenciones de algunos de sus principales convocantes, como los hermanos LeBarón, que están inaugurando el activismo político en México con copia ejecutiva para Estados Unidos, y el poeta Javier Sicilia, exigente de ser recibido en persona por el presidente Andrés Manuel López Obrador en esta, su primera reaparición luego de nueve años de retraimiento, en un lapso que incluyó el silencio total durante la administración de Enrique Peña Nieto. Con una baja respuesta ciudadana, más la respetable participación de organizaciones de legítima defensa de derechos humanos y de búsqueda de desaparecidos, la mencionada caminata concitó el interés, promoción y asomo de figuras relacionadas con la oposición al obradorismo, que han intentado varias vías de organización contra la administración federal actual. La marcha, además, recibió una cobertura mediática excepcional, centrada en los perfiles distintivos de sus principales figuras, Sicilia y los LeBarón. Sin embargo, los líderes de dicha caminata se creyeron inflados de tal manera que exigieron que una marcha de poca monta numérica, impugnada en redes sociales e incluso mediante presencia de simpatizantes de AMLO en el propio Zócalo capitalino a la llegada de los marchistas…”.

@loscabareteros

¡Comparte!

Share on facebook
Share on linkedin
Share on twitter
Share on reddit
Share on pinterest
Share on google
Share on email
Share on whatsapp
Share on print