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Infraestructura y transporte de primer mundo

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«Montar en bicicleta es la cima del esfuerzo humano, un efecto ambiental casi neutral junto con la capacidad de viajar grandes distancias sin molestar a nadie. La bicicleta es el matrimonio perfecto de tecnología y energía humana»

Jeremy Corbyn

Polémica ha resultado la semana para el Municipio de Durango por la ciclovía de Laureano Roncal. Sinceramente, me encantan este tipo de querellas porque así se debaten y propician los cambios de paradigmas en cualquier ámbito. Vaya conservadurismo más anacrónico, medieval y analfabeta el de muchos duranguenses; afortunadamente, no son la mayoría. Tampoco lo somos –por el momento- quienes preferimos este tipo de proyectos, hay que ser honestos; sin embargo, estamos del lado de la razón.

Cuando Copérnico y luego –mucho después- Galileo explicaron que el mundo gira sobre su eje y en elipse alrededor del sol, su destino directo fue la hoguera. ¿Qué alternativas tenemos ante una sociedad –y oposición- altamente medrosa, demagoga y conservadora como la duranguense?… pues bien, la respuesta es muy simple: autoridades que toman decisiones y asumen los costos y las responsabilidades. Para eso ganaron elecciones.

Junto al affaire de los pocos vecinos que se oponían a la apertura de la calle Paseo del Mármol, en el fraccionamiento Loma Dorada, hacia una plaza comercial, me parece que este inicio de Jorge Salum muestra congruencia, decisión y, sobre todo, la convicción de marcar distancia y propiciar pequeños y verdaderos cambios en la gestión pública. Eso hay que aplaudirlo. Tiene el valor y eso debemos reconocerlo.

El Alcalde no ha caído en la parafernalia demagógica de tirar muros para mostrar apertura; inventarse “Bioparques” que resultan un insulto a la inteligencia; posponer obra pública con pretextos inocuos; lloriquear porque no hay recursos y luego negarse a ser responsable para utilizar la hacienda pública a su alcance para equilibrar el presupuesto. Algo muy importante: tampoco ha consentido el respaldo a organizaciones gansteriles de transporte público negándose a la llegada de competencia. Para eso se le dio el voto.

Precisamente este tipo de iniciativas “distintas”, más ciudadanas, más de clases medias, esperábamos del cambio sexenal de 2016 con la llegada de José Rosas Aispuro a la gubernatura. ¿Qué es lo que hasta ahora obtuvimos del gobierno del estado? Un típico gobierno de lo más vetusto, arcaico y rancio del PRI que todavía persiste: Puro atole con el dedo.

No cabe duda que Durango avanzó entre 2000 y 2014 (curiosamente durante sexenios locales del PRI, un gobierno federal de Acción Nacional, por la bonanza que dio el precio del petróleo y la presión de la CONAGO con mayoría priísta) en inversión en infraestructura nueva en carreteras y en la zona urbana de la capital. Es importante reconocer que en nuestra ciudad se prosperó en la recuperación de espacios públicos, la re-estructuración de vialidades y el rescate de nuestro centro histórico. Esto fue un gran inicio, pero faltó consolidarlo con un programa fuerte de mantenimiento y remozamiento de pavimentos, áreas verdes y jardines pero, sobre todo, apostarle a la modernización del transporte público y el uso seguro de la bicicleta. Estamos a tiempo de corregir y propiciar las condiciones para ello.

Con la infraestructura creada actualmente, a largo plazo, la apuesta por el automóvil saldrá cara para la competitividad de nuestra ciudad. Más tráfico, mayor contaminación, más gastos en combustibles, más accidentes, población más estresada y con mayores problemas de salud. Dar preferencia a la inversión en infraestructura para la movilidad de la población a base del automóvil sale costoso económica y ambientalmente, es de tercer mundo.

En un país como México, en ciudades como Durango, Aguascalientes, Zacatecas, San Luis Potosí, entre otras, es una miopía seguir construyendo vialidades modernas, flujos continuos, o pasos a desnivel, invirtiendo en miles de semáforos, sin tomar en cuenta al peatón y sin incentivar las condiciones para usar la bicicleta, como lo hacen los países de primer mundo. Insisto, el combustible, transporte y automóvil son opciones caras al bolsillo y al ambiente en un horizonte infinito.

Algo nos pasa que seguimos manejando la movilidad ciudadana de tal manera que cada vez perdemos más tiempo, más calidad de vida y seguimos invirtiendo mal el presupuesto. No estoy en contra de que se use la creatividad para buscar soluciones eficientes y de bajo costo para mejorar el desplazamiento de automóviles en ciudades que crecen rápido y con tan deficiente planeación urbana. No obstante, sorprende la falta de empatía y capacidad para resolver con soluciones simples y económicas los problemas que los ciudadanos sufren a diario por los cientos de “cuellos de botella” y deficientes obras en toda la ciudad.

Como ejemplo, están los nodos que habitualmente se hacen en Avenida Cuauhtémoc o Lázaro Cárdenas, en horas pico, al norte y al sur; o lo que sucede en todas las arterias del primer cuadro de la ciudad “Centro Histérico”, propiciado, principalmente, por el transporte público cada vez más obsoleto, irrespetuoso y de mala calidad que hemos tolerado y que han promovido nuestras complacientes autoridades de transportes. Desgraciadamente, los sindicatos “choferiles” están detrás, cada vez más debilitados y cuestionados, pero apapachados por el gobierno del estado, por cierto.

Países del primer mundo, con excepción de Estados Unidos, han apostado por la movilidad con base en el transporte público moderno y eficiente, por las ciclovías y lo peatonal, que debe de ir acompañado de un profundo cambio en el desarrollo urbano a base del multiuso razonable del suelo, y la construcción vertical, rescatando áreas verdes.

Siempre será más económico y competitivo para una ciudad apostarle a un transporte público que combine metro (estamos a años luz de ello), autobuses articulados y normales, con la infraestructura peatonal y para bicicletas que sea segura. Así tuviésemos que cobrar impuestos estatales por varios años para esta infraestructura, o endeudarnos responsablemente.

Madrid en 2006, inició una ruta ciclista y peatonal “verde”, de 64 kilómetros que rodea la ciudad; hoy, llega a cerca de 1000 kilómetros sumando las vías internas y el centro histórico. En Barcelona, en el 2007, el 46.5% de los desplazamientos de las personas eran a pie y en bicicleta; hoy son de 75%. En Alemania, Noruega, Finlandia y Suecia, a pesar del frío, 80% de los desplazamientos de sus ciudadanos se hacen en bicicleta. Esto es competitividad y calidad de vida.

Aún con los graves problemas que hemos acumulado por décadas de mala planeación y decisiones, deberíamos trabajar en un proyecto de reestructuración radical con metas ambiciosas de largo plazo. Pero para lograrlo necesitamos funcionarios profesionales expertos en estas áreas, y no políticos con mentalidad “chapulinesca”, “medrosos”, “indecisos”, “iracundos” que apenas llegan a una responsabilidad y antes de demostrar capacidad y resultados, ya piensan en el próximo hueso o simplemente hacen poco o nada por cambiar el statu quo y se vuelven extra-sensibles a los señalamientos y las críticas.

Hace tiempo –mucho tiempo- que Durango se caracterizó por inversión en infraestructura nueva en carreteras y en la zona urbana de la capital. Fue un gran inicio, pero faltó consolidarlo con un programa fuerte de mantenimiento y remozamiento de pavimentos, áreas verdes y jardines pero, sobre todo, apostarle a la modernización del transporte público y el uso seguro de la bicicleta. Aún no somos mayoría, pero estamos a tiempo de corregir y propiciar las condiciones para ello.

@leon_alvarez

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