La mayor transformación de la 4T…

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Desde la redacción de @loscabareteros ponemos a su consideración la “Columna de columnas nacional” del viernes 12 de abril 2019. La mayor transformación de la 4T: Hasta hoy, la única, verdadera y más profunda transformación ha sido la desaparición de lo que en algún momento fue la clase política dominante en el país. El Partido Revolucionario Institucional, el Partido Acción Nacional y el Partido de la Revolución Democrática. Los secretos del general brigadier… El T-MEC y la reforma laboral…

Rayuela

“Trump persuadió a Lenín Moreno a base de billete y otras lisonjas. Pasará a la historia como el presidente que se vendió por un plato de lentejas”.

La sana discrepancia de Esquivel

Enrique Quintana, en El Financiero: “Un viejo funcionario del Banco de México, que venía tan lejos como de la época de los 70, ironizaba respecto al ambiente de secrecía que rodeaba a las actividades del banco central. Me decía alguna vez: “Cuando llegan los periódicos del día al Banco, lo primero que hacen es… ponerle el sello de ‘Confidencial’”. Imagínese. Por mucho tiempo, lo que sucedía detrás de las paredes del inmueble ubicado en la esquina de 5 de Mayo y el Eje Central (el viejo San Juan de Letrán), era desconocido para casi todos. Solo hay que recordar que las reservas internacionales del Banco de México se daban a conocer solo tres veces al año: en la Convención Bancaria; en la presentación del Informe Anual del Banxico y en el Informe Presidencial del 1 de septiembre. Eso es historia. Ya desde hace años empezó a soplar el aire fresco en los pasillos del Banxico. Y afortunadamente, cada vez sopla más fuerte. Ayer, por primera vez conocimos el caso de un subgobernador del Banco Central que, aunque estuvo de acuerdo con la decisión de política monetaria que se tomó, es decir, no mover las tasas de interés, discrepó del tono del comunicado emitido. Al revelarse las Minutas de la Junta realizada el pasado 23 de marzo, a la que –como siempre– asistieron los cinco integrantes de la Junta (que son los que tienen derecho a voto) así como el secretario y el subsecretario de Hacienda, conocimos que Gerardo Esquivel objetó el “tono restrictivo” del comunicado. El argumento esgrimido es que, a su juicio, los cambios recientes del entorno ameritaban un comunicado más neutro en su tono. Igualmente expresó diferencias con el comunicado, señalando que los riesgos para la inflación derivados del incremento del salario mínimo, así como del traspaso de los efectos del tipo de cambio, son menores que los expresados en el comunicado. Puede uno estar de acuerdo o no con los planteamientos de Esquivel, pero, desde luego que son atendibles y dignos de debatir. De hecho, se discuten en todo el mundo. Pero la homogeneidad de la Junta aquí, borraba cualquier debate. Esquivel no está en contra de la definición constitucional de la tarea de Banxico, que debe ser preservar el poder adquisitivo de la moneda. Pero sí considera que la evaluación de la coyuntura tiene sesgos. Lo meritorio de sus planteamientos y más todavía, de su publicación, es que se transparenten y se hagan públicos. Esquivel es un economista con alto prestigio y nadie va a decir que hizo ese pronunciamiento para complacer al gobierno, a Hacienda o al presidente. Así es como él ve las cosas. (…) Estamos frente a una nueva generación de banqueros centrales que ven natural la discrepancia y a quienes no asusta la transparencia”.

Urzúa: crecer como adivinanza

Joaquín López Dóriga, en Milenio: “El secretario de Hacienda, Carlos Urzúa, y el gobernador del Banco de México, Alejandro Díaz de León, participan en Washington en la reunión de primavera del Banco Mundial (BM) y del Fondo Monetario Internacional (FMI). Este encuentro y el de otoño son la cumbre mundial de los secretarios de Hacienda y cabezas de bancos centrales, en que si bien son importantes los discursos públicos, lo más trascendente son sus informes y las reuniones en los pasillos, en una mesa de café, en un privado, en un desayuno, en una comida, en una cena, con sus pares. El FMI dio a conocer sus previsiones de crecimiento para el mundo, donde alerta de una mala racha, y el caso México no es ni puede ser la excepción. La cifra para 2019 va en línea con las de los analistas económicos de todas las instituciones financieras mundiales y mexicanas. Y no solo eso. Van en la misma tendencia que la previsión del Banco de México, que la recortó a un tramo que va de 1.1 a 2.1, lo mismo que Hacienda en los documentos de precriterios económicos para 2020 que envió a la Cámara de Diputados, de 1.1 a 2.1. Bueno, pues ayer, el FMI hizo pública su previsión para este año a 1.6 por ciento, que a nadie debe sorprender, pues se ubica en el promedio de las proyecciones del Banco de México y Hacienda. La media de 1.1-2.1 es 1.6. Y al hablar ayer mismo en un seminario del BM, Urzúa sostuvo que lograremos una expansión de 4 por ciento al cierre del sexenio. Enseguida respondió a analistas: pronosticar cómo estará el desempeño de una economía dentro de cinco años es muy peligroso y se vuelve casi una adivinanza. Y tiene razón, aunque él haya hablado del nivel de crecimiento de México de 4 por ciento al final del sexenio, casi en cinco años. Lo cito: una adivinanza, que yo quisiera que se cumpliera, pero, y cito a Urzúa, es una adivinanza”.

Cumbre empresarial México-EU de Mérida: ¿cómo medir su éxito?

Luis Miguel González, El Economista: “¿Cómo evaluar la cumbre de empresarios México-Estados Unidos que se celebra en Mérida? La convocatoria fue notable, en buena medida por el trabajo de la cancillería. En la capital de Yucatán están representantes de los principales grupos empresariales mexicanos y estadounidenses. Eso está bien, pero no basta para medir el éxito de este encuentro. Se trata del primer CEO Dialogue de la era AMLO. La pregunta que está en el aire es: ¿podrá el equipo de López Obrador disipar las dudas, convencer, y lograr una segunda ola de apoyos de los empresarios para lo que viene en el T-MEC y para los proyectos emblemáticos de la 4T? Esta cumbre se celebra por onceava ocasión. Por primera vez fuera del eje CDMX-Washington DC. La elección de la sede es un mensaje: México apuesta por el desarrollo de la zona sur-sureste y Mérida es un espléndido escenario para mostrar el potencial de esta región. El involucramiento de los altos funcionarios del gobierno mexicano es otro mensaje. Asisten las secretarias de Gobernación, Olga Sánchez Cordero; de Economía, Graciela Márquez; de Energía, Rocío Nahle; el jefe de la oficina de la Presidencia, Alfonso Romo, y la secretaria del Trabajo, Luisa María Alcalde, además del canciller, Marcelo Ebrard. Es una cumbre empresarial donde el gobierno mexicano tiene un papel protagónico. En la mesa principal de la cena de bienvenida predominaron los funcionarios de gobierno, aunque ahí estaba Carlos Slim Domit. El objetivo del gobierno es lograr la mejor relación de la historia, entre México y Estados Unidos, dijo Ebrard en el brindis inaugural. Queremos convencerlos de que apoyen la aprobación del T-MEC en el Congreso, exhortó Graciela Márquez en su intervención. Se dirigía a los empresarios estadounidenses, que jugaron un papel clave en la negociación durante los años 2017-2018. De parte de la delegación estadounidense, el secretario de Comercio, Wilbur Ross y Tom Donahue, máximo dirigente empresarial de Estados Unidos, destacaron la importancia de la relación bilateral y reconocieron los esfuerzos que México hace. Ross se refirió al tema migratorio y a la aprobación de la reforma laboral en la Cámara de Diputados. Donahue, a la colaboración entre los empresarios de los dos países. La secretaria Alcalde se incorporó tarde a la cena, porque venía de la Ciudad de México donde estuvo al pendiente de la discusión legislativa de la reforma laboral. No fue oradora en esta sesión inaugural, pero fue una de las funcionarias más requeridas. ¿Cómo salió la reforma? le preguntaban. Su respuesta, institucional pero esclarecedora, fue: tuvo algunos cambios pero se logró lo más importante, hay avances que respetan la Constitución, los compromisos del T-MEC y con la Organización Internacional del Trabajo. El más importante es que se sientan las bases para terminar los contratos de protección. El viernes las sesiones serán a puerta cerrada y estará el presidente López Obrador. Los temas previstos incluyen frontera, seguridad, migración, combate a la corrupción, reforma laboral, aranceles y T-MEC. El equipo del gobierno mexicano hará una exposición de los principales proyectos de infraestructura y contará con una audiencia que tiene muchísimos dólares y muchas preguntas. Esperan respuestas claras. El éxito de esta cumbre dependerá de su capacidad para impactar en un intangible: la confianza de los empresarios de la comunidad T-MEC”.

La mayor transformación de la 4T

Carlos Puig, en Milenio: “Hasta hoy, la única, verdadera y más profunda transformación en esta que se dice cuarta, ha sido la desaparición de lo que en algún momento fue la clase política dominante en el país, y ese algún momento fue hace poco, muy poco. El Partido Revolucionario Institucional, el Partido Acción Nacional y el Partido de la Revolución Democrática —pongo sus nombres completos por si ya algunos los olvidaron— se han esfumado del espacio público. Hace un puñado de años eran quienes dominaban el espacio político y de gobierno. Llevo meses escuchando aquello de que los contrapesos y que si al gobierno no le gustan y que si quiere apachurrarlos… No sé. ¿Cuáles? En cualquier democracia funcional el mayor contrapeso es el de los partidos políticos opositores y, si aquí dejaron de existir, pues alguien ocupa ese espacio. Más con el colmillo de varios de la 4T. Las oposiciones son minoría en el Congreso, pero no son pocos, nomás se han hecho menos. El partido en el gobierno es absoluta minoría si uno cuenta gobernadores o alcaldes, nomás que ahí han optado por hacerse más Lopezobradoristas que algunos de Morena, todo sea porque en Hacienda les pasen una lana o en otras instancias les cuiden un poquito la espalda. Nos vendieron como el gran triunfo de la oposición en el Congreso detener de momento para luego votar todos juntos —sí, celebraron la unanimidad— la Guardia Nacional y ya vimos ayer lo que les pasó con los nombramientos. Creo que pocas cosas explican tanto los últimos años mexicanos como la súbita desaparición de las organizaciones políticas que lo dominaron. Hoy pareciera que el gobierno encuentra más oposición en sus presuntos aliados —miren cómo va la reforma educativa— que en los partidos de oposición. Y tal vez lo más interesante es que no parece haber mucha idea en los partidos de qué hacer, por dónde empezar. Tal vez porque hace mucho que no lo eran, no en el sentido de relacionarse con ciudadanos y votantes y representarlos, eran organizaciones para administrar poder y recursos. Será por eso que cuando eso no existió, pues ellos tampoco”.

Los secretos del general brigadier

Raymundo Rivapalacio, en El Financiero: “El general brigadier Luis Rodríguez Bucio, contemporáneo del general secretario de la Defensa, Luis Cresencio Sandoval, recibió dos noticias de su viejo amigo. La mala es que no llegaría a general divisionario, y su carrera militar acabaría después de 45 años en las Fuerzas Armadas, al iniciar su proceso de retiro. La buena es que se haría cargo de la comandancia suprema de la Guardia Nacional, el proyecto del presidente Andrés Manuel López Obrador de una nueva policía civil nacional, con la que espera vencer la inseguridad y derrotar a la delincuencia, así como ser la fundación del principio del fin del Ejército, siguiendo el modelo latinoamericano de Costa Rica. El presidente nombró al recomendado del general Sandoval, que ha establecido una relación de profunda cercanía profesional con López Obrador, y ungió a un hombre educado en la Escuela de Las Américas, de nefasta memoria. (…) Su paso por la Escuela de Las Américas no se encuentra mencionado en el currículum del general brigadier, que difundió la Presidencia, pero no es la única omisión. Hay lagunas en su carrera militar, admitidas como momentos no relevantes, pero sí hay otros puntos en su hoja de servicios difundida, que tiene imprecisiones o, definitivamente, ocultamientos. Una imprecisión es donde la Presidencia señala que fue director del área de Operaciones Especiales de la Policía Federal de 1990 a 2000, aunque este cuerpo no existió hasta 2009. En realidad, como dice la hoja de servicios sin precisar fechas, de 1994 a 1999 coordinó los grupos interinstitucionales del Cisen. Sin embargo, la Presidencia dice que el cargo era en el ámbito de la seguridad pública, cuando en realidad era de seguridad nacional. Rodríguez Bucio se especializó en grupos armados –legado de sus enseñanzas en Fort Gullick– y narcotráfico. Antes de llegar al Cisen fue subjefe del Estado Mayor de la Fuerza de Tarea Marte, que combatía el narcotráfico y erradicaba plantíos de enervantes en el Triángulo Dorado –donde se juntan Sinaloa, Durango y Chihuahua–, cuyos detalles se mantienen secretos porque la Secretaría de la Defensa se ha negado a darlos a conocer pese a la instrucción del INAI de que entregue información sobre la estrategia de combate al narcotráfico en esa zona desde 1967. (…) Durante ese periodo, como sucedió antes con el Cisen, el general brigadier tuvo otras tareas no aclaradas en el currículum de la Presidencia. De agosto de 2003 a septiembre de 2004 fue comandante del 2º Batallón de Fuerzas Especiales al mando de las operaciones contra el narcotráfico en el Triángulo Dorado, y en 2006 fue trasladado al Estado Mayor de la Defensa Nacional como jefe fundador del Grupo de Análisis e Información de Narcotráfico, que sustituyó al Centro de Inteligencia Antinarcóticos, al desaparecerlo por la infiltración del narcotráfico. Ahí remplazó al entonces coronel Roberto Aguilera Olivera, de quien era subalterno, y que solicitó su retiro tras una investigación interna –nunca judicializada– donde presumían vínculos con el Cártel del Pacífico, luego de que una serie de fugas de información impidió la captura de Joaquín El Chapo Guzmán, en la Sierra de Durango. Aguilera Olivera fue enviado como agravado militar a Argentina y Rodriguez Bucio salió de ese organismo en medio de una sorda controversia hacia la entonces República Federal Alemana como agregado militar. Rodríguez Bucio tenía una carrera que lo llevaba al cargo de secretario, que su amigo el general Sandoval cortó. Pero le entregó al presidente López Obrador un militar experimentado, con mando de tropa, y entrenado para cualquier eventualidad, como los fantasmas y puntos negros en su hoja de servicios lo demuestran”.

Guardia militarizada

En Reforma, Sergio Sarmiento, escribe que: “las ocho sillas en el escenario de Palacio Nacional donde el Presidente ofrece sus mañaneras fueron ocupadas por cinco hombres y una mujer en uniforme, así como dos civiles. El Secretario de Seguridad, Alfonso Durazo, presentó al general de brigada Luis Rodríguez Bucio como comandante de la nueva Guardia Nacional. Otros tres uniformados habrán de integrar la Coordinación Operativa Institucional del nuevo cuerpo de policía. Rodríguez Bucio está en proceso de retiro del Ejército. El contralmirante Gabriel García Chávez, quien representará a la Marina en la Coordinación, está ya en retiro y el general Xicoténcatl de Azolohua Núñez Márquez, quien participa por la Defensa, está en proceso de retiro también. Sin embargo los militares no dejan de serlo por pasar a retiro. La doctora Patricia Rosalinda Trujillo Mariel, también en uniforme, no es militar sino comisaria general de la Policía Federal. Llama la atención que dijo tener ¡12 doctorados! No sé cómo sea posible, pero ese es otro tema. Es paradójico que la izquierda, que tradicionalmente ha cuestionado el uso del Ejército como policía y se ha quejado de los abusos de los militares a los derechos humanos, hoy esté militarizando la institución que asumirá el papel más importante de seguridad interior […]. El gobierno de Enrique Peña Nieto hizo un enorme esfuerzo para impulsar una Ley de Seguridad Interior que permitía el uso de las Fuerzas Armadas en asuntos de seguridad interior y que finalmente fue invalidada por la Suprema Corte. Morena y algunos activistas fueron los principales opositores a esta ley. Ya como Presidente, sin embargo, López Obrador ha llegado a la misma conclusión que sus dos predecesores inmediatos, Peña Nieto y Felipe Calderón: la militarización es, de momento, inevitable. No hay razones para pensar que las Fuerzas Armadas cometen más violaciones a los derechos humanos que las policías. Sí están, sin embargo, más organizadas para actuar de manera eficiente. La nueva Guardia Nacional tendrá, por supuesto, que desarrollar protocolos de actuación en derechos humanos […]. A final de cuentas la Guardia Nacional tendrá que ser juzgada por el cumplimiento del propósito de disminuir la delincuencia y la violencia. No hay indicios de ello hasta ahora […]. A todos nos conviene que sea un éxito, sin importar qué tan militarizada pueda estar”.

El engaño maestro

En Excélsior, Francisco Garfías, escribe que: “el ‘mando civil’ en la Guardia Nacional fue un engaño a la ciudadanía. Lo vemos con claridad. Ni el recién nombrado comandante en jefe, Luis Rodríguez Bucio, ni nadie de los 30 mil policías militares y navales que se van a incorporar, están obligados a pedir licencia de las Fuerzas Armadas. Sus mandos superiores estarán en la Sedena y en Marina. Van ‘comisionados’ a la Guardia Nacional, para usar el término de Alfonso Durazo[…]. Espejismo en el desierto. El documento que los coordinadores enviaron al pleno del Senado para su discusión y aprobación, llegó modificado precisamente en su artículo Cuarto Transitorio. Había desaparecido el punto que obligaba a los militares a pedir licencia de las Fuerzas Armadas. En su lugar decía que los requisitos para pertenecer a la Guardia Nacional los determinarán ‘las leyes aplicables’. El segundo documento trae también las firmas de todos los integrantes de la Junta de Coordinación Política: Monreal, Kuri, Ruiz Massieu, Dante, Mancera. Pero casi nadie se dio cuenta del cambio. Fue hasta el sábado siguiente que el colectivo Seguridad sin Guerra se enteró de la modificación. Por esas fechas, AMLO dijo que sería un militar en activo y lo cumplió. Con otra: apenas, ayer, llegó al Senado la iniciativa de Ley Orgánica de la Guardia Nacional […].  El sentir generalizado en las ONGs y la academia es que el presidente López Obrador apostó por la misma estrategia de Felipe Calderón: la militarización de la Seguridad Pública. No sólo eso. Desnaturalizó el pacto que se alcanzó en el Senado con la oposición. Parece que poco le importa el Congreso. Él quería su mando militar. Ya lo tiene. La bronca es que deja desarmados a los coordinadores parlamentarios de Morena: Ricardo Monreal, en el Senado, y Mario Delgado, en San Lázaro. No respeta lo que ellos pactan”.

Organizaciones civiles contra la Guardia Nacional

El Universal, Bajo Reserva, asegura que: “aunque no está plenamente en marcha, pues faltan por aprobarse las leyes secundarias y que comience el reclutamiento de miles de aspirantes, la Guardia Nacional comienza a tomar forma […]. Organismos de la sociedad civil, analistas y legisladores de oposición cuestionan el enfoque militar que parece envolver al nuevo organismo, a pesar de que la iniciativa aprobada por unanimidad en el Senado establece que debe tener carácter civil. Los riesgos de mantener una orientación militar en las labores de seguridad han sido profusamente argumentados por especialistas. El gobierno federal insiste en que la disciplina de los elementos estará basada en el respeto a los derechos humanos y que el uso de la fuerza se reglamentará bajo estándares internacionales. En el mediano plazo los hechos demostrarán quién tuvo la razón, si los organismos sociales o las autoridades […]. La militarización de la seguridad pública desafortunadamente no garantiza la pacificación de las regiones que presentan elevados índices de homicidios dolosos, de extorsiones o de secuestros. Fuerzas castrenses han participado desde 2006 en el combate al crimen sin que los índices hayan disminuido, por el contrario, se han incrementado […]. La violencia no parece distinguir entre gobiernos de izquierda o de derecha. El Presidente López Obrador ha tenido que reconocer que le llevará más tiempo bajar la incidencia delictiva. Mientras la criminalidad no cede, buena parte de las corporaciones policiacas municipales y estatales permanecen con equipo obsoleto y escasos recursos. Este aspecto no debe marginarse, pues se encuentra entre los acuerdos alcanzados hace dos meses en la Cámara Alta. Los estados no tienen por qué ignorar su responsabilidad en la protección de sus ciudadanos. La Federación tiene que ejercer una labor de presión. Es por el bienestar general”.

País en guerra

En Reforma, Carmen Aristegui, escribe que: “Michelle Bachelet, la alta comisionada de los Derechos Humanos de la ONU, se dijo sorprendida y alarmada por las cifras de violencia con las que se encontró en su visita a México esta semana […]. Las cifras de violencia en México son propias de un país en guerra, dijo Bachelet y, obviamente, le asiste la razón. El Presidente López Obrador usó la misma palabra: guerra. Llevamos años utilizando la expresión, casi hasta verla con naturalidad. La guerra que se emprendió para combatir la inseguridad y la violencia en los sexenios pasados ha trastocado los ejes fundamentales de la convivencia pacífica en porciones muy grandes del territorio nacional. La apuesta de López Obrador es una mezcla de ingredientes que van desde atender las causas que dan origen, en parte, al problema con la generación de becas, empleos y atención a los jóvenes, hasta fortalecer valores culturales, morales y espirituales […]. Más allá de consideraciones morales o modelos de vida como los que sugiere el Presidente, el gran desafío es instalar en México una cultura de la legalidad y un nuevo paradigma de rechazo social a conductas que hasta ahora han sido ampliamente toleradas como la corrupción, el abuso, la mentira y, por supuesto, la impunidad. La violencia no paró, no podía parar, con un simple cambio de gobierno […]. Andrés Manuel decidió apostar de nuevo por los militares. La Guardia Nacional se convierte en la principal apuesta del sexenio para enfrentar la inseguridad y la ola de homicidios y criminalidad. Después de un proceso tormentoso y cambios sustanciales en la iniciativa original, se aprobó, a la velocidad del rayo, este nuevo cuerpo en el que concurren fuerzas civiles y militares pero que, finalmente, contará con un mando militar. La oposición pasó del consenso pleno y unánime del proyecto votado a los cuestionamientos al Presidente por haber decidido nombrar a un general ‘en proceso de retiro’. Se acusa ilegalidad y falta de respeto al Legislativo, al no haberse cumplido la condición de nombrar a un civil como el comandante en jefe de la Guardia Nacional […]. Por más que se diga que está en ‘proceso de retiro’, es un militar por los cuatro costados […]. El costo político a pagar está en curso. Lo que queda esperar es la eficacia de la medida. En medio de todo y con el monstruo enfrente lo que queda ya es conceder el beneficio de la duda. Ese que parece haber concedido la comisionada Bachelet al esquivar en todo momento, durante su visita, el tema del mando militar en la recién creada Guardia Nacional”.

Éxito para la Guardia Nacional

En Excélsior, Pascal Beltrán del Río, escribe que: la participación de militares en tareas de seguridad pública debería ser una solución temporal para enfrentar la grave crisis de inseguridad por la que atraviesa el país. También, […] no me gustó cómo el hoy Presidente de la República contradijo su discurso de campaña de regresar gradualmente a soldados y marinos a sus cuarteles […]. Creo que lo adecuado hubiera sido retomar lo que los gobiernos anteriores habían comenzado, con la participación de la sociedad civil, y no pudieron llevar a término: la construcción de cuerpos policiacos civiles, bien entrenados y sujetos a controles de confianza […]. Se le podrá llamar de otra forma –Guardia Nacional– y los militares involucrados podrán separarse de sus funciones castrenses, pero eso no quita que la mayor parte de los miembros de la nueva institución procede de las Fuerzas Armadas, incluyendo a sus mandos. La estrategia es la misma. Dicho eso, yo doy el beneficio de la duda a la Guardia Nacional. Su conformación es un hecho […]. Apoyo a la Guardia Nacional en su arranque porque representa nuestra única oportunidad como país para lograr la paz en las calles, al menos en lo que toca al uso legítimo de la fuerza del Estado. La apoyo porque las personas a las que se colocó al frente del nuevo cuerpo de seguridad […] son conocedoras de la materia. La apoyo, porque tengo confianza en las Fuerzas Armadas. Lo he escrito muchas veces: el Ejército y la Marina son las mejores instituciones del país, probadas muchas veces en su compromiso con la sociedad. Le deseo éxito, porque si fracasara en su tarea de pacificar al país, ¡ay de nosotros! […]. Al final del sexenio habrá un juicio ineludible sobre la estrategia de López Obrador. Los números dirán si tuvo razón o no. Suyo y de nadie más será el éxito o el fracaso de la Guardia Nacional. Por el bien de todos, ojalá sea lo primero”.

Ni para atrás ni para adelante

Excélsior, Frentes Políticos, asegura que: “ni para atrás ni para adelante. Avanzan las semanas y el movimiento magisterial sigue como un alud derribándolo todo. Tras una reunión a puerta cerrada que se extendió por casi seis horas, maestros de Oaxaca se retiraron sin acuerdos con la Secretaría de Educación Pública, con la misma exigencia, la ‘abrogación, no simulación, de la Reforma Educativa’. Eloy López Hernández, secretario general de la Sección 22 de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), reiteró su exigencia de que el Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, se siente a la mesa de negociaciones. Como siempre, les gusta esconder las soluciones. Tentativamente, se volverán a reunir para dialogar el próximo el miércoles 17 de abril. Muy mal. Siguen las vacaciones obligadas”.

El T-MEC y la reforma laboral

Jorge G. Castañeda, en El Financiero: “Ayer se aprobó en la Cámara de Diputados la legislación secundaria de la reforma laboral constitucional de los años de Peña Nieto. Aunque se encontraba pendiente desde hace algún tiempo, fueron las exigencias de Estados Unidos, tanto de la administración Trump como del liderazgo Demócrata en la Cámara de Representantes, que obligaron a la 4T en el Congreso mexicano a agilizar las cosas. Sin aprobación de un paquete que se ciña al Anexo 23 del T-MEC, y en particular al artículo 6, no habrá ratificación posible. Esta última se antoja difícil de todas maneras. Ya varios miembros de la comentocracia han descrito algunos de los principales rasgos de esta reforma. Incluye el fin de las Juntas de Conciliación y Arbitraje, elecciones personales, secretas y libres para elegir dirigencias sindicales y determinar la titularidad del contrato colectivo; la necesidad del conocimiento y la aprobación del contrato colectivo por los trabajadores y una votación al respecto para aceptarlo; la posibilidad de coexistencia de varios sindicatos en una misma empresa o dependencia, entre otros. (…) Quisiera detenerme en la tardanza y las posibles sorpresas por venir. (…) algunos empresarios tomaron conciencia de lo que se había aceptado en materia laboral y pusieron el grito en el cielo. Se acercaron a López Obrador y le pidieron que se revisara el Anexo 23, porque implicaba un grave peligro para la paz laboral y la contención de salarios en México. AMLO atendió su solicitud y buscó cómo cambiar el curso de las cosas. El 14 de marzo viajaron a Washington Luisa María Alcalde y Graciela Vázquez para reunirse con sus homólogos estadounidenses –entre ellos Robert Lighthizer– y algunos legisladores demócratas. Las reuniones fueron “desastrosas”, contó otro exfuncionario. La respuesta del equipo de Trump fue que si le movían al Anexo 23, no habría T-MEC. Días después, viajó a México Jared Kushner, para advertir más o menos lo mismo, ya directamente a López Obrador. Por último, a principios de abril, Nancy Pelosi, la líder Demócrata en la Cámara baja en Washington, anunció que sin reforma laboral en México ni siquiera llegaría el T-MEC al pleno de su cámara. De allí que AMLO aceptara unos días después, el 4 de abril, que debía aprobarse una reforma laboral “apegada a los acuerdos que se establecieron en el tratado”. (…) Las sorpresas comienzan, parece, con una declaración de Gustavo de Hoyos, presidente nacional de Coparmex, ayer mismo, aclarando que el dictamen aprobado en comisiones de la Cámara de Diputados “se aparta de consensos” construidos con el gobierno. No desglosó los consensos de los cuales el dictamen se aparta de la ley, pero podría tratarse de los entendimientos a los que llegaron los empresarios con AMLO en diciembre o enero y de los cuales se desdijo. Veremos en las próximas horas y días si no surgen otras voces en el empresariado o el viejo sindicalismo que también reclamen un malentendido o las consecuencias de las leyes negociadas en Washington. Otras sorpresas pueden provenir, justamente, de la capital norteamericana. Los sindicatos norteamericanos y algunos legisladores demócratas, con algo de razón, guardan la impresión que a partir de 1994 México les tomó el pelo. En aquella época, se agregaron un par de cartas paralelas al NAFTA o TLCAN, una de ellas sobre cuestiones laborales. Estos sectores lamentan que más allá del contenido de la carta laboral, México nunca cumplió, y que el NAFTA siempre careció de mecanismos de verificación y cumplimiento. Por eso Pelosi, que votó a favor del NAFTA en 1993, en esta ocasión ha sido muy clara. Para que se apruebe el T-MEC, hay tres condiciones: “enforcement, enforcement and enforcement” (cumplimiento, cumplimiento y cumplimiento). Pronto sabremos en qué se traduce esto”.

Incomodidad de Zapata

Héctor Aguilar Camín, en Milenio: “Oficializar a los héroes para legitimar gobiernos es una manera de falsearlos con hongos retóricos que luego hay que limpiar para ver la planta verdadera. Esto último es lo que hizo John Womack en los 60, con el Zapata y el zapatismo que los «gobiernos de la revolución» habían vuelto una red de clientelismo rural llamada Reforma Agraria. Los esfuerzos de Andrés Manuel López Obrador para ponerse bajo el ejemplo de Emiliano Zapata falla por un lado irrebatible: Zapata nunca quiso a los gobiernos. Desconfió de la silla presidencial al punto de rehusar sentarse en ella, y desconfió con el alma de lo que llamaba los políticos de banqueta: «Yo de que me subo a las banquetas hasta me quiero caer». Dígase lo que se diga, el nuevo gobierno es un gobierno, su Presidente está sentado en la silla del águila y lo rodea un primer círculo de políticos y políticas de banqueta, entre otras cosas porque el país se ha llenado de banquetas y porque los pueblos sin banqueta son minoría en la República, al revés de la época de Zapata en que eran la excepción. Diría que hay una remota pero elocuente sintonía histórica en el hecho de que las distintas confesiones y siglas zapatistas del país le hayan hecho algunos feos al nuevo gobierno ayer, en el día del cien aniversario del asesinato de Zapata. El Presidente tuvo que conformarse con un acto público en Cuernavaca, porque en el mero pueblo histórico de Anenecuilco y en el mero lugar del asesinato no estaba el horno para bollos. Había ahí otro asesinado que velar, Samir Flores, el líder de un movimiento contra una termoeléctrica que según los pueblos desgraciará el agua de Morelos. Ahí sí que hay algo profundo del zapatismo original: la rebeldía contra cambios que los promotores ven como modernización y los lugareños como despojo. En los días de Zapata la modernidad eran las haciendas azucareras que crecían a costa de las tierras de los pueblos. Hoy es la termoeléctrica de Huesca que funcionará a costa del agua de la región. Ya hemos oído al Presidente llamar conservadores a los pueblos, y a los pueblos llamarle mal gobierno al gobierno. Vieja nueva historia zapatista”.

@loscabareteros

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